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18 de septiembre de 2024

EASD 2024.- ¿Harán los medicamentos para la obesidad que la cirugía metabólica quede obsoleta?

 
Comentario de Carlos Hernández Teixidó (@carlos_teixi)

Hace unos pocos años, entendíamos que el único tratamiento efectivo, además de la dieta y ejercicio, para pacientes con obesidad de alto grado era la cirugía metabólica (CM) -hace años la llamábamos bariátrica-. Sin embargo, la investigación en medicamentos para la obesidad, así como sus buenos resultados, han hecho que el manejo farmacológico tenga un papel importantísimo previo a la CM. Fármacos como tirzepatida (TZP) o semaglutida (SEMA) consiguen porcentajes de pérdida de peso nada desdeñables, y en ocasiones, evitan la intervención.
 
Seguimos con la retransmisión del 60º Congreso EASD que se ha celebrado en Madrid este mes, y nos centraremos en una mesa-debate bajo el título: “Pro & Contra: Will next generation obesity drugs make bariatric surgery obsolete?”. En ella, los Drs. Aronne (propuesta farmacológica) y Rubino (propuesta quirúrgica) discutirán si la CM quedará obsoleta en unos años con la venida de nuevos fármacos con mayor potencia a la hora de perder peso. (Sigue leyendo…)

6 de agosto de 2023

ADA 2023- San Diego- la cirugía bariátrica y el control metabólico

ADA 2023- San Diego-  la cirugía bariátrica y el control metabólico 


Continuamos rebañando lo comunicado en el último American Diabetes Association (ADA) 83rd Scientific Sessions de  San Diego, en este caso sobre la cirugía bariátrica o llamada metabólica (CB) como tratamiento de la diabetes tipo 2 (DM2), en su control metabólico, y presentada el 26 de junio pasado.

Ya comentamos hace un par de años  el estudio de  Purnell et al  sobre una cohorte de 2.256 individuos 827 con diabetes (DM) captados entre  2006 y 2009 y evaluados a los 7 años tras ser sometidos a Y de Roux  (RYGB) o a  banda gástrica laparoscópica  (LAGB).

Comentamos como la remisión (una HbA1c inferior a 5,7%, o una glucemia basal (GB) inferior a 100 mg/dl en ausencia de medicación antidiabética)  se presentó en el 57% (46% completa, 11% parcial) en la  RYGB y en el 22,5% (16,9% completa  y 5,6%) tras) en la LAGB. Siendo más frecuente cuando la carga de medicación antidiabética era baja y la función betapancreática estaba preservada. En éste estudio se constató que RYGB fue capaz de llegar a la remisión  a largo plazo con  independencia de la pérdida ponderal de los individuos .

En este sentido, el mismo año,  Geltrude Mingrone et al en un seguimiento de 10 años de 60 pacientes con DM2 (de más de 5 años, HbA1c superior a 7% y IMC ≥35 kg/m²) aleatorizados a RYGB  o a  derivación biliopancreática  (BPD), demostró en 15 (de 60) pacientes (37,5%) que se mantuvo la remisión. Esta remisión a los 10 años y según intención de tratar fue del 5,5% en la terapia médica (IC 95% 1,0–25,7), un 50% para la BPD (IC 95% 29,9–70,1) y un 25% para la RYGB (IC 95% 11,2–46,9; p 0,0082).  Según estos estudios la CB sería más efectiva que  la terapia convencional para el control metabólico de la DM2 a largo plazo. 

Y esto nos introduce a la comunicación hecha el 26 de junio en el ADA 83rd Scientific Sessions de San Diego sobre los datos preliminares del  ARMMS-T2D (Alliance of Randomized Trials of Medicine vs Metabolic Surgery in Type 2 Diabetes) o el resultado de cuatro estudios aleatorizados y controlados (ECA) independientes que evaluaron la efectividad en el control metabólico de la CB frente a la modificación de los estilos de vida (MEV) en el manejo de la DM2 con obesidad o sobrepeso. Incluyeron a los estudios: 

STAMPEDE (Surgical Therapy and Medications Potentially Eradicate Diabetes Efficiently) , con 150 personas del Cleveland Clinic, empezó en el 2007
SLIMM-T2D (Surgery or Lifestyle With Intensive Medical Management in the Treatment of Type 2 Diabetes),  con 88 personas del Brigham y Women's Hospital y el Joslin Diabetes Center de Boston, empezó el 2010.
TRIABETES (A Randomized Trial to Compare Surgical and Medical Treatments for Type 2 Diabetes), con 69 personas de la University of Pittsburgh, empezó el 2009; y el CROSSRAODS (Calorie Reduction Or Surgery: Seeking Remission for Obesity And Diabetes), con 43 personas de la University of Washington en Seattle, empezó en 2011.

Cada estudio siguió a los pacientes entre 1-3 años. Pero tras la finalización, a la combinación de todos ellos se le sumaron 5 años adicionales  con los que evaluar la durabilidad y efectividad a largo plazo de la CB frente a la MEV en el tratamiento de la DM. En conjunto un tercio de los integrantes tenían un IMC inferior a  35 kg/m² y fueron aleatorizados a CB o a MEV.

En total 262 individuos con sobrepeso u obesidad (al menos  27 kg/m² de IMC)  y DM2 aleatorizados en 166 con CB frente a 96 con MEV e intervenciones para la pérdida ponderal seguidos durante 7 años.   El 37% de los participantes tenían un IMC inferior a  35 kg/m².

Según este estudio la CB redujo la HbA1c una media de 1,6% desde el inicio a los 7 años de seguimiento y 1,4% tras los 12 años. El 38% de los pacientes de CB y el 17% de los controles mantuvieron la HbA1c inferior a 6,5% a los 7 años, la remisión se alcanzó en el 18% de los pacientes de CB y el 6% de los controles. A los 12 años un 13% del grupo de CB y ninguno de los controles alcanzó esta condición.

En este la  RYGB pareció ser la más efectiva reduciendo la HbA1c y el peso, y tras ella la gastrectomia en manga, que fue la peor.

Los pacientes con una HbA1c inferior a 7% debido a la CB mantuvieron una prevalencia de alrededor del 55% durante los primeros 5 años de seguimiento, casi el doble que los controles (28%). La CB también se asoció con reducciones significativas de los niveles de trigliceridos (TRIG) y de incremento de las HDL-c (high-density lipoprotein cholesterol ) frente a los controles.

El 37% de los que tenían un IMC inferior a  35 kg/m² también mantuvieron estos resultados lo que confirma el valor de la CB  en el control metabólico de este tipo de pacientes. 

ADA Scientific Sessions. Session CT-1-SY34. Presented June 26, 2023.

Mitchel L. Zoler. Benefits of Bariatric Surgery Persist for 12 Years. News. Medscape Medical News .Conference News. ADA 2023  July 28, 2023

https://clinicaltrials.gov/study/NCT02328599

Geltrude Mingrone, Simona Panunzi, Andrea De Gaetano, Caterina Guidone, Amerigo Iaconelli, Esmeralda Capristo, et al.  Metabolic surgery versus conventional medical therapy in patients with type 2 diabetes: 10-year follow-up of an open-label, single-centre, randomised controlled trial. Lancet . 2021 Jan 23;397(10271):293-304. doi: 10.1016/S0140-6736(20)32649-0. PMID: 33485454 DOI: 10.1016/S0140-6736(20)32649-0

Jonathan Q Purnell, Elizabeth N Dewey, Blandine Laferrère, Faith Selzer, David R Flum, James E Mitchell, et al. Diabetes Remission Status During Seven-year Follow-up of the Longitudinal Assessment of Bariatric Surgery Study. J Clin Endocrinol Metab . 2021 Mar 8;106(3):774-788. doi: 10.1210/clinem/dgaa849.


14 de mayo de 2023

La cirugía bariátrica mejora la polineuropatía diabética

La cirugía bariátrica mejora la polineuropatía diabética 

La cirugía bariátrica o metabólica (CB) en el paciente con diabetes tipo 2 (DM2) es un tema recurrente e inagotable en este blog habida cuenta las evidencias que se van publicando sobre sus resultados en salud, sean sobre el peso, la remisión de la DM2, los factores de riesgo cardiovascular (FRCV), la mortalidad, el cáncer, la discapacidad.. y en alguna ocasión sobre las complicaciones a consecuencia de la evolución de la DM en el tiempo. Y dentro de éstas las microvasculares las  comentamos en el estudio  STAMPEDE (Surgical Therapy and Medications Potentially Eradicate Diabetes Efficiently) en 150 pacientes con obesidad y DM2 distribuídos en dos grupos; uno con CB y el otro con modificación de los estilos de vida (MEV) y tratamiento médico, demostrándose como la CB redujo el ratio albúmina/creatinina a los 5 años. En este estudio la retinopatía no cambió, dado el escaso tiempo transcurrido y la neuropatía no fue motivo del estudio.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que  la obesidad central, independientemente de la DM2 y tras ella, es la segunda causa en orden de importancia de neuropatía periférica (NPD). De ahí la importancia de este tratamiento quirúrgico.

El estudio Swedish Obese Subjects (SOS) a 15 años demostró que la CB además de ser capaz de mejorar los FRCV en un subgrupo de 2.010 pacientes frente a 2037 controles con tratamiento habitual, redujo la incidencia de enfermedad microvascular, siendo la tasa de riesgo en forma de hazard ratio (HR) del  0,56 (IC 95% 0,48 a 0,66) y además en todos los grupos, con DM2, prediabetes (PRED) o normoglucémicos.

Y por último, un análisis de una cohorte retrospectiva de O'Brien R et al (Ann Intern Med. 2018)  entre los años 2005-2011 en Washington y California, sobre 4.024 individuos entre 19-79 años con DM2 con CB, frente a 11.059 individuos de iguales características pero sin CB, durante 4,3 años de seguimiento demostró como la CB se  asoció con una reducción significativa de la incidencia de enfermedad microvascular de un 16,7% en CB frente a 34,7% en el no tratamiento quirúrgico, HR de  0,41 (IC 95% 0,34 a 0,48). Según desglose de complicaciones y la incidencia de las mismas mostró a los 5 años un riesgo de  neuropatía  HR 0,37 (IC 95% 0,30 a 0,47); de nefropatía un HR, 0,41 (IC 95% , 0,29 a 0,58); y en la retinopatía  un  HR, 0,55 (IC 95%  0,42 a 0,73). 

