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11 de enero de 2023

“Manual de usuario” para la remisión de la DM2.

“Manual de usuario” para la remisión de la DM2. 

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

La publicación en 2017 del estudio DiRECT ((Diabetes Remission Clinical Trial) (del que hemos tratado varios posts en este blog), venía a corroborar que la remisión de la diabetes tipo 2 (DM2) era posible desde Atención Primaria (AP). A través de un estudio multicéntrico sobre más de 300 individuos con un índice de masa corporal (IMC) elevado y con una corta evolución de la DM2, se demostraba que la remisión era posible mediante restricciones calóricas estrictas. En el grupo de intervención, sobre el que se aplicaron dietas diarias de 850 kcal, se obtuvo un 46% de remisión (al menos parcial) de la DM2 odds ratio (OR) 19,7 (IC 95% 7,8-49,8).

Sin embargo, aunque este ansiado objetivo era teóricamente posible, la consecución de pérdidas superiores a 15 Kg en los pacientes con DM2 no es tan sencilla mediante los métodos y posibilidades que disponemos en AP. Por ello, la Asociación de Diabetes Canadiense ha publicado una guía de usuario -no confundir con una guía de práctica clínica (GPC)- para proporcionar apoyo práctico al sanitario que intente aplicar la evidencia en su práctica diaria. En este post, comentaremos algunas generalidades sobre la remisión de la DM2 y algunos puntos clave que se aportan en este “manual”.

Lo primero que recalcan los autores (de forma repetitiva) es que la remisión no corresponde con la curación de la DM2, sino más bien con un estado de resolución, a menudo temporal, de la hiperglucemia con una posible recaída posterior y progresión de la DM2. Insisten que es importante hacer ver al paciente esta cuestión, para que no caiga en el desánimo y la desmotivación posterior. 

A día de hoy y con la evidencia actual, existen 3 formas de alcanzar la remisión: la cirugía metabólica (CB), con éxito de remisión entre el 30 y 63% de las veces; la restricción calórica con dietas entre 800 y 850 kcal, y la intervención estructurada en los estilos de vida del paciente con 240-420 min de ejercicio semanal y pérdidas ponderales de más del 7%, donde aproximadamente un 25% de los intervenidos entran en remisión. 
-Nota del redactor: Por alguna razón, los autores han obviado el trasplante de islotes de células beta pancreáticas. Ciertamente son casos muy restrictivos, en su mayoría asociados a trasplante renal y conllevan una inmunosupresión posterior, pero este redactor no ha conseguido encontrar bibliografía actual que rechace la idea de remisión en estos casos. Quizá sea la difícil viabilidad del supuesto lo que ha haya hecho retirarlo de entre las opciones posibles-.

De entre los recursos disponibles que proponen para acompañar y trabajar con el paciente su posible remisión destacan: El modelo de Capacidad, Oportunidad, Motivación y Comportamiento (COM-B), el recurso de las 5As (Ask premisssion, Assess, Advise on management, Agree on plan, and Assist with drivers and barriers); y la Checklist de decisiones compartidas para la remisión de la DM2. Recomendamos leer con detenimiento estas partes en el artículo original si se va a proponer un objetivo de remisión en algún paciente. 

Se propone igualmente una dieta baja en calorías para la consecución de la remisión. En ella, existe una primera fase de 3-5 meses basada en una dieta sustitutiva de 800-900kcal con batidos (de diferentes marcas) y sopas, más de 2 litros de líquidos diarios (incluidas bebidas zero) y un suplemento opcional de fibra.
En esta primera fase, no está recomendado el ejercicio físico, y el objetivo es la pérdida de 10-15 Kg en esos 3-5 meses.
 Tras ello, comienza la fase de reintroducción alimentaria, donde se mantienen las 800-900 Kcal, pero se comienzan a sustituir algunos batidos por 100 ml de leche, 90 gr de proteína, 2 porciones de vegetales sin almidón y una fruta. Se mantienen los más de 2 litros diarios de líquidos, el suplemento opcional de fibra y un seguimiento cada 2 semanas como en la primera fase.
El objetivo de esta etapa es el entrenamiento del paciente (al que llaman cliente) para prepararse comidas saludables y equilibradas.
La tercera fase es una fase mantenida en el tiempo para el mantenimiento del peso perdido mediante una transición a comidas nutricionalmente balanceadas y actividad física regular. Si en algún momento de esta tercera fase, el paciente aumentara 2Kg o más, se debe volver a la dieta sustitutiva de batidos y sopas hasta que se haya perdido lo ganado. 

Destacan e insisten que la remisión no es un destino, sino un trayecto. A una persona le puede tomar varios intentos alcanzar la remisión y mantenerla, y es posible que algunas personas nunca entren en ella. La remisión como objetivo no es, la mayoría de la veces, un objetivo SMART (específico, medible, alcanzable, realista y oportuno). Recordemos que el paciente ideal al que proponer una remisión de DM2 es aquel con una corta evolución de su enfermedad, con obesidad o sobrepeso, no usuarios de insulina (INS) y con predisposición y circunstancias que le ayuden a perder peso. Los pacientes con más de 60 años y con múltiples factores de riesgo cardiovascular (FRCV) no serán por tanto pacientes en los que plantear este objetivo. 

Como ningún ensayo clínico (ECA) ha evaluado la asociación de la remisión con resultados “duros” de la DM2, como los eventos cardiovasculares (EvCV), la enfermedad renal crónica (ERC) o la mortalidad, los beneficios estimados de la remisión se encuentran a día de hoy relegados a los obtenibles con una consecución del objetivo glucémico. Los autores destacan que siendo así, como mínimo encontramos los beneficios de no tener fármacos prescritos, obteniendo una mejora en el gasto sanitario y una disminución de efectos adversos. 

Cabe destacar, siendo quizá la parte más interesante del documento, qué se debe hacer con aquellos fármacos que han sido introducidos por el condicionante clínico del paciente y no por su estado glucémico. Pues bien, los autores son claros: estos fármacos no deben retirarse pese a la consecución de criterios de remisión mediante la pérdida mantenida de peso. En aquellos pacientes que hayan sufrido un EvCV previo, su RCV sea muy elevado, tengan ERC o tengan insuficiencia cardiaca (IC), los antidiabéticos que hayan demostrado beneficio cardiorrenal deben mantenerse, incluso con estados normoglucémicos. En consecuencia y de acuerdo con la definición de remisión, estos pacientes no podrán alcanzarla y, por tanto, no deben tenerla en la mira como objetivo.

De forma similar, aquellos pacientes que hayan entrado en remisión y tuvieran fármacos antihipertensivos o hipolipemiantes, en su mayoría deberán mantener el objetivo de presión arterial (PA) y de LDL (colesterol de baja densidad) similar al previo, y por tanto, deberán continuar con dicha medicación. En estos casos abogan por la individualización como no podía ser de otra forma. 

Dado que el térmico “remisión” no es un diagnóstico, los profesionales sanitarios deberemos tener cuidado a la hora de manejar este estado. En la mayoría de los casos se trata de un estado temporal, y por tanto el paciente deberá seguir conectado con su equipo asistencial dadas las altas tasas de recaída. De este modo, el paciente será una “persona con DM2 en remisión” y no un “paciente curado de su DM2”.

