La importancia del patrón dietético en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares (ECV) y diabetes (DM) tiene cada vez más evidencias. Los estudios sobre, dieta mediterránea, o los patrones dietéticos basados en plantas (PDBP) han demostrado reducir la incidencia de DM. Los PDBP enfatizan los alimentos vegetales y minimizan los de origen animal. Pero no todos los productos de origen vegetal tienen el mismo carácter beneficioso.
11 de julio de 2024
Un patrón de alimentación basado en plantas, pero sólo con productos saludables, reduce el riesgo de diabetes
La importancia del patrón dietético en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares (ECV) y diabetes (DM) tiene cada vez más evidencias. Los estudios sobre, dieta mediterránea, o los patrones dietéticos basados en plantas (PDBP) han demostrado reducir la incidencia de DM. Los PDBP enfatizan los alimentos vegetales y minimizan los de origen animal. Pero no todos los productos de origen vegetal tienen el mismo carácter beneficioso.
23 de enero de 2022
La dieta mediterránea con productos marinos y ayuno intermitente
La dieta mediterránea con productos marinos y ayuno intermitente
Hoy traemos aquí un artículo muy completo sobre la nutrición humana y la salud, pues intenta resumir todas las evidencias encontradas hasta el momento y relacionadas con la evolución antropológica del ser humano. Y todo ello en un momento en el que existe una cierta crisis de opinión con multitud de dietas, que van desde las veganas a las hiperproteicas...
Sin embargo, como explica esta revisión, el homo sapiens se ha ido adaptado a los ecosistemas que ha vivido obteniendo las calorías y nutrientes de una manera oportunística de las planta y de los animales de su entorno. Sería, por tanto, un ser omnívoro cuya prueba es su tracto digestivo. Así, posee desde encimas digestivos (sucrosas) para digerir vegetales como los herbívoros y otras (proteasas) para las proteínas animales, como los carnívoros.
El homo sapies cazador/recolector conseguía un 15-50% de sus calorías de los animales y el resto de vegetales. De ahí que las dietas veganas estrictas frente a las no vegetarianas, tengan como efectos beneficiosos un menor índice de masa corporal (IMC) y niveles más bajos de presión arterial (PA) y de lipoproteínas de baja densidad (LDL-c), pero el inconveniente de mayor riesgo de deficiencias en vitamina B12, proteínas de alta calidad, hierro, zinc, ácidos grasos poliinsaturados omega 3 (PUFA 03), vitamina D y calcio. Unas deficiencias que, si no se suplementan, son causa de alteraciones neurocognitivas, hematológicas e inmunodeficiencias. Se ha apuntado también que las dietas veganas estrictas pudieran ser causa de mayor riesgo de fractura, de sarcopenia, y de síntomas depresivos.
En sentido contrario, los individuos que ingieren dietas ovolácteovegetarianas no tendrían estas deficiencias.
Como contrapunto, la dieta occidental hace un sobreabuso de carne, sobre todo procesada, proveniente de animales tabulados con frecuencia tratados con diversas hormonas y antibióticos, que incrementa el riesgo de enfermedades crónicas, cardiovasculares (ECV), diabetes (DM), y diversos tipos de cánceres.
La solución ecleptica a esta disparidad de comportamientos nutricionales, según la evidencia científica y delante de este dilema omnívoro, es la que proponen estos autores: la dieta mediterránea (medDiet) con productos marinos (Pesco-Mediterranean diet -PmedDiet), pues tendría las ventajas de la medDiet y de las proteínas aportadas por los animales del mar.
Plantean a la medDiet como el gold standard, un estilo de alimentarse tradicional de la cuenca del mediterráneo basado en consumir alimentos vegetales de temporada (frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, y olivas) junto con alimentos provenientes del mar y aceite de oliva. Además de un consumo moderado de productos lácteos (queso, yogurt), huevos y moderadamente alcohol (vino tinto), pero poca carne roja y menos procesada. Esto es la definición ideal, la real (según este bloguero) es que se consumía gran cantidad de cerdo, grasa de éste utilizada en la pastelería tradicional y gran cantidad de embutidos (al menos en Menorca).
