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29 de junio de 2022

La metformina para el control del peso en el tratamiento antipsicótico

La metformina para el control del peso en el tratamiento antipsicótico

El tratamiento antipsicótico es causa directa (por la misma sustancia) o indirecta (por sus efectos en el comportamiento) de un aumento ponderal que puede conducir a debutar con diabetes tipo 2 (DM2), o generar una descompensación metabólica y ser causa el 60% del exceso de mortalidad de aquellos pacientes con esquizofrenía que los consumen.

La realidad es que durante el primer año de un tratamiento antipsicótico alrededor del 80% de los pacientes tiene una ganancia ponderal que puede superar el 7% del peso anterior a la prescripción de estos fármacos, algo que además influye en la calidad de vida y en la adherencia al tratamiento.

En general y en concreto en el Reino Unido no existe ninguna intervención basada en la evidencia, ninguna Guía de Práctica Clínica (GPC), que permita actuar sobre el exceso de peso inducido por los antipsicóticos (EPIA). Lo habitual es dar consejos sobre intervenciones sobre los estilos de vida (MEV), cambiar de fármaco antipsicótico con menor potencialidad ponderal o en algunos casos utilizar o añadir la metformina (MET):

Y es que la MET hasta el momento sería el antidiabético con más “evidencias” al haber sido evaluado en diversos ensayos clínicos aleatorizados (ECA) aunque falta información e incluso existen recomendaciones contradictorias. De ahí que sea interesante esta iniciativa, la primera que pudiera dar recomendaciones en la utilización de la MET en la EPIA.

Los objetivos son, por tanto, confenccionar una GPC intentando, 1.- determinar y evaluar la calidad de las recomendaciones y cúal es la evidencia que las respalda. 2.- Identificar si la MET tiene algún papel como intervención de primera línea, no solo cuando la dieta y la MEV, el cambio de antipsicóticos han fallado, y 3º Evaluar los parámetros más idóneos que facilitarían la utilización de la MET en dichas circunstancias.

Para ello se hizo una revisión sistemática de la literatura entre 2008-20 utilizando una metodología de evaluación de la evidencia según la “Appraisal of Guidelines Research and Evaluation II tool, A Measurement Tool to Assess Systematic Reviews” (AMSTAR) y de la herramienta “Cochrane Risk of Bias 2 y la ya conocida metodología  “Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation (GRADE)” .

Con todo ello se llegó a la conclusión que no existían  criterios de calidad adecuada que avalara la utilización de la MET en la EPIA de este tipo de pacientes. Con todo, permitieron proponer 11 recomendaciones de las que 7 indicaciones de buenas prácticas fueron nuevas. En este sentido aún a falta de comparaciones directas existen evidencias que las MEV se asociarían con una reducción del peso en mayor medida (moderado efecto) con el índice de masa corporal (IMC)  o la circunferencia de cintura; y la MET junto con la MEV o en solitario tendrían un efecto moderado sobre la reducción del peso.
El cambio de fármacos antipsicóticos para atenuar la EPIA no demostró efectos significativos.

La MET por su parte sería una intervención efectiva en comparación con muchas MEV y que con ésta o en solitario sería superior en eficacia y más segura que el cambio de fármaco antipsicótico.


Ita Fitzgerald, Jean O’Connell, Dolores Keating,  Caroline Hynes, Stephen McWilliams, Erin K Crowley Metformin in the management of antipsychotic induced weight gain in adults with psychosis: development of the first evidence-based guideline using GRADE methodology Evid Based Ment Health 2022;25:15–22. doi:10.1136/ebmental-2021-300291

De Hert M, Detraux J, van Winkel R, Yu W, Correll CU. Metabolic and cardiovascular adverse effects associated with antipsychotic drugs. Nat Rev Endocrinol. 2011;8(2):114-126. doi:10.1038/nrendo.2011.156

Holt RIG. Association Between Antipsychotic Medication Use and Diabetes. Curr Diab Rep. 2019;19(10):96. doi:10.1007/s11892-019-1220-8


1 de agosto de 2021

La quetiapina en bajas dosis no aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

La quetiapina en bajas dosis no aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

Sabemos que los pacientes que consumen neurolépticos tienen mayor riesgo de diabetes tipo 2 (DM2) sea por la misma enfermedad que condiciona mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular (FRCV) sea por los fármacos utilizados en su tratamiento, neurolépticos principalmente. 

La quetiapina es un antipsicótico de segunda generación indicado inicialmente para el tratamiento de la esquizofrenia, el trastorno bipolar y como tratamiento coadyuvante de la depresión. 

Aunque no en el nuestro, es uno de los tratamientos antipsicóticos más utilizados en los países industrializados entre los 20-64 años. En nuestro país se utiliza en otras situaciones fuera de ficha técnica como en el insomnio, la ansiedad y la demencia tipo Alhzeimer...
Estudios anteriores la han relacionado con un riesgo moderado de alteraciones metabólicas en comparación con otros antipsicóticos de 2º generación, y se le ha relacionado con un mayor riesgo de DM2.

