19 de diciembre de 2021

AES 2021.- La cirugía bariátrica podría estar relacionada con la epilepsia

AES 2021.- La cirugía bariátrica podría estar relacionada con la epilepsia

He tenido algún caso de pacientes que con antecedentes de epilepsia en remisión han tenido una recaída al hacer algún régimen y perder bastante peso; y también tengo la experiencia de un paciente que con el antecedente de cirugía bariátrica (CB) e importante pérdida de peso convulsionó y se encuentra en tratamiento anticomicial. Y de esto va este post, una comunicación (Abstract 3.373) presentada el 6 de diciembre  al American Epilepsy Society (AES) 2021 Annual Meeting, por el grupo de Tresah Antaya et al, y del que se hace eco medscape.

La realidad es que siempre hablamos de las virtudes de la CB desde la época en la que los riesgos quirúrgicos en la intervención y posterior a ella se redujeron a niveles incluso inferiores a los de cualquier otra cirugía abdominal. Se tiene en cuenta, sin embargo en la actualidad,  las complicaciones intestinales, de malabsorción, de sobrecrecimiento bacteriano al modificar la flora intestinal, e incluso el riesgo de aumentar el cáncer de colon (CC) tras los datos del el  Swedish Patient Register de hace algunos años, pero, sobre el riesgo de epilepsia no se había hablado.

Así,  ¿Puede la CB desencadenar ataques de epilepsia?

La realidad es que la impresión mía es compartida con  más observaciones, sin embargo, la asociación de la CB con el riesgo de crisis comicial no ha sido bien explorado hasta el momento.

Se trata del análisis de los datos de una cohorte retrospectiva a partir de una base de datos médica de Ontario, el  Institute for Clinical Evaluative Sciences (ICES) en pacientes mayores de 18 años residentes en dicha región desde julio del 2010 a los que se les ingresó por obesidad y se les sometió a una CB entre dicha fecha y diciembre del 2016. Lógicamente se excluyeron aquellos con antecedentes de convulsiones, epilepsia o factores de riesgo de esta patología. Además se excluyeron aquellos con problemas psiquiátricos, abuso de alcohol o drogas en los 6 meses previos a la fecha de inclusión.

El seguimiento se hizo hasta el 31 de diciembre del 2019 identificando los nuevos casos de epilepsia (dos episodios de convulsiones, al menos).
Se planteó un modelo estadístico de regresión aleatoria proporcional Cox con el que estimar el riesgo de presentar epilepsia asociado a la CB al tiempo que identificar los factores de riesgo relacionados con este diagnóstico (áccidente vásculo cerebral -AVC-, meningitis, encefalitis...).

Se incluyeron a 639.472 pacientes, de los que 16.958 (2,7%) se les había practicado la CB y a 622.514 no. Se distribuyeron por edad, sexo, índice de masa corporal (IMC) y otras características. Durante el seguimiento se identificaron a 73 (0,4%) individuos que con CB presentaron epilepsia (tasa de 50,1 por 100.000 personas-año).

Según éste las tasa aleatorias de riesgo, hazard ratio (HR) de presentar epilepsia en individuos con CB fue de 1,45 (IC 95% 1,35-1,56) tras ajustar las covariantes del tipo AVC…, en este sentido el análisis multivariable de la población expuesta se mostró un incremento importante del riesgo de presentar epilepsia en aquellos que habían sufrido un AVC durante el seguimiento frente a los que no, el HR 14,03 (IC 95% 4,26-46,25).

Concluyen que la epilepsia es un riesgo relacionado con la CB con pérdida de peso a largo plazo. Las causas de esta asociación no son conocidas hasta el momento, pero se apunta que posibles alteraciones de la microbiota, o alteraciones hidroelectrolíticas, podrían estar detrás de ésta.

Tresah Antaya; Amna Qureshi; Lucie Richard; Salimah Shariff; Ahmad Elnahas; Jorge Burneo. Epilepsy Risk Following Bariatric Surgery for Weight Loss. Abstract number : 3.373
Submission category : 16. Epidemiology.  Presentation date : 12/6/2021 12:00:00 PM
Published date : Nov 22, 2021, 12:44 PM

Pauline Anderson. Bariatric Surgery an Epilepsy Risk Factor?. New- Medscape Medical News- Conference News- AES 2021.December 09, 2021

Chang SH, Stoll CR, Song J, Varela JE, Eagon CJ, Colditz GA The Effectiveness and Risks of Bariatric Surgery: An Updated Systematic Review and Meta-analysis, 2003-2012. JAMA Surg. 2013 Dec 18. doi: 10.1001/jamasurg.2013.3654. [Epub ahead of print] 

Derogar M, Hull MA, Kant P, Ostlund M, Lu Y, Lagergren J. Increased Risk of Colorectal Cancer After Obesity Surgery. 

https://cms.aesnet.org/abstractslisting/epilepsy-risk-following-bariatric-surgery-for-weight-loss

15 de diciembre de 2021

Tendencias en el uso de la insulina entre adultos con diabetes tipo 2 en Estados Unidos del 2016 a 2020.

Tendencias en el uso de la insulina entre adultos con diabetes tipo 2 en Estados Unidos del 2016 a 2020.

Comentario de Joan Francesc Barrot de la Puente @JoanBarrot

Este año se cumplen 100 años del descubrimiento de la insulina (INS) y sigue siendo un tratamiento necesario para muchas personas con diabetes (DM). Los avances terapéuticos van desde nuevas moléculas a nuevos dispositivos de administración. 

Aún no se han observado ventajas claras en el uso de las INS análogas (INSAL) sobre las INS humanas (INSH) en los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) comparativos que se han realizado en la eficacia de la reducción glucémica. No obstante, las INSAL pueden ofrecer una mayor flexibilidad, con menos dosis y menos hipoglucemia. El estudio de Lipska et al. concluye que en pacientes con diabetes tipos 2 (DM2) en el mundo real la iniciación con INS basal (INSB) tipo INSAL en comparación con INS NPH (Neutra, Protamina y Hagedorn,) no se asoció con una reducción del riesgo de hipoglucemia en servicios de urgencias hospitalarios o con una mejora en el control glucémico. En el análisis de Bradley et al. los pacientes ancianos en tratamiento con INSAL estarían asociados con menor riesgo (cerca del 30%) de hipoglucemias que los que utilizaban INS NPH. 

Sin embargo, se sabe poco sobre los patrones recientes de uso de INS en los Estados Unidos (EEUU). Para responder a este objetivo analizamos un estudio transversal que incluyó a pacientes cuyos datos se recopilaron en el Health National Disease and Therapeutic Index (NDTI), una base de datos de todos los pagadores y, por lo tanto, incluye las visitas que se pagan de su bolsillo, así como las que cubren los pagadores, incluidos Medicare, Medicaid y aseguradoras comerciales. Participan unos 4.800 médicos (muestra seleccionada aleatoria) y proporciona información representativa de diagnóstico y prescripción en sus consultorios. Datos disponibles desde el 1 de enero de 2016 hasta el 31 de diciembre de 2020. 

El análisis de INS incluyen las siguientes categorías: moléculas de INS ( regulares –INSR-, NPH, lispro, glulisina, glargina –INSG-, detemir, degludec –INSDEGL- y aspart), acción farmacocinética (corta, rápida, intermedia, prolongada o premezclada), tipo de INS (INSH, análoga o biosimilar), y administración (vial / jeringa o dispositivo de pluma). También observaron los porcentajes de visitas de tratamiento para la INS en comparación con el número total de visitas de tratamiento cada año.

Hubo 27.860.691visitas de tratamiento con INS entre el 2016-20. Entre los pacientes con INS en el 2020, el  43,9% entre 60 y 74 años de edad, el 52,4% entre los hombres; el 58,4% entre pacientes blancos; un 17,9% entre pacientes negros y el 15,5% entre los pacientes hispanos.

Entre las clases de INS: la de acción prolongada (INSAL) (INSG, levemir o INSDEGL) representó aproximadamente dos tercios de las visitas de tratamiento cada año entre 2016 y 2020. La INSR representó el 21,2% y el 16,5% respectivamente. La INS premezclada el 7,7% y el 6,0%. La INSH acción intermedia y de acción corta (INS NPH y INSR) fue una proporción muy pequeña de visitas de tratamiento. 

Las INSAL (INSG, levemir, INSDEGL, lispro, aspart, glulisina, premezclas) representaron más del 80% del total de visitas de tratamiento en todos los años. La INSH (INS NPH, INSR, y humana premezclada) el 7,3% de las visitas en 2016 y el 5,5% en 2020. La INS biosimilar (INSG y lispro) que se aprobó en 2015, aumentó del 2,6% el 2017 al 8,2% el 2020. Además, el uso de INS más antiguas disminuyó (81,9% al 59,1%) y el uso de INS más nuevas aumentó de manera constante (18,1% al 40,9%) entre 2016 y 2020. 

La INSG fue la más utilizada que representó aproximadamente la mitad del total de visitas de tratamiento en todos los años. 
La INSDEGL representó el 17,4%, la INS lispro el 9,5%, la INS detemir el 4,8%, la INS aspart el 6,9% , las INSAL premezcladas el 3,4% , las INSH premezcladas el 2,7%, la INSR el 2,2% , y la INS NPH el 0,6%.
Las visitas de tratamiento para las plumas de INS aumentaron del 36,1% en 2016 al 58,7% en 2020, mientras que el uso de viales/jeringas de INS disminuyeron en paralelo (el 63,9% en 2016 y el 41,1% en 2020). 

Es de destacar que encontramos que el uso de INS disminuyó en 2020. La pandemia de COVID-19 ha afectado el acceso a la atención y puede haber contribuido a la reducción de las visitas de tratamiento con INS y la utilización de la atención médica.

Uno de los puntos fuertes de este estudio es el uso de una gran base de datos que incorpora datos de visitas a clínicas ambulatorias. A diferencia de otras bases de datos nacionales, que se centran en los gastos y la utilización de medicamentos recetados en farmacias minoristas. Además, se investigó las tendencias en el uso de INS tanto por molécula específica como por clase de INS.
Entre sus limitaciones: los datos no permiten determinar si el uso de INS fue apropiado de acuerdo con las pautas actuales. Al tratarse de un estudio transversal, no se puede seguir a las personas a lo largo del tiempo para comprender los componentes dinámicos del inicio o el uso del tratamiento incluida la adherencia. 

Finalmente, el efecto de la pandemia de COVID-19, no se analizan comparativas anteriores.

Un conocimiento profundo de las tendencias recientes en el uso de INS son de gran relevancia para los pacientes, los médicos y los responsables políticos en favor de los pacientes con DM. Interesante y detallado artículo de uso de INS pero nos falta un análisis pormenorizado de los costos. 

Sarkar S, Heyward J, Alexander GC, Kalyani RR. Trends in Insulin Types and Devices Used by Adults With Type 2 Diabetes in the United States, 2016 to2020. JAMA Netw Open. 2021 Oct 1;4(10):e2128782. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2021.28782. PMID: 34636912; PMCID: PMC8511976.

Lipska KJ, Parker MM, Moffet HH, Huang ES, Karter AJ. Association of Initiation of Basal Insulin Analogs vs Neutral Protamine Hagedorn Insulin With Hypoglycemia-Related Emergency Department Visitsor Hospital Admissions and With Glycemic Control in Patients With Type 2 Diabetes. JAMA. 2018 Jul 3;320(1):53-62. doi: 10.1001/jama.2018.7993. PMID: 29936529; PMCID: PMC6134432.

