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30 de enero de 2025

Determinantes clave en la atención de la Retinopatía Diabética que amenaza la visión: impacto de la residencia, la raza, la etnia y el control glucémico

 
Comentario del Dr. Joan Barrot de la Puente (@JoanBarrot) 

En el año 2021, 9,6 millones de estadounidenses con diabetes -DM- (26 %) presentaban retinopatía diabética (RD), y 1,8 millones (5 %) tenían formas avanzadas que amenazan la visión (VTDR -Vision Threatening Diabetic Retinopathy-, por sus siglas en inglés). Aunque las guías, como la de la American Diabetes Association (ADA), recomiendan un control estricto de glucosa, presión arterial y lípidos, además de exámenes minuciosos de retina, la RD sigue siendo una de las principales causas de ceguera, con una prevalencia creciente, especialmente en jóvenes y minorías raciales y étnicas.
 
Diversos estudios evidencian disparidades significativas en el acceso, cribado y manejo de la RD, particularmente en poblaciones vulnerables como minorías raciales y étnicas (Nsiah-Kumi P, et al.,  Thomas CG, et al.) y personas sin seguro médico (Gou Y, et al.). Estas desigualdades, impulsadas por factores socioeconómicos, raciales y del sistema de salud, limitan el acceso equitativo a la atención sanitaria y exacerban los resultados clínicos adversos. Los hallazgos subrayan la necesidad de implementar estrategias efectivas de prevención y diagnóstico temprano, y prioricen la atención de las poblaciones más desfavorecidas. (Sigue leyendo...)

8 de agosto de 2024

Aspectos legales de la Diabetes Mellitus

 

Comentario de Carlos Hernández Teixidó (@carlos_teixi)

Aunque la parte científica de la diabetes mellitus (DM) es la que principalmente intentamos traer al Blog de Mateu, no son pocos los comentarios que hacemos sobre resúmenes y novedades de la importancia social de la DM. 

La DM, siendo una enfermedad crónica que requiere un tratamiento continuo, influye significativamente en la vida social y familiar de los afectados. Las áreas principales de conflicto son la escolarización, los seguros privados, las relaciones laborales, el empleo público, los permisos de conducción… Por ello, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) ha preparado un documento que, aunque orientado a pacientes, puede sernos de utilidad en nuestro día a día. (Sigue leyendo…)

14 de julio de 2024

¿Qué factores sociopersonales afectan a la adherencia en pacientes con DM2?

 

Comentario de Enrique Carretero Anibarro (@Enriq_Carretero)

La adherencia al tratamiento en los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos los clínicos. No hay tratamiento más ineficaz que el que no se toma. La falta de adherencia al tratamiento puede explicarse por multitud de causas; una de las más relevantes parece rondar alrededor del tema social de los pacientes. El propósito del estudio que hoy tratamos fue identificar los factores sociales y personales que afectan la adherencia al tratamiento en pacientes con DM2

Para ello se extrajeron artículos transversales de bases de datos como Web of Science, PubMed y Elsevier. Con los artículos seleccionados se realizó un metaanálisis, en el que las variables de interés fueron la edad, el hábito tabáquico, el índice de masa corporal (IMC), la depresión, el nivel educativo, el sexo, la situación laboral y el estado civil, evaluándose la calidad de los estudios incluidos mediante la lista de comprobación STROBE (Strengthening of Reportinf of Observational Studies in Epidemiology). (Sigue leyendo...)

31 de julio de 2022

La desigualdad socioeconómica un importante factor de riesgo cardiovascular

La desigualdad socioeconómica un importante factor de riesgo cardiovascular 

En ocasiones hemos hablado de la desigualdad social, o socioeconómica (SSE) como un factor de riesgo cardiovascular (FRCV) habitualmente no contemplado en la valoración del riesgo cardiovascular (RCV) de nuestros pacientes. Comentamos como está relacionado con la enfermedad coronaria (ECC) y esta supone aún hoy una importante causa de  muerte en los países occidentales. Al inicio del estudio de Framingham ya se identificó a la SSE como un factor potente e independiente a nivel individual de ECC.

Y es que si bien el mayor control de los FRCV sea el tabaquismo, la hipertensión arterial (HTA), la dislipemia, la diabetes (DM) o la obesidad.. junto con una mejor y rápida atención de los eventos agudos (síndrome coronario agudo..) han mejorado las tasas de supervivencia por esta entidad aún hoy existen diferencias según el tipo de pacientes, que hacen sospechar que existiría una relación entre la SSE y la mortalidad por ECC.

