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7 de diciembre de 2022

¿Estamos verdaderamente listos para la medicina de precisión?

¿Estamos verdaderamente listos para la medicina de precisión?

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

En los últimos años hemos estado viendo cómo la “medicina de precisión” se hacía hueco en los paneles de los grandes congresos mundiales. Este enfoque para optimizar el diagnóstico, la prevención o la terapéutica de cualquier enfermedad mediante la integración de datos multidimensionales ha encontrado en la diabetes (DM) un nicho donde el tratamiento de datos complejos nos aproxima a un posible mejor manejo de esta. 

Son varios los ejemplos que la mayoría conocemos sobre la relación entre la medicina de precisión y algunas enfermedades monogénicas, como el uso de sulfonilureas (SU) en ciertos tipos de DM MODY (Maturity Onset Diabetes of the Young). Sin embargo, la mayoría de las enfermedades crónicas son de origen poligénico, lo que limita enormemente el uso de este tipo de estrategias. En el caso de la DM2, su origen es poligénico, heterogéneo y multifactorial. 

El artículo que hoy comentamos, es una revisión no sistemática firmada en solitario por Dr. Griffin, profesor de los departamentos de Epidemiología y de Salud Pública de la Universidad de Cambridge. En él, repasa y opina sobre la medicina de precisión, sus sesgos y su posible implementación a día de hoy. Para repasar la discusión, ha decidido dividir en 4 apartados su intervención: Precisión espuria, Complejidad innecesaria, Medicina personalizada frente a Medicina de precisión, y el Individuo. 

Comienza el primer apartado, recalcando que la medicina de precisión se basa en su mayoría en análisis de subgrupos. Esta forma de trabajar y de entender los resultados se aleja de la forma tradicional, que se basa en los resultados promedios. Se puede caer en el error, de creer que un subconjunto de la muestra, definido por unas características, experimenta mayor beneficio o perjuicio que el resto de la población, sin embargo, este análisis no debe servirnos para obtener conclusiones, sino para obtener hipótesis. Esto se entiende mejor con el famoso estudio ISIS-2 (Second International Study of Infarct Survival) sobre el uso de aspirina tras un infarto (IAM). El estudio demostró una mejora significativa de mortalidad por cualquier causa (MCC) del 23% tras el primer mes. Sin embargo, tras el estudio de subgrupos por el signo zodiacal, se observó que esto no ocurría en los subgrupos libra o cáncer, y la mejora aumentaba hasta un 50% en capricornio. Las afirmaciones de los subgrupos del ensayo no suelen estar respaldadas por los datos del mismo, son sensibles a hallazgos falsos o fortuitos y rara vez se corroboran.

En muchos casos, la medicina de precisión basa sus afirmaciones en resultados intermedios, pero fácilmente medibles. Por ejemplo, la medicina de precisión se ha centrado estrechamente en los niveles de glucemia, que tienen una débil carga en el principal problema de la DM2, la enfermedad cardiovascular (ECV). De hecho, algunos medicamentos son hipoglucemiantes, sin obtener resultado alguno en la ECV, y otros mejoran las complicaciones de la DM2 a través de mecanismos diferentes a la reducción de glucosa. Por ello, aconsejar o predecir qué fármaco va a ser mejor para una persona concreta basándose exclusivamente en este resultado intermedio, es (en palabras del autor) una pérdida de tiempo. Siguen faltando pruebas de ensayos clínicos (ECA) que comparen las estrategias de la medicina de precisión con las existentes, midiendo resultados que los médicos y los pacientes consideren importantes. 

El autor describe igualmente la innecesaria complejidad que conlleva la medicina de precisión; más si cabe, sabiendo que en la mayoría de los casos se obvian los tratamientos eficaces y simples que rodean las enfermedades como la DM2. El estudio STENO-2 (del que hemos hablamos en otras ocasiones  proporciona evidencia en la que cambios relativamente pequeños sobre múltiples factores de riesgo CV (FRCV) se asociaron a reducciones de hasta el 50% en la incidencia de eventos CV (EvCV) y MCC. Claramente, no se debe caer en una falsa dicotomía. Debemos continuar desarrollando y evaluando nuevas estrategias, pero no a expensas de desviar el enfoque de la implementación exitosa de enfoques probados, confiables y efectivos.

Al comparar la medicina personalizada con la medicina de precisión, el Prof. Griffin destaca que la información más compleja, no mejora la utilidad predictiva de la evidencia demostrada hasta la fecha para el tratamiento hipoglucemiante. Esto puede deberse en parte, a que es posible que los efectos de gran peso sean raros en su relación con predictores genéticos dado que el tratamiento guiado por el genotipo no ha aumentado efecto alguno ni reducido efectos adversos de manera consistente en otras áreas, y la información genética conlleva un aumento de los costes, de la ansiedad del paciente y de las desigualdades. La mayoría de los pacientes con DM tienen otras condiciones comórbidas y, por lo tanto, toman otros tratamientos. La negociación sobre las opciones de tratamiento de la DM debe tener esto en cuenta. Es difícil encuadrar un subgrupo, sabiendo que dentro de ese subgrupo hay diferencias entre los sub-subgrupos, y así hasta llegar al individuo.

Cuando se combina la información disponible sobre el riesgo poligénico, se mejora la discriminación e identificación de las personas con mayor riesgo de DM. Sin embargo, las intervenciones como la promoción de la dieta saludable, la actividad física y la pérdida de peso no son específicas: son beneficiosas para la mayoría de la población. En consecuencia, una focalización más precisa no aumenta la eficacia, pero puede mejorar la eficiencia, ya que la entrega de recursos escasos refleja más fielmente la distribución del riesgo en la población. Sin embargo, el alto riesgo absoluto asociado con la obesidad en cualquier nivel de riesgo genético subraya la importancia de los enfoques universales en lugar de los dirigidos a la intervención conductual. El autor se plantea al respecto: ¿Aconsejaría a los padres de un bebé con un bajo riesgo de diabetes de por vida que es seguro que su hijo sea sedentario, consuma una dieta poco saludable y tenga sobrepeso?

Finaliza el autor, recomendando que, en lugar de centrarnos en las moléculas y células dentro de los individuos, deberíamos levantar la mirada hacia los determinantes sociales individuales y colectivos. “Necesitamos ser humildes y reconocer nuestra ignorancia al traducir los descubrimientos en recomendaciones para los pacientes”.

