domingo, 26 de mayo de 2019

La fuerza muscular y la incidencia de diabetes tipo 2

La fuerza muscular y la incidencia de diabetes tipo 2

Es conocido por datos de estudios observacionales que la actividad física (AF) se asocia con una reducción en la incidencia de la diabetes tipo 2 (DM2). Sin embargo, la mayoría de los estudios están hechos sobre estudios de ejercicios aeróbicos, entendiendo que la aptitud cardiorespiratoria (ACR) sería un marcador asociado de manera inversa con la incidencia de esta patología. No se conocen las repercusiones de otros tipos de AF y de la forma física sobre el riesgo de presentar DM2.
Los ejercicios de fuerza muscular y su repercusión sobre el desarrollo de enfermedades crónicas no están del todo estudiado, aunque es conocido que reduce el riesgo de los factores de riesgo cardiovascular (FRCV), de la enfermedad cardiovascular (ECV) y de la mortalidad (MCC).
El principal determinante de la fuerza muscular son los ejercicios de resistencia (ER). Existen pocas evidencias entre los ER y el riesgo de DM2, aunque los datos (basados en autoevaluaciones) indican que reducen el riesgo de DM2 tanto en varones como en mujeres, si bien es cierto que presentan gran cantidad de sesgos de selección, de recuerdo o de conveniencia social que pueden subestimar los resultados.
De ahí que la medición de la fuerza muscular puede mejorar nuestros conocimientos al efecto.
El objetivo de este estudio es el de examinar la asociación independiente entre la fuerza muscular y la incidencia de DM2. La hipótesis de partida fue que tras controlar los factores confusores potenciales la fuerza muscular tendría un efecto protector de la DM2.
El Aerobics Center Longitudinal Study (ACLS) es un estudio prospectivo que evalúa la asociación entre los factores de los estilos de vida con resultados de salud en individuos de ambos sexos.
Participaron 4.832 individuos entre 20-100 años a los que se les aplicaron test de fuerza y test de resistencia como parte de un examen físico en la  Cooper Clinic de Dallas (Texas) entre 1 enero del 1981 y el 31 de diciembre del 2006. Se excluyeron  a aquellos con antecedentes de eventos cardiovasculares (EvCV) y con el diagnóstico de DM. La fuerza se clasificó por grupos de edad y tercios específicos por sexo y puntuación combinada de la fuerza ejercida (piernas y banco).
Durante un seguimiento de 8,3 años de los 4681 pacientes 229 (4,9%) desarrollaron la DM2. Los individuos clasificados en el nivel medio de la fuerza muscular tuvieron un 32% menor riesgo de desarrollo de DM2, tasa aleatoria de riesgo, hazard ratio (HR) 0,68 (IC 95% 0,49-0,94; p= 0,02) cuando se la comparaba con la categoría con menor fuerza muscular y tras ajustarlo por potenciales factores confusores, incluyendo la ACR estimada. Sin embargo, no se encontró una asociación significativa entre los ejercicios de fuerza del tramo superior corporal con la incidencia de DM2. La realidad es que un análisis secundario mostró como el grupo de mayor fuerza muscular del tramo superior tuvo un 49% mayor riesgo de DM2 cuando se le comparaba con el grupo de fuerza moderada HR 1,49 (IC 95% 1,05-2,10) en un modelo completo y tras excluir el grupo de fuerza menor. La realidad es que piensan que estos datos del tramo superior podrían estar confundidos con otras variables basales como el ACR, el índice de masa corporal (IMC),…
Estudios anteriores de la ACLS ya habían mostrado una relación inversa entre la fuerza muscular y el síndrome metabólico (SM), la obesidad, la mortalidad por cualquier causa (MCC), y por cáncer y todo ello independiente del ACR.
Concluyen que un nivel moderado de ejercicio de fuerza muscular estaría asociado con un menor riesgo de debutar con DM2, y todo ello independiente de la ACR estimada. Dado que la ACR está asociada en sentido inverso con la incidencia de DM2 es muy importante alcanzar una fuerza muscular moderada  al tiempo que un alto nivel de ACR con el que reducir el riesgo de DM2, aunque no se sepa con seguridad si pudieran tener efectos aditivos.
Los ER ayudarían a aumentar y mantener la masa magra corporal mejorando el control glucémico y aumentando los depósitos esqueléticos musculares de glucosa. A su vez reducirían la adiposidad visceral, un componente de la insulinoresistencia.
Con todo, señalan que se necesitarían más estudios que relacionaran la dosis/respuesta en fuerza muscular y la DM2.

Wang Y, Lee DC, Brellenthin AG, Sui X, Church TS, Lavie CJ, Blair SN. Association of Muscular Strength and Incidence of Type 2 Diabetes. Mayo Clin Proc. 2019 Apr;94(4):643-651. doi: 10.1016/j.mayocp.2018.08.037. Epub 2019 Mar 11.


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