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24 de febrero de 2026

La esteatosis en la consulta de cada día: del “ya lo miraremos” al “vamos a hacer algo”. Nuevo algoritmo EHmet 2026



Comentario del Dr. Enrique Carretero Anibarro (@Enriq_Carretero)

Si hay una enfermedad que se nos cuela por la puerta de la consulta sin hacer ruido, esa es la EHmet (esteatósica asociada a disfunción metabólica), antes NAFLD, ahora MASLD. Está ahí, la vemos de refilón en ecografías, en analíticas con transaminasas “un pelín altas”, en pacientes con DM2, obesidad, dislipemia… pero seamos sinceros: muchas veces la dejamos para otro día. No por desinterés, sino porque el día a día en Atención Primaria ya va bastante cargado.

El artículo que propone el algoritmo de manejo de la EHmet desde la Fundación redGDPS viene a decirnos algo muy claro: la EHmet ya no es solo “cosa del digestivo”, es un problema metabólico, cardiovascular y, por tanto, muy nuestro. Y tiene razón. Si la mayoría de estos pacientes pasan por nuestra consulta varias veces al año, ¿cómo no vamos a liderar también la detección precoz del hígado graso metabólico? (Sigue leyendo...)

17 de julio de 2025

Enfermedad hepática esteatótica asociada a disfunción metabólica en personas con diabetes: La necesidad de detección e intervención temprana. Consenso de la Asociación Americana de Diabetes.


Comentario del Dr. Joan Barrot de la Puente (@JoanBarrot)

La salud hepática ha cobrado un protagonismo creciente en el manejo de la prediabetes y la diabetes mellitus tipo 2 (DM2), especialmente debido a la elevada prevalencia de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, anteriormente conocida como NAFLD). La Asociación Americana de la Diabetes (ADA) ha emitido un informe de consenso que recomienda el diagnóstico temprano mediante pruebas no invasivas y la integración sistemática de estrategias de prevención y tratamiento de MASLD en la práctica clínica habitual. Este enfoque incluye tanto intervenciones sobre el estilo de vida como tratamiento farmacológico dirigido a la obesidad y a la hiperglucemia, con el objetivo de modificar el curso evolutivo de la enfermedad.

En Estados Unidos, hasta un 70% de las personas con DM2 presentan MASLD, y cerca de la mitad evolucionan a esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH -Metabolic dysfunction associated SteatoHepatitis-), con riesgo significativo de fibrosis avanzada, cirrosis o carcinoma hepatocelular (CHC), complicaciones que se asocian a mayor morbilidad cardiovascular, neoplásica y metabólica, así como a un deterioro del control glucémico y de la calidad de vida. A pesar de su elevada prevalencia, la MASLD continúa infradiagnosticada y poco tratada, lo que justifica la necesidad de un modelo asistencial multidisciplinar e integrado centrado en la atención primaria. En este contexto, la reciente redefinición de la enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA) como MASLD representa un cambio de paradigma al priorizar la disfunción metabólica sobre el consumo de alcohol, con el objetivo de mejorar la identificación diagnóstica, reducir el estigma terminológico y permitir una clasificación más precisa, que incluye ahora la categoría MetALD (Metabolic dysfunction and Alcoholic Liver Disease) para pacientes con características de MASLD y consumo moderado de alcohol. (Sigue leyendo...)

12 de junio de 2025

Semaglutida en la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica


Comentario del Dr. Joan Barrot de la Puente (@JoanBarrot)

La esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH) representa una forma progresiva y potencialmente grave de enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD). La MASLD está estrechamente relacionada con la obesidad, la diabetes tipo 2 (DM2) y las enfermedades cardiovasculares y renales. Se caracteriza histológicamente por esteatosis hepática, daño hepatocelular (habitualmente en forma de ballooning) e inflamación lobulillar. Esta entidad puede evolucionar hacia fibrosis hepática, cirrosis y carcinoma hepatocelular (CHC). La presencia de fibrosis avanzada (estadio F3 o superior) se asocia con un aumento significativo de la mortalidad hepática y de la mortalidad por todas las causas.

En un ensayo clínico de fase 2 (Newsome PN, et al.), realizado en pacientes con MASH confirmada por biopsia, el tratamiento con semaglutida (SEMA) subcutánea se asoció con una resolución significativamente mayor de la MASH sin empeoramiento de la fibrosis hepática (59% en el grupo tratado frente al 17% en el placebo; p < 0,001), en pacientes con fibrosis en estadios F1-F3 durante un período de 72 semanas. La reducción en el estadio de fibrosis en el grupo tratado no alcanzó significación estadística. (Sigue leyendo...)

19 de diciembre de 2024

La diabetes como factor de riesgo de la esteatohepatitis metabólica


Comentario del Dr. Joan Barrot de la Puente (@JoanBarrot)

La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), anteriormente conocida como NAFLD, se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado en personas con uno o más factores de riesgo cardiometabólicos, sin consumo nocivo de alcohol. MASLD es la enfermedad hepática crónica más prevalente a nivel global, afectando aproximadamente un tercio de los adultos, lo cual la convierte en una de las enfermedades no transmisibles de mayor relevancia mundial.

El espectro de MASLD abarca desde la esteatosis simple hasta la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH, por sus siglas en inglés), antes NASH, pasando por fibrosis, cirrosis y carcinoma hepatocelular (HCC, por sus siglas en inglés) relacionado con MASH. Las recomendaciones de la guía conjunta EASL-EASD-EASO (European Association for the Study of the Liver - European Association for the Study of Diabetes - European Association for the Study of Obesity) han sido abordadas previamente en nuestro blog. (Sigue leyendo...)

19 de mayo de 2024

Empagliflozina reduce la grasa del hígado en personas con y sin diabetes

 

Comentario de Joan Barrot de la Puente (@JoanBarrot)

La prevalencia de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés, Metabolic Dysfuntion Associated Steatotic Liver Disease), ha aumentado notablemente en las últimas décadas y actualmente, es la enfermedad hepática crónica más prevalente. Como ya hemos comentado en otras ocasiones en este blog, la obesidad y la diabetes tipo 2 (DM2) son factores de riesgo para MASLD y la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH). 

 

Se ha demostrado que la restricción calórica acompañada de pérdida de peso es beneficiosa para reducir la esteatosis hepática. Las tiazolidinedionas (PIO) y los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón (arGLP1), reducen el contenido de grasa hepática en pacientes con DM2. Actualmente la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha aprobado el Resmetirom -del que hablamos la semana pasada en este blog- para el tratamiento de adultos con esteatohepatitis, junto con dieta y ejercicio. (Sigue leyendo...)

16 de mayo de 2024

El resmetirom, un nuevo medicamento que mejora la fibrosis hepática de la NASH



Comentario de Mateu Seguí Díaz (#MateuSeguí)


Sabemos que la prevalencia de la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD)  es de aproximadamente el 25% de la población general y superior en los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2), dado que presentan factores de riesgo como la resistencia a la insulina (INS) y la obesidad abdominal. La esteatohepatitis no alcohólica (NASH), o esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH -metabolic associated steatohepatitis-), es una enfermedad hepática progresiva caracterizada por la presencia de esteatosis hepática de al menos 5% con daño hepatocelular e inflamación llegando a la fibrosis de leve a avanzada, que  nos conducirían con el tiempo a desarrollar patologías hepáticas más graves.  La prevalencia mundial estimada de NASH es aproximadamente del 4 al 6%. 


Como vimos recientemente en el blog un grupo de consenso internacional cambió estos términos a MASH y a enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) (por sus siglas en inglés, -Metabolic Dysfuntion Associated Steatotic Liver Disease-), aunque utilizaremos ambas nomenclaturas al referirnos exclusivamente al hígado. (Sigue leyendo...)

24 de marzo de 2024

Eficacia cardiovascular de los iSGLT2 y arGLP1 en pacientes con hígado graso no alcohólico y DM2




Comentario de Mateu Seguí Díaz (#MateuSeguí)

El hígado graso no alcohólico (NAFLD) o enfermedad hepática esteatósica (SLD, por sus siglas en inglés, -steatotic liver disease-) es una enfermedad multisistémica que aumenta el riesgo de complicaciones hepáticas y el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV). Por ello existe actualmente la conocida como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés, -Metabolic Dysfuntion Associated Steatotic Liver Disease-), que tendería, como ya hemos comentado en este blog, a reemplazar a la NAFLD

El paso siguiente de la NAFLD es la esteatohepatitis no alcohólica (NASH) o la fibrosis avanzada, que son las que tienen mayor riesgo de desarrollar patologías hepáticas más severasSin embargo, lamentablemente, como hemos visto en otros post, la mayoría de los pacientes con DM2 y NASH o fibrosis avanzada siguen sin ser diagnosticados. (Sigue leyendo...)