En conclusión, la medicina de precisión representa un apasionante campo de investigación con el potencial de revolucionar la práctica clínica, pero desafortunadamente la naturaleza heterogénea y poligénica de la DM2 limita esta práctica. Además, muchos enfoques son imprecisos, complejos y centrados en el individuo y no es su contexto, lo que conlleva una evidencia hasta la fecha insuficiente para justificar su implementación generalizada. Esta pátina de precisión no debe alejarnos de buscar un enfoque que mejore la medicina personalizada, los tratamientos y las políticas útiles y eficientes para las poblaciones en su conjunto. 

Cuídense. 

Griffin S. Diabetes precision medicine: plenty of potential, pitfalls and perils but not yet ready for prime time. Diabetologia. 2022 Nov;65(11):1913-1921. doi: 10.1007/s00125-022-05782-7. Epub 2022 Aug 24. PMID: 35999379; PMCID: PMC9522689.

2 de noviembre de 2022

¿Para qué sirve el péptido C en diabetes?

¿Para qué sirve el péptido C en diabetes?

La determinación del péptido C en el diagnóstico de la diabetes y su gestión: Una perspectiva clínica

Comentario de Enrique Carretero Anibarro @Enriq_Carretero

El deterioro de la producción de insulina (INS) por las células beta pancreáticas es una piedra angular de la fisiopatología de la diabetes mellitus (DM). El péptido C es capaz de estimar la capacidad de secreción de la INS, ayudando a clasificar los tipos de DM, estratifica el riesgo de complicaciones y guía en las decisiones de tratamiento. 

Esta revisión resume la base de evidencia actual sobre el valor potencial del péptido C en el manejo de las dos formas más prevalentes de DM (Diabetes tipo 2 -DM2- y DM autoinmune) abordando cómo su medición puede ayudar a la práctica clínica diaria y explicando las limitaciones actuales.

Existen problemas en la estandarización de las mediciones de los niveles de péptido C.

 Las muestras para la medición del péptido C en sangre pueden recogerse en ayunas,  sin ayuno previo (el llamado "péptido C aleatorio") o después de una prueba de estimulación. Las diferencias en los valores de corte, la interpretación y conveniencia clínica o de investigación entre las pruebas se derivan principalmente de las diferencias fisiológicas entre las diferentes mediciones.

El estándar de oro actual en el ámbito de la investigación son las pruebas de estimulación pero estas son muy difíciles de utilizar en la práctica clínica, son invasivas y mal toleradas por los pacientes.

Ninguna de las otras dos pruebas, en ayunas y aleatoria, han demostrado que sea una superior a la otra. Para la correcta interpretación de los valores aleatorios del péptido C hay que tener en cuenta el tiempo transcurrido desde la última comida, así como de la composición de la ingesta. Por el contrario, los resultados obtenidos en ayunas se ven menos afectados por los factores de confusión y son más fáciles de estandarizar. Sin embargo, en ayunas es posible la hipoglucemia, y está circunstancia puede reducir la secreción de las células beta, por lo que se debe evitar realizar la muestra con glucemias bajas.

Para una correcta interpretación los valores de péptido C deben valorarse varios aspectos: los niveles de glucemia, tener en cuenta la hora y la composición de la comida previa, y comprobar la función renal para asegurarse de que el aclaramiento renal del péptido C es normal.

El papel del péptido C en el diagnóstico de DM varía dependiendo del tipo de DM que el paciente presente: DM autoinmunes o DM2.

La DM autoinmune se caracteriza por la deficiencia de INS debida a la destrucción autoinmune de las células beta pancreáticas.  Según las clasificaciones internacionales más recientes engloba a la diabetes tipo 1 (DM1) clásica, y la diabetes autoinmune latente en adultos (LADA).
Las personas con DM1 presentan un péptido C en plasma constantemente por debajo del rango normal, tomado como referencia a partir de pacientes sin DM (normalmente por debajo de 0,2-0,4 nmol/L). Estos valores bajos de péptido C son coherentes con el diagnóstico clínico, donde la deficiencia de INS avanzada o severa ha seguido a la pérdida de la mayoría de las células beta pancreáticas. 

En la DM1 los niveles de péptido C presentan niveles muy heterogéneos dependiendo del momento del diagnóstico clínico. El Diabetes Prevention Trial-Type 1 puso de manifiesto que la evaluación del péptido C con pruebas de estimulación durante la fase prodrómica de la DM1, es un marcador valido para predecir la progresión de la enfermedad. Y, por otra parte, tras la aparición clínica la medición del péptido C puede ser útil para confirmar el déficit de INS en pacientes con signos de autoinmunidad relacionada con la DM, sin tener un fenotipo claro de DM1, o una diabetes monogénica. 

En los pacientes con DM tipo LADA también existe una gran heterogeneidad en la función de las células beta que difiere en función de la gravedad del proceso autoinmune. En los pacientes con LADA  el péptido C en ayunas al inicio de la enfermedad puede ser incluso mayor que en pacientes sin DM, lo que sugiere que, además del déficit de secreción de INS, la resistencia a la INS desempeña un papel crucial en la patogénesis de esta forma de DM.

Un panel internacional de expertos sugiere apoyarse en la medición del péptido C en pacientes LADA para tomar decisiones terapéuticas. Recomiendan un régimen de INS múltiple para las personas con un péptido C aleatorio inferior a 0,30 nmol/L, y un enfoque más flexible en aquellas personas con concentraciones aleatorias de péptido C de 0,30-0,70 nmol/L, que podrían ser tratados con INS en combinación con otras terapias para prevenir las complicaciones vasculares, y que pueden beneficiarse de un seguimiento regular de la reserva de células beta mediante control de los niveles de péptido C al menos cada 6 meses. 

Pero hay que tener en cuenta que, debido al descenso gradual del péptido C, estos puntos de corte son bastante arbitrarios. Por lo tanto, la evaluación longitudinal de los cambios del péptido C a lo largo del tiempo podría ser más apropiada para tomar decisiones clínicas que los límites definidos en mediciones transversales, al igual que es más importante identificar a las personas con riesgo de progresar a una terapia de INS temprana que tratar de clasificar si padecen DM1 o DM2.