Marie C Bradley, Yoganand Chillarige, Hana Lee, Xiyuan Wu, Shruti Parulekar, Stella Muthuri, Michael Wernecke, Thomas E MaCurdy, Jeffrey A Kelman, David J Graham. Severe Hypoglycemia Risk With Long-Acting Insulin Analogs vs Neutral Protamine Hagedorn Insulin, JAMA Intern Med. 2021 Mar 1;e209176. doi: 10.1001/jamainternmed.2020.9176. Online ahead of print.


12 de diciembre de 2021

Asociación entre la insulinorresistencia y la microbiota

Asociación entre la insulinorresistencia y la microbiota

Comentario de Jaime Amor Valero y de Fátmia Villafañe Sanz 

El estudio de la diabetes tipo 2 (DM2) día a día revela mas detalles de los mecanismos patogénicos que la determinan, entre los cuales queremos comentar en esta ocasión la implicación de la flora intestinal mediante su asociación con el aumento de la prevalencia de la diabetes mellitus (DM) y con la resistencia a la insulina (RI).

El estudio "Association of insulinresistance and Type 2 Diabetes with gut microbial diversity", publicado el pasado mes de Julio, diseñado para evaluar la asociación entre la composición de la microbiota intestinal de los pacientes y la asociación con desarrollar DM o presentar resistencia a la INS, demuestra la relación entre la composición de la flora intestinal y la prevalencia de DM2 y la resistencia insulina en individuos con y sin DM2, con independencia de diversos factores sociodemográficos y dependientes del estilo de vida. 

Se trata de un estudio transversal que incluyó a 2.166 participantes de Holanda, procedentes de dos cohortes de estudios prospectivos: “The Rotterdam Study” y “The Life Lines DEEP Study” en los que se analizó la composición de la flora intestinal de los participantes, entre otras variables.

La población procedente del primer estudio (“The Rotterdam Study”), estaba constituida por 1.418 pacientes con una edad media de 62,4 años (desviación media de 5,9 años) en la que el 57,5% eran varones.
Los 748 individuos procedentes del segundo estudio (“Life Lines DEEP Study”) con tenían una edad media de 44,7 años (desviación media de 13,4 años) y 57,6% eran hombres. Sobre el total de participantes se identificaron 193 pacientes con DM2.

El objetivo de este estudio fue identificar la asociación entre la composición de la flora intestinal y la RI o el riesgo de padecer DM. Se disponían de datos de glucemia basal en ayunas e insulinemia lo que permitió calcular el índice HOMA IR (Homeostatic Model Assessment of Insulin Resistance). También se determinó la presencia de DM2 en los participantes estudiados. Se valoraron en ambas cohortes datos referentes a nivel educativo, habito tabáquico, ingesta en la dieta, y actividad física. El análisis de la flora intestinal se determinó mediante diversos índices de diversidad de especies bacterianas.

Entre los resultados obtenidos se apreció que un mayor índice de Shannon [-0,06; 95% IC-intervalo de confianza (-0,10 a -0,02; p= 0,02)] y Richness [-0,07; 95% IC (-0,11 a -0,03; p= 0,03)] se asociaba a un índice HOMA menor y que un mayor índice de Richness se asociaba a una menor prevalencia de DM2 odds ratio [(OR) 0,93; 95% IC (0,88 - 0,99; p= 0,04)].   También se comprobó que un mayor índice de Shannon no se relacionaba con la menor prevalencia de DM2 [OR 0,83; 95% IC (0,66 - 1,03; p= 0,06)]. 

La diversidad beta (matriz de similitud de Bray Curtis) se asoció con el aumento de RI (R2 = 0.004, P =0,001 en The Rotterdam Studio y R2 = 0.005, P = 0,002 en The Life Lines DEEP study). Los resultados derivados del análisis de los datos en The Rotterdam Study mostraron diferencias estadísticamente significativas entre individuos con y sin DM2, aunque no en Life Lines DEEP Study.

Respecto al estudio de las especies identificadas, se demostró la asociación de un índice de HOMA IR menor ante una mayor presencia de bacterias del genero Christensenellaceae, Christensenellaceae grupo 7, Marvinbryantia, Ruminococcaceae UCG005, Ruminococcaceae UCG008, Ruminococcaceae UCG010 o Ruminococcaceae del grupo NK4A214. También se evidenció una menor incidencia de DM2 ante la mayor presencia de Clostridiaceae, Peptostreptococcaceae, Clostridium sensu stricto*, Intestinibacter o Romboutsia. Todas las especies comentadas tienen como característica común la producción de butirato, agente que interviene en diferentes vías del metabolismo de la glucosa. 

Los resultados observados en cuanto a diversidad alfa y taxonomía en relación con HOMA IR o la prevalencia de DM2, no difirieron en cuanto a genero, edad o índice de masa corporal (IMC) de los participantes. Tras ajustar posteriormente variables como la dieta o la presión arterial entre los pacientes se observaron resultados similares entre subclases. De igual modo la asociación entre alfa diversidad y DM2 fue similar excluyendo a los pacientes que estaban en tratamiento con metformina (MET) o excluyendo a los que no la tomaban.

Algunos estudios previos han evaluado la relación entre DM2 y flora intestinal con algunas limitaciones (tamaño muestral, ausencia de datos en los pacientes o la falta de ajuste para factores de confusión).

El presente estudio sustenta la asociación entre una mayor diversidad alfa con menor RI   y menor prevalencia de DM2 así como la relación entre la variación beta de la flora intestinal y la RI, demostrando la influencia de la flora intestinal en el riesgo de desarrollar DM2 en una población amplia, considerados diversos factores de confusión. También se plantea la hipótesis del probable beneficio derivado del aumento de la diversidad de la flora intestinal (específicamente de bacterias productoras de butirato) asociado a una menor RI y menor riesgo de padecer DM2. 

Estas investigaciones apuntan a nuevos mecanismos en las causas de la DM2 y establecen en ellos posibles dianas terapéuticas.

Zhangling Chen, Djawad Radjabzadeh, Lianmin Chen, Alexander Kurilshikov, Maryam Kavousi, Fariba Ahmadizar, et al. Association of Insulin Resistance and Type 2 Diabetes With Gut Microbial Diversity: A Microbiome-Wide Analysis From Population Studies. JAMA Netw Open . 2021 Jul 1;4(7):e2118811. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2021.18811.

*A Suárez Moya. [Microbiome and next generation sequencing] [Article in Spanish]. Review Rev Esp Quimioter . 2017 Oct;30(5):305-311. Epub 2017 Jul 17. PMID: 28718274


 

11 de diciembre de 2021

La rapidez en el aprendizaje en la interpretación de retinografías

La rapidez en el aprendizaje en la  interpretación de retinografías 

Todo lo que tenga que ver con el cribado de la retinopatía diabética (RD)  en el paciente con diabetes tipo 2 (DM2) nos interesa. Es un tema princeps en Atención Primaria (AP) desde que se instalaron los primeros aparatos de retinografía no midriática en ciertas administraciones sanitarias (no en todas). Como paradigma destacado de estas iniciativa dimos cuenta el año pasado de los resultados del Programa Andaluz de Detección Precoz de la Retinopatía Diabética, a sus 15 años de implementación y seguimiento a 15 años en Andalucía.

Datos provenientes del SIDIAP (Spanish Information System for the Development of Research in Primary Care) sobre 108.723 pacientes con DM2 y utilizando esta técnica diagnóstica destacaron como la  prevalencia general de cualquier grado de RD en AP es del 12,2%, un 7,5% RD no proliferativa (RDNP) leve, una 3,3% RDNP moderada, un 0,86% RDNP grave, y en la RD proliferativa (RDP) 0,36%.

Así el impacto de este programa de prevención primaria y secundaria de la ceguera en pacientes con DM2 en Andalucía entre los años   2005 y 2019, en base a tres retinografías en cada fondo de ojo (FO) centrado en la mácula, nasal, y campos temporales superiores, respectivamente, y aplicando una consultoría telemática ad hoc de reevaluación oftalmológica en aquellos casos positivos o no concluyentes en  que 429.791 pacientes, fue que el 5,9% de los pacientes tenían una RD asintomática, siendo la mayoría RDNP leves o moderadas (94,2%), pero aquellas que amenazaban la visión de un 1,5% (IC del 95%: 1,5 a 1,6).

Como dato importante pero colateral se destacó que los nuevos registros anuales de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) en Andalucía por esta causa se redujo del 12,8% en 2004 al 6,1% en 2018. 

Todo ello muestra el valor indiscutible de esta labor preventiva desde la AP; de ahí que hoy traigamos este comentario, que aunque todos sus sesgos habida cuenta su tamaño es importante para este comentarista por plantear una cuestión que habitualmente se da por conocida, que es aquella de la capacitación del médico de familia (MF) para la interpretación de esta prueba, ¿cuál es la sensibilidad y la especificidad de la interpretación de las imágenes retinográficas por el MF?.

Se trata de solo un dato, una comunicación tal vez, pero para este bloguero es importante pues sugiere que el aprendizaje en la interpretación de estas imágenes es mucho más rápido y fácil de lo que muchos MF creen, creencia esta que les impide implicarse en esta actividad preventiva dejándola en manos de los especialistas.

El objetivo primario de este trabajo será determina la fiabilidad (precisión) de la interpretación de las imágenes retinográficas por el MF en el paciente con DM tras un corto taller de aprendizaje, y como secundario la satisfacción del paciente con esta actividad de cribado. 

En una primera fase se incluyeron a cinco MF en un programa de una hora de aprendizaje para la interpretación de RD por un especialista en retina, en la que se les mostraron imágenes de retinas normales y otras de diversos estadios de RD. Tras esta hora formativa se les mostraron 30 imágenes tomadas en una clínica oftalmológica y se les insto a diagnosticar si éstas tenían o no RD. Para ello se les conminó  a utilizar una imagen de retina normal como ayuda a la hora de interpretarlas.

En la fase dos, treinta y cuatro pacientes  con DM (tanto DM2 como tipo 1 –DM1) mayores de 18 años sin historia de RD de una clínica del noroeste de Florida dieron su consentimiento para participar en el examen mediante un retinógrafo no midriático.  A los 5 MF se les pidió que evaluaran las imágenes que a su vez eran remitidas a un especialista independiente para su interpretación; ambos diagnósticos se compararon.

Del total de 30 imágenes evaluadas por lo 5 MF, 5 tenían RD  y 25 de las imágenes no. Las 5 imágenes con RD fueron correctamente diagnosticadas por los 5 MF. El grado de precisión en las imágenes de cada uno de ellos fue del 100%, 100%, 100%, 97% y del 87%, globalmente de un 97%.

En la vida real, de los 34 pacientes incluidos, 3 (8%) fueron diagnosticados de RD por el especialista y 8 (24%) por los MF. De los 3 pacientes diagnoticados de RD por el especialista solo uno había sido detectado por el MF, así la sensibilidad fue del 33% (IC 95% 1% a 91%).

De los 31 pacientes sin RD diagnosticados por el especialista de retina, 24 fueron diagnosticados correctamente por los MF, así la especificidad fue del 77% (IC 95% 59-90%).

Según la encuesta pasada a los pacientes, 28 de 31 (90%) consideraron que la prueba fue fácil / eficiente.
Según este pequeño trabajo, con una muestra muy limitada de médicos y pacientes, los MF serían capaces de identificar la RD a la hora de interpretar las imágenes tras el programa de formación (97% sensibilidad) pero también, aunque, no tanto en pacientes de la vida real (33% sensibilidad –infradiagnóstico- 77% especificidad -sobrediagnóstico).

