11 de enero de 2026

La OMS publica su Guía para el uso de las terapias GLP1 en obesidad


Comentario del Dr. Carlos Hernández Teixidó (@carlos_teixi)

Mil millones de personas en el mundo conviven con obesidad. La cifra da vértigo como mínimo. Tanto es así, que en los últimos años se ha puesto el foco en el manejo y tratamiento de la obesidad desde diferentes vías. Las terapias GLP1 (arGLP1 y duales) han demostrado beneficio en la pérdida de peso, el apetito, en las comorbilidades asociadas, en la mortalidad y en la calidad de vida. Es incontestable que estos fármacos están cambiando las tendencias de obesidad, están cambiando mercados, están modificando las raciones en los restaurantes de Norteamérica…

Su uso, en muchos casos desvirtuado, precisa de unas pautas e indicaciones claras en el contexto del manejo de la obesidad. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado, en formato web interactiva, su Guía para el uso de terapias GLP1 en adultos con obesidad (pincha en el enlace). En ella, se ha seguido el sistema GRADE para formular las recomendaciones sobre la eficacia, efectividad y seguridad de los arGLP1 y duales. Dado que la GPC es una web y es difícil de resumir, esta semana nos ayudamos del artículo de síntesis publicado en JAMA que contextualiza el total de la guía. (Sigue leyendo…)

La OMS recomienda a largo plazo el uso de terapias GLP1. Esto lo define como más de 6 meses de tratamiento continuo en adultos con obesidad. A largo plazo, pero como parte de un abordaje integral y centrado en las personas. Asimismo, destacan la importancia del diagnóstico precoz y de la combinación de intervenciones conductuales, médicas y, si procede, quirúrgicas.

La segunda recomendación más importante es que propone asociar la farmacoterapia a terapia conductual intensiva que incluya asesoramiento en dieta, actividad física y que tenga un seguimiento regular.

Ambas recomendaciones se describen como condicionales, debido a las limitaciones en los datos de seguridad a largo plazo, el alto precio, las diferencias en los sistemas sanitarios y sus posibles implicaciones en la equidad. Es decir, en el sistema GRADE no solo depende de si el tratamiento funciona, sino de si es razonable sus recomendaciones de forma generalizada en contextos reales. Dicho de otra forma, estos factores reducen la certeza inequívoca de que los beneficios superen a los efectos indeseables en todos los contextos.

Además, se subraya que la medicación por sí sola no puede resolver la epidemia global de obesidad. La disponibilidad de terapias con GLP1 debe servir como catalizador para desarrollar un sistema integral de manejo de la obesidad que garantice la equidad, fortalezca los sistemas sanitarios y las políticas de promoción de salud.

Por último, aporta los 4 principios básicos para una dieta saludable aplicable en todos los grupos poblacionales. Una dieta saludable debe proporcionar suficientes nutrientes esenciales, debe ser equilibrada en la ingesta y en las fuentes de energía, debe ser moderada en el consumo de alimentos asociados a efectos perjudiciales; y debe ser diversa en alimentos nutritivos.

Aunque este redactor está convencido de que este documento será muy referenciado en un futuro, se ha quedado un poco frío. Recomendaciones algo vagas, amplias y que aportan poco a lo que ya sabíamos. Sí, se ajusta muy bien a GRADE, y sí, tiene un alto nivel de evidencia para recomendar lo que recomienda, pero es que no creo que ayude al clínico en su día a día. Quizá remueva algo en la parte política. Qui lo sa?

Cuídense.





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