De ahí que la adición de productos marinos a la medDiet añade nutrientes como los PUFA 03 que tendría diversas cualidades protectoras cardiovasculares (CV). A su vez le consumo de pescado se ha relacionado con reducción del riesgo de insuficiencia cardíaca (IC) y del síndrome metabólico (SM), sobre todo si su consumo se hace en sustitución de otros alimentos menos saludables.
Se hace un repaso de los resultados del PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) en la prevención primaria de ECV enfatizando que los grupos en tratamiento con aceite de oliva o frutos secos tras 4,8 años de seguimiento tuvieron una reducción significativa de eventos CV (EvCV) de un 29% dentro los que se incluía el infarto agudo de miocardio (IAM), accidente vásculo-cerebral (AVC), y de la mortalidad por cualquier causa (MCC); llegando al 42% en el AVC. Apuntan como ciertos metaanálisis que evaluaron la enfermedad coronaria según el tipo de dieta, fuera vegetariana o no en los países occidentales, comprobaron como la dieta pescovegetariana y la ovolacteovegetariana reducía un 34% este riesgo, frente a un 26% de los veganos y un 20% de los que ocasionalmente ingerían carne.
Este y otros estudios permiten estratificar a los vegetarianos, fueran veganos, ovolacteovegetarianos ... mostrando como los pescovegetarianos tuvieron el menor riesgo en MCC, MCV, y mortalidad por otras causas. Algo que se demostró en el estudio European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC) en 48.188 individuos seguidos durante 18 años. En sentido contrario, los vegetarianos pero no los pescovegetarianos, tuvieron más alta tasas de AVC hemorrágicos frente a los ingerían carne.
En este sentido, los alimentos marinos son ricos en PUFA 03, en zinc, yodo, selenio, vitaminas del grupo B, calcio y magnesio, al tiempo que aportan proteínas de alta calidad. Apoyando esto aportan dos revisiones sistemáticas, una sobre 106.237 madres e hijos y otra sobre 25.900 niños que muestran como el consumo de alimentos marinos se asociarían a beneficios dosis dependientes a nivel del desarrollo neurocognitivo, aunque hasta un umbral a partir del cual abría que tener en cuenta el aporte de mercurio.
En cuanto a esta amenaza recomiendan ingerir pescados bajos en este metal pesado, fuera salmón, sardinas, trucha, arenque y anchoas (no comentan la caballa?) que a su vez tiene alto contenido en PUFA-03, además de otros alimentos marinos como las vieiras, camarones, langostas, ostras y almejas altos en PUFA-03 y bajos en mercurio.
En cuanto al aceite de oliva y los frutos secos, fundamento del PREDIMED, el primero tienen polifenoles bioactivos que son los responsables de sus beneficios cardiometabólicos, lipídicos, y de prevención de la DM. Los frutos secos son ricos en ácidos grasos insaturados, fibra, polifenoles, fitoesteroles, tocoferoles y minerales responsables de sus efectos cardiometabólicos, lipídicos, antiinflamatorios y de reactividad vascular. En el PREDIMED los frutos secos mostraron una reducción del 28% en el riesgo CV sin aumentar el peso corporal.
Las legumbres, por su parte, otro integrante de medDiet, son fuente de proteínas vegetales, magnesio, folatos, polifenoles y fibra. Su consumo también reduce el RCV y coronario, mejora la glucemia, colesterol, PA y peso corporal. Comentan que las legumbres como el pescado podrían sustituir a la carne roja y procesada como alimentos más saludables.
Los cereales integrales como la avena integral, el centeno, la cebada, trigo sarraceno, arroz negro y la quínoa serían parte de la medDiet y no afectarían al RCV y coronario.
Los lácteos y los huevos son importantes fuentes de proteínas. Sin embargo, aunque los lácteos son fuente de minerales, vitamina D y de probióticos, no queda claro su papel en el RCV. En este sentido se recomienda el yogurt, el kefir, los quesos tiernos frente a la mantequilla y al queso curado por su contenido en sal y ácidos grasos saturados.
Los huevos por su parte, al margen de ser una fuente inmejorable de proteínas (albúmina) aporta minerales (selenio, fosforo, iodo, zinc), vitaminas (A, D, B2, B12, niacina), carotenoides (luteina y ceaxantina); si bien es cierto que cada yema tiene alrededor de 184 mg de colesterol aunque su consumo no se haya podido relacionar con el colesterol plasmático ni con el RCV. Apuntan.