No cabe duda que son muy buenos datos para un programa de formación tan corto, lo que indica que la práctica aumentaría si cabe la capacitación del MF, la sensibilidad (evitar los falsos negativos),  en la interpretación de las imágenes retinograficas.

Bryan A Farford, Abhimanyu S Ahuja, Michael W Stewart, James M Naessens, Joshua J Keith. Screening for Diabetic Retinopathy with a Nonmydriatic Ultra-Wide-Field Retina Camera by Family Medicine Physicians. J Am Board Fam Med . Jan-Feb 2021;34(1):231-237. doi: 10.3122/jabfm.2021.01.200302.PMID: 33452102 DOI: 10.3122/jabfm.2021.01.200302

Rodriguez-Acuña R, Mayoral E, Aguilar-Diosdado M, Rave R, Oyarzabal B, Lama C, Carriazo A, Martinez-Brocca MA. Andalusian program for early detection of diabetic retinopathy: implementation and 15-year follow-up of a population-based screening program in Andalusia, Southern Spain. BMJ Open Diabetes Res Care. 2020 Oct;8(1):e001622. doi: 10.1136/bmjdrc-2020-001622. PMID: 33020135; PMCID: PMC7536837.

Rodriguez-Poncelas A, Miravet-Jiménez S, Casellas A, Barrot-De La Puente JF, Franch-Nadal J, López-Simarro F, Mata-Cases M, Mundet-Tudurí X. Prevalence of diabetic retinopathy in individuals with type 2 diabetes who had recorded diabetic retinopathy from retinal photographs in Catalonia (Spain). Br J Ophthalmol. 2015 Dec;99(12):1628-33. doi: 10.1136/bjophthalmol-2015-306683. Epub 2015 Jun 18. PMID: 26089211; PMCID: PMC4680151.


8 de diciembre de 2021

¿El uso de iSGLT2 aumenta el riesgo fracturas en pacientes ancianos?

¿El uso de iSGLT2 aumenta el riesgo fracturas en pacientes ancianos?

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

Además de promover un aumento de la excreción de glucosa en orina, los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) aumentan la reabsorción de fosfatos, activando la hormona paratiroidea (PTH) y el factor de crecimiento de fibroblastos, pudiendo llegar a generar alteraciones en el metabolismo óseo y, por tanto, un aumento en el riesgo de fracturas. 

Este aumento teórico de fracturas fue objetivado en el estudio CANVAS (Canagliflozin Cardiovascular Assessment Study) donde el riesgo de fractura ósea en pacientes que tomaban canagliflozina (CANA) fue estadísticamente mayor que los del grupo placebo Hazard ratio (HR) 1,26 (IC 95%, 1,04-1,52). Esto llevó, en 2015, a la US Food Drug Administration (FDA) a lanzar un warningsobre el uso de CANA. 

Este hallazgo, sin embargo, no fue observado en resto de ensayos clínicos aleatorizados (ECA) con CANA ni del resto de iSGLT2. Dado que este dato pudiera derivarse de las comorbilidades asociadas a la diabetes tipo 2 (DM2), de la edad, la prevalencia de osteoporosis o de las acciones sobre los fosfatos y la PTH, siempre es interesante ampliar su estudio.

Hoy les traemos al blog un análisis sobre un estudio de cohortes en pacientes con DM2 y más de 65 años de edad, en el que se compara la incidencia de fracturas de acuerdo a los fármacos empleados para el tratamiento de la DM2. Los autores han comparado sobre 137.667 pacientes el riesgo de fractura de acuerdo al inicio en la toma de iSGLT2, de inhibidores de la dipeptidilpeptidasa-4 (iDPP4) o de los agonistas del péptido glucagon-like (aGLP1). Cada cohorte contó con 45.889 pacientes incluidos en el sistema estadounidense Medicare y fueron seguidos durante algo menos de un año (263 días de media).

El objetivo principal del estudio fue analizar la incidencia del objetivo compuesto por fractura de pelvis, fractura de cadera que requiera cirugía, o fracturas de húmero, radio o tobillo que requirieran intervención de los primeros 30 días. Para completar el análisis midieron la incidencia de caídas, hipoglucemia o síncopes, así cómo el riesgo de cetoacidosis diabética (CAD) o de hospitalización por insuficiencia cardiaca (HIC). 

El paciente tipo fue una mujer de 72 años en tratamiento previo con metformina (MET), en riesgo de fragilidad, con hipertensión (HTA) y sin osteoporosis. Más del 34% tenía antecedentes de infarto agudo de miocardio (IAM) y el 28% presentaba neuropatía diabética (NPD). 

Los resultados encontrados indicaron que no existe un aumento de riesgo en el objetivo primario en la cohorte de los iSGLT2 frente a los iDPP4, HR 0,90 (IC 95% 0,73-1,11); ni frente a los aGLP1, HR 1,00(IC 95% 0,80- 1,25). Este resultado fue similar en el subanálisis de pacientes con CANA frente al resto de iSGLT2, descartando así, las posibles diferencias entre los fármacos del mismo grupo. 

En cuanto a los objetivos secundarios, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre el riesgo de caída, síncope o hipoglucemia entre los iSGLT2 y los aGLP1. Sin embargo, se observó un menor riesgo de caídas y de hipoglucemia en los pacientes con iSGLT2 frente a los que iniciaron un iDPP4, con un HR 0,82 (IC 95% 0,77- 0,87) y HR 0,75 (IC 95% 0,67- 0,84) respectivamente.
Como era de esperar, se obtuvo una mejoría en el riesgo de HIC en la cohorte de iSGLT2 frente a los iDPP4 y los aGLP1.
Por último, no se observaron diferencias en cuanto a la incidencia de CAD para ninguno de los grupos. Todos estos resultados fueron similares en los subgrupos estudiados por sexo, fragilidad, edad o uso de insulina (INS). 

Entre las limitaciones del estudio, destaca la falta de datos en cuanto al tiempo de evolución de la DM2, el índice de masa corporal (IMC), los valores de la vitamina D y de la PTH. Aunque el tiempo de seguimiento es escaso, los autores defienden este punto indicando que en el estudio CANVAS los eventos de fractura ocurrieron durante el primer año de tratamiento.
Aunque siempre hacemos hincapié en la necesidad de estudios superiores a los observacionales para asegurar un resultado, los resultados de este estudio, acompañados de la ausencia de aumento de fractura en el resto de ECA con CANA y con iSGLT2, nos puede dar pie a pensar, con una probabilidad muy alta, que los iSGLT2 son fármacos seguros en lo relativo a las fracturas óseas. Sea como fuere, necesitaremos de estudios de mayor potencia para asegurarlo.

Zhuo M, Hawley CE, Paik JM, Bessette LG, Wexler DJ, et al. Association of Sodium-Glucose Cotransporter-2 Inhibitors With Fracture Risk in Older Adults With Type 2 Diabetes. JAMA Netw Open. 2021 Oct 1;4(10):e2130762. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2021.30762

Neal B, Perkovic V, Matthews DR. Canagliflozin and Cardiovascular and Renal Events in Type 2 Diabetes. N Engl J Med. 2017 Nov 23;377(21):2099. DOI: 10.1056/NEJMc1712572



 

5 de diciembre de 2021

La cirugía bariátrica mejora los resultados hepáticos y cardiovasculares

La cirugía bariátrica mejora los resultados hepáticos y cardiovasculares


La cirugía metabólica o cirugía bariátrica (CB) se ha posicionado como método eficaz en el control metabólico de los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) con obesidad, pues a la  reducción ponderal es capaz de generar efectos neuroendocrinos que  mejoran la insulinorresistencia, el control metabólico e incluso llegan a revertir la DM2. A si mismo, ha sido capaz de revertir o controlar factores de riesgo cardiovascular (FRCV) como la hipertensión arterial (HTA) y  la dislipemia, aspectos de inflamación general... 

La afectación hepática de la insulinorresistencia en forma de esteatosis hepática (NAFLD) es muy prevalente y su manifestación en forma de esteatohepatitis no alcohólica (NASH) un riesgo de evolución anómala de la glándula hepática en forma de cirrosis o carcinoma hepatocelular; y a nivel general de enfermedad cardiovascular (ECV) y en concreto los eventos CV (MACE,“major adverse cardiovascular events”).

Con todo, los estudios en primer aspecto son pocos, y apuntan a que la CB mejora evolución de la  NASH, sea en la inflamación o la fibrosis; pero no siempre tiene en cuenta un diagnóstico fidedigno a partir de una biopsia hepática previa que permita conocer su evolución y gravedad.El estudio que traemos aquí intenta llenar este vacío en la evidencia aportando pacientes con sus correspondientes biopsias hepáticas.

El Surgical Procedures and Long-term Effectiveness in NASH Disease and Obesity Risk (SPLENDOR) incluyó a un número muy importante de pacientes con NASH sin cirrosis con el que evaluar el pronóstico,  la gravedad del diagnóstico histológico tras la CB en comparación con otros pacientes (controles) que fueron tratados médicamente. El objetivo a su vez fue analizar la relación entre la CB y los efectos hepáticos y los MACE durante el seguimiento. 
Se trata del análisis retrospectivo de todos los pacientes a los que se les sometió a biopsia hepática en el sistema de salud americano de la Cleveland Clinic entre los años 2004-16, finalizando el seguimiento en marzo de este año (2021).

La actividad histológica del NAFLD se hizo mediante una puntuación acumulativa sobre el grado de esteatosis hepática   (de 0 a 3), de hinchazón (“ballooning”) de los hepatocitos  (de 0 a 2) y de inflamación lobular (de 0 a 3). Para el diagnóstico de NAFLD se precisó al menos un punto en esteatosis, hinchazón hepatocelular e inflamación lobular. El grado de fibrosis fue de F0 (no fibrosis) a F4 (cirrosis).

De las 25.828 biopsias se identificaron a 1.158 adultos con obesidad que cumplían los criterios de inclusión; estos a su vez hubo que se sometieron a la CB que se confrontaron con un grupo control médico ajustado según características.
La intervención fue CB mediante bypas gástrico de Roux-en-Y, o gastrectomía en manga frente a tratamiento no quirúrgico.

Los objetivos primarios hepáticos fueron progresión clínica o histológica, cirrosis, desarrollo de carcinoma hepatocelular, trasplante hepático o mortalidad relacionada con el hígado; y dentro los MACE un compuesto de eventos coronarios, eventos cerebrovasculares (AVC), insuficiencia cardíaca (IC) y muerte cardiovascular (MCV) dentro de un método de penalización de Firth en un contexto estadístico de regresión multivariable de Cox.

Se analizaron 1.158 pacientes (63,9% mujeres) con una edad media de 49,8 (rango intercuartil –IQR- 40,9-57,9) años, con un índice de masa corporal (IMC) de 44,1 (IQR, 39,4-51,4]) kg/m2 que incluía a 650 pacientes a los que se les intervino con CB y 508 sin cirugía y durante un tiempo de seguimiento de 7 (IQR 4-10) años.
Según este análisis tras ajustar los caso-controles según variables ponderadas la incidencia acumulada de eventos adversos graves hepáticos a los 10 años fue del 2,3% (IC 95% 0-4,6%) en el grupo de la CB y del 9,6% (IC 95% 6,1-12,9%) en el grupo no quirúrgico, o una diferencia absoluta ajustada de riesgo de  12,4% (IC 95% 5,7%-19,7%); o un hazard ratio ajustado (aHR) 0,12 (IC 95% 0,02-0,63; p  0,01). 