Y un metaanálisis de Aghili R et al (2019) como la CB podía mejorar la PN.
Sea como fuere la evidencia aún hoy no es extensa y los estudios en muchos casos son pequeños y en escaso período de tiempo lo que obliga a investigar en otros escenarios. 

El estudio que traemos aquí de Reynolds et al vuelve a estudiar los efectos de la CB sobre las complicaciones neuropáticas (-PN-, y neuropatía cardiovascular autonómica –NCV) y la retinopatía de la DM2 con obesidad clase 2/3, índice de masa corporal (IMC) superior a 35 kg/m².
Se desarrolló entre abril del 2015 y mayo del 2018 en individuos mayores de 18 años  con IMC media de 46 kg/m² y  130 kg de peso  en la clínica de la University of Michigan. La HbA1c media fue de 6%, y del 30% con glucemia normal, el 40,5%  prediabetes (PRED) y 29% con DM.

Se determinaron los factores de riesgo metabólicos, como el perfil lipídico, la presión arterial (PA), el peso, el IMC, la glucosa basal (GB), el perímetro de cintura …y se evaluó la neuropatía periférica mediante la medición de la densidad del nervio en el muslo y en la parte distal de la pierna.
Los objetivos primarios fueron la PND y los cambios producidos en la densidad de las fibras nerviosas intradérmicas en la parte distal de la pierna y muslo y la NCV como cambios en la ratio espiración/inspiración y cambios según técnicas de imagen en la posible retinopatía.

De los 127 individuos captados solo 79 (46 ± 11,3 años, 73,4 mujeres) completaron los 2 años de seguimiento, siendo la pérdida media ponderal de 31 kg (desviación estandard DE 18,4), mejorando la DM en el 54% de estos y manteniéndose estable en el 46%, el resto de factores de riesgo cardiovascular (FRCV) excepto el colesterol y la PA (aunque se redujo sensiblemente el consumo de medicación antidiabética).  
En dicho tiempo el principal objetivo tras la CB la PND mejoró significativamente en unidades de cambio en la densidad de las fibras nerviosas intraepidermicas (DFNP) de muslo proximal +3,4 ± 7,8, p inferior a 0,01, aunque a nivel distal se mantuvo estable. También mejoró en el  NCV (ratio espiración/inspiración E/I −0,01 ± 0,1, p 0,89) y en la RD (desviación de un −0,2 ± 3,0, p 0,52).

La regresión lineal mostró una reducción mayor en la GB asociada con la mejoría de la RD, estimación puntual de la desviación media de −0,7 (IC 95% −1.3 a −0,1).
Concluyen que la CB es efectiva en la reducción (regeneración nerviosa periférica) de la PND proximal (no distal) en individuos con obesidad. La estabilidad mostrada en la NCV y la retinopatía debería interpretarse como una mejoría dada la evolución natural de estas complicaciones 

Evan L Reynolds, Maya Watanabe, Mousumi Banerjee, Ericka Chant, Emily Villegas-Umana, Melissa A Elafros, et al. The effect of surgical weight loss on diabetes complications in individuals with class II/III obesity. Diabetologia . 2023 Mar 14;1-16. doi: 10.1007/s00125-023-05899-3. Online ahead of print.  PMID: 36917280 PMCID: PMC10011764 DOI: 10.1007/s00125-023-05899-3

O'Brien R, Johnson E, Haneuse S, Coleman KJ, O'Connor PJ, Fisher DP, Sidney S, Bogart A, Theis MK, Anau J, Schroeder EB, Arterburn D. Microvascular Outcomes in Patients With Diabetes After Bariatric Surgery Versus Usual Care: A Matched Cohort Study. Ann Intern Med. 2018 Sep 4;169(5):300-310. doi: 10.7326/M17-2383. Epub 2018 Aug 7.

Aghili R, Malek M, Tanha K, Mottaghi A (2019) The effect of bariatric surgery on peripheral polyneuropathy: a systematic review and meta-analysis. Obes Surg 29(9):3010–3020. https://doi.org/10.1007/s11695-019-04004-1


30 de abril de 2023

Riesgo de cáncer de mama residual tras la cirugía bariátrica

Riesgo de cáncer de mama residual tras la cirugía bariátrica

De vez en cuando comentamos lo que se va publicando en relación a la cirugía bariátrica o metabólica (CB) habida cuenta su eficaz propiedad en la pérdida ponderal (25- 30%) lo que la hace efectiva en multitud de problemas de salud y también, que es de lo que hablaremos, en la reducción del cáncer relacionado con la obesidad.

Vimos no hace mucho (08-2022) como el estudio SPLENDID (Surgical Procedures and Long-term Effectiveness in Neoplastic Disease Incidence and Death) en  30.318 adultos con un índice de masa corporal (IMC) ≥ 35 Kg/m2 con CB entre 2004 y 2017 y una pérdida ponderal media a los 10 años de 24,8 kg  demostró una reducción significativa en la incidencia acumulada de cáncer asociado a la obesidad en el grupo de CB 2,9% (IC 95% 2,2%-3,6%) en comparación con el grupo de control 4,9% (IC 95% 4,5%-5,3%), o un Hazard ratio (HR) 0,68 (IC 95% 0,53-0,87, p = 0,002), y una reducción de la mortalidad relacionada con el cáncer a los 10 años con un HR 0,52 (IC 95% 0,31-0,889, p 0,01).

Lo que demostraba que la CB era capaz de prevenir los procesos cancerosos relacionados con la obesidad.
En este caso hablaremos de cáncer de mama (CM). Un cáncer relacionado con la obesidad por el hecho de alterar la biodinámica de la insulina (INS) y los niveles hormonales de las mujeres que lo sufren. Sobre la CB y el CM existen evidencias positivas al respecto, pero no si el hecho de haber presentado una obesidad genera un riesgo residual al CM en comparación con aquellas mujeres sin obesidad previa.

Así el objetivo de este estudio fue evaluar si la pérdida de peso quirúrgica en mujeres con obesidad se asoció con mayor riesgo residual de CM que aquellas otras mujeres sin obesidad y determinar, además si la fuerza de la asociación varía según el IMC.

Para ello se utilizó una cohorte de 69.260 mujeres con obesidad que recurrieron a la CB y otra de mujeres sin historia de CB según edad y situación de cribado de CM formada a partir de una base de datos médico-administrativa de Ontario (Canadá) la Ontario Bariatric Network a partir de médicos de atención primaria (AP) durante 5 años, entre el 2010-16. Las mujeres se distribuyeron en cuatro IMC (entre 35 y 40) de inferior a 25, 25-29, 30-34, a ≥35, siendo el objetivo primario la incidencia de CM tras un año transcurrido de la fecha índice. 

Las 69.260 mujeres, de edad media de 45,1 (±10,9) años, se distribuyeron en 13.852 cada una de las 5 cohortes formadas. Entre la cohorte postquirúrgica y la no quirúrgica (55.408) el incremento del CM incidente tras un año de lavado fue de  HR 1,40 (IC 95% 1,18-1,67), a los dos años HR 1,31 (IC 95% 1,12-1,53) y a los cinco años  HR 1,38 (IC 95% 1,21-1,58).
Sin embargo, cuando la cohorte postquirúrgica se comparaba con la no quirúrgica pero con un IMC de menos de 25 Kg/m2 no hubo diferencias significativas en la incidencia de CM independientemente  del período de lavado, aunque si hubo una reducción de la incidencia de CM entre las mujeres postquirúrgicas  frente a los no quirúrgicas con aquellas con un IMC superiores al 25 Kg/m2.

Concluyen que la CB estaría asociada con una reducción del riesgo de desarrollar CM en mujeres con obesidad previa equivalente a una mujer con un IMC inferior al 25 Kg/m2 y un riesgo menor cuando se compara con los grupos de mujeres con un IMC  igual o mayor de 25 Kg/m2.

Todo ello sugiere que existe una asociación entre la pérdida de peso y el riesgo de CM que se mantiene con el riesgo residual de obesidad en las mujeres. 

Aristithes G. Doumouras; Olivia Lovrics; J. Michael Paterson; Rinku Sutradhar; Lawrence Paszat; Branavan Sivapathasundaram; Jean-Eric Tarride; Mehran Anvari, MD. Residual Risk of Breast Cancer After Bariatric Surgery. JAMA Surg . 2023 Apr 12;e230530. doi: 10.1001/jamasurg.2023.0530. Online ahead of print. PMID: 37043196 PMCID: PMC10099105 (available on 2024-04-12) DOI: 10.1001/jamasurg.2023.0530

Aminian A, Wilson R, Al-Kurd A, Tu C, Milinovich A, Kroh M, Rosenthal RJ, Brethauer SA, Schauer PR, Kattan MW, Brown JC, Berger NA, Abraham J, Nissen SE. Association of Bariatric Surgery With Cancer Risk and Mortality in Adults With Obesity. JAMA. 2022 Jun 28;327(24):2423-2433. doi: 10.1001/jama.2022.9009. PMID: 35657620; PMCID: PMC9166218. 

11 de enero de 2023

“Manual de usuario” para la remisión de la DM2.

“Manual de usuario” para la remisión de la DM2. 

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

La publicación en 2017 del estudio DiRECT ((Diabetes Remission Clinical Trial) (del que hemos tratado varios posts en este blog), venía a corroborar que la remisión de la diabetes tipo 2 (DM2) era posible desde Atención Primaria (AP). A través de un estudio multicéntrico sobre más de 300 individuos con un índice de masa corporal (IMC) elevado y con una corta evolución de la DM2, se demostraba que la remisión era posible mediante restricciones calóricas estrictas. En el grupo de intervención, sobre el que se aplicaron dietas diarias de 850 kcal, se obtuvo un 46% de remisión (al menos parcial) de la DM2 odds ratio (OR) 19,7 (IC 95% 7,8-49,8).