En cuanto a las bebidas, el agua, sería lo recomendable, por un lado; y el te y el café sin azúcar, también, pues que son fuente de polifenoles y están relacionadas con mejoría de los resultados CV. El vino tinto (uno o dos vasos al día), por su parte, sería un integrante habitual en la MedDiet.
Otro aspecto colateral que últimamente ha mostrado unos resultados favorables y que introduce como parte del comportamiento saludable de la dieta es el conocido como ayuno intermitente, o aquel tiempo entre ingestas que no ingerimos alimento alguno, del que hemos hablado en algún post anterior. Y es que el ser humano ha estado sometido a períodos de ayuno obligado por falta de alimento en su devenir histórico, pues precisaba cazar, recolectar, con períodos de hambrunas y otros de saciedad, lo que le ha hecho genéticamente resistente al ayuno intermitente.
Este comportamiento de forma regular reduce la adiposidad abdominal y la producción de radicales libres. Se ha demostrado que es capaz de reducir el riesgo de DM , ECV, cáncer y enfermedades neurovegetativas.
Tras 12 horas de ayuno nocturno los niveles de insulina (INS) son bajos y los depósitos de glucógeno se agotan por lo que el cuerpo moviliza ácidos grasos de los adipocitos que utilizar en vez de glucosa. Este hecho mejora la sensibilidad a la INS. Faltan con todo datos para poder recomendar cuál sería la ventana entre ingestas adecuada (2-3 ingestas diarias ?) para conseguir este efecto.
En fin, un artículo muy interesante de obligada lectura.
28 de abril de 2021
La dieta vegana permite reducir la resistencia a la insulina
La dieta vegana permite reducir la resistencia a la insulina
En ocasiones hemos hablado de las diferencias entre las distintas dietas que pueden utilizar los pacientes con diabetes (DM) o sin esta enfermedad. Sus diferencias a la hora de cumplimiento y sus resultados en pérdida corporal, materia grasa, muscular o control glucémico.
En cuanto al tratamiento de la DM solemos fijarnos en el contenido calórico, la cantidad de los hidratos de carbono (HC) ingeridos y el índice glucémico de mismos. Como hemos visto la proporción de éstos en la dieta, y con ello la cantidad de proteínas y grasas ingeridas, es aún motivo de discusión, así distinguimos en dietas con más o menos HC (hipoglucídicas…), proteínas (hiperproteicas) o grasas (cetogénicas). Y es que todo está imbricado, de modo que el objetivo de la pérdida de peso puede darse en dietas altas en proteínas o en altas o bajas en grasas, pues todas estas se relacionarían con reducciones en la ingesta de HC.
De los estudios observacionales sabemos que la incidencia de DM tipo 2 (DM2) es menos frecuente que en la población general en aquellos que siguen una dieta vegetariana. Unas tipo de dietas, que sin embargo, son variadas, pues van desde el convencimiento (filosofía vital) no ingieren ningún producto animal (veganas), a aquellas que permiten huevos y leche pero no carne (ovolacteovegetarianas), pescovegetarianas (con pescado) a las semivegetarianas (que comen ocasionalmente algo de carne).
El común denominador de todas es que se ingiere una alta ingesta de fibra vegetal en forma de cereales integrales, frutas, verduras, legumbres y frutos secos; con ello consiguen reducir las grasas saturadas y las grasas trans y reducir la absorción de los HC.
Como vimos en un metaanálisis de Schwingshackl L evaluando 56 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) o 4.937 individuos con diferentes dietas (pobres en grasas, vegetariana, mediterránea, alta en proteínas, moderada en HC, baja en HC, paleolítica, o con bajo índice glucémico) concluyó que cualquiera de ellas produciría una reducción de la HbA1c de entre – 0,82 a – 0,47% y de la glucemia basal (GB) entre – 1,61 a – 1,00 mmol/l, frente a dieta control. Según éste análisis la reducción de la GB sería más pronunciado en la dieta mediterránea (88%), y tras ella la dieta paleolítica (71%) y la vegetariana (63%).