15 de febrero de 2024

Nueva nomenclatura para la enfermedad del hígado graso



Comentario de Joan Barrot de la Puente (@JoanBarrot)

Las palabras estigmatizantes son aquellas que pueden generar estigma o discriminación y suelen estar cargados de prejuicios y contribuyen a crear un impacto significativo en la salud mental y emocional de las personas. En el ámbito médico, es esencial utilizar un lenguaje respetuoso al tratar con pacientes. 

Coincide en el tiempo varias publicaciones acerca de palabras estigmatizantes. Las personas con diabetes (-“No digas diabético”-, nos recuerda “Carra”) a menudo se enfrentan a estigmas que pueden afectar negativamente a la salud emocional, mental y física. Un articulo de Speight at al. analiza un esfuerzo internacional con el objetivo de acabar con el estigma y la discriminación de la diabetes en un consenso Delphi.  Merece la pena leerlo. (Sigue leyendo...)

7 de septiembre de 2023

¿Realmente existe una alta prevalencia de esteatosis no alcohólica y fibrosis hepática en diabetes tipo 2?


Comentario de Enrique Carretero Anibarro @Enriq_Carretero

Las personas con esteatohepatitis no alcohólica (NASH) o fibrosis avanzada y diabetes tipo 2 (DM2) son quienes tienen mayor riesgo de desarrollar patologías hepáticas más severas. Sin embargo, lamentablemente, la mayoría de los pacientes con DM2 y NASH o fibrosis avanzada siguen sin ser diagnosticados, lo que hace que se pierdan oportunidades de realizar una intervención precoz que mejore su pronóstico.

Encontrar métodos diagnósticos que agilicen la detección precoz de estas alteraciones hepáticas es una prioridad indiscutible. Con esta idea, durante el periodo 2018-2021, se llevó a cabo un estudio prospectivo multicéntrico en cuatro clínicas especializadas en la atención a pacientes con DM2 de la región de Ile en Francia. (Sigue leyendo...)

23 de julio de 2023

ADA 2023- San Diego- El FIB-4 en todos los pacientes con diabetes y obesidad

ADA 2023- San Diego- Cambios  en los Standards of Care in Diabetes.  El FIB-4 en todos los pacientes con diabetes y obesidad


De los congresos lo que me suele atraer más son ciertas comunicaciones sorprendentes o los anuncios de cambios en  nuestra práctica médica. La American Diabetes Association (ADA) en sus Standards of Care in Diabetes (SMC)—2023, que comentamos, introduce los cambios que se van produciendo a lo largo del año, en este caso modifica la sección de  "Comprehensive Medical Evaluation and Assessment of Comorbidities, la comentada en su día en este blog “3.- Evaluación médica integral y valoración de las comorbilidades (sección 4 S49-67)” (https://doi.org/10.2337/dc23-S004) y que introducimos el comentario de que  “en el paciente con diabetes tipo 2 (DM2) o prediabetes (PRED) con elevación de las encimas hepáticas (ALanina aminoTransferasa -ALT-) o ecografía hepática sugestiva de hígado graso (NAFLD, Non-Alcoholic Fatty Liver Disease) deba ser evaluado para descartar la esteatohepatitis (NAFLAD,) o fibrosis hepática (C). En este sentido, se ha introducido la Tabla 4.2 con respecto a la utilización de test no invasivos para la fibrosis en el seguimiento de la NAFLAD. (2023).

Unos cambios van en la linea de las recomendaciones según las últimas evidencias de la American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD), the American Gastroenterological Society, and the American Association of Clinical Endocrinology (AACE).

En esta reunión del ADA  aconseja sobre el cribado universal del  NAFLD en personas con DM o con PRED, habida cuenta que afecta al 70% de los pacientes con DM y es bastante corriente en aquellos con PRED y en DM tipo 1 (DM1) con obesidad. Como sabemos a la vez que esta patología incrementa el riesgo cardiovascular (RCV) es causa de cirrosis (1ª causa en aquellos con DM) y de cáncer de hígado.

En este sentido,  las nuevas recomendaciones del ADA inciden en el cálculo del índice de fibrosis -4  (FIB-4) (en vez de la determinación solo de las enzimas hepáticas que anteriormente recomendaba el ADA), que incluye la edad del paciente, los niveles de encimas hepáticos y el recuento de las plaquetas de los pacientes con DM o PRED particularmente en aquellos con obesidad o con factores de riesgo cardiovascular (FRCV) o enfermedad cardiovascular establecida (ECV) incluso con enzimas hepáticas normales. También en DM1 con obesidad y/o FRCV.

Una puntuación de 1,3 0 mayor significa un alto riesgo de fibrosis hepática y cuando es superior a 2,6 de muy alto riesgo. 

La determinación del FIB-4 debería ser una herramienta habitual en nuestras historias clínicas electrónicas que tendría que calcularse automáticamente en éstas o a partir de los laboratorios igual que el filtrado glomerular estimado (FGe) y resaltarse en las mismas si es superior a 1,3.
Como todo índice tiene falsos positivos y falsos negativos, de ahí que no deba utilizarse en menores de 30 años y ajustarse en mayores de 65 años.

En cuanto al tratamiento en los SMC -2023  comentamos como está en discusión el manejo de la persona con DM2 y NAFLD. Se recomiendan modificaciones en los estilos de vida (MEV) cuyo objetivo sea reducir el peso, fármacos en este sentido como los análogos del glucagon-likepeptide 1 (aGLP-1), y la pioglitazona (PIO) en la esteato hepatitis no alcohólica  (NASH -Non-Alcoholic SteatoHepatitis)  así como la cirugía bariátrica (CB). (2023)

En la modificación introducida a partir del ADA 2023- San Diego la MEV se recomienda en todos los adultos con DM  o PRED, especialmente en aquellos con sobrepeso u obesidad y en estos además  la utilización de los aGLP-1 con beneficios en  la NAFLD.
En aquellos con NASH por biopsia o fibrosis detectada por pruebas no invasivas los aGLP1 o la PIO serían los tratamientos indicados. Con todo, la PIO debería ser el primer tratamiento dado su precio y beneficios comprobados, comentan.
Con todo en la hiperglucemia en cirrosis descompensada en pacientes con DM2 la insulina (INS) sigue siendo el tratamiento de elección. 

En cuanto a las estatinas en la DM2 y cirrosis descompensada los datos para su utilización son limitados

Update to ADA's Standards of Care. Published June 24, 2023 and presented at the ADA Scientific Sessions.

http://redgedaps.blogspot.com/2022/12/los-standards-of-medical-care-in.html

Miriam E. Tucker. ADA: Screen All With Type 2 Diabetes for Fatty Liver Disease. News-Medscape Medical News-Conference News -ADA 2023. June 26, 2023

Liam Davenport. Screen High-Risk Individuals for NAFLD, Urges Guidance. News-Medscape Medical News. February 16, 2023

https://journals.lww.com/hep/Fulltext/2023/05000/AASLD_Practice_Guidance_on_the_clinical_assessment.31.aspx

 

8 de junio de 2022

ADA 2022- Nueva Orleans: La esteatosis hepática no alcohólica, diagnóstico y nuevas terapias.

ADA 2022- Nueva Orleans: La esteatosis hepática no alcohólica, diagnóstico y nuevas terapias. 

El segundo día (sábado 4 de junio 3:00 PM - 5:00 PM)  de la reunión de la American Diabetes Association (ADA) 2022 en Nueva Orleans se impartió una interesante mesa con el sugestivo título de “NAFLD in Diabetes—An Overlooked Complication? Diagnosis and Emerging Therapies” por diferentes “primeras figuras” en la materia. El Dr Jay Horton de la University of Texas Southwestern Medical Center; el Dr Mohammad Kuchay de Medanta - The Medicity, el Dr Kenneth Cusi de la University of Florida, el Dr Fernando Bril de la University of Alabama at Birmingham.

Se inició la tarde con la intervención del  Dr Kenneth Cusi enmarcando la importancia del tema, la fisiopatología, epidemiología y tratamientos más modernos  incluyendo los Inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2  (iSGLT2) y haciendo referencia a la tirzepatida.

Como sabemos el hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica (NAFLD) es una patología corriente en los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2), en los que  la prevalencia de esta alteración hepática puede encontrarse entre  30-50%. La importancia de esta afección tan frecuente es que puede devenir en inflamación o  esteatohepatitis no alcohólica  (NASH) lo que puede ser causa de complicaciones graves, con necrosis celular, fibrosis perilobular, cirrosis hepática y cáncer hepatocelular.

