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24 de julio de 2025

De la pirámide de la dieta mediterránea a la planeterránea. La necesidad de extender sus beneficios al resto de poblaciones del planeta.


Comentario del Dr. Javier Díez Espino (@DiezEspino)

Sí, treinta años desde que se publicara por primera vez la pirámide de la dieta mediterránea (DietMed) que recoge los aspectos culturales, culinarios y los relacionados con la salud de la DietMed. Desde entonces, el conocimiento científico sobre sus beneficios para la salud se ha incrementado considerablemente.

Los autores de este artículo de revisión, de reconocido prestigio a nivel internacional, han recopilado en este excelente artículo las evidencias de los beneficios de la DietMed para la salud humana publicadas durante los últimos treinta años, así como otros trabajos anteriores de relevancia, para sintetizar el conocimiento, señalar líneas de avance y señalar las lagunas existentes. (Sigue leyendo...)

11 de julio de 2024

Un patrón de alimentación basado en plantas, pero sólo con productos saludables, reduce el riesgo de diabetes



Comentario de Javier Díez Espino (@DiezEspino)

La importancia del patrón dietético en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares (ECV) y diabetes (DM) tiene cada vez más evidencias. Los estudios sobre, dieta mediterránea, o los patrones dietéticos basados en plantas (PDBP) han demostrado reducir la incidencia de DM. 
Los PDBP enfatizan los alimentos vegetales y minimizan los de origen animal. Pero no todos los productos de origen vegetal tienen el mismo carácter beneficioso.

El presente estudio investiga la asociación entre los PDBP y DM en una muestra comunitaria de adultos blancos y negros de EEUU (15.792 personas con edad de 45-64 años), participantes en la cohorte del estudio de Riesgo de Aterosclerosis en las Comunidades (ARIC), sin DM al inicio del mismo y que completaron un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos (n = 11.965) seguidos durante una mediana de 22 años. (Sigue leyendo...)

7 de marzo de 2024

Efecto del ayuno intermitente sobre la pérdida de peso en adultos con DM2

 

Comentario de Fátima Villafañe Sanz (@FatimaVillaf)


La diabetes tipo 2 (DM2) es una enfermedad crónica de alta prevalencia que comporta una sustancial morbilidad la cual podría limitarse realizando un abordaje integral que incluya la pérdida de peso. Para conseguirla, clásicamente se han utilizado dietas hipocalóricas, pero se ha observado que la adherencia a largo plazo es baja y se sospecha que podría solventarse con otras prácticas siendo una de ellas el ayuno intermitente, un tipo de dieta popularizada en los últimos años cuyo objetivo es inducir la autofagia. Sus formas más estudiadas son: ayuno a días alternos (ADF -alternate day fasting-), ayuno a días alternos modificado (MADF -modified alternate day fasting-) y alimentación restringida en el tiempo (TRE -time restricted eating-). En los dos primeros casos el ayuno consiste en realizar una ingesta calórica máxima de un 25% de la diaria habitual ya sea a días alternos o varios días no consecutivos a la semana respectivamente. En el tercer caso, el ayuno se practicaría todos los días permaneciendo el sujeto sin ingerir alimentos calóricos al menos 12 horas sin necesidad de que durante el periodo de ingesta la persona restrinja calorías


No obstante, el ayuno intermitente no está aconsejado en cualquier persona y se tendrían que realizar estudios más específicos para aclarar sus ventajas especialmente si hablamos de personas con enfermedades crónicas. De esta manera los clínicos podríamos prescribirlas o desaconsejarlas sosteniéndonos de bases científicas más sólidas. (Sigue leyendo...)

11 de junio de 2023

El ayuno intermitente en la prevención de la diabetes

El ayuno intermitente en la prevención de la diabetes

Hace un año hablamos de las diversas maneras de hacer un ayuno intermitente (AI) con el objetivo puesto en la reducción del peso según una revisión sistemática de Patikorn C et al. El AI alterna momentos de ingesta “ad libitum” con periodos de ayuno y en la actualidad es más popular que la restricción calórica (RC). 

Se comentaron distintos sistemas, desde días de ayuno completo y días de normodieta  (“ADF - Alternate Day Fasting- zero calorie”),  a un ayuno que  alterne días de alimentación habitual con días de RC o el denominado MADF (“modified alternate-day fasting”), o un modelo “5:2”,  ayunar 2 días en semana, a aquel con períodos de ayuno diarios de 12 a 24 horas, el conocido como TRE (“time-restricted eating”).

De estos cuatro el MADF  es el que reduciría más el peso a partir de los dos meses y después de éste el  ayuno 5:2. 
Según dicha revisión el AI no sería inferior a la RC en la pérdida de peso y en objetivos de salud. 

Sin embargo, no existen estudios que valoren la glucemia postprandial, cuando sería el mejor indicador de riesgo de diabetes tipo 2 (DM2) incluso por encima de la glucemia en ayunas (GB). En otro sentido, se supone, a su vez, que existiría un mayor estímulo con el AI que con la RC para modificar ciertas vías de señalización de nutrientes, del metabolismo de los lípidos y de la sensibilidad a la insulina. De ahí que se valore aún hoy si el AI sería una estrategia más eficaz que la RC en la mejora de la tolerancia a la glucosa.

En este aspecto  surge una nueva forma de AI la llamada alimentación restringida en el tiempo o TRE, ya comentada, o una ventana de restricción calórica más reducida, entre 4-10 horas en consonancia con los ritmos circadianos. Un espacio temporal que postulan insuficiente, pues los estudios están hechos con ventanas de 14-16 horas, que aún así consideran poco aptos para activar las vías metabólicas.

De ahí que este estudio que comentamos evaluó un  AI con una TRE  temprana en el que el 30% de las calorías se consumieran antes de las 12 horas seguidos de ayuno de 20 horas en tres días no consecutivos a la semana y se comparaba con una RC y un grupo de atención estándar en adultos con riesgo de presentar DM2.

Así a 209 adultos de 58 ± 10 años y un índice de masa corporal (IMC) de 34,8 ± 4,7 kg m2 todos ellos con un riesgo incrementado de sufrir DM2 se aleatorizaron en tres grupos (2:2:1)

1.- AI con una TRE  (30% energía entre las 8-12 AM, seguidos de 20 horas de ayuno durante 3 días consecutivos semanales y dieta ad libitum el resto de días.
2.- Una dieta con RC (70% de la energía requerida)
3.- Dieta estándar.

Tanto el grupo de TRE como el de RC tuvieron un apoyo nutricional durante 6 meses con otros 12 meses de seguimiento.
El primer objetivo fue el cambio de la glucemia debajo de la curva en respuesta a una prueba de tolerancia a comidas mixtas a los 6 meses entre  la TRE frente a la dieta de RC.

La respuesta postprandial a la prueba de tolerancia a comidas mixtas es el mejor método para evaluar la glucemia que las glucemias basales siendo su valor predictivo más alto en valorar el riesgo de DM2 y de enfermedades cardiovasculares (ECV), teniendo mayor relevancia fisiológica que los test de tolerancia oral a la glucosa (SOG). 

Según éste el test de tolerancia mejoró más en el TRE frente a la dieta de RC diferencia de −10,10 (IC 95% −14,08 a −6,11) frente a  −3,57 (IC 95% −7,72 a 0,57) mg/ dl (p  0,03) a los seis meses pero esta diferencia se perdía a los 18 meses. 
Los efectos adversos de ambas fueron escasos y transitorios. Algo más frecuente la astenia, el estreñimiento y la cefalea en la TRE frente a la dieta de RC y la estándar. La pérdida de peso se mantuvo más allá de los 18 meses entre ambas dietas.

Concluyen que dietas  con períodos de AI más prolongados mejoran la glucemia postprandial en mayor cuantía que otras con RC  en adultos con riesgo de debutar con DM2 independientemente de la pérdida ponderal y tras 6 meses de seguimiento. 

La mejora de la tolerancia a la glucosa sería debido a la mejora de  la sensibilidad a la insulina (INS), de la secreción de la INS, o un vaciado gástrico enlentecido..

Xiao Tong Teong, Kai Liu, Andrew D Vincent, Julien Bensalem, Bo Liu, Kathryn J Hattersley, et al Intermittent fasting plus early time-restricted eating versus calorie restriction and standard care in adults at risk of type 2 diabetes: a randomized controlled trial. Randomized Controlled Trial Nat Med . 2023 Apr;29(4):963-972. doi: 10.1038/s41591-023-02287-7. Epub 2023 Apr 6.  PMID: 37024596 DOI: 10.1038/s41591-023-02287-7

Patikorn C, Roubal K, Veettil SK, Chandran V, Pham T, Lee YY, et al. Intermittent Fasting and Obesity-Related Health Outcomes: An Umbrella Review of Meta-analyses of Randomized Clinical Trials. JAMA Netw Open. 2021 Dec 1;4(12):e2139558. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2021.39558.

31 de mayo de 2023

La Adicción alimentaria como causa de diabetes tipo 2

La Adicción alimentaria como causa de diabetes tipo 2

En ocasiones hemos hablado de la “adicción alimentaria” (AA), o a la ingesta en exceso de alimentos, de forma compulsiva o no, que genera una necesidad imperiosa de su consumo con síntomas o comportamientos de dependencia. Un comportamiento en buena medida relacionado con nuestro estilo de vida,  al sedentarismo, al consumo de alimentos industriales, ultraprocesados que en muchas ocasiones tiene una composición con un exceso de hidratos de carbono (HC) y grasas saturadas o trans.  Y es que detrás de la AA se esconde la actual epidemia  del aumento de los trastornos alimentarios (TrA), y con ello de la obesidad y de la diabetes (DM). Sin embargo, las AA son más prevalentes que los TrA , de modo que ambas entidades aún coincidentes no sean superponibles.

Como ya comentamos en un post anterior existirían criterios en el conocido como trastorno por abuso de sustancias del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-5 (DSM-5) y del International Classification of Diseases 10th Revision (ICD-10), que serían comunes al AA, que incluirían:
-El deseo (“craving”) imperioso o urgente de consumir una sustancia.
-La dificultad de controlar el inicio, duración y cantidad en el consumo de la misma.
-Priorizar el consumo de la misma sobre otras actividades al mismo tiempo.
- Síntomas de abstinencia cuando se intenta dejarlo
- Continuar con su consumo a pesar del daño mental o físico.