Como comentamos las dietas vegetarianas, y en concreto la vegana, tiene un comportamiento especial pues su alto contenido en fibra modifica e induce una microbiota intestinal distinta que pudiera tener alguna repercusión en la sensibilidad a la insulina (INS), la pérdida de peso y el control metabólico. Se postula que el efecto prebiótico de los vegetales incrementa la familia de los bacteroidetes y la concentración del Faecalibacterium prausnitzii (F prausnitzii) que se alimenta de fibra vegetal (produce ácidos grasos de cadena corta) y que inducía estos cambios.
En una comunicación de Kahleova et al en la reunión anual del 2019 de la European Association for the Study of Diabetes (EASD ) sobre el análisis de 148 individuos con sobrepeso u obesidad (índice de masa corporal -IMC- de alrededor de 33 kg/m3) sin historia de DM2 aleatorizados a una dieta vegana baja en grasas (n= 73, edad media 53 años, 60% mujeres) o a continuar con su dieta habitual (n= 75, edad media 57, 67% mujeres), ambas sin restricción calórica, demostró como el peso corporal se redujo en el grupo de dieta vegana en comparación con la habitual en –5,8 kg (p inferior a 0,001), supuso una importante pérdida de masa grasa (incluido grasa visceral) y un efecto debido al tratamiento en peso de –3,9 kg (p inferior a 0, 001) (2/3 del peso se debió a la pérdida de grasa corporal).
De este mismo autor, Hana Kahleova hemos leído un trabajo publicado en JAMA Netw Open a finales del año pasado. Según éste las dietas basadas en plantas son altas en fibra vegetal pero también bajas en grasas por lo que se ingiere menos energía; y a su vez la reducción en grasas activa el efecto térmico de la comida que supone al menos un 10% de la energía gastada. Este aspecto es importante y no ha sido estudiado convenientemente habida cuenta que en los ECA el grupo control siguen dietas según las directrices del National Cholesterol Education Program, y por tanto no se trata de individuos sin tratamiento.
Según éste, existen estudios que establecen que los individuos que siguen dietas veganas tiene menos concentraciones de lípidos intramiocelulares en comparación con los que siguen dietas omnívoras, lo que sugiere que al reducir los lípidos hepatocelulares e intramiocelulares se podría incrementar la actividad mitocondrial y el metabolismo postprandial, algo que estaría íntimamente relacionado con la resistencia a la INS y la DM2.
El objetivo de este estudio sería medir los efectos de una dieta vegana baja en grasas sobre el peso corporal, la resistencia a la INS, el metabolismo postprandial, y los niveles de lípidos intramiocelulares y hepatocelulares en individuos adultos con sobrepeso.
Se trata de un ECA a 16 semanas de duración, con diseño paralelo y abierto en adultos entre 25-75 años, con edad media de 54,4 (11, 6) años, el 87% mujeres y con un IMC entre 28-40, que fue realizado entre enero del 2017 y febrero del 2019.
El estudio se hizo siguiendo los criterios del Consolidated Standards of Reporting Trials (CONSORT).
En un caso, se les pidió hacer una dieta vegana baja en grasas y en el grupo control no hacer cambios en la dieta. Fueron aleatorizados 1:1 con cuatro replicaciones.
De los 3.115 inicialmente propuestos, solo 244 cumplieron los criterios de inclusión. Se incluyeron a 122 en el grupo de intervención (dieta vegana baja en grasas) y 122 en el grupo control (sin cambios en la dieta) durante 16 semanas.
En este tiempo se evaluó el peso corporal según una escala al efecto, la composición de la grasa corporal (absorciometría radiológica), la insulinoresistencia según índice de evaluación de la homeostasis y la sensibilidad a la INS según un índice de sensibilidad (PREDIM). Se midió el efecto calórico de la comida mediante un calorímetro indirecto tras tres horas después del desayuno tipo dieta líquida estandard (720 Kcal). Un subgrupo de participantes (44) se les cuantificó los lípidos intramiocelulares según un espectómetro por resonancia magnética de protones.
Según esto a las 16 semanas y sin restricción calórica el peso corporal se redujo en el grupo de intervención en 5,9 kg (IC 95% 5,0-6,7; p inferior a 0,001).