Sin embargo, aunque este ansiado objetivo era teóricamente posible, la consecución de pérdidas superiores a 15 Kg en los pacientes con DM2 no es tan sencilla mediante los métodos y posibilidades que disponemos en AP. Por ello, la Asociación de Diabetes Canadiense ha publicado una guía de usuario -no confundir con una guía de práctica clínica (GPC)- para proporcionar apoyo práctico al sanitario que intente aplicar la evidencia en su práctica diaria. En este post, comentaremos algunas generalidades sobre la remisión de la DM2 y algunos puntos clave que se aportan en este “manual”.

Lo primero que recalcan los autores (de forma repetitiva) es que la remisión no corresponde con la curación de la DM2, sino más bien con un estado de resolución, a menudo temporal, de la hiperglucemia con una posible recaída posterior y progresión de la DM2. Insisten que es importante hacer ver al paciente esta cuestión, para que no caiga en el desánimo y la desmotivación posterior. 

A día de hoy y con la evidencia actual, existen 3 formas de alcanzar la remisión: la cirugía metabólica (CB), con éxito de remisión entre el 30 y 63% de las veces; la restricción calórica con dietas entre 800 y 850 kcal, y la intervención estructurada en los estilos de vida del paciente con 240-420 min de ejercicio semanal y pérdidas ponderales de más del 7%, donde aproximadamente un 25% de los intervenidos entran en remisión. 
-Nota del redactor: Por alguna razón, los autores han obviado el trasplante de islotes de células beta pancreáticas. Ciertamente son casos muy restrictivos, en su mayoría asociados a trasplante renal y conllevan una inmunosupresión posterior, pero este redactor no ha conseguido encontrar bibliografía actual que rechace la idea de remisión en estos casos. Quizá sea la difícil viabilidad del supuesto lo que ha haya hecho retirarlo de entre las opciones posibles-.

De entre los recursos disponibles que proponen para acompañar y trabajar con el paciente su posible remisión destacan: El modelo de Capacidad, Oportunidad, Motivación y Comportamiento (COM-B), el recurso de las 5As (Ask premisssion, Assess, Advise on management, Agree on plan, and Assist with drivers and barriers); y la Checklist de decisiones compartidas para la remisión de la DM2. Recomendamos leer con detenimiento estas partes en el artículo original si se va a proponer un objetivo de remisión en algún paciente. 

Se propone igualmente una dieta baja en calorías para la consecución de la remisión. En ella, existe una primera fase de 3-5 meses basada en una dieta sustitutiva de 800-900kcal con batidos (de diferentes marcas) y sopas, más de 2 litros de líquidos diarios (incluidas bebidas zero) y un suplemento opcional de fibra.
En esta primera fase, no está recomendado el ejercicio físico, y el objetivo es la pérdida de 10-15 Kg en esos 3-5 meses.
 Tras ello, comienza la fase de reintroducción alimentaria, donde se mantienen las 800-900 Kcal, pero se comienzan a sustituir algunos batidos por 100 ml de leche, 90 gr de proteína, 2 porciones de vegetales sin almidón y una fruta. Se mantienen los más de 2 litros diarios de líquidos, el suplemento opcional de fibra y un seguimiento cada 2 semanas como en la primera fase.
El objetivo de esta etapa es el entrenamiento del paciente (al que llaman cliente) para prepararse comidas saludables y equilibradas.
La tercera fase es una fase mantenida en el tiempo para el mantenimiento del peso perdido mediante una transición a comidas nutricionalmente balanceadas y actividad física regular. Si en algún momento de esta tercera fase, el paciente aumentara 2Kg o más, se debe volver a la dieta sustitutiva de batidos y sopas hasta que se haya perdido lo ganado. 

Destacan e insisten que la remisión no es un destino, sino un trayecto. A una persona le puede tomar varios intentos alcanzar la remisión y mantenerla, y es posible que algunas personas nunca entren en ella. La remisión como objetivo no es, la mayoría de la veces, un objetivo SMART (específico, medible, alcanzable, realista y oportuno). Recordemos que el paciente ideal al que proponer una remisión de DM2 es aquel con una corta evolución de su enfermedad, con obesidad o sobrepeso, no usuarios de insulina (INS) y con predisposición y circunstancias que le ayuden a perder peso. Los pacientes con más de 60 años y con múltiples factores de riesgo cardiovascular (FRCV) no serán por tanto pacientes en los que plantear este objetivo. 

Como ningún ensayo clínico (ECA) ha evaluado la asociación de la remisión con resultados “duros” de la DM2, como los eventos cardiovasculares (EvCV), la enfermedad renal crónica (ERC) o la mortalidad, los beneficios estimados de la remisión se encuentran a día de hoy relegados a los obtenibles con una consecución del objetivo glucémico. Los autores destacan que siendo así, como mínimo encontramos los beneficios de no tener fármacos prescritos, obteniendo una mejora en el gasto sanitario y una disminución de efectos adversos. 

Cabe destacar, siendo quizá la parte más interesante del documento, qué se debe hacer con aquellos fármacos que han sido introducidos por el condicionante clínico del paciente y no por su estado glucémico. Pues bien, los autores son claros: estos fármacos no deben retirarse pese a la consecución de criterios de remisión mediante la pérdida mantenida de peso. En aquellos pacientes que hayan sufrido un EvCV previo, su RCV sea muy elevado, tengan ERC o tengan insuficiencia cardiaca (IC), los antidiabéticos que hayan demostrado beneficio cardiorrenal deben mantenerse, incluso con estados normoglucémicos. En consecuencia y de acuerdo con la definición de remisión, estos pacientes no podrán alcanzarla y, por tanto, no deben tenerla en la mira como objetivo.

De forma similar, aquellos pacientes que hayan entrado en remisión y tuvieran fármacos antihipertensivos o hipolipemiantes, en su mayoría deberán mantener el objetivo de presión arterial (PA) y de LDL (colesterol de baja densidad) similar al previo, y por tanto, deberán continuar con dicha medicación. En estos casos abogan por la individualización como no podía ser de otra forma. 

Dado que el térmico “remisión” no es un diagnóstico, los profesionales sanitarios deberemos tener cuidado a la hora de manejar este estado. En la mayoría de los casos se trata de un estado temporal, y por tanto el paciente deberá seguir conectado con su equipo asistencial dadas las altas tasas de recaída. De este modo, el paciente será una “persona con DM2 en remisión” y no un “paciente curado de su DM2”.

Finalizan el documento con 3 casos clínicos muy interesantes sobre cómo proceder paso por paso a la hora de proponer un objetivo de remisión en una persona con DM2. 

En conclusión, se trata de un documento para acompañar al equipo asistencial y al paciente durante el proceso de remisión de la DM2, donde se destacan los métodos posibles, cómo realizarlos y cómo proceder una vez se ha alcanzado la remisión. Esperemos que podamos ver en los próximos años, cómo afecta la remisión de la DM2 a los objetivos “duros”. Será muy interesante a la hora de establecer un seguimiento para estos pacientes.

Cuídense. 

Jin S, Bajaj HS, Brazeau AS, Champagne J, MacDonald B, MacKay D; Diabetes Canada Clinical Practice Guidelines Steering Committee; Remission of Type 2 Diabetes: User's Guide: Diabetes Canada Clinical Practice Guidelines Expert Working Group. Can J Diabetes. 2022 Dec;46(8):762-774. DOI: 10.1016/j.jcjd.2022.10.005.

Lean ME, Leslie WS, Barnes AC, Brosnahan N, Thom G, McCombie L, Peters C, et al. Primary care-led weight management for remission of type 2 diabetes (DiRECT): an open-label, cluster-randomised trial. Lancet. 2018 Feb 10;391(10120):541-551. DOI:  10.1016/S0140-6736(17)33102-1


8 de enero de 2023

La funcionalidad musculoesquelética tras la cirugía bariátrica a los 7 años

La funcionalidad musculoesquelética tras la cirugía bariátrica a los 7 años

No hace mucho hablamos de un estudio simulado de Brianna N publicando recientemente en JAMA Netw Open, de la efectividad y coste-efectividad (rentabilidad) y los QALYs (Quality Adjusted Life Year -QALYs), de la cirugía bariátrica o metabólica (CB) comprobando que ésta varía según la gravedad de la diabetes tipo 2 (DM2) al inicio y que a 5 años de seguimiento la técnica en Y de Roux (RYGB) sería la estrategia más preferible en pacientes con obesidad grave independientemente de la gravedad de la DM2 al inicio; así se estimaron que la técnica del RYGB tendría un coste de 46 877$ por QALY ganado en comparación con terapia médica, teniendo una probabilidad de un 83% de ser la estrategia preferida.

Hoy, en este sentido hablamos de otra vertiente la que tiene que ver con la función física y el dolor que se muestra con un empeoramiento de la calidad de vida relacionada con la salud, el conocido como HRQoL (health-related quality of life) y la productividad en el trabajo en los pacientes obesos tras la CB.

Y es que los pacientes obesos candidatos para la CB tienen dolor articular, musculoesquelético, y dificultades de la movilidad; problemas con sus actividades diarias (higiene personal,..) y laborales ...  De ahí que a priori la pérdida ponderal deba traducirse en mejorías de la HRQoL, del dolor, de la función y con ello de la productividad. Algo que se ha demostrado a corto plazo (Arterburn DE et al) pero  no más allá de 2-3 años de la operación.

Hoy comentamos los resultados de un estudio longitudinal a largo plazo, el Longitudinal Assessment of Bariatric Surgery–2 (LABS-2), un gran estudio multicéntrico americano de 10 centros de EEUU que había evaluado la situación física, movilidad, dolor y productividad al inicio, al año y a los tres años de la CB. Y que ahora valora los cambios según la durabilidad y la mejoría de dichos parámetros a los 3 y 7 años tras la CB, fuera mediante la técnica del RYGB y la gastrectomía en manga (GM).

Se introdujeron a 2458 individuos que fueron evaluados dentro los 30 días antes de la CB (2006-9)
y anualmente hasta más allá de 7 años tras la CB hasta enero del 2015.
En este caso solo se utilizaron los datos de los pacientes de los que se tenían datos de al menos 5 años.

