El sobrepeso y la obesidad siguen en aumento y constituyen un importante problema de salud pública, con una marcada variabilidad individual en la respuesta a las intervenciones para la pérdida de peso. Los modelos actuales se centran principalmente en el peso total, sin considerar adecuadamente la composición corporal ni la recuperación ponderal, factores clave del riesgo metabólico. La evidencia emergente indica que los datos multiómicos, en particular del microbioma y el metaboloma intestinal, aportan información adicional relevante más allá de las variables fenotípicas clásicas (características demográficas, antropométricas y dietéticas). En este contexto, este estudio evalúa si la integración de características basales fenotípicas y multiómicas permite predecir la pérdida y la recuperación de peso, así como los cambios en la masa grasa corporal (MGC) y la masa magra blanda (MMB).
El ensayo LEAN-TIME fue un estudio aleatorizado, controlado y factorial 2 × 2 de 12 semanas, que evaluó el efecto de una dieta saludable baja en carbohidratos (DSBH), la alimentación con restricción de tiempo (RT de 10 h) y su combinación en adultos con sobrepeso u obesidad (IMC ≥ 24 kg/m²). Noventa y seis participantes fueron asignados a cuatro grupos (control, DSBH, RT o combinación), todos con restricción calórica isocalórica (1600 kcal/día en hombres; 1300 kcal/día en mujeres). Ochenta y ocho completaron la intervención y 79 realizaron seguimiento adicional de 28 semanas. (Sigue leyendo...)
Este análisis secundario evaluó cambios en el peso y la composición corporal (MGC y MMB), al inicio, a las 12 semanas y a las 40 semanas, diferenciando la fase de pérdida de peso y la de recuperación ponderal. Se consideraron tanto el cambio continuo como la pérdida de peso clínicamente significativa (≥5%). Como predictores se incluyeron variables basales: 205 especies de microbioma intestinal, 217 metabolitos fecales, características dietéticas, indicadores metabólicos y antropométricos, y el cambio de peso precoz hasta la semana 3.
Durante las 12 semanas de intervención, tanto la RT como la DSBH se asociaron, en promedio, a una mayor pérdida de peso que el grupo control, con una marcada variabilidad interindividual, por lo que todos los grupos se incluyeron en los análisis predictivos. Los 88 participantes eran mayoritariamente hombres jóvenes (64,7%), con sobrepeso leve, perfil metabólico globalmente saludable, baja actividad física y una dieta basal rica en hidratos de carbono de baja calidad. La restricción calórica se asoció a una reducción significativa del peso (−3,53 kg) y de la masa corporal (−2,80 kg) al final de la intervención, seguida de una recuperación ponderal significativa durante el seguimiento de 28 semanas. Dado que el balance neto hasta la semana 40 no fue significativo, los modelos predictivos se desarrollaron de forma independiente para las fases de pérdida y recuperación de peso.
Durante la fase de restricción calórica se observó una amplia variabilidad en la pérdida de peso (de −10,2 kg a +1,6 kg), lo que permitió desarrollar modelos predictivos basados en variables basales. La integración de datos multiómicos con variables fenotípicas explicó con mayor precisión los cambios ponderales (R² = 0,49; P = 0,001) que los modelos basados únicamente en el fenotipo (R² = 0,21), mejorando aún más al añadir el cambio de peso precoz a las 3 semanas. Estos modelos también mostraron un rendimiento superior para predecir una pérdida de peso clínicamente significativa (≥5%) y los cambios en la composición corporal (área bajo la curva = 0,95; IC 95%: 0,90–1,00), confirmando que la integración de información ómica aporta un valor predictivo sustancial durante la fase de pérdida de peso.
En la fase de recuperación se constató una elevada variabilidad interindividual en peso y composición corporal. Los modelos multiómicos predijeron con alta precisión la recuperación de peso y de masa grasa y magra, superando claramente a los modelos clínicos aislados.
Finalmente, se identificaron predictores basales comunes en ambas fases. En particular, determinados metabolitos y bacterias intestinales (como el ácido N-acetil-L-aspártico, Ruminococcus callidus y Bifidobacterium adolescentis) se asociaron de forma consistente tanto con la pérdida como con la recuperación de peso y composición corporal, lo que sugiere mecanismos biológicos compartidos.
En conjunto, este estudio demuestra que el microbioma intestinal y el metaboloma fecal son determinantes clave para predecir la pérdida y, especialmente, la recuperación de peso, con un mayor rendimiento predictivo para los cambios en la composición corporal que para el peso total. Estos hallazgos se sustentan en un ensayo de alimentación bien controlado, con restricción calórica y seguimiento prolongado, y en un modelado robusto en dos etapas con validación cruzada y análisis de sensibilidad. No obstante, la ausencia de validación externa, el perfil específico y el tamaño moderado de la muestra, el uso de modelos lineales y la falta de consideración de la adherencia individual limitan la generalización de los resultados.
En conclusión, abre la puerta, también desde atención primaria, a estrategias de control ponderal más personalizadas, eficaces y orientadas a minimizar la recuperación de peso a medio plazo.


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