Finalizan el documento con 3 casos clínicos muy interesantes sobre cómo proceder paso por paso a la hora de proponer un objetivo de remisión en una persona con DM2. 

En conclusión, se trata de un documento para acompañar al equipo asistencial y al paciente durante el proceso de remisión de la DM2, donde se destacan los métodos posibles, cómo realizarlos y cómo proceder una vez se ha alcanzado la remisión. Esperemos que podamos ver en los próximos años, cómo afecta la remisión de la DM2 a los objetivos “duros”. Será muy interesante a la hora de establecer un seguimiento para estos pacientes.

Cuídense. 

Jin S, Bajaj HS, Brazeau AS, Champagne J, MacDonald B, MacKay D; Diabetes Canada Clinical Practice Guidelines Steering Committee; Remission of Type 2 Diabetes: User's Guide: Diabetes Canada Clinical Practice Guidelines Expert Working Group. Can J Diabetes. 2022 Dec;46(8):762-774. DOI: 10.1016/j.jcjd.2022.10.005.

Lean ME, Leslie WS, Barnes AC, Brosnahan N, Thom G, McCombie L, Peters C, et al. Primary care-led weight management for remission of type 2 diabetes (DiRECT): an open-label, cluster-randomised trial. Lancet. 2018 Feb 10;391(10120):541-551. DOI:  10.1016/S0140-6736(17)33102-1


18 de septiembre de 2022

Guía de la “Canadian Cardiovascular Society” en el uso de los aGLP-1 y de los iSGLT2 en la reducción del síndrome cardio-renal en adultos

Guía de la “Canadian Cardiovascular Society” en el uso de los aGLP-1 y de los iSGLT2 en la reducción del síndrome cardio-renal en adultos  

Un tema recurrente y del que no nos cansamos de comentar es el de la prevención cardiorenal del paciente con diabetes (DM); de la prevención y tratamiento de la insuficiencia cardíaca (IC), de la enfermedad renal crónica (ERC) y de la mortalidad cardiovascular (MCV) que ha surgido tras el advenimiento de la familia de fármacos los cotransportadores de sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) y de los análogos del receptor del péptido-1 similar al glucagón (aGLP-1). Es un tema, que habida cuenta las constantes y nuevas evidencias, exige su actualización.

En el comentario anterior a raiz de un artículo de Kamlesh Khunti (@kamleshkhunti), ya se apuntó como los iSGLT2 tendrían un futuro muy importante en nuestro arsenal terapéutico tanto en individuos con DM como sin esta alteración metabólica, como en paciente con enfermedad cardiovascular arteriosclerótica (ECVa) o sin ella, pero con ERC o IC.

La DM2, la IC y la ERC están interconectadas pues comparten varias vías metabólicas que se  retroalimentan de alguna manera en el llamado el "círculo vicioso cardiorrenal" de la DM2. Hay factores de riesgo cardiovascular (FRCV) comunes en los pacientes con DM2 como la dislipemia, la hipertensión arterial (HTA) y el estado protrombótico que influirían en el desarrollo de la aterosclerosis precoz causa del mayor el riesgo de infarto de miocardio (IAM) y de la IC. La hiperglucemia, por su parte, ya vimos como es responsable de la miocardiopatía diabética. A su vez estos factores en los pacientes con DM2 aumentaría el riesgo de desarrollar ERC.

En este sentido, no es de extrañar que la Canadian Cardiovascular Society (CCS -@CJCJournals-)  recomiende la utilización de los iSGLT2 y los aGLP1 en los pacientes con DM2 que tienen EVCa o FRCV.

En este caso comentamos las recomendaciones en base a la evidencia en forma de Guía de Práctica Clínica (GPC) de la conocida como “2022 Canadian Cardiovascular Society Guideline for Use of GLP-1 Receptor Agonists and SGLT2 Inhibitors for Cardiorenal Risk Reduction in Adults” (CCS/CHFS) publicada el mes pasado pero con evidencias algo anteriores, y con el único propósito de dar recomendaciones con las que recomendar la reducción del riesgo cardiorenal de estos pacientes. 

La metología es la una revisión sistemática con metaanálisis a partir de cuestiones específicas sobre los resultados cardiorrenales, las conocidas como preguntas PICO (“population, intervention, control, and outcomes”) de los iSGLT2 y los aGLP1 frente a comparadores o un tratamiento habitual, y utilizando un sistema de gradación de las recomendaciones tipo GRADE (Grading of Recommendations, Assessment, Development, and Evaluation. 

Los objetivos fueron MCV, por cualquier causa  (MCC), el IAM no fatal, el accidente vásculocerebral (AVC) no fatal y los eventos CV mayores (MACE) compuestos por MCV, IAM y AVC no fatal, la hospitalización por IC (HIC) y objetivos renales compuestos de la reducción del filtrado glomerular (FGe), la enfermedad renal terminal (ERT) o la muerte de causa renal. 

Las recomendaciones, tras la revisión y el metaanálisis, se resumen una tablas realizadas con el sistema GRADE en las que se detalla la evidencia encontrada en forma de beneficios relativos como hazard ratio (HR) y reducción en eventos por cada 1000 pacientes tratados.

En cuanto al cribado (screening) para la indicación de estos tratamientos con las que reducir la morbi-mortalidad cardiorrenal identifican al FGe cómo un valor necesario para utilizar y dosificar estos fármacos, pero no así el cociente albúminacreatinina (CAC) o la HbA1c.
Según ésta revisión sistemática con metaanálisis se recomienda utilizar  a los iSGLT2 junto con otros fármacos en el tratamiento para  la reducción de la HIC cuando  la fracción de eyección sistólica es mayor de 40% (recomendación alta, moderada alta evidencia) y en la reducción de la MCV o por MCC, por IC y en la protección renal cuando la fracción de eyección (FE) es de 40%.  Según este metaanálisis la utilización de los iSGLT2 se asociaría con una reducción del 20% en la HIC.

Esta revisión no encuentra grandes ECA que respalden utilizar a los aGLP1 en el maneno de la IC, pero apuntan que existen estudios en marcha al respecto que darán resultados en el futuro.

Así se recomienda el manejo de los iSGLT2 en IC estabilizadas y no en pacientes con DM1 o en aquellos en dialisis o con una funcion renal muy comprometida o un FGe inferior a 20 ml/min/1,73 m2 y tampoco en el contexto de la atención a patología aguda.

En el caso de la ERC albuminúrica recomiendan integrar a los iSGLT2 con otros fármacos ad hoc con los que reducir la MCC, el infarto agudo de miocardio (IAM) y la HIC.
En adultos con ERC con un FGe superior a 25 mg/min/1,73 m2 y un CAC superior a 20 mg/mmol se recomiendan los iSGLT2 para reducir un objetivo compuesto en la reducción del declinar del FGe, la progresión de la ERT o la muerte renal, MCC o MCV, IAM o HIC (recomendación alta, evidencia de moderada calidad).

En adultos con DM2 y ECVa establecida o con múltiples FRCV se recomienda la utilización de aGLP-1 o iSGLT2 con las que reducir el riesgo de MCC, MCV, o MACE (recomendación fuerte, evidencia de moderada calidad).