El efecto térmico del alimento en el grupo de intervención se incrementó en un 14,4% (IC 95% 6,5-20,4; p inferior a 0,001).
El índice de evaluación de la homeostasis se redujo en −1,3 (IC 95% −2,2 a −0,3; p inferior a 0,001) al tiempo que se incrementaba el PREDIM en 0,9 (IC 95% 0,5-1,2; p inferior a 0,001) en el grupo de intervención.
Los niveles de lípidos intrahepatocelulares se redujeron en un 34,4% de una media de 3,2% (2,9%) a 2,4% (2,2%) (p = 0,002) y los lípidos intramiocelulares en un 10,4%, de una media de 1,6 (1,1) a 1,5 (1,0) (p = 0,03).
En el grupo control no se produjo ningún cambio en las 16 semanas.
Se demostró que existía una correlación negativa entre los cambios del PREDIM con los cambios en el peso corporal (r = −0,43; p inferior a 0,001).
Los cambios en el contenido lipídico hepatocelular e intramiocelular se correlacionaron con los cambios en la resistencia a la INS (en ambos r = 0,51; p= 0,01).
Según este estudio una intervención en base a alimentos vegetales con reducción en la ingesta de grasas reduce el peso corporal al reducir la ingesta de energía e incrementar el metabolismo postprandial. Estos cambios se asocian con reducciones en la grasa intramiocelular y hepatocelular y aumento de la sensibilidad a la INS.
Hay que puntualizar que se ha demostrado que en individuos delgados con insulinorresistencia una dieta hipocalórica (1200 Kcal) permite reducir en un 30% los lípidos intramiocelulares y unos 4,1 kg en 9 semanas; sin embargo, en este estudio que comentamos se trata de individuos con sobrepeso sin restricción calórica con una dieta vegana pobre en grasas y que con ello se permiten reducciones de lipidos en un 34% hepatocelulares y un 10% intramiocelulares.
Kahleova et al. EASD 2019 Annual Meeting. Presented September 19, 2019. Abstract 700.
24 de septiembre de 2019
EASD-Barcelona 2019- La dieta vegana induce cambios en la microbiota que influyen en el peso corporal
En alguna ocasión hemos hablado de los diferentes tipos de dietas y su relación con el peso y el control metabólico. En este sentido los diferentes tipo de dietas condicionan un diferente contenido de hidratos de carbono (HC), de HC de absorción rápida, o sea un distinto índice glucémico, de contenido en grasas saturadas o tras y de proteínas. En este sentido se han puesto de moda dietas bajas en HC (hipoglucídicas), o altas en proteínas (hiperproteicas) o grasas (cetogénicas).
Sin embargo, al margen de éstas cada vez son más corrientes dietas con un profundo contenido filosófico (animalismo) en las que el contenido es exclusivamente vegetal excluyendo cualquier producto de procedencia animal (huevos, leche…).
Las dietas vegetarianas van desde aquellas que no ingieren ningún producto animal (veganas), a aquellas que ingieren huevos y leche pero no carne (ovolacteovegetarianas), pescovegetarianas (con pescado) a las semivegetarianas (que comen ocasionalmente algo de carne). Son dietas que coinciden en la ingesta fundamental de cereales integrales, frutas, verduras, legumbres y frutos secos.
Sea como fuere la incidencia de diabetes tipo 2 (DM2) es más baja en la población que sigue una dieta vegetariana (sea vegana o no), si bien es cierto existen variables confusoras en los estudios (corta duración), como el peso, difíciles de soslayar
Comentamos como un análisis de Schwingshackl L et al con el que evaluar la eficacia de las diferentes dietas en el control glucémico de pacientes con DM2 a partir de una búsqueda de estudios aleatorizados (ECA) con un período mínimo de intervención de 12 semanas y publicados hasta julio del 2017. Mostró en 56 ECA o 4.937 individuos de diferentes dietas (pobres en grasas, vegetariana, mediterránea, alta en proteínas, moderada en HC, baja en HC, paleolítica, con bajo índice glucémico…), como de cualquiera de estas dietas se produce una reducción de la HbA1c de entre – 0,82 a – 0,47% y de la GB entre – 1,61 a – 1,00 mmol/l, frente a dieta control.