Esta suposición ya la comentamos a raíz de un análisis simulado de Rita Hamad et al hace un par de años que cuantificó la contribución del SSE sobre la ECC prematura producida en adultos de EEUU entre los 35 y 64 años de edad utilizado un  modelo de “Cardiovascular Disease Policy Model” (modelo de transición de estado Markov) y cuantificando la proporción del exceso de eventos atribuibles a los FRCV tradicionales en comparación con aquellos atribuible a factores asociados con SSE, demostrando como en comparación con los individuos con altos SSE,  aquellos de bajo SSE tienen el doble de tasas de infarto agudo de miocardio (IAM)  y de muerte por ECC. Según este análisis la mayor carga de FRCV tradicionales en los adultos con SSE bajos explicaría el 40% del exceso de eventos cardiovasculares (EvCV), pero el  60% restante del riesgo sería atribuible exclusivamente a otros factores asociados con la baja SSE.

La explicación que se ha dado es que: 

1º- Existirían estresores psicosociales que serían causa de cambios biológicos ligados a la ateromatosis, sea por niveles elevados de catecolaminas, cortisol, marcadores inflamatorios, …el envejecimiento celular. 

 2º-Tener una menor capacidad económica y educacional influiría en el  acceso a comidas saludables, entornos seguros, y actividad física reglada. Y en el riesgo de hábitos tóxicos de riesgo (tabaquismo, alcohol..)

3º-Como contrapunto los individuos con altos SSE se asociaría con decisiones de estilo de vida más saludables.

Y otras que comentamos a raíz de la revisión de Powell-Wiley TM et al, relacionadas con el acceso a la atención médica (la necesidad de seguro sanitario de cobertura privada en ciertos países) y una Atención Primaria (AP)  equitativa y efectiva. Y  residir en unos entornos (vecindario) más saludables.

Y es que la privación socioeconómica (“socioeconomic deprivation” - DSSE) ha sido relacionada con una morbimortalidad CV demostrada que es la base de una inequidad en la manifestación de la enfermedad cardiovascular (ECV) en ciertos países. Sin embargo, no está contemplada como FRCV en los principales modelos de predicción de RCV de Europa o Estados Unidos, salvo en el Reino Unido (UK) que tanto la ASSIGN (Assessing Cardiovascular Risk Using SIGN) como la valoración por el  “QRISK3 risk scores” incorpora la  DSSE como una covariante en el cálculo del RCV.

En este sentido el trabajo que comentamos compara la capacidad predictiva de las puntuaciones que incluyen el ASSIGN o excluyen el SCORE2 (Systematic Coronary Risk Evaluation 2 Algorithm), y conjunto de ecuaciones de cohortes agrupadas (PSE) el estado de DSSE como covariante en la predicción de modelos utilizando una importante y actual cohorte poblacional durante más de 10 años de seguimiento. La DSSE fue definida en tres categorías mediante la puntuación del “Scottish Index of Multiple Deprivation score”. 
Por tanto, este estudio intenta evaluar si el estatus de DSSE afecta al desarrollo, capacidad predictiva a los 10 años de 3 ecuaciones de prevención primaria del riesgo CV. 

Para ello se utilizaron los datos de la base médica escocesa GS:SFHS (Generation Scotland Scottish Family Health Study) que incluía a 24.090 individuos entre 18-98 años. De éstos se identificaron a aquellos entre 35 y 65 años de consultas de AP entre febrero del 2006 y marzo del 2011, recogiendo todas sus características antropométricas, bioquímicas, antecedentes de ECV, artritis…

Al final se procesaron los datos de 15.506 individuos (60% mujeres con una  mediana de edad de 51 años). De éstos 1.808 (12%) se asignaron al grupo 1 (mayor DSSE), 8.119 (52%) al grupo 2 y 4.708 (30%) al grpo 3 (con menor DSSE) y 871 (6%) se desconocía su situación de DSSE.

Así según esto la puntuación en riesgo CV de los modelos que no incluían la situación de DSSE estuvieron significativamente por debajo del riesgo de aquellos si se tenía en cuenta la covariante con mayor DSSE (6,43% observado frente a un 4,63% calculado por el SCORE2 [p 0.001] y un  6,69% observado frente a un 4.66% predicho por el PCE [p inferior a 0,001). 