Esta GPC es muy visual al contar con tablas y algoritmos con los que ayudar a la selección de los fármacos aGLP-1 e iSGLT2 a utilizar en la enfermedad ECVa o en aquellos con FRCV con los que reducir la MCV, MCC,  AVC, la HIC y el empeoramiento de la función renal.

Recomendable, aunque los ECA más recientes, como no podía ser de otra manera, no están referenciados.

G.B. John Mancini, MD (Co-chair),a Eileen O’Meara, MD (Co-chair),Shelley Zieroth, Mathieu Bernier, MD,d Alice Y.Y. Cheng,et al. David Z.I. Cherney,f Kim A. et al. 2022 Canadian Cardiovascular Society Guideline for Use of GLP-1 Receptor Agonists and SGLT2 Inhibitors for Cardiorenal Risk Reduction in Adults. Can J Cardiol . 2022 Aug;38(8):1153-1167. doi: 10.1016/j.cjca.2022.04.029.

Kamlesh Khunti. SGLT2 inhibitors in people with and without T2DM. Nat Rev Endocrinol . 2020 Dec 8. doi: 10.1038/s41574-020-00453-2. Online ahead of print. PMID: 33293703 DOI: 10.1038/s41574-020-00453-2


20 de abril de 2019

Ideas clave para el médico de familia de la Guía de Práctica Clínica Diabetes Canada

Ideas clave para el médico de familia de la Guía de Práctica Clínica Diabetes Canada

Sobre la Guía de Práctica Clínica (GPC) Diabetes Canada 2018 publicada en abril del año pasado, ya hablamos hace algún tiempo. Hoy traemos aquí un documento a partir de la misma que recoge una serie de mensajes clave para el manejo de los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) por los médicos de familia (MF). De 22 recomendaciones se hizo un esfuerzo de resumirlos en 3 mensajes: 

1,- Mensaje clave. Discuta (con el paciente) las oportunidades para reducir el riesgo de complicaciones relacionadas con la DM.
Informar y valorar los objetivos a alcanzar, sean la HbA1c, la presión arterial (PA), u objetivos lipídicos (colesterol) según las preferencias del paciente. Así se hacen eco de los cambios surgidos con la introducción de los nuevos fármacos hipoglucémicos desde la última GPC del 2013 con respecto a los pacientes con historia de enfermedad cardiovascular (ECV), sea al canagliflocina, la empagliflocina, o el liraglutide.
Así como una estrategia con la que reducir las complicaciones teniendo en cuenta el hecho de administrar estatinas a todo paciente con DM2 mayor de 40 años o menor que tuviera complicaciones; administrar  inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina (IECA) o 
antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA2) en aquellos pacientes mayores de 55 años o con complicaciones, y ácido acetilsalicílico junto con un inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa 2  (iSGLT2) o un análogo del receptor del péptido-1 similar al glucagón (aGLP1) (canagliflocina, empagliflocina o liraglutide) en aquellos con ECV.
La GPC Diabetes Canada tiene varias herramientas on line al respecto de implementar estas recomendaciones (http://guidelines.diabetes.ca/bloodglucoselowering/pharmacologyt2), e incluso interactivas  (http://guidelines.diabetes.ca/ vascularprotection/riskassessment ), y para la prescripción  (http://guidelines.diabetes.ca/docs/resources/prescription-for-cardiovascularprotection-with-diabetes.pdf).
Para los pacientes con complicaciones (neuropatía, nefropatía, o retinopatía) existe recomendaciones en (http://guidelines.diabetes.ca/docs/cpg/Appendix-3.pdf).

2,- Mensaje Clave. Discuta las oportunidades de garantizar la seguridad y prevenir la hipoglucemia  
La individualización de la HbA1c y de los tratamientos debe basarse en los objetivos, la situación funcional y las preferencias del paciente. Objetivos estrictos serían apropiados cuando se plantea reducir el riesgo de complicaciones microvasculares y cuando los tratamientos utilizados no aumentan el riesgo de hipoglucemia. Por el contrario objetivos más laxos cuando se reduce el riesgo de complicaciones a largo plazo. En este sentido la GPC  Diabetes Canada tiene una herramienta interactiva con la que ayudar a fijar los objetivos glucémicos según resultados y evitar la hipoglucemia (http://guidelines.diabetes.ca/bloodglucoselowering/a1ctarget). La GPC establece dos recomendaciones para prevenir la hipoglucemia.
 La primera en aquellos pacientes que utilicen fármacos antidiábeticos que puedan producir hipoglucemia (insulina –INS-, o secretagogos) se les debe aconsejar que si conducen vehículos a motor lo hagan de manera segura, teniendo a su alcance suplementos de azúcar.  (http://guidelines.diabetes.ca/docs/patient-resources/drive-safe-with-diabetes.pdf).
Y segunda, que se debe prescribir de manera predominante una medicación antidiabética con bajo riesgo de hipoglucemias, sobre todo en pacientes mayores (por ejemplo, metformina –MET-, e inhibidores de los dipeptidilpeptidasa-4 –iDPP-4-, preferentemente por encima de la INS o los secretagogos).
De la misma forma se debe valorar el riesgo de hipotensión teniendo en cuenta un manejo cuidadoso de la PA.
Se hacen eco sobre aquellos fármacos que pueden producir hipovolemia, y cetoacidosis euglucémica como los iSGLT-2  en ciertas situaciones con riesgo de deshidratación. De ahí la importancia de valorar los episodios enfermedad intercurrente en dichos pacientes  (http://guidelines.diabetes.ca/docs/cpg/Appendix-8.pdf) y el riesgo de enfermedad renal  (http://guidelines.diabetes.ca/docs/cpg/Appendix-7.pdf).

3,- Mensaje Clave. Discuta los progresos en los objetivos de autocuidado de su DM y las barreras.
Cada individuo con DM debe tener un plan individualizado de ejercicio físico y dieta, para ello se deben hacer intervenciones sobre el comportamiento que ayuden a alcanzar los objetivos.  Se debe fomentar el autocuidado incidiendo sobre las barreras que puedan presentarse. En cuanto al ejercicio físico la Diabetes Canada tiene varios vídeos instructivos al respecto (http://guidelines.diabetes.ca/patient-videos). Por último, valore y discuta las necesidades y preferencias de cada persona.
En fin, un documento conciso con las ideas más importantes a tener en cuenta en el manejo del paciente con DM2.

Ivers NM, Jiang M, Alloo J, Singer A, Ngui D, Casey CG, Yu CH. Diabetes Canada 2018 clinical practice guidelines: Key messages for family physicians caring for patients living with type 2 diabetes. Can Fam Physician. 2019 Jan;65(1):14-24.