En cuanto a la incidencia acumulada de MACE a los 10 años fue de 8,5% (IC 95% 5,5-11,4%) en el grupo de la CB y del 15,7% (IC 95% 11,3-19,8%) del grupo no quirúrgico, lo que dio una diferencia absoluta ajustada de riesgo del 13,9% (IC 95% 5,9-21,9%); o un aHR 0,30 (IC 95% 0,12-0,72]; p 0,007).

Hay que destacar que dentro el primer año de la CB cuatro pacientes (0,6%) del grupo de CB murieron por complicaciones quirúrgicas.

Concluyen que en pacientes con obesidad y NASH la CB comparada con el tratamiento convencional médico estuvo asociado con un significativo menor riesgo de eventos adversos hepáticos mayores y de MACE.  Este sería, señalan, el primer estudio publicado en este sentido en pacientes con lesiones comprobadas por biopsia hepática.

Ali Aminian, Abbas Al-Kurd, Rickesha Wilson, James Bena, Hana Fayazzadeh, Tavankit Singh, et al. Association of Bariatric Surgery With Major Adverse Liver and Cardiovascular Outcomes in Patients With Biopsy-Proven Nonalcoholic Steatohepatitis. JAMA . 2021 Nov 23;326(20):2031-2042. doi: 10.1001/jama.2021.19569. PMID: 34762106 PMCID: PMC8587225 (available on 2022-05-11) DOI:10.1001/jama.2021.19569

Kathleen E Corey, Zoe Nicole Memel. Bariatric Surgery as a Strategy for Improving Outcomes in Nonalcoholic Steatohepatitis. JAMA . 2021 Nov 23;326(20):2015-2017. doi: 10.1001/jama.2021.17451.PMID: 34762134 DOI: 10.1001/jama.2021.17451

Rubino F, Nathan DM, Eckel RH, Schauer PR, Alberti KG, Zimmet PZ, Del Prato S, et al; Delegates of the 2nd Diabetes Surgery Summit. Metabolic Surgery in the Treatment Algorithm for Type 2 Diabetes: A Joint Statement by International Diabetes Organizations. Diabetes Care. 2016 Jun;39(6):861-77. doi: 10.2337/dc16-0236.

Hardy T, Anstee QM, Day CP. Nonalcoholic fatty liver disease: new treatments. Curr Opin Gastroenterol. 2015 May;31(3):175-83. doi: 10.1097/MOG.0000000000000175.


1 de diciembre de 2021

¿Qué opción mejora los resultados cardiovasculares la insulina basal sola o en combinación con insulina rápida?

¿Qué opción mejora los resultados cardiovasculares la insulina basal sola o en combinación con insulina rápida?

Comparación de los resultados cardiovasculares en el tratamiento de insulina basal sola frente a insulina basal más insulina rápida.

Comentario de Enrique Carretero Anibarro @Enriq_Carretero


Los eventos cardiovasculares (EvCV) y la mortalidad cardiovascular (MCV) son las principales causas del exceso de mortalidad y de costes sanitarios en personas con diabetes tipo 2 (DM2). 

Desde 2008, las agencias regulatorias han exigido la realización de ensayos de seguridad cardiovascular (CV) para todos los nuevos hipoglucemiantes, curiosamente las insulinas (INS) están exentas de este requisito. Por lo tanto, se han realizado pocos ensayos cardiovasculares (CV) para las INS basales (INSB)  y ningún estudio de gran tamaño ha comparado específicamente la INSB sola frente a INSB más INS rápida (INSR) en lo que respecta a los resultados cardiovasculares.

Hoy comentamos un estudio que se plantea esta pregunta: ¿hay alguna diferencia en los EvCV y MCV entre los individuos que inician o no un tratamiento adicional con INSR?

Para responder a esta pregunta se llevó a cabo un amplio estudio de cohortes retrospectivo, multicéntrico diseñado para evaluar la mortalidad por cualquier causa (MCC), la MCV, el infarto agudo de miocardio (IAM), el ictus (accidente cerebrovascular [ACV]) y la hospitalización por insuficiencia cardíaca (HIC) en adultos con DM2 que recibían INSB y que añadían o no INSR después de alcanzar un nivel de hemoglobina glicada (HbA1c) del 6,8% a 8,5%. El estudio se diferencia de investigaciones anteriores sobre este tema por incluir un gran número de participantes, por contar con datos y resultados clínicos relativamente completos, y por aplicar las directrices actuales de las técnicas estadísticas modernas.

Se utilizaron datos retrospectivos de cuatro sistemas que prestaban atención sanitaria de la Red de Investigación de Sistemas de Atención Médica norteamericana desde enero de 2005 hasta diciembre de 2013. El análisis para la estimación de la puntuación de propensión utilizó la estimación de ponderación de probabilidad inversa con Super Learner. 

Se compararon dos estrategias de tratamiento diferentes. En la primera estrategia, los adultos con DM2 que recibían INSB con un nivel de HbA1c del 6,8% al 8,5% continuaron el tratamiento con INSB independientemente de los niveles posteriores de HbA1c. En la segunda estrategia, a los adultos con DM2 que recibían INSB con un nivel de HbA1c del 6,8% al 8,5% se les añadía INSR en el plazo de un año cuando el nivel de HbA1c lo requería, con una exposición continua a la INSB antes y una exposición continua tanto a la INSB como a la rápida después. No se dispuso de datos sobre la dosis de INS.

De los 1.084.052 pacientes con DM2 de los cuatro sistemas de salud, 57.278 cumplían los criterios de elegibilidad y fueron evaluados para los resultados CV. La cohorte de 57 278 pacientes (sólo 39 279 presentaban datos de MCV fiables y pudieron ser evaluados en los análisis de mortalidad por EvCV) estaba formada por un 53,6% de hombres, un 43,5% de personas de raza blanca no hispana, con una edad media de 60,6 años y tenían 4 años de seguimiento. La cohorte tenía un alto nivel de comorbilidades, un 15,8% de prevalencia de enfermedad arterial coronaria y un 5,9% de prevalencia de insuficiencia cardiaca (IC). La mayoría de los individuos tomaban hipoglucemiantes no insulínicos: el 66,4% tomaba metformina (MET) y el 75,6% una sulfonilurea (SU).

Se produjeron un total de 3.612 muertes, 1.457 IAM, 2.040  HIC, 1.006 hospitalizaciones por ACV y 843 MCV. En esta comparación el régimen de INSB más INSR se asoció con un aumento de la MCC en comparación con el grupo de INSB sola  hazard ratio (HR) 1,27; IC 95%, 1,05-1,49) y una disminución del riesgo de IAM (HR 0,89; IC 95% 0,81-0,97). El tratamiento con INSB más INSR no se asoció a un mayor riesgo de IC, ACV o MCV.

Las tasas de hipoglucemia fueron sistemáticamente mayores en el grupo de INSB más INSR en comparación con el grupo INSB, y la mayor diferencia alcanzó tasas del 0,5% al año. Además, se observó un aumento de MCC en el grupo de INSB más INSR en comparación con el grupo de INSB sola, pero no se observó un aumento de las tasas de mortalidad por enfermedad cardiovascular (ECV) o EvCV . 

Las fortalezas de este estudio fueron: gran número de participantes, disponer de datos y resultados clínicos relativamente completos, pequeñas pérdidas de seguimiento para un estudio observacional y la aplicación de técnicas estadísticas avanzadas. 

Las limitaciones fueron las inherentes a un estudio observacional retrospectivo: periodos de seguimiento relativamente cortos, no se midió la dosis de INS, la interrupción de la INS únicamente se detectó a partir de los datos de dispensación en farmacia, y la posibilidad de factores de confusión no medidos. Además, la cohorte tenía una alta proporción de individuos que usaban SU (75,6% en la cohorte completa, con proporciones similares en los dos grupos). 

Conclusiones: Los hallazgos de este estudio de cohorte retrospectivo sugieren un mayor riesgo de MCC y un menor riesgo de IAM para el grupo de INSB más INSR en comparación con el grupo con solo INSB. Dada la ausencia de un aumento de los EvCV mayores o de la MCV, el aumento de la MCC con la INSB más la INSR puede explicarse por mortalidad no CV o por factores de confusión no medidos.


Schroeder EB, Neugebauer R, Reynolds K, Schmittdiel JA, Loes L, Dyer W, Pimentel N, Desai JR, Vazquez-Benitez G, Ho PM, Anderson JP, O'Connor PJ. Association of Cardiovascular Outcomes and Mortality With Sustained Long-Acting Insulin Only vs Long-Acting Plus Short-Acting Insulin Treatment. JAMA Netw Open. 2021 Sep 1;4(9):e2126605. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2021.26605. PMID: 34559229; PMCID: PMC8463942. 


 

28 de noviembre de 2021

Los metabolitos en la sangre del cordón umbilical y la diabetes tipo 1

Los metabolitos en la sangre del cordón umbilical y la diabetes tipo 1

Todo lo que se haga en la prevención de la diabetes tipo 1 (DM1) es bienvenido. Pues aún siendo una enfermedad de aparición brusca con una clínica florida existe un período prodrómico, como hemos hablado de ello en los Standards of Medical Care (SMC) de la American Diabetes Association (ADA), en el que existen autoanticuerpos precoces contra los islotes pancreáticos sin que aún la glucemia se haya alterado.

En este aspecto se han estudiado aquellos factores genéticos o del sistema de HLA (antígeno leucocitario humano) que influyen en la susceptibilidad de padecer esta enfermedad, pero tal vez menos, aquellos otros que al margen de éstos pudieran a su vez estar implicados en la seroconversión temprana de los autoanticuerpos en estos jóvenes.

La edad materna, la obesidad de la madre, son factores relacionados con esta alteración glucémica; pero la función renal también,  pues pudiera afectar a ciertos metabolitos , aminoácidos, ácidos biliares…que de alguna manera podrían estar implicados en el peso al nacimiento, otro factor que se han relacionado con la aparición de la DM1 en la infancia.
Y es que tanto la glucosa, los lípidos, los aminoácidos, los ácidos biliares atraviesan la placenta de forma bidireccional de ahí que estos u otros pueden aislarse de la sangre del cordón umbilical que en el tercer trimestre se correlacionaría con los niveles maternos.
En otro orden de cosas, los ácidos biliares maternos tienen influencia en la microbiota intestinal materna e influír en el metabolismo del recién nacido y con ello en la insulinoresistencia.

Sin embargo, este tema aunque de interés está  poco estudiado, de ahí que traigamos a este blog este comentario.

El objetivo del estudio fue analizar si pequeños metabolitos aislados de la sangre del cordón umbilical o combinaciones de éstos pudieran predecir el riesgo futuro de debutar con DM1 en en una cohorte familiar (madre, padre y niño) (Norwegian Mother, Father and Child Cohort Study-MoBa) noruega. Una de las mayores cohortes de mujeres embarazadas del mundo (señalan).

Para ello y minimizar problemas de cuantificación de las sustancias analizadas se eligió un sistema de metabolómica dirigida a partículas pequeñas, o de una masa molar entre 75-500 gr/mol que tuvieran alguna asociación previa con rasgos metabólicos.
A su vez se investigaron los marcadores de susceptibilidad genética establecida para comparar los valores predictivos de los biomarcadores presentes en el nacimiento.