Incluso en dosis bajas (200 mg/día) la quetiapina se ha demostrado que incrementa los niveles de glucosa basal (GB). El mecanismo tendría que ver con el antagonismo serotoninérgico de la molécula incluso a pequeñas dosis (por ejemplo para el tratamiento del insomnio) que a priori sería capaz de aumentar la glucemia.

El objetivo de este estudio fue la de investigar en una cohorte extraída de un registro poblacional,  la Danish Health Data Authority  la asociación de la prescripción en pequeñas dosis de la quetiapina y la DM2 sobre un diseño epidemiológico controlado.

Se trató de un estudio diseñado y llevado a cabo según los requisitos de las Guías de Práctica Clínica (GPC)  Reporting of Studies Conducted Using Observational Routinely Collected Data for Pharmacoepidemiological Research (RECORD-PE)  y del Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE).
Para ello se utilizó como comparador a los inhibidores selectivos de la recaptación de las serotonina (SSRI), unos compuestos también utilizados en el mismo tipo de pacientes y que estudios previos no muestran riesgo, o no tan importante, de DM2.

Se identificaron a pacientes mayores de 18 años que habían empezado a utilizar la quetiapina (n = 185 938) o SSRI (n = 1 031 920) entre enero y diciembre del 2018, excluyendo a  los individuos con esquizofrenia o trastorno bipolar, y se aparejaron 1/1 según un sistema de puntuación por propensión, “high-dimensional propensity score (hdPS).
La dosis de quetiapina utilizada fue entre 25-50 mg.
Se hizo un seguimiento máximo de 5 años y se investigó la asociación con la dosis acumulada según un enfoque anidado. El análisis se realizó por intención de tratar  entre mayo y septiembre del 2020. Los casos incidentes de DM2 se mostraron según el registro del diagnóstico de DM2, la utilización de medicación antidiabética o HbA1c ≥ 6,4% (48 mmol/mol). Se calcularon las tasas de incidencia, la razón de tasas de incidencia, el número necesario a tratar para producir un efecto adverso (NNH) y las tasas aleatorias de riesgo –odds ratio –OR- según las dosis acumuladas de quetiapina.

Al final 896 285 pacientes se incluyeron en la cohorte, 60% mujeres con una edad media (rango intercuartil) de 47 (33-67) años. En concreto 57.701 empezaron con bajas dosis de quetiapina y 838.584 con SSRI, estableciéndose 54 616 parejas según hdPS.

Según el análisis por intención de tratar la incidencia de DM2 durante el tratamiento con dosis bajas de quetiapina (425 casos) fue de 9,59 casos/1000 persona/año (PY) (IC 95% 8,72-10,5/1000 PY) que fue ligeramente superior a la de los tratados con SSRI (8462 casos)  8,13/1000 PY (IC 95%  7,96-8,30/1000 PY), lo que supuso una razón de tasas de incidencia de 1,18 (IC 95% 1,07-1,30)
 Y un NNH de 684 (IC 95% 418-1873).

Las diferencias en las tasas de incidencia de las parejas por hdPS  entre los grupos no fue significativa de 9,49 frente a 9,58; o una razón de tasas de incidencia de 0,99 (IC 95% 0,87-1,13).
El análisis caso control no encontró asociación dosis-respuesta entre las dosis bajas de quetiapina con la DM2. La  OR por doblar la dosis acumulada fue de 1,02 (IC 95% 0,95-1,09; p  0,54), pero en el análisis de sensibilidad altas dosis diarias se asociaron con la incidencia de DM2  OR, 1,08 (IC 95% 1,03-1,13).

Queda claro que en pacientes sin enfermedad mental la utilización de bajas dosis de quetiapina no aumenta la incidencia de DM en comparación con la ingesta de SSRI para otras alteraciones mentales, si bien es cierto que ambos grupos tienen tasas más altas de incidencia que la población general.

Existen limitaciones en este sentido relacionadas con la población que utiliza los SSRI que pudiera ser más propensa a la DM2, o que ambas medicaciones aumentara el riesgo de ahí que su comparación no encontrara diferencias significativas.

Destacan que si se comparan las cifras de prediabetes (PRED) con el nivel basal las tasas de incidencia son mayores en ambos grupos. 

Mikkel Højlund, Lars C Lund, Kjeld Andersen, Christoph U Correll, Jesper Hallas .Association of Low-Dose Quetiapine and Diabetes. JAMA Netw Open . 2021 May 3;4(5):e213209. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2021.3209. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2021.3209

De Hert M, Detraux J, van Winkel R, Yu W, Correll CU. Metabolic and cardiovascular adverse effects associated with antipsychotic drugs. Nat Rev Endocrinol. 2011;8(2):114-126. doi:10.1038/nrendo.2011.156

Holt RIG. Association Between Antipsychotic Medication Use and Diabetes. Curr Diab Rep. 2019;19(10):96. doi:10.1007/s11892-019-1220-8