Los objetivos fueron las mejorías clínicas y de función evaluadas por la Medical Outcomes Study 36-Item Short-Form Health Survey (SF-36) y secundarias las mejorías en el dolor de rodillas, cadera, función de ambas evaluadas por la Western Ontario McMaster Osteoarthritis Index (WOMAC).
Se trató de pacientes obesos con un índice de masa corporal (IMC) de al menos 35 Kg/m2 con evaluación preoperatoria dentro del 2006-9 con seguimiento anual más allá de 7 años o hasta el 2015

De los 1829 con CB con RYGB o GM 338 se excluyeron pues no tuvieron un seguimiento más allá de 5 años. Los individuos evaluados se analizaron entre marzo –abril del 2022.
Al final 1.491 pacientes se incluyeron, en los que el 80% eran mujeres y el 82% eran blancos no hispánicos. La edad media preoperatoria fue de 47 (38-55) años y el IMC medio de 47 (42-52) Kg/m2.
Dentro las mejorías clínicas detectadas entre el 3 y 7 año tras la CB el dolor corporal se redujo de un 50% (IC 95% 48-53%) a un  43% (IC 95% 40-46%), la alteración de la función física de un 75% (IC 95% 73-77%) a un 64% (IC 95% 61-68%) y la dificultad para caminar 400 metros en el tiempo estimado del 61% (IC 95% 56-65%) al  50% (IC 95% 45-55%).

Entre los participantes con déficit de movilidad debidos a artrosis de cadera o de rodilla o lumbalgia previos a la CB la reducción de la remisión se redujo del 50% (IC 95% 42-57%) al 41% (IC 95% 32-49%) y en aquellos con dolor intenso o incapacidad en la rodilla o cadera, éste se redujo de un 77% (IC 95% 72-82%) al 65% (IC 95% 58-72%) en la cadera y en la discapacidad de la rodilla del 77% (IC 95% 73-82%) al 72% (IC 95% 67-77%).

Concluyen que los resultados en la mejoría en el dolor y la funcionalidad física en el seguimiento durante 7 años de esta cohorte de pacientes obesos tras la CB  variaron entre un 41 a un 72% dependiendo de las medidas estudiadas y los subgrupos de pacientes evaluados, lo que les lleva a afirmar que tanto las técnicas de RYGB como las de GM se asocian con mejorías en el dolor músculo esquelético y la funcionalidad física a largo plazo de los pacientes obesos sometidos a dichas cirugías.

Wendy C. King; Amanda S. Hinerman; Gretchen E. White. A 7-Year Study of the Durability of Improvements in Pain, Physical Function, and Work Productivity After Roux-en-Y Gastric Bypass and Sleeve Gastrectomy. JAMA Netw Open. 2022;5(9):e2231593. doi:10.1001/jamanetworkopen.2022.31593

Brianna N. Lauren; Francesca Lim; Abraham Krikhely; Elsie M. Taveras; Jennifer A. Woo Baidal; et al. Estimated Cost-effectiveness of Medical Therapy, Sleeve Gastrectomy, and Gastric Bypass in Patients With Severe Obesity and Type 2 Diabetes. JAMA Netw Open. 2022;5(2):e2148317. doi:10.1001/jamanetworkopen.2021.48317

Arterburn DE, Telem DA, Kushner RF, Courcoulas AP. Benefits and risks of bariatric surgery in adults: a review. JAMA. 2020;324(9):879-887. doi:10.1001/jama.2020.12567

Sharples AJ, Cheruvu CV. Systematic review and meta-analysis of occupational outcomes after bariatric surgery. Obes Surg. 2017;27(3):774-781. doi:10.1007/s11695-016-2367-x


 

4 de diciembre de 2022

Coste efectividad de la cirugía metabólica en la obesidad grave con diabetes

Coste efectividad de la cirugía metabólica en la obesidad grave con diabetes

A veces hacemos afirmaciones sin o con pocas evidencias que las sustenten. Una de ellas es la supuesta coste-efectividad de la cirugía bariátrica (CB) como si todo ya estuviera estudiado (Hoerger TJ et al), cuando no es así, o al menos en todos los supuestos y en todas las técnicas que se aplican.

Datos de EEUU nos muestran que el 15,5% de los adultos con diabetes (DM) tendrían una obesidad grave o mórbida (5,3 millones) al presentar un índice de masa corporal (IMC) ≥40 kg/m2, lo que da idea del alcance de esta terapia quirúrgica, al ser esta una de las indicaciones en el paciente con DM tipo 2 (DM2)  de la  American Diabetes Association (ADA).
Según datos de dicho país la gastrectomía en manga (GM) y la realizada por bypass gástrico en Y de Roux (RYGB) supone el 85% de las CB de primera intención. 
Comparando la técnica del RYGB frente a la GM aquella tendría mayor porcentaje de pérdida ponderal a los 5 años (24,1 frente a 16,1%; p inferior a <0,001) y en porcentaje en remisión de la DM2 (86,1 frente a 83,5%  p  0,007), ahora bien, también sería la técnica con mayor riesgo de complicaciones postquirúrgicas.

En el tema de la remisión de la DM2, con todo, los datos están relacionados con el grado de gravedad de la DM2, habida cuenta que aplicando sistemas de puntuación de gravedad de la DM2, sean el “DiaRem score”o el  “Individualized Metabolic Surgery (IMS)”el 90% de aquellos pacientes con una DM2 leve llegan a la remisión y solo entre el 2-12% de los que sufren una DM2 grave. Esto nos lleva a que faltan datos sobre la coste-efectividad según los niveles de gravedad de esta alteración metabólica.

El objetivo de este estudio-simulación es el de realizar una evaluación económica con la que estimar los costes médicos directos, años de vida ajustados por calidad neta (QALYs- Quality Adjusted Life Year -QALYs-), y coste-efectividad (rentabilidad) de la terapia médica, de la cirugía por GM o por RYGB de adultos americanos con obesidad grave y DM2 en un lapsus temporal de 5 años. También se evaluó la rentabilidad de estos tratamientos estratificados por gravedad de la DM2.

Para ello se realizó una microsimulación, un modelo que estimara los cambios en el IMC, la remisión de la DM2, complicaciones quirúrgicas, supervivencia, costes médicos directos, calidad de vida según la terapia médica o con la cirugía fuera GM o RYGB.
Los datos se tomaron de grandes ensayos clínicos (ECA), cohortes y bases de datos médicas. El modelo en sí intentó simular cohortes representativas de la población americana al modo de National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES)  ≥18 años con un IMC ≥ 40 y DM2 entre los años 1999-2018, durante 5 años. 

La estrategia de rentabilidad se consideró alcanzada si los ratios de costeefectividad (RCE) suponían menos de 100.000 $ por QALYs.
Para ello se estableció un modelo simulado de 1000 cohortes de 10.000 pacientes en los que el 16% tenían una DM2 leve, el 56% moderada y el 28% grave al inicio del estudio. La edad media simulada de los pacientes fue de 54,6 años (IC 95% 54,2-55), el 61,6% (IC 95%  60,1-63,4%) eran mujeres y el 65,1% (IC 95%  63,6-66,7%) eran de raza blanca no hispana. 

Así comparando con la terapia médica durante 5 años la técnica de CB por RYGB es la que se asoció con mayor cantidad de QALYs ganados en la población global, media de QALY de 0,44 (IC 95%  0,21-0,86), que según la gravedad de la DM2 al inicio fue en  la DM2 leve de 0,59 (IC 95% 0,35-0,98) QALY; moderada de 0,50 (IC 95% 0,25-0,88) QALY y en la DM2 grave de  0,30 (IC 95% 0,07-0,79) QALY.

Según los RCE la técnica del RYGB sería la técnica terapéutica primordial en la población general pues el RCE fue de 46 877$ por QALY; siendo un 83% de elección; según la gravedad de la DM2, en aquella leve el RCE fue de  36 479$ por QALY; o un 73,7% en probabilidad de elección; la DM2 moderada la  RCE  fue de 37 056$ por QALY, o un 85,6% ; y en la DM2 grave  la RCE  de 98 940$  por QALY o un  40,2%  de probabilidad de elección. 

Todo ello sugiere (es un estudio simulado) que la efectividad y la coste-efectividad de la CB varía según la gravedad de la DM2 al inicio. Y que en un horizonte a 5 años la técnica del RYGB sería la estrategia más preferible en pacientes con obesidad grave independientemente de la gravedad de la DM2 al inicio; así se estimó que la técnica del RYGB tendría un coste de 46 877$ por QALY ganado en comparación con terapia médica, teniendo una probabilidad de un 83% de ser la estrategia preferida.


Brianna N. Lauren; Francesca Lim; Abraham Krikhely; Elsie M. Taveras; Jennifer A. Woo Baidal; et al. Estimated Cost-effectiveness of Medical Therapy, Sleeve Gastrectomy, and Gastric Bypass in Patients With Severe Obesity and Type 2 Diabetes. JAMA Netw Open. 2022;5(2):e2148317. doi:10.1001/jamanetworkopen.2021.48317

Hoerger TJ, Zhang P, Segel JE, Kahn HS, Barker LE, Couper S. Cost-effectiveness of bariatric surgery for severely obese adults with diabetes. Diabetes Care. 2010;33(9):1933-1939. doi:10.2337/dc10-0554


6 de noviembre de 2022

Cirugía bariátrica y riesgo de eventos cardiovasculares

Cirugía bariátrica y riesgo de eventos cardiovasculares

Uno de los temas a los que le tengo más cariño es el de la cirugía bariátrica (CB) o metabólica, cuando se refiere a los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2). Y hoy volvemos a hablar de la repercusión a largo plazo de esta cirugía en los resultados cardiovasculares (CV), un tema sobre el que se siguen publicando evidencias.

Como sabemos, la CB se indica en pacientes con índice de masa corporal (IMC) superior a 40 Kg/m2, o cuando se supera los 35 Kg/m2 y hay alguna comorbilidad. Sus resultados en pérdida ponderal media llegan a  alrededor de un 25%, con pocas repercusiones postoperatorias, como ya han mostrado series históricas como la del Swedish Obese Subjects (SOS) (Sjöström et al).  Según este,  Sjöström L et al observaron como las complicaciones macrovasculares fueron del 44,2 por 1000 persona-años (IC 95% 37,5–49,5) en el grupo control  y del 31,7 por 1000 persona –años (IC 95% 27,0–37,2) en el grupo quirúrgico o un   hazard ratio (HR) 0,68 (IC 95% 0,54–0,85; p 0,01).