Hoy volvemos a traer aquí este tema pues la AA es más prevalente en los individuos con DM aunque no está establecida la asociación entre la AA en la población general y su relación con la DM. Si, por otra parte, con la enfermedad mental que a su vez tiene mayor AA, algo que por otro lado, también faltan estudios al respecto.

Este estudio investiga si la AA está asociada con la DM tipo 2 (DM2) en adultos de población general y en aquellos con diagnóstico de enfermedad mental.

Se tratan de los resultados de una encuesta, la  Food Addiction Denmark (FADK) Project, combinada con un estudio basado en registros de datos de Dinamarca en el 2018.

Se extrajo una muestra aleatoria de 5.000 individuos entre 18-62 años del Sistema de Registro Danés y 5000 más del Danish Psychiatric Central Research Register (DPCRR) y de ésta 625 fueron seleccionados según 8 diagnósticos del ICD-10 según alteraciones mentales y alimentarias. De estos 1.699 de la población general y 1.394 de personas con alteraciones mentales concluyeron la encuesta. El cuestionario utilizado para las AA  incluyó el Yale Food Addiction Scale 2.0 (YFAS 2.0).

De los 1.699 de la población general (34% respondedores), la edad media fue de 43,2 y el 58,7% eran mujeres, 153 (9%) tuvieron criterios de AA y 52 (3,1%) de DM2. La tasa de riesgo de AA y DM2  en forma de odds ratio (OR) fue de 4,9 (IC 95% 2,7 a 9,1, p inferior a 0,001). En el modelo dosis respuesta la asociación entre la puntuación de  AA y DM2 fue de OR 1,2 (IC 95% 1,1  p  inferior a  0,001) por punto de la  YFAS 2.0.

De los 1.394 de los individuos con alteraciones mentales (27,9% respondedores), la edad media fue de 33,5 años y el 66,6% fueron mujeres, 369 (26,5%) tuvieron criterios de AA y 58 (4,1%) de DM2. La tasa de riesgo en forma de OR entre AA y DM2 fue de 2,4 (IC 95% 1,4; p 0,002). En el modelo dosis respuesta entre la asociación de la puntuación de  AA y DM2 fue de OR 1,2 (IC 95% 1,1  p  inferior a  0,001) por punto de la  YFAS 2.0.

Concluyen que este sería el primer estudio que demuestra una asociación positiva entre la AA y la DM2 en la población general y en la población con alteración mental.

Y lo que es más importante las personas con una puntuación positiva clara del  YFAS 2.0 tendrían un incremento de  más de 5 veces el riesgo de presentar DM2 tras ajustarlo por el IMC.

La mayor prevalencia de la DM2 entre la población con alteraciones mentales a pesar de ser alrededor de 10 años más jóvenes respaldaría la idea previa que se tenía sobre dicha asociación.

Christina Horsager, Jens Meldgaard Bruun, Emil Færk,  Søren Hagstrøm, Marlene Briciet Lauritsen, , Søren Dinesen Østergaard. Food addiction is strongly associated with type 2 diabetes. Clin Nutr. 2023;42:717-721

Jen Unwin , Christine Delon, Heidi Giæver, Clarissa Kennedy, Molly Painschab, Frida Sandin,  et al . Low carbohydrate and psychoeducational programs show promise for the treatment of ultra-processed food addiction.  Front Psychiatry . 2022 Sep 28;13:1005523. doi: 10.3389/fpsyt.2022.1005523. eCollection 2022.


31 de diciembre de 2022

¿Se puede tratar la adicción alimentaria con dietas bajas en hidratos de carbono?

¿Se puede tratar la adicción alimentaria?

Los alimentos industriales, los ultraprocesados y dentro de éstos aquellos con exceso de hidratos de carbono (HC) y grasas son capaces de producir lo conocido como “adicción alimentaria” (AA), o ingesta en exceso de alimentos, de forma compulsiva o no, que genera una necesidad imperiosa de su consumo y síntomas o comportamientos de dependencia.

Se trata de una entidad la AA que viene de antiguo, pues fue descrita allá por el 1956, aunque no introducida en el  DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) o en el ICD-10 (International Classification of Diseases), pero que ha cobrado importancia en la actualidad con el aumento de los trastornos alimentarios (TrA), la obesidad y por qué no la diabetes (DM). Los alimentos más implicados con la AA son las pizzas, el chocolate, las patatas chips, las galletitas y helados  (Schulte et al 2015). Se estima que alrededor del 10% de los adultos del Reino Unido padecería AA.

Para su estudio se utiliza la escala creada en el 2009 del YFAS (Yale Food Addiction Scale) que correlacionan con el índice de masa corporal (IMC) y los TrA (bulimia, anorexia..).
Existen 11 criterios en el conocido como trastorno por abuso de sustancias del DSM-5 y del ICD-10 (adicciones, por ejemplo) y  que podrían aplicarse a los alimentos procesados que utilizan HC refinados (azúcar), grasas, y sal. Así, por ejemplo:

-El deseo (“craving”) imperioso o urgente de consumir una sustancia.

-La dificultad de controlar el inicio, duración y cantidad en el consumo de la misma.

-Priorizar el consumo de la misma sobre otras actividades al mismo tiempo.

- Síntomas de abstinencia cuando se intenta dejarlo

- Continuar con su consumo a pesar del daño mental o físico.

En general las AA son más prevalentes que los TrA de ahí que una entidad no sea superponible a la otra aunque sí coincidentes. En este sentido los  individuos con bulimia nerviosa tienen la prevalencia más alta de AA de un 48–95%, la tendencia al atracón (“binge eating disorder”) entre un 55-80% y la anorexia nerviosa entre un 44–70%. 

Se ha postulado que los pacientes con AA tendrían un sustrato etiológico parecido a la adicción a las drogas, la nicotina, el alcohol o la cafeína incidiendo en los centros de recompensa cerebral (regiones prefrontales relacionadas con el control inhibitorio) afectando con ello a la toma de decisiones del individuos.

Existen experiencias en su manejo con medicación, con terapia cognitivo conductual, estimulación cerebral, psicoeducación, cirugía bariátrica (CB), dietas bajas en calorías, probióticos, entrenamiento cerebral… Aunque en la mayoría de ellas no hay seguimiento y datos a mediano y largo plazo.
Faltaba por tanto conocer cuál es el papel de las dietas bajas en HC (DBHC) en el tratamiento de los síntomas de la AA habida cuenta que se sugiere que los HC refinados, ultraprocesados son un desencadenante (“trigger”) en la respuestas neuroquímica de la misma.

En el tratamiento de la AA debe demostrar que se producen cambios palpables en la sintomatología conductual y en el bienestar mental todo ello independientemente de la pérdida de peso alcanzada.
Este comentario del artículo de Jen Unwin publicado en Front Psychiatry hace un par de meses no es más que una evaluación (audit reports on clinical team)  del seguimiento en lugares distintos geográficamente, Reino Unido (UK), Norte America (NA) y Suecia de programas on line de tratamiento de la AA que seguían un mismo protocolo focalizado en alimentos integrales DBHC junto con apoyo psicosocial y entrega de material educativo relacionado con el manejo de dicha adicción. Programas semanales con una duración de entre 10-14 semanas y seguimiento mensual.

Utilizando herramientas para evaluar los resultados en forma de síntomas relacionados con la AA de estos programas, como la Yale Food Addiction Scale 2.0 (mYFAS2 score), el CRAVED (ICD-10 symptoms of food related substance use disorder), la sensación de bienestar mental medido por la escala de Warwick Edinburgh Mental Wellbeing Scale y el peso corporal, antes y después de su aplicación se demostró en una muestra de 103 individuos que la sintomatología por AA se redujo significativamente en los diferentes lugares, así la  mYFAS2 score se redujo en  −1,52 (IC 95% −2,22 a −0,81), el CRAVED score en −1,53 (IC 95% −1,93 a −1,13) así como el peso corporal se redujo en −2,34 kg (IC 95% −4,02 a −0,66). 

La sensación de bienestar mental mejoró a su vez en todos los escenarios siendo la versión corta del Warwick Edinburgh Mental Wellbeing Scale del 2,37 (IC 95% 1,55 a 3,19). 

Con ello se demostraría que los alimentos ultraprocesados tendrían los mismos criterios adictivos que el tabaco, alcohol … y que su manejo y tratamiento podría seguir los mismos o parecidos criterios.

En este sentido se resaltaría que la utilización de  alimentos integrales DBHC ( en forma de comida real) junto con apoyo psicosocial dentro de un programa estructurado y a corto plazo es útil para el tratamiento de la AA. Se necesitarían por tanto ensayos clínicos aleatorizados a  más largo plazo con los que poder afianzar esta modalidad de tratamiento en unos pacientes  que muchas veces no se diagnostican y a los que menos se pone tratamiento.

Con todo concluyen que aun siendo estos resultados alentadores y  productos de lugares distintos (Norte America y Europa) se necesitan estudios a más largo plazo (2 años al menos, apuntan) con los que evaluar estas intervenciones, habida cuenta las altas tasas de recaidas en los TrA.

En cuanto a lo que nos interesa la pérdida de peso no fue un objetivo en el tratamiento de la AA , pues según estudios previos el 11,4%  de las personas con AA tiene un normopeso o incluso por debajo de lo normal.

Jen Unwin , Christine Delon, Heidi Giæver, Clarissa Kennedy, Molly Painschab, Frida Sandin,  et al . Low carbohydrate and psychoeducational programs show promise for the treatment of ultra-processed food addiction.  Front Psychiatry . 2022 Sep 28;13:1005523. doi: 10.3389/fpsyt.2022.1005523. eCollection 2022.


11 de diciembre de 2022

Efectos de la dieta baja en hidratos de carbono sobre la hemoglobina glicada

Efectos de la dieta baja en hidratos de carbono sobre la hemoglobina glicada

La dieta continúa siendo el principal ingrediente en la prevención y en el tratamiento de la diabetes tipo 2 (DM2). Su prescripción en pacientes con prediabetes (PRED), como se mostró en el Diabetes Prevention Program (DPP),  es un factor que enlentece la aparición de la DM2, cuando no la evita. Sin embargo, las dietas en general se fundamentan en la reducción calórica más que en la proporción de sus principios inmediatos y dentro de éstos en la reducción en el contenido de grasas. 