 Diabetes Canada 2018 Clinical Practice Guidelines for the Prevention and Management of Diabetes in Canada Volume 42, Supplement 1, Pages A1-A18, S1-S326 (April 2018)



20 de mayo de 2018

Actualización de la Guía de Práctica Clínica “Diabetes Canada”

Actualización de la Guía de Práctica Clínica  “Diabetes Canada”

Cada 5 años la Guía de Práctica Clínica (GPC) de la  Canadian Diabetes Association actualiza su GPC con la introducción de la evidencia publicada hasta el momento. Esta es la sexta entrega desde su creación en 1992, pero en este momento con un cambio en el nombre, pasa de ser la GPC de la  Canadian Diabetes Association a exclusivamente “Diabetes Canada”. 
Su objetivo no es otro que ayudar a los pacientes con Diabetes (DM) de aquel país, Canadá, yendo desde la prevención de esta enfermedad a la reducción de las complicaciones que ésta produce en su evolución.
En el 2013 comentamos la anterior versión que se componía de 39 secciones independientes, con diversos formatos muy útiles, yendo desde el texto íntegro (pdf), video, a diversas presentaciones en formato powerpoint (ppt), que pueden ser descargadas sin  problemas. En ésta, son 38 secciones y un apéndice, también existe una versión en pdf descargable, así como presentaciones power point (pptx), vídeos, casos prácticos y herramientas según temas. Como siempre muy práctico. 
Hace dos años (abril del 2016) nos dimos cuenta de la actualización del capítulo del tratamiento hipoglucemiante, que en la actualidad queda dentro de la revisión general de la obra, aunque con cambios.
En aquel y en ésta (capítulo 13), y con una cierta diferencia a los Standards of Medical Care (SMC) del American Diabetes Association (ADA), existe una espera al inicio del tratamiento de 2-3 meses con la modificación de los estilos de vida (MEV) si la HbA1c no supera el 1,5% del objetivo fijado (personalizado). Si persiste la HbA1c más de un 1,5% por encima del objetivo fijado  se iniciará la terapia farmacológica, básicamente con metformina (MET).  También se puede iniciar conjuntamente MEV con  dos fármacos hipoglucemiantes si al inicio la HbA1c está  ≥1,5% del objetivo. La insulina (INS) se iniciará inmediatamente en individuos con descompensación metabólica o síntomas de hiperglucemia. El ajuste de dosis o la adición de fármacos no insulínicos se hará cada 3-6 meses según las características del paciente y sus preferencias.  De la misma forma que los SMC si existe una enfermedad cardiovascular (ECV) previa se optará por fármacos que han demostrado beneficios cardiovasculares (CV), como la empagliflocina, liraglutide o la canagliflocina. Si no es así, se tendrán en cuenta la posibilidad de aumento de peso o de hipoglucemia, por un lado; y por otro, la tasa de filtrado glomerular estimado (FGe), otras comorbilidades y el coste del mismo.
Si bien es cierto que recomiendan calcular el riesgo cardiovascular (RCV), consideran que en la mayoría de casos los pacientes con DM2 mayores de 40 años o mayores de 30 años y una duración de la diabetes mayor de 15 años o con complicaciones micro o macrovasculares, este cálculo no sería necesario para prescribir terapia hipolipemiante (capítulo 25). En éstos el tratamiento indicado sería una estatina y un objetivo de  lipoproteína de baja densidad-colesterol (LDL-C) inferior a 2,0 mmol/L o una reducción mayor del 50% del LDL-C desde el inicio.
En cuanto a la hipertensión arterial (HTA) mantiene, al contrario de los SMC, un objetivo inferior al
130/80 mmHg. Coinciden con éste en el tratamiento inicial mediante IECA o ARA2 cuando existe una enfermedad renal crónica (ERC), albuminuira, u otros FRCV.
Todos los documentos son accesibles.

 *Diabetes Canada 2018 Clinical Practice Guidelines for the Prevention and Management of Diabetes in Canada Volume 42, Supplement 1, Pages A1-A18, S1-S326 (April 2018)

Cheng A Y et al. Canadian Diabetes Association 2013 Clinical. Practice Guidelines for the Prevention and Management of Diabetes in Canada,.Can J Diabetes 37 (2013) A3–A13

Goldenberg R , Clement  M, Hanna A, Harper W, Main A, et al , on behalf of the Steering Committee for the Canadian Diabetes Association 2013 Clinical Practice Guidelines for the Prevention and Management of Diabetes in Canada. Policies, Guidelines and Consensus Statements Pharmacologic Management of Type 2 Diabetes: 2016 Interim Update Canadian Diabetes Association Clinical Practice Guidelines Expert Committee.

7 de diciembre de 2017

Nuevas recomendaciones en el 2º escalón terapéutico de la Canadian Agency for Drugs and Technologies in Health (CADTH)

Nuevas recomendaciones en el 2º escalón terapéutico de la Canadian Agency for Drugs and Technologies in Health (CADTH)

Ya hacía algunos años que no comentábamos nada sobre las recomendaciones de la CADTH referente a la diabetes tipo 2 (DM2). La CADTH  es una agencia canadiense independiente creada en el 1989 que tiene como objetivo dar recomendaciones según la evidencia en la utilización de la tecnología existente (fármacos, test diagnósticos, quirúrgicos…) a la hora de tomar decisiones sanitarias.
En cuanto al tratamiento de la DM2 realizó un documento completo en el 2010 y una actualización en el 2013 (que comentamos) sobre el tratamiento en el segundo o tercer escalón terapéutico. Sin embargo, como sabemos, desde el 2013 se han incorporado una nueva  familia farmacológica como son los inhibidores de los cotransportadores2 de la bomba sodio-glucosa (inh SGLT-2). En la siguiente entrega se provee de recomendaciones en la utilización de los fármacos antidiabéticos en el segundo escalón terapéutico.
Se plantean tres preguntas:
1.- ¿En los adultos con DM2 en tratamiento con metformina (MET) en monoterapia y un mal control glucémico, cuál es la eficacia y seguridad de los distintos fármacos añadidos a ésta en el segundo escalón?  
2.- ¿En adultos con DM2 cuales son los efectos cardiovasculares (CV) de cada uno de estos fármacos?
3.- Y, ¿en adultos con DM2 en tratamiento con MET y mal control glucémico cuál es la coste-efectividad de cada uno de estos fármacos en el segundo escalón de tratamiento?

*Para la primera cuestión, en cuanto a la eficacia y seguridad, se analizaron 174 ensayos clínicos aleatorizados (ECA), de éstos se extrajeron conclusiones de  166 referidos a las 8 familias de fármacos antidiabéticos utilizados (incluso insulinas):
En cuanto al descenso de la HbA1c con respecto a la MET en monoterapia, todas las familias reducen significativamente la HbA1c. Sin embargo, cuando se comparaban las familias,  los inhibidores de las dipeptidilpeptidasa -4 (inh DPP-4) no reducían tanto la HbA1c como lo hacían las sulfonilureas (SU) o los agonistas de los receptores  glucagon-like peptide 1 (GLP-1) (84 ECA).
En cuanto a la hipoglucemia no grave en comparación con la MET en monoterapia, la probabilidad de este efecto fue mayor cuando se añadía SU o insulina basal o bifásica. En comparación con el resto de familias (excepto insulina bifásica) todas presentaban menos riesgo de  la hipoglucemia cuando se comparaban con la SU (67 ECA).
En cuanto al peso, en comparación a la MET en monoterapia, las SU y la insulina basal incrementan el peso corporal entre 2,1 y 2,8 kg, sin diferencias entre ellas. En sentido contrario,  los inh SGLT-2 y los análogos GLP-1 se asociaron con reducciones significativas de peso corporal, frente a la MET en monoterapia (-1,4 a -2,2 kg).
En cuanto a  la presión arterial (PA), los inh SGLT-2 y los análogos GLP-1 añadidos a la MET reducen de manera significativa la PAS (PA sistólica) inicial frente a la MET en monoterapia, SU o inh DPP-4. En sentido contrario, la insulina basal añadida a la MET aumenta significativamente la PAS si se compara con los inh SGLT-2 (29 ECA).
En cuanto a los efectos adversos, en comparación con la MET sola, la adición de los análogos GLP-1 o la insulina basal o bifásica aumentan el número de efectos adversos.
En cuanto a los efectos sobre las lipoproteínas de baja densidad (LDL-c), los inh SGLT-2 añadidos a la MET incrementan significativamente este parámetro del inicio frente a la MET en monoterapia y frente a los inh DPP-4.
Los datos relativos a la mortalidad y complicaciones clínicas importantes son limitados.