Y es que si bien la CB sería la técnica a priori más costosa, sus resultados la harían ser la más costeefectiva; pues si bien, ya hemos visto en otros post, la modificación de los estilos de vida (MEV) sería el tratamiento ideal, sus resultados, en pérdidas superiores al 10% del peso corporal son limitados (Gregg E et al) y no siempre mantenidos en el tiempo.

Así, Gregg E et al en un análisis post-hoc del estudio LOOK AHEAD  (Action For Health in Diabetes) con MEV ya mostró como una pérdida ponderal  de al menos un 10% en el primer año era capaz de reducir hasta en un 21% el riesgo de eventos cardiovasculares  (EvCV) compuesto de muerte cardiovascular (MCV), el infarto agudo de miocardio (IAM), el accidente vásculo-cerebral (AVC) o el ingreso por cardiopatía isquémica (CI) con un  HR 0,79 (IC 95% 0,63–0,98; p 0,034) en comparación con los que no habían perdido peso, lo que no es baladí, y refuerza el papel de la pérdida de peso en la prevención de estas complicaciones.

No hace mucho hablamos de la revisión sistemática con metaanálisis de van Veldhuisen en la que analizando los datos de 39 estudios; desde  estudios controlados prospectivos a cohortes retrospectivas, vimos como la CB se asociaría con una reducción de la mortalidad, en general,  por cualquier causa (MCC) con una tasa de riesgo, HR sería de  0,55 (IC 95% 0,49–0,62; p 0,001 frente a controles) y de la  MCV un HR 0,59 (IC 95% 0,47–0,73, p 0,001).  También la CB reduciría la incidencia de la insuficiencia cardíaca (IC) HR 0,50 (IC 95% 0,38–0,66; p 0,001), del IAM HR 0,58 (IC 95% 0,43–0,76; p 0,001), y del AVC o un HR 0,64 (IC 95% 0,53–0,77, p 0,001). 
No se pudo demostrar, sin embargo este hecho en la fibrilación auricular (FA) HR 0,82 (IC 95% 0,64–1,06, p 0,12) al no llegar a la significación estadística. 

El estudio que comentamos se trata del estudio de una cohorte observacional, retrospectiva, pareada con pacientes con obesidad del estado de Nueva York, extraidos de la base de datos médica “Statewide Planning and Research Cooperative System database” entre los años 2006 a 2012. 

Su objetivo fue evaluar impacto de la CB en el riesgo posterior de IAM, AVC, y un compuesto de EvCV . Para ello los pacientes fueron estratificados en dos grupos según se les hubiera o no practicado la CB, así como subclasificandolos según el tipo de CB practicada.
De 328.807 pacientes incluidos, 60.445 se les había practicado una CB y a 268 362 no, que actuaron como controles.

El riesgo de presentar un objetivo de EvCV compuesto se redujo en el brazo quirúrgico en un HR de 0,48 (IC 95% 0,45–0,51), de presentar IAM en 0,48 (IC 95% 0,45–0,51), y de AVC HR  0,55 (IC 95% 0,51–0,59). Que como vemos no distan mucho de los resultados del metaanálisis de van Veldhuisen.

De las técnicas quirúrgicas la gastrectomía en manga tuvo más riesgo de desarrollar IAM , AVC y otros tipos de EvCV que la técnica del bypass gástrico.

Concluyen que la CB  se asocia con una reducción del riesgo de EvCV frente a un grupo control sin esta técnica quirúrgica, así existiría menor riesgo de IAM (0,91 frente a 2,79%) y de AVC (1,53% frente a 3,07%) frente a los controles no quirúrgicos.  El Bypass gástrico sería la técnica con un menor riesgo de EvCV frente a la gastrectomía en manga.

Andrew M. Brown; Jie Yang; Xiaoyue Zhang; Salvatore Docimo; Aurora D. Pryo; Konstantinos Spaniolas. Bariatric Surgery Lowers the Risk of Major Cardiovascular Events. Annals of Surgery. 2022;276(5):e417-e424. 

Gregg E, Jakicic J, Blackburn G, et al Association of the magnitude of weight loss and changes in physical fitness with long-term cardiovascular disease outcomes in overweight or obese people with type 2 diabetes: a post-hoc analysis of the LOOK AHEAD randomised clinical trial. Lancet  Diabetes Endocrinol. 2016;4:913–921.

Sjöström L, Peltonen M, Jacobson P, et al Bariatric surgery and longterm cardiovascular events. JAMA. 2012;307:56–65.

Sophie L. van Veldhuisen, Thomas M. Gorter, Gijs van Woerden, Rudolf A. de Boer, Michiel Rienstra, Eric J. Hazebroek et al. Bariatric surgery and cardiovascular disease: a systematic review and meta-analysis. European Heart Journal, ehac069, https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehac069.

Wiggins T, Guidozzi N, Welbourn R, Ahmed AR, Markar SR. Association of bariatric surgery with all-cause mortality and incidence of obesity-related disease at a population level: a systematic review and meta-analysis. PLoS Med 2020;17:e1003206.


24 de agosto de 2022

La gastrectomía en manga en el paciente con obesidad tipo 1

La gastrectomía en manga en el paciente con obesidad tipo 1

Sobre la cirugía bariátrica (CB) o metabólica en pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) hemos hablado en diversas ocasiones dado el tiempo transcurrido que lleva implantada en el tratamiento de la obesidad y de la DM. Se trata de una alternativa, una opción cada vez más frecuente en pacientes con índice de masa corporal  (IMC) superior a 40 Kg/m2, y en aquellos con IMC superior a 35 Kg/m2 (desde el consenso del 1991), cuando exista alguna comorbilidad asociada o el tratamiento habitual no alcanza los objetivos de control metabólico. Como vimos sus éxitos en pérdida ponderal alcanzan pérdidas medias del 25% y de reversión de la DM2 elevados así como reducciones en morbimortalidad en este tipo de pacientes. En este sentido ya hemos visto como el estudio Swedish Obese Subjects (SOS)  en Suecia demostró hace ya diez años en  2010 personas obesas frente a 2037 controles y tras 15 años de seguimiento reducciones de hasta un 30% en los eventos cardiovasculares (EvCV) y de hasta un 50% en muerte cardiovascular (MCV). 

Sin embargo, son distintas las técnicas utilizadas; habitualmente se comparan con la técnica del bypas gástrico, la gastrectomía en manga es cada vez más frecuente y actualmente la más popular en nuestros con unos resultados parecidos a ésta. Su interés es conocer cúal es su comportamiento en pacientes con obesidad no mórbida (IMC entre 30 e inferior a 35) y  frente a la modificación de los estilos de vida (MEV) que en estos casos es la indicación habitual. Se trata de una técnica más sencilla que el by pass gástrico y tiene una recuperación más corta y con menos complicaciones, aunque se tienen menos evidencias.

El objetivo del estudio que comentamos es evaluar objetivos y la seguridad de esta técnica en un seguimiento superior a los 8 años comparándola con tratamiento no quirúrgico en pacientes mayores de 18 años (IMC  entre 30-35) con obesidad grado 1, a partir de los datos del Scandinavian Obesity Surgery Registry (SOSR) que incluye al 97% de los pacientes tratados con esta técnica de Suecia entre el 2012 y el 2017 y el registro del Itrim health database de individuos sometidos a un programa estructurado de MEV. 

El emparejamiento se hizo de 1:2 según un sistema de puntuación por características (propensity score) incluyendo edad, IMC, tratamiento, educación, ECV, utilización de fármacos…
Los objetivos incluyeron la pérdida ponderal tras la intervención, cambios en las comorbilidades metabólicas, los EvCV... estos últimos se recabaron del registro Cause of Death Register y del  
SOSR  asi como del  Itrim health database.

Se incluyeron en el análisis a 1216 pacientes con CB y 2432 pacientes con MEV con un IMC  (32,8 [±1,4] frente a  32,9 [±1,4]), edad (42,4 [±9,7] frente a  42,6 [±12,7] años) y sexo (89,7 frente a 90,1% de mujeres) similar.

Al año los pacientes operados tuvieron mayor pérdida de peso que los controles (22,9 kg frente a  11,9 kg; diferencia media de 10,7 kg; IC 95% 10,0-11,5 kg; p inferior a 0,001).
A los 5,1 años de seguimiento medio (rango intercuartil 3,9-6,2 años) los pacientes intervenidos tuvieron menor riesgo de utilizar medicación antidiabética (59,7 frente a 100,4  por  10.000 persona-años; hazard ratio [HR] 0,60; IC 95% 0,39-0,92; p 0,02) y el doble de posibilidad de remisión en la utilización de medicación antidiabética (criterio de remisión de la DM2) (48,4% frente a  22,0%; una diferencia de riesgo del 26,4%; IC 95% 11,7-41,0%; p inferior a  0,001). Aunque si hubo aumento en la incidencia en la utilización de sustancias nocivas y de generarse más autolesiones.  No se encontraron diferencias en la aparición de EvCV mayores entre ambos grupos (23,4 frente a  24,8 por  10.000 persona-años; HR 0,96; IC 95% 0,49-1,91; p 0,92).

Concluyen que la gastrectomía en manga en pacientes con obesidad 1 sería superior al tratamiento con MEV en la pérdida ponderal, prevención de la DM2, la remisión de la DM2 y en la HTA, aunque no se observaron diferencias en la aparición de EvCV o en la MCV.

Erik Stenberg; Gustaf Bruze; Johan Sundström; Claude Marcus; Ingmar Näslund; Johan Ottosson; Martin Neovius. Comparison of Sleeve Gastrectomy vs Intensive Lifestyle Modification in Patients With a BMI of 30 to Less Than 35. JAMA Netw Open . 2022 Jul 1;5(7):e2223927. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2022.23927.

Wiggins T, Guidozzi N, Welbourn R, Ahmed AR, Markar SR. Association of bariatric surgery with all-cause mortality and incidence of obesity-related disease at a population level: a systematic review and meta-analysis. PLoS Med 2020;17:e1003206.

