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14 de septiembre de 2023

¿Aumenta la mortalidad y los eventos cardiovasculares sufrir una enfermedad mental grave?




Comentario de Carlos Hernández Teixidó (@carlos_teixi)

Como ya hemos comentado en otras ocasiones en el blog, los determinantes sociales, los condicionantes clínicos o el entorno, pueden afectar al control glucémico de la diabetes tipo 2 (DM2) y a la incidencia de eventos cardiovasculares (EvCV). Y es que comorbilidades como la depresión o la soledad influyen sobre el control de la DM2 mediante mecanismos que implican el control neurológico, el metabolismo glucémico del sistema nervioso o las alteraciones en hormonas implicadas como el cortisol o la insulina. 

 

Pese a ello, la relación entre las enfermedades mentales y los EvCV o la mortalidad en personas con DM2 no es del todo clara. La mayoría de estudios trasladan un aumento de la incidencia de eventos en personas con DM2 y trastornos mentales, pero existen múltiples estudios que igualan su incidencia a la media o incluso hablan de ello como un factor protector.

 

El artículo que hoy comentamos en el blog, es un estudio que trata de comparar los EvCV y la mortalidad cardiovascular (MCV) y por cualquier causa (MCC) en personas con enfermedades mentales graves y DM2 frente a aquellas sin trastornos psiquiátricos. (Sigue leyendo…)

31 de mayo de 2023

La Adicción alimentaria como causa de diabetes tipo 2

La Adicción alimentaria como causa de diabetes tipo 2

En ocasiones hemos hablado de la “adicción alimentaria” (AA), o a la ingesta en exceso de alimentos, de forma compulsiva o no, que genera una necesidad imperiosa de su consumo con síntomas o comportamientos de dependencia. Un comportamiento en buena medida relacionado con nuestro estilo de vida,  al sedentarismo, al consumo de alimentos industriales, ultraprocesados que en muchas ocasiones tiene una composición con un exceso de hidratos de carbono (HC) y grasas saturadas o trans.  Y es que detrás de la AA se esconde la actual epidemia  del aumento de los trastornos alimentarios (TrA), y con ello de la obesidad y de la diabetes (DM). Sin embargo, las AA son más prevalentes que los TrA , de modo que ambas entidades aún coincidentes no sean superponibles.

Como ya comentamos en un post anterior existirían criterios en el conocido como trastorno por abuso de sustancias del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-5 (DSM-5) y del International Classification of Diseases 10th Revision (ICD-10), que serían comunes al AA, que incluirían:
-El deseo (“craving”) imperioso o urgente de consumir una sustancia.
-La dificultad de controlar el inicio, duración y cantidad en el consumo de la misma.
-Priorizar el consumo de la misma sobre otras actividades al mismo tiempo.
- Síntomas de abstinencia cuando se intenta dejarlo
- Continuar con su consumo a pesar del daño mental o físico.

Hoy volvemos a traer aquí este tema pues la AA es más prevalente en los individuos con DM aunque no está establecida la asociación entre la AA en la población general y su relación con la DM. Si, por otra parte, con la enfermedad mental que a su vez tiene mayor AA, algo que por otro lado, también faltan estudios al respecto.

Este estudio investiga si la AA está asociada con la DM tipo 2 (DM2) en adultos de población general y en aquellos con diagnóstico de enfermedad mental.

Se tratan de los resultados de una encuesta, la  Food Addiction Denmark (FADK) Project, combinada con un estudio basado en registros de datos de Dinamarca en el 2018.

Se extrajo una muestra aleatoria de 5.000 individuos entre 18-62 años del Sistema de Registro Danés y 5000 más del Danish Psychiatric Central Research Register (DPCRR) y de ésta 625 fueron seleccionados según 8 diagnósticos del ICD-10 según alteraciones mentales y alimentarias. De estos 1.699 de la población general y 1.394 de personas con alteraciones mentales concluyeron la encuesta. El cuestionario utilizado para las AA  incluyó el Yale Food Addiction Scale 2.0 (YFAS 2.0).