Se utilizó la plataforma UHPLC-QQQ-MS (Ultra-High-Performance Liquid Chromatography-tandem Mass Spectrometry) con la que cuantificar 27 metabolitios de bajo peso molecular (desde aminoácidos, ácidos organicos, ácidos biliares…) en 166 niños que más tarde desarrollaron DM1 que se confrontaron con otros 177 niños en control aleatorio de la cohorte del MoBa.

El análisis se hizo aplicando una regresión logística con la que estimar las tasas de probabilidad de riesgo en forma de odds ratios ajustados (aOR), el área debajo de la curva ((Area Under the Curve -AUC-), K-medias …
Los metabolitos se compararon con una puntuación de riesgo genético basada en 51 polimorfismos de un solo nucleótido no HLA, y un grupo de riesgo HLA de cuatro categorías.

Según esto la mayor asociación entre los metabolitos fue el ácido aminoadipico con un aOR  1,23 (IC 95% 0,97–1,55), el sulfato indoxilico aOR  1,15 (IC 95% 0,87–1,51), y el triptófano aOR 0,84 (IC 95% 0,65–1,10), junto a otros con aOR cercanas a 1 o ninguna asociación significativa con la DM1.

El agrupamiento de K-medias identificó a 6 “clusters” (grupos) ninguno de los cuales se pudo asociar con la DM1.
La AUC con validación cruzada no mostró un valor predictivo de los metabolitos (AUC 0,49) al tiempo que la puntuación de riesgo genetic no HLA fue de 0,56 y la AUC del grupo de riesgo de HLA fue de 0,78.
Este estudio, el mayor realizado en el análisis de metabolitos en el cordón umbilical,  no apoya el valor predictivo del papel de ciertos metabolitos aislados de cordón umbilical (sean ácidos biliares, …) en el desarrollo de la DM1.

Con todo, esto no significa que cambios metabólicos no pudieran relacionarse con del desarrollo de la DM1 en la descendencia aunque estas diferencias no han podido detectarse en este estudio.

German Tapia; Tommi Suvitaival; Linda Ahonen; Nicolai A. Lund-Blix; Pål R. Njølstad; Geir Joner; Torild Skrivarhaug; Cristina Legido-Quigley; Ketil Størdal; Lars C. Stene.  Prediction of Type 1 Diabetes at Birth.  Cord Blood Metabolites vs Genetic Risk Score in the Norwegian Mother, Father, and Child Cohort. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. J Clin Endocrinol Metab. 2021;106(10):e4062-e4071. 


 

24 de noviembre de 2021

La coste-efectividad de la dapagliflozina

La coste-efectividad de la dapagliflozina

Los estudios de costeefectividad son siempre bien recibidos, y más en esta época en la que la comercialización de nuevos fármacos a precios muy superiores a los clásicos puede producir dudas sobre su financiación.

En el tema de la insuficiencia cardíaca (IC) es especialmente importante por haberse producido en corto tiempo muchos avances farmacológicos en diversas familias farmacológicas que a su vez no se excluyen entre sí, pudiéndose prescribir conjuntamente. De los fármacos que han mostrado sus bondades en la IC con fracción de eyección reducida (ICFER) o preservada (ICFEP) se encuentra la familia de los inhibidores de los cotransportadores 2 de la bomba de sodio-glucosa (iSGLT2), y dentro de ellos la dapagliflozina.

El estudio  Dapagliflozin and Prevention of Adverse Outcomes in Heart Failure (DAPA-HF), como ya comentamos, se realizó sobre 4.744 pacientes de 20 países con IC clase II, III o IV de la New York Heart Association y una fracción de eyección de ventrículo izquierdo (FEVI) igual o menor de 40%. Los participantes fueron aleatorizados a un tratamiento con dapagliflozina 10 mg o placebo durante un seguimiento medio de 18,2 meses. Todos ellos mantuvieron su medicación en forma de inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina -IECA-, antagonistas de los receptores de la angiotensina II -ARA2-, beta-bloqueantes -BBs-, antagonistas de la aldosterona y/o sacubitrilo-valsartán. En los pacientes con diabetes (DM) siguieron con su tratamiento antidiabético.

El objetivo primario incluyó el empeoramiento de la IC (hospitalización por IC- HIC) o muerte cardiovascular (MCV), que se cumplió al reducirse el número de eventos en la rama de la dapagliflozina frente a  la del placebo en un 26% ( hazard ratio -HR- 0,74; IC 95% 0,65- 0,85; p inferior a 0,001).  Según éste, el  número de pacientes  necesario a tratar (NNT) con la dapagliflozina  durante toda la duración del estudio fue de 21 (IC 95% 15- 38), lo que no estuvo nada mal.

En cuanto a la MCV se manifestó en 227 pacientes (9,6%) del grupo de la  dapagliflozina y en 273 (11,5%) de la del placebo (HR 0,82; IC 95% 0,69- 0,98; p = 0,029). Los beneficios de la dapagliflozina se  manifestaron de forma indistinta en aquellos pacientes con DM2 como en aquellos sin esta alteración metabólica.

En un posthoc posterior dimos cuenta de que de un análisis exploratorio, una proyección (estimación a largo plazo) sobre los efectos de la dapagliflocina en el tiempo de vida del paciente con ICFER.  Según ésta estimación la supervivencia media extrapolada libre de eventos para pacientes de edad media de 65 años hasta el primer evento del objetivo primario fue de 6,2 años en el placebo y de 8,3 años en el grupo de la dapagliflozina, con lo que se estimaba un tiempo de supervivencia ganado libre de eventos de 2,1 años (IC 95% 0,8-3,3 años; p 0,002), o 33% de incremento frente al grupo placebo. 

A partir de aquí podemos suponer que la terapia con este iSGLT2 en la ICFER sería coste efectiva pero faltaba alguna aproximación al respecto. De esto va este post.

Se trata de un análisis de costefectividad de la utilización de la dapagliflozina en pacientes con ICFER con o sin DM  utilizando una cohorte de transición de Markov utilizando lo datos del DAPA-HF. Los costes se extrajeron de fuentes actuales documentadas. Los pacientes con ICFER se distribuyeron en subgrupos tuviera DM  o no y según su nivel de empeoramiento de la IC.  El análisis se hizo en febrero del 2021 determinando los ingresos por IC (HIC), años de vida, años de vida ajustados por calidad (Quality-Adjusted Life Year -QALYs), costes, y costes por QALYs ganados (incremento en el ratio de costeefectividad).

En este modelo, la terapia con dapagliflozina significó una media de 0,78 años de vida adicionales y 0,46 QALYs adicionales en comparación con la terapia estándar, con un incremento en el coste de 38.212 $, o un coste por QALY ganado de 83650 $.

El coste por QALY fue similar en los pacientes con DM como sin esta enfermedad y en pacientes con leve o moderado empeoramiento de su salud debido a la IC.
La costeefectividad fue sensible para estimar el efecto de este fármaco sobre la mortalidad y la duración de la efectividad del mismo.
En el caso de que el coste de la dapagliflozina se redujera de 474 $  a 270 $ (finalización de la patente) el coste por QALY ganado caería por debajo de los 50.000 $, comentan.

Concluyen que esta estimación muestra que la dapagliflozina se posicionaría en un valor intermedio si la comparamos con la terapia habitual teniendo en cuenta las referencias de las American College of Cardiology/American Heart Association.  

Tener datos más precisos sobre la repercusión sobre la reducción de la mortalidad ayudaría en mejorar la predicción de la estimación de la costeefectividad de este fármaco.

Comentan como aunque la dapagliflozina reduce tanto la HIC como la MCV, su costefectividad intermedia depende básicamente del efecto de ésta sobre la MCV

Justin T Parizo, Jeremy D Goldhaber-Fiebert, Joshua A Salomon, Kiran K Khush, John A Spertus, Paul A Heidenreich, Alexander T Sandhu Cost-effectiveness of Dapagliflozin for Treatment of Patients With Heart Failure With Reduced Ejection Fraction JAMA Cardiol . 2021 Aug 1;6(8):926-935. doi: 10.1001/jamacardio.2021.1437. PMID: 34037681 PMCID: PMC8156166 (available on 2022-05-26) DOI: 10.1001/jamacardio.2021.1437

McMurray JJV, Solomon SD, Inzucchi SE, DAPA-HF Trial Committees and Investigators. Dapagliflozin in Patients with Heart Failure and Reduced Ejection Fraction. N Engl J Med. 2019 Nov 21;381(21):1995-2008. doi: 10.1056/NEJMoa1911303. Epub 2019 Sep 19.

Kieran F Docherty, Pardeep S Jhund, Brian Claggett, João Pedro Ferreira, Olof Bengtsson, Silvio E Inzucchi, et al, DAPA-HF Investigators and Committees Collaborators,  Extrapolating Long-term Event-Free and Overall Survival With Dapagliflozin in Patients With Heart Failure and Reduced Ejection Fraction: An Exploratory Analysis of a Phase 3 Randomized Clinical Trial. JAMA Cardiol . 2021 Jul 28. doi: 10.1001/jamacardio.2021.2632. Online ahead of print. PMID: 34319398 DOI: 10.1001/jamacardio.2021.2632


21 de noviembre de 2021

Sobre el control metabólico y la nefropatía, no todo está escrito

Sobre el control metabólico y la nefropatía, no todo está escrito

Sabemos que la nefropatía es una complicación microangiopática de la diabetes (DM), y por tanto, estrechamente en relación con el control glucémico, de modo que se entiende que cuanto más bajo esta éste más se previene esta complicación; sin embargo, aún hoy no se sabe cuál es el umbral a partir del cual se puede reducir la progresión de la enfermedad renal crónica (ERC). Los estudios que conocemos lo que hacen en comparar un tratamiento intensivo frente a uno convencional y su relación con la aparición o incremento de la albuminuria, pero ninguno de ellos evaluó los beneficios del control intensivo en la progresión de la enfermedad renal.

En este sentido, comentan como una revisión sistemática de la Cochrane del 2017 encontró que un control intensivo frente a convencional,  con objetivos de mantener una HbA1c inferior a 7% o una glucemia basal (GB) inferior a 120 mg/dl, no se asoció con diferencias significativas en el riesgo de doblar la creatinina sérica, la ERC terminal o la mortalidad, pero sí se asoció con la reducción del riesgo de la aparición o incremento de albuminuria. Si que es cierto, sin embargo, que estudios de larga duración como el  Diabetes Control and Complications Trial  (DCCT) en pacientes con diabetes tipo 1 (DM1) un control frente a otro se asoció con una reducción de la incidencia del filtrado glomerular estimado (FGe) de menos de  60 ml/min/1,73 m², de modo que se puede suponer que a largo plazo el control glucémico se asocie con una reducción en la progresión de la ERC y con ello de la ERC terminal. El Action in Diabetes and Vascular Disease: Preterax and Diamicron-MR Controlled Evaluation (ADVANCE) un tratamiento intensivo frente a uno estándar con un objetivo alcanzado de 118 mg/dl frente a 141 mg/dl  se asoció con una reducción del riesgo de ERC terminal en pacientes con función renal preservada. 

El objetivo de este estudio que comentamos es el de investigar cuales deberían ser los niveles de glucemia idóneos que se asociarían con un enlentecimiento en la progresión de la ERC, estimando el riego de doblar los niveles de la creatinina sérica, el riesgo de ERC terminal y la mortalidad en pacientes con DM en tratamiento hipoglucémico y según su nivel de ERC en una población de  representativa de pacientes de Corea con DM y ERC.