Sjöström L. Review of the key results from the Swedish Obese Subjects (SOS) trial: a prospective controlled intervention study of bariatric surgery. J Intern Med. 2012 Nov 19. doi: 10.1111/joim.12012. [Epub ahead of print]


3 de agosto de 2022

¿Existe una asociación entre la cirugía bariátrica y el riesgo de cáncer?

¿Existe una asociación entre la cirugía bariátrica y el riesgo de cáncer?

Comentario de Enrique Carretero Anibarro @Enriq_Carretero

La obesidad aumenta la incidencia y la mortalidad de algunos tipos de cáncer. Sería lógico pensar que la pérdida de peso intencionada puede disminuir el riesgo oncológico, pero es una suposición que está por demostrar.La cirugía bariátrica (CB) produce una pérdida de peso significativa (25%- 30%) y  duradera, por tanto, ofrece una oportunidad para evaluar la relación entre la pérdida de peso  y el riesgo de cáncer.
En el estudio SPLENDID (Surgical Procedures and Long-term, en español: eficacia a largo plazo en la incidencia de enfermedades neoplásicas y muerte), se investigó si la CB se asocia con un menor riesgo de cáncer y mortalidad en pacientes con obesidad. Para ello se estudiaron adultos con un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 35 que se sometieron a CB entre 2004 y 2017. Un total de 30.318 pacientes fueron emparejados 1:5:  5.053 pacientes sometidos a CB, incluyendo bypass gástrico en Y de Roux y gastrectomía en manga, frente a 25.265 pacientes con tratamiento no quirúrgico. 
El análisis estimó un compuesto de 13 tipos de cáncer. Las características de la muestra fueron: edad media 46 años; IMC medio 45; 77% mujeres; y 73% blancos con una mediana de seguimiento de 6,1 años.
La diferencia media entre grupos en el peso corporal a los 10 años fue de 24,8 kg (IC del  95% 24,6-25,1 kg) o un 19,2% (IC del 95% 19,1%-19,4%) más de pérdida de peso en el grupo de CB.
Durante el seguimiento, 96 pacientes del grupo de CB y 780 pacientes del grupo control tuvieron un cáncer asociado a la obesidad (tasa de incidencia de 3,0 eventos frente a 4,6 eventos, respectivamente, por 1000 personas-año). 
A los 10 años, hubo una reducción significativa en la incidencia acumulada de cáncer asociado a la obesidad en el grupo de CB 2,9% (IC del 95% 2,2%-3,6%) en comparación con el grupo de control 4,9% (IC del 95% 4,5%-5,3%). Diferencia de riesgo absoluta 2,0% (IC del 95% 1,2%-2,7%);  Hazard ratio (HR) 0,68 (IC del 95% 0,53-0,87), p = 0,002.
La mortalidad relacionada con el cáncer se produjo en 21 pacientes del grupo de CB y en 205 pacientes del grupo control (tasa de incidencia de 0,6 eventos frente a 1,2 eventos respectivamente, por 1000 personas-año). 
Además, hubo una reducción significativa de la mortalidad relacionada con el cáncer a los 10 años, del 0,8% (IC del 95% 0,4%-1,2%) en el grupo de CB y del 1,4% (IC del 95% 1,1%-1,6%) en el grupo control. Diferencia de riesgo absoluta, 0,6% (IC del 95% 0,1%-1,0%); HR 0,52 (IC del 95% 0,31-0,889), p = 0,01.
Este informe apoya la conclusión de que en los adultos con obesidad, la CB comparada con terapias sin intervención quirúrgica se asoció con un menor riesgo de cáncer asociado a la obesidad y  mortalidad relacionada con el cáncer. Si se valida esta asociación, los beneficios de la CB se extenderían no solo al control del peso y a diabetes (DM) sino también a otra área importante de la salud y la prevención a largo plazo.
Pero no es oro todo lo que reluce, este estudio presenta una serie de limitaciones que cuestionan la validez de estos resultados.
Es posible un sesgo de selección, pues las personas que eligen someterse a CB presentan características muy diferenciadas a los que no eligen someterse a la cirugía: suelen ser jóvenes, de países desarrollados, con determinadosorígenes económicos, étnicos y raciales.
Además, todos los pacientes subsidiarios de CB son sometidos a un cribado de cáncer preoperatorio. Este cribado podría contribuir a eliminar a los candidatos con cáncer de la CB (reduciendo las tasas de cáncer), y además aumente la detección de cáncer en los pacientes que se someten a la CB.
En definitiva, es probable que esta reducción del riesgo de cáncer tras la CB varíe en función del sexo, la edad, la raza y la etnia, el tipo de CB, el alcoholismo y el tabaquismo, la localización del cáncer, la DM, el IMC y otros factores.


8 de junio de 2022

ADA 2022- Nueva Orleans: La esteatosis hepática no alcohólica, diagnóstico y nuevas terapias.

ADA 2022- Nueva Orleans: La esteatosis hepática no alcohólica, diagnóstico y nuevas terapias. 

El segundo día (sábado 4 de junio 3:00 PM - 5:00 PM)  de la reunión de la American Diabetes Association (ADA) 2022 en Nueva Orleans se impartió una interesante mesa con el sugestivo título de “NAFLD in Diabetes—An Overlooked Complication? Diagnosis and Emerging Therapies” por diferentes “primeras figuras” en la materia. El Dr Jay Horton de la University of Texas Southwestern Medical Center; el Dr Mohammad Kuchay de Medanta - The Medicity, el Dr Kenneth Cusi de la University of Florida, el Dr Fernando Bril de la University of Alabama at Birmingham.

Se inició la tarde con la intervención del  Dr Kenneth Cusi enmarcando la importancia del tema, la fisiopatología, epidemiología y tratamientos más modernos  incluyendo los Inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2  (iSGLT2) y haciendo referencia a la tirzepatida.

Como sabemos el hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica (NAFLD) es una patología corriente en los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2), en los que  la prevalencia de esta alteración hepática puede encontrarse entre  30-50%. La importancia de esta afección tan frecuente es que puede devenir en inflamación o  esteatohepatitis no alcohólica  (NASH) lo que puede ser causa de complicaciones graves, con necrosis celular, fibrosis perilobular, cirrosis hepática y cáncer hepatocelular.

El nexo de unión entre el  NAFLD y la DM2 se encontraría en la  insulinorresistencia (IR). Circunstancias como el sedentarismo y el exceso de ingesta calórica con obesidad incrementarían  lipogénesis y con ello la disfunción de la liberación de los ácidos grasos libres (AGL) y los triglicéridos (TRIG) desde el hígado. 

La  NAFLD, a su vez,  se la relaciona con un aumento del riesgo cardiovascular (RCV), y con el mal control metabólico en el paciente con DM2.  

Como sabemos, la ecografía sería la técnica de elección en Atencíón Primaria (AP) para el cribado de la  NAFLD pues su sensibilidad va del  60 al 94% según los estudios aunque no distingue los distintos niveles de la  NAFLD.

Las actuaciones para tratar esta afección se fundamentan en:
-Intervenciones sobre los estilos de vida.- Pérdida de peso con reducciones de al menos el 10% para poder influir en la necroinflamación del hígado.
-El tratamiento farmacológico de  la NAFLD y de la NASH con tratamiento clásicos como con las glitazonas -GTZ- (pioglitazona, PIO), la vitamina E, la metformina (MET), y más modernos con el liraglutide, semaglutide (SEMA),  y los iSGLT2.
-Tratamiento quirúrgico con la cirugía bariátrica (CB) podría conseguir remisiones en la  NAFLD de hasta en un 90%, de la NASH hasta un 80% y de la fibrosis un 65%, según algunos estudios.

 Dr Fernando Bril continuó con la PIO en el tratamiento de la  NASH. Un fármaco clásico que como demostró no ha sido superado en esta patología.

 La PIO muestran unos buenos resultados en la fibrosis y en la resolución de la  NASH,  dado que mejora la insulinosensibilidad en el músculo, hígado y tejido adiposo; aunque se precisa un tratamiento a largo plazo, al tiempo que tienen efectos CV beneficiosos. Su efectos secundarios, tipo edemas y riesgo de descompensación de la insuficiencia cardíaca (IC) apunto el Dr  Bril podrían compensarse en el futuro con fármacos de otras familias que a su vez también actuaran sobre la  NASH, sean los agonista del péptido glucagon-like (aGLP-1) y los iSGLT2.

En este sentido, para este bloguero es una novedad que los iSGLT2 se utilicen para tratar esta patologia, pero fue justamente este tema que desarrolló el  Dr Mohammad Kuchay, desarrollando los datos del estudio de Pradhan et al Sobre 1.507 pacientes con NAFLD de la base de datos de la  UK Clinical Practice Research Datalink (CPRD) y seguidos 1,1 años y mostrando como aquellos en tratamiento con iSGLT2 tuvieron un riesgo de debut del NAFLD frente a los inhibidores de la  iDPP-4 de HR 0.78 (IC 95% 0.68-0.89).

Nos informó que existen al menos 5 estudios ad hoc con empagliflozina, dapagliflozina, canagliflozina, que demuestran que los iSGLT2 reducen la grasa intrahepática, mejoran las transaminasas, y reducen los marcadores de inflamación y de fibrosis.

Los agonista del péptido glucagon-like (aGLP-1), por su parte, también muestran un buen comportamiento en la reducción de las transaminasas y la esteatosis en la NAFLD con una mejoría en la sensibilidad a la insulina y pérdida de peso, aunque no mejoran la   NASH ni la fibrosis.

 El estudio LEAN (Liraglutide Safety and Efficacy in Patients with NASH) Armstrong MJ et al demostró una mejora en la hipertransaminasemia, en la reducción del hígado grado y en la resolución histológica de la NASH. Y Newsome PN et al en un ECA con SEMA aleatorizados entre dosis de 0,1mg, 0,2mg, 0,4mg diarios y placebo subcutáneo sobre 320 pacientes con NASH y fibrosis (en estadio F1, F2 y F3) confirmada por biopsia. Los porcentajes de mejora fueron de 40% para el grupo SEMA 0,1mg y de 36% en el grupo SEMA 0,2mg al día. Aunque no se demostró una mejoría de la fibrosis OR 1,42 (IC 95% 0,62- 3,28).

Las mejorías de la aGLP-1 solo se producen en pacientes con DM2 y NAFLD leves o moderadas y  se deben a su acción sobre la inflamación del hígado, la RI y el peso corporal. 