De los 1.699 de la población general (34% respondedores), la edad media fue de 43,2 y el 58,7% eran mujeres, 153 (9%) tuvieron criterios de AA y 52 (3,1%) de DM2. La tasa de riesgo de AA y DM2  en forma de odds ratio (OR) fue de 4,9 (IC 95% 2,7 a 9,1, p inferior a 0,001). En el modelo dosis respuesta la asociación entre la puntuación de  AA y DM2 fue de OR 1,2 (IC 95% 1,1  p  inferior a  0,001) por punto de la  YFAS 2.0.

De los 1.394 de los individuos con alteraciones mentales (27,9% respondedores), la edad media fue de 33,5 años y el 66,6% fueron mujeres, 369 (26,5%) tuvieron criterios de AA y 58 (4,1%) de DM2. La tasa de riesgo en forma de OR entre AA y DM2 fue de 2,4 (IC 95% 1,4; p 0,002). En el modelo dosis respuesta entre la asociación de la puntuación de  AA y DM2 fue de OR 1,2 (IC 95% 1,1  p  inferior a  0,001) por punto de la  YFAS 2.0.

Concluyen que este sería el primer estudio que demuestra una asociación positiva entre la AA y la DM2 en la población general y en la población con alteración mental.

Y lo que es más importante las personas con una puntuación positiva clara del  YFAS 2.0 tendrían un incremento de  más de 5 veces el riesgo de presentar DM2 tras ajustarlo por el IMC.

La mayor prevalencia de la DM2 entre la población con alteraciones mentales a pesar de ser alrededor de 10 años más jóvenes respaldaría la idea previa que se tenía sobre dicha asociación.

Christina Horsager, Jens Meldgaard Bruun, Emil Færk,  Søren Hagstrøm, Marlene Briciet Lauritsen, , Søren Dinesen Østergaard. Food addiction is strongly associated with type 2 diabetes. Clin Nutr. 2023;42:717-721

Jen Unwin , Christine Delon, Heidi Giæver, Clarissa Kennedy, Molly Painschab, Frida Sandin,  et al . Low carbohydrate and psychoeducational programs show promise for the treatment of ultra-processed food addiction.  Front Psychiatry . 2022 Sep 28;13:1005523. doi: 10.3389/fpsyt.2022.1005523. eCollection 2022.


29 de junio de 2022

La metformina para el control del peso en el tratamiento antipsicótico

La metformina para el control del peso en el tratamiento antipsicótico

El tratamiento antipsicótico es causa directa (por la misma sustancia) o indirecta (por sus efectos en el comportamiento) de un aumento ponderal que puede conducir a debutar con diabetes tipo 2 (DM2), o generar una descompensación metabólica y ser causa el 60% del exceso de mortalidad de aquellos pacientes con esquizofrenía que los consumen.

La realidad es que durante el primer año de un tratamiento antipsicótico alrededor del 80% de los pacientes tiene una ganancia ponderal que puede superar el 7% del peso anterior a la prescripción de estos fármacos, algo que además influye en la calidad de vida y en la adherencia al tratamiento.

En general y en concreto en el Reino Unido no existe ninguna intervención basada en la evidencia, ninguna Guía de Práctica Clínica (GPC), que permita actuar sobre el exceso de peso inducido por los antipsicóticos (EPIA). Lo habitual es dar consejos sobre intervenciones sobre los estilos de vida (MEV), cambiar de fármaco antipsicótico con menor potencialidad ponderal o en algunos casos utilizar o añadir la metformina (MET):

Y es que la MET hasta el momento sería el antidiabético con más “evidencias” al haber sido evaluado en diversos ensayos clínicos aleatorizados (ECA) aunque falta información e incluso existen recomendaciones contradictorias. De ahí que sea interesante esta iniciativa, la primera que pudiera dar recomendaciones en la utilización de la MET en la EPIA.

Los objetivos son, por tanto, confenccionar una GPC intentando, 1.- determinar y evaluar la calidad de las recomendaciones y cúal es la evidencia que las respalda. 2.- Identificar si la MET tiene algún papel como intervención de primera línea, no solo cuando la dieta y la MEV, el cambio de antipsicóticos han fallado, y 3º Evaluar los parámetros más idóneos que facilitarían la utilización de la MET en dichas circunstancias.