Y del mismo modo ambas puntuaciones sobreestimaban significativamente a aquellas obtenidas en el grupo con menos DSSE (3,97% observada frente a 4.72% calculada por SCORE2 [p 0,007] y 4,22% observada frente a 4,85% calculada en por  PCE (p inferior a 0,028).

En contraste, no existirían diferencias significativas entre predicciones cuando el riesgo era calculado por la ecuación del ASSIGN cuando se incluía la covariante del DSSE en el cálculo de la misma.

Queda claro por tanto que el DSSE sería un factor de riesgo muy importante en la prevención de la ECV, y que su presencia o ausencia en el cálculo del RCV puede sobre o infraestimar éste por lo que se debería tener en cuenta. En este sentido se reforzaría el valor de la ecuación del riesgo del ASSIGN frente al resto que si tiene en cuenta esta covariable.

En este sentido existe una experiencia previa (Franks P et al) con la ecuación de Framingham en EEUU en la que evaluada con la cohorte del Atherosclerosis Risk in Communities study al incorporarle el estatus socioeconómico el sesgo producido DSSE desaparecía.  

Dorien M Kimenai, Leah Pirondini, John Gregson, David Prieto, Stuart J Pocock, Pablo Perel, et al.  Socioeconomic Deprivation: An Important, Largely Unrecognized Risk Factor in Primary Prevention of Cardiovascular Disease. Circulation . 2022 Jul 19;146(3):240-248. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.122.060042. Epub 2022 Jun 24. PMID: 35748241 PMCID: PMC9287096 DOI: 10.1161/CIRCULATIONAHA.122.060042

Rita Hamad, Joanne Penko, Dhruv S Kazi, Pamela Coxson, David Guzman, Pengxiao C Wei , Antoinette Mason, Emily A Wang , Lee Goldman, Kevin Fiscella, Kirsten Bibbins-Domingo. Association of Low Socioeconomic Status With Premature Coronary Heart Disease in US Adults. JAMA Cardiol . 2020 May 27;e201458. doi: 10.1001/jamacardio.2020.1458. Online ahead of print.  

George A Mensah. Socioeconomic Status and Heart Health-Time to Tackle the Gradient. JAMA Cardiol . 2020 May 27. doi: 10.1001/jamacardio.2020.1471. Online ahead of print.

Powell-Wiley TM, Baumer Y, Baah FO, Baez AS, Farmer N, Mahlobo CT, et al. Social Determinants of Cardiovascular Disease. Circ Res. 2022 Mar 4;130(5):782-799. DOI: 10.1161/CIRCRESAHA.121.319811.

Yancy CW. Academic Medicine and Black Lives Matter: Time for Deep Listening. JAMA. 2020 Jun 30. DOI: 10.1001/jama.2020.12532. Epub ahead of print. PMID: 32602894.

Franks P, Tancredi DJ, Winters P, Fiscella K. Including socioeconomic status in coronary heart disease risk estimation. Ann Fam Med. 2010;8:447–453. doi: 10.1370/afm.1167


11 de mayo de 2022

¿Cómo afectan los condicionantes sociales a las enfermedades cardiovasculares?

¿Cómo afectan los condicionantes sociales a las enfermedades cardiovasculares?

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

El concepto de sindemia hace referencia a la coexistencia de epidemias sobre una población concreta, que interactúan entre sí y son condicionadas por las circunstancias sociales, políticas y económicas de tal población. Esta idea ha podido ser observada en los dos últimos años de forma concreta entre poblaciones con Síndrome Respiratorio Agudo Severo por CoronaVirus 2 (SARS-COV-2) y otros condicionante como el nivel adquisitivo, la educación o incluso la raza. De manera concreta, la población negra de Estados Unidos implica el 13% de la población total, sin embargo, supuso el 24% de las defunciones por  Coronavirus Disease 2019 (COVID-19).  

El artículo que hoy comentamos es una revisión amplia de estudios recientes centrados en la integración de los determinantes de salud y su relación con los cuidados clínicos y los eventos cardiovasculares (EvCV). Para ello, los autores han hecho una revisión de los factores socioeconómicos, ambientales y psicosociales más fuertemente ligados con la salud cardiovascular (CV) y su implicación en el día a día.

