La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica caracterizada por una alteración en la función de la insulina (INS) o un déficit de su producción. Para asegurar un buen control existe un arsenal terapéutico amplio que va desde tratamientos orales a inyectados, ya sean a base de INS o no. Los tipos de DM más habituales son la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y tipo 2 (DM2). En personas con DM1, dado que carecen de INS endógena, el tratamiento de inicio con esta proteína es necesario para controlar la enfermedad, requiriendo INS basal (IB) y prandial (IP). Por el contrario, en personas con DM2, dado que la causa de la enfermedad es la resistencia a la INS (RI), el tratamiento generalmente comienza con fármacos diferentes a la INS dejando esta para fases más avanzadas.
En el comentario vamos a dejar a un lado los tratamientos no insulínicos para poner el punto de atención en la INS, en el momento actual administrada con una frecuencia diaria ya sea en una sola dosis o varias. Diferenciamos varios tipos en función de la vida media: a) INS de acción rápida y ultrarrápida, con vida media de 2-4 horas, b) acción intermedia con vida media de 8-12 horas y c) acción lenta, alcanzando las más actuales una vida media de hasta 48 horas. Para conseguir IB es necesario abordar tres desafíos: la duración de la acción de la INS, la variabilidad de su absorción y el riesgo de hipoglucemia. Con todas estas opciones podemos pensar que disponemos de muchas opciones para ajustar el tratamiento en función de las características y necesidades de cada persona que padece DM mejorando como consecuencia la adherencia terapéutica y el control metabólico. No obstante, la situación puede optimizarse. En este sentido se están realizando estudios con moléculas de INS de vida media más larga que permita la administración semanal. Me refiero a la INS Icodec y efsitora alfa. (Sigue leyendo...)