Se mostró como la mejor dieta en la reducción de la HbA1c sería aquella baja en HC (84%), seguida por la dieta mediterránea (80%), la paleolítica (76%) frente a una dieta control. En la reducción de la glucemia basal (GB) la primera sería la dieta mediterránea (88%), seguida por la dieta paleolítica (71%) y la vegetariana (63%).
-Dicho esto, hoy comentamos una comunicación de la última reunión del European Association for the Study of Diabetes que se celebró en Barcelona a la que hemos tenido acceso a partir del portal de la reseña publicada en Medscape. El tema va que las dietas vegetarianas y en concreto la vegana induce de alguna manera una microbiota intestinal distinta que pudiera tener alguna repercusión en la sensibilidad a la insulina, la pérdida de peso y el control metabólico.
Para estudiar este supuesto se hizo una intervención sobre 148 individuos con sobrepeso u obesidad sin historia de DM2 que fueron aleatorizados a una dieta vegana baja en grasas (n= 73, edad media 53 años, 60% mujeres) o a continuar con su dieta habitual (n= 75, edad media 57, 67% mujeres), ambas sin restricción calórica. Ambos grupos tenía un índice de masa corporal (IMC) de alrededor de 33 kg/m3.
El objetivo del estudio fue evaluar el efecto de una dieta a base de vegetales sobre la microbiota intestinal, el peso, la composición corporal y la sensibilidad a la insulina a las 16 semanas. En este tiempo el peso corporal se redujo de manera significativa en el grupo de dieta vegana en comparación con la habitual con una pérdida ponderal de –5,8 kg (p inferior a 0,001), una importante pérdida de masa grasa (incluido grasa visceral) y un efecto debido al tratamiento en peso de –3,9 kg (p inferior a 0, 001) (2/3 del peso se debió a la pérdida de grasa corporal). Hay que recalcar que no hubo restricción calórica entre ambas dietas.
Comentan que el efecto prebiótico de los vegetales incrementa la familia de los bacteroidetes y la concentración del Faecalibacterium prausnitzii (F prausnitzii) que se alimenta de fibra vegetal (produce ácidos grasos de cadena corta) y que induce la pérdida de grasa corporal, un efecto del tratamiento cuantificado en un 4,8%. Unos microorganismos que se encuentran en baja proporción en al microbiota de los pacientes con DM2 y que se les asocia con la insulinorresistencia y la inflación sistémica.
El cambio a dieta vegana permitió una pérdida de peso de medio kilogramo por semana ingiriendo las mismas calorías, lo que no es baladí. Con todo, hay que tener en cuenta que se trata de una dieta que exige un control médico dado la carencia de la vitamina B12 en la misma y faltan estudios para poder establecer recomendaciones claras.
Kahleova et al. EASD 2019 Annual Meeting. Presented September 19, 2019. Abstract 700.
Becky McCall. Vegan Diet Alters Microbiome and Insulin Sensitivity, Drops Weight. Medscape
September 17, 2019
Schwingshackl L, Chaimani A, Hoffmann G, Schwedhelm C, Boeing H. A network meta-analysis on the comparative efficacy of different dietary approaches on glycaemic control in patients with type 2 diabetes mellitus. Eur J Epidemiol. 2018;33:157-170. doi: 10.1007/s10654-017-0352-x. Epub 2018 Jan 4.
3 de marzo de 2019
¿Es la dieta vegetariana mejor que otras dietas para el control metabólico del paciente con diabetes?
En las pauta sobre la utilización de dietas en el tratamiento de la diabetes (DM) se tiene claro el concepto del contenido calórico, el índice glucémico y la cantidad de los hidratos de carbono (HC) a ingerir; sin embargo, la proporción de principios inmediatos es aún motivo de discusión, máxime con la irrupción de diversos tipo de dietas con más o menos HC (hipoglucídicas), proteínas (hiperproteicas) o grasas (cetogénicas). En este sentido, en la actualidad existen dietas que se han puesto de moda siguiendo corrientes filosóficas o del mantenimiento del medio ambiente que se han propuesto como más “sanas” al evitar en las mismas productos animales.