Existen diferentes determinantes estructurales como el contexto social y político de cada país, que influyen a su vez en la discriminación racial, la equidad y el acceso a la educación y sanidad, el estatus económico de las familias y el vecindario. Por otro lado, encontramos condicionantes intermedios como la alimentación, la cohesión social, los riesgos sociales, la limitación en el transporte o las experiencias personales de cada uno. Estos segundos, junto a muchos otros, y unidos a los condicionantes estructurales son capaces de actuar como estresores ambientales y psicosociales en la salud de los pacientes y dejar así secuelas biológicas con impacto CV.
Los factores socioeconómicos, y posteriormente otros condicionantes de la salud, están influenciados por determinantes estructurales, o por políticas y sistemas establecidos que dictan el acceso a estos recursos. Así mismo, los vínculos entre el racismo y las desigualdades son conocidos. De esta forma, los autores destacan que el racismo se asocia a la salud CV de forma directa, tal y como muestran diferentes estudios. Por ejemplo, la población negra que vive en sitios con una alta segregación, presenta hasta un 12% más de riesgo de EvCV independientemente del estatus económico, de los factores de riesgo CV (FRCV) o del vecindario. Esta segregación, se asocia además a un mayor riesgo de infarto agudo de miocardio (IAM) incluso en comparación con otras personas negras y menos segregación. Esta relación no afecta únicamente a los objetivos CV, sino que la relación entre la raza y el control de la Presión arterial (PA) ha sido igualmente descrita y comentada con anterioridad en este blog. 

Los autores reconocen que, si bien se han centrado en el racismo estructural como forma de discriminación, existen muchos otros tipos de discriminación que son igualmente interesantes de estudiar, como la discriminación por género, la homofobia, o la discriminación por discapacidad.

Son numerosas las investigaciones que relacionan fuertemente el estatus socioeconómico como determinante de salud y como modificador de la incidencia de los eventos CV (EvCV). De esta forma, aquellas personas con un nivel económico más bajo, se encontrarán bajo un mayor estrés, que promoverá una respuesta proinflamatoria y aterogénica. Aunque estos datos son en su mayoría extraídos de países desarrollados, los autores destacan la necesidad de estudios mayores en países en vías de desarrollo, donde el aumento de la obesidad, de la hipertensión arterial (HTA) y de la dislipemia (DLP) podría empeorar incluso los datos actuales. Estos resultados (y resultados similares) ya han sido comentados con anterioridad en el blog.

Igualmente, dentro del apartado económico, el acceso a la atención médica (recordemos la necesidad de seguro sanitario privado en una gran mayoría de países) es particularmente importante. La expansión de leyes para asegurar un acceso mínimo a la sanidad en algunos países se ha asociado a un mayor acceso a la Atención Primaria (AP), a otras especialidades, así como una mayor dispensación de los medicamentos recetados.
En el apartado de vecindario, los autores destacan que barrios ajardinados y con zonas verdes o parques se asocian con una menor incidencia de EvCV, debido probablemente a un menor estrés, una menor contaminación y a una mayor facilidad para realizar ejercicio físico. Por el contrario, las zonas residenciales con mayor densidad poblacional, atascos, y una situación cercana a carreteras, se asocian con una mayor incidencia de IAM.
El concepto “ambiente alimentario” es definido por los autores como la capacidad de adquirir alimentos, el acceso a los mismos y la seguridad alimentaria de un entorno. Este ambiente alimentario parece encontrarse fuertemente ligado a mecanismos biológicos y sociales que se relacionan directamente con la salud CV, mediante la inflamación, el estrés oxidativo y la respuesta inmunológica de los individuos. 

Está bien establecido que los factores psicosociales se encuentran significativamente asociados con los resultados en salud CV. Esto lo consiguen tanto directamente, a través de la activación crónica de las respuestas al estrés fisiológico y la inflamación sistémica; como indirectamente al aumentar la frecuencia de hábitos potencialmente negativos. Varios estudios longitudinales han demostrado la existencia de numerosos de estos factores psicosociales, donde destacan: el estrés crónico, el estado civil, la tensión laboral, las experiencias infantiles adversas, la depresión, la discriminación percibida, o la soledad. Del mismo modo, existen factores protectores como la resiliencia, la motivación o la eficacia personal subjetiva, que se han asociado a reducciones en la incidencia de EvCV o en la pérdida mantenida de peso. Los autores concluyen este apartado indicando que son necesarios muchos más estudios, dada la amplitud posible de variables a estudiar.
Estos factores analizados por los autores, presenta una relación -en mayor o menor medida- con el eje hormonal (hormonas relacionadas con el estrés como el cortisol o las catecolaminas), con marcadores inflamatorios, con la inmunidad celular y con el envejecimiento celular. De esta forma, la modificación de estos factores analizados podría servir para obtener mejoras en la salud CV de ciertas poblaciones. 