Sin embargo,  las dietas bajas en hidratos de carbono (HC) (DBHC) o aquellas con una reducción moderada (inferior al 45% la energía en HC) son tanto o más efectivas que las bajas en grasas en la pérdida de peso y en  la reducción del riesgo cardiovascular (RCV).

En “sensu estricto” las  DBHC serían dietas restrictivas en HC que tendrían menos de 130 gr de HC/día o menos del 26% del total de energía en este principio inmediato. Las dieta muy baja en hidratos de carbono (DMBHC), sin embargo, la cantidad de HC se encontrarían entre 20-50 gr HC/día o menos del 10% de una dieta de 2000 Kcal/día, serian por tanto mucho más restrictivas de modo que son conocidas como“cetogénicas” y de ellas ya hemos hablado en otras partes de este blog.   Con todo, hay que recordaros que por debajo de 50 gr HC al día ya se puede inducir cetosis nutricional al individuo.

Revisiones sistemáticas y metaanálisis (Snorgaard O et al) han mostrado como una dieta con restricción en HC se asocia a reducciones importantes y sostenidas de la HbA1c, así como ayuda a la remisión de la DM2 (Snorgaard O et al) como hemos visto estos días en recientes comunicaciones que hemos detallado en blog hermano Qui pro quo.

En prevención de la DM2, al margen del DPP, son escasos los estudios piloto (Saslow LR et al) que evalúen los efectos de las DBHC en pacientes con PRED.  De ahí que este estudio que comentamos, un ensayo clínico aleatorizado (ECA) evalúe los efectos de una intervención dietética con DBHC frente a dieta habitual sobre la HbA1c y los factores de riesgo metabólicos entre pacientes adultos con HbA1c no tratada entre 6 y 6,9%  (42-52 mmol/mol) de su HbA1c.

Una DBHC  consistente en grasas insaturadas, proteínas, alimentos ricos en fibra y HC no refinados.
Se recabaron mediante correo del área de New Orleans, Louisiana (EEUU) adultos entre 40 y 70 años con HbA1c entre 6 y 6,9%  (42-52 mmol/mol) que no tomaran medicación antidiabética o estuvieran afectos de diabetes tipo 1 (DM1) entre septiembre del 2018 y diciembre del 2020 que fueron seguidos hasta junio del 2021.

Se trató de un ECA con grupos paralelos con selección aleatoria seguidos durante 6 meses. Los participantes recibieron un programa de consejos alimentarios en dos fases; en la primera, sesiones semanales en pequeños grupos y seguimiento telefónico con el objetivo de conseguir una alimentación con menos de 40 gr HC netos al día (Go Low); y una segunda,  de mantenimiento, o tres sesiones  mensuales y seguimiento telefónico, en la que si no era posible el anterior objetivo  los HC fueran inferiores a 60 gr (Keep it Low).
El objetivo primario, o  los cambios en la HbA1c se midieron a los 6 meses.

Se captaron inicialmente a 2722 pacientes de los que 150 fueron al final los incluidos en el estudio. La edad media de los mismos fue de  58,9 (7,9) años, 108 mujeres (72%) y 88 fueron de raza negra (59%), aleatorizados 75 a una DBHC y 75 a continuar con su dieta habitual.
A los 6 meses la HbA1c de los 142 participantes que continuaban en el estudio fue de 6,16% (0,30% del valor del inicio).

Así en comparación con el grupo habitual los individuos del grupo de intervención con DBHC tuvo reducciones netas en su HbA1c a los 6 meses de –0,23% (IC 95%  –0,32% a –0,14%; p inferior a 0 ,001), en glucosa basal (GB) de –10,3 mg/dl (IC 95%  –15,6 a –4,9 mg/dl; p inferior a 0,001 y en peso corporal de –5,9 kg (IC 95%  –7,4  a –4,4 kg; p inferior a 0,001).

Las diferencias encontradas en la presión arterial sistólica (PAS), colesterol total, HDL-c (lipoproteínas de alta densidad-colesterol), ..no llegaron a la significación estadísticas por falta de potencia del estudio. Se detectó una reducción en la ingesta calórica en el grupo de la DBHC.

Concluyen que una intervención con DBHC permite mejorías en la glucemia y de la HbA1c modestas aunque iguales a las mostradas en el DPP, en individuos con HbA1c sin medicación antidiabética.

Este estudio no pudo evaluar el efecto de la DBCH independientemente de la pérdida ponderal 

Kirsten S. Dorans; Lydia A. Bazzano; Lu Qi; Hua He; Jing Chen; Lawrence J. Appel, et al. Effects of a Low-Carbohydrate Dietary Intervention on Hemoglobin A1c A Randomized Clinical Trial  JAMA Netw Open. 2022;5(10):e2238645. doi:10.1001/jamanetworkopen.2022.38645

Feinman RD, Pogozelski WK, Astrup A, Bernstein RK, Fine EJ,Westman EC, MD, et al. Dietary Carbohydrate restriction as the first approach in diabetes management. Critical review and evidence base. NUT-D-14-00247_DM_Evidence_REV.doc

 Snorgaard O, Poulsen GM, Andersen HK, Astrup A. Systematic review and meta-analysis of dietary carbohydrate restriction in patients with type 2 diabetes. BMJ Open Diabetes Res Care. 2017;5(1):e000354. doi:10.1136/bmjdrc-2016-000354

Goldenberg JZ, Day A, Brinkworth GD, et al. Efficacy and safety of low and very low carbohydrate diets for type 2 diabetes remission: systematic review and meta-analysis of published and unpublished randomized trial data. BMJ. 2021;372:m4743. doi:10.1136/bmj.m4743

Saslow LR, Kim S, Daubenmier JJ, et al. A randomized pilot trial of a moderate carbohydrate diet compared to a very low carbohydrate diet in overweight or obese individuals with type 2 diabetes mellitus or prediabetes. PLoS One. 2014;9(4):e91027. doi:10.1371/journal.pone.0091027


4 de junio de 2022

ADA 2022- Nueva Orleans. 5 controversias nutricionales

ADA 2022- Nueva Orleans. 5 controversias nutricionales

Parece mentira que a estas alturas algo tan, creemos, estudiado como es el tema de las dietas aún hoy genere tantas controversias. Controversias en casi todos los aspectos, sean calóricos, distribución de las ingestas, la cantidad de macronutrientes e incluso sobre aquellos sustitutivos alimentarios con los que reducir la cantidad de hidratos de  carbono (HC) de absorción rápida que se ingieren, como son los edulcorantes.

En este sentido en la  mesa que se realizó ayer viernes con el título “Dietitians tackle top nutrition controversies”, en la que participaron las dietistas Alison Evert del UW Medicine – Primary Care Clinics, experta y consultora de la ADA,   y Maureen Chomko del Neighborcare Health que trabaja en atención primaria (AP) en Neighborcare Health en Seattle con familias desfavorecidas. 

Se inició el tema planteando como aún hoy existe una gran confusión en este tema   y que las evidencias provienen de estudios cortos de 3, 6 meses,  que a veces no pasan del año de duración, en su intervención relativizó que los porcentajes de principios inmediatos de las dietas, sea HC, grasas y proteínas deban seguir una regla general apostando por individualizarlos a los objetivos y comportamiento alimentario del individuo en cuestión. Dentro los objetivos se deberá valorar las preferencias del paciente además priorizar que es lo más importante, el control lipídico, el control glucémico,  la presión arterial (PA) o la pérdida ponderal.

Se desarrolló el tema de la distribución de las calorías a lo largo del día, la frecuencia de las comidas y de los aperitivos (snack), dejando la idea que habida cuenta la falta de evidencias claras no es fácil dar recomendaciones generales, pues la investigación en la dietas difiere de la de los fármacos en que los individuos tienen tendencia a incumplirlas y a abandonarlas, dando el dato que en los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) el porcentaje de principios inmediatos por calorías ingeridas acaba siendo el mismo que la población general.

Unos datos extraídos a partir de la encuesta de salud estadounidense National Health Examination Survey  de Shan Z et al (JAMA 2019) entre los años 1999 y 2016. Una encuesta de 24 horas en 44.000 individuos mostrando como que éstos consumían un 50% de las calorías en HC, 16% en  proteínas y 33% en grasas.  Mostrando que aquellos individuos que ingieren menos azúcar a partir de los 18 años incrementaron el consumo de frutos secos, cereales integrales, aves y grasas poliinsaturadas (PUFA). En este sentido, apuntó que el ADA a raíz de una revisión sistemática (2012) concluyó que no hay una proporción ideal de los principios inmediatos en las dietas de los pacientes con DM, y que las recomendaciones hechas en los 80 sobre los límites de éstas  estarían desactualizadas.

Para ello se comenta que sería mejor educar y formar a los pacientes en la forma de solucionar los problemas de la dieta teniendo la ayuda de los modernos sistemas de monitorización continua de la glucosa (MCG). Los MCG podrían ser útiles; el ejemplo es la  respuesta glucémica a la  ingesta de refrigerios (snack), las comidas y los ayunos intermitentes en el paciente que al final aprende de su propia respuesta glucémica y aprende como actuar. Con todo, hay que matizar que comportamientos como no tomar el desayuno aumentaría el riesgo de enfermedad cardíaca, al tiempo que hacerlo ayudaría a controlar las glucemias postprandiales el resto del día siempre y cuando la cantidad de calorías totales no aumentaran. Otro tanto, es que hay que tener en cuenta  que el paciente puede estar bajo la influencia de medicación al efecto y dicho control puede ayudar a reducir la variabilidad glucémica, las hipoglucemias y los efectos secundarios. 

En este sentido el porcentaje o cantidad de hidratos de carbono (HC) que serían más convenientes en este tipo de dietas ha ido variando, desde aquellos que establecen porcentajes equilibrados a los más avanzados con dietas muy bajas en HC. 

En este sentido recordemos que según los HC las dietas muy bajas en HC –DMBHC-  que pueden producir cetosis su distribución en HC se encontraría entre 20-50 g/día de HC o menos de un 10% para un contenido calórico de 2000 kcal/día.  Las dietas con bajo contenido de HC ( DBHC) tendrían menos de 130 gr HC por día o menos de 26%  del mismo contenido calórico; en contraste con aquellas con un contenido de un 45% de HC en dietas de 2000 Kcal/día (o llamadas “equilibradas”).