Aunque es cierto que la incidencia de DM tipo 2 (DM2) es más baja en la población que sigue una dieta vegetariana según ciertos estudios, no es fácil de comprobar que ésta sea mejor que otras habida cuenta las variables confusoras que se imbrican como, y fundamental, la pérdida de peso (común a diferentes dietas) y que los estudios son de corta duración. La pérdida de peso es característica de dietas altas en proteínas o altas o bajas en grasas que a su vez se relacionan con reducciones de la glucemia basal (GB).
Por otro lado, dietas más equilibradas, como la mediterránea han demostrado además tener una influencia en el síndrome metabólico, en los factores de riesgo cardiovascular (FRCV) y en prevención de la DM2 (estudio PREvención con DIeta MEDiterránea –PREDIMED-).
Las dietas vegetarianas van desde aquellas que no ingieren ningún producto animal (veganas), a aquellas que permiten huevos y leche pero no carne (ovolacteovegetarianas), pescovegetarianas (con pescado) a las semivegetarianas (que comen ocasionalmente algo de carne). Todas ellas coinciden en fomentar la ingestas de cereales integrales, frutas, verduras, legumbres y frutos secos; con ello consiguen reducir las grasas saturadas y las grasas trans.
El objetivo del estudio fue evaluar la eficacia de las diferentes dietas en el control glucémico de pacientes con DM tipo 2 (DM2) a partir de una búsqueda de estudios aleatorizados (ECA) con un período mínimo de intervención de 12 semanas y publicados hasta julio del 2017.
Se identificaron 56 ECA o 4.937 individuos que comparaban diferentes dietas (pobres en grasas, vegetariana, mediterránea, alta en proteínas, moderada en HC, baja en HC, paleolítica, con bajo índice glucémico…).
En general, se muestra que con la introducción de cualquiera de estas dietas se produce una reducción de la HbA1c de entre – 0,82 a – 0,47% y de la GB entre – 1,61 a – 1,00 mmol/l, frente a dieta control.
Así, en cuanto a la reducción de la HbA1c la mejor dieta sería aquella baja en HC (84%), seguida por la dieta mediterránea (80%), la paleolítica (76%) frente a una dieta control. La dieta baja en HC en un metaanálisis sería no solo la más efectiva en la reducción de la HbA1c sino la más efectiva en la reducción de peso a corto plazo cuando se compara con otras dietas, sin embargo estas ventajas se pierden con el tiempo. De ahí la importancia de la pérdida de peso en la consecución de los objetivos glucémicos de las dietas (sea HbA1c o GB)
En la reducción de la GB la primera sería la dieta mediterránea (88%), seguida por la dieta paleolítica (71%) y la vegetariana (63%).
En cuanto a la edad, las dietas bajas en HC serían más efectivas en la reducción de la HbA1c en pacientes ≥ 60 años mientras que la dieta mediterránea o moderada en HC, o baja en grasas,…serían más efectivas en pacientes menores de esta edad cuando se les compara con mayores de 60 años.
Según este análisis la dieta mediterránea sería la más efectiva y eficaz para controlar y mejorar el control glucémico en pacientes con DM2. Según esta revisión sistemática publicada el año pasado la dieta vegetariana no sería la mejor dieta para prevenir o tratar la DM2. Siendo cautos la dieta mediterránea sería cuanto menos igual que la vegetariana en este sentido con ventajas demostradas a otros niveles CV, metabólicos y cognitivos.
La limitación de este análisis se encuentra en el diseño, cantidad y calidad de los estudios introducidos, de manera que 7 de los 56 ECA tendrían riesgos de sesgos debido a la distribución y ciego de los participantes. La adherencia a la dieta, la definición, los criterios de éstas (bastante heterogénea) que en parte puede ser compartida por distintas dietas, serían también factores a tener en cuenta.
Schwingshackl L, Chaimani A, Hoffmann G, Schwedhelm C, Boeing H. A network meta-analysis on the comparative efficacy of different dietary approaches on glycaemic control in patients with type 2 diabetes mellitus. Eur J Epidemiol. 2018;33:157-170. doi: 10.1007/s10654-017-0352-x. Epub 2018 Jan 4.
Olfert MD, Wattick RA. Vegetarian diets and the risk of diabetes. Curr Diab Rep. 2018;18:101. doi: 10.1007/s11892-018-1070-9.