Los autores finalizan recomendando la actualización de las Guías de Práctica Clínica (GPC) para incorporar apartados específicos centrados en la modificación de ciertos determinantes psicosociales. De esta forma, se podrían mejorar las habilidades de los sanitarios para identificar y abordar las necesidades de sus pacientes. Por último, instan a las autoridades y Gobiernos a implicarse forma activa en la modificación de estos condicionantes mediante intervenciones comunitarias para poblaciones vulnerables.

Esta amplia revisión de los determinantes sociales es, a ojos de este revisor, quizá poco aplicable en nuestro día a día. Sin embargo, me permito el lujo de recordarles, que mediante actividades comunitarias (que sí podemos hacer en nuestros cupos), sí es posible la mejora de algunos de estos condicionantes. Sea como fuere, siempre es interesante, tenerlos en mente.
Cuídense

Powell-Wiley TM, Baumer Y, Baah FO, Baez AS, Farmer N, Mahlobo CT, et al. Social Determinants of Cardiovascular Disease. Circ Res. 2022 Mar 4;130(5):782-799. DOI: 10.1161/CIRCRESAHA.121.319811.

Yancy CW. Academic Medicine and Black Lives Matter: Time for Deep Listening. JAMA. 2020 Jun 30. DOI: 10.1001/jama.2020.12532. Epub ahead of print. PMID: 32602894.


10 de abril de 2022

La importancia de la raza y del soporte social en el control de la tensión arterial.

La importancia de la raza y del soporte social en el control de la tensión arterial. Posthoc del SPRINT

En ocasiones hemos hablado de análisis secundarios del estudio SPRINT (Systolic Blood Pressure Intervention Trial), un ensayo clínico aleatorizado (ECA) publicado inicialmente en el 2015 y que tuvo, y sigue teniendo una gran repercusión en  las Guías de Práctica Clínica (GPC).

Un estudio diseñado y patrocinado por  instituciones norteamericanas como la  National Heart Lung and Blood Institute (NHLBI), y el National Institute of Diabetes, Digestive, and Kidney Disease (NIDDK) del National Institutes of Health (NIH), con la idea de evaluar el efecto de unos objetivos intensivos de presión arterial (PA) sistólica (PAS) en pacientes sin diabetes (DM) o accidente vásculo cerebral (AVC), así  una PAS inferior a 120 mmHg frente una estrategia estándar  de  PAS inferior a 140 mmHg, demostrando que en pacientes de alto riesgo cardiovascular (RCV) pero sin DM, un objetivo de PAS inferior a 120 mmHg sería capaz de alcanzar  menores tasas de eventos cardiovasculares (EvCV) mortales y no mortales así como de mortalidad total (MCC); sin embargo, con mayores tasas de efectos secundarios.  Concretamente demostró una reducción relativa del 25% de la morbilidad CV y de la mortalidad en el tratamiento de la PAS intensiva frente a la convencional.

El estudio SPRINT se focalizó en tres subgrupos de personas; aquellas con enfermedad CV (ECV) pero sin AVC, los que tenían una enfermedad renal crónica (ERC- filtrado glomerular -FGe- 20-59 ml/min/1,73 m2) y aquellos sin clínica pero con alto RCV. Pero no en pacientes con DM o con antecedentes de AVC.

Un aspecto colateral no evaluado inicialmente es el de la influencia de las condiciones socieconómicas y raciales en los resultados, habida cuenta que en EEUU, donde se hizo el estudio, los pacientes de raza negra tienen mayor riesgo de HTA y menores tasas de control de su PA que los pacientes de raza blanca. De la misma forma, las tasas de mortalidad relacionadas con la HTA se duplican en los pacientes negros frente a los blancos (2018), lo que lleva a plantear si existen factores subyacentes a nivel biológico, del ambiente, o del comportamiento… Aspectos como el aislamiento social se han asociado con mayor riesgo de enfermedad coronaria y del AVC, como han demostrado algunos metaanálisis (Valtorta NK et al).