En general, más que la edad de inicio de la DM, son el péptido C y los autoanticuerpos los que definen que pacientes padecerán deficientes controles glucémicos y predicen el riesgo cardiometabólico. Por lo tanto, la medición del péptido C a intervalos regulares en la diabetes autoinmune es útil para controlar la progresión de la enfermedad y estratificar el riesgo de descompensación metabólica.

En el caso de la DM2 el origen de la hiperglucemia es una combinación de la disfunción de la célula beta pancreática junto con la resistencia a la INS. Sin embargo, la progresión de la hiperglucemia está principalmente ligada al deterioro de la función de las células beta. El péptido C en la DM2 evoluciona con ritmos variables. Inicialmente existe una fase prodrómica de hiperinsulinemia en respuesta al aumento de la resistencia a la INS que precede al progresivo deterioro funcional de la célula beta. En esta fase prediabética, los niveles elevados de péptidos C se asocian a un mayor riesgo de progresión hacia la DM2. Pero, tras la aparición de la DM2, el péptido C disminuye progresivamente, aunque puede seguir siendo detectable durante más de 20 años, incluso en personas que están siendo tratadas con INS.

En el paciente con DM2 estas fluctuaciones en los niveles de péptido C y la presencia de la resistencia a la INS limitan la interpretación de la función beta pancreática por parte del péptido C. También se debe tener en cuenta que algunos fármacos antidiabéticos, como las terapias incretínicas, podrían teóricamente afectar a la interpretación clínica del péptido C. En definitiva, las posibles aplicaciones clínicas del péptido C en DM2 son sólo hipotéticas y aún no están respaldadas por una evidencia científica firme.

El péptido C también puede servir para ayudar a la estratificación del riesgo de complicaciones de la DM. Aunque existe cierta controversia, parece que el péptido C puede ser de utilidad en el pronóstico de enfermedad microvascular. Algunos estudios como el Diabetes Control and Complications Trial (DCCT) y el  Scottish Diabetes Research Network Type 1 Bioresource sugieren que las personas con DM1 y un valor de péptido C estimulado 50% más elevado de los normal (0,10-0,15 nmol/L) presentan una reducción del 25% en el riesgo de retinopatía. La asociación entre el péptido C y las complicaciones macrovasculares de la DM es aún más controvertida.

En general, dado su bajo coste, la medición del péptido C puede ser una herramienta valiosa y rentable para seleccionar y adaptar el tratamiento de la DM en algunos contextos clínicos. El péptido C refleja la función de las células beta, siendo un valioso biomarcador clínico en la DM autoinmune y especialmente en la DM de inicio en la edad adulta. No obstante, la falta de pruebas sólidas sobre la utilidad clínica de la medición del péptido C en la DM2, en la que la resistencia a la INS es un factor de confusión importante, limita su uso en estos pacientes. 

Maddaloni E, Bolli GB, Frier BM, Little RR, Leslie RD, Pozzilli P, Buzzetti R. C-peptide determination in the diagnosis of type of diabetes and its management: A clinical perspective. Diabetes ObesMetab. 2022 Oct;24(10):1912-1926. doi: 10.1111/dom.14785. Epub 2022 Jun 28. PMID: 35676794; PMCID: PMC9543865. 


 

23 de marzo de 2022

Hacia una diabetología de precisión

Hacia una diabetología de precisión 

Un tema que interesa (por el número de entradas en el blog) pero sobre el que aún se siguen haciendo propuestas novedosas es el de la clasificación, o reclasificación de la diabetes (DM) vistos las evidencias fisiopatológicas de los nuevos fármacos utilizado en el tratamiento de la DM.

Sobre ello hemos escrito en alguna ocasión, y en este momento hace un año del comentario de dos estudios uno de Ahlqvist E et al, de Xiong XF y previos al diagnóstico de Wagner et al que hizo nuestro compañero el Dr Joan Barrot.

Y es que el fenotipo es importante cara a la evolución, pronóstico y tratamiento. El fenotipo se produciría por la expresión físiopatológica generada por la interacción entre el genotipo, el medio ambiente y el estilo de vida; si bien es cierto que no existiría un solo tipo de fenotipo en el individuo pudiendo variar según diversos condicionantes entre los que se incluiría la edad del paciente.
Un tema complicado por lo heterogéneo que obliga a múltiples clasificaciones, más allá de la conocida de  Diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y la Diabetes mellitus tipo 2 (DM2), o la DM monogénica  (MODY-“Maturity-Onset Diabetes of the Young”).

La subclasificación de la DM2 ayudaría a aplicar la conocida como “medicina de precisión” a la hora de prescribir un  tratamiento.

Y es que los pacientes con DM tienen una gran variedad de características que van desde la insulinorresistencia (RI) a la disfunción de la célula beta pancreáticas, que incluirían  alteraciones del desarrollo y de la función de los islotes pancreáticos, procesos de autoinmunidad, de inflamación, de sensibilidad a la insulina (INS), de actividad incretínica y de función del tejido adiposo. Una paleta de colores base con la que ir haciendo un cuadro a medida del paciente. Algo que se estudia pero que no está contemplado en forma de recomendaciones en las principales Guías de Práctica Clínica (GPC).
En este sentido, en contraposición de la DM MODY basada en la mutación de un solo gen, tanto la DM1 como la DM2 serían poligénicas al tiempo que multifactoriales en su expresión clínica.

El objetivo de la medicina de precisión tanto en la DM2 como en la DM1 sería la de crear subgrupos con los que estratificar el tratamiento de estos pacientes según los distintos perfiles de riesgo, entre los que se encontrarían los efectos adversos de la medicación, las complicaciones, la mortalidad, los costes y la utilización de recursos.

Lo que traemos aquí hoy es una actualización del tema, una revisión de los estudios publicados sobre la reclasificación de la DM hasta la fecha  con sus implicaciones y riesgo de complicaciones.

La gran variabilidad de presentación de la DM2 al tiempo que existe una fase preclínica en ésta no suficientemente conocida antes de la hiperglucemia  y de la evolución de la DM en general genera una alta heterogeneidad, lo que da lugar a una diversidad de subclasificaciones según las cohortes estudiadas, sean la  German Diabetes Study (GDS),  la de Verona Newly Diagnosed Type 2 Diabetes Study (VNDS) o la de All New Diabetics in Scania (ANDIS)…. 

