Comentario de Carlos Hernández Teixidó (@carlos_teixi)
Que el tratamiento de la hipercolesterolemia debe formar parte del tratamiento de la diabetes tipo 2 (DM2) es una realidad desde que entendimos que la DM2 es una enfermedad cardiovascular (EVC). Todas las guías de práctica clínica (GPC) posicionan las estatinas como el primer escalón en el tratamiento de la dislipemia (DLP), pero en ocasiones no son toleradas o no se alcanza el objetivo lipídico con ellas. De ahí que entren en juego otros fármacos como la ezetimiba, los inhibidores de la PCSK9 (iPCSK9) o el ácido bempedoico.
El ácido bempedoico, del que hablamos hace unos meses, actúa inhibiendo la ATP-citrato liasa, y consecuentemente la biosíntesis de colesterol, lo que se traduce en el aumento de la expresión de receptores de lipoproteínas de baja densidad (LDL), incrementando el aclaramiento de LDL-c, y por tanto bajando los niveles sanguíneos. El estudio CLEAR Outcome (Cholesterol Lowering via Bempedoic Acid) demostró que el ácido bempedoico reducía el riesgo relativo (RR) de los eventos cardiovasculares (EvCV) en prevención primaria hasta un 30% en aquellos pacientes que no toleraban estatinas a las dosis que marcan las GPC. (Sigue leyendo…)