Comenta la Sra Chomko como paradigma la dieta del Dr. Robert Atkins popularizando el concepto de HC netos. Comenta una revisión del National Lipid Association sobre los efectos de las DMBHC  en comparación  con equilibradas o bajas en lípidos en pacientes con DM2 al año y dos años de seguimiento mostrando como se elevan el LDL-c (Lipoproteina de baja densidad-colesterol) al aumentar la ingesta de grasas saturadas, el HDL-c (colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad) y se reducen los triglicéridos. 

Las DMBHC al producir cetosis aumentan el riesgo de nefrolitiasis, osteoporosis, constipación intestinal, hipotiroidismo y alteraciones alimentarias tipo anorexia nerviosa, apuntan; aunque no se tienen datos más allá de 2 años de seguimiento.

Con todo son dietas que inicialmente podrían ayudar a aumentar la adherencia a la dieta.
Si se está en tratamiento con iSGLT2 apuntan con evitar este tipo de dietas cetogénicas. En la ERC tampoco estarían recomendadas. 

También hace mención como los edulcorantes no tienen efecto sobre el índice de masa corporal (IMC) según un metaanálisis de la Canadian Medical Association de hace 5 años, pero tienen efectos contraproducentes al incrementar el riesgo de HTA, de síndrome metabólico, de DM2 y de eventos cardiovasculares (EvCV), sin tenerse una explicación al respecto, aunque apunta que los edulcorantes serían capaces de modificar la microbiota intestinal (demostrado en modelos animales)  aumentando la intolerancia a la glucosa y con ello aumentando el IMC. 

La posición del ADA en este asunto es más ecléctica al no haber evidencias de que los edulcorantes sean capaces de reducir el peso corporal o los factores de riesgo cardiovascular (FRCV).
En fin,  más dudas sobre todo este asunto.

Maureen Chomko, Alison Evert, Gretchen Youssef. Mesa: Top 5 Nutrition Controversies (Includes Livestream. ADA meeting. Friday, June 3 6:30 PM - 7:30 PM GMT+2

Zhilei Shan; Colin D. Rehm; Gail Rogers, Mengyuan Ruan; Dong D. Wang; Frank B. Hu,  et al. Trends in Dietary Carbohydrate, Protein, and Fat Intake and Diet Quality Among US Adults, 1999-2016.  JAMA. 2019;322(12):1178-1187. doi:10.1001/jama.2019.13771

Nicholas AP, Soto-Mota A, Lambert H, Collins AL. Restricting carbohydrates and calories in the treatment of type 2 diabetes: a systematic review of the effectiveness of 'low-carbohydrate' interventions with differing energy levels. J Nutr Sci. 14 Sep 2021;10:e76. doi: 10.1017/jns.2021.67. PMID: 34589208. 

Laura Chiavaroli, Danielle Lee, Amna Ahmed, Annette Cheung, Tauseef A Khan, Sonia Blanco, et al. Effect of low glycaemic index or load dietary patterns on glycaemic control and cardiometabolic risk factors in diabetes: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ . 2021 Aug 4;374:n1651. doi: 10.1136/bmj.n1651.


13 de abril de 2022

Revisión paraguas sobre el ayuno intermitente y la obesidad

Revisión paraguas sobre el ayuno intermitente y la obesidad

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

Desde hace algunos años hemos ido viendo cómo ha aumentado el interés sobre el ayuno intermitente enfocado a la pérdida de peso de nuestros pacientes. Como ya hemos comentado anteriormente en el blog, este ayuno intermitente consiste, como su nombre indica, en una estrategia dietética con periodos de ingesta alternados con periodos de ayuno, conformando una dieta que se basa en el momento de consumo de alimentos y en la cantidad total consumida. De esta forma, y bajo un consumo de glucosa hepática y la entrada en cetosis del paciente, es posible la consecución de pérdidas notables de peso. Además, se hipotetiza sobre la mejora de objetivos a largo plazo en relación a esta alteración metabólica. Sea como fuere, es interesante una revisión sobre la evidencia hasta la fecha.

El estudio que hoy comentamos es una revisión paraguas (“umbrela review”) de los metaanálisis y ensayos clínicos aleatorizados (ECA) incluidos en PubMEd, EMBASE y Cochrane hasta enero de 2021. Los estudios revisados clasifican el ayuno intermitente en 4 subtipos.
El primero “ayuno alternante de 0 calorías” (“ADF - Alternate Day Fasting- zero calorie”) alterna días de ayuno completo con días de dieta a placer. 

El segundo modelo de ayuno es el llamado MADF (por sus siglas inglesas “modified alternate-day fasting”) que realiza días de alimentación habitual con días de restricción calórica (0-40% de la habitual).
El tercer modelo es el llamado “5:2”, que requiere un ayuno 2 días en semana acompañado de 5 días de ingesta habitual.
El último, y más habitual en nuestro medio, es el denominado TRE (“time-restricted eating”) con periodos de ayuno diarios de entre 12 y 24h. 

Esta revisión incluyó más de 130 ECA con un periodo medio de seguimiento de 3 meses y se realizó mediante una sistemática GRADE, asignando a cada resultado o asociación un grado de evidencia. Se excluyeron de forma sistemática todos los ECA que no contaban con grupo control. 

Se identificaron 104 asociaciones significativas entre el ayuno intermitente (en sus diferentes modalidades) y objetivos antropométricos, lipídicos, glucémicos y relacionados con la presión arterial (PA). La mayoría de ellos presentó un nivel de evidencia bajo en la revisión, sin embargo se hallaron 5 asociaciones con un nivel de evidencia moderado y una única con un nivel de evidencia alto.

Se describe, con un alto nivel de evidencia, que el ayuno intermitente tipo MADF durante uno o dos meses se asocia con una reducción del índice de masa corporal (IMC) en adultos con sobrepeso u obesidad, o con hígado grado no alcohólico en comparación con la dieta regular; suponiendo una diferencia de -1,20 Kg/m2 (IC 95% -1,44 a -1,96).

-El resto de evidencias encontradas y comentadas en este post son las descritas como evidencia moderada-.
El ayuno tipo MADF durante 2-3 meses se asoció con una reducción del peso en adultos con obesidad o sobrepeso en relación con la dieta restrictiva al uso [-1,65Kg (IC 95% -2,73 a – 0,58)]. 

Lo mismo para ayunos MADF de entre 2 y 6 meses [-1,42Kg (IC 95% -2,44 a -0,41)], y en su asociación con la disminución de grasa total en comparación con la restricción calórica habitual [-0,7Kg (IC 95% - 1,38 a -0,02)]
También se encontró relación significativa entre el ayuno tipo “ADF-zero calorie” durante periodos de entre 1 y 2 meses, y la reducción de la grasa total en adultos con sobrepeso y obesidad [-1,99Kg (IC 95% -2,59 a -1,38)].
En cuanto al ayuno 5:2, este se asoció en periodos de 3 a 6 meses con una reducción de los niveles de insulina en ayunas en mujeres con sobrepeso u obesidad.

Los ayunos tipo MADF y 5:2 fueron los únicos relacionados con pérdida de peso en adultos con obesidad o sobrepeso. Pese a ello, los usuarios de estas dietas suelen alcanzar una meseta a los 6 meses y no obtienen pérdidas superiores a las logradas, dado que su metabolismo se adapta a ese ayuno habitual. 

Por último, se encontraron asociaciones entre MADF y mejoras en los factores de riesgo cardiovascular (FRCV) durante el primer año, con disminuciones en el LDL-col (Lipoproteina de baja densidad-colesterol [Low-Density Lipoprotein]) , el colesterol total, los triglicéridos y la PA. (Todas ellas con un grado de evidencia bajo o muy bajo). En cuanto a los objetivos estudiados con la diabetes tipo 2 (DM2), los autores concluyen que el ayuno intermitente es no inferior a la restricción calórica habitual para la obtención de una pérdida de peso mantenida. 

En conclusión, esta revisión paraguas ha encontrado beneficios antropométricos y cardiometabólicos en relación con el ayuno intermitente. Sin embargo, son únicamente el ayuno tipo MADF y el 5:2 los relacionados con una pérdida de peso.

Los autores de la revisión finalizan insistiendo en la necesidad de ECAs de mayor seguimiento para analizar los posibles beneficios del ayuno intermitente en relación con los eventos cardiovasculares (EvCV) o la mortalidad. Estaremos encantados de comentarlos en el blog cuando lleguen.

Cuídense. 


Patikorn C, Roubal K, Veettil SK, Chandran V, Pham T, Lee YY, et al. Intermittent Fasting and Obesity-Related Health Outcomes: An Umbrella Review of Meta-analyses of Randomized Clinical Trials. JAMA Netw Open. 2021 Dec 1;4(12):e2139558. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2021.39558.


5 de abril de 2022

¿Influye la alimentación en las enfermedades cardiovasculares y la diabetes?

¿Influye la alimentación en las enfermedades cardiovasculares y la diabetes?

Una revisión sistemática sobre la asociación de la alimentación con las enfermedades cardiovasculares y la diabetes

Comentario de Enrique Carretero Anibarro @Enriq_Carretero

Si nos hicieran esta pregunta, responderemos que por supuesto, que la alimentación es uno de los principales factores de riesgo asociados a las enfermedades cardiometabólicas (ECM), incluidas las enfermedades cardiovasculares (ECV) y la diabetes tipo 2(DM2). Para esta deducción nos basamos en los resultados de estudios de diversos tipos: cohortes observacionales prospectivos, ensayos clínicos aleatorios (ECA) etc...

Como muestra tenemos el estudio PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterranea)  en el cual se acreditó que en individuos con alto riesgo cardiovascular (RCV) la dieta mediterrranea (MedDiet) suplementada con aceite de oliva o frutos secos es capaz de reducir la incidencia de eventos cardiovasculares (EvCV), y además previene la DM2.

En este punto conviene recordar que la revisión sistemática, es un artículo de síntesis de la evidencia disponible, en el que se realiza una revisión de estudios primarios, con el objetivo de resumir la información existente respecto de un tema, representa el mayor nivel de evidencia y está en la cúspide de la pirámide científica. Además, nos permite comprender la calidad de la evidencia, en este caso, de las asociaciones entre factores dietéticos específicos y ECM, incluyendo el tamaño del efecto (riesgo relativo [RR]) y la incertidumbre. Por lo que estas conclusiones pueden ser esenciales para guiar las estrategias sanitarias.