Se hace en este artículo un análisis de las mismas, encontrando grandes diferencias fenotípicas (GDS) tras 12  meses del diagnóstico relativas a la sensibilidad al INS, función betapancreática, la autoinmunidad, los lípidos y la presión arterial (PA). Unas diferencias que estarían relacionadas en la DM2 con la progresión de la misma y la presencia de complicaciones como la enfermedad renal crónica (ERC), la polineuropatía periférica (PNP), la neuropatía autonómica cardiovascular (NAC), la retinopatía (RD) y la esteatosis hepática  (NAFLD -Non-Alcoholic Fatty Liver Disease).
En este sentido, aplicando una tabla de riesgo poligénico (TRP), validada en más de 136.000 variantes de la base de datos UK Biobank, se demostró diferencias de hasta diez veces en la distribución del  TRP en la prevalencia de DM2, con lo que hay un amplio margen.

Los subgrupos se realizan en general (estudio sueco) según 6 variables, entre las que se encuentran los anticuerpos anti GAD (Ácido Glutámico Decarboxilasa), edad del diagnóstico, índice de masa corporal (IMC) al diagnóstico, la HbA1c, el HOMA-2 (Homeostasis Model Assessment-2) ) y función de la célula betapancreática a partir de la glucemia y el péptido C. Surgiendo a partir de éste subgrupos que van de la DM con autoinmunidad grave (incluiría a la DM1 y a la LADA -Latent Autoimmune Diabetes of Adults), la DM con insulinodeficiencia grave, la DM con RI grave, la DM leve relacionada con la obesidad y la DM leve relacionada con la edad. Una clasificación que se aplicó a distintas cohortes de Europa, Norte América y Asia.

En este aspecto en los subgrupos que impera la insulinodeficiencia la cetoacidosis al diagnóstico es más frecuentes.  Existiría en esta mayor riesgo de PNA, NAC al tiempo que RD; mientras que la ERC y la NAFLD serían más frecuentes en la DM por RI.
A nivel bioquímico en este último los triglicéridos (TRIG) serían más altos y los HDL-colesterol (lipoproteínas de alta densidad-colesterol)  ) más bajos aunque no las LDL-colesterol (Lipoproteina de baja densidad-colesterol).

Los niveles más elevados de proteína angiopoyetina-like 8 (ANGPTL8) un regulador del metabolismo lipídico fue más alto en la insulinodeficiencia, IR y en la DM relacionada con la edad en comparación con la DM leve relacionada con la obesidad.
Los niveles circulantes de proteína C reactiva de alta sensibilidad fueron mayores en la IR y la relacionada con la obesidad.
En general existe una asociación entre la inflamación y la IR algo que sería menos relevante en la insulinodeficiencia.

Y por último, dejar claro que existen evidencias de que la distinta dotación genética se relaciona con los distintos subgrupos. Y que  existe por ello una gran heterogeneidad en la DM, sobre todo en la DM2, debido a distintas vías fisiopatológicas  y características clínicas.  Los estudios recientes destacan diferencias que crearían hasta 5 subgrupos  reproducibles en diferentes cohortes asociadas con diferente evolución en la progresión de la enfermedad y de las complicaciones, sea NAC, PNA, RD, ERC y  NAFLD.

Con todo, se precisarían más ensayos clínicos (ECA) con los que demostrar la utilidad de hacer un abordaje específico y preciso en los diversos subgrupos a los efectos de la prevención y el tratamiento.


Christian Herder, Michael Roden.A novel diabetes typology: towards precision diabetology from pathogenesis to treatment. . Diabetologia . 2022 Jan 4. doi: 10.1007/s00125-021-05625-x. PMID: 34981134 DOI: 10.1007/s00125-021-05625-x

Ahlqvist E, Storm P, Käräjämäki A, Martinell M, Dorkhan M, Carlsson A, Vikman P, Prasad RB, Aly DM, Almgren P, Wessman Y, Shaat N, Spégel P, Mulder H, Lindholm E, Melander O, Hansson O, Malmqvist U, Lernmark Å, Lahti K, Forsén T, Tuomi T, Rosengren AH, Groop L. Novel subgroups of adult-onset diabetes and their association without comes: a data-driven cluster analysis of six variables. Lancet Diabetes Endocrinol. 2018 May;6(5):361-369. doi: 10.1016/S2213-8587(18)30051-2. Epub 2018 Mar 5. PMID: 29503172.

Xiong XF, Yang Y, Wei L, Xiao Y, Li L, Sun L. Identification of two novel subgroups in patients with diabetes mellitus and their association with clinicalout comes: a two-step cluster analysis. J Diabetes Investig. 2021 Jan 7. doi: 10.1111/jdi.13494. Epubahead of print. PMID: 33411406.

Wagner R, Heni M, Tabák AG, Machann J, Schick F, Randrianarisoa E, Hrabě de Angelis M, Birkenfeld AL, Stefan N, Peter A, Häring HU, Fritsche A. Pathophysiology-based subphenotyping  of  individuals at elevated risk for type 2 diabetes. Nat Med. 2021 Jan;27(1):49-57. doi: 10.1038/s41591-020-1116-9. Epub 2021 Jan 4. PMID: 33398163.


17 de febrero de 2021

Nuevos subtipos de diabetes y su asociación con resultados clínicos.

Nuevos subtipos de diabetes y su asociación con resultados clínicos.

Comentario de Joan Francesc Barrot de la Puente @JoanBarrot

El fenotipo de un individuo depende de la expresión del genotipo y la interacción del medio ambiente. Los fenotipos son dinámicos y pueden variar continuamente durante la vida a medida que envejece. Mucho se ha descrito y sin que sirva de precedente, analizaremos tres artículos que coinciden en el misma temática desde la perspectiva de la fisiopatología.

La complejidad y heterogeneidad de la Diabetes (DM), impide un preciso diagnóstico y tratamiento. La DM se clasifica en dos formas principales como la Diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y la Diabetes mellitus tipo 2 (DM2), esta última sin embargo, incluye situaciones muy distintas, con pacientes que varían enormemente en su presentación, riesgo en las complicaciones y respuesta al tratamiento. Este hecho ha condicionado que se evalúe la necesidad de una subclasificación con la que mejorar el manejo clínicoy ayudar a orientar el tratamiento temprano para pacientes que se beneficiarán más, lo que representa un primer paso hacia la medicina de precisión en DM.