Para ello se hizo una revisión sistemática de la literatura entre 2008-20 utilizando una metodología de evaluación de la evidencia según la “Appraisal of Guidelines Research and Evaluation II tool, A Measurement Tool to Assess Systematic Reviews” (AMSTAR) y de la herramienta “Cochrane Risk of Bias 2 y la ya conocida metodología  “Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation (GRADE)” .

Con todo ello se llegó a la conclusión que no existían  criterios de calidad adecuada que avalara la utilización de la MET en la EPIA de este tipo de pacientes. Con todo, permitieron proponer 11 recomendaciones de las que 7 indicaciones de buenas prácticas fueron nuevas. En este sentido aún a falta de comparaciones directas existen evidencias que las MEV se asociarían con una reducción del peso en mayor medida (moderado efecto) con el índice de masa corporal (IMC)  o la circunferencia de cintura; y la MET junto con la MEV o en solitario tendrían un efecto moderado sobre la reducción del peso.
El cambio de fármacos antipsicóticos para atenuar la EPIA no demostró efectos significativos.

La MET por su parte sería una intervención efectiva en comparación con muchas MEV y que con ésta o en solitario sería superior en eficacia y más segura que el cambio de fármaco antipsicótico.


Ita Fitzgerald, Jean O’Connell, Dolores Keating,  Caroline Hynes, Stephen McWilliams, Erin K Crowley Metformin in the management of antipsychotic induced weight gain in adults with psychosis: development of the first evidence-based guideline using GRADE methodology Evid Based Ment Health 2022;25:15–22. doi:10.1136/ebmental-2021-300291

De Hert M, Detraux J, van Winkel R, Yu W, Correll CU. Metabolic and cardiovascular adverse effects associated with antipsychotic drugs. Nat Rev Endocrinol. 2011;8(2):114-126. doi:10.1038/nrendo.2011.156

Holt RIG. Association Between Antipsychotic Medication Use and Diabetes. Curr Diab Rep. 2019;19(10):96. doi:10.1007/s11892-019-1220-8


1 de agosto de 2021

La quetiapina en bajas dosis no aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

La quetiapina en bajas dosis no aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

Sabemos que los pacientes que consumen neurolépticos tienen mayor riesgo de diabetes tipo 2 (DM2) sea por la misma enfermedad que condiciona mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular (FRCV) sea por los fármacos utilizados en su tratamiento, neurolépticos principalmente. 

La quetiapina es un antipsicótico de segunda generación indicado inicialmente para el tratamiento de la esquizofrenia, el trastorno bipolar y como tratamiento coadyuvante de la depresión. 

Aunque no en el nuestro, es uno de los tratamientos antipsicóticos más utilizados en los países industrializados entre los 20-64 años. En nuestro país se utiliza en otras situaciones fuera de ficha técnica como en el insomnio, la ansiedad y la demencia tipo Alhzeimer...
Estudios anteriores la han relacionado con un riesgo moderado de alteraciones metabólicas en comparación con otros antipsicóticos de 2º generación, y se le ha relacionado con un mayor riesgo de DM2.

Incluso en dosis bajas (200 mg/día) la quetiapina se ha demostrado que incrementa los niveles de glucosa basal (GB). El mecanismo tendría que ver con el antagonismo serotoninérgico de la molécula incluso a pequeñas dosis (por ejemplo para el tratamiento del insomnio) que a priori sería capaz de aumentar la glucemia.

El objetivo de este estudio fue la de investigar en una cohorte extraída de un registro poblacional,  la Danish Health Data Authority  la asociación de la prescripción en pequeñas dosis de la quetiapina y la DM2 sobre un diseño epidemiológico controlado.

Se trató de un estudio diseñado y llevado a cabo según los requisitos de las Guías de Práctica Clínica (GPC)  Reporting of Studies Conducted Using Observational Routinely Collected Data for Pharmacoepidemiological Research (RECORD-PE)  y del Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE).
Para ello se utilizó como comparador a los inhibidores selectivos de la recaptación de las serotonina (SSRI), unos compuestos también utilizados en el mismo tipo de pacientes y que estudios previos no muestran riesgo, o no tan importante, de DM2.

