El consumo de café disminuye la arteriosclerosis subclínica
Sobre las propiedades saludables del café hemos hablado en otras ocasiones. Sobre su efecto cardiovascular e incluso sobre su papel en la prevención de la diabetes tipo 2 (DM2). Sobre el riesgo cardiovascular un reciente metaanálisis mostró como un consumo de 3-5 tazas al día estaría relacionado con la disminución de éste. Sobre la DM2 el café mejora la sensibilidad a la insulina, al tiempo que reduciría la oxidación de las LDL pero incrementaría las concentraciones de colesterol.
Hoy de lo que hablamos es de la influencia de este alimento en la arteriosclerosis subclínica, de los que lo consumen, medida como calcificación de las arterias coronarias (CAC) detectado por escáner cardíaco. Este marcador nos da información sobre la arteriosclerosis subyacente y sobre el riesgo de problemas cardíacos agudos en el futuro. Los estudios hasta el momento dan resultados inconsistentes en este tema.
Este estudio se basa en los resultados de una cohorte de 30.485 individuos iniciales que al final tras exclusiones fueron 25.138 del Kangbuk Samsung Health Study en el sur de Corea, dentro un programa anual de chequeo médico laboral, en el que los participantes completaron un cuestionario de frecuencia alimentaria y un examen físico en la que se incluía la TAC y la medida de CAC, entre marzo del 2011 y abril del 2013. La encuesta dietética consistió en un auto-registro de 103 items. En concreto sobre el consumo de café se registró la cantidad total de café consumido sin diferenciar si era con cafeína o descafeinado. El consumo habitual se clasificó desde ninguno, entre 1 y 3, entre 3 y menos de 5, e igual o más de 5 diarios.
Para determinar la CAC se utilizaron escáneres ((GE Healthcare) de una determinada potencia (Lightspeed VCT XTe 64 slice multidetector CT (MDCT) y se aplicaron unos determinados protocolos aplicando unas puntuaciones a las CAC detectadas.
Los 25.138 individuos con edad media de 41,3 años no tenían enfermedad cardiovascular clínicamente manifiesta. La prevalencia de CAC detectada (CAC superior a 0) fue del 13,4% (n= 3.364), en la que se incluía un 11,3% de CAC entre 1-100 (n = 2.832) y un 2,1% mayor de 100 (n= 532). En cuanto al consumo de café, la media ± desviación estandard fue de 1,8±1,5 tazas de café al día. El análisis multivariante ajustado de las medidas de CAC mostró unos ratios (IC 95%) para menos una taza al día de 0,77 (0,49 -1,19), entre 1 y menos 3 tazas de 0,66 (0,43-1,02), entre 3 y 5 tazas al día de 0,59 (0,38-0,93) y en consumos superiores a 5 tazas al día de 0,81 (0,46 -1,43), frente a los no consumidores de café (p por tendencia cuadrática 0,02).
Esta asociación fue parecida en los subgrupos según edad, sexo, hábito tabáquico, consumo de alcohol, obesidad, DM2, HTA, y hipercolesterolemia.
Concluyen en individuos sin enfermedad cardiovascular clínicamente manifiesta, el consumo moderado de café se asoció con menor prevalencia de arteriosclerosis subclínica. Un dato más para consumir café.
Choi Y1, Chang Y2, Ryu S2, Cho J3, Rampal S4, Zhang Y5, Ahn J1, Lima JA6, Shin H7, Guallar E5.Coffee consumption and coronary artery calcium in young and middle-aged asymptomatic adults. Heart. 2015 May 1;101(9):686-91. doi: 10.1136/heartjnl-2014-306663. Epub 2015 Mar 2.
Ding M1, Bhupathiraju SN, Satija A, van Dam RM, Hu FB. Long-term coffee consumption and risk of cardiovascular disease: a systematic review and a dose-response meta-analysis of prospective cohort studies. Circulation. 2014 Feb 11;129(6):643-59. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.113.005925. Epub 2013 Nov 7.