Pero ¿Cuál es la calidad de la evidencia aportada por los estudios, como PREDIMED, sobre la asociación de la alimentación con las ECM? Para dilucidar este punto se llevó a cabo una revisión sistemática de 28 metaanálisis dosis-respuesta que representaban asociaciones entre algunos alimentos, bebidas y nutrientes con los EvCV, los accidentes cerebrovasculares (AVC) y/o la DM.

Entre el 1 de mayo de 2015 y el 26 de febrero de 2021, se realizaron búsquedas en PubMed de revisiones sistemáticas con metaanálisis de ECA y estudios de cohortes prospectivos que analizaran el consumo de uno o más de factores dietéticos; informaran de metaanálisis dosis-respuesta; incluyeran adultos sanos; y evaluaran uno o más de los resultados de interés. 

Se identificó un total de 2.058 documentos potencialmente relevantes, de los cuales se evaluó la elegibilidad de 285 artículos. La selección final de artículos incluyó 28 metaanálisis que representaban 62 asociaciones entre la dieta y la ECM. Entre estas asociaciones, 10 alimentos, 3 bebidas y 12 nutrientes tenían al menos una evidencia probable de asociación con los EvCV, el AVC y/o la DM. La mayoría de los RR oscilaron entre 0,87 y 0,96 por cambio de ración diaria para las asociaciones protectoras y entre 1,06 y 1,15 por cambio de ración diaria para las asociaciones perjudiciales. La mayoría de las asociaciones identificadas fueron protectoras (n = 38) y un número menor fueron perjudiciales (n = 24), con un aumento de riesgo proporcional a una mayor ingesta.

Respecto a la DM cinco factores dietéticos presentaban una asociación protectora (granos integrales, yogur, fibra, cereales con fibra y grasas poliinsaturadas), mientras que 8 (patatas, carne roja no procesada, carne procesada, bebidas azucaradas, índice glucémico de los alimentos, carga glucémica de los alimentos, proteínas y proteínas animales) tenían asociaciones perjudiciales. El índice glucémico (RR 1,27; IC 95% 1,15-1,40 por 10 unidades), la carga glucémica (RR 1,26; IC 95% 1,15-1,37 por 80 g/d/2000 kcal), y las bebidas azucaradas (RR 1,19; IC del 95% 1,13-1,24 por 244 g/d) fueron las asociaciones más perjudiciales.
La mayor asociación protectora fue para el yogur (RR 0,74; IC del 95% 0,60-0,86 por 244 g/d), y otras asociaciones protectoras oscilaron entre 0,70 y 0,90. 

La relevancia de esta revisión sistemática es que resume la calidad actual sobre las pruebas de las asociaciones de factores dietéticos específicos con la cardiopatía coronaria, el AVC  y la DM.
En definitiva nos sirve para confirmar que la alimentación es uno de los factores modificables más influyentes en la salud, cosa que ya sabíamos, pero entonces ¿Porque no focalizamos nuestros esfuerzos en esta tarea? Prescribir fármacos cardioprotectores puede ser correcto pero indudablemente es más eficiente y efectivo “recetar” hábitos de vida saludable.

Por cierto, la prevención es una de las labores fundamentales de atención primaria por lo que está en nuestras manos.

Miller V, Micha R, Choi E, Karageorgou D, Webb P, Mozaffarian D. Evaluation of the Quality of Evidence of the Association of Foods and Nutrients With Cardiovascular Disease and Diabetes: A Systematic Review. JAMA Netw Open. 2022 Feb 1;5(2):e2146705. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2021.46705. PMID: 35113165; PMCID: PMC8814912. 

Estruch R, Ros E, Salas-Salvadó J, Covas MI, Corella D, Arós F, Gómez-Gracia E, Ruiz-Gutiérrez V, Fiol M, Lapetra J, Lamuela-Raventos RM, Serra-Majem L, Pintó X, Basora J, Muñoz MA, Sorlí JV, Martínez JA, Fitó M, Gea A, Hernán MA, Martínez-González MA; PREDIMED Study Investigators.Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet Supplemented with Extra-Virgin Olive Oil or Nuts. N Engl J Med. 2018 Jun 21;378(25):e34. doi: 10.1056/NEJMoa1800389. Epub 2018 Jun 13.


23 de enero de 2022

La dieta mediterránea con productos marinos y ayuno intermitente

La dieta mediterránea con productos marinos y ayuno intermitente

Hoy traemos aquí un artículo muy completo sobre la nutrición humana y la salud, pues intenta resumir todas las evidencias encontradas hasta el momento y  relacionadas con la evolución antropológica del ser humano. Y todo ello en un momento en el que existe una cierta crisis de opinión con multitud de dietas, que van desde las veganas a las hiperproteicas...

Sin embargo, como explica esta revisión, el homo sapiens se ha ido adaptado a los ecosistemas que ha vivido obteniendo las calorías y nutrientes de una manera oportunística de las planta y de los animales de su entorno. Sería, por tanto, un ser omnívoro cuya prueba es su tracto digestivo. Así, posee desde encimas digestivos (sucrosas) para digerir vegetales como los herbívoros y otras (proteasas) para las proteínas animales, como los carnívoros.

El homo sapies cazador/recolector conseguía un 15-50% de sus calorías de los animales y el resto de vegetales. De ahí que las dietas veganas estrictas frente a las no vegetarianas, tengan como efectos beneficiosos un menor índice de masa corporal (IMC) y niveles más bajos de presión arterial (PA) y de lipoproteínas de baja densidad (LDL-c), pero el inconveniente de mayor riesgo de deficiencias en vitamina B12, proteínas de alta calidad, hierro, zinc, ácidos grasos poliinsaturados omega 3 (PUFA 03), vitamina D y calcio. Unas deficiencias que, si no se suplementan, son causa de alteraciones neurocognitivas, hematológicas e inmunodeficiencias. Se ha apuntado también que las dietas veganas estrictas pudieran ser causa de mayor riesgo de fractura, de sarcopenia, y de síntomas depresivos.

En sentido contrario, los individuos que ingieren dietas ovolácteovegetarianas no tendrían estas deficiencias. 

Como contrapunto, la dieta occidental hace un sobreabuso de carne, sobre todo procesada, proveniente de animales tabulados con frecuencia tratados con diversas hormonas y antibióticos, que incrementa el riesgo de enfermedades crónicas, cardiovasculares (ECV), diabetes (DM), y diversos tipos de cánceres. 

La solución ecleptica a esta disparidad de comportamientos nutricionales, según la evidencia científica y  delante de este dilema omnívoro, es la que proponen estos autores: la dieta mediterránea (medDiet) con productos marinos (Pesco-Mediterranean diet -PmedDiet), pues tendría las ventajas de la medDiet y de las proteínas aportadas por los animales del mar.
Plantean a la medDiet como el gold standard,  un estilo de alimentarse tradicional de la cuenca del mediterráneo basado en consumir alimentos vegetales de temporada (frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, y olivas) junto con alimentos provenientes del mar y aceite de oliva. Además de un consumo moderado de productos lácteos (queso, yogurt), huevos y moderadamente alcohol (vino tinto), pero poca carne roja y menos procesada.   Esto es la definición ideal, la real (según este bloguero) es que se consumía gran cantidad de cerdo, grasa de éste utilizada en la pastelería tradicional y gran cantidad de embutidos (al menos en Menorca).

De ahí que la adición de productos marinos a la medDiet añade nutrientes como los  PUFA 03 que tendría diversas cualidades protectoras cardiovasculares (CV). A su vez le consumo de pescado se ha relacionado con reducción del riesgo de insuficiencia cardíaca (IC) y del síndrome metabólico (SM), sobre todo si su consumo se hace en sustitución de otros alimentos menos saludables.

Se hace un repaso de  los resultados del PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) en la prevención primaria de ECV enfatizando que los grupos en tratamiento con aceite de oliva o frutos secos tras 4,8 años de seguimiento tuvieron una reducción significativa de eventos CV (EvCV) de un 29% dentro los que se incluía el infarto agudo de miocardio (IAM), accidente vásculo-cerebral (AVC), y de la mortalidad por cualquier causa (MCC); llegando al 42% en el AVC. Apuntan como ciertos metaanálisis que evaluaron la enfermedad coronaria según el tipo de dieta, fuera vegetariana o no en los países occidentales, comprobaron como la dieta pescovegetariana y la ovolacteovegetariana  reducía un 34% este riesgo, frente a un 26% de los veganos y un 20% de los que ocasionalmente ingerían carne. 

Este y otros estudios permiten estratificar a los vegetarianos, fueran veganos, ovolacteovegetarianos ...  mostrando como los pescovegetarianos tuvieron el menor riesgo en MCC, MCV, y mortalidad por otras causas. Algo que se demostró en el estudio European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC) en 48.188 individuos seguidos durante 18 años.  En sentido contrario, los vegetarianos pero no los pescovegetarianos, tuvieron más alta tasas de AVC hemorrágicos frente a los ingerían carne.

En este sentido, los alimentos marinos son ricos en  PUFA 03, en zinc, yodo, selenio, vitaminas del grupo B, calcio y magnesio, al tiempo que aportan proteínas de alta calidad. Apoyando esto aportan dos revisiones sistemáticas, una sobre 106.237 madres e hijos y otra sobre 25.900 niños que muestran como el consumo de alimentos marinos se asociarían a beneficios dosis dependientes a nivel del desarrollo neurocognitivo, aunque  hasta un umbral a partir del cual abría que tener en cuenta el aporte de mercurio.

En cuanto a esta amenaza recomiendan ingerir pescados bajos en este metal pesado, fuera salmón, sardinas, trucha, arenque y anchoas (no comentan la caballa?) que a su vez tiene alto contenido en PUFA-03, además de otros alimentos marinos como las vieiras, camarones, langostas, ostras y almejas  altos en PUFA-03 y bajos en mercurio.

En cuanto al aceite de oliva y los frutos secos, fundamento del  PREDIMED, el primero tienen polifenoles bioactivos que son los responsables de sus beneficios cardiometabólicos, lipídicos, y de prevención de la DM. Los frutos secos son ricos en ácidos grasos insaturados, fibra, polifenoles, fitoesteroles, tocoferoles y minerales responsables de sus efectos cardiometabólicos, lipídicos, antiinflamatorios y de reactividad vascular. En el  PREDIMED los frutos secos mostraron una reducción del 28% en el riesgo CV sin aumentar el peso corporal.