El estudio siguió los requerimientos de la Guía de Práctica Clínica (GPC)  STROBE (Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology) para estudio de cohortes.

Para ello se diseño una cohorte retrospectiva a partir de la base de datos del  National Health Information Database entre los años 2005-19. 
Se incluyeron individuos con DM entre 40-74 años que utilizaran fármacos antidiabéticos y que tuviera o no una ERC extraídos de una encuesta de cribado poblacional epidemiológica  realizada entre 2009-10, con un seguimiento de 9 años. El análisis de los datos se hizo entre octubre del 2020 y marzo del 2021.

El objetivo primario estuvo compuesto con doblar los niveles de creatinina sérica, la ERC terminal y la muerte de causa renal.
Se estudiaron a 183.049 individuos con una edad media de 61,7 (±8,4) años, el 54,1% varones con DM que utilizaban fármacos antidiabéticos. De éstos 131.401 (edad media 62,4 ±8,3 años, 54,2% varones) presentaban albuminuria por tira reactiva o una FGe entre 15-59  ml/min/1,73m2; y 51.648 sin ERC  (edad media 59,6 ±8.4 años y 53,9% varones). 

Durante los 9 años de seguimiento el objetivo primario se manifestó en 13.802 individuos con ERC (10,5%) y en 1.421 sin ERC (2,8%). Con tratamiento médico el riesgo en forma de  hazard ratio (HR) de los niveles de GB se manifestaban formado una curva “J” con el objetivo primario.

Entre los pacientes con albuminuria  y en comparación con aquellos con una GB entre 110 mg/dl a 126mg/dl, aquellos con los niveles de GB entre 126 mg/dl a140 mg/dl el HR fue de 0,87 (IC 95% 0,81-0,94); al igual, que en aquellos entre los 140 mg/dl y160 mg/dl un HR, 0,90 (IC 95% 0,84-0,96).
Sin embargo, en niveles de GB entre 160 mg/dl a 180 mg/dl el riesgo subió con un HR  1,10 (IC 95% 1,03-1,18).
En pacientes con FGe reducido la GB entre 80 mg/dl a 100 mg/dl el HR fue de 1,30 (IC  95% 1,20-1,42); entre 160 mg/dl a 180 mg/dl un HR 1,13 (IC 95% 1,04-1,23), aumentando el riesgo del objetivo primario frente al tomado como referente o niveles de GB entre 110-126 mg/dl.

Entre los pacientes sin ERC los niveles de GB entre 80mg/dl a 100 mg/dl  el HR fue de 1,29; (IC 95% 1,01-1,65) y entre 126 mg/dl a 140 mg/dl HR 1,23 (IC 95% 1,03-1,47) se asociaron con mayor riesgo, frente al comparador de  110-126 mg/dl.
Entre pacientes sin albuminuria al inicio del seguimiento una GB de 140-160 mg/l tuvo una  HR 1,14 (IC 95% 1,09-1,20) en el incremento de ésta o de una nueva albuminuria; sin embargo entre 100-110 mg/dl no se asoció con un riesgo incrementado en comparación con unos niveles de GB de 110-126 mg/dl.

Y por último en la mortalidad por cualquier causa (MCC), mientras los niveles de GB entre 160-180 mg/dl tuvieron una  HR 1,20 (IC 95% 1,12-1,28) en pacientes con albuminuria; los niveles entre 140-160 mg/dl  no se asociaron con un incremento del riesgo; aunque niveles entre 140-160 mg/dl se asociaron   con un aumento del riesgo entre pacientes con un FGe reducido HR 1,10 (IC 95% 1,04-1,16) y en aquellos sin ERC un  HR 1,10 (IC 95% 1,00-1,21), cuando se comparaba con la referencia de 110-126 mg/dl.

Concluyen que los datos aportados sugerirían que un tratamiento intensivo frente a uno estándar podría no estar asociado con un aumento de la protección frente a la protección de la enfermedad renal diabética establecida; existiendo una curva en “J”;  sin embargo un control glucémico cuidadoso (márgenes entre 110-126 mg/dl) podría estar asociado con mejoras en estos objetivos entre pacientes con ERC, especialmente con la albuminuria. En fin, el tema se complica.

Hae Hyuk Jung. Evaluation of Serum Glucose and Kidney Disease Progression Among Patients With Diabetes. JAMA Netw Open . 2021 Sep 1;4(9):e2127387. PMID: 34586368 PMCID: PMC8482057 DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2021.27387

Ruospo M, Saglimbene VM, Palmer SC, et al. Glucose targets for preventing diabetic kidney disease and its progression. Cochrane Database Syst Rev. 2017;6:CD010137. doi:10.1002/14651858.CD010137.pub2

de Boer IH, SunW, Cleary PA, et al; DCCT/EDIC Research Group. Intensive diabetes therapy and glomerular filtration rate in type 1 diabetes. N Engl J Med. 2011;365(25):2366-2376. doi:10.1056/NEJMoa1111732


18 de noviembre de 2021

Retinopatía diabética en adolescentes y adultos jóvenes con diabetes tipo 2: estudio TODAY

Retinopatía diabética en adolescentes y adultos jóvenes con diabetes tipo 2: estudio TODAY

Comentario de Joan Francesc Barrot de la Puente @JoanBarrot

El diagnóstico mas precoz de la Diabetes tipo 2 (DM2) supone una progresión potencialmente más rápida de las complicaciones relacionadas con la diabetes (DM), incluida la retinopatía diabética (RTDM). El desafío de tratar con eficacia a los jóvenes con DM2 se ve agravado por las cargas sociales y económicas de estos jóvenes, que algunas veces representan a minorías raciales y étnicas desatendidas. 

Thomas et al. refiere que los jóvenes pertenecientes a minorías étnicas tienen menos probabilidades de someterse a exámenes oculares diabéticos y más probabilidades de tener RTDM en comparación con los jóvenes blancos (p= 0,008). El estudio transversal de Ferm et al. en personas entre 5 a 21 años con diabetes tipo 1 (DM1) o DM2 estimó una prevalencia global de RTDM era 3,5%, sin diferencias entre ambos, en el momento del cribado de la RD. El análisis reveló que la RTDM se asoció significativamente con la duración de la diabetes (OR 1,14; P <0,001), la raza negra o afroamericana (OR, 2,12; P = 0,02) y nivel de HbA1c (OR, 1,24; P <0,001). Los pacientes que utilizaron bombas de insulina (INS) (OR, 0,40; P = 0,008) tenían menos probabilidades de tener RTDM que los que no las usaban. Algunos estudios demuestran que el uso de bombas de INS son un factor protector contra la progresión de la RTDM. Se postula que puede estar asociado con una disminución en la variabilidad glucémica o un aumento en el tiempo en el rango. Aunque es probable que veamos una disminución continua de la RTDM entre los pacientes jóvenes con DM1 debido al mayor uso de tecnologías para la diabetes, es probable que ocurra lo contrario entre las personas con DM2, que pueden tener RTDM en el momento del diagnóstico y tienen un mayor riesgo de desarrollar RTDM en duraciones de diabetes más cortas. 

El estudio TODAY (Treatment Options for type 2 Diabetes in Adolescents and Youth) es un ensayo clínico (ECA) multiétnico, aleatorizado, en niños y adolescentes (11 a 17 años) con DM2 de reciente aparición ya comentado en nuestro blog. El estudio empezó el 2004 con 699 pacientes con una duración media de la diabetes de 4,9 años y finalizó el 2011. Al final del estudio a todos los participantes se les invitó a permanecer en el TODAY-2. Después de 7 años de seguimiento, 572 participantes marcarán lo que ha sucedido en relación con las complicaciones y la progresión de la enfermedad en este grupo de pacientes.

La fotografía digital del fondo de ojo (FO) se realizó entre el 2010 y 2011 y unos años después el 2017 y 2018. Las retinografías se realizaron con los siete campos (Gold estándar del diagnóstico de la RD) y se utilizó la clasificación del Early Treatment Diabetic Retinopathy Study (ETDRS). La progresión de la RTDM se definió como un aumento de tres 3 o mas “niveles” en la clasificación ETDRS hasta el final del estudio. 

Completaron ambas evaluaciones 367 participantes. Aproximadamente el 60% presentaron hipertensión (HTA), el 58% tenían albuminuria moderada o severa, y el 30% había sido tratado con hipolipemiantes.  El 85,8% de participantes no tenía signos de retinopatía diabética no proliferativa (RTDMNP) al principio del examen con una duración media de la DM de 4,9 años,y el 13,9% de participantes tenía RTDMNP muy leve. Siete años más tarde, el 51% permanencia sin RTDM. Entre los que progresaron, un 1,4% tenían RTDMNP grave, 2,7% una retinopatía proliferativa (RTDMP) tratada temprana o estable, y 1% una RTDMP de alto riesgo. El edema macular diabético (EMD) no estuvo presente en la cohorte original. Siete años después, un 3,8% habían desarrollado EMD.

Los que progresaron su RTDM (93 pacientes) tuvieron significativamente menor índice de masa corporal (IMC), hemoglobina glucosilada (HbA1c) más alta, presión arterial (PA) más alta, triglicéridos aumentados, disminución péptido C y mayor prevalencia de otras comorbilidades. En el análisis univariante, un aumento de 1% de HbA1c aumentó la probabilidad de progresión de la retinopatía en 2,3 niveles.
La presencia de otras comorbilidades como la hipertensión (HTA) y la enfermedad renal (ERC) se asoció con doble a cuatro veces mayor probabilidad de progresión de la RTDM. El sexo, colesterol ligado a lipoproteína de alta densidad (HDL-c) y lipoproteina de baja densidad (LDL-c) no se asociaron significativamente con progresión de la RTDM. El Análisis multivariante demostraron que la HbA1c era el factor dominante que influía en la progresión de la RTDM. 

Las fortalezas del estudio son: estudio longitudinal y análisis sistemático del FO utilizando la escala ETDRS. Aunque no todos los participantes completaron los dos exámenes retinianos, los participantes estudiados son una cohorte representativa. Aunque la evaluación inicial de la retina se realizó temprano, no corresponde al momento del diagnóstico de DM. 

La población más joven tiene una enfermedad más agresiva y un control glucémico deficiente conlleva un alto riesgo de progresión de RTDM, incluida la enfermedad avanzada que amenaza la vista en la edad adulta joven. Merece investigarse la conexión retina-corazón en pacientes con DM2 de inicio en la juventud. 

Thomas CG, Channa R, Prichett L, Liu TYA, Abramoff MD, Wolf RM. Racial/Ethnic Disparities and Barriers to Diabetic Retinopathy Screening in Youths. JAMA Ophthalmol. 2021 Jul 1;139(7):791-795. doi: 10.1001/jamaophthalmol.2021.1551. PMID: 34042939; PMCID: PMC8160913

Ferm ML, DeSalvo DJ, Prichett LM, Sickler JK, Wolf RM, Channa R. Clinical and Demographic Factors Associated With Diabetic Retinopathy Among Young Patients With Diabetes. JAMA Netw Open. 2021 Sep 1;4(9):e2126126. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2021.26126. PMID: 34570208; PMCID: PMC8477260.

TODAY Study Group. Development and Progression of Diabetic Retinopathy in Adolescents and Young Adults With Type 2 Diabetes: Results From the TODAY Study. Diabetes Care. 2021 Sep 16:dc211072. doi: 10.2337/dc21-1072. Epub ahead of print. PMID: 34531310.