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8 de mayo de 2015
13 de noviembre de 2014
El incremento en el consumo de café previene la diabetes tipo 2
El incremento en el consumo de café previene la diabetes tipo 2
Del café hablamos hace cuatro años en este blog, sobre si su consumo podía prevenir la diabetes tipo 2 (DM2). A esta sustancia se le han asociado todo tipo de efectos beneficiosos y alguno de ellos relacionados con la insulinorresistencia y con ello con la posibilidad de prevenir o retrasar la DM2. Las propiedades del café se deben a diversas sustancias bioactivas, del tipo de compuestos fenólicos, diterpenos, aminoácidos, vitaminas (tipo B, C ), azúcares, y la cafeína. La cafeína, sin embargo, no sería la sustancia más beneficiosa pues los consumidores de café descafeinado también se benefician de sus propiedades. En este sentido los “diterpenos” (cafestol, kahweol), los compuestos fenólicos (ácido caféico) tendrían efectos antioxidantes, antiinflamatorios y hepatoprotectores.
Metaanálisis anteriores como el de van Dam et al mostraron, analizando 9 estudios y 200.000 participantes, que existía un riesgo relativo (RR) de 0,65 (IC 95%, 0,54-0,78) con ingestas de 6-7 tazas de café al día frente a la no ingesta o menos de 2 tazas por día, de presentar DM2. Huxley et al, por su parte, con 18 estudios y 457. 922 personas, señaló que existía una relación lineal inversa, de tal modo que por cada taza de café consumido de más el riesgo de presentar DM2 se redujo un 7%.
En este sentido, el estudio de Bhupathiraju SN et al, publicado en Diabetologia recientemente, evalúa la asociación del consumo de café o té y el riesgo de padecer DM2 durante un periodo de tiempo de 4 años. Se trata de un estudio prospectivo (de ahí su valor) combinando los datos provenientes de 48.464 mujeres del Nurses' Health Study (NHS; 1986-2006) y de 27.759 varones del Health Professionals Follow-up Study (HPFS; 1986-2006). La dieta fue evaluada cada 4 años según un cuestionario alimentario validado. Durante el seguimiento de 1.663.319 personas/año se identificaron 7269 casos de DM2 incidente. Según este seguimiento, y en la línea de Huxley et al, por cada taza y media de café por día que se ingiriera de más (mediana del cambio 1,69 tazas por día) en un período de 4 años hubo un 11% (IC 95% 3-18%) de reducción del riesgo de DM2 en comparación con aquellos que no consumían café. En sentido inverso, aquellos que reducían su ingesta en dos tazas diarias (mediana del cambio, menos de 2 tazas por día) tuvieron un 17% (IC 95% 8-26%) mayor riesgo de presentar DM2. Aquellos que consumieron tres o más tazas de café al día tuvieron un 37% menor riesgo de presentar DM2, en comparación con aquellos que consumían una sola taza al día.
Sin embargo, los cambios en el consumo de té no se asociaron con cambios en el riesgo de presentar DM2.
Concluyen que aumentar la ingesta de café durante 4 años se asociaría con menor riesgo de presentar DM2, mientras que la reducción del consumo aumenta el riesgo de presentar esta alteración metabólica. La evaluación del té estuvo condicionada por la cantidad de personas que consumían esta sustancia y que realizaban cambios en su consumo.
Bhupathiraju SN1, Pan A, Manson JE, Willett WC, van Dam RM, Hu FB. Changes in coffee intake and subsequent risk of type 2 diabetes: three large cohorts of US men and women. Diabetologia. 2014 Jul;57(7):1346-54. doi: 10.1007/s00125-014-3235-7. Epub 2014 Apr 26.
van Dam RM, Hu FB. Coffee consumption and risk of type 2 diabetes: a systematic review. JAMA. 2005 Jul 6;294(1):97-104.
Huxley R1, Lee CM, Barzi F, Timmermeister L, Czernichow S, Perkovic V, Grobbee DE, Batty D, Woodward M. Coffee, decaffeinated coffee, and tea consumption in relation to incident type 2 diabetes mellitus: a systematic review with meta-analysis.
Arch Intern Med. 2009 Dec 14;169(22):2053-63. doi: 10.1001/archinternmed.2009.439.
Del café hablamos hace cuatro años en este blog, sobre si su consumo podía prevenir la diabetes tipo 2 (DM2). A esta sustancia se le han asociado todo tipo de efectos beneficiosos y alguno de ellos relacionados con la insulinorresistencia y con ello con la posibilidad de prevenir o retrasar la DM2. Las propiedades del café se deben a diversas sustancias bioactivas, del tipo de compuestos fenólicos, diterpenos, aminoácidos, vitaminas (tipo B, C ), azúcares, y la cafeína. La cafeína, sin embargo, no sería la sustancia más beneficiosa pues los consumidores de café descafeinado también se benefician de sus propiedades. En este sentido los “diterpenos” (cafestol, kahweol), los compuestos fenólicos (ácido caféico) tendrían efectos antioxidantes, antiinflamatorios y hepatoprotectores.
