sábado, 12 de noviembre de 2011

¿Protegen los DDP-4 contra las fracturas óseas en el diabético?

¿Protegen los DDP-4 contra las fracturas óseas en el diabético?
El tema de las fracturas óseas en el diabético ha sido famoso a raíz de la introducción de las glitazonas, sin embargo el diabético de por sí tiene mayor riesgo de fracturas que la población general. El investigar como se comportan los fármacos nuevos en este aspecto, como en otros también polémicos, como el de la seguridad cardiovascular...es siempre bien recibido. Aspectos como la densidad ósea o la posibilidad de caídas (tener hipoglucemias con las insulinas, por ejemplo, a pesar de ser neutras en la densidad ósea) tienen que ser contemplados. Se conoce por otro lado que los GLP-1 - Glucagon-like peptide-1- aumentan la diferenciación de los osteoblastos e inhiben la actividad osteoclástica, estimulando la formación ósea en roedores. En este sentido, otros fármacos capaces de incrementar la actividad incretínica, tal es el caso de los DDP-4 – inhibidores de la dipeptidyl peptidase-4, deberían tener efectos beneficiosos a nivel óseo. Para investigar esta suposición se hizo una búsqueda en base a los distintos términos en relación a los DDP-4 “vildagliptin,” “sitagliptin,” “saxagliptin,” “alogliptin,” “linagliptin,”…destacando ensayos clínicos (ECA) de al menos 24 semanas comparadas con placebo hasta abril del 2011, e identificando el efecto de estas sustancias en la incidencia de fracturas. Se valoró el grado de heterogeneidad de los estudios, que fue limitado por la escasa cantidad de ECAs incluidos en el metanálisis. En concreto de 54 ECAs, 16 no destacaron esta variable y 10 mostraron 0 casos de fracturas. En total fueron 28 ECAs los estudiados, 11,880 pacientes con DDP-4 frente a 9,175 controles durante una duración media de 35 semanas. El total de fracturas óseas identificadas fueron 63 (26 DDP-4 frente a 37 controles), representando una Odds ratio (OR) de 0.6 (IC 95%, 0.37–0.99, P = 0.045). Según la duración esta OR fue de 0.54 (0.28–1.03, P = 0.063) en ECAs de 52 semanas y de 0.70 (0.32–1.52, P = 0.37) y aquellos de mayor duración –solo 7 ECAs. Concluyen que estos resultados deben interpretarse con precaución dada la escasa duración de los ECAs, y que esta variable no fue la principal en gran cantidad de ECAs, que solo fue recogida como eventos adversos. Por otro lado, no se pudo discriminar por sexos, ni entre mujeres pre o postmenopáusicas, como en las glitazonas. Dejando de lado todos estos posibles sesgos y limitaciones parece que estos fármacos tendrían un factor protector frente a las fracturas, en exclusión de comparadores como las insulinas y sulfonilureas (riesgo de hipoglucemias) o de glitazonas (reducción de la densidad ósea)


Monami M, Dicembrini I, Antenore A, Mannucci E. . Dipeptidyl Peptidase-4 Inhibitors and Bone Fractures: A meta-analysis of randomized clinical trials. Diabetes Care. 2011 Nov;34(11):2474-6.

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