14 de noviembre de 2021

Dietas hipocalóricas frente a bajas de hidratos de carbono. ¿Cuáles son mejores?

Dietas hipocalóricas frente a bajas de hidratos de carbono. ¿Cuáles son mejores?

El tratamiento dietético de la diabetes tipo 2 (DM2) se basa en dos tipos de dietas básicamente, la hipocalórica (DHC) y la baja en hidratos de carbono (DBHC), en un caso basado en la restricción calórica y en el otro en la que la proporción de hidratos de carbono (HC) son inferiores a las recomendadas a las consideradas como una dieta equilibrada.

En este sentido las dieta se dividen en aquellas con 20-50 g/día de HC o menos de un 10% de dietas con contenido calórico de 2000 kcal/día (o dietas muy bajas en HC –DMBHC-, suficientes para producir cetosis); otras con menos de 130 gr HC por día o menos de 26% (dietas con bajo contenido de HC-DBHC) del mismo contenido calórico,  a aquellas con un contenido de un 45% de HC en dietas de 2000 Kcal/día (o equilibradas).

En cuanto a las primeras tenemos como paradigma el estudio Diabetes Remission Clinical Trial (DiRECT), que realizado desde la Atención Primaria (AP) analizó la posibilidad de llegar a la remisión de la diabetes tipo 2 (DM2) a partir de la pérdida de peso. Un estudio que hemos seguido por su trascendencia y además estar ubicado en nuestro nivel

Sucintamente, a los 12 meses, los  306 participantes de 49 consultas de AP, 23 para el grupo de intervención y 26 para el de control sometidos a una DHC,  36 individuos  (24%) del grupo de intervención  y ninguno en el grupo control (p inferior a 0,0001) alcanzaron los 15 kg o más de pérdida ponderal. Y lo más importante  68 (46%) del grupo de intervención y en 6 (4%) del grupo control se alcanzó la remisión de la DM2 siendo el odds ratio (OR) de 19,7 (IC 95% 7,8–49,8; p inferior a 0,0001). 

A los dos años de 149 participantes por grupo a los 24 meses 17 (11%) del grupo de intervención y 3 (2%) del de control tuvieron una pérdida ponderal de al menos 15 kg, siendo el OR  de 7,49 (IC 95% 2,05-27,32; p=0,0023). En cuanto a la remisión de la DM2 53 (36%) del grupo de intervención y 5 (3%) del control tenían su DM2 en remisión, OR 25,82( IC 95% 8,25 – 80,84; p inferior a 0,0001). 

En cuanto a las  DBHC existen revisiones sistemáticas con metaanálisis de Joshua Z et al, que comentamos este año, de dietas con menos de 26% de las calorías en forma de HC, comparando la eficacia y seguridad de las DBHC y DMBHC en los pacientes con DM2; según este a los 6 meses las DBHC en comparación con las dietas control alcanzaron tasas de remisión de la DM2  en 8 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) (264 individuos) de (76/133 -57% frente a  41/131 -31%); diferencia de riesgo de 32% (IC 95% 17 a 47, p inferior a 0,001, coeficiente de heterogeneidad  -I2 58%). Pero  a los 12 meses las diferencias en la remisión de la DM2 fueron ridículas. Del mismo modo, las mejorías evidentes en la pérdida de peso, triglicéridos,  y sensibilidad a la INS a los 6 meses  se redujeron sensiblemente a los 12 meses. La pérdida media de peso frente a dieta control fue de 3,46% kg a los 6 meses que prácticamente desapareció a los 12 meses. 

Hoy traemos aquí una revisión sistemática con la que identificar y comparar los datos disponibles entre dietas DBHC y DHC con diferentes ingestas energéticas.

Se hizo una búsqueda en bases de datos médicas  CENTRAL, CINAHL (Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature), Embase, MEDLINE y Scopus ECA en individuos adultos con DM2 con DBHC definidos como aquellas con menos de 130 gr HC/día (o menos del 26% de la energía total) y que tuvieran objetivos glucémicos y del peso corporal. Para el análisis se aplicaron las directrices de las Guías de Práctica Clínica (GPC) de la  Cochrane y PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses).
De los 586 inicialmente identificados solo 91 se evaluaron y  15 ECA cumplieron los criterios de inclusión. De éstos 9 ECA utilizaron DBHC con una moderada o ausente limitación de la ingesta energética. Los 6 ECA restantes fueron ECA con DHC con menos de 1200 kcal/día.

En el análisis se calculó el porcentaje de  pérdida de peso y de modificaciones de la HbA1c a los 3, 6, 12 y 24 meses, si existía esta información.
Se realizaron tres grupos el de aquellos sin restricción calórica (ad libitum), los de restricción moderada (1.200 a 2.000 kcal/día) o aquellos de restricción calórica importante (inferior a 1.200 kcal/día).

Aún teniendo los ECA introducidos gran heterogeneidad en la duración, control y % de HC en la dieta, se mostró que las intervenciones con o sin restricción en energética produjeron pérdidas de peso significativas y de HbA1c como resultados finales. El análisis comparativo entre  DBHC sin restricción calórica con aquellas DHC, mostró que éstas no fueron superiores a aquellas ad libitum pero DBHC a los 12 y 24 meses. Se encontró, como no podía ser de otra manera, una asociación entre los estudios de pérdida de peso y de reducción de la HbA1c a los 6, 12 y 24 meses, indicando que una pérdida de peso sensible sería el fundamento de la remisión de la DM2. Algo por otra parte, ya conocido.

La novedad de este metaanálisis es que se demuestra que no es necesario una restricción calórica para que la HbA1c se encuentre en rangos de buen control metabólico 

Nicholas AP, Soto-Mota A, Lambert H, Collins AL. Restricting carbohydrates and calories in the treatment of type 2 diabetes: a systematic review of the effectiveness of 'low-carbohydrate' interventions with differing energy levels. J Nutr Sci. 14 Sep 2021;10:e76. doi: 10.1017/jns.2021.67. PMID: 34589208

Lean MEJ, Leslie WS, Barnes AC, Brosnahan N, Thom G, McCombie L, et al Durability of a primary care-led weight-management intervention for remission of type 2 diabetes: 2-year results of the DiRECT open-label, cluster-randomised trial. Lancet Diabetes Endocrinol. 2019 May;7(5):344-355. doi: 10.1016/S2213-8587(19)30068-3. Epub 2019 Mar 6. 

Lean ME, Leslie WS, Barnes AC, Brosnahan N, Thom G, McCombie L, Peters C, et al. Primary care-led weight management for remission of type 2 diabetes (DiRECT): an open-label, cluster-randomised trial. Lancet. 2017 Dec 4. pii: S0140-6736(17)33102-1. doi: 10.1016/S0140-6736(17)33102-1. [Epub ahead of print]

Joshua Z Goldenberg, Andrew Day, Grant D Brinkworth, Junko Sato, Satoru Yamada, Tommy Jönsson et al. Efficacy and safety of low and very low carbohydrate diets for type 2 diabetes remission: systematic review and meta-analysis of published and unpublished randomized trial data. BMJ 2021; 372 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.m4743 (Published 13 January 2021)


10 de noviembre de 2021

Adherencia a las recomendaciones de seguimiento de HbA1c mediante telemedicina durante la pandemia por COVID-19

Adherencia a las recomendaciones de seguimiento de HbA1c mediante telemedicina durante la pandemia por COVID-19

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

Pese a las constantes críticas desde ciertos sectores, la telemedicina puede llegar a aportar grandes ventajas en ciertos contextos. Reduce los costes, el impacto de la ausencia de un paciente, reduce el mal uso de la atención médica y mejora los tiempos de espera y la satisfacción en general. Sin embargo, el traslado imperativo de la carga asistencial hacia la patología aguda (infección por Síndrome Respiratorio Agudo Severo por CoronaVirus 2 -SARS-CoV-2) en detrimento de la patología crónica, ha podido provocar un empeoramiento del control habitual que se realiza a los pacientes, así como un screening deficiente de dicha patología crónica.

El estudio que hoy comentamos en el blog es un breve análisis de cohortes retrospectivo que compara la solicitud de HbA1c entre una consulta presencial y una telemática, tanto en pacientes con diabetes (DM) como en personas sin DM. El periodo analizado corresponde al año 2020 (año completo) -recordemos que el uso masivo de la telemedicina a causa de la pandemia llegó a finales de marzo 2020 aproximadamente-. Los autores quisieron conocer, además, las diferencias en las solicitudes de HbA1c entre Médicos de Familia (MF) y otras especialidades. 

Se analizaron un total de 63.722 consultas médicas donde el paciente tipo fue una mujer blanca de 62 años con un riesgo cardiovascular (RCV) bajo y que en su mayoría fue atendida por su Médico de Familia (MF).  

Los resultados arrojaron una disminución de las solicitudes de HbA1c en las consultas presenciales con respecto a los datos pre-pandemia (74,2% vs 60,2%). Tanto en las consultas de Atención Primaria (AP) como en las consultas hospitalarias, existe una mejora adherencia a las recomendaciones analíticas en las consultas presenciales que en las telemáticas (60,2% vs 56%; p valor menor de 0,001)

Aunque no se encontraron diferencias significativas en la cohorte de pacientes sin DM, sí se encontraron diferencias en cuanto a la solicitud de HbA1c en consulta presencial frente a la telemática (68,1% vs 60,2%; p valor menor de 0,001). Esta diferencia fue menor en las consultas de AP, que supusieron casi el doble de los encuentros con el médico de los pacientes estudiados.

En conclusión, se encontró una mejor adherencia al seguimiento analítico en las consultas presenciales frente a las telemáticas durante la pandemia por COVID-19. Según los autores, aunque las tasas fueron mejores en las consultas presenciales que en las telemáticas, el uso de la medida estandarizada del National Quality Forum sugiere que la calidad de la atención diabética telemática es cercana a la presencial. 

Igualmente, según los autores, la inexistencia de diferencias significativas en la solicitud de HbA1c entre la consulta presencial y la telemática en el grupo de pacientes sin DM demuestra -traduzco tal cual- el beneficio de la telemedicina en la atención preventiva, aportando un beneficio comparable con un menor coste económico. -A este redactor, le parece un poco atrevido deducir un beneficio en la prevención de la DM analizando sólo el número de HbA1c solicitadas en pacientes sin DM. Sin embargo, traslado aquí, el que para los autores fue su “hallazgo más notable”-

Será interesante conocer en un futuro, los datos comparativos entre las consultas presenciales y las telemáticas sin pandemia de por medio. Esperemos que podamos ver ese estudio en un futuro próximo.

Baughman D, Zain A, Waheed A. Patient Adherence to Hemoglobin A1c Testing Recommendations in Telemedicine and In-Office Cohorts During COVID-19. JAMA Netw Open. 2021 Sep 1;4(9):e2127779. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2021.27779.


7 de noviembre de 2021

Pueden las estatinas influir en la evolución de la diabetes

Pueden las estatinas influir en la evolución de la diabetes

Un tema que pensaba que había quedado aparcado habida cuenta el efecto desproporcionado de los beneficios de las estatinas frente al riesgo de presentar una diabetes tipo 2 (DM2) en aquellos que tienen prescritas las estatinas vuelve a estar entre nosotros.

El macroestudio (por número de pacientes incluídos) "Justification for the Use of Statins in Primary Prevention: An Intervention Trial Evaluating Rosuvastatin"  (JUPITER) con la rosuvastatina mostró en su día que existía un 9% en el riesgo de presentar una diabetes tipo 2 (DM2) en las 90.000 personas que tomaban la rosuvastatina. Metanálisis ad hoc como el de Sattar N et al añadiendo a éste otros ensayos clínicos aleatorizados (ECA) no tan numerosos (13 ECA y  91.140 personas) mostró como que había que tratar a 255 pacientes con estatinas  (IC 95% 150–852)  durante cuatro años para detectar un caso de DM2; pero que este riesgo se compensaba por el hecho que en el  mismo período temporal se  evitarían 5,4 muertes por eventos cardiovasculares (EvCV). 

El mecanismo por el que las estatinas incrementarían el riesgo de presentar DM2 se sugirió que tendría que ver con el aumento de la insulinorresistencia al tiempo que  una leve pero progresiva alteración del funcionamiento de las células beta pancreáticas. Todo ello en grado variable según el tipo de estatina. De modo que la simvastatina y la rosuvastatina reducirían la sensibilidad insulínica pero por el contrario la pravastatina la mejoraría.

El tema no es baladí en el paciente con DM2 pues como sabemos los Standards Medical Care (SMC) de la American Diabetes Association (ADA) y otras Guías de Práctica Clínica (GPC) como la American College of Cardiology/ American Heart Association (ACC/AHA) recomiendan prescribir estatinas a todo paciente con DM2 en prevención primaria, o sea sin EvCV previos, entre 40-75 años y que tuvieran un ≥ LDL-c (low-density lipoprotein) 70 mg/dl lo que incluye prácticamente a todos los pacientes con esta enfermedad en dicho margen de edad.

Y es que, como hemos adelantado, las estatinas incrementarían, aunque inicialmente poco, la insulinorresistencia, los niveles de HbA1c y la glucosa basa (GB); que incluso en algún estudio observacional las estatinas lo elevarían a  una reducción de hasta un 24% de la sensibilidad a la insulina (INS). Un análisis secundario del JUPITER (Ridker PM et al, 2010) mostró un incremento de 0,3% de la HbA1c  en el grupo de la rosuvastatina frente a un 0,22% del grupo control (p inferior a 0,001), pero no en la GB.

De ahí que tengamos la preocupación de que este incremento de la insulinorresistencia pudiera incrementar en la vida real en personas con DM (no distingue tipos) la progresión de su DM (medido en forma de cambios en las dosis de INS, número de antidiabéticos no insulínicos –ADNI-, complicaciones hiperglucémicas…) tras el inicio del tratamiento estatínico en una cohorte de pacientes del  US Department of Veterans Affairs (VA) americano.

Se trata por tanto de un estudio de una gran cohorte retrospectiva de pacientes de más de 30 años que habían sido diagnosticados de DM durante el período de estudio y se les había prescrito estatinas o  un comparador activo en pacientes cubiertos por el VA entre los años 2003-15. La información clínica, demográfica, de exploración física, de laboratorio y de la medicación se recabó del Veterans Affairs health system. 
La intervención tuvo que ver con la iniciación de la utilización de estatinas o de bloqueadores H2 o de inhibidores de la bomba de protones (IBP) que sería el comparador.

Se midió la progresión de la DM2 según la iniciación de la INS, el incremento del número de ADNI, la incidencia de más de 5 mediciones de glucemia ≥ 200 mg/dl o un nuevo diagnóstico de cetoacidosis o diabetes sin control. 
De los 705.775 pacientes elegidos, se crearon  83.022 parejas (77% sin EvCV previos) apareadas según diseño de propensión (propensity-matched design) según utilizaran estatinas o el comparador activo. La edad media de las parejas seguidas fue de 60,1 (11,6) años, el 94,9% (78.712) fueron varones, y el 68,2% de raza blanca.

La progresión de la DM2 ocurrió en el 55,9% de los pacientes que utilizaban estatinas frente al 48,0% del comparador activo o una tasa aleatoria de riesgo odds ratio (OR) de 1,37 (IC 95% 1,35-1,40; P inferior a 0,001).  El OR fue dependiente de la potencia de la estatina, siendo de 1,8 en estatinas de alta potencia, 1,55 en de media, y de 1,45 las de baja potencia.

Cada componente del objetivo primario fue significativamente más alto entre los tratados con estatinas, así el OR según el incremento del número de ADNI fue de  1,41 (p inferior a 0,001), la frecuencia de nuevos tratamientos con INS OR 1,16 (p inferior a 0,001), episodios de hiperglucemia persistente OR 1,13 (p inferior a 0,001) y de nuevos casos de cetoacidosis o de DM no controlada de OR 1,24; p inferior a 0,001.

El análisis secundario demostró que la relación de dosis/respuesta entre la reducción de la LDL-c y la mayor progresión de la DM2.

Concluyen que  la utilización de las estatinas en la vida real en pacientes con DM se asociaría con una mayor progresión de la misma frente a comparador activo en la iniciación del tratamiento con INS, hiperglucemia significativas, complicaciones hiperglucémicas y en el incremento del número de prescripciones de ADNI. Se ha calculado que el número de personas con DM necesarias expuestas a las estatinas para que un paciente altere la progresión de su DM es de trece, lo que no es baladí.
Por ello, en el ratio de riesgo/beneficio de la utilización de las estatinas en pacientes con DM deberían tenerse en cuenta sus efectos metabólicos.

Ishak A. Mansi; Matthieu Chansard; Ildiko Lingvay; et al. Association of Statin Therapy Initiation With Diabetes Progression.  A Retrospective Matched-Cohort Study.  JAMA Intern Med. Published online October 4, 2021. doi:10.1001/jamainternmed.2021.5714

Cederberg H, Stančáková A, Yaluri N, Modi S, Kuusisto J, Laakso M. Increased risk of diabetes with statin treatment is associated with impaired insulin sensitivity and insulin secretion: a 6 year follow-up study of the METSIM cohort. Diabetologia. 2015 Mar 10. [Epub ahead of print]

Ridker PM, MacFadyen J, Cressman M, Glynn RJ. Efficacy of rosuvastatin among men and women with moderate chronic kidney disease and elevated high-sensitivity C-reactive protein: a secondary analysis from the JUPITER (Justification for the Use of Statins in Prevention-an Intervention Trial Evaluating Rosuvastatin) trial.J Am Coll Cardiol. 2010;55(12):1266-1273. doi:10.1016/j.jacc.2010. 01.020


3 de noviembre de 2021

Declaración de las recomendaciones de la US Preventive Services Task Force en el cribado de la prediabetes y la diabetes de tipo 2

Cribado de la prediabetes y la diabetes de tipo 2

Declaración de las recomendaciones de la US Preventive Services Task Force.

Comentario de Enrique Carretero Anibarro @Enriq_Carretero

Es conocida la alta prevalencia de prediabetes (PRED) y la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) en nuestro medio. Los pacientes con PRED presentan un alto riesgo de progresar a DM2, actualmente las estimaciones del riesgo de progresión varían mucho, quizá por las diferencias en la definición de PRED o por la heterogeneidad de esta. Lo que sí es seguro es que las intervenciones sobre los estilos de vida (MEV)  como la alimentación y la actividad física han demostrado que en personas con PRED previenen o retrasan la progresión hacia la DM2. Por ello es de vital importancia establecer programas de cribado eficientes que permitan realizar un diagnóstico temprano de PRED y DM2 en adultos asintomáticos.

En 2015, el US Preventive Services Task Force (USPSTF) recomendó el cribado de la glucemia como parte de la evaluación del riesgo cardiovascular (RCV) en adultos de 40 a 70 años con sobrepeso u obesidad. El USPSTF también recomendó que los sanitarios ofrezcan o remitan a los pacientes con niveles  de glucemia alterados a intervenciones intensivas de asesoramiento conductual para promover una dieta saludable y actividad física. 

Para actualizar su declaración de recomendaciones de 2015, el USPSTF encargó una revisión sistemática de la evidencia actual. Esta revisión se centró sobre los beneficios y daños del cribado de la PRED y la DM2 en adultos asintomáticos (no embarazadas), y los beneficios y daños de las intervenciones sobre la PRED y la DM2 detectadas por el cribado o la DM2 de reciente diagnostico (como el asesoramiento conductual centrado en la dieta, la actividad física, los fármacos para el control de la glucemia, la presión arterial -PA- o los lípidos, en comparación con la ausencia de tratamiento o la atención habitual). La revisión también examinó la efectividad de las intervenciones en PRED para retrasar o prevenir la progresión a DM2.

Basándose en los datos que sugieren que la incidencia de DM2 aumenta a la edad de 35 años en comparación con edades más tempranas y en las pruebas de los beneficios de las intervenciones para la DM2 recién diagnosticada, el USPSTF ha disminuido a los 35 años la edad a la que comenzar el cribado.

La USPSTF concluye con moderada certeza que el cribado de la PRED y la DM2 y el ofrecimiento o la derivación de los pacientes con PRED a intervenciones preventivas eficaces tienen un beneficio neto moderado. Los daños de las intervenciones para la DM2 detectada por el cribado o diagnosticada temprano, fueron escasos y no fueron significativamente diferentes en todos los ensayos. Esto es, adelantar la edad de cribado en esta población no les supone un riesgo añadido.

En definitiva: La USPSTF recomienda el cribado de la PRED y la DM2 en adultos asintomáticos de 35 a 70 años que tienen sobrepeso u obesidad (definidos como un índice de masa corporal (IMC)  ≥25 y ≥30 kg/m2, respectivamente).  También recomienda que los sanitarios ofrezcan o remitan a los pacientes con PRED a intervenciones preventivas eficaces. (Recomendación B).

Esta recomendación sustituye a la declaración de recomendaciones del USPSTF de 2015 sobre el cribado de niveles de glucemia alterados y DM2 en adultos asintomáticos. 

No es baladí que los factores de riesgo más importantes para desarrollar PRED y DM2 en adultos son el sobrepeso y la obesidad. Consecuencia de los malos hábitos de alimentación y del sedentarismo  la obesidad está siendo un verdadero problema en nuestra sociedad y cada vez está más presente en pacientes jóvenes. Por ello es lógico pensar que la bajada del dintel de edad en el cribado puede ser resultado de esta epidemia de obesidad a edades tempranas.  Recordar que otras sociedades también aportan su punto de opinión al respecto y no necesariamente coinciden con el USPSTF. 

La Asociación Americana de Diabetes (ADA) recomienda el cribado universal de PRED y DM para todos los adultos de 45 o más años, independientemente de los factores de riesgo, y en los adultos que tienen sobrepeso u obesidad (IMC ≥25 o ≥23 kg/m2 en personas asiático-americanas) con uno o más factores de riesgo, independientemente de la edad.
La Asociación Americana de Endocrinología Clínica (AACE) recomienda el cribado universal de PRED y DM2 para todos los adultos de 45 o más años, independientemente de los factores de riesgo, y el cribado de las personas con factores de riesgo (independientemente de la edad).

US Preventive Services Task Force, Davidson KW, Barry MJ, Mangione CM, Cabana M, Caughey AB, Davis EM, Donahue KE, Doubeni CA, Krist AH, Kubik M, Li L, Ogedegbe G, Owens DK, Pbert L, Silverstein M, Stevermer J, Tseng CW, Wong JB. Screening for Prediabetes and Type 2 Diabetes: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement. JAMA. 2021 Aug 24;326(8):736-743. doi: 10.1001/jama.2021.12531. PMID: 34427594.