En este posthoc del  SPRINT se estudia  si la asociación entre el control intensivo de la PA con los EvCV varía según la situación vivencial entre individuos negros o no negros (subgrupos del  SPRINT). 

Este análisis se realizó utilizando los postulados de la GPC Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE).

En este caso se incorporaron los datos de personas con un RCV elevado sin DM de 102 lugares de EEUU entre noviembre del 2010 y marzo del 2013. Las características de convivencia (vivir solo, o acompañado) fue obtenido directamente del paciente en dicho período y analizado en el 2021. Se aplicó un sistema estadístico basado en un modelo proporcional aleatorio Cox.
Entre los 9.342 individuos (edad media de 67,6 ±9,4 años) el 30% (2.793) eran negros, 29% (2.714) vivían solos y el 35,5% (3.320) eran mujeres.

Durante una mediana intercuartil (IQR) de seguimiento de 3,22 (2,74-3,76) años el objetivo primario CV se observó en 67 de 1.001 individuos negros que vivían solos (6,7%), en 76 de 1.792 individuos negros que vivían en compañía (4,2%), en 108 de 1.713 individuos de otras razas no negra que vivían solos (6,3%) y en 311 de 4.836 de otras razas no negra que vivían acompañados (6,4%).
El grupo de tratamiento intensivo mostró una menor y significativa tasa del objetivo compuesto CV que el grupo de tratamiento habitual entre individuos negros que vivían acompañados  HR 0,53 (IC 95% 0,33-0,85) pero no en aquellos que vivían solos HR 1,07 (IC 95% 0,66-1,73; p por interación  0,04).  Esta asociación se observó entre los individuos que no eran negros independientemente de su situación vivencial. 

Utilizando los criterios de trasportabilidad (modelo de predicción) de las conclusiones se podría concluir que habría una pequeña o nula asociación entre el control intensivo de la HTA y los resultados CV entre una población hipotética de un 60% de individuos negros o más y en los que el 60% de individuos que vivieran en solitario.

El control intensivo de la PA estaría asociado con una menor tasa de EvCV entre los pacientes de raza negra que viven con otras personas, y en aquellos que no son negros; pero no entre los individuos de raza negra que viven solos. Conclusiones que dan que pensar y que según señalan serían las primeras en este sentido.

Las explicaciones a estos resultados no son fáciles pero se apunta que tendrían que ver con la falta de apoyo social y familiar de este colectivo y que influiría en los resultados CV.

Kosuke Inoue , Karol E Watson, Naoki Kondo, Tamara Horwich, William Hsu , Alex A T Bui, O Kenrik Duru. Association of Intensive Blood Pressure Control and Living Arrangement on Cardiovascular Outcomes by Race: Post Hoc Analysis of SPRINT Randomized Clinical Trial. JAMA Netw Open . 2022 Mar 1;5(3):e222037. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2022.2037. PMID: 35285922 DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2022.2037

Valtorta NK, Kanaan M, Gilbody S, Ronzi S, Hanratty B. Loneliness and social isolation as risk factors for coronary heart disease and stroke: systematic review and meta-analysis of longitudinal observational studies. Heart. 2016;102(13):1009-1016. doi:10.1136/heartjnl-2015-308790

SPRINT Research Group. A Randomized Trial of Intensive versus Standard Blood-Pressure Control. N Engl J Med. 2015 Nov 9. [Epub ahead of print]


2 de enero de 2022

El lugar de residencia influye en la atención diabetológica que se recibe

El lugar de residencia influye en la atención diabetológica que se recibe

La diabetes (DM) no se presenta de manera uniforme en  la sociedad; sabemos que existen condicionantes sociales, económicos, raciales que influyen. Incluso las consecuencias de la DM en forma de complicaciones micro o macroangiopáticas o la misma mortalidad es distinta según los grupos sociales. A su vez otros factores de riesgo cardiovascular (FRCV) distintos según grupos o nivel de ingresos (tabaquismo, dislipemia, hipertensión arterial –HTA-, obesidad)  y que se dan al unisono (síndrome metabólico- SM) condicionarían según las características sociodemográficas estas diferencias.

Esto significa que no todos los pacientes con DM tienen la misma importancia y por ende reciben los cuidados que precisan, por regla general existe sin quererlo una cierta “ley de cuidados inversos” dar más a quien menos lo necesita y al revés.