El nexo de unión entre el  NAFLD y la DM2 se encontraría en la  insulinorresistencia (IR). Circunstancias como el sedentarismo y el exceso de ingesta calórica con obesidad incrementarían  lipogénesis y con ello la disfunción de la liberación de los ácidos grasos libres (AGL) y los triglicéridos (TRIG) desde el hígado. 

La  NAFLD, a su vez,  se la relaciona con un aumento del riesgo cardiovascular (RCV), y con el mal control metabólico en el paciente con DM2.  

Como sabemos, la ecografía sería la técnica de elección en Atencíón Primaria (AP) para el cribado de la  NAFLD pues su sensibilidad va del  60 al 94% según los estudios aunque no distingue los distintos niveles de la  NAFLD.

Las actuaciones para tratar esta afección se fundamentan en:
-Intervenciones sobre los estilos de vida.- Pérdida de peso con reducciones de al menos el 10% para poder influir en la necroinflamación del hígado.
-El tratamiento farmacológico de  la NAFLD y de la NASH con tratamiento clásicos como con las glitazonas -GTZ- (pioglitazona, PIO), la vitamina E, la metformina (MET), y más modernos con el liraglutide, semaglutide (SEMA),  y los iSGLT2.
-Tratamiento quirúrgico con la cirugía bariátrica (CB) podría conseguir remisiones en la  NAFLD de hasta en un 90%, de la NASH hasta un 80% y de la fibrosis un 65%, según algunos estudios.

 Dr Fernando Bril continuó con la PIO en el tratamiento de la  NASH. Un fármaco clásico que como demostró no ha sido superado en esta patología.

 La PIO muestran unos buenos resultados en la fibrosis y en la resolución de la  NASH,  dado que mejora la insulinosensibilidad en el músculo, hígado y tejido adiposo; aunque se precisa un tratamiento a largo plazo, al tiempo que tienen efectos CV beneficiosos. Su efectos secundarios, tipo edemas y riesgo de descompensación de la insuficiencia cardíaca (IC) apunto el Dr  Bril podrían compensarse en el futuro con fármacos de otras familias que a su vez también actuaran sobre la  NASH, sean los agonista del péptido glucagon-like (aGLP-1) y los iSGLT2.

En este sentido, para este bloguero es una novedad que los iSGLT2 se utilicen para tratar esta patologia, pero fue justamente este tema que desarrolló el  Dr Mohammad Kuchay, desarrollando los datos del estudio de Pradhan et al Sobre 1.507 pacientes con NAFLD de la base de datos de la  UK Clinical Practice Research Datalink (CPRD) y seguidos 1,1 años y mostrando como aquellos en tratamiento con iSGLT2 tuvieron un riesgo de debut del NAFLD frente a los inhibidores de la  iDPP-4 de HR 0.78 (IC 95% 0.68-0.89).

Nos informó que existen al menos 5 estudios ad hoc con empagliflozina, dapagliflozina, canagliflozina, que demuestran que los iSGLT2 reducen la grasa intrahepática, mejoran las transaminasas, y reducen los marcadores de inflamación y de fibrosis.

Los agonista del péptido glucagon-like (aGLP-1), por su parte, también muestran un buen comportamiento en la reducción de las transaminasas y la esteatosis en la NAFLD con una mejoría en la sensibilidad a la insulina y pérdida de peso, aunque no mejoran la   NASH ni la fibrosis.

 El estudio LEAN (Liraglutide Safety and Efficacy in Patients with NASH) Armstrong MJ et al demostró una mejora en la hipertransaminasemia, en la reducción del hígado grado y en la resolución histológica de la NASH. Y Newsome PN et al en un ECA con SEMA aleatorizados entre dosis de 0,1mg, 0,2mg, 0,4mg diarios y placebo subcutáneo sobre 320 pacientes con NASH y fibrosis (en estadio F1, F2 y F3) confirmada por biopsia. Los porcentajes de mejora fueron de 40% para el grupo SEMA 0,1mg y de 36% en el grupo SEMA 0,2mg al día. Aunque no se demostró una mejoría de la fibrosis OR 1,42 (IC 95% 0,62- 3,28).

Las mejorías de la aGLP-1 solo se producen en pacientes con DM2 y NAFLD leves o moderadas y  se deben a su acción sobre la inflamación del hígado, la RI y el peso corporal. 

Y por último, para completar la mesas, comentar que en cuanto a la CB no existen muchos estudios pero se los resultados irían en la línea de que mejora la evolución de la  NASH,  la inflamación y la fibrosis.

Un estudio que comentamos hace poco el Surgical Procedures and Long-term Effectiveness in NASH Disease and Obesity Risk (SPLENDOR) un ECA de  1.153 pacientes con NASH sin cirrosis tras la CB en comparación con otros pacientes (controles) que fueron tratados médicamente con el que evaluar el diagnóstico histológico. En éste la CB comparada con el tratamiento convencional médico estuvo asociado con un significativo menor riesgo de eventos adversos hepáticos mayores.

En fin, un tema que daría más de sí y sobre el que existen múltiples puntos de vista y líneas de investigación.

ADA 2022 en Nueva Orleans. Mesa: “NAFLD in Diabetes—An Overlooked Complication? Diagnosis and Emerging Therapies”. sábado 4 de junio 3:00 PM - 5:00 PM) 

Mills EP, Brown KPD, Smith JD, Vang PW, Trotta K. Treating nonalcoholic fatty liver disease in patients with type 2 diabetes mellitus: a review of efficacy and safety.Ther Adv Endocrinol Metab. 2018 Jan;9(1):15-28. Doi: 10.1177/2042018817741852. Epub 2017 Dec 7.

Bril F, Cusi K. Management of Nonalcoholic Fatty Liver Disease in Patients With Type 2 Diabetes: A Call to Action. Diabetes Care. 2017 Mar;40(3):419-430. doi: 10.2337/dc16-1787. 446

Richeek Pradhan; Hui Yin; Oriana Yu; Laurent Azoulay.  .Glucagon-Like Peptide 1 Receptor Agonists and Sodium–Glucose Cotransporter 2 Inhibitors and Risk of Nonalcoholic Fatty Liver Disease Among Patients With Type 2 Diabetes .Diabetes Care 2022;45(4):819–829

Newsome PN, Buchholtz K, Cusi K, Linder M, Okanoue T, Ratziu V, et al. A Placebo-Controlled Trial of Subcutaneous Semaglutide in Nonalcoholic Steatohepatitis. N Engl J Med. 2021 Mar 25;384(12):1113-1124. DOI: 10.1056/NEJMoa2028395.

Armstrong MJ, Gaunt P, Aithal GP, Barton D, Hull D, Parker R, et al. Liraglutide safety and efficacy in patients with non-alcoholic steatohepatitis (LEAN): a multicentre, double-blind, randomised, placebo-controlled phase 2 study. Lancet. 2016 Feb 13;387(10019):679-90. DOI: 10.1016/S0140-6736(15)00803-X

Ali Aminian, Abbas Al-Kurd, Rickesha Wilson, James Bena, Hana Fayazzadeh, Tavankit Singh, et al. Association of Bariatric Surgery With Major Adverse Liver and Cardiovascular Outcomes in Patients With Biopsy-Proven Nonalcoholic Steatohepatitis. JAMA . 2021 Nov 23;326(20):2031-2042. doi: 10.1001/jama.2021.19569. PMID: 34762106 PMCID: PMC8587225 

Kathleen E Corey, Zoe Nicole Memel. Bariatric Surgery as a Strategy for Improving Outcomes in Nonalcoholic Steatohepatitis. JAMA . 2021 Nov 23;326(20):2015-2017. doi: 10.1001/jama.2021.17451.PMID: 34762134 DOI: 10.1001/jama.2021.17451

21 de marzo de 2022

La presentación tardía del virus de la hepatitis C en pacientes con diabetes

La presentación tardía del virus de la hepatitis C en pacientes con diabetes

Hoy comentamos un tema distinto, creo del que no hemos hablado, el de la hepatitis C en el paciente con diabetes (DM), un tema importante pero del que no se habla entendiendo que a priori tendría poca trascendencia en dicho colectivo. ¿pero realmente es así?

La realidad es que la infección crónica por el virus de hepatitis C (VHC) se desarrolla en el 70-80% de los casos de infección por el VHC y que esta es la responsable de la fibrosis, cirrosis y posible carcinoma hepatocelular que se pueda producir, lo que no es un asunto baladí.