1. El estudio de Ahlqvist et al se basa en un análisis de 8.980 pacientes con diagnóstico reciente de DM2 con una replicación en 3 cohortes independientes de escandinavos. Los “clusters” se basaron en seis variables [anticuerpo glutamato descarboxilasa (anti GAD), edad en el momento del diagnóstico, índice de masa corporal (IMC), hemoglobina glucosilada (HbA1c ) y la evaluación de la homeostasis de la célula beta-pancreática (HOMA2-B) y la insulinorresistencia (IR) (HOMA2-IR)]. Se identificó cinco grupos de pacientes con características significativamente diferentes con distinta progresión de la enfermedad y riesgo de las complicaciones de la DM.

Subtipo 1 DM: Diabetes con autoinmunidad severa (SAID): joven, con cetoacidosis frecuente al diagnóstico, presencia anti GAD y deficiencia de insulina. IMC relativamente bajo y control metabólico deficiente (HbA1c elevada). 

Subtipo 2 DM : Diabetes con deficiencia severa de insulina (SIDD):joven, con cetoacidosis, anti GAD negativo,HOMA2-B bajo, IMC relativamente bajo, control metabólico deficiente. Signos tempranos de retinopatía.

Subtipo 3 DM:  Diabetes con resistencia grave a la Insulina (SIRD): HOMA2-IR elevado y IMC elevado. Alta prevalencia de esteatosis hepática no alcohólica. Mayor riesgo de enfermedad renal crónica (ERC).

Subtipo 4 DM: Diabetes leve relacionada con la obesidad (MOD): obesidad sin RI.

Subtipo 5 DM: Diabetes leve relacionada con la edad (MARD): mayor edad en el diagnóstico con control metabólico modesto. 

A pesar del entusiasmo inicial no podemos afirmar que los nuevos clusters representan diferentes etiologías en DM, ni es óptima en la clasificación por subtipos. Al tratarse de pacientes escandinavos, la representación y la aplicabilidad con otras etnias deben ser evaluados. Solo se analizaron dos anticuerpos y no se consideraron los factores de riesgo clásicos como la presión arterial y los lípidos. 

2. Biológicamente, existen pruebas que demuestran  que  los  asiáticos  tienen  más  probabilidad de desarrollar DM con el mismo IMC  o perímetro  de  cintura  que  sus  semejantes  caucásicos. De aquí surge el concepto de Fenotipos asiáticos de la DM. 

El estudio de Xiong et al. quiere determinar si los subtipos de pacientes en la población europea se corresponden en la población china. Analizan 5.414 pacientes de China con un análisis de grupos en dos pasos. 

Primero, confirmar la clasificación europea en población china mediante los seis parámetros. Además, se agregaron los triglicéridos y el ácido úrico para refinar el análisis de clusters. Sólo tres tipos se replicaron en la cohorte de acuerdo con la clasificación de Emma Ahlqvist. Cuando se agregaron otras variables al análisis, se identificaron siete subtipos, incluidos cinco clusters de la clasificación europea  y dos nuevos subtipos. 

Subtipo 1: SIRD: mal control metabólico con triglicéridos (TG) elevados (alteración lipídica: colesterol total  elevado y la lipoproteína de alta densidad -HDL- reducida) y el ácido úrico bajo. Mayor riesgo de neuropatía periférica diabética, hipertensión y enfermedad renal crónica (ERC).

Subtipo 2: SIDD: mal control metabólico, pero perfil lipídico y ácido úrico normal. 

Subtipo 3: MOD: obesidad, diagnóstico reciente, con relativo mal control metabólico, TG y uratos. Sin IR. 

Subtipo 4: SAID: antiGAD, IMC bajo.

Subtipo 5: UARD: DM con niveles elevados ácido úrico, leve IR, buen control metabólico. Alto riesgo de enfermedad coronaria, cardiovascular y ERC.

Subtipo 6: MARD: mayores, moderada alteración TG. Baja proporción de historia familiar. 

Subtipo 7: IRD: DM con alto porcentaje de historia familiar de DM, niveles moderados de TG, ácido úrico y RI .

Los resultados sugieren que la clasificación europea es relativamente heterogénea entre diversas etnias, regiones, antecedentes genéticos, estilos de vida y entornos naturales. 

3 . La definición actual de la prediabetes (PRED) no refleja subtiposcon distinta fisiopatología ni es predictiva de trayectorias metabólicas futuras. El estudio de Wagner et al. con un rastreo de casi 900 personas tras 25 años intenta extrapolar subtipos en pacientes en alto riesgo de padecer DM. 

Se analizaron parámetros metabólicos clave, como los niveles de glucosa basada en la prueba de tolerancia oral a la glucosa (TTOG), grasa hepática medido con espectroscopia, niveles de lípidos en sangre (HDL-c), riesgo genético y sesiones de resonancia magnética.  Se identificaron seis subtipos de PRED.

Subtipo 1: Bajo riesgo de DM2 y mortalidad.

Subtipo 2: Muy bajo riesgo de DM2 y mortalidad. Delgados con un bajo riesgo de desarrollar complicaciones.

Subtipo 3: Fallo de la célula beta. Mayor riesgo de DM2 y/o enfermedades secundarias relacionadas (nefropatía). Riesgo de mortalidad bajo. 

Subtipo 4: Bajo riesgo de DM2 y de mortalidad. Obesidad, pero con un metabolismo aún relativamente sano.

Subtipo 5: Alto riesgo de DM2 y/o un elevado riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares  -CV- y un mayor riesgo de presentar nefropatía que el grupo 3. Obesidad. Hígado graso. Mayor mortalidad. 

Subtipo 6: Alto riesgo de DM2 y/o enfermedades secundarias relacionadas (nefropatía incluso previa a la DM2). Elevada grasa visceral. Elevada mortalidad.

El autor destaca el hígado graso como factor patogénico importante, y su abordaje fácil por ecografía. El siguiente paso de los investigadores es observar, en estudios prospectivos, hasta qué punto los nuevos hallazgos son aplicables para la clasificación de personas individuales en grupos de riesgo.

El futuro nos depara la elección del tratamiento de la DM basado en el conocimiento fisiopatológico e identificar en el momento del diagnóstico a los que tienen mayor riesgo de complicaciones y permitir regímenes de tratamiento individualizados. Tenemos un largo camino por delante. 