Las legumbres, por su parte, otro integrante de medDiet,  son fuente de proteínas vegetales, magnesio, folatos, polifenoles y fibra. Su consumo también reduce el RCV y coronario, mejora la glucemia, colesterol, PA y peso corporal. Comentan que las legumbres como el pescado podrían sustituir a la carne roja y procesada como alimentos más saludables.
Los cereales integrales como la avena integral, el centeno, la cebada, trigo sarraceno, arroz negro y la quínoa serían parte de la medDiet y no afectarían al RCV y coronario. 

Los lácteos y los huevos son importantes fuentes de proteínas. Sin embargo, aunque los lácteos son fuente de minerales, vitamina D y de probióticos, no queda claro su papel en el RCV. En este sentido se recomienda el yogurt, el kefir, los quesos tiernos frente a la mantequilla y al queso curado  por su contenido en sal y ácidos grasos saturados.
Los huevos por su parte, al margen de ser una fuente inmejorable de proteínas (albúmina) aporta minerales (selenio, fosforo, iodo, zinc), vitaminas (A, D, B2, B12, niacina), carotenoides (luteina y ceaxantina); si bien es cierto que cada yema tiene alrededor de 184 mg de colesterol aunque su consumo no se haya podido relacionar con el colesterol plasmático ni con el RCV. Apuntan.

En cuanto a las bebidas, el agua, sería lo recomendable, por un lado; y el te y el café sin azúcar, también, pues que son fuente de polifenoles y están relacionadas con mejoría de los resultados CV. El vino tinto (uno o dos vasos  al día), por su parte,  sería un integrante habitual  en la MedDiet.

Otro aspecto colateral que últimamente ha mostrado unos resultados favorables y que introduce como parte del comportamiento saludable de la dieta es el conocido como ayuno intermitente, o aquel tiempo entre ingestas que no ingerimos alimento alguno, del que hemos hablado en algún post anterior. Y es que el ser humano ha estado sometido a períodos de ayuno obligado por falta de alimento en su devenir histórico, pues precisaba cazar, recolectar,  con períodos de hambrunas y otros de saciedad, lo que le ha hecho genéticamente resistente al ayuno intermitente.
Este comportamiento de forma regular reduce la adiposidad abdominal y la producción de radicales libres. Se ha demostrado que es capaz de reducir el riesgo de DM , ECV, cáncer y enfermedades neurovegetativas.

Tras 12 horas de ayuno nocturno los niveles de insulina (INS) son bajos y los depósitos de glucógeno se agotan por lo que el cuerpo moviliza ácidos grasos de los adipocitos que utilizar en vez de glucosa. Este hecho mejora la sensibilidad a la INS. Faltan con todo datos para poder recomendar cuál sería la ventana entre ingestas adecuada (2-3 ingestas diarias ?) para conseguir este efecto.

En fin, un artículo muy interesante de obligada lectura.

James H. O'Keefe; Noel Torres-Acosta; Evan L. O'Keefe; Ibrahim M. Saeed; Carl J. Lavie; Sarah E. Smith; Emilio Ros. A Pesco-Mediterranean Diet With Intermittent Fasting. Am Coll Cardiol. 2020;76(12):1484-1493. 


14 de noviembre de 2021

Dietas hipocalóricas frente a bajas de hidratos de carbono. ¿Cuáles son mejores?

Dietas hipocalóricas frente a bajas de hidratos de carbono. ¿Cuáles son mejores?

El tratamiento dietético de la diabetes tipo 2 (DM2) se basa en dos tipos de dietas básicamente, la hipocalórica (DHC) y la baja en hidratos de carbono (DBHC), en un caso basado en la restricción calórica y en el otro en la que la proporción de hidratos de carbono (HC) son inferiores a las recomendadas a las consideradas como una dieta equilibrada.

En este sentido las dieta se dividen en aquellas con 20-50 g/día de HC o menos de un 10% de dietas con contenido calórico de 2000 kcal/día (o dietas muy bajas en HC –DMBHC-, suficientes para producir cetosis); otras con menos de 130 gr HC por día o menos de 26% (dietas con bajo contenido de HC-DBHC) del mismo contenido calórico,  a aquellas con un contenido de un 45% de HC en dietas de 2000 Kcal/día (o equilibradas).

En cuanto a las primeras tenemos como paradigma el estudio Diabetes Remission Clinical Trial (DiRECT), que realizado desde la Atención Primaria (AP) analizó la posibilidad de llegar a la remisión de la diabetes tipo 2 (DM2) a partir de la pérdida de peso. Un estudio que hemos seguido por su trascendencia y además estar ubicado en nuestro nivel

Sucintamente, a los 12 meses, los  306 participantes de 49 consultas de AP, 23 para el grupo de intervención y 26 para el de control sometidos a una DHC,  36 individuos  (24%) del grupo de intervención  y ninguno en el grupo control (p inferior a 0,0001) alcanzaron los 15 kg o más de pérdida ponderal. Y lo más importante  68 (46%) del grupo de intervención y en 6 (4%) del grupo control se alcanzó la remisión de la DM2 siendo el odds ratio (OR) de 19,7 (IC 95% 7,8–49,8; p inferior a 0,0001). 

A los dos años de 149 participantes por grupo a los 24 meses 17 (11%) del grupo de intervención y 3 (2%) del de control tuvieron una pérdida ponderal de al menos 15 kg, siendo el OR  de 7,49 (IC 95% 2,05-27,32; p=0,0023). En cuanto a la remisión de la DM2 53 (36%) del grupo de intervención y 5 (3%) del control tenían su DM2 en remisión, OR 25,82( IC 95% 8,25 – 80,84; p inferior a 0,0001). 

En cuanto a las  DBHC existen revisiones sistemáticas con metaanálisis de Joshua Z et al, que comentamos este año, de dietas con menos de 26% de las calorías en forma de HC, comparando la eficacia y seguridad de las DBHC y DMBHC en los pacientes con DM2; según este a los 6 meses las DBHC en comparación con las dietas control alcanzaron tasas de remisión de la DM2  en 8 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) (264 individuos) de (76/133 -57% frente a  41/131 -31%); diferencia de riesgo de 32% (IC 95% 17 a 47, p inferior a 0,001, coeficiente de heterogeneidad  -I2 58%). Pero  a los 12 meses las diferencias en la remisión de la DM2 fueron ridículas. Del mismo modo, las mejorías evidentes en la pérdida de peso, triglicéridos,  y sensibilidad a la INS a los 6 meses  se redujeron sensiblemente a los 12 meses. La pérdida media de peso frente a dieta control fue de 3,46% kg a los 6 meses que prácticamente desapareció a los 12 meses. 

Hoy traemos aquí una revisión sistemática con la que identificar y comparar los datos disponibles entre dietas DBHC y DHC con diferentes ingestas energéticas.

Se hizo una búsqueda en bases de datos médicas  CENTRAL, CINAHL (Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature), Embase, MEDLINE y Scopus ECA en individuos adultos con DM2 con DBHC definidos como aquellas con menos de 130 gr HC/día (o menos del 26% de la energía total) y que tuvieran objetivos glucémicos y del peso corporal. Para el análisis se aplicaron las directrices de las Guías de Práctica Clínica (GPC) de la  Cochrane y PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses).
De los 586 inicialmente identificados solo 91 se evaluaron y  15 ECA cumplieron los criterios de inclusión. De éstos 9 ECA utilizaron DBHC con una moderada o ausente limitación de la ingesta energética. Los 6 ECA restantes fueron ECA con DHC con menos de 1200 kcal/día.

En el análisis se calculó el porcentaje de  pérdida de peso y de modificaciones de la HbA1c a los 3, 6, 12 y 24 meses, si existía esta información.
Se realizaron tres grupos el de aquellos sin restricción calórica (ad libitum), los de restricción moderada (1.200 a 2.000 kcal/día) o aquellos de restricción calórica importante (inferior a 1.200 kcal/día).

Aún teniendo los ECA introducidos gran heterogeneidad en la duración, control y % de HC en la dieta, se mostró que las intervenciones con o sin restricción en energética produjeron pérdidas de peso significativas y de HbA1c como resultados finales. El análisis comparativo entre  DBHC sin restricción calórica con aquellas DHC, mostró que éstas no fueron superiores a aquellas ad libitum pero DBHC a los 12 y 24 meses. Se encontró, como no podía ser de otra manera, una asociación entre los estudios de pérdida de peso y de reducción de la HbA1c a los 6, 12 y 24 meses, indicando que una pérdida de peso sensible sería el fundamento de la remisión de la DM2. Algo por otra parte, ya conocido.

La novedad de este metaanálisis es que se demuestra que no es necesario una restricción calórica para que la HbA1c se encuentre en rangos de buen control metabólico 

Nicholas AP, Soto-Mota A, Lambert H, Collins AL. Restricting carbohydrates and calories in the treatment of type 2 diabetes: a systematic review of the effectiveness of 'low-carbohydrate' interventions with differing energy levels. J Nutr Sci. 14 Sep 2021;10:e76. doi: 10.1017/jns.2021.67. PMID: 34589208

Lean MEJ, Leslie WS, Barnes AC, Brosnahan N, Thom G, McCombie L, et al Durability of a primary care-led weight-management intervention for remission of type 2 diabetes: 2-year results of the DiRECT open-label, cluster-randomised trial. Lancet Diabetes Endocrinol. 2019 May;7(5):344-355. doi: 10.1016/S2213-8587(19)30068-3. Epub 2019 Mar 6. 