La prevalencia, al menos en Francia (datos del artículo que comentamos) se estima en un 2,5%, siendo los genotipos 1 y 3 los más frecuentes. En dicho país la infección crónica se estima en un 0,3% (datos del 2016). El problema, y de ahí, su importancia, es que la alteración hepática por este virus suele ser asintomática hasta etapas avanzadas y si no se sospecha de él o no se busca las alteraciones hepáticas desde nuestra situación en la Atención Primaria (AP), pudiera confundirse con una esteatohepatitis no alcohólica (NAHS: Non-Alcoholic SteatoHepatitis) en el paciente con DM. De ahí que debamos ser cautos. La enfermedad hepática avanzada por la VHC diagnosticada tardíamente dificulta evitar la descompensación hepática y aumenta el riesgo de muerte.

Se define, en este sentido, a la fibrosis hepática cuando existe una presentación tardía del  VHC como una puntuación de la escala  Metavir score ≥F3.

A nivel global existe la iniciativa de eliminar el   VHC como una amenaza en la salud pública en el 2030 entendiendo que se habría diagnosticado el 90% de las personas infectadas y puesto en tratamiento el 80% de los pacientes, reduciendo con ello la incidencia de la infección y el 65% de la mortalidad por esta causa. Para ello se insta a aplicar actividades de cribado del VHC.
Por otro lado, se ha demostrado que factores sociodemográficos (sexo, edad, raza, nivel socioeconómico y educacional) y del comportamiento (drogas, alcohol) estarían asociados con la presentación tardía, y el tener antecedentes de ingesta desmesurada de alcohol sería el más destacable.

Hoy comentamos los factores sociales y del comportamiento relacionados con la presentación tardía del VHC entre pacientes infectados incluidos en una importante cohorte francesa la  ANRS CO22 HEPATHER iniciada en el 2012.

Se utilizó el modelo de selección  Heckman probit con el cual evitar sesgos de selección en los resultados.
Se estudiaron a 9.174 individuos de los que 1.236 tenían datos sobre su estadio de fibrosis hepática en el momento de la atención; de éstos 591 (47,8%) eran presentaciones tardías.
Según el análisis multivariante por edad, sexo y genotipo del VHC, el hecho de presentar DM tuvo un riesgo de 0,55 (IC 95% 0,30- 0,80), el sobreabuso en la ingesta de alcohol de 0.36 (IC 95% 0,03-0.69) y la abstinencia actual pero con anterior sobreconsumo de alcohol de 0,42 (IC 95% 0,19- 0,64), todos ellos estuvieron asociados de manera independiente con la presentación tardía de la hepatopatía por el VHC. 

Concluyen, y de ahí este comentario de un estudio no diabetológico,  que dentro los pacientes con presentación tardía de la infección hepática del VHC aquellos con DM  o con consumo presente o anterior de alcohol tendrían mayor riesgo lo que deberían ser colectivos especialmente proclives al cribado precoz de este virus.

Comentan como este sería el primer estudio de una cohorte poblacional que aporta la evidencia de que las personas con DM tendrían un alto riesgo de presentar la infección tardía por el VHC. Mayor riesgo al tener este colectivo una tasa de respuesta al virus inferior a los pacientes sin DM, mayor riesgo de una fibrosis hepática acelerada y de desarrollo de carcinoma hepático.

Por otro lado, apuntan que la infección por VHC alteraría el metabolismo de la glucosa y la insulinorresistencia lo que aumentaría el riesgo de DM.

Melina Santos, Camelia Protopopescu, Elizabeth Delarocque-Astagneau, Marc Bourlière, Ventizlava Petrov-Sanchez, Vincent Di Beo, et al, ANRS CO22 HEPATHER study group Late presentation for HCV care: Time to target people with diabetes and/or hazardous alcohol use (ANRS CO22 HEPATHER cohort). Liver Int . 2022 Jan;42(1):38-49. doi: 10.1111/liv.15056. Epub 2021 Sep 18.

5 de diciembre de 2021

La cirugía bariátrica mejora los resultados hepáticos y cardiovasculares

La cirugía bariátrica mejora los resultados hepáticos y cardiovasculares


La cirugía metabólica o cirugía bariátrica (CB) se ha posicionado como método eficaz en el control metabólico de los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) con obesidad, pues a la  reducción ponderal es capaz de generar efectos neuroendocrinos que  mejoran la insulinorresistencia, el control metabólico e incluso llegan a revertir la DM2. A si mismo, ha sido capaz de revertir o controlar factores de riesgo cardiovascular (FRCV) como la hipertensión arterial (HTA) y  la dislipemia, aspectos de inflamación general... 

La afectación hepática de la insulinorresistencia en forma de esteatosis hepática (NAFLD) es muy prevalente y su manifestación en forma de esteatohepatitis no alcohólica (NASH) un riesgo de evolución anómala de la glándula hepática en forma de cirrosis o carcinoma hepatocelular; y a nivel general de enfermedad cardiovascular (ECV) y en concreto los eventos CV (MACE,“major adverse cardiovascular events”).

Con todo, los estudios en primer aspecto son pocos, y apuntan a que la CB mejora evolución de la  NASH, sea en la inflamación o la fibrosis; pero no siempre tiene en cuenta un diagnóstico fidedigno a partir de una biopsia hepática previa que permita conocer su evolución y gravedad.El estudio que traemos aquí intenta llenar este vacío en la evidencia aportando pacientes con sus correspondientes biopsias hepáticas.

El Surgical Procedures and Long-term Effectiveness in NASH Disease and Obesity Risk (SPLENDOR) incluyó a un número muy importante de pacientes con NASH sin cirrosis con el que evaluar el pronóstico,  la gravedad del diagnóstico histológico tras la CB en comparación con otros pacientes (controles) que fueron tratados médicamente. El objetivo a su vez fue analizar la relación entre la CB y los efectos hepáticos y los MACE durante el seguimiento. 
Se trata del análisis retrospectivo de todos los pacientes a los que se les sometió a biopsia hepática en el sistema de salud americano de la Cleveland Clinic entre los años 2004-16, finalizando el seguimiento en marzo de este año (2021).

La actividad histológica del NAFLD se hizo mediante una puntuación acumulativa sobre el grado de esteatosis hepática   (de 0 a 3), de hinchazón (“ballooning”) de los hepatocitos  (de 0 a 2) y de inflamación lobular (de 0 a 3). Para el diagnóstico de NAFLD se precisó al menos un punto en esteatosis, hinchazón hepatocelular e inflamación lobular. El grado de fibrosis fue de F0 (no fibrosis) a F4 (cirrosis).

De las 25.828 biopsias se identificaron a 1.158 adultos con obesidad que cumplían los criterios de inclusión; estos a su vez hubo que se sometieron a la CB que se confrontaron con un grupo control médico ajustado según características.
La intervención fue CB mediante bypas gástrico de Roux-en-Y, o gastrectomía en manga frente a tratamiento no quirúrgico.

Los objetivos primarios hepáticos fueron progresión clínica o histológica, cirrosis, desarrollo de carcinoma hepatocelular, trasplante hepático o mortalidad relacionada con el hígado; y dentro los MACE un compuesto de eventos coronarios, eventos cerebrovasculares (AVC), insuficiencia cardíaca (IC) y muerte cardiovascular (MCV) dentro de un método de penalización de Firth en un contexto estadístico de regresión multivariable de Cox.

Se analizaron 1.158 pacientes (63,9% mujeres) con una edad media de 49,8 (rango intercuartil –IQR- 40,9-57,9) años, con un índice de masa corporal (IMC) de 44,1 (IQR, 39,4-51,4]) kg/m2 que incluía a 650 pacientes a los que se les intervino con CB y 508 sin cirugía y durante un tiempo de seguimiento de 7 (IQR 4-10) años.
Según este análisis tras ajustar los caso-controles según variables ponderadas la incidencia acumulada de eventos adversos graves hepáticos a los 10 años fue del 2,3% (IC 95% 0-4,6%) en el grupo de la CB y del 9,6% (IC 95% 6,1-12,9%) en el grupo no quirúrgico, o una diferencia absoluta ajustada de riesgo de  12,4% (IC 95% 5,7%-19,7%); o un hazard ratio ajustado (aHR) 0,12 (IC 95% 0,02-0,63; p  0,01). 

En cuanto a la incidencia acumulada de MACE a los 10 años fue de 8,5% (IC 95% 5,5-11,4%) en el grupo de la CB y del 15,7% (IC 95% 11,3-19,8%) del grupo no quirúrgico, lo que dio una diferencia absoluta ajustada de riesgo del 13,9% (IC 95% 5,9-21,9%); o un aHR 0,30 (IC 95% 0,12-0,72]; p 0,007).

Hay que destacar que dentro el primer año de la CB cuatro pacientes (0,6%) del grupo de CB murieron por complicaciones quirúrgicas.

