jueves, 23 de octubre de 2014

La betatrofina y la insulinorresistencia

La betatrofina y la insulinorresistencia

Sobre la betatrofina ya hemos hablado en una ocasión como una sustancia que en animales de experimentación se la ha relacionado con  la regeneración de las células β  pancreáticas. 
La evolución y el tratamiento de la diabetes tipo 2 (DM2) lleva irremediablemente al fallo de las células  β  pancreáticas con el tiempo sin que exista, hasta el momento, ningún tratamiento que permita enlentecer o revertir este lento e inexorable proceso. De existir algún tratamiento en este sentido marcaría un hito en el tratamiento de la DM2, pues podría conducir a la curación de la enfermedad.
La insulinorresistencia como sustrato fisio-patológico de la enfermedad induce a la hipertrofia de las células  β con las que compensar las necesidades insulínicas;  y este hecho se realiza mediante diversos factores de crecimiento. La identificación de estos factores ayudaría a conocer la fisio-patología del proceso y permitiría desarrollar nuevas líneas terapéuticas.
En este aspecto, existen estudios con los derivados incretínicos, como los análogos de los  glucagon-like peptide-1, con las adipoquinas  incluidas la leptina y la adiponectina, con las mioquinas musculares, tales como la interleuquina -6, y con los derivados tiroideos tipo T3/T4, que influirían en el incremento de la masa celular  β, sin embargo su falta de especificidad y escasos efectos las hace poco atractivas en la terapéutica, hasta el momento.
Como vimos en un post anterior, modelos en ratas de laboratorio a las que se les provocó una insulinorresistencia, se les indujo  la proliferación de las células β  pancreáticas mediante la betatrofina, una hormona que se expresa en las células del hígado y del tejido graso, y con ello la mejora en la tolerancia a la glucosa (Melton et al).
Si bien se conoce el efecto de la betatrofina en modelos animales, no se sabe exactamente su función en los humanos. El propósito de este trabajo es medir las concentraciones de esta sustancia en individuos normales y en aquellos recientemente diagnosticados de DM2, y analizar su asociación con los diversos parámetros antropométricos y metabólicos de estos individuos.
Para ello, se estudiaron a 166 individuos, captados entre octubre del 2012 y noviembre del 2013 (83 controles, y 83 pacientes DM2 recientes), a los que se les realizó un test de tolerancia oral a la glucosa (TTOG). Se excluyeron los individuos comprendidos en las dos categorías de prediabetes, y aquellos en tratamiento hipoglucemiante, hipolipídico o antihipertensivo. Se les calculó el peso, índice masas corporal (IMC), circunferencia de cintura, ratio cintura/cadera, presión arterial (PA)...
Se hicieron los cálculos para medir la insulinorresistencia según el “Homeostasis model assesment of insulin resistance (HOMA-IR), el  “HOMA of insulin secretion (HOMA-b)”, y el índice de Matsuda (ISIM). Se calculó la fase inicial de la secreción insulínica (InsAUC30/GluAUC30) como la insulina total debajo de la curva (AUC) dividido por el total de glucosa AUC durante los primeros 30 minutos y la TTOG junto con la secreción insulínica a las dos horas (InsAUC120/
GluAUC120).
El estudio mostró que los niveles de betatrofina fueron significativamente más altos en los pacientes con DM2 que los controles sanos (613,08 [422,19–813,08] frente a 296,57 [196,53–509,46]
pg/ml; P inferior a 0,01). Las concentraciones plasmáticas de betatrofina se correlacionaron positivamente con la TTOG a las dos horas y con la insulina postprandial pero no, o negativamente, con los marcadores de insulinorresistencia HOMA-IR y el ISIM, en el grupo de los DM2.
En el grupo control, la betatrofina solo se asoció positivamente con la edad.
Con este estudio puede afirmarse que los niveles de betatrofina se incrementan significativamente en los pacientes con DM2, en relación con la insulinemia pero no con la insulinoresistencia. Todo ello mostraría que esta hormona tendría un papel en la fisiopatología de la DM2.

Hu H, Sun W, Yu S, Hong X, Qian W, Tang B, Wang D, et al. Increased circulating levels of betatrophin in newly diagnosed type 2 diabetic patients. Diabetes Care. 2014 Oct;37(10):2718-22. doi: 10.2337/dc14-0602. Epub 2014 Jul 14.