*En cuanto a la segunda pregunta, se identificaron 17 ECA, si bien es cierto que solo 11 ECA mostraron resultados de interés. De todos ellos y comparado con placebo, tanto los inh SGLT-2 como los análogos GLP-1 no incrementaron cualquier riesgo CV con respecto al placebo (6 ECA).
En cuanto a la hipoglucemia grave hubo un menor riesgo, pero significativo entre los análogos GLP-1 y los inh DPP-4 (8 ECA)
En mortalidad por cualquier causa (MCC) y en comparación con el placebo, los inh DPP-4 y los inh SGLT-2 reducen el riesgo de MCC, ningún otro tratamiento consiguió este propósito (8 ECA).

*En cuanto a la tercera pregunta, las SU continúan siendo los fármacos más coste-efectivos en el segundo escalón del tratamiento cuando la MET es insuficiente, tanto en coste económico como en años de vida ajustado por calidad (QALY) ganados, debido fundamentalmente a su precio.
En cuanto a los inh DPP-4 serían menos efectivos y más costosos que otras combinaciones.
De igual forma, las insulinas serían más costosas y con menos beneficios que otras estrategias más efectivas.
Con todo, estas consideraciones, aún siendo potentes, pueden variar dependiendo de de la inclusión de aspectos tales como el aumento de peso, el coste y la necesidad de la utilización de autoanálisis.
Los umbrales introducidos en el análisis muestra que el coste de los inh DPP-, de los análogos GLP-1 o de los inh SGLT-2 debería reducirse entre un 60-70% para superar a las SU en criterios de costeefectividad en el segundo escalón junto a la MET.
Como limitación en las conclusiones no se introdujeron los datos del Empagliflozin Cardiovascular Outcome Event Trial in Type 2 Diabetes Mellitus Patients (EMPA-REG OUTCOME) y del Liraglutide Effect and Action in Diabetes: Evaluation of Cardiovascular Outcome Results (LEADER) en la respuesta la primera pregunta.
Las conclusiones de esta actualización son congruentes con las conclusiones de anteriores revisiones. Situan a las SU como la terapia más coste-efectiva en el segundo escalón del tratamiento del paciente con DM insuficientemente tratado con MET en monoterapia.

CADTH THERAPEUTIC REVIEW. New Drugs for Type 2. Diabetes: Second-Line. Therapy – Science Report- 05-2017

CADTH Optimal use report optimal Use Recommendations for Second- and Third-Line Therapy for Patients With Type 2 Diabetes. Volume 3, Issue 1D July 2013.

31 de julio de 2016

Guía de Práctica Clínica de la Canadian Hypertension Education Program

Guía de Práctica Clínica de la Canadian Hypertension Education Program

La Guía de Práctica Clínica (GPC) de la Canadian Hypertension Education Program Guidelines Task Force se actualiza cada año según la evidencia disponible, modificando o manteniendo las recomendaciones que sobre el diagnóstico, la evaluación, la prevención y el tratamiento de la hipertensión arterial (HTA)  que se van produciendo.  Tras una revisión exhaustiva de la literatura a partir de  Medline hasta agosto del 2015 se hizo una gradación de la evidencia y se extrajeron las recomendaciones según la fuerza de la evidencia. Este año se introdujeron recomendaciones específicas para la edad pediátrica.
Prefieren que la evaluación de la presión arterial (PA) se haga por el propio paciente con aparatos automatizados sin la interacción del sanitario a tomarla en la consulta. En este aspecto tiene varios criterios para evaluar la PA, en equipos no automatizados cuando la PA se encontrara en 140/90 mm Hg sería considerada alta y entre 130-139/85-89 mm Hg en normal-alta (grado C). Pero con equipos automatizados una media de 135/85 mm Hg sería alta (grado D). En la monitorización ambulatoria de la PA  (MAPA) los límites estarían en 135/85 mm Hg o una media de 24 horas de 130/80 mm Hg (grado C), y en la monitorización domiciliar (AMPA) el diagnóstico de HTA se encontraría a partir de 135/85 mm Hg (grado C). Si las determinaciones se encuentran en el rango de normal-alto, se recomienda un seguimiento anual (grado C). Tras el examen inicial en el que se debe descartar causas secundarias, factores de riesgo cardiovascular (FRCV)... se recomienda una visita al mes (grado C). Si se hacen modificaciones de los estilos de vida, recomiendan seguimiento cada 3-6 meses (grado C) o cada 2 meses en tratamiento antihipertensivo (grado D).
La terapia antihipertensiva se debe prescribir en PAD de 100 mm Hg (grado A) o PAS de 160 mm Hg (grado A) en pacientes sin daño en órgano diana u otros FRCV. Si existe daño en órgano diana u otros FRCV  el tratamiento debe prescribirse a partir de PAD de 90 mm Hg (grado A) o PAS de 140 mm Hg (grado C). Sin embargo, en pacientes ancianos (80 años) sin DM ni daño en órgano diana la PAS para iniciar el tratamiento sería de 160 mm Hg (grado C)
 Se establece la recomendación de ingerir potasio como una forma de controlar la HTA en aquellos sin riesgo de hiperpotasemia, un aspecto novedoso de esta GPC.
En pacientes de alto riesgo cardiovascular (RCV) la reducción del objetivo de PA sistólica a 120 mm Hg podría considerarse para reducir el riesgo de eventos cardiovasculares (ECV).
En pacientes con HTA y angina de pecho estable no complicada la utilización de los beta-bloqueantes o los calcioantagonistas podría ser considerados como una terapia inicial.
Como terapia de inicio se debe utilizar las tiazidas (grado A), betabloqueantes (en pacientes más jóvenes de 60 años, grado B), IECAs (en pacientes que no fueran de raza negra, grado B), calcioantagonistas (grado B), o ARA II (grado B). Si no se alcanzan los objetivos se pueden añadir otros fármacos (grado B) de los anteriores señalados, sean tiazidas, calcioantagonistas, IECAS o ARAII o betabloqueantes. Así, la combinación de tiazida+calcioantagonista  tendría un grado B, calcioantagonista dihidropiridina + IECA (grado C), y grado D para el resto de combinaciones.
Se ha de ir con precaución con la combinación de  los calcioantagonistas no hidropiridinicos con los betabloqueantes y no se recomienda asociar los IECA con los ARAII (grado A).
Una GPC práctica y de fácil consulta. Esta en abierto (en el momento que se hizo este post),