Metaanálisis anteriores como el de van Dam et al mostraron, analizando 9 estudios y 200.000 participantes, que existía un riesgo relativo (RR) de 0,65 (IC 95%, 0,54-0,78) con ingestas de 6-7 tazas de café al día frente a la no ingesta o menos de 2 tazas por día, de presentar DM2. Huxley et al, por su parte, con 18 estudios y 457. 922 personas, señaló que existía una relación lineal inversa, de tal modo que por cada taza de café consumido de más el riesgo de presentar DM2 se redujo un 7%.
En este sentido, el estudio de Bhupathiraju SN et al, publicado en Diabetologia recientemente, evalúa la asociación del consumo de café o té y el riesgo de padecer DM2 durante un periodo de tiempo de 4 años. Se trata de un estudio prospectivo (de ahí su valor) combinando los datos provenientes de 48.464 mujeres del Nurses' Health Study (NHS; 1986-2006) y de 27.759 varones del Health Professionals Follow-up Study (HPFS; 1986-2006). La dieta fue evaluada cada 4 años según un cuestionario alimentario validado. Durante el seguimiento de 1.663.319 personas/año se identificaron 7269 casos de DM2 incidente. Según este seguimiento, y en la línea de Huxley et al, por cada taza y media de café por día que se ingiriera de más (mediana del cambio 1,69 tazas por día) en un período de 4 años hubo un 11% (IC 95% 3-18%) de reducción del riesgo de DM2 en comparación con aquellos que no consumían café. En sentido inverso, aquellos que reducían su ingesta en dos tazas diarias (mediana del cambio, menos de 2 tazas por día) tuvieron un 17% (IC 95% 8-26%) mayor riesgo de presentar DM2. Aquellos que consumieron tres o más tazas de café al día tuvieron un 37% menor riesgo de presentar DM2, en comparación con aquellos que consumían una sola taza al día.
Sin embargo, los cambios en el consumo de té no se asociaron con cambios en el riesgo de presentar DM2.
Concluyen que aumentar la ingesta de café durante 4 años se asociaría con menor riesgo de presentar DM2, mientras que la reducción del consumo aumenta el riesgo de presentar esta alteración metabólica. La evaluación del té estuvo condicionada por la cantidad de personas que consumían esta sustancia y que realizaban cambios en su consumo.
Bhupathiraju SN1, Pan A, Manson JE, Willett WC, van Dam RM, Hu FB. Changes in coffee intake and subsequent risk of type 2 diabetes: three large cohorts of US men and women. Diabetologia. 2014 Jul;57(7):1346-54. doi: 10.1007/s00125-014-3235-7. Epub 2014 Apr 26.
van Dam RM, Hu FB. Coffee consumption and risk of type 2 diabetes: a systematic review. JAMA. 2005 Jul 6;294(1):97-104.
Huxley R1, Lee CM, Barzi F, Timmermeister L, Czernichow S, Perkovic V, Grobbee DE, Batty D, Woodward M. Coffee, decaffeinated coffee, and tea consumption in relation to incident type 2 diabetes mellitus: a systematic review with meta-analysis.
Arch Intern Med. 2009 Dec 14;169(22):2053-63. doi: 10.1001/archinternmed.2009.439.
15 de junio de 2014
Prevención de la diabetes tipo 2 mediante la dieta
Prevención de la diabetes tipo 2 mediante la dieta
Hoy traemos a colación un artículo de prevención de la diabetes tipo 2 (DM2) mediante la dieta y publicado en Lancet. ¿Tiene algún papel la dieta en la prevención de la DM2?. ¿Cuánto tienen que ver las calorías consumidas, cuanto los hidratos de carbono (HC),..?. Según los estudios epidemiológicos (tendencias alimentarias en cantidad y composición de lo ingerido) se admite que la dieta insana sería el principal factor en la génesis de la DM2 en los países occidentales. Sin embargo, no hace mucho (no más de 20 años) que existen ensayos clínicos aleatorizados (ECA) que intentan demostrar que estas observaciones se relacionan directamente con la DM2.
Existe una relación entre la ingesta de calorías, consumo de carne procesada, de HC refinados, de refrescos con sacarosa (sucrosa), de grasas saturadas, y con ello con el aumento del índice de masa corporal (IMC) y de la circunferencia abdominal con la DM2.
Ya conocemