La publicación de The 2025–2030 Dietary Guidelines for Americans (DGA) de recomendaciones nutricionales para los EE. UU. en el contexto de la retórica Make America Healthy Again (MAHA) ha desembocado en una importante polvareda y levantado numerosas críticas, nacionales e internacionales, tanto más cuando ha desatendido el previo informe publicado en 2025 por un comité de expertos (Scientific Report of the 2025 Dietary Guidelines Advisory Committee) y ha sido acusado de falta de transparencia en su elaboración y de haber sido redactado a conveniencia de la industria cárnica y de los lácteos.
No obstante, no todo lo que en el texto se recoge es negativo: comer “comida real” y evitar los ultraprocesados, limitar azúcares y edulcorantes añadidos, las grasas saturadas y harinas refinadas, reducción o eliminación del consumo de alcohol, entre otras, generan consenso, pero también otras recomendaciones son contradictorias entre la nueva pirámide nutricional (que aporta una imagen engañosa) y el texto, amén de su falta de consideración a las evidencias científicas, al impacto medioambiental de las recomendaciones y de la accesibilidad de amplias capas de la población de los EE. UU. a una dieta rica en proteínas procedentes de filetes de carne roja de vacuno. (Sigue leyendo...)
Me voy a referir a continuación a la crítica realizada a las DGA desde The Nutrition Source de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard hacia la nueva pirámide de alimentos invertida que se centra en lo que consideran contradicciones severas y "mensajes mixtos" entre la representación visual y el texto científico de las guías.
Los puntos principales de su crítica son:
• Contradicción sobre las grasas saturadas: Mientras el texto de las DGA mantiene el límite de que la grasa saturada no debe superar el 10% de las calorías diarias, la pirámide visual otorga una prominencia excesiva a alimentos ricos en estas grasas, como el filete, la mantequilla, el sebo y la leche entera, a la vez que recomienda tres raciones de vegetales y dos de frutas frescas al día. Advierten de que esto podría confundir al consumidor y aumentar el riesgo cardiovascular y los niveles de colesterol LDL.
• El "problema matemático" de la grasa: explica que, si un adulto sigue la recomendación visual de consumir lácteos enteros (3 porciones al día) y utiliza mantequilla o sebo para cocinar como sugiere la pirámide, superaría el límite del 10% de grasa saturada solo con esos alimentos, sin siquiera contar la proteína o el resto de las comidas del día. Sin embargo, y esto sería positivo, también recomienda el consumo de aceite de oliva.
• Priorización de cantidad sobre calidad de proteína: Los expertos de Harvard critican el aumento de la meta de proteína (de 1.2 a 1.6 g/kg) porque las guías no distinguen claramente entre fuentes saludables (pescado, legumbres) y carnes rojas. Señalan que la evidencia científica asocia las proteínas vegetales y el pescado con mejores resultados de salud que una dieta alta en carne roja.
• Representación visual engañosa de los granos: se señala que los granos integrales ocupan un espacio relativamente pequeño en la pirámide, a pesar de que el texto de las guías recomienda de 2 a 4 porciones diarias.
• Falta de transparencia y posibles conflictos de interés: cuestiona el proceso de creación de estas guías, mencionando que la administración actual rechazó el informe del Comité Científico asesor original. Además, señalan que algunos revisores de este nuevo documento tienen vínculos financieros con las industrias de la carne y los lácteos, lo que explicaría el lugar privilegiado que ocupan estos productos en el gráfico.
Para Camila Cecannecia “La narrativa de MAHA a menudo incluye críticas a instituciones federales de salud como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), presentándolas como entidades comprometidas por intereses corporativos. Si bien la transparencia y la rendición de cuentas son esenciales en la ciencia regulatoria, la persistente deslegitimación de las autoridades de salud pública puede erosionar la confianza de la población y reducir la adherencia a las pautas y programas de vacunación”.
Comer “comida real” es un buen gancho. Me he oído decir durante años a mis pacientes “coma comida con forma de comida y cocínela en casa” en la idea de promover una alimentación saludable con un mayor consumo de alimentos frescos, de temporada y sin procesar. Pero coincido con las críticas expresadas por Harvard en que la pirámide es un retroceso porque el impacto visual de los alimentos con grasas saturadas en la figura podría eclipsar los matices del texto, llevando a los estadounidenses y a aquellos que fuera de este país están influidos por esta retórica a adoptar hábitos que contradicen el propio consenso científico mencionado en las guías. Los intereses y la ideología por encima de la ciencia. Espero que estas recomendaciones no salten el Océano Atlántico y vayan a modificar nuestra pirámide de dieta mediterránea, que se sostiene en bases muy sólidas y no en una de base inestable.
U.S. Department of Health and Human Services, U.S. Department of Agriculture. Dietary Guidelines for Americans 2025-2030. Washington (DC): U.S. Government; 2025.
Dietary Guidelines Advisory Committee. Scientific Report of the 2025 Dietary Guidelines Advisory Committee. Washington (DC): U.S. Department of Health and Human Services; 2025.
Harvard T.H. Chan School of Public Health. Dietary Guidelines for Americans 2025-2030: Progress on added sugar, protein hype, saturated fat contradictions. The Nutrition Source. 2026.
Cecannecchia C. Make America Healthy Again: a medico-legal and public health analysis of a politicized health initiative. Front Health Serv. 2025;5:1632180. doi:10.3389/frhs.2025.1632180.


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