Harris KC, Benoit G, Dionne J, Feber J, Cloutier L, Zarnke KB, Padwal RS, Rabi DM, Fournier A; CHEP Guidelines Task Force. Hypertension Canada's 2016 Canadian Hypertension Education Program Guidelines for Blood Pressure Measurement, Diagnosis, and Assessment of Risk of Pediatric Hypertension. Can J Cardiol. 2016 May;32(5):589-97. doi: 10.1016/j.cjca.2016.02.075. Epub 2016 Mar 4.

http://www.onlinecjc.ca/article/S0828-282X(16)00221-X/pdf


10 de abril de 2016

Actualización del capítulo de tratamiento hipoglucemiante de la CDA

Actualización del capítulo de tratamiento hipoglucemiante de  la CDA

En el 2013 se publicó una actualización de la Guía de Práctica Clínica (GPC) de la  Canadian Diabetes Association (CDA), de la que dimos cumplido comentario en su día. Una actualización de la GPC de la  CDA que cada cinco años lleva haciéndose desde el 1992. Aquella incorporaba las evidencias surgidas desde el 2008. Y la próxima se espera se publique dentro de dos años, en el 2018. Dicha GPC, libremente accesible, consta de 39 secciones independientes, con diversos formatos muy útiles, yendo desde el texto íntegro (pdf), video, a diversas presentaciones en formato ppt, que pueden ser descargadas sin  problemas.
Como vimos, en el apartado del tratamiento glucémico, apuntan individualizar los objetivos metabólicos en base a la edad, la duración de la diabetes mellitus (DM), el riesgo de hipoglucemia grave, la presencia de enfermedad cardiovascular y según esperanza de vida del individuo con DM. Así, si en 2-3 meses de modificación de los estilos de vida los objetivos glucémicos no se alcanzan podría iniciarse la terapia farmacológica, preferentemente con metformina (MET). Si existe marcada hiperglucemia (HbA1c ≥8,5%) la terapia farmacológica (dos fármacos y/o insulina) debe iniciarse al mismo tiempo  que se modifican los estilos de vida. En cuanto al individuo DM anciano apuntan que al ser metabólicamente distinto del individuo DM joven  su manejo debería ser diferente. Así, las sulfonilureas deben utilizarse con precaución por el riesgo de hipoglucemia y los análogos de insulina basal al asociarse con menor riesgo de hipoglucemia que las insulinas convencionales en estos tramos de edad, serían las recomendables.
A todo ello, desde el 2013, que se publicó la GPC, diversos estudios de evaluación cardiovascular se han publicado demostrando la seguridad de diversos fármacos antidiabéticos en situaciones de alto riesgo cardiovascular, tales como de la familia de los inhibidores de los dipeptidil peptidasa-4 (inh DPP-4), la  alogliptina, saxagliptina, y sitagliptina (de los que se ha hablado en este blog) y de la familia de los análogos de la  glucagon-likeproteina-1 (GLP-1), el lixisenatide. Sobre los resultados de no inferioridad cardiovascular  de la saxagliptina y la alogliptina  y el riesgo de hospitalización por insuficiencia cardíaca (IC), sin que exista una teoría explicativa plausible, ya hemos hablado en post anteriores. Abundando en ello, recientemente (del que también hablamos) se publicó el primer ensayo clínico aleatorizado (ECA) de un inhibidor de los trasportadores 2 de la bomba de sodio glucosa (inh SGLT-2), mostrado un comportamiento de superioridad cardiovascular de la empagliflocina, con el Empagliflozin Cardiovascular Outcome Event Trial (EMPAREG OUTCOME). Como vimos, hubo una reducción del objetivo primario con un  38% (p inferior a 0,001) de reducción de la mortalidad cardiovascular (aún de no reducir las tasas de infarto de miocardio o accidente vásculo-cerebral), en un 35% (p= 0,002) de hospitalización por ICC, y una reducción del 32% (p inferior 0,001) en mortalidad total. Estos resultados, apuntan, son muy importantes pues entre el 40-60% de los pacientes con DM2 morirán por eventos cardiovasculares (ECV). La empagliflocina es la primera de su familia (aunque pudiera tratarse de un efecto de clases, como vimos en un metaanálisis ya comentado) que produce efectos beneficiosos CV.
Este panel, vistas estas evidencias, subrayan estos resultados en su columna de  “Effect in Cardiovascular Outcome Trial” en la tabla de tratamiento farmacoterapéutico. En ésta se incluye a la insulina glargina y las glitazonas (¿?) como neutras a nivel CV.
Los cambios en este capítulo con respecto a la GPC del 2013: 
-La MET puede utilizarse en el momento del diagnóstico junto con la modificación de los estilos de vida (grado de recomendación D)
-Si la HbA1c es menor del 8,5% y los objetivos glucémicos no se alcanzan utilizando la modificación de los estilos de vida durante 2-3 meses , la introducción de fármacos antidiabéticos como la MET se debería iniciar (A)
-Si la HbAc es ≥8.5%, la introducción de los fármacos antiglucémicos se debería iniciar conjuntamente con la modificación de los estilos de vida, teniendo en cuenta la posibilidad de terapia combinada con dos fármacos, dentro de los que uno podría ser la insulina.  (D) 
- La MET debería ser el antidiabético inicial en monoterapia (A) en pacientes con sobrepeso (D)
- Otros fármacos antidiabéticos, entre los que se incluyen la insulina, deberían añadirse a la MET o en combinación con otros fármacos si los objetivos glucémicos no se alcanzan. (D)
-Los ajustes o adición de nuevos fármacos se debe realizar con el objetivo puesto en alcanzar los objetivos de HbA1c en 3-6 meses (D).
- Las personas con enfermedad cardiovascular clínica en los que los objetivos glucémicos no hayan sido alcanzados, un inh SGLT-2 que hubiera demostrado beneficios cardiovasculares, podrían añadirse al tratamiento farmacológico con lo que reducir el riesgo cardiovascular y la mortalidad (A). 
- La adición de otros fármacos hipoglucemiantes debe ser individualizado según las características del paciente, teniendo en cuenta (D): 
1- el grado de hiperglucemia
2.- el riesgo de hipoglucucemia
3.- el sobrepeso y obesidad
4.- si existe enfermedad cardiovascular o factores de riesgo 
5.- La comorbilidad (renal, IC, insuficiencia hepática…)
6.- Las preferencias del paciente
7.- La posibilidad de acceso al tratamiento.
-  Cuando se añade una insulina a los fármacos hipoglucemiantes, los análogos prolongados (detemir o glargina) podrían utilizarse en vez de la insulina NPH (Neutral Protamine Hagedorn) para reducir el riesgo de la hipoglucemia nocturna y la hipoglucemia sintomática. (A)
- Cuando se utilice una pauta bolus-basal añadida a los fármacos hipoglucémicos, los análogos rápidos deberían utilizarse en vez de la insulina regular, dado que mejoran el control glucémico (B) y reducen el riesgo de hipoglucemia (D).
- En aquellos pacientes con DM2 que utilizan o inician el tratamiento con insulina o con fármacos secretagogos debe ser aconsejados en la prevención, reconocimiento y tratamiento de la hipoglucemia producida por estos (D). 
Una actualización necesaria que tiene la valentía de introducir fármacos nuevos como primera intención en el tratamiento hipoglucemiante.
Todos los documentos son accesibles.