Ahlqvist E, Storm P, Käräjämäki A, Martinell M, Dorkhan M, Carlsson A, Vikman P, Prasad RB, Aly DM, Almgren P, Wessman Y, Shaat N, Spégel P, Mulder H, Lindholm E, Melander O, Hansson O, Malmqvist U, Lernmark Å, Lahti K, Forsén T, Tuomi T, Rosengren AH, Groop L. Novel subgroups of adult-onset diabetes and their association without comes: a data-driven cluster analysis of six variables. Lancet Diabetes Endocrinol. 2018 May;6(5):361-369. doi: 10.1016/S2213-8587(18)30051-2. Epub 2018 Mar 5. PMID: 29503172.

Xiong XF, Yang Y, Wei L, Xiao Y, Li L, Sun L. Identification of two novel subgroups in patients with diabetes mellitus and their association with clinicalout comes: a two-step cluster analysis. J Diabetes Investig. 2021 Jan 7. doi: 10.1111/jdi.13494. Epubahead of print. PMID: 33411406.

Wagner R, Heni M, Tabák AG, Machann J, Schick F, Randrianarisoa E, Hrabě de Angelis M, Birkenfeld AL, Stefan N, Peter A, Häring HU, Fritsche A. Pathophysiology-based subphenotyping  of  individuals at elevated risk for type 2 diabetes. Nat Med. 2021 Jan;27(1):49-57. doi: 10.1038/s41591-020-1116-9. Epub 2021 Jan 4. PMID: 33398163.


1 de diciembre de 2020

Una noticia equívoca con respecto a los sistemas de monitorización de glucosa mediante sensores tipo flash

Una noticia equívoca con respecto a los sistemas de monitorización de glucosa mediante sensores tipo flash

Nos ha llegado la noticia de una nota de prensa del Ministerio de Sanidad (MSC) del 25 de noviembre que inicialmente nos ha llenado de alegría. Una primera lectura rápida nos dejaba la sensación que, al fin, se reconocía el derecho a utiliza los sistemas de sistema de monitorización de glucosa mediante sensores tipo flash (SMG) en los pacientes que aún no teniendo diabetes tipo 1 (DM1) eran insulinodependientes, sea todo el colectivo de diabetes tipo 2 (DM2), pues hasta ahora solo se contempla en los niños de 4 a 17 años y los adultos con DM1.

Sin embargo, no es así, todo el gozo en un pozo.

La nota de prensa dice así:  

“Un nuevo colectivo de personas con dependencia a la insulina podrá beneficiarse a partir de enero del SMG mediante sensores (tipo flash) de forma gratuita

 El MSC y las Comunidades Autónomas (CCAA) han acordado, en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS), que nuevos colectivos de pacientes se puedan beneficiar de esta prestación financiada por el Sistema Nacional de Salud (SNS)

Se trata de aquellos pacientes no diagnosticados de DM 1 ni DM 2, pero insulinodependientes, que requieren terapia intensiva con insulina y realizar al menos seis punciones digitales al día

 La monitorización de glucosa mediante sensores (tipo flash) permite disminuir de manera significativa el número diario de pinchazos que requieren estas personas para el control de su glucemia

 También se ha acordado para qué indicaciones y en qué condiciones se financiará la protonterapia, una técnica de radioterapia” (sic)

Así, solo se incluyen aquellos pacientes “no diagnosticados de DM1 ni DM2 (“diabetes monogénica, fibrosis quística, pancreopriva, hemocromatosis u otros tipos específicos de diabetes que precisen insulina de forma crónica) , pero insulinodependientes, que requieren terapia intensiva con insulina y realizar al menos seis punciones digitales al día, que cuantifican entre 4000-12.000 personas.  

Así, aunque algo, poco ha cambiado y deberemos esperar a que se generalicen estos dispositivos a los pacientes con DM2 con tratamiento mediante INS.


Un nuevo colectivo de personas con dependencia a la insulina se beneficiará del sistema de monitorización de glucosa mediante sensores (tipo flash) de forma gratuita antes del fin de 2021

https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?metodo=detalle&id=5146


 

24 de marzo de 2019

Posición de la American Diabetes Association en el manejo del paciente joven con diabetes tipo 2

Posición de la American Diabetes Association en el manejo del paciente joven con diabetes tipo 2