Se identificaron a pacientes mayores de 18 años que habían empezado a utilizar la quetiapina (n = 185 938) o SSRI (n = 1 031 920) entre enero y diciembre del 2018, excluyendo a  los individuos con esquizofrenia o trastorno bipolar, y se aparejaron 1/1 según un sistema de puntuación por propensión, “high-dimensional propensity score (hdPS).
La dosis de quetiapina utilizada fue entre 25-50 mg.
Se hizo un seguimiento máximo de 5 años y se investigó la asociación con la dosis acumulada según un enfoque anidado. El análisis se realizó por intención de tratar  entre mayo y septiembre del 2020. Los casos incidentes de DM2 se mostraron según el registro del diagnóstico de DM2, la utilización de medicación antidiabética o HbA1c ≥ 6,4% (48 mmol/mol). Se calcularon las tasas de incidencia, la razón de tasas de incidencia, el número necesario a tratar para producir un efecto adverso (NNH) y las tasas aleatorias de riesgo –odds ratio –OR- según las dosis acumuladas de quetiapina.

Al final 896 285 pacientes se incluyeron en la cohorte, 60% mujeres con una edad media (rango intercuartil) de 47 (33-67) años. En concreto 57.701 empezaron con bajas dosis de quetiapina y 838.584 con SSRI, estableciéndose 54 616 parejas según hdPS.

Según el análisis por intención de tratar la incidencia de DM2 durante el tratamiento con dosis bajas de quetiapina (425 casos) fue de 9,59 casos/1000 persona/año (PY) (IC 95% 8,72-10,5/1000 PY) que fue ligeramente superior a la de los tratados con SSRI (8462 casos)  8,13/1000 PY (IC 95%  7,96-8,30/1000 PY), lo que supuso una razón de tasas de incidencia de 1,18 (IC 95% 1,07-1,30)
 Y un NNH de 684 (IC 95% 418-1873).

Las diferencias en las tasas de incidencia de las parejas por hdPS  entre los grupos no fue significativa de 9,49 frente a 9,58; o una razón de tasas de incidencia de 0,99 (IC 95% 0,87-1,13).
El análisis caso control no encontró asociación dosis-respuesta entre las dosis bajas de quetiapina con la DM2. La  OR por doblar la dosis acumulada fue de 1,02 (IC 95% 0,95-1,09; p  0,54), pero en el análisis de sensibilidad altas dosis diarias se asociaron con la incidencia de DM2  OR, 1,08 (IC 95% 1,03-1,13).

Queda claro que en pacientes sin enfermedad mental la utilización de bajas dosis de quetiapina no aumenta la incidencia de DM en comparación con la ingesta de SSRI para otras alteraciones mentales, si bien es cierto que ambos grupos tienen tasas más altas de incidencia que la población general.

Existen limitaciones en este sentido relacionadas con la población que utiliza los SSRI que pudiera ser más propensa a la DM2, o que ambas medicaciones aumentara el riesgo de ahí que su comparación no encontrara diferencias significativas.

Destacan que si se comparan las cifras de prediabetes (PRED) con el nivel basal las tasas de incidencia son mayores en ambos grupos. 

Mikkel Højlund, Lars C Lund, Kjeld Andersen, Christoph U Correll, Jesper Hallas .Association of Low-Dose Quetiapine and Diabetes. JAMA Netw Open . 2021 May 3;4(5):e213209. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2021.3209. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2021.3209

De Hert M, Detraux J, van Winkel R, Yu W, Correll CU. Metabolic and cardiovascular adverse effects associated with antipsychotic drugs. Nat Rev Endocrinol. 2011;8(2):114-126. doi:10.1038/nrendo.2011.156

Holt RIG. Association Between Antipsychotic Medication Use and Diabetes. Curr Diab Rep. 2019;19(10):96. doi:10.1007/s11892-019-1220-8


26 de febrero de 2017

Atención a los problemas psicosociales del paciente con diabetes. Una Guía de Práctica Clínica del ADA

Atención a los problemas psicosociales del paciente con diabetes. Una Guía de Práctica Clínica del ADA