Concluyen que en pacientes con obesidad y NASH la CB comparada con el tratamiento convencional médico estuvo asociado con un significativo menor riesgo de eventos adversos hepáticos mayores y de MACE.  Este sería, señalan, el primer estudio publicado en este sentido en pacientes con lesiones comprobadas por biopsia hepática.

Ali Aminian, Abbas Al-Kurd, Rickesha Wilson, James Bena, Hana Fayazzadeh, Tavankit Singh, et al. Association of Bariatric Surgery With Major Adverse Liver and Cardiovascular Outcomes in Patients With Biopsy-Proven Nonalcoholic Steatohepatitis. JAMA . 2021 Nov 23;326(20):2031-2042. doi: 10.1001/jama.2021.19569. PMID: 34762106 PMCID: PMC8587225 (available on 2022-05-11) DOI:10.1001/jama.2021.19569

Kathleen E Corey, Zoe Nicole Memel. Bariatric Surgery as a Strategy for Improving Outcomes in Nonalcoholic Steatohepatitis. JAMA . 2021 Nov 23;326(20):2015-2017. doi: 10.1001/jama.2021.17451.PMID: 34762134 DOI: 10.1001/jama.2021.17451

Rubino F, Nathan DM, Eckel RH, Schauer PR, Alberti KG, Zimmet PZ, Del Prato S, et al; Delegates of the 2nd Diabetes Surgery Summit. Metabolic Surgery in the Treatment Algorithm for Type 2 Diabetes: A Joint Statement by International Diabetes Organizations. Diabetes Care. 2016 Jun;39(6):861-77. doi: 10.2337/dc16-0236.

Hardy T, Anstee QM, Day CP. Nonalcoholic fatty liver disease: new treatments. Curr Opin Gastroenterol. 2015 May;31(3):175-83. doi: 10.1097/MOG.0000000000000175.


12 de mayo de 2021

Uso de semaglutida en pacientes con esteatosis hepática no alcohólica

Uso de semaglutida en pacientes con esteatosis hepática no alcohólica

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

Aunque en ocasiones olvidadas, la esteatosis hepática no alcohólica (NAFLD) y su forma evolucionada la esteatohepatitis no alcohólica (NASH) son dos de las comorbilidades que acompañan a nuestros pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) de manera nada insignificante. Como ya hemos comentado en otras ocasiones en este blog, en estos pacientes la prevalencia de NAFLD puede llegar a rondar el 30% de los mismos. Estas patologías inflamatorias abocan a la necrosis celular hepática, la fibrosis perilobular y en algunas ocasiones la cirrosis hepática.

El estudio que hoy comentamos es un ensayo clínico aleatorizado (ECA) en fase 2 y doble ciego sobre 320 pacientes con NASH y fibrosis (en estadio F1, F2 y F3) confirmada por biopsia. El ECA valora la eficacia y seguridad de semaglutida (SEMA) subcutáneo en pacientes con NASH y fibrosis. La elección de este agonista del péptido glucagon-like (aGLP-1) y su relación con la NASH no es un disparo en la oscuridad.; y es que liraglutida ya había demostrado en el estudio LEAN (Liraglutide Safety and Efficacy in Patients with NASH) una mejora en la hipertransaminasemia, en la reducción del hígado grado y en la resolución histológica de la NASH. Por ello, los investigadores, plantearon la posibilidad de que SEMA subcutáneo pudiera obtener unos beneficios similares al tener un mecanismo de acción semejante a liraglutida.

Los participantes del estudio fueron japoneses de entre 18 y 75 años, con y sin DM2, y con NASH y fibrosis confirmada por biopsia hepática. Excluyeron a cualquier paciente que pudiera tener antecedentes capaces de alterar (mejorar o empeorar) su grado de fibrosis (alcoholismo, uso de pioglitazona (PIO), uso de vitamina E…). Durante 72 semanas los pacientes fueron aleatorizados entre SEMA 0,1mg, 0,2mg, 0,4mg diarios y placebo. El paciente tipo fue una mujer de 55 años con DM2, un índice de masa corporal (IMC) de 35,8 y un grado de fibrosis hepática F3. 

El objetivo principal del estudio fue demostrar una mejoría de la NASH en pacientes que usan SEMA, sin perjuicio para la fibrosis ya existente. Esta mejora fue observada en el grupo de SEMA, donde el mayor porcentaje se obtuvo en el grupo de 0,4mg diarios frente a placebo (59% vs. 17%) con un Odds Ratio (OR) 6,87 (IC 95% 2,60- 17,63). Los porcentajes de mejora fueron de 40% para el grupo SEMA 0,1mg y de 36% en el grupo SEMA 0,2mg al día. 

Se analizó como objetivo secundario del estudio la hipotética mejoría de la fibrosis sin empeoramiento de NASH.  Es este caso no se mostraron diferencias significativas entre los grupos de SEMA y de placebo. OR 1,42 (IC 95% 0,62- 3,28).
El porcentaje de pacientes que obtuvo una resolución de NASH y una mejora en la fibrosis fue del 37% en el grupo de SEMA 0,4mg diarios frente al 15% en los pacientes con placebo. Además, los datos arrojaron una mejoría (variable) de las transaminasas (GOT y GPT) para los grupos de SEMA en sus diferentes dosis. 

Los efectos secundarios fueron abultados en relación al uso de SEMA. Un ejemplo es el caso de la incidencia de náuseas en pacientes con SEMA 0,4mg diarios, donde el 42% de los participantes las sufrieron. Estos efectos son entendibles, puesto que se trabajó con dosis superiores a las empleadas en el día a día de nuestra consulta. Recordemos que la dosis máxima de SEMA comercializada en España a día de hoy es de 1mg semanal frente a los 0,4mg diarios (2,8mg semanas) del estudio. 

En conclusión, el uso de SEMA subcutánea en pacientes con y sin DM2 parece mejorar la prevalencia de NASH sin perjudicar el grado de fibrosis hepática del paciente. Sin embargo, el ECA no arrojó diferencias estadísticamente significativas entre SEMA y placebo para la mejoría de fibrosis.

Es sorprendente que no se lograra una significación estadística en el porcentaje de pacientes que obtuvieron una mejoría en el estadio de fibrosis, a pesar del beneficio en la resolución de la NASH y la pérdida de peso producida por SEMA. Y es sorprendente porque existen varios estudios previos que sugieren que la resolución de NASH y la mejora en los componentes inflamatorios del hígado graso se asocian con una regresión de la fibrosis; resultado que no se obtuvo en este ECA. Los autores, aunque de forma breve, hacen un comentario de este resultado y lo achacan a una duración insuficiente y al grado de fibrosis avanzada de la mayoría de los pacientes seleccionados. 

Sea como fuere, buenas noticias en relación a la SEMA para nuestros pacientes con NASH.
Cuídense. 

Newsome PN, Buchholtz K, Cusi K, Linder M, Okanoue T, Ratziu V, et al. A Placebo-Controlled Trial of Subcutaneous Semaglutide in Nonalcoholic Steatohepatitis. N Engl J Med. 2021 Mar 25;384(12):1113-1124. DOI: 10.1056/NEJMoa2028395.

Armstrong MJ, Gaunt P, Aithal GP, Barton D, Hull D, Parker R, et al. Liraglutide safety and efficacy in patients with non-alcoholic steatohepatitis (LEAN): a multicentre, double-blind, randomised, placebo-controlled phase 2 study. Lancet. 2016 Feb 13;387(10019):679-90. DOI: 10.1016/S0140-6736(15)00803-X


28 de febrero de 2021

Resultados de las glitazonas en el paciente con diabetes y cirrosis

Resultados de las glitazonas en el paciente con diabetes y cirrosis

Como hemos visto otros post la esteatosis hepática no alcohólica (NAFLD), el conocido como el hígado graso, está relacionado con la insulinorresistencia, fundamento de la diabetes tipo 2 (DM2),  y con todas aquellas situaciones que la incrementan como la  vida sedentaria y la obesidad. Una situación en la que se aumentaría la  lipogénesis, la liberación de los ácidos grasos libres (AGL) y los triglicéridos desde el hígado. 

A su vez sabemos que la NAFLD en la DM2  aumenta del riesgo cardiovascular (RCV), y se relaciona con el mal control metabólico. En su evolución la  esteatohepatitis no alcohólica  (NASH), el paso siguiente de la NAFLD,  puede llevar a la necrosis celular, a la fibrosis perilobular  y en ciertos casos a la  cirrosis hepática, llegando incluso al carcinoma hepatocelular.
Desde la Atención Primaria (AP) la ecografía hepática sería la técnica de elección para el cribado de la  NAFLD. Su sensibilidad va del 60 al 94% según los estudios. 