Lean ME, Leslie WS, Barnes AC, Brosnahan N, Thom G, McCombie L, Peters C, et al. Primary care-led weight management for remission of type 2 diabetes (DiRECT): an open-label, cluster-randomised trial. Lancet. 2017 Dec 4. pii: S0140-6736(17)33102-1. doi: 10.1016/S0140-6736(17)33102-1. [Epub ahead of print]

Joshua Z Goldenberg, Andrew Day, Grant D Brinkworth, Junko Sato, Satoru Yamada, Tommy Jönsson et al. Efficacy and safety of low and very low carbohydrate diets for type 2 diabetes remission: systematic review and meta-analysis of published and unpublished randomized trial data. BMJ 2021; 372 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.m4743 (Published 13 January 2021)


15 de agosto de 2021

Sobre las dietas con baja carga glucémica y sus resultados en la diabetes

Sobre las dietas con baja carga glucémica y sus resultados en la diabetes

El índice glucémico (IG) clasifica los alimentos según el nivel de elevación de la glucosa sanguínea tras su ingesta en comparación con un patrón de referencia (glucosa pura o pan blanco), de tal modo que una elevación del IG ≤55 es baja, entre 56-69 es media y ≥70 es alta según la escala de glucosa. La carga glucémica (CG) de un alimento sería el IG multiplicado por la cantidad de carbohidratos (HC) que hay en la porción de alimento consumido y dividido por 100.

Las revisiones sistemáticas y metaanálisis de los estudios controlados aleatorizados en personas con diabetes mellitus (DM) o con riesgo de tenerla (PRED) sobre patrones dietéticos bajos en IG y la CG por HC específicos en calidad y cantidad mejoran la curva glucémica postprandial, el control glucémico a largo plazo así como los factores de riesgo cardiometabólicos (FRCM) al tiempo que reducen la incidencia de la diabetes tipo 2 (DM2) en aquellos con PRED y la enfermedad cardiovascular (ECV) en personas con DM2.

En este sentido el grupo de la Diabetes and Nutrition Study Group (DNSG) de la European Association for the Study of Diabetes (EASD) encargó una revisión sistemática con metaanálisis de los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) que actualizaran los resultados que sobre patrones de ingesta bajos en  IG y CG se tenían sobre el control glucémico y los FRCM de los pacientes con diabetes tipo 1 (DM1) y DM2,  utilizando un sistema de evaluación de la certeza  GRADE ( Grading of Recommendations Assessment, Development, and Evaluation).

A su vez se utilizó la sistemática del Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions (version 6,1)  y la Guía de Práctica Clínica (GPC)  PRISMA ( Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses) en su elaboración.

La búsqueda se hizo en Medline, Embase, y en la Cochrane Central Register of Controlled Trials through hasta el 13 Mayo del  2021, sobre ECA que estudiaran los efectos de dietas bajas en IG y CG con mediciones del control glucemico, lípidos, presión arterial (PA)...en pacientes con DM1 y DM2   con un seguimiento de al menos 3 semanas.

Los objetivos principales fueron la HbA1c, y los secundarios la glucemia basal (GB), la insulina (INS) basal, lípidos...adiposidad (peso, índice masa corporal…), presión arterial (PA), y marcadores de inflamación, proteína C reactiva (PCR).

Se analizaron 29 ECA con 1.617 individuos con DM1 o DM2, la mayoría de ellos de media edad, sobrepeso, u obesos, con una DM2 o DM1 moderadamente controlada  en tratamiento de su hiperglucemia con fármacos orales o INS. 

Según este estudio la aplicación de patrones dietéticos bajos en IG y CG reducen la HbA1c frente a dietas control en un 0,31% (IC −0,42 a −0,19% p inferior a 0,001); con una heterogeneidad sustancial  (I2) =75%, p inferior a 0,001. Existiendo una dosis respuesta lineal y significativa entre CG y la reducción de la HbA1c en -0,04% por cada 10 unidades de ésta.

Esta reducción también fue manifiesta en la GB, los  no-HDL-colesterol (colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad), los triglicéridos, en el peso corporal, el IMC y la PCR (p inferior a 0,05) pero no en la INS sanguínea, la HDL-colesterol, circunferencia de cintura o la PA.

Concluyen en esta actualización de la evidencia en este tema que los patrones dietéticos  bajos en IG y CG producen pequeñas mejoras en los objetivos glucémicos, el control de lípidos, adiposidad e inflamación más allá del tratamiento con fármacos orales o de la INS  en adultos DM1 y DM2  moderadamente controlas, con traducción dosis/respuesta lineal. 

Hay que destacar que la última revisión al respecto fue en el 2010 en la que la reducción de la HbA1c fue de -0,5 %.

Laura Chiavaroli, Danielle Lee, Amna Ahmed, Annette Cheung, Tauseef A Khan, Sonia Blanco, et al. Effect of low glycaemic index or load dietary patterns on glycaemic control and cardiometabolic risk factors in diabetes: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ . 2021 Aug 4;374:n1651. doi: 10.1136/bmj.n1651.


23 de junio de 2021

Cambios en la microbiota en la dieta mediterránea y su influencia en la adiposidad

Cambios en la microbiota en la dieta mediterránea y su influencia en la adiposidad 

Sobre la microbiota hemos hablado en múltiples ocasiones en el blog hermano “Qui pro quo”, sobre todo sobre su influencia en aspectos diversos, sean alergias, enfermedades mentales, neurológicas etc, y sobre todo relacionado con la utilización de suplementos añadidos a la dieta como probióticos o prebióticos. También hablamos de la microbiota por el contacto con animales de compañía y menos según las distintas gases de dietas, veganas, mediterráneas...

Y es que la microbiota es algo propio que adquirimos con el nacimiento y que va cambiando durante la vida del individuo. La influencia de los estilos de vida, sean factores dietéticos o no, como el ejercicio físico, el tabaco, el estrés, la convivencia con animales de compañía... es determinante. Pero también lo son la edad de la persona, la medicación que se toma y las enfermedades crónicas que se padezcan. 

Situaciones como la obesidad han sido asociada en ciertos estudios (aunque no es unánime) con una diversidad de bacterias intestinales menor,  y menor cantidad en el ratio entre  Bacteroidetes-to-Firmicutes ratio (B/F), de tal modo que existen estudios que relacionarían a la obesidad y ciertas alteraciones metabólicas con la microbiota.  

Con respecto a las dietas hemos visto como las dietas veganas, las vegetarianas,  como la alta ingesta de fibra vegetal en forma de  cereales integrales, frutas, verduras, legumbres y frutos secos al tiempo que ayuda a reducir las grasas saturadas y las grasas trans y  la absorción de los Hidrato de Carbono (HC), y actúan también sobre la flora intestinal (microbiota).  Y es que el alto contenido en fibra induce una microbiota intestinal distinta con un cierto el efecto prebiótico que  incrementaría la familia de los bacteroidetes y  la concentración del Faecalibacterium prausnitzii (F prausnitzii); en un estudio que comentamos hace algún tiempo  una intervención en base a alimentos vegetales con reducción en la ingesta de grasas actuaría sobre el peso corporal al incrementar el metabolismo postprandial y reducir la ingesta de energía. En dicho estudio se postuló que estos cambios en la microbiota  se asociarían con reducciones en la grasa intramiocelular y hepatocelular y aumento de la sensibilidad a la insulina.

Un estudio reciente el NU-AGE (New dietary strategies addressing the specific needs of elderly population for an healthy ageing in Europe) se ha demostrado como una alta adherencia a la dieta mediterránea (MedDiet) se relaciona con cambios específicos en la microbiota que influyen en la salud.

En este sentido, hoy comentamos los resultados de un ensayo clínico aleatorizado (ECA) realizado con la cohorte del conocido ECA  PREDIMED-Plus (Prevención con Dieta Mediterránea-Plus) que pretendió evaluar la microbiota tras un año en dos ramas de MedDiet; una con restricción energética para la pérdida de peso con cambios en los estilos de vida, frente a otra MedDiet sin restricción calórica en pacientes con obesidad o sobrepeso y síndrome metabólico (SM). Y como objetivo secundario los cambios en la microbiota con otras variables de la intervención. 

Los individuos introducidos fueron los de la cohorte  PREDIMED-Plus,  en los que los varones tenían entre  55-75 años y las mujeres entre 60-75 años, sin enfermedad cardiovascular (ECV) previa y un índice de masa corporal (IMC) entre 27-40 Kg/m2 con al menos 3 factores definitorios de SM.  Se determinaron las medidas antropométricas, bioquímicas y de flora intestinal mediante secuenciación del  16S rRNA, al inicio del estudio (362) y al año de seguimiento (343).

El grupo de intervención tuvo una pérdida de peso de 4,2 kg (rango intercuartil -IQR -6,8 a -2,5)  en comparación con la MedDiet sin más 0,2 kg (IQR, -2,1 a 1,4)  (p inferior a 0,001).  De la misma forma las reducciones del IMC, la glucosa basal (GB), la HbA1c y los triglicéridos (TRIG), así como el aumento del colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad (HDL-c) fueron más frecuentes en el grupo de intervención (p inferior a 0,05).

Según el objetivo se mostró un descenso beneficioso de los microorganismos Butyricicoccus, Haemophilus, Ruminiclostridium y el Eubacterium hallii en la dieta de intervención frente a la MedDiet sin restricción calórica. Se observó que la reducción de los Haemophilus y de los Coprococcus y algunos otros se asociaron con menor adiposidad en ambos grupos y que los cambios en el Lachnospiraceae NK4A136 se asociaron positivamente con cambios en la adherencia a la MedDiet. En concreto, es conocido en la población general que los cambios en los coprococcus están directamente asociados con cambios en el peso corporal, el coleterol total, los TRIG y negativamente con el HDL-c.

Concluyen que la  pérdida de peso producida por una restricción calórica en un contexto de MedDiet con actividad física induce cambios en la microbiota intestinal. El papel de éstos podría deberse a los cambios inducidos por bacterias sobre los ácidos grasos de cadena corta, entre otros mecanismos, que influirían en la reducción de peso, el perímetro de cintura, el IMC, la regulación de los ácidos biliares y la adherencia a la dieta, algo que deberían estudiarse en el futuro.

Jananee Muralidharan, Isabel Moreno-Indias, Mónica Bulló, Jesús Vioque Lopez, Dolores Corella, Olga Castañer, et al. Effect on gut microbiota of a 1-y lifestyle intervention with Mediterranean diet compared with energy-reduced Mediterranean diet and physical activity promotion: PREDIMED-Plus Study. Am J Clin Nutr . 2021 May 21;nqab150. doi: 10.1093/ajcn/nqab150. Online ahead of print.

Hana Kahleova, Kitt Falk Petersen, Gerald I Shulman , Jihad Alwarith, Emilie Rembert, Andrea Tura, Martin Hill, Richard Holubkov, Neal D Barnard.  Effect of a Low-Fat Vegan Diet on Body Weight, Insulin Sensitivity, Postprandial Metabolism, and Intramyocellular and Hepatocellular Lipid Levels in Overweight Adults: A Randomized Clinical Trial. JAMA Netw Open . 2020 Nov 2;3(11):e2025454. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2020.25454.