De los aspectos psicosociales de las personas afectas de diabetes (DM), no solemos hablar, sin embargo, es algo que debemos conocer y tener en cuenta, habida cuenta que la DM es un proceso que modifica la existencia y que dura toda la vida. Por ello es interesante leer esta Guía de Práctica Clínica (GPC) del American Diabetes Association (ADA) al respecto.
La DM es una enfermedad que obligará a una adaptación psicológica del paciente y que  necesitará contactos periódicos con el sistema sanitario. La DM conlleva irremediablemente modificaciones en los estilos de vida de la persona que la padece que le afectará a su vida personal, familiar y social.
Los aspectos psicosociales estarán influidos por el tratamiento que deba hacer, los recursos económicos y del entorno que tenga, y de la psicología subyacente del paciente (ansiedad, depresión, alteraciones alimentarias, alteraciones cognitivas,...). Tener en cuenta estos factores ayudan a individualizar la atención que recibe y evitar efectos secundarios debidos a una atención inadecuada.
Por ello, todos los pacientes con DM deben ser evaluados mentalmente en la primera visita y establecer evaluaciones periódicas con el fin de detectar y tratar dichas situaciones. Para estas evaluaciones, y con el fin de fijar un diagnóstico, se pueden utilizar herramientas (cuestionarios) psicosociales estandarizados y validados (se proponen varios de ellos).
Se precisa, señalan, promover unos objetivos médicos y psicológicos que permitan al paciente sentirse bien consigo mismo, para ello los cuidados deben responder a las preferencias, valores y necesidades del paciente (Grado de recomendación: A).
Se deberá evaluar por parte de los sanitarios en la visita inicial, periódicamente y cuando exista un cambio en la situación de la enfermedad y en el tratamiento, y a nivel vivencial, los síntomas relacionados con el stress provocado por la DM (diabetes distress), la depresión, la ansiedad, las alteraciones alimentarias y las capacidades cognitivas del paciente en bases a herramientas validadas (B). Conviene identificar los problemas psicosociales y plantear un programa de atención a los mismos por personal especializado (E).
Esta GPC del ADA, de la que proponemos su lectura, establece en base a la evidencia científica una serie de recomendaciones que tienen que ver con la evaluación del paciente y de sus familias, la capacitación del equipo que atiende al paciente y a éste en la adquisición de comportamientos que lleven al autocontrol de su enfermedad (empowerment) (B).
Es accesible libremente.

Psychosocial Care for People With Diabetes: A Position Statement of the American Diabetes Association. Diabetes Care 2016;39:2126–2140 | DOI: 10.2337/dc16-2053