Y por último, para completar la mesas, comentar que en cuanto a la CB no existen muchos estudios pero se los resultados irían en la línea de que mejora la evolución de la  NASH,  la inflamación y la fibrosis.

Un estudio que comentamos hace poco el Surgical Procedures and Long-term Effectiveness in NASH Disease and Obesity Risk (SPLENDOR) un ECA de  1.153 pacientes con NASH sin cirrosis tras la CB en comparación con otros pacientes (controles) que fueron tratados médicamente con el que evaluar el diagnóstico histológico. En éste la CB comparada con el tratamiento convencional médico estuvo asociado con un significativo menor riesgo de eventos adversos hepáticos mayores.

En fin, un tema que daría más de sí y sobre el que existen múltiples puntos de vista y líneas de investigación.

ADA 2022 en Nueva Orleans. Mesa: “NAFLD in Diabetes—An Overlooked Complication? Diagnosis and Emerging Therapies”. sábado 4 de junio 3:00 PM - 5:00 PM) 

Mills EP, Brown KPD, Smith JD, Vang PW, Trotta K. Treating nonalcoholic fatty liver disease in patients with type 2 diabetes mellitus: a review of efficacy and safety.Ther Adv Endocrinol Metab. 2018 Jan;9(1):15-28. Doi: 10.1177/2042018817741852. Epub 2017 Dec 7.

Bril F, Cusi K. Management of Nonalcoholic Fatty Liver Disease in Patients With Type 2 Diabetes: A Call to Action. Diabetes Care. 2017 Mar;40(3):419-430. doi: 10.2337/dc16-1787. 446

Richeek Pradhan; Hui Yin; Oriana Yu; Laurent Azoulay.  .Glucagon-Like Peptide 1 Receptor Agonists and Sodium–Glucose Cotransporter 2 Inhibitors and Risk of Nonalcoholic Fatty Liver Disease Among Patients With Type 2 Diabetes .Diabetes Care 2022;45(4):819–829

Newsome PN, Buchholtz K, Cusi K, Linder M, Okanoue T, Ratziu V, et al. A Placebo-Controlled Trial of Subcutaneous Semaglutide in Nonalcoholic Steatohepatitis. N Engl J Med. 2021 Mar 25;384(12):1113-1124. DOI: 10.1056/NEJMoa2028395.

Armstrong MJ, Gaunt P, Aithal GP, Barton D, Hull D, Parker R, et al. Liraglutide safety and efficacy in patients with non-alcoholic steatohepatitis (LEAN): a multicentre, double-blind, randomised, placebo-controlled phase 2 study. Lancet. 2016 Feb 13;387(10019):679-90. DOI: 10.1016/S0140-6736(15)00803-X

Ali Aminian, Abbas Al-Kurd, Rickesha Wilson, James Bena, Hana Fayazzadeh, Tavankit Singh, et al. Association of Bariatric Surgery With Major Adverse Liver and Cardiovascular Outcomes in Patients With Biopsy-Proven Nonalcoholic Steatohepatitis. JAMA . 2021 Nov 23;326(20):2031-2042. doi: 10.1001/jama.2021.19569. PMID: 34762106 PMCID: PMC8587225 

Kathleen E Corey, Zoe Nicole Memel. Bariatric Surgery as a Strategy for Improving Outcomes in Nonalcoholic Steatohepatitis. JAMA . 2021 Nov 23;326(20):2015-2017. doi: 10.1001/jama.2021.17451.PMID: 34762134 DOI: 10.1001/jama.2021.17451

1 de mayo de 2022

La cirugía bariátrica reduce la mortalidad cardiovascular en pacientes con obesidad

La cirugía bariátrica reduce la mortalidad cardiovascular en pacientes con obesidad

En el anterior post hablamos de los beneficios de perder más de un 10% del peso corporal en pacientes afectos de obesidad, y comentamos cuales son las alternativas para su implementación. En este sentido se comentó como la estrategia más costosa pero sorprendentemente más costeefectiva es la cirugía bariátrica (CB) o metabólica (en la diabetes mellitus –DM). 

Y es que la obesidad entendida como un índice de masa corporal (IMC) ≥30 kg/m2 ya afectaba al 40% de los adultos en el 2015 en EEUU incrementándose progresivamente, de modo que se prevé que llegue hasta el 50% en el 2030. Comentan como la obesidad estuvo asociada con 4 millones de defunciones anuales en el 2016 en dicho país.

Su relación con la enfermedad cardiovascular (ECV) está bien documentada a través de diversos mecanismos relacionados con la adiposopatía, sea la inflamación general, los factores de riesgo cardiovascular (FRCV), la compresion por ésta de diversas estructuras, la apnea obstructiva del sueño … Dentro las ECV, la fibrilación auricular (FA), insuficiencia cardiaca (IC), enfermedad coronaria, infarto agudo de miocárdio (IAM) y el accidente vásculocerebral (AVC) estarían de alguna manera relacionadas con la obesidad.

El tratamiento clásico de la obesidad se basa en dieta y ejercicio, y más recientemente con tratamiento farmacológico, sin embargo estos aún hoy tiene pocas alternativas. Tanto unos como otros tiene éxitos muy limitados en la consecución de pérdidas moderadas del peso -entre un 5-10%-, como vimos en el anterior post, al tiempo que no están exentos de efectos secundarios.

La CB por su parte es una alternativa cada vez más aceptada en pacientes con IMC superior a 40 Kg/m2, y en superior a 35 Kg/m2 cuando exista alguna comorbilidad asociada, dado sus éxitos en la pérdida ponderal (pérdidas medias de alrededor de un 25% según ciertos estudios), escasos riesgo de complicaciones quirúrgicas, en la mortalidad postoperatoria a los 30 días (inferior al 0,5%) y en efectos secundarios tras ella.  Los efectos de la CB en la mortalidad CV (MCV) han sido estudiados en diversos metaanálisis relativamente recientes, que no habíamos comentado en este blog y  que referenciamos (con sus enlaces); el comentario que hacemos hoy es de otro más reciente con más estudios incluidos y más recientes y publicado, avalado por  la European Society of Cardiology (ESC).

Se trata de una revisión sistemática con metaanálisis según las directrices de la Guía de Práctica Clínica (GPC) Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses (PRISMA) incluyendo estudios identificados por las bases de datos médicas Pubmed y Embase hasta el 28 de agosto 2021 en los que se valoraba la CB en pacientes obesos mayores de 18 años frente a controles sin esta estrategia quirúrgica y que evaluaran la MCV, la mortalidad por cualquier causa (MCC), la incidencia de ECV, de FA, de IC, de IAM, de  AVC y de estenosis aórtica. Se excluyeron en este análisis a estudios con pacientes con DM2.

Se incluyeron 39 estudios, desde estudios controlados de estudios prospectivos a cohortes retrospectivas. 
Según éste metanálisis la CB estaría asociado con una reducción de la MCC, tasa de riesgo global en forma de hazard ratio (HR)  0,55 (IC 95% 0,49–0,62, p 0,001 frente a controles), de la MCV  con un HR 0,59 (IC 95% 0,47–0,73, p 0,001). 

Además la CB estaría asociada con una reducción de la incidencia de IC HR 0,50 (IC 95% 0,38–0,66, p 0,001), del IAM HR 0,58 (IC 95% 0,43–0,76, p 0,001), y del AVC HR 0,64 (IC 95% 0,53–0,77, p 0,001). Si bien es cierto que en la FA no se llegó a la significación estadística HR 0,82 (IC 95% 0,64–1,06, p 0,12). 

Según esta revisión sistemática con metaanálisis, y en relación con análisis anteriores, la CB en pacientes con obesidad sin DM estaría asociada con una reducción entre un 25-58% de los eventos CV (EvCV), aunque no en la FA, y entre un 35-40% en  la MCC y MCV. Por todo ello la CB estaría indicada de manera clara en este tipo de pacientes.

La realidad es que los efectos beneficiosos de la CB no son solo debidos a la pérdida ponderal, superior al tratamiento médico, si no a los cambios hormonales (incretínicos), de la sensibilidad a la INS, y de la microbiota intestinal que se generan y  que hacen que sus efectos sean aún más pronunciados de lo esperado. Si que se muestra en este estudio que para llegar a estos resultados se precisa pérdidas ponderales de al menos de un 20%.

Por todo esto recientemente la GPC de la ESC recomienda (cambio de la GPC previa del 2016) (“considered”) aplicar esta técnica en pacientes obesos de alto riesgo cuando la pérdida ponderal no es suficiente con los cambios en los estilos de vida (MEV) (recomendación 2A ). Algo que ya se recomendaba en pacientes con obesidad y DM2.

Sophie L. van Veldhuisen, Thomas M. Gorter, Gijs van Woerden, Rudolf A. de Boer, Michiel Rienstra, Eric J. Hazebroek et al. Bariatric surgery and cardiovascular disease: a systematic review and meta-analysis. European Heart Journal, ehac069, https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehac069.

Wiggins T, Guidozzi N, Welbourn R, Ahmed AR, Markar SR. Association of bariatric surgery with all-cause mortality and incidence of obesity-related disease at a population level: a systematic review and meta-analysis. PLoS Med 2020;17:e1003206.

Pontiroli AE, Ceriani V, Tagliabue E. Compared with controls, bariatric surgery prevents long-term mortality in persons with obesity only above median age of cohorts: a systematic review and meta-analysis. Obes Surg 2020;30:2487–2496.

Cardoso L, Rodrigues D, Gomes L, Carrilho F. Short- and long-term mortality after bariatric surgery: a systematic review and meta-analysis. Diabetes Obes Metab 2017;19:1223–1232.


28 de abril de 2022

Sobre la pérdida ponderal superior al 10% en pacientes obesos

Sobre la pérdida ponderal superior al 10% en pacientes obesos

Sobre la obesidad hemos hablado con profusión y hemos visto como el índice de masa corporal (IMC) incrementa el riesgo de padecer diversas enfermedades que van desde la diabetes tipo 2 (DM2), la hipertensión arterial (HTA), las enfermedades cardiovasculares (ECV), cáncer,…influyendo de manera determinante en la mortalidad. Según el nivel del IMC se clasifica al paciente en sobrepeso si supera el 25 kg/m2   u obesidad si este es superior a 30 kg/m2. 

