domingo, 12 de febrero de 2012

Guía de Práctica Clínica de la The American College of Physicians sobre antidiabéticos orales

Guía de Práctica Clínica de The American College of Physicians sobre antidiabéticos orales

Acaba de aparecer una nueva Guía de Práctica Clínica (GPC) de The American College of Physicians (ACP) publicada en el Annals of Internal Medicine, en la que recoge toda la evidencia comparativa hasta el momento referente a la efectividad de las distintas medicaciones orales utilizadas en el tratamiento de la DM2 que han sido aprobadas por la US Food and Drug Administration (FDA) (metformina –MET-, sulfonilureas –SU-, meglitinidas, glitazonas –GLI-, inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4), y los antagonistas de los receptores de los glucagon-like peptidos-1 [GLP-1]), pero excluyendo a los inhibidores de las αglucosidasas, utilizando, para ello, los grados de evidencia del American College of Physicians. Esta revisión actualiza una anterior del 2007 que discutía los distintos objetivos en cada una de las medicaciones hasta el 2006. La actual, realiza además una comparación directa entre fármacos (head-to-head) tanto en monoterapia como en biterapia, pero no entra en la triple terapia. Es por tanto, una revisión sistemática de la literatura desde 1966 hasta la fecha (abril 2010) utilizando bases de datos de MEDLINE ( diciembre del 2010), EMBASE, y la Cochrane Central Register of Controlled Trials, evaluando resultados del tipo morbimortalidad por cualquier causa, morbimortalidad cardiovascular, cerebrovascular, neuropatía, nefropatía, y retinopatía.
Sobre ello se vuelve a recalcar lo ya conocido, de "utilizar la terapia farmacológica, cuando la intervención sobre la modificación sobre los estilos de vida (dieta, ejercicio, y disminución de peso) falla en su objetivo de buen control glucémico". Para ello, recomiendan prescribir metformina (MET) como primera opción y añadir otra medicación cuando esta falla en su propósito de controlar la glucemia. En ello se hacen eco de lo que ya comentamos en el estudio de Russell-Jones et al, que aunque todas las medicaciones reducen los niveles de glucemia con similar potencia, la MET destacaría como la más efectiva, tanto utilizada en solitario como en combinación. Se destaca la potencialidad de hipoglucemias con las SU, y el similar bajo riesgo de las MET y las GLI en este sentido, de tal modo que la asociación de MET con SU incrementa hasta en 6 veces el riesgo de hipoglucemia que la combinación de MET-GLI. Recalcan la falta de calidad de la evidencia en cuanto a la comparación entre las distintas medicaciones con respecto a la morbimortalidad, sea por cualquier causa o cardio/cerebro vascular, o complicaciones microvasculares, a la vez que faltan evidencias según la edad, sexo, o raza en relación a las distintas medicaciones.