15 de abril de 2016

Los fármacos antipsicóticos en jóvenes y el riesgo de diabetes tipo 2

Los fármacos antipsicóticos en jóvenes y el riesgo de diabetes tipo 2

Existen estudios que relacionan la utilización de fármacos antipsicóticos (APS) con la aparición de prediabetes, glucosa basal alterada (GBA), insulinorresistencia y aumento del riesgo de diabetes tipo 2 (DM2). La aparición de  los  APS de segunda generación (APSs) al parecer no ha hecho cambiar este riesgo.
En los pacientes más jóvenes la utilización de los  APSs ha aumentado de una manera importante no solo para el tratamiento del alteraciones psiquiátricas relacionadas con la  esquizofrenia sino como tratamiento de otras entidades no psicóticas del tipo trastorno bipolar, irritabilidad relacionada con el  autismo, el síndrome de la  Tourette...y otros trastornos fuera de indicación,  como impulsibilidad, comportamiento agresivo, depresión y ansiedad.
Sobre los  efectos secundarios de los APS a largo plazo se sabe poco. Es conocido que los APSs han mostrado menos efectos  neuromotores que los APS de primera generación (APSp) pero al parecer tienen más efectos cardio-metabólicos del tipo del aumento de peso,  dislipemia, y alteraciones glucémicas, incluída la DM2. El tiempo de latencia entre la exposición al fármaco, las dosis del mismo y la aparición de estos efectos secundarios son variables pudiendo presentarse incluso en corto período de tiempo y con dosis pequeñas. Más rápido y con más importancia en pacientes jóvenes que en adultos. Sea como fuere, la falta información sobre el riesgo de síndrome cardiometabólico y de la DM2 de estos fármacos en personas jóvenes, es por lo que instó a realizar una revisión sistemática con metaanálisis de la incidencia de la DM2 en pacientes expuestos a terapia antipsicótica en comparación con individuos con controles psiquiátricos e individuos sanos. A su vez se identificaron los potenciales moduladores del riesgo de DM2.
Para ello se hizo una búsqueda sistemática en PubMed y en  PsycINFO hasta 4 de mayo del 2015, sobre estudios longitudinales que documentaran la incidencia de la DM2 en jóvenes entre 2 y 24 años que hubieran sido expuestos a medicación antipsicótica durante al menos 3 meses. Se realizó un metaanálisis con metodología de determinar el riesgo de DM2 según los efectos aleatorios y por metaregresión.
El objetivo primario fue el de determinar el riesgo acumulado de DM2 y la tasa de incidencia de DM2 por paciente y año. El objetivo secundario fue la comparación entre los resultados del objetivo primario en jóvenes con tratamiento antipsicótico con individuos que no recibieron este tratamiento y con controles sanos.
Se incluyeron 13 estudios en el metaanálisis, que incluyeron a 185105 pacientes expuestos a terapia con antipsicóticos o 310.438 pacientes/año. La media de edad fue de 14,2 (DE 2,1) años y el 59,5% fueron varones. La media de seguimiento fue de 1,7 (DE 2,3) años.
Entre estos estudios, 7 incluyeron a pacientes controles psiquiátricos (1.342.121 pacientes o 2.071. 135 pacientes/año) y 8 incluyeron controles sanos (298.803 pacientes and 463.084 pacientes/año).
Según este análisis el riesgo acumulado de DM2 en pacientes expuestos a tratamiento antipsicótico fue de 5,72 (IC 95% 3,45-9,48; p inferior a 0,001) por 1000 pacientes. La tasa de incidencia fue de 3,09 (IC 95% 2,35-3,82; p inferior a 0,001) casos por 1000 pacientes y año. Si se comparaba con controles sanos el riesgo de DM2 acumulado en forma de odds ratio (OR) fue de 2,58 (IC 95% 1,56-4,24; p inferior a 0,0001) y el ratio de la  tasa de incidencia (IRR) de 3,02 (IC 95% 1,71-5,35; p inferior a 0,0001).
Si se comparaba con controles con alteraciones psiquiátricas sin tratamiento antipsicótico, los jóvenes expuestos a este tratamiento tuvieron un riesgo acumulado de DM2 mayor del orden de
OR 2,09 (IC 95% 1,50-52,90; p inferior a  0,0001) y un IRR de 1,79 (IC 95% 1,31-2,44; p inferior a 0,0001).
Según el análisis multivariante con metaregresión de 10 estudios, el mayor riesgo acumulado de DM2 se asoció con el mayor seguimiento (p 0,001), con la utilización de olanzapina (p inferior a 0,001) y con el sexo masculino (p  0,002). Del mismo modo la mayor incidencia de DM2 se asoció con los APSs (p  0,050) y menos en los trastornos de espectro autista (p 0,048).
Concluyen, que aunque la DM2 no es frecuente en los pacientes jóvenes expuestos a la terapia antipsicótica el riesgo acumulado de presentar DM2 y la IRR fueron significativamente más altas que controles sanos o controles con problemas psiquiátricos sin tratamiento antipsicótico.
Algo que tenemos que tener en cuenta cuando utilizamos estos fármacos en nuestros pacientes más pequeños. Será necesario recetarlos durante el mínimo tiempo necesario y controlar su estado metabólico.

Galling B, Roldán A, Nielsen RE, Nielsen J, Gerhard T, Carbon M,  et al . Type 2 Diabetes Mellitus in Youth Exposed to Antipsychotics: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Psychiatry. 2016 Mar 1;73(3):247-59. doi: 10.1001/jamapsychiatry.2015.2923.



29 de marzo de 2015

¿Existe algún riesgo de alteración psicológica en los niños con diabetes tipo 1 tras el diagnóstico?