Cheng A Y et al. Canadian Diabetes Association 2013 Clinical. Practice Guidelines for the Prevention and Management of Diabetes in Canada,.Can J Diabetes 37 (2013) A3–A13

Goldenberg R , Clement  M, Hanna A, Harper W, Main A, et al , on behalf of the Steering Committee for the Canadian Diabetes Association 2013 Clinical Practice Guidelines for the Prevention and Management of Diabetes in Canada. Policies, Guidelines and Consensus Statements Pharmacologic Management of Type 2 Diabetes: 2016 Interim Update Canadian Diabetes Association Clinical Practice Guidelines Expert Committee.
http://guidelines.diabetes.ca/browse/chapter13_2016

14 de abril de 2013

Guía de la Canadian Diabetes Association Clinical Practice Guidelines Expert Committee

Guía de la Canadian Diabetes Association Clinical Practice Guidelines Expert Committee

Acaba de salir la Canadian Diabetes Association Clinical Practice Guidelines Expert Committee, una actualización de la Guía de Práctica Clínica (GPC) de la  Canadian Diabetes Association (CDA) que cada cinco años se va publicando desde el 1992, según los cambios que se van produciendo en la evidencia científica en el capítulo de la prevención y del manejo de la diabetes en Canadá.  Una GPC que se encuentra entre las mejores en rigor y calidad metodológica. En esta actualización se han incorporado las evidencias generadas desde el 2008.
Como es habitual se presenta en formato electrónico en 39 secciones independientes, de acceso libre, cada una de ellas con el texto integro, mensajes clave, una presentación en formato ppt, que puede ser descargado y un video explicativo en inglés. Existe también una versión en pdf  que aunque es de acceso libre, prohíben su difusión sin permiso.
En el inicio de cada capítulo se puede tener una idea rápida de las recomendaciones en forma de mensajes clave. En este aspecto, se apuntan los umbrales glucémicos en relación con la prevención de las complicaciones micro y macrovasculares, de tal modo que se diagnostica la diabetes mellitus -DM- si la glucosa basal (GB) es ≥ 7,0 mmol/l (126,1 mg/dl), la glucosa a las dos horas de un test de sobrecarga con 75 g de glucosa (SOG) es  ≥11,1 mmol/l (198,1 mg/dl), o una HbA1c ≥ 6,5%, pues serían predictores del desarrollo de la retinopatía.
El término de “prediabetes” lo equiparan a la glucosa basal alterada (GBA), a la intolerancia a la glucosa (ITG) o una HbA1c entre 6,0-6,4%, o aquellas situaciones con un riesgo aumentado de debutar como DM y con sus complicaciones. En este aspecto, difiere de  la American Diabetes Association (ADA), pues el punto de corte de la prediabetes se encuentra en el 5,7% de HbA1c.
En cuanto al cribado, no lo aconsejan en la diabetes tipo 1 (DM1), si en cambio, en la diabetes tipo 2 (DM2) mediante la GB o la HbA1c cada tres años en ≥ 40 años o en aquellos individuos según ecuación de riesgo (ver apartado de cribado). La SOG se utilizará en individuos con GBA (6,1–6,9 mmol/l, 109,8-124,3 mg/dl), o HbA1c  6,0–6,4% cuando se precise identificar los individuos con ITG o DM. O en aquellos con GBA 5,6–6,0 mmol/l (100,8-108 mg/dl) y/o HbA1c 5,5%–5,9% con uno o más factor de riesgo con la idea de identificar ITG o DM.
Siguiendo la evidencia apuntan individualizar los objetivos metabólicos en base a la edad, duración de la DM, riesgo de hipoglucemia grave, presencia de enfermedad cardiovascular y según esperanza de vida del individuo DM. En este aspecto, la HbA1c se considera un indicador de la efectividad del tratamiento y debe ser controlado cada 3 meses cuando los objetivos no se han alcanzado y la terapia se está ajustando. Si en 2-3 meses de modificación de los estilos de vida los objetivos glucémicos no se alcanzan puede iniciarse la terapia farmacológica, preferentemente con metformina. Si existe marcada hiperglucemia (HbA1c ≥8,5%) la terapia farmacológica (dos fármacos y/o insulina) debe iniciarse al mismo tiempo  que se modifican los estilos de vida. 
Se señala que los efectos beneficiosos de las estatinas sobre la LDL-colesterol (LDL-c) son los mismos sea el individuo DM o no, y primariamente el objetivo en individuos diabéticos sería mantener la LDL-c ≤ 2.0 mmol/l (77,2 mg/dl).  
Según esta GPC el umbral de tensión arterial a partir del cual el individuo con DM debe ser tratado sería el de 130/80 mmHg.
En cuanto al individuo DM anciano apuntan que éste es metabólicamente distinto del individuo DM joven y que su manejo, por tanto, debe ser diferente. En este aspecto, las sulfonilureas deben utilizarse con precaución por el riesgo de hipoglucemia. Los análogos de insulina basal se asocian con menor riesgo de hipoglucemia que las insulinas convencionales en estos tramos de edad.
La crítica que se hace a esta GPC es por el hecho que los objetivos de control y la recomendaciones de tratamiento son más estrictas que las que se hacen en los standards de  la ADA; según ésta, la recomendación de utilizar estatinas se haría en los individuos DM mayores de 40 años con al menos algún otro un factor de riesgo.  En la GPC de la CDA se recomednaría si se supera esta edad exclusivamente (recomendación "D" en individuos DM1, pero "A" en individuos DM2), o en mayores de 30 años con una evolución de 15 años, pero, en el caso de las mujeres siempre que no existiera una previsión de descendencia inmediata (contraindicación absoluta).
La CDA recomienda administrar IECAS y ARA2 en los individuos diabéticos de 55 años o más (recomendación D o de expertos), mientras que el ADA lo recomienda si existe hipertensión arterial, microalbuminuria o enfermedad cardiovascular.
No muchas diferencias, pero las que hay van en el sentido de intervenir más farmacológicamente en el individuo con DM.