No existen muchas Guías de Práctica Clínica (GPC) de la diabetes (DM) sea tipo 1 (DM1) o tipo 2 (DM2) dedicadas al segmento de edad de los más jóvenes, hoy comentamos una declaración de consenso del American Diabetes Association (ADA) sobre  la evaluación y el manejo de personas jóvenes que son diagnosticadas de DM2. 
En alguna ocasión hemos recogido alguna promovida por el Ministerio de Sanidad Español o la National Institute for Clinical Excellence (NICE) británica, pero sobre la DM1. En ésta queda claro la recomendación de determinar la glucemia sanguínea en todo niño sin diagnóstico de DM que acuden presentando sed, poliuria, pérdida de peso reciente, astenia importante, vómitos, náuseas, dolor abdominal, hiperventilación, deshidratación o pérdida del nivel de conciencia, con lo que descartar un debut de DM1. Del mismo modo no debemos olvidarnos de que existen ciertas alteraciones  genéticas que condicionan a la DM tipo “maturity-onset diabetes in the young” (MODY), o en la fibrosis quística, que son causas que muchas veces o no se diagnostican, o se hacen erróneamente.
Sin embargo, sobre la DM2 en los niños o jóvenes no existen muchas recomendaciones basadas en la evidencia. Ambas DM están aumentando en los países industrializados; sin embargo la DM2 es rara en estos estratos de edad, está incrementándose a la par que la epidemia de obesidad se extiende entre nuestros jóvenes. Es un problema real en EEUU que progresivamente, dado el cambio de los estilos de vida, se va presentando en nuestra sociedad.
El problema es que la DM2 en los niños/adolescentes produce una reducción más acelerada y progresiva de la función de las células β y con ello una evolución más rápida de las complicaciones de la DM que  la de los adultos, al tiempo que se la relaciona con las mismas alteraciones metabólicas que éste, sea hipertensión arterial (HTA), dislipemia, complicaciones renales...
La prevalencia de DM2 en niños y adolescentes menores de 20 años  en EEUU según datos de la base de datos del estudio SEARCH for Diabetes in Youth (SEARCH) se ha ido incrementando anualmente en un  2,3%.
Ya en los Standards of Medical Care (SMC) in Diabetes del ADA existe un capítulo específico dedicado a los niños y adolescentes (Sección 13; s148-s162) en la que se resaltan las diferencias tanto en epidemiología, fisiopatología, tratamiento y manejo  de la  DM del adulto frente a la DM de inicio en edad pediátrica. En ésta se recalca la necesidad de  realizar pruebas de autoinmunidad en jóvenes con DM a partir de los 10 a 12 años de edad, al tiempo que se dan consejos sobre el manejo de la DM de nueva aparición en adolescente con sobrepeso. Así, al igual que en el consenso que comentamos, se recomienda la detección de la DM2 y la prediabetes (PRED) niños y adolescentes después del inicio de la pubertad o ≥10 años de edad;  e incluso antes  cuando existe un sobrepeso, según índice de masa corporal (IMC)  ≥ percentil 85 u obesidad IMC ≥ percentil 95 con uno o más factores de riesgo de DM. Si éstas están en rango de normalidad repetir la prueba cada 3 años (E), o más frecuente si el IMC aumenta (C). Como en los adultos, tanto la glucemia basal (GB), el test de tolerancia oral a la glucosa  (SOG) a las dos horas con una sobrecarga de 75 gr de glucosa, como la HbA1c se pueden utilizar en el diagnóstico de PRED o DM (B).
Como la NICE los niños o adolescentes con sobrepeso/obesidad con el diagnóstico de DM2 se le deben realizar los autoanticuerpos pancreáticos con lo que descartar la DM1 autoinmune (B). De la misma forma, de debe considerar el diagnóstico genético si las características clínica y la presentación de la DM sugieren una DM MODY. (B)
Y es que el problema que se presenta en la actualidad es que pudiera existir en los pacientes jóvenes diagnosticados de DM y debido a las altas tasas de obesidad, formas de DM1 o MODY con características ponderales de DM2 dificultando el diagnóstico; es decir pacientes con DM1 con obesidad o MODY con estas características.
La declaración de consenso del ADA señala que los puntos de corte tanto por SOG como por las categorías de HbA1c, entre 5,7 a 6,4%, ya demuestran una alteración de la función de las células beta pancreáticas. A su vez, también según datos del comentado estudio SEARCH la exposición a una DM gestacional (DG) o pregestacional y obesidad maternal estuvo independientemente asociada a la DM2 en los adolescentes (47,2%).
En estos estratos de edad los factores de riesgo de DM2 mayores aunque modificables son la obesidad, el exceso de ingesta, la baja actividad física, y los comportamientos sedentarios que reducen el gasto energético y con ello crean un excedente de energía que se acumula en forma de tejido graso.
Según los SMC y el consenso comentado, todo los DM2 en estos estratos de edad en tratamiento farmacológico no insulínico (INS) deberán tener como objetivo metabólico una HbA1c inferior a 7%. Aunque el 6,5% pudiera considerarse en ausencia de hipoglucemias y efectos secundarios del tratamiento (E). La HbA1c debe ser medida cada 3 meses (E). En los pacientes con INS los objetivos de HbA1c deben individualizarse dependiendo del riesgo de hipoglucemia (E). Los sistemas de monitorización continua debe individualizarse según el tratamiento farmacológico del paciente (E).
Se debe iniciar la terapia farmacológica al tiempo que la terapia de modificación de los estilo de vida (MEV) en el diagnóstico de DM2 (A).Las opciones de tratamiento farmacológico actuales para la DM2 de inicio en la juventud están limitadas a dos medicamentos aprobados la  metformina (MET) (A) y  la INS (B). 
Si el paciente mantiene una HbA1c inferior a 8,5% asintomático la MET será el tratamiento de elección si la función renal es normal (A). Si por el contrario el joven tiene una glucemia importante ≥ 250 mg/dl o una Hba1c ≥ 8,5% sin acidosis, y  al diagnóstico  está sintomático con poliuria, polidipsia, nicturia, y/o pérdida de peso debe ser tratado inicialmente con INS basal al tiempo que la MET se dosifica (B).
En el caso que existiera cetosis o cetoacidosis se debe iniciar el tratamiento con INS subcutánea o intravenosa hasta la resolución de la hiperglucemia y de la alteración metabólica. Una vez que se solucione puede iniciarse la MET al tiempo que se mantiene la INS subcutánea  (A).
El resto de medicamentos al no haberse aprobado por la Food Drug Administration (FDA) no se recomiendan. Consideran también como parte del tratamiento a la cirugía metabólica (CM) en aquellos que además de la DM2 presentan una obesidad con IMC ≥35 kg/m2 y en los que existen dificultad para el control de la GB y/o han presentado  alguna  comorbilidad grave a pesar de la MEV y de los fármacos (A).
Un consenso muy necesario.

Arslanian S, Bacha F, Grey M, Marcus MD, White NH, Zeitler P. Evaluation and Management of Youth-Onset Type 2 Diabetes: A Position Statement by the American Diabetes Association. Diabetes Care. 2018 Dec;41(12):2648-2668. doi: 10.2337/dci18-0052.

American Diabetes Association. Standards of Medical Care in Diabetes—2019
Diabetes Care Volume 42, Supplement 1, January 2019

Diabetes (type 1 and type 2) in children and young people: diagnosis and management (NG18)- NICE guideline. Published: 26 August 2015 

