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9 de enero de 2025

Algoritmo de tratamiento no farmacológico de la DM2 por RedGDPS



Comentario de Carlos Hernández Teixidó (@carlos_teixi)

Manejo farmacológico, insulinización, fragilidad, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal, pie diabético… Los algoritmos de RedGDPS son muy amplios, muy consultados y resultan una ayuda imprescindible para el estudio de la diabetes en nuestras consultas. Y, aunque todos los algoritmos de la RedGDPS cuentan con un círculo (rosco) externo que aboga por un manejo integral de las personas con DM2 incluyendo la alimentación, la actividad física, el sueño, etcétera; contamos ya con un nuevo rosco entre los “Imprescindibles de la RedGDPS” que completa el círculo

El "Algoritmo de Tratamiento No Farmacológico de las personas con diabetes mellitus tipo 2", desarrollado por enfermeros y médicos del “Grupo de Trabajo de Estilos de Vida y Educación Terapéutica en Diabetes”, aborda un tema de gran relevancia en la práctica clínica. El algoritmo ofrece estrategias claras y fundamentales en el manejo no farmacológico, subrayando la importancia de mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones a largo plazo. Todo el contenido puede ser consultado en la sección de algoritmos de RedGDPS o en la revista Diabetes Práctica. (Sigue leyendo…)

10 de octubre de 2024

Luz, más luz, o igual no. Exposición a luz intensa nocturna e incidencia de DM2

 

Comentario del Dr. Javier Díez Espino (@DiezEspino)


Dicen que las últimas palabras de Goethe antes de fallecer en 1832 fueron “Luz, más luz”. Uno de los avances más notables de la civilización ha sido la luz eléctrica y con ella la iluminación nocturna. Los seres humanos hoy, a nivel urbano, sobre todo, nos desenvolvemos sin una clara diferenciación día/noche. A los indiscutibles beneficios de la iluminación nocturna parece que también pueden asociarse algunos problemas relacionados con la alteración de nuestros vulnerables ritmos circadianos y los ciclos sueño-vigilia como comentamos en el Blog recientemente y que estas modificaciones pueden afectar a nuestra salud e incrementar la incidencia de diabetes tipo 2 (DM2), aumentar la resistencia a la insulina y su secreción. Por otra parte, la menor exposición en el exterior a la luz solar se ha relacionado con alteraciones en el estado de ánimo, en el sueño y en el ritmo circadiano.
 
La pregunta de investigación de este artículo fue: ¿La exposición personal a la luz predice el riesgo de diabetes en una gran cohorte prospectiva? (Sigue leyendo...)

25 de abril de 2024

Vivir..., dormir bien..., tal vez soñar... y controlar mejor la DM2, evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida

 

Comentario de Javier Díez Espino (@DiezEspino)


El título de este comentario parafrasea a Shakespeare en Hamlet: "morir…, dormir…, tal vez soñar" (que habla del morir y considerarlo como dormir y entonces tal vez soñar). Pero no queremos hablar de muerte, sino de vida, y vida con buena salud. 


En 2022 por primera vez se contempla la valoración del sueño en el consenso de tratamiento de la diabetes tipo 2 (DM2) del Consenso ADA/EASD (American Diabetes Association/ European Association for the Study of Diabetes). Quizá deberíamos plantearnos por qué se ha retrasado tanto contemplar este aspecto fundamental en la salud del ser humano y si le prestamos la debida atención a la actuación global sobre los hábitos de vida incluyendo la actividad física (las 5 "S" en inglés  sleep, sitting, stepping, sweating, and strengthening o dormir, sedestación, caminar, sudar y fuerza) junto con la alimentación, sin olvidarnos de las relaciones sociales, horarios laborales y su importancia para la salud mental de las personas. (Sigue leyendo...)

24 de julio de 2022

El sueño y la mortalidad en el paciente con diabetes

El sueño y la mortalidad en el paciente con diabetes

En alguna ocasión hemos hablado del sueño, de la duración del sueño, y su relación con la incidencia de la diabetes tipo 2 (DM2), fundamentalmente por la  posible influencia de esta situación fisiológica en la sensibilidad periférica a la insulina (INS) y con la función de las β  células pancreáticas, pero nunca sobre su relación con la mortalidad en pacientes con esta alteración metabólica.

Las horas de sueño (que se ha reducido a nivel general en la población) han ido en sentido contrario a la prevalencia de la DM2 de ahí que se postule que la reducción de la sensibilidad de la insulina y de la función de las células β  pueda estar relacionada en situaciones de deprivación onírica, aunque lo conocido hasta entonces daba una curva en U entre la duración del sueño y la incidencia de DM o de la intolerancia a la glucosa. 

Con  la cohorte del European group for the study of insulin resistance (EGIR-RISC) en 1.319 individuos de entre 30-60 años de 14 países europeos (Rutters F et al) demostró una asociación entre la sensibilidad a la insulina y la función de las células β pancreáticas con la duración del sueño. Una situación que se manifestó tanto por defecto como por exceso, y sensible al sexo del individuo. 