Existen varias intervenciones terapéuticas en esta patología:
1.- Intervención sobre los estilos de vida.- la pérdida de peso de al menos un 3-5%  con una dieta hipocalórica y ejercicio físico.
2.- La cirugía bariátrica, pues reduce la  NAFLD  hasta en un 90%, un 80% en la NASH y un 65% en  la fibrosis.
3.-En el tratamiento farmacológico las glitazonas -GTZ- (pioglitazona), la vitamina E, el liraglutide, el ácido obeticólico, el orlistat…aunque todos ellos han tenido efectos desiguales.

En una revisión que comentamos de Mills EP et al  las GTZ (pioglitazona) tendría unos resultados correctos en la fibrosis y en la resolución de la  NASH. Aunque la mitad de los pacientes no respondieron al mismo. 
Los análogos del receptor del péptido-1 similar al glucagón (aGLP-1), como vimos en algún post anterior,  también tendrían un buen comportamiento en la NAFLD leves o moderadas, en la reducción de las transaminasas y de la esteatosis al aumentar la  sensibilidad a la insulina y la pérdida ponderal. Pero  no mejorarían la  NASH ni la fibrosis.

Hoy hablaremos de las GTZ en la cirrosis y de su efecto colateral sobre el RCV.
La cirrosis, como consecuencia de la NASH, o por otra causa, empeora en el paciente con DM2 e incrementa las tasas de mortalidad. La DM2 afectaría a la ascitis, a las varices esofágicas, la encefalopatía hepática, las infecciones bacterianas, la alteración renal y sobre la evolución de esta  entidad hacia el carcinoma hepatocelular.
Por otro lado el tratamiento de la DM2 se dificulta en el paciente con cirrosis al afectar a la dieta, el ejercicio, la utilización de fármacos como la metformina (MET) (aumenta el riesgo de acidosis láctica, sobre todo si existe alcoholismo), los secretagogos y la insulina (INS), esto últimos con riesgo de hipoglucemias.

Las GTZ son unos fármacos sensibilizadores de la INS al unirse a los receptores PPARγ (peroxisome proliferator-activated receptor gamma) lo que a priori los haría especialmente útiles en el paciente con DM2 y cirrosis, y aunque históricamente la troglitazona fuera retirado del mercado al generar reacciones hepáticas graves, las dos existentes, tanto la rosiglitazona como la pioglitazona, no han mostrado aumentar el riesgo de toxicidad, aunque sí el incremento ponderal y descompensación de insuficiencia cardíaca (IC) previa.
En este sentido faltaba conocer la efectividad en forma de mortalidad por cualquier causa (MCC) y eventos cardiovasculares (EvCV) y resultados hepáticos a largo plazo de las GTZ en los pacientes con DM2 que a la vez tuvieran cirrosis.

Para ello se estudiaron a 1.705 pacientes con DM2 con cirrosis compensada de la cohorte de la Taiwan National Health Insurance Research Database, unos pacientes en tratamiento con GTZ y otros sin ellas, entre enero del 2000 y diciembre del 2012,  que fueron seguidos hasta diciembre del 2013. Se aplicó un modelo aleatorio proporcional Cox con el que calcular el riesgo de presentar los objetivos en pacientes en tratamiento o no con GTZ.
La incidencia de EvCV durante el seguimiento fue de 2,14 por 100 pacientes/año en el grupo de la GTZ frente a 1,30 por 100 pacientes/año en los que no, siendo la tasa de riesgo en forma de hazard ratio (HR) de 1,7 (IC 95% 1,32-2,19). Entre las dos GTZ,  la rosiglitazona (suspendida la comercialización en Europa) tuvo un HR 1,67 (IC 95% 1,26–2,20) más alto que la pioglitazona 1,12 (IC 95% 0,90–1,64) frente a los que no utilizaban GTZ.
Concretamente la HR de las GTZ en general en el accidente vásculo cerebral (AVC) fue de 1,81 (IC 95% 1,28–2,55), en la enfermedad isquémica cardíaca de 1,59 (IC 95% 1,03–2,44) y en insuficiencia cardíaca (IC) de 2,09 (IC 95% 1,22–3,60).

No se detectaron diferencias apreciables entre los que utilizaban las GTZ y los que no en cuanto  a  la MCC, el carcinoma hepatocelular, la descompensación cirrótica, y el riesgo de fallo hepático.

Concluyen que frente a los pacientes que utilizaban no GTZ aquellos pacientes con DM2 y cirrosis que si utilizaban esta medicación tuvieron mayor riesgo de EvCV.
Si bien es cierto que las complicaciones CV son bajas en los pacientes con cirrosis básicamente al tener una esperanza de vida reducida y factores debidos a la cirrosis que reducen el riesgo, sean la trombopenia y reducción de los factores de coagulación, el incremento de los EcCV básicamente fueron debidos a la utilización de la rosiglitazona no de la pioglitazona.

Fu-Shun Yen, James Cheng-Chung Wei , Lu-Ting Chiu, Chih-Cheng Hsu, Ming-Chih Hou, Chii-Min Hwu. Thiazolidinediones were associated with higher risk of cardiovascular events in patients with type 2 diabetes and cirrhosis. Liver Int . 2021 Jan;41(1):110-122. doi: 10.1111/liv.14714. Epub 2020 Nov 11.

Mills EP, Brown KPD, Smith JD, Vang PW, Trotta K. Treating nonalcoholic fatty liver disease in patients with type 2 diabetes mellitus: a review of efficacy and safety.Ther Adv Endocrinol Metab. 2018 Jan;9(1):15-28. Doi: 10.1177/2042018817741852. Epub 2017 Dec 7.

Bril F, Cusi K. Management of Nonalcoholic Fatty Liver Disease in Patients With Type 2 Diabetes: A Call to Action. Diabetes Care. 2017 Mar;40(3):419-430. doi: 10.2337/dc16-1787.


14 de octubre de 2020

¿Qué pueden aportar los agonistas del receptor del péptido-1 similar al glucagón (aGLP-1) en el tratamiento de los pacientes con enfermedad hepática grasa no alcohólica?

¿Qué pueden aportar los agonistas del receptor del péptido-1 similar al glucagón (aGLP-1) en el tratamiento de los pacientes con enfermedad hepática grasa no alcohólica?

Comentario de Joan Francesc Barrot de la Puente @JoanBarrot

El hígado graso o la esteatosis no alcohólica (NAFLD) es un síndrome clínico-patológico caracterizado por una acumulación excesiva de grasa en los hepatocitos. Es una patología muy frecuente y en alza debido a nuestro estilo de vida y a una dieta cada vez más poco saludable. Hoy en día, la NAFLD se ha convertido en una causa común de enfermedad hepática crónica y también puede contribuir a la carga de complicaciones crónicas extrahepáticas. Ahora está claro que la NAFLD es un factor de riesgo para la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y la enfermedad cardiovascular (ECV). Hasta el 50-70% de las personas con DM2 padecen NAFLD y la ECV se ha convertido en la causa más común de muerte en pacientes con NAFLD.

En la revision de Bril et al.en pacientes con DM2, los análogos del receptor del péptido-1 similar al glucagón (aGLP-1) muestran un buen comportamiento en la reducción de las transaminasas y la esteatosis en la NAFLD con una mejoría en la sensibilidad a la insulina (INS) y pérdida de peso, aunque no mejoran la esteatohepatitis no alcohólica (NASH) ni la fibrosis. Esta mejoría solo se produce en pacientes con DM2 y NAFLD leves o moderadas y  se deben a su acción sobre la inflamación del hígado, la insulinoresistencia y el peso corporal.

Actualmente, la primera línea de tratamiento para los pacientes con NAFLD es la pérdida de peso y la mejora metabólica mediante intervenciones en el estilo de vida (EV). La Food Drug Administration (FDA) los indica tratamientos que pueden ser útiles en la NAFLD; la pioglitazona, la liraglutida, el ácido obeticólico, y el orlistat. Existen ensayos clínicos aleatorios (ECA) para determinar si los aGLP-1 mejoran la NAFLD, pero los resultados no son consistentes. 

El objetivo de esta revisión sistemática y metaanálisis es explorar la eficacia de los aGLP-1 en pacientes con NAFLD. Los criterios de inclusión son: ECA publicados de 2013 al 2019 con cualquier duración de seguimiento y tamaño de muestra;  pacientes adultos (edad ≥ 18 años) con diagnóstico de NAFLD o NASH por evidencia histológica o de imagen; aGLP-1 en cualquier dosis y vía; resultados referidos a cambios en la fibrosis hepática, el contenido de grasa hepática y el nivel de enzimas hepáticas después del período de seguimiento. 