¿Existe algún riesgo de alteración psicológica en los niños con diabetes tipo 1 tras el diagnóstico?

Lo dramático de la diabetes tipo 1 (DM1) es que se presenta en edades tempranas, habitualmente en la adolescencia, una época de la vida en la que la aceptación de una enfermedad crónica por parte del enfermo es muy complicada, pues por definición el adolescente se encuentra inmerso en su propia crisis personal de crecimiento e identidad. Por ello no es de extrañar que pueda acompañarse de ciertas alteraciones del comportamiento. A su vez, aun introduciendo el estigma de enfermedad crónica, que se llevará durante toda la vida se somete al niño-adolescente y a la familia-cuidadores a un estrés debido al control estricto de la glucemia (autoanálisis, controles de la alimentación, actividades..) que son causa de debut o descompensación psicológica…Con todo, la asociación entre la DM1 y los trastornos psiquiátricos no es un tema que se haya estudiado específicamente y con profusión, y los estudios que hay son pequeños y con conclusiones diversas. Por otro lado se desconoce si estas alteraciones han ido cambiando con el tiempo a medida que las recomendaciones y atenciones al paciente con DM1 han ido modificándose. Este estudio que comentamos, se realizó prospectivamente en base a un registro Sueco el “Swedish National Diabetes Register (NDR), y del “Swedish National Patient Register” (NPR) (de los que hemos hablado en otros post) con el que  estudiar específicamente estos objetivos y con la hipótesis de que el niño es muy vulnerable al desarrollo de problemas psiquiátricos durante los 6 meses tras el diagnóstico de DM1. Se valoró a su vez esta asociación debido relacionándola con otros factores familiares.
En este caso, además del NDR y del NPR se utilizaron los datos del Swedish Childhood
Diabetes Register (SCDR) con los que identificar a los pacientes nacidos entre 1973 y 2009 y que debutaron con DM1 antes de los 18 años de edad. Se evaluaron a 17.122 individuos con DM1 y a 18.847 hermanos sanos. Por cada muchacho/a que debutó con DM1 se le aleatorizaron 100 controles del registro general. Los casos índice y los controles (no DM1) fueron apareados según sexo, año de nacimiento. Los casos índice se dividieron en varias cohortes, los nacidos entre 1973-86, entre 1987–1996, y entre 1997–2009. Según esto, la morbilidad psiquiátrica en los muchachos/as con DM1 comparado con la población general se triplicaba dentro de  los 6 meses posteriores al inicio de la DM1, la tasa de riesgo,  hazard ratio (HR) fue de 3,0 (IC 95% 2,7–3,4) y se doblaba dentro el período de observación, HR 2,1 (IC 95% 2,0–2,2). Se documentó que el riesgo de tentativa de suicidio aumentó en general HR 1,7 (IC 95% 1,4–2,0) y en la mayoría de alteraciones psiquiátricas.
En cuanto a las diferentes cohortes, el riesgo de alteraciones psiquiátricas se redujo desde aquellos que nacieron entre el 1973–1986,  HR 2,7 (IC 95% 2,2–3,3) a aquellos que  lo hicieron entre 1997–
2009 HR 1,9 (IC 95% 1,8–2,0). Como contrapunto el riesgo de alteraciones psiquiátricas entre los hermanos sanos de los pacientes con DM1no se incrementó HR 1,1 (IC 95% 1,0–1,1) en el mismo tiempo y  en ninguna de las categorías psiquiátricas.
Concluyen que los niños con DM1 tienen un alto riesgo de alteraciones psiquiátricas que podría ser consecuencia del tratamiento de la enfermedad más que a la familia en la que se encuentran inmersos. Ello, nos tiene que hacer pensar en no solo tratar la enfermedad si no en prevenir, identificar y tratar este tipo de problemas psicológicos predominantemente en los niños recién diagnosticados.

Butwicka A1, Frisén L2, Almqvist C3, Zethelius B4, Lichtenstein P5. Risks of psychiatric disorders and suicide attempts in children and adolescents with type 1 diabetes: a population-based cohort study. Diabetes Care. 2015 Mar;38(3):453-9. doi: 10.2337/dc14-0262. Epub 2015 Feb 3.