Sabemos que las alteraciones del sueño, por otra parte se han demostrado que están relacionadas con la obesidad, el síndrome metabólico (SM) y la mortalidad y que se ha recomendado como el tiempo más saludable dedicado al descanso nocturno que sea de 7-8 horas en adultos entre 18-64 años e incluso por encima de esta edad.

Estudios de Itani et al y de Jike et al sobre individuos mayores de 20 años encontraron que la duración del sueño alargada se asociaba significativamente con mayor riesgo (risk ratio –RR) de obesidad 1,08, de enfermedad coronaria RR 1,24, cardiovascular (ECV) 1,25, para DM2 1,26 y para mortalidad por cualquier causa (MCC) 1,39. Y una duración corta, RR incluso superiores 1,38, 1,26, 1,16, 1,37, y 1,12 respectivamente.

El problema es definir que es un sueño largo o corto, se admite dormir mucho cuando éste sea superior a 8-9 horas y corto cuando sea inferior a 5-6 horas diarias.

En cuanto a la DM2 un estudio publicado por Gu KM et al recientemente sobre en este colectivo y realizado en Corea mostró un aumento del riesgo de ECV y de MCC en pacientes con DM2 recién diagnosticados con un sueño prolongado (más de 9 horas diarias).

Con todo faltan datos sobre la duración del sueño en pacientes con DM2 y la  mortalidad. De ahí que este estudio intente establecer las asociaciones entre la duración basal del sueño y el riesgo de MCC, MCV entre personas chinas con DM2, según la edad, duración de la DM, el diagnóstico reciente de este trastorno, utilización de la INS, la hipertensión arterial (HTA), dislipemia, HbA1c y la obesidad.

Se trata de un estudio retrospectivo  entre personas con DM2 registradas en el Diabetes Care Management Program (DCMP) y el  China Medical University Hospital (CMUH), todo ello enmarcadas en el National Health Insurance Administration de aquel país  en el 2001. 

Se siguieron a 12.526 individuos con DM2 de más de 30 años durante ≥ 3 años extraídos del DCMP de Taiwan. La duración del sueño se medió mediante cuestionarios que correspondían a respuestas sobre lo acaecido al menos a un mes antes de la entrevista. La duración del sueño se relacionó con la ECV y la mortalidad según  un modelo estadístico proporcional y aleatorio Cox. 

En diez años se produjeron 2.918 fallecimientos (1.328 por ECV y 1.590 no ECV), destacándose una sociación en “J” para la MCC y  en la MCV; destacándose los riesgos más bajos en aquellos pacientes con un sueño entre 5-7 horas.

Los efectos agrupados para la MCC incluyeron un sueño superior o inferior a 7 horas con una edad ≥ 65 años  hazard ratio ajustada (HR) 4,00 (IC 95% 3,49–4.60)], una duración de la DM2 ≥ a 5 años HR 1,60 (IC 95% 1,40–1,84), una edad al diagnóstico de la DM ≤ 45 años 1,69 (IC 95% 1,38–2,07), la utilización de la INS HR 1,76 (IC 95% 1,54–2,03), una presión arterial (PA) superior a 130/85 mmHg HR 1,24 (IC 95% 1,07–1,43), unos triglicéridos (TRIG) ≥ 150 mg/dL HR 1,38 (IC 95% 1,22–1,56), una HbA1c ≥ 7% HR 1,31 (IC 95% 1,13–1,52), un índice de masa corporal (IMC) ≥  27 kg/m2 HR  1,31 (IC 95% 1,17–1,45).

Concluyen que existe una asociación en “J” entre la duración del sueño y la MCC y MCV, siendo el intervalo entre 5-7 horas de sueño aquel con el de menor riesgo de mortalidad.
Hubo una interacción sinérgica entre la duración del sueño y la duración de la DM pero antagónica con la edad y la obesidad.

La explicación fisiopatológica iría en que el sistema nervioso autonómico tendría un papel muy importante en la coordinación de diversas funciones fisiológicas en el sueño; la alteración de éste genera una disfunción autonómica actuando sobre el metabolismo generando obesidad, HTA, alteración de la tolerancia a la glucosa e insulinoresistencia 

Chia-Ing Li, Cheng-Chieh Lin, Chiu-Shong Liu, Chih-Hsueh Lin, Shing-Yu Yang, Tsai-Chung Li Sleep duration predicts subsequent long-term mortality in patients with type 2 diabetes: a large single-center cohort study. Cardiovasc Diabetol . 2022 Apr 27;21(1):60. doi: 10.1186/s12933-022-01500-0. DOI: 10.1186/s12933-022-01500-0

Rutters F, Besson H, Walker M, Mari A, Konrad 1, Nilsson PM, et al. The Association Between Sleep Duration, Insulin Sensitivity, and β-Cell Function: The EGIR-RISC Study. J Clin Endocrinol Metab. 2016 Jun 29:jc20161045. [Epub ahead of print]

Itani O, Jike M, Watanabe N, Kaneita Y. Short sleep duration and health outcomes: a systematic review, meta-analysis, and meta-regression. Sleep Med. 2017;32:246–56.