Cheng A Y et al.Canadian Diabetes Association 2013 Clinical. Practice Guidelines for the Prevention and Management of Diabetes in Canada,.Can J Diabetes 37 (2013) A3–A13




21 de octubre de 2012

Actualización del cribado de la diabetes tipo 2 de la Canadian Task Force on Preventive Health Care

Actualización del cribado de la diabetes tipo 2 de  la Canadian Task Force on Preventive Health Care

Acaba de salir publicada en el Canadian Medical Association Journal la actualización de la Guía de Práctica Clínica (GPC) de la  Canadian Task Force on Preventive Health Care (CTFPHC) sobre el cribado de la Diabetes tipo 2 (DM2) en personas adultas sanas y asintomáticas, y dirigido a profesionales sanitarios  y gestores de salud pública.  Realizada mediante la revisión de la evidencia (ensayos clínicos (ECA))  mediante 14 expertos en atención primaria y salud pública dependientes de la Public Health Agency of Canada.
Esta GPC supone una puesta a punto de una anterior del 2005. En ésta  se recomienda el cribado de la DM2 en personas sanas de alto o muy alto riesgo, pero no en las de riesgo moderado o bajo en donde su cribado no es coste-efectivo y puede dar lugar a sobre-diagnósticos, un etiquetaje que puede generar repercusiones psicológicas y tratamientos innecesarios.
Los datos extraídos de los ECA no encontraron evidencias que en adultos sanos de menos de 40 años, con bajo o moderado riesgo de DM2, el cribado influya de alguna manera en la incidencia, mortalidad o las complicaciones de la diabetes. Al mismo tiempo, el cribado de adultos con alto o muy alto riesgo de DM2 puede disminuir las tasas de infarto agudo de miocardio (IAM), de complicaciones microvasculares y de la mortalidad en general.
Se pone énfasis la conveniencia de utilizar herramientas de cribado tales como las  ecuaciones de riesgo o calculadoras de riesgo como la Finnish Diabetes Risk Score (FINDRISC), o en su caso la Canadian Diabetes Risk Assessment Questionnaire (CANRISK), y el cribado mediante la HbA1c. Unas herramientas, que convenientemente aplicadas, pueden tener un balance positivo en términos de salud al tiempo que permite aplicar actividades preventivas (dieta y ejercicio) con las que actuar sobre los factores de riesgo y  prevenir, a la sazón,  la posibilidad de DM2.
La HbA1c permite dar estabilidad a la prueba, evitar el ayuno y monitorizar del cribado. El valor umbral admitido para el diagnóstico, es el reconocido de 6.5%, aunque admiten que valores inferiores no excluirían el diagnóstico de DM2 con otro tipos de pruebas glucémicas. La utilización de la glucemia basal (GB) o de la prueba de tolerancia oral a la glucosa (SOG), aún con sus inconvenientes, se consideran alternativas válidas.
Las calculadoras por su parte también permiten monitorizar, educar y motivar al individuo en el control de sus factores de riesgo . Estas calculan el riesgo mediante la edad, antecedentes de obesidad, hiperglucemia, hipertensión arterial, historia familiar de diabetes, actividad física, dieta, ingesta de frutas, vegetales…
Se recomienda el cribado mediante la HbA1c cada 3-5 años en adultos de más de  40 años de edad y a cualquier edad en aquellos con alto riesgo. Se deberá realizar anualmente en aquellos adultos de cualquier edad con muy alto riesgo de DM2. Ambas recomendaciones son débiles pues se hacen en base a evidencias de baja calidad, señalan.

Canadian Task Force on Preventive Health Care. Recommendations on screening for type 2 diabetes in adults. CMAJ. 2012;184:1687-1696. Full text

http://www.idf.org/webdata/docs/FINDRISC_Spanish.pdf

10 de abril de 2011

Actualización sobre el tratamiento oral de la Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ)


Actualización sobre el tratamiento oral de la Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ)

En otros post en los que comentamos trabajos parecidos se llegó a la conclusión de que todas las terapias orales tienen una potencia en la reducción de la HbA1c parecida. Parecida en primer nivel y parecida en asociación con la metformina. Con todo, aunque el margen es pequeño y existen aquellos con más potencia (sulfonilureas, glitazonas) y aquellos otros con menos (inhibidores de las alfaglucosidadas, inhibidores de las DDP-4), las verdaderas diferencias se encuentran en los efectos secundarios, relacionados con el peso (metformina lo disminuye, las glitazonas lo aumenta), las hipoglucemias (en las sulfonilureas y no en cambio en las glitazonas o inhibidores de los DDP-4...), en los problemas intestinales (metformina, inhibidores de las alfaglucosidadas), en alteraciones de los lípidos (por ejemplo el LDL-colesterol disminuye con la pioglitazona y aumenta con la rosiglitazona...) al tiempo que hemos visto en el último post sobre el ACCORD que en el tratamiento intensivo, al final lo importante es con que asociación de fármacos se alcanzan los objetivos más que otro tipo de factores implicados.
La última revisión comparativa de los distintos fármacos hipoglucémicos de la The Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ) es una actualización de una anterior realizada en el 2007 (71 estudios), en la que se incluyen los nuevos fármacos disponibles y los datos de eficacia y seguridad de estos y de los históricos, en solitario y en combinación con la insulina.
De modo que realizaron una revisión sistemática en base a una estrategia de búsqueda en MEDLINE, EMBASE, el Cochrane Central Register of Controlled Trials y otras publicaciones como revisiones de la FDA, the European Public Assessment Reports, y las monografías de los distintos productos en el Health Canada Product Monographs... hasta abril del 2010 sobre fármacos hipoglucemiantes utilizados en monoterapia o en combinación con la metformina, glitazonas o insulina, excluyendo las alfaglucosidadas, habida cuenta, según indican, su escasa prescripción en EEUU, baja eficacia (algo que sorprende, pues en otras revisiones sistemáticas dan resultados parecidos) y efectos gastrointestinales...Se excluyeron los estudios con seguimientos menores de 3 meses y con menos de 40 pacientes, realizando metanálisis si existían al menos 3 ECAs lo suficientemente homogéneos (población, dosis...) en los que aplicar tal metodología estadística. De todo ello se extrajeron 140 ECAs y 26 estudios observacionales de los que se concluyó que la mayoría de los fármacos descendían la HbA1c promedio en alrededor un punto porcentual, siendo la metformina (MET) más eficaz que los modernos inhibidores DDP-4. Que de la misma forma las combinaciones de dos fármacos orales generaban unas reducciones parecidas. Que en cuanto a los efectos secundarios tanto las glitazonas (GTZ) como las sulfonilureas (SU) aumentaban el peso medio de +2.6Kg con respecto a la MET; que las SU tienen cuatro vez más riesgo de hipoglucemia comparado con la MET sola, y que en combinación con MET quintuplica el riesgo comparándolo con la MET asociada a GLZ. Que las GLZ incrementan el riesgo de insuficiencia cardiaca en relación a las SU y las fracturas en relación a la MET. En fin, nada nuevo.

Bennett WL, Maruthur NM, Singh S, Segal JB, Wilson LM, Chatterjee R, et al.
.Comparative Effectiveness and Safety of Medications for Type 2 Diabetes: An Update Including New Drugs and 2-Drug Combinations. Annals 2011-04-10 April 5, 2011, 154 (7)



Bennett WL, Wilson LM, Bolen S, Maruthur N, Singh, S, Chatterjee R, Marinopouloset al . Oral Diabetes Medications for Adults With Type 2 Diabetes. An Update. Comparative Effectiveness Review No. 27. (Prepared by Johns Hopkins University Evidence-based Practice Center under Contract No. 290-02-0018.) AHRQ Publication No. 11-EHC038-EF. Rockville, MD: Agency for Healthcare Research and Quality. March 2011.
Available at: www.effectivehealthcare.ahrq.gov/reports/final.cfm