12 de mayo de 2016

Hacia una nueva clasificación de la diabetes mellitus

Hacia una nueva clasificación de la diabetes mellitus

La introducción de nuevas familias farmacológicas, de nuevos fármacos, la aparición de nuevas evidencias en el tratamiento tendrían que influir en el sistema de clasificación de la diabetes. La clasificación actual se debate entre la etiología inmune (diabetes tipo 1 -DM1) y la insulinorresistencia (IR) con claudicación pancreática en la diabetes tipo 2 (DM2). Sin embargo, no todos los casos son “típicos” y existen pacientes que se podrían considerar a caballo entre ambas etiologías. Paciente con DM1 que presenten IR y pacientes con DM2 en los que existen una cierta autoinmunidad, entre los que se incluirían los LADA (latent autoimmune diabetes of adults).  Un concepto este último aún controvertido y en el que no acaban de ponerse de acuerdo las diferentes organizaciones diabetológicas.  Por otro lado, utilizar la IR para definir la DM2 es controvertido pues no todos los individuos obesos con IR son o llegan a ser DM2 sin que hubieran otros factores pancreáticos que influyeran en la evolución a esta condición.
Los autores se quejan que la actual clasificación puede crear barreras de cara a un tratamiento adecuado del paciente con DM. El ejemplo es la DM tipo LADA que está posicionada dentro del concepto de DM1 y tratada con insulina, a pesar que pueda presentar alguna capacidad de segregar insulina. La utilización de los nuevos fármacos incretínicos o los inhibidores de los cotransportadores de sodio-glucosa (inh SGLT-2) que en la actualidad están siendo evaluados en estos tipos de pacientes. La metformina (MET) y la pioglitazona son fármacos seguros coadyuvantes a otras terapias independientemente de la clasificación al tiempo que el tratamiento de la DM tipo MODY (maturity-onset diabetes of the young), u otras como debidas a la utilización de esteroides podrán beneficiarse de las nuevas terapias.
Lo que proponen estos autores es hacer una clasificación de la DM centrada en la célula beta-pancreática. Según éste, la alteración de la función de la célula beta-pancreática se reconocería como el principal defecto de la DM. Este sistema reconocería la interacción entre la genética, el ambiente, la IR, el sistema inmunológico y la inflamación de las células beta-pancreáticas. Este nuevo esquema destacaría 8  defectos (el octeto siniestro, “ominous octet”) causantes de esta patología y reconocería hasta 11 entrecruces de vías que podrían contribuir a la hiperglucemia, que van desde la determinación de los niveles de HbA1c, de la osteocalcina hasta la determinación de la HOMA …Y es que la inflamación de bajo grado es común en la DM2, la DM1 y la LADA situación que incrementa la necesidad de insulina, una situación en la que podría ser beneficioso la utilización de derivados incretínicos, por ejemplo. Otro tema es la utilización de los inhibidores de la dipeptidil peptidasa 4 (inh DPP-4) en paciente con LADA incipiente que podría retrasar su evolución, como un reciente estudio parece sugerir. O, los cambios en la microbiota que a su vez están relacionados con la DM, tanto en la DM1 como en la DM2, que explicaría como no todos los pacientes con sobrepeso llegarían a debutar como DM, en donde los probióticos podría tener alguna acción. La reducción de los niveles de amylina…
Todo ello nos lleva que en un futuro inmediato nuestro diagnóstico sea más riguroso utilizando marcadores que en la actulidad reservamos a los pacientes que fenotípicamente sospechamos que tienen una determinada DM. Así la petición del péptido C rutinariamente, los anticuerpos antiGAD,  marcadores de inflamación o de IR… mejoraría nuestra precisión diagnóstica y con ello terapéutica.
En fin, la irrupción de nuevas familias terapéuticas que actúan sobre vías metabólicas distintas ha abierto un campo insospechado de posibilidades que harán cambiar la clasificación de la DM, por una más etiológica y, con ello, más ajustada a los nuevos tratamientos. Un documento interesante.

Schwartz SS, Epstein S, Corkey BE, Grant SF, Gavin JR , Aguilar RB.  The Time Is Right for a New Classification System for Diabetes: Rationale and Implications of the β-Cell-Centric Classification Schema. Diabetes Care. 2016 Feb;39(2):179-86. doi: 10.2337/dc15-1585.


2 de diciembre de 2011

La olvidada y poco diagnosticada “Maturity Onset Diabetes of the Young (MODY)”

La olvidada y poco diagnosticada “Maturity Onset Diabetes of the Young (MODY)”

Quien escribe este post, en una época que en este país aún los médicos de cabecera eran de familia (sin fronteras etarias), atendió a un niño, que desde el primer mes de vida fue diagnosticado de diabetes tipo 1 y tratado con insulina. A partir de aquí tuvo toda una infancia, adolescencia... sometida a la tiranía de los pinchazos, hasta que a la edad de 22 años, al tener una hija con el mismo problema, su diagnóstico fue revisado, y pasó a tratarse como su hija, con sulfonilureas. Ambos fueron diagnosticados de una mutación enmarcada en el concepto de Maturity Onset Diabetes of the Young (MODY), desde entonces este capítulo de la diabetología me interesa y preocupa. Un capítulo amplio y heterogéneo de trastornos monogénicos de las células β que se supone afecta al 1-2% de los diabéticos pero que no se sabe a ciencia cierta pues faltan estudios epidemiológicos de gran calado. La importancia del diagnóstico, como nuestro caso, se basa en el tipo de tratamiento que precisan y en el consejo genético, pues con familiares del primer grado existe un 50% de probabilidad de presentar la misma mutación, lo que confiere un riesgo superior al 95% de desarrollar diabetes. Por otro lado, la clínica es indistinguible de la diabetes tipo 1 o tipo 2 pero debe sospecharse ante cualquier DM diagnosticada entre los 10-45 años. La diabetes neonatal, que ha sido el caso que ha dado pie al post, es una forma rara, que no se trata en el documento que comentamos.
La diabetes tipo MODY se conoce desde los años 1970 como una forma familiar de diabetes no insulinodependiente que se da en pacientes menores de 25 años y que tiene una base genética. Esta base genética ha dado pie al diagnóstico genético desde 1990. Se tratan de mutaciones de los genes de las enzimas glucokinasa (GCK) y de factores de transcripción nuclear del hepatocito
factor 1α (HNF1A) y del factor 4α (HNF4A). Suponiendo estos tres el 32, 52 y 10% de todos los casos detectados en United Kingdom -UK- respectivamente. Con todo, hasta la mutación de 10 genes pueden estar implicados en el fenotipo de MODY, según leemos
La idea que nos debe quedar es que son diabéticos con una fuerte carga familiar, que su comienzo es precoz y generalmente antes de los 50 años, que es independiente de la insulina (aunque pueden llegar a necesitarla) y que no tienen relación con la insulinoresistencia ni con la autoinmunidad contra las células βpancreáticas. Y sobre todo que es un diagnóstico que suele pasar desapercibido siendo diagnosticados incorrectamente de DM1 o DM2 hasta en un 80% en UK, llegando a retrasos en el diagnóstico que de media en este país llegan a los 13 años. Adjuntamos dos artículos al respecto.

Gaya Thanabalasingham, Katharine R Owen Diagnosis and management of maturity onset diabetes of the young (MODY). BMJ 2011;343:d6044 doi: 10.1136/bmj.d6044


Fajans SS, Bell GI..MODY: history, genetics, pathophysiology, and clinical decision making. Diabetes Care. 2011 Aug;34(8):1878-84.