Por regla general, los estudios epidemiológicos establecen diferencias en la prevalencia de la DM en relación a cinco factores o determinantes sociales como la estabilidad económica, el nivel de educación, la vivienda y el ambiente vecinal, los cuidados sanitarios y el contexto social y comunitario en donde reside el individuo.
Para medir estos determinantes sociales se ha aplicado el conocido como índice de deprivación de área “area deprivation index (ADI).

La puntuación del ADI como indicador de las desventajas socioeconómicas en las que se desenvuelve el individuo fuera de la atención sanitaria se refieren a los ingresos, la vivienda, el trabajo y la educación. En este sentido, con respecto a la DM, aunque parezca mentira, los datos son escasos entre la ADI y la calidad de atención a la DM, sobre todo entre el entorno rural.
En este sentido, el trabajo que comentamos intenta mostrar como la utilización de bases de datos médicas electrónicas  pueden proporcionarnos evaluaciones de la calidad y equidad en la atención de estos pacientes. Así, evaluan la asociación entre la puntuación ADI y la ruralidad con la atención al paciente con DM. 

La atención optima de la DM según la población estudiada (Minnesota, USA) se midió según los niveles de HbA1c menores de 8%, presión arterial (PA) inferiores a 140/90 mmHg, utilización de estatinas según la edad, los niveles de LDL-c (low density lipoprotein cholesterol), historia de enfermedad cardiovascular (ECV), utilización de aspirina (AAS) según criterio, y la abstinencia de hábito tabáquico.
Se trata, por tanto, de un estudio transversal sobre datos electrónicos recogidos en Atención Primaria (AP)  de pacientes con DM con diagnóstico de DM antes del 2019,  mayores de 18 años de 75 Centros de Atención Primaria de la  Mayo Clinic Health System Primary Care Practices que cubre a 54 comunidades (ciudades de 3 estados de EEUU) de Minnesota, Iowa, y Wisconsin entre junio y noviembre del 2020. Para el análisis se siguió la Guía de Práctica Clínica (GPC) STROBE (Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology).

El objetivo, por tanto, fue examinar la asociación entre dos sistemas de medición, el ADI y la ruralidad (“calculated using Rural-Urban Commuting Area codes”) con la atención diabetológica recibida. Se utilizó un sistema de regresión logística ajustada en los distintos componentes por características demográficas, de historia de enfermedad coronaria y sobre el equipo de AP que dio la atención para evaluar la atención optima de la DM según la población estudiada.

De los 31.934 pacientes incluídos (edad media + desviación estandard 59 ± 11,7 años) con un 55,3% de varones, 13.138 (41,1%) alcanzó todos los parámetros de optimización de la atención diabetológica.
Según esto, 4.090 (12,8%) de los pacientes residían en el quintil menos desfavorecido (quintil 1º) de todos los grupos; 1.614 (5,1%) en el quintil más desfavorecido (quintil 5º), al tiempo que 9.193 (28,8%) en áreas rurales y 2.299 (7,2%) en áreas altamente rurales.

Según esto las tasas de probabilidad (odds ratio –OR) de cumplir con todos los parámetros de calidad diabetológica más bajo se dio en el quintil 5º frente al quintil 1º (OR 0,72; IC 95% 0,67-0,78).

De la misma forma, residir en zonas rurales OR 0,84 (IC 95% 0,73-0,97) o extremadamente rurales OR 0,81 (IC 95% 0,72-0,91) también mostró menos probabilidades de cumplir con dichos parámetros de calidad en comparación con zonas urbanas.
Concluyen que según este estudio transversal las personas que viven en zonas más deprimidas y rurales tendrían menos probabilidad de cumplir los parámetros de calidad diabetológica si se comparara con aquellos que viven en zonas menos deprimidas o en áreas urbanas.
Algo, por otra parte, que se sospechaba, pero que convenía demostrar, al menos en EEUU, a los efectos de aumentar los esfuerzos en dichos lugares con los que se pudiera alcanzar estándares de asistencia adecuados.

Shaheen Shiraz Kurani; Michelle A. Lampman; Shealeigh A. Funni, B; et al. Association Between Area-Level Socioeconomic Deprivation and Diabetes Care Quality in US Primary Care Practices.JAMA Netw Open. 2021;4(12):e2138438. doi:10.1001/jamanetworkopen.2021.38438

12 de mayo de 2020

Influencia de los determinantes sociales en el control de la diabetes.

