Comentario del Dr. Javier Díez Espino (@DiezEspino)
Dicen que las últimas palabras de Goethe antes de fallecer en 1832 fueron “Luz, más luz”. Uno de los avances más notables de la civilización ha sido la luz eléctrica y con ella la iluminación nocturna. Los seres humanos hoy, a nivel urbano, sobre todo, nos desenvolvemos sin una clara diferenciación día/noche. A los indiscutibles beneficios de la iluminación nocturna parece que también pueden asociarse algunos problemas relacionados con la alteración de nuestros vulnerables ritmos circadianos y los ciclos sueño-vigilia como comentamos en el Blog recientemente y que estas modificaciones pueden afectar a nuestra salud e incrementar la incidencia de diabetes tipo 2 (DM2), aumentar la resistencia a la insulina y su secreción. Por otra parte, la menor exposición en el exterior a la luz solar se ha relacionado con alteraciones en el estado de ánimo, en el sueño y en el ritmo circadiano.
La pregunta de investigación de este artículo fue: ¿La exposición personal a la luz predice el riesgo de diabetes en una gran cohorte prospectiva? (Sigue leyendo...)