Se incluyeron en el análisis seis ECA con 406 pacientes (63% hombres), con un rango de edad promedio de 41 a 53 años, un rango de índice de masa corporal (IMC) promedio de 28,1 a 35,9 kg / m2 y 354 pacientes con DM. De los seis ECA incluidos, cuatro evaluaron liraglutida y dos exenatida. La duración de los ECA fue de 12 a 48 semanas, con dosis diarias que variaron de 1,8 mg a 3 mg para liraglutida y 20 ug para exenatida.

Resultados :El efecto sobre la fibrosis hepática (2 estudios): debido al número limitado de estudios, fue imposible realizar un metanálisis para evaluar los efectos de los aGLP-1 sobre la fibrosis hepática. A pesar de la limitación, parece que la liraglutida tuvo una resolución de NASH, definida como la desaparición de la hinchazón de los hepatocitos sin empeoramiento de la fibrosis, con un riesgo relativo (RR) de  4,5 (IC 95% 1,1-18,9; p = 0,02), una menor fibrosis (RR 0,2; IC 95%, 0,1-1,0; p = 0,04) y una mayor proporción con mejorías en la hinchazón de los hepatocitos (RR 1,9; IC 95%, 1,0-3,8; p = 0,05) y de la esteatosis (RR 1,8; IC 95%,1,1-3,0; p = 0,009) frente al grupo placebo.

Efecto en la fracción grasa del hígado (3 estudios):  El metaanálisis mostró efectos significativos de los aGLP-1 medidos mediante imágenes (diferencia media estadística (DME) = -0,33, IC 95%, -0,64 a -0,03, p = 0,034). Cuando se realizó el metaanálisis no hubo heterogeneidad significativa entre los estudios (I2 = 0,0%, p = 0,374). Esto es consistente con otros metaanálisis.  

Efecto sobre los parámetros de las enzimas hepáticas (6 estudios):  No hubo diferencias significativas en la alanina amino transferasa sérica (ALT) (DME: -0,52, IC 95%: -1,04 a 0,01, p = 0,054) y la aspartato transaminasa (AST) (DME: -0,20, IC 95%: -0,54 a 0,15, p = 0,134) entre los aGLP-1 y los grupos de control, el metanálisis, encontró heterogeneidad significativa entre los estudios. En el análisis de subgrupos, con exenatida se asoció con una mejora en la ALT sérica (DME = -1,25, IC 95%: -1,68 a -0,82, p = 0,000) y la AST (DME = -0,62, IC95%: -1,16 a - 0,08, p = 0,024). Este efecto no se observó para la terapia con liraglutida. Datos inconsistentes con otros estudios.

Se encontró una mejora significativa en el IMC (DME: -0,89, IC 95%: - 1,60 a -0,19, p = 0,012) con una heterogeneidad significativa entre estos estudios (I2 = 90,0%, p = 0,001) y la adiponectina (DME: 0,66, IC 95%: 0,37 a 0,95, p = 0,000) con los aGLP1, sin heterogeneidad significativa entre estos estudios (I2 = 0,0%, p = 0,613). La liraglutida se asoció con una reducción del IMC (DME = -0,44, IC del 95%: -0,77 a -0,11, p = 0,010) y un aumento de la adiponectina (DME = -0,33, IC del 95%, -0,64 a -0,03, p = 0,034), hormona que sensibiliza la insulina. No hubo datos sobre histología hepática.

Aunque parece que los aGLP1 disminuyen la acumulación de lípidos hepáticos y protegen a los hepatocitos del estrés oxidativo, sin embargo, no hubo diferencias significativas en el grupo de aGLP1 frente al grupo control con el colesterol total, los triglicéridos, al colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad (LDL -c) , ni al colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad (HDL-c). No se encontró heterogeneidad significativa entre los estudios.

El estudio presenta limitaciones muy claras: pocos ECA (6), la heterogeneidad significativa para algunos parámetros, lo que dio lugar a un alto riesgo de sesgos de resultado. Finalmente el grupo de control de algunos estudios no era un placebo, sino fármacos activos (sitagliptina, metformina –MET-, INS ) o una modificación estructurada de EV, lo que puede haber tenido un impacto en la evaluación de la eficacia de los aGLP1. Las variaciones en la población de estudio, el género, el estado de salud de los pacientes y la calidad de los estudios también pueden ser fuentes de heterogeneidad.

Los resultados combinados mostraron que los aGLP1 tenían efectos significativos sobre la grasa hepática, el IMC y la adiponectina. Se requiere más investigación con ECA de tamaños de muestra más grandes, seguimiento a más largo plazo y resultados histológicos completos en pacientes con NAFLD comprobada por biopsia. 

Este trabajo, que a priori me generaba interés y una esperanza puesta en esta diana terapéutica parece haber perdido “fuerza”, por sus grandes limitaciones. Nuevos estudios mejor diseñados aliviaran mi decepción, espero.

Simin Fan , Xiaoyan Shi , Jia Yao , Min Zhong , Peimin Feng. The efficacy of glucagon-like peptide 1 receptor agonists in patients with non-alcoholic fatty liver disease: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Rev Esp Enferm Dig . 2020 Aug;112(8):627-635. doi: 10.17235/reed.2020.6392/2019.

Dong Y, Lv Q, Li S, et al. Efficacy and safety of glucagon-like peptide-1 receptor agonists in non-alcoholic fatty liver disease: A systematicreview and meta-analysis. Clin Res HepatolGastroenterol. 2017;41(3):284-295. doi:10.1016/j.clinre.2016.11.009

Bril F, Cusi K. Management of Nonalcoholic Fatty Liver Disease in Patients With Type 2 Diabetes: A Call to Action. Diabetes Care. 2017 Mar;40(3):419-430. doi: 10.2337/dc16-1787.


24 de junio de 2018

El “índice de hígado graso” un predictor de diabetes en el paciente con prediabetes. Nueva entrega del PREDAPS

El “índice de hígado graso” un predictor de diabetes en el paciente con prediabetes. Nueva entrega del PREDAPS

Sobre el hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica (NAFLD) hemos hablado en infinidad de ocasiones. Una patología prevalente que afecta a alrededor del 26% de la población adulta en España.
Sabemos que al ser parte de la insulinorresistencia  tiene una alta prevalencia en los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) que puede encontrarse entre el 40-70% de los mismos. La evolución de la misma condiciona su pronóstico. Así puede evolucionar a una inflamación hepática en forma de esteatohepatitis no alcohólica  (NASH) que con el tiempo puede derivar en una necrosis celular, fibrosis perilobular  y en ciertos casos a la  cirrosis hepática o cáncer hepático. Por lo que no es una patología baladí.
Los estudios epidemiológicos señalan que al  margen de la repercusión hepática la NAFLD es un factor de riesgo independiente de padecer DM2, síndrome metabólico y enfermedad cardiovascular (ECV).
La lipogénesis con la disfunción de la liberación de los ácidos grasos libres (AGL) y los triglicéridos condicionados por la insulinorresistencia en el hígado serían la causa de éstas alteraciones en ausencia de ingesta alcohólica. El sedentarismos, la falta de ejercicio físico y la obesidad serían causas añadidas o que se darían de manera concomitante en la insulinorresistencia y  en las alteraciones del  metabolismo glucémico como la DM2.
Si bien es cierto que la biopsia hepática sería el “gold standard” para diagnosticar la NAFLD, y la única técnica válida para distinguir la NAFLD de la NASH, es conocido que la ecografía hepática, es la técnica de elección para el cribado de la  NAFLD, dado la facilidad de utilización, inocuidad, y  su alta sensibilidad que puede ir del 60 al 94%, sin embargo no muestra sensibilidad sobre la inflamación y la fibrosis. 
Sin embargo, existen diferentes modelos predictivos (índices) que combinando datos clínicos y bioquímicos de la práctica clínica diaria nos proporcionan mayor seguridad para detectar la NAFLD.
El conocido como índice de hígado graso “Fatty Liver Index (FLI)” es un algoritmo que combina los valores de los triglicéridos, la gamma glutamiltranspeptidasa (GGT), la circunferencia de la cintura y el índice de masa corporal (IMC). El FLI es un valor que discrimina de manera fiable la NAFLD que pudiera ser detectada por método ecográfico. Un índice que ha sido validado tanto en población occidental como asiática. El FLI ha sido relacionado con la insulinorresistencia, el riesgo de enfermedad coronaria (ECC), el riesgo de síndrome metabólico (SM) y la arteriosclerosis precoz…
Dos metaanálisis han mostrado que el NAFLD diagnosticado mediante el FLI sería un buen predictor de DM2 incidente. El riesgo de progresión a DM2 en pacientes con prediabetes (PRED) mediante la FLI no ha sido estudiado en población occidental por ello que sea interesante esta entrega de nuestro estudio PREDAPS; un análisis que estudia la capacidad del FLI de predecir el desarrollo de DM2 en población con PRED europea atendida en Atención Primaria (AP) a los 3 años de seguimiento.
Como conocemos de otros post que hemos redactado sobre los resultados del PREDAPS, se trata de un estudio prospectivo de una cohorte de 1.184 individuos (30-74 años) con PRED y otra cohorte de 835 sin alteraciones del metabolismo glucémico, atendidos en AP desde el 2012 con un seguimiento de 5 años.
El FLI se calculó al inicio del estudio en 1.142 individuos con PRED que fueron clasificados en tres categorías FLI  inferior a 30 (no NAFLD), FLI 30–60 (intermedio) y un FLI superior a 60 (NAFLD). Se estimó la tasas de incidencia de DM2 según cada categoría de FLI a los 3 años de seguimiento de la cohorte. Se calculó la asociación entre el índice de FLI y la DM2 utilizando un modelo de regresión COX ajustándolo por edad, sexo, nivel educacional, historia familiar de DM2, estilos de vida, hipertensión arterial (HTA), perfil lipídico y transaminasas.
Según esto la proporción de individuos con PRED y NAFLD al inicio del seguimiento (FLI mayor de 60) fue del 55,7%. La tasa de incidencia de DM2 a los 3 años de seguimiento fue de 1,3 en individuos con FLI inferior a 30, de 2,9 cuando el FLI estuvo entre 30-60 y de 6 por 100 personas y año si el FLI fuer superior a 60. Las variables que incrementaron el riesgo de desarrollar la DM2 fueron el SM, hazard ratio (HR) 3,02 (IC 95% 2,14–4,26)  y un FLI superior de 60 HR 4,52 (IC 95% 2,10–9,72).
Además, el FLI superior a 60 estuvo independientemente asociado con la incidencia de DM2. El HR fue de 4,97 (IC 95% 2,28–10,80) una vez ajustado por edad, sexo y nivel educacional en un modelo de regresión, que llego a ser del HR 3,21 (IC 95% 1,45–7,06) una vez ajustado del todo. 
Concluyen que el FLI sería un indicador que evaluaría fácilmente el alto riesgo de debutar con DM2 en pacientes con PRED atendidos en AP, con lo que se podrían aplicar medidas efectivas para prevenir y reducir la progresión de dicho estado a la DM2.

