miércoles, 4 de septiembre de 2019

Empoderar al paciente puede ser el camino al éxito

Análisis de rentabilidad de una estrategia  de empoderamiento en pacientes con diabetes tipo 2

Comentario de Enrique Carretero Anibarro @Enriq_Carretero

Los sanitarios hemos ido abandonando el paternalismo hacia los pacientes, actualmente intentamos hacerles coparticipes de su salud, transmitiéndoles conocimientos y habilidades que faciliten su empoderamiento. El empoderamiento surge como una herramienta para ayudar al individuo en su autocuidado, aportándole conocimientos sobre diferentes aspectos de su enfermedad. 
El empoderamiento de los pacientes, sea cual sea su patología, siempre se ha visto como una vía útil y eficaz para mejorar la salud del ciudadano. Desde el punto de vista de la diabetes tipo 2(DM2), una enfermedad donde influyen múltiples aspectos como los hábitos de vida, fármacos,  controles, tecnológicas etc… es indudable que cuanto más implicado esté el paciente mejores serán los resultados.
El objetivo de este estudio es evaluar la eficacia y eficiencia de un programa de empoderamiento sobre la terapia farmacológica para DM2 realizado en el sistema público de salud brasileño. Es un estudio de coste-efectividad farmacoeconómica anidado en un ensayo clínico no aleatorizado (ECA) con sujetos DM2 con riesgo cardiovascular (RCV) bajo y moderado. Se comparó pacientes a los que se les ofreció una estrategia de empoderamiento frente a pacientes que sólo recibían la atención habitual prestada en el servicio sanitario público.
El estudio incluyó a un total de 352 individuos con DM2 registrados en el programa Hiperdia del sistema de salud público brasileño y atendidos en los servicios de Atención Primaria (AP). De ellos, 176 (50%) no eran elegibles porque tenían un alto RCV  (n=165) u otro tipo de DM (n=11). Un total de 176 pacientes eran potencialmente elegibles, de ellos 107 pacientes cumplieron todos los requisitos para participar en el estudio. La población del estudio eran principalmente mujeres (78,3%), menores de 60 años (70%).
Las intervenciones realizadas con el objetivo de capacitar al paciente en su autogestión, consistieron en tres reuniones con el farmacéutico. Ambos grupos continuaron recibiendo la habitual atención sanitaria, multidisciplinar y a todos los niveles de los servicios públicos. Se calcularon e incluyeron en los análisis los costes de los servicios ofrecidos al grupo intervención. Se realizaron análisis de coste-eficacia, análisis incrementales y análisis de sensibilidad.
Se pudo observar que el número medio de medicamentos utilizados en el tratamiento de la DM2 fue mayor entre los pacientes del grupo control en comparación con el grupo intervención.
Se observó que esta intervención es capaz de reducir significativamente el número y el costo de la atención en servicios de urgencias, no encontrándose hospitalizaciones por DM2 o por sus complicaciones durante el período evaluado,  lo que demuestra que las estrategias de empoderamiento son capaces de reducir las situaciones de riesgo clínico. 
El parámetro de efectividad adoptado fue la hemoglobina glucosilada (HbA1c). En el grupo intervención la reducción de HbA1c fue superior: 0,359% en el grupo intervención y 0,17% en el grupo control y el 56% de los pacientes del grupo intervención lograron obtener el control glucémico (HbA1c inferior de 7%). Aunque los datos no presentan diferencias estadísticas (p superior de 0,05) el control glucémico está relacionado con la mejora de la calidad de vida, la reducción de las complicaciones y la reducción de los costes relacionados con la enfermedad. De hecho, en el cálculo de la relación coste-eficacia en el grupo sometido a la intervención se observa que una reducción de 0,359% en HbA1c cuesta 708,47 dólares, mientras que en el grupo control reducciones de 0,170% en HbA1c suponían 1927,13 dólares. Estos valores muestran que la intervención supone un ahorro de 387,66 dólares por paciente/año para el servicio sanitario.
Este trabajo presenta dos limitaciones reseñables: por una parte la ausencia de aleatorización en la selección de pacientes y por otra parte la composición de los costes farmacológicos, el estudio considera sólo los medicamentos obtenidos mediante financiación pública, excluyendo fármacos comprados mediante recursos propios y los obtenidos a través de programas sociales. 
El cambio en el modelo de atención sanitaria es un tema siempre muy debatido en aras de mejorar la calidad y viabilidad económica del sistema. En este sentido, los análisis farmacoeconómicos juegan un papel importante para la evaluación económica de nuevas estrategias sanitarias. Los resultados demuestran que el empoderamiento terapéutico fue capaz de promover el control glucémico del paciente a un coste menor que la atención tradicional.
El empoderamiento del paciente es una alternativa clínicamente efectiva y una estrategia económicamente viable desde la perspectiva  del sistema público de salud. Estos resultados debieran animar a los gestores sanitarios a aplicar estrategias de empoderamiento que mejoren la calidad de vida y el control glucémico de los pacientes, optimizando los limitados recursos financieros.