Influencia de los determinantes sociales en el control de la diabetes.

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

En el año 2010 conocíamos, tras un análisis del Observatorio Londinense de Salud (The Marmot Review, Fair Society Healthy Lives), que a medida que un trabajador avanzaba por la línea de metro de Jubilee hasta llegar a su casa, su esperanza de vida disminuía significativamente. Así, los vecinos del barrio de Westminster tenían una esperanza de vida media de 78,6 años, mientras que los que vivían junto a la parada de Canning Town rodaban los 72 años. Este informe venía a expresar que los condicionantes sociales y económicos determinan enormemente nuestra salud y el control de las enfermedades crónicas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que los condicionantes en los que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen, influyen y modifican la capacidad de los individuos para la gestión de las complicaciones de sus enfermedades crónicas, y por tanto, alteran su salud.
El trabajo que hoy analizamos es un estudio longitudinal con un motivo similar a The Marmot Review. Se trata del análisis de una cohorte de pacientes con diabetes (DM) pertenecientes al Health and Retirement Study (HRS) entre los años 2006 y 2014. Su objetivo fue establecer una relación longitudinal entre los ámbitos económicos, psicosociales y epidemiológicos, con el control glucémico de dichos pacientes. 
Para ello, llevaron a cabo encuestas validadas en relación a las finanzas, vecindario y nivel psicosocial de cada individuo, así como un registro de su HbA1c.
La muestra incluye 2.662 estadounidenses, con una edad media de 69 años y una HbA1c media de 6,9%. El 32,7% de los pacientes presentaba un control de HbA1c menor de 7% y el 14,7% menor de 8%. El 31,2% refería tener problemas para pagar las facturas y el 13,8% asume problemas en la adherencia farmacológica debido a los altos costes. 
Con respecto al ámbito económico, se establecieron relaciones estadísticamente significativas entre los niveles elevados de HbA1c y las dificultades para el pago de facturas [0,23 (IC 95% 0,15-0,32)]. Del mismo modo, una HbA1c elevada se relacionó con una baja adherencia farmacológica debido a los costes [0,28 (IC 95% 0,18-0,39)].
Se objetivaron diferencias significativas en la esfera psicosocial y demográfica. Se relacionó un peor control glucémico con la depresión [0,03 (IC 95% 0,01-0,04)] y la soledad [0,11 (IC 95% 0,04-0,18)]. De modo contrario, los datos arrojaron relaciones significativas entre niveles bajos de HbA1c y el autocontrol sobre la propia salud [-0,02 (IC 95% 0,03 -0,001)]. La edad, la raza y el sexo también condicionaron los niveles de HbA1c, como ya había sido demostrado en otros tantos estudios.
En lo relativo a los vecindarios, la cohesión social mostró relacionarse con mejores controles glucémicos [-0,04 (IC 95% 0,06-0,01)]. No lo hicieron así,  la discriminación auto-percibida ni la participación en actividades conjuntas.
La importancia de este estudio radica en que es de los primeros análisis que relaciona de manera longitudinal las dificultades económicas con el control de la DM. Los autores explican que esta relación es posiblemente debida al desarreglo en las prioridades entre las personas de distintos rangos económicos. El estrés, la falta de recursos, la baja adherencia en relación a los elevados costes y la disminución del autocuidado podrían ser los causantes de estas diferencias.
En conclusión, los resultados que este estudio arroja, determinan que los aspectos financieros, psicosociales y sociales de los individuos, influyen en el control del objetivo de HbA1c en los pacientes con DM. Por tanto, las dificultades financieras deberían ser un determinante que debamos considerar a la hora de manejar su enfermedad.
Dadas las enormes diferencias entre nuestra población y nuestro sistema sanitario con respecto al estadounidense, este estudio es difícilmente extrapolable a nuestro marco. Sin embargo, podría ser un primer paso para establecer relaciones similares en nuestro entorno.

Walker RJ, Garacci E, Palatnik A, Ozieh MN, Egede LE. The Longitudinal Influence of Social Determinants of Health on Glycemic Control in Elderly Adults With Diabetes. Diabetes Care. 2020 Apr;43(4):759-766. DOI: 10.2337/dc19-1586. 


Marmot M. Fair society, healthy lives: the Marmot review; strategic review of health inequalities in England post-2010 . The Marmot Review, 2010.