Kahleova et al. EASD 2019 Annual Meeting. Presented September 19, 2019. Abstract 700.

Ghosh TS, Rampelli S, Jeffery IB, Santoro A, Neto M, Capri M, Giampieri E, Jennings A, Candela M, Turroni S, et al. Mediterranean diet intervention alters the gut microbiome in older people reducing frailty and improving health status: the NU-AGE 1- year dietary intervention across five European countries. Gut 2020;69: 1218–28.


28 de abril de 2021

La dieta vegana permite reducir la resistencia a la insulina

La dieta vegana permite reducir la resistencia a la insulina 

En ocasiones hemos hablado de las diferencias entre las distintas dietas que pueden utilizar los pacientes con diabetes (DM) o sin esta enfermedad. Sus diferencias a la hora de cumplimiento y sus resultados en pérdida corporal, materia grasa, muscular o control glucémico.

En cuanto al tratamiento de la DM solemos fijarnos en el contenido calórico, la cantidad de los hidratos de carbono (HC) ingeridos y el índice glucémico de mismos. Como hemos visto la  proporción de éstos en la dieta, y con ello la cantidad de proteínas y grasas ingeridas, es aún motivo de discusión, así distinguimos en dietas con más o menos HC (hipoglucídicas…), proteínas (hiperproteicas) o grasas (cetogénicas).  Y es que todo está imbricado, de modo que el objetivo de la pérdida de peso puede darse en dietas altas en proteínas o en altas o bajas en grasas, pues todas estas se relacionarían con reducciones en la ingesta de HC.

De los estudios observacionales sabemos que la incidencia de DM tipo 2 (DM2) es menos frecuente que en la población general en aquellos que siguen una dieta vegetariana. Unas tipo de dietas, que sin embargo, son variadas, pues van desde el convencimiento (filosofía vital) no ingieren ningún producto animal (veganas), a aquellas que permiten huevos y leche pero no carne (ovolacteovegetarianas), pescovegetarianas (con pescado) a las semivegetarianas (que comen ocasionalmente algo de carne). 
El común denominador de todas es que se ingiere una alta ingesta de fibra vegetal en forma de  cereales integrales, frutas, verduras, legumbres y frutos secos; con ello consiguen reducir las grasas saturadas y las grasas trans y reducir la absorción de los HC.

Como vimos en un metaanálisis de Schwingshackl L evaluando 56 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) o 4.937 individuos con  diferentes dietas (pobres en grasas, vegetariana, mediterránea, alta en proteínas, moderada en HC, baja en HC, paleolítica, o con bajo índice glucémico) concluyó que cualquiera de ellas produciría una reducción de la HbA1c de entre – 0,82 a – 0,47% y de la glucemia basal (GB) entre – 1,61 a – 1,00 mmol/l, frente a dieta control. Según éste análisis  la reducción de la GB sería más pronunciado en la dieta mediterránea (88%), y tras ella la dieta paleolítica (71%) y la vegetariana (63%).

Como comentamos las dietas  vegetarianas, y en concreto la vegana, tiene un comportamiento especial pues su alto contenido en fibra modifica e induce una microbiota intestinal distinta que pudiera tener alguna repercusión en la sensibilidad a la insulina (INS), la pérdida de peso y el control metabólico. Se postula que  el efecto prebiótico de los vegetales incrementa la familia de los bacteroidetes y  la concentración del Faecalibacterium prausnitzii (F prausnitzii) que se alimenta de fibra vegetal (produce ácidos grasos de cadena corta) y que inducía estos cambios.

En una comunicación de Kahleova et al en la reunión anual del 2019 de la European Association for the Study of Diabetes  (EASD ) sobre el análisis de 148 individuos con sobrepeso u obesidad (índice de masa corporal -IMC- de alrededor de 33 kg/m3) sin historia de DM2  aleatorizados a una dieta vegana baja en grasas (n= 73, edad media 53 años, 60% mujeres) o a continuar con su dieta habitual (n= 75, edad media 57, 67% mujeres), ambas sin restricción calórica, demostró como el peso corporal se redujo en el grupo de dieta vegana en comparación con la habitual en –5,8 kg (p inferior a  0,001), supuso una importante pérdida de masa grasa (incluido grasa visceral) y un efecto debido al tratamiento en peso de –3,9 kg (p inferior a  0, 001) (2/3 del peso se debió a la pérdida de grasa corporal). 

De este mismo autor, Hana Kahleova hemos leído un trabajo publicado en  JAMA Netw Open a finales del año pasado. Según éste las dietas basadas en plantas son altas en fibra vegetal pero también bajas en grasas por lo que se ingiere menos energía; y a su vez la reducción en grasas activa el efecto térmico de la comida que supone al menos un 10% de la energía gastada. Este aspecto es importante y no ha sido estudiado convenientemente habida cuenta que en los ECA el grupo control siguen dietas según las directrices del  National Cholesterol Education Program, y por tanto no se trata de individuos sin tratamiento.
Según éste, existen estudios que establecen que los individuos que siguen dietas veganas tiene menos concentraciones de lípidos intramiocelulares en comparación con los que siguen dietas omnívoras, lo que sugiere que al reducir los lípidos hepatocelulares e intramiocelulares se podría incrementar la actividad mitocondrial y el metabolismo postprandial, algo que estaría íntimamente relacionado con la resistencia a la INS y la DM2.

El objetivo de este estudio sería medir los efectos de una dieta vegana baja en grasas sobre el peso corporal, la resistencia a la INS, el metabolismo postprandial, y los niveles de lípidos intramiocelulares y hepatocelulares en individuos adultos con sobrepeso.
Se trata de un ECA a 16 semanas de duración, con diseño paralelo y abierto en adultos entre 25-75 años, con edad media de 54,4 (11, 6) años, el 87% mujeres y con un  IMC entre 28-40,  que fue realizado entre enero del 2017 y febrero del 2019. 
El estudio se hizo siguiendo los criterios del Consolidated Standards of Reporting Trials (CONSORT).

En un caso, se les pidió hacer una dieta vegana baja en grasas y en el grupo control no hacer cambios en la dieta. Fueron aleatorizados 1:1 con cuatro replicaciones.
De los 3.115 inicialmente propuestos, solo 244 cumplieron los criterios de inclusión. Se incluyeron a 122 en el grupo de intervención (dieta vegana baja en grasas) y 122 en el grupo control  (sin cambios en la dieta) durante 16 semanas.

En este tiempo se evaluó el peso corporal según una escala al efecto, la composición de la grasa corporal (absorciometría radiológica), la insulinoresistencia según índice de evaluación de la homeostasis y la sensibilidad a la INS según un índice de sensibilidad (PREDIM). Se midió el efecto calórico de la comida mediante un calorímetro indirecto tras tres horas después del desayuno tipo  dieta líquida estandard (720 Kcal). Un subgrupo de participantes (44) se les cuantificó los lípidos intramiocelulares según un espectómetro por resonancia magnética de protones.
Según esto a las 16 semanas y sin restricción calórica el peso corporal se redujo en el grupo de intervención en 5,9 kg (IC 95% 5,0-6,7; p inferior a 0,001).
El efecto térmico del alimento en el grupo de intervención se incrementó en un 14,4% (IC 95% 6,5-20,4; p inferior a 0,001).
El índice de evaluación de la homeostasis se redujo en −1,3 (IC 95% −2,2 a −0,3; p inferior a 0,001) al tiempo que se incrementaba el   PREDIM en 0,9 (IC 95% 0,5-1,2; p inferior a  0,001) en el grupo de intervención. 
Los niveles de lípidos intrahepatocelulares se redujeron en un 34,4% de una media de 3,2% (2,9%) a  2,4% (2,2%) (p =  0,002) y los lípidos intramiocelulares en un 10,4%, de una media de 1,6 (1,1) a  1,5 (1,0) (p =  0,03). 

En el grupo control no se produjo ningún cambio en las 16 semanas.
Se demostró que existía una correlación negativa entre los cambios del PREDIM  con los cambios en el peso corporal (r = −0,43; p inferior a  0,001).
Los cambios en el contenido lipídico hepatocelular e intramiocelular se correlacionaron con los cambios en la resistencia a la INS (en ambos  r = 0,51; p= 0,01).

Según este estudio una intervención en base a alimentos vegetales con reducción en la ingesta de grasas reduce el peso corporal al reducir la ingesta de energía e incrementar el metabolismo postprandial. Estos cambios se asocian con reducciones en la grasa intramiocelular y hepatocelular y aumento de la sensibilidad a la INS.

Hay que puntualizar que se ha demostrado que en individuos delgados con insulinorresistencia una  dieta hipocalórica (1200 Kcal) permite reducir en un 30% los lípidos intramiocelulares y unos 4,1 kg en 9 semanas; sin embargo, en este estudio que comentamos se trata de individuos con sobrepeso sin restricción calórica con una dieta vegana pobre en grasas y que con ello se permiten reducciones de lipidos en un 34% hepatocelulares y un 10% intramiocelulares.

Hana Kahleova, Kitt Falk Petersen, Gerald I Shulman , Jihad Alwarith, Emilie Rembert, Andrea Tura, Martin Hill, Richard Holubkov, Neal D Barnard.  Effect of a Low-Fat Vegan Diet on Body Weight, Insulin Sensitivity, Postprandial Metabolism, and Intramyocellular and Hepatocellular Lipid Levels in Overweight Adults: A Randomized Clinical Trial. JAMA Netw Open . 2020 Nov 2;3(11):e2025454. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2020.25454.

Schwingshackl L, Chaimani A, Hoffmann G, Schwedhelm C, Boeing H. A network meta-analysis on the comparative efficacy of different dietary approaches on glycaemic control in patients with type 2 diabetes mellitus. Eur J Epidemiol. 2018;33:157-170. doi: 10.1007/s10654-017-0352-x. Epub 2018 Jan 4.

Olfert MD, Wattick RA. Vegetarian diets and the risk of diabetes. Curr Diab Rep. 2018;18:101. doi: 10.1007/s11892-018-1070-9.

Kahleova et al. EASD 2019 Annual Meeting. Presented September 19, 2019. Abstract 700.