Franch-Nadal J, Caballeria L, Mata-Cases M, Mauricio D, Giraldez-García C, Mancera J, Goday A, Mundet-Tudurí X, Regidor E; PREDAPS Study Group. Fatty liver index is a predictor of incident diabetes in patients with prediabetes: The PREDAPS study.  PLoS One. 2018 Jun 1;13(6):e0198327. doi: 10.1371/journal.pone.0198327. eCollection 2018.

Mills EP, Brown KPD, Smith JD, Vang PW, Trotta K. Treating nonalcoholic fatty liver disease in patients with type 2 diabetes mellitus: a review of efficacy and safety.Ther Adv Endocrinol Metab. 2018 Jan;9(1):15-28. Doi: 10.1177/2042018817741852. Epub 2017 Dec 7.



26 de abril de 2018

Nueva revisión del tratamiento del hígado graso en el paciente con diabetes tipo 2

Nueva revisión del tratamiento del hígado graso en el paciente con diabetes tipo 2

El hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica (NAFLD) es una patología muy frecuente y en alza, sobre todo en pacientes con diabetes tipo 2 (DM2). En estos pacientes la prevalencia de esta patología puede rondar entre el 30-50% de los mismos. Su trascendencia y pronóstico está relacionado con otra patología que se puede producir en su evolución que es la  esteatohepatitis no alcohólica  (NASH). Una patología inflamatoria del hígado  que puede llevar a la necrosis celular, a la fibrosis perilobular  y en ciertos casos a la  cirrosis hepática.
La patogénesis de la  NAFLD tiene que ver primariamente con la insulinorresistencia, sin embargo, se apunta que pudiera haber otras noxas que pudiera inducir esta complicación. Entre ellas se encontraría la vida sedentaria y  la obesidad que interactuarían con ésta, incrementando la lipogénesis y la disfunción de la liberación de los ácidos grasos libres (AGL) y los triglicéridos desde el hígado. Todos estos factores suelen estar asociados a la DM2. 
La  NAFLD en el DM2 se le relaciona con un aumento del riesgo cardiovascular (RCV), con el mal control metabólico y con una peor evolución de la misma llegando incluso al carcinoma hepatocelular.
La ecografía hepática, en nuestro medio, es la técnica de elección para el cribado de la  NAFLD, dado que su sensibilidad es alta, del 60 al 94% según los estudios. Sin embargo esta prueba no distingue los grados de gravedad de la  NAFLD, solo si existe o se sospecha.
Existen cuatro intervenciones terapéuticas en esta patología:
1.- Intervención sobre los estilos de vida.- la pérdida de peso de al menos un 3-5%  con una dieta hipocalórica y ejercicio físico; sin embargo, se necesitan reducciones de al menos el 10% para poder influir en la necroinflamación del hígado. Las reducciones de peso tras la cirugía bariátrica producen efectos sobre la NAFLD de hasta en un 90%, y sobre la NASH hasta un 80% y en la fibrosis un 65%.
2.-Tratamiento farmacológico del hígado: La US Food and Drug Administration (FDA) no ha aprobado ningún fármaco para el tratamiento del NASH; sin embargo se han ensayado tratamiento con las glitazonas -GTZ- (pioglitazona), la vitamina E, el liraglutide, el ácido obeticólico, el orlistat…y las Guías de Práctica Clínica (GPC) recomienda a la pioglitazona incluso en pacientes sin DM2
3.- Tratamiento de la hiperglucemia.- no existen evidencias directas para la utilización de la metformina (MET) en el tratamiento del NASH pero junto con la pérdida de peso mejoran esta patología. Las GTZ y los análogos de los receptores glucagon-like peptide-1  (aGLP-1) tendrían efectos beneficiosos.
4.-El tratamiento de la dislipemia con las estatinas parece ser seguro en la reducción de las transaminasas.

Este artículo hace una revisión de la literatura entre enero del 1990 a junio del 2017 en cuanto a la seguridad y eficacia de los medicamentos que hasta el momento se utilizan en el tratamiento de la NASH en pacientes con DM2. Según esta revisión se encontraron 23 estudios, desde ensayos clínicos aleatorizados (ECA), estudios observacionales y diseños abierto, así como, tres metaanálisis.
Según este análisis la MET, dado su buen perfil metabólico, y combinada con la pérdida de peso, generarían una modesta mejoría en la esteatosis pero no en la fibrosis en los pacientes con DM2 y  NAFLD. Las GTZ (pioglitazona) muestran unos buenos resultados en la fibrosis y en la resolución de la  NASH, si bien es cierto que la mitad de los pacientes no respondieron al mismo. Los aGLP-1 también muestran un buen comportamiento en la reducción de las transaminasas y la esteatosis en la NAFLD con una mejoría en la sensibilidad a la insulina y pérdida de peso, aunque no mejoran la   NASH ni la fibrosis.
Las estatinas por su parte tienen un comportamiento favorable en la reducción de las transaminasas pero unos resultados mixtos en la mejoría de la esteatosis y en la puntuación de la fibrosis. La más estudiada es la atorvastatina.
Concluyen, que si bien existen tratamientos en el  NAFLD (GTZ, MET, aGLP-1 y estatinas) en pacientes con DM2, sus mejorías histológicas a largo plazo son reducidas, y las evidencias científicas van variando con el tiempo.  Las GTZ serían eficaces en la resolución de la  NASH e incluso en la fibrosis dado que mejoran la insulinosensibilidad en el músculo, hígado y tejido adiposo, si bien es cierto, que precisa un tratamiento a largo plazo o indefinido para el mantenimiento de sus beneficios en el hígado.
Las mejorías de la aGLP-1 solo se producen en pacientes con DM2 y NAFLD leves o moderadas y  se deben a su acción sobre la inflamación del hígado, la insulinoresistencia y el peso corporal.

Mills EP, Brown KPD, Smith JD, Vang PW, Trotta K. Treating nonalcoholic fatty liver disease in patients with type 2 diabetes mellitus: a review of efficacy and safety.Ther Adv Endocrinol Metab. 2018 Jan;9(1):15-28. Doi: 10.1177/2042018817741852. Epub 2017 Dec 7.

Bril F, Cusi K. Management of Nonalcoholic Fatty Liver Disease in Patients With Type 2 Diabetes: A Call to Action. Diabetes Care. 2017 Mar;40(3):419-430. doi: 10.2337/dc16-1787.
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