Gonçalves ACO, Cazarim MS, Sanches C, Pereira LRL, Camargos AMT, Aquino JA, Oliveira Baldoni A. Cost-effectiveness analysis of a pharmacotherapeutic empowerment strategy for patients with type 2 diabetes mellitus. BMJ Open Diabetes Res Care. 2019 Jul 16;7(1):e000647. doi: 10.1136/bmjdrc-2018-000647. eCollection 2019.

2 comentarios:

Anónimo dijo...


No se puede empoderar al paciente con 5 minutos de consulta y 50 pacientes al día, además es posible que el paciente piense que no necesita al médico y lleve su diabetes cómodamente, manejando la insulina como le da la gana, sin ajustes en alimentación ni ejercicio, faltando a las revisiones……
Se estan creando unas expectativas que llevaran al fracaso de muchos diabeticos.
Lo veo muy idílico y poco realista.

Enrique Carretero dijo...

Estimado compañero/a,
Está en lo cierto en su comentario son muchas las dificultades a las que nos enfrentamos actualmente los sanitarios y usuarios de la sanidad pública. Pero este contexto adverso no puede ser excusa para rendirnos y conformarnos con los defectos del sistema.
Dados los tiempos que corren aspirar a mejorar la sanidad pública puede ser una utopía pero considero que es una obligación de todos los que nos ocupamos del cuidado de las personas que acuden a la sanidad pública. Una característica de los profesionales sanitarios es que siempre hemos sido inconformistas, este inconformismo ha sido el motor que ha permitido el progreso de la ciencia. Por ello no podemos, ni debemos, rechazar de inicio herramientas, técnicas o estrategias que traten de mejorar la sanidad. En este caso estrategias como el empoderamiento del paciente con DM2 que busca alternativas que aporten beneficios al sistema, al sanitario, y sobre todo al principal destinatario: el paciente
Según la RAE empoderar se emplea con el sentido de ‘conceder poder [a un colectivo] para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida’. Aportar conocimientos al paciente que faciliten su autogestión no creo que signifique que los sanitarios o el sistema se desentiendan de esta persona. Ni que el paciente, en un sistema público y gratuito como el nuestro, prescinda de la ayuda profesional. El objetivo último del empoderamiento es apoyar al paciente para capacitarle en la mejoría de su calidad de vida y el control de su enfermedad.
Finalmente, a pesar de que discrepamos, es de agradecer su puntualización. El hecho de que realice un comentario significa que lee este blog y considera relevantes las aportaciones aquí vertidas, sino no perdería el tiempo leyéndonos. Todo ello da valor a nuestro trabajo.
Gracias por compartir su discordante punto de vista, siempre serán bienvenidas opiniones diferentes pues pensamos que aportan otras perspectivas y estas, indudablemente, enriquecen el blog.
Muchas gracias por su sinceridad y esperamos que al menos haya sido de utilidad para reflexionar sobre este tema.
Enrique Carretero Anibarro @Enriq_Carretero