Jike M, Itani O, Watanabe N, Buysse DJ, Kaneita Y. Long sleep duration and health outcomes: a systematic review, meta-analysis and meta-regression. Sleep Med Rev. 2018;39:25–36

Gu KM, Min SH, Cho J. Sleep duration and mortality in patients with diabetes: results from the 2007–2015 Korea national health and nutrition examination survey. Diabetes Metab. 2021;48(3): 101312.

6 de septiembre de 2016

¿Dormir en exceso o en defecto influye sobre el riesgo de padecer la diabetes?

¿Dormir en exceso o en defecto influye sobre el riesgo de padecer la diabetes?

Un tema del que no hemos hablado nunca es de la posible influencia del tiempo que dedicamos a dormir con el riesgo de padecer diabetes (DM). No cabe duda que el descanso nocturno tiene que tener alguna influencia en la insulinorresistencia, y con ello, con el riesgo de padecer DM. 
Por otro lado, los cambios en el tiempo que dedicamos a dormir (ha disminuido en 1-2 horas en los últimos 50 años) ha ido a la par con el aumento en  la prevalencia de la DM tipo 2 (DM2) en el mundo desarrollado. Existen estudios que relacionan la reducción en el tiempo que dedicamos al sueño con el desarrollo de la DM, al tiempo que existen estudios experimentales con clamp hiperinsulinemicoeuglucémico (CHIEG) que muestran una reducción de la sensibilidad de la insulina y de la función de las células beta en situaciones de deprivación onírica.
Por otro lado, existen estudios epidemiológicos que muestran una relación en U entre la duración del sueño (por autoencuesta) y la incidencia de DM o de la intolerancia a la glucosa. O sea, tanto dormir en exceso como la falta de sueño influirían en el aumento del riesgo de padecer DM. 
Sin embargo, faltaría un estudio que relacionara la duración del sueño con la sensibilidad a la insulina, y la función de las células beta-pancreáticas que fuera evaluado con el gold standard del  CHIEG.
El objetivo de este estudio es pues el de evaluar a nivel transversal la asociación del tiempo dedicado al sueño y la función beta-pancreática y la sensibilidad a la insulina en la cohorte del European group for the study of insulin resistance (EGIR-RISC) sobre 1.319 pacientes sanos de entre 30-60 años captados de 19 centros de 14 países europeos. 
El sueño y la actividad física se midió mediante un acelerómetro de eje único (Actigraph, AM7164-2.2; Computer Science and Applications) durante 8 días,  fijado con un cinturón a la espalda, tanto de día como de noche, excepto en actividades acuáticas.
La sensibilidad a la insulina y la función de las células beta pancreáticas se estimó mediante el  CHIEG y la prueba de tolerancia oral a la glucosa (SOG) mediante el índice oral de glucosa según insulinosensibilidad. El CHIEG se realizó durante 2 horas con una infusión continua de dextrosa (240 pmol/min por m2) que se ajustó cada 5-10 minutos para mantener unos niveles de glucosa plasmática dentro 0,8 mmol/l (±15%) del objetivo glucémico (4,5–5,5 mmol/l). La sensibilidad a la insulina se calculó como un ratio del valor M calculado a los 40 minutos de  CHIEG y normalizado por el valor medio plasmático de la insulina  en el mismo período.
En el análisis actual se incluyeron a 788 individuos (57% mujeres con edad de 44 ± 8) con una duración media del sueño de  7,3 ± 1,5 horas.
En varones se observó una asociación entre la duración del sueño y el ratio M/I en forma de U (p= 0,04), así como una tendencia en el índice de la sensibilidad glucosa oral a la insulina  de 0,8 (p= 0,17), o sea una reducción de las células del organismo en la utilización de glucosa y con ello un aumento del riesgo de llegar a presentar DM2. 
En mujeres, por el contrario fueron más sensibles a la insulina, pues las células beta pancreáticas  mantenían mayor funcionalidad que los hombres, fuera por exceso o defecto de sueño (más o menos 7 horas), aunque  también se observó una asociación en forma de U entre el tiempo de sueño y la función de las células beta pancreáticas (p= 0,04).
Señalan que habría una asociación entre la sensibilidad a la insulina y la función de las células beta pancreáticas y la duración del sueño, tanto por defecto como por exceso, y sería sensible al sexo. Las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al sueño podrían deberse a la mayor prevalencia de la apnea del sueño en aquellos y con ello una alteración de la cantidad y calidad de éste.


Rutters F1, Besson H1, Walker M1, Mari A1, Konrad T1, Nilsson PM1, Balkau B1, Dekker JM1. The Association Between Sleep Duration, Insulin Sensitivity, and β-Cell Function: The EGIR-RISC Study. J Clin Endocrinol Metab. 2016 Jun 29:jc20161045. [Epub ahead of print]