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12 de febrero de 2014

Los peligros del escepticismo en diabetología

Los peligros del escepticismo en diabetología

Este post no es de los típicos, pues no trata de un estudio relevante, si no que comenta  un artículo publicado en BMJ en abril del año pasado escrito por un médico general que en este medio comenta situaciones médicas diversas. Un escrito en el que barajando diversos conceptos no deja títere con cabeza en el tratamiento del individuo con diabetes (DM). No se salvan ni los resultados intermedios, ni la HbA1c, ni el autocontrol y sobre todo los nuevos fármacos antidiabéticos. Afirmaciones ciertas, otras no demostrables dado el tiempo transcurrido, otras sesgadas, y  algunas que por lo publicado hasta ahora, falsas. 
Lo traemos a colación pues ha tenido alguna repercusión en algún blog médico, y listas de distribución y supongo que debe navegar en redes sociales (lo desconozco pues no estoy en ello). Y creo que es nuestra obligación hacer algún comentario, pues si no, “el que calla otorga”, y en estos casos lo que queda siempre deja aquel poso de certeza, en este caso es de falsa certeza.
No cabe duda que la diabetes tipo 2 (DM2) es una patología que en la actualidad, con la irrupción de nuevas familias farmacológicas, se ha convertido en un campo abonado para todas las estrategias para la comercialización de los nuevos fármacos por los laboratorios farmacéuticos, tal como comenta. Y es cierto, que estas estrategias han resultado positivas dado el cambio en la prescripción de nuestros médicos en un corto espacio de tiempo y con ello el aumento impresionante en el gasto farmacéutico dedicado a esta patología.
No cabe duda, por otro lado, que no se conocen del todo –de muchos ya se tienen resultados parciales- los resultados finales de los nuevos fármacos en forma de prevención de complicaciones micro, y sobre todo macrovasculares, dado que el tiempo transcurrido es corto. De otros, si que desgraciadamente se conocen y han influido en su comercialización, regulación (EEUU) y retirada (Europa), el principal ejemplo es la rosiglitazona. Los efectos secundarios de todos ellos (viejos y nuevos) han traído ríos de tinta sobre todo en aspecto que tiene que ver con el riesgo de generar cáncer. Sin embargo, como se puede consultar en este blog, todos los fármacos tienen sus riesgos, y su comportamiento tiene que ver muchas veces, no solo con el principio activo en cuestión, si no con el paciente a quien se les prescribe (obesos, ancianos,…) o si se prescribe solo, o en asociación (ejemplo, la metformina)...
El problema del escepticismo como tal es que uno duda de todo, se duda de lo no demostrado (opinión de expertos) como de lo demostrado (ensayos clínicos aleatorizados), y dentro de esto se ponen en duda conceptos como el autocontrol (en revisión pero claramente efectivo en los insulinodependientes…), el control glucémico intensivo (el efecto legado en los individuos DM recién diagnosticados en el control microvascular o macrovascular, por ejemplo), o la utilización de la HbA1c (demostrado en profusión). Dejando en el ambiente la sensación peligrosa de que los objetivos intermedios son arbitrarios, que están para medicar innecesariamente a los DM, que  lo mejor es no tratarse o de hacerlo sin ningún tipo autocontrol y  no teniendo en cuenta el control metabólico (un objetivo intermedio, al que llaman fantasmal).
La guinda la pone el artículo con un pequeño estudio 11 pacientes según el que sugieren que la pérdida de peso revierte la DM. En fin, le remitimos al Look aHead study.
Lo que hay que oír


Des Spence. Bad medicine: the way we manage diabetes BMJ 2013;346:f2695 doi: 10.1136/bmj.f2695 (Published 29 April 2013)