A nivel epidemiológico se cuantifica que un 39% de los adultos tendrían sobrepeso y más del 13% obesidad a nivel global (2016), unas cifras que se ha triplicado entre el 1975  y el 2016. 

Sin embargo, como hemos visto el IMC no es reflejo de la distribución de la grasa corporal, y existirían otros indices con los que determinar con más fiabilidad el peso debido a la grasa visceral (la circunferencia de cintura…) y con los que afinar más estos riesgos.  

También vimos como estos valores no significan lo mismo según la raza, sea caucásica, negra o asiática.

La obesidad por tanto es un problema de salud de primer orden a incrementar el riesgo de enfermar y todos los costes socioeconómicos que supone para la sociedad; gastos directos (en cuidar la salud) e indirectos (pérdida de productividad,…) y fallecimientos (5% a nivel mundial). Además reduce la esperanza de vida en al menos 2,7 años.

El tratamiento de la obesidad se realiza mediante cambios en los estilos de vida como ya vimos con el estudio Diabetes Remission Clinical Trial (DiRECT) realizado desde la Atención Primaria (AP) y que demostró como se puede llegar  a la remisión de la DM2 a partir de la pérdida de peso. Sin embargo, al margen de la dieta y el ejercicio existen terapias farmacológicas y tratamientos quirúrgicos que ayudan a alcanzar dichos objetivos.

Pérdidas de peso modestas del orden del 5-10% del peso son clínicamente importantes al reducir los factores de riesgo cardiometabólicos (FRCV) y mejorar todas aquellas comorbilidades (osteomusculares, digestivas…) que dan conjuntamente.

Pérdidas de peso importantes, o aquellas superiores al 10% del peso corporal son capaces de producer más beneficios sobre todo en aquellos individuos con IMC superior a 35 kg/m2 o en los que tienen un riesgo alto o muy alto de complicaciones o comorbilidades frente a personas con normopeso o con perímetro de cintura normal, sea conseguir una remision de la DM2, apnea obstructiva del sueño…

El comentario de este post va en este sentido, evaluar mediante una revisión sistemática de la literatura  el impacto de una gran pérdida ponderal en pacientes con sobrepeso u obesidad.

Se hizo una búsqueda de artículos entre enero del 2009 y marzo del 2020, identificando 57 publicaciones primarias que son las que se han utilizado en esta revisión. De ellas se extrae la pérdida ponderal, la remisión de la DM2, FRCV, cáncer, artrosis, apnea obstructive, enfermedad renal crónica (ERC), fertilidad, gestación, calidad de vida relacionada con la salud, utilización de los servicios sanitarios, beneficios económicos y efectos adversos.

Cada observación se describe según el tipo intervención en la pérdida ponderal.
 Existen una gran cantidad de tablas que se recomienda su consulta.

En realidad en éstas se observan los beneficios de la perdida ponderal en diversas complicaciones incluso en comorbilidades como la DM2 y la HTA, mejorías en el metabolismo glucémico y en los FRCV alcanzados por MEV o por la farmacología (fentermina/topiramato 15/92, o una inyección subcutánea de semaglutide 2,4 m g). Se abordan otros beneficios como la reducción del riesgo de cáncer, mejorías en la artrosis de rodilla, la apnea obstructiva nocturna, la fertilidad y la calidad de vida relacionada con la salud.
En cuanto a la cirugía bariátrica (CB) aún siendo  la intervención más costosa es en realidad la más costeefectiva a la hora de alcanzar todos estos objetivos.

Concluyen que la perdida de una gran cantidad de peso corporal sería una intervención de gran impacto en el tratamiento de las complicaciones relacionadas con la obesidad: recalcan que si una pérdida moderada de peso (5-10%) no es suficiente para alcanzar los objetivos serían necesario establecer pérdidas ponderales más ambiciosas, o superiores al 10%.

Abd A Tahrani, John Morton. Benefits of weight loss of 10% or more in patients with overweight or obesity: A review. Obesity (Silver Spring) . 2022 Apr;30(4):802-840. doi: 10.1002/oby.23371.PMID: 35333446 DOI: 10.1002/oby.23371

Giráldez-García C, Franch-Nadal J, Sangrós FJ, Ruiz A, Carramiñana F, Goday A, Villaró M, García-Soidán FJ, Serrano R, Regidor E for the PREDAPS Study Group Adiposity and Diabetes Risk in Adults with Prediabetes: Heterogeneity of Findings Depending on Age and Anthropometric Measure. Obesity (Silver Spring). 2018.

Sangros FJ, Torrecilla J, Giraldez-Garcıa C, Carrillo L, Mancera J, Murg T, Franch J et al.  Asociación de obesidad general y abdominal con hipertensión, dislipemia y presencia de prediabetes en el estudio PREDAPS. Rev Esp Cardiol. 2017;Aug 5. pii: S1885-5857(17)30370-5.

Lean MEJ, Leslie WS, Barnes AC, Brosnahan N, Thom G, McCombie L, et al Durability of a primary care-led weight-management intervention for remission of type 2 diabetes: 2-year results of the DiRECT open-label, cluster-randomised trial. Lancet Diabetes Endocrinol. 2019 May;7(5):344-355. doi: 10.1016/S2213-8587(19)30068-3. Epub 2019 Mar 6. 


19 de diciembre de 2021

AES 2021.- La cirugía bariátrica podría estar relacionada con la epilepsia

AES 2021.- La cirugía bariátrica podría estar relacionada con la epilepsia

He tenido algún caso de pacientes que con antecedentes de epilepsia en remisión han tenido una recaída al hacer algún régimen y perder bastante peso; y también tengo la experiencia de un paciente que con el antecedente de cirugía bariátrica (CB) e importante pérdida de peso convulsionó y se encuentra en tratamiento anticomicial. Y de esto va este post, una comunicación (Abstract 3.373) presentada el 6 de diciembre  al American Epilepsy Society (AES) 2021 Annual Meeting, por el grupo de Tresah Antaya et al, y del que se hace eco medscape.

La realidad es que siempre hablamos de las virtudes de la CB desde la época en la que los riesgos quirúrgicos en la intervención y posterior a ella se redujeron a niveles incluso inferiores a los de cualquier otra cirugía abdominal. Se tiene en cuenta, sin embargo en la actualidad,  las complicaciones intestinales, de malabsorción, de sobrecrecimiento bacteriano al modificar la flora intestinal, e incluso el riesgo de aumentar el cáncer de colon (CC) tras los datos del el  Swedish Patient Register de hace algunos años, pero, sobre el riesgo de epilepsia no se había hablado.

Así,  ¿Puede la CB desencadenar ataques de epilepsia?

La realidad es que la impresión mía es compartida con  más observaciones, sin embargo, la asociación de la CB con el riesgo de crisis comicial no ha sido bien explorado hasta el momento.

Se trata del análisis de los datos de una cohorte retrospectiva a partir de una base de datos médica de Ontario, el  Institute for Clinical Evaluative Sciences (ICES) en pacientes mayores de 18 años residentes en dicha región desde julio del 2010 a los que se les ingresó por obesidad y se les sometió a una CB entre dicha fecha y diciembre del 2016. Lógicamente se excluyeron aquellos con antecedentes de convulsiones, epilepsia o factores de riesgo de esta patología. Además se excluyeron aquellos con problemas psiquiátricos, abuso de alcohol o drogas en los 6 meses previos a la fecha de inclusión.

El seguimiento se hizo hasta el 31 de diciembre del 2019 identificando los nuevos casos de epilepsia (dos episodios de convulsiones, al menos).
Se planteó un modelo estadístico de regresión aleatoria proporcional Cox con el que estimar el riesgo de presentar epilepsia asociado a la CB al tiempo que identificar los factores de riesgo relacionados con este diagnóstico (áccidente vásculo cerebral -AVC-, meningitis, encefalitis...).

Se incluyeron a 639.472 pacientes, de los que 16.958 (2,7%) se les había practicado la CB y a 622.514 no. Se distribuyeron por edad, sexo, índice de masa corporal (IMC) y otras características. Durante el seguimiento se identificaron a 73 (0,4%) individuos que con CB presentaron epilepsia (tasa de 50,1 por 100.000 personas-año).

Según éste las tasa aleatorias de riesgo, hazard ratio (HR) de presentar epilepsia en individuos con CB fue de 1,45 (IC 95% 1,35-1,56) tras ajustar las covariantes del tipo AVC…, en este sentido el análisis multivariable de la población expuesta se mostró un incremento importante del riesgo de presentar epilepsia en aquellos que habían sufrido un AVC durante el seguimiento frente a los que no, el HR 14,03 (IC 95% 4,26-46,25).

Concluyen que la epilepsia es un riesgo relacionado con la CB con pérdida de peso a largo plazo. Las causas de esta asociación no son conocidas hasta el momento, pero se apunta que posibles alteraciones de la microbiota, o alteraciones hidroelectrolíticas, podrían estar detrás de ésta.

Tresah Antaya; Amna Qureshi; Lucie Richard; Salimah Shariff; Ahmad Elnahas; Jorge Burneo. Epilepsy Risk Following Bariatric Surgery for Weight Loss. Abstract number : 3.373
Submission category : 16. Epidemiology.  Presentation date : 12/6/2021 12:00:00 PM
Published date : Nov 22, 2021, 12:44 PM

Pauline Anderson. Bariatric Surgery an Epilepsy Risk Factor?. New- Medscape Medical News- Conference News- AES 2021.December 09, 2021

Chang SH, Stoll CR, Song J, Varela JE, Eagon CJ, Colditz GA The Effectiveness and Risks of Bariatric Surgery: An Updated Systematic Review and Meta-analysis, 2003-2012. JAMA Surg. 2013 Dec 18. doi: 10.1001/jamasurg.2013.3654. [Epub ahead of print] 

Derogar M, Hull MA, Kant P, Ostlund M, Lu Y, Lagergren J. Increased Risk of Colorectal Cancer After Obesity Surgery. 

https://cms.aesnet.org/abstractslisting/epilepsy-risk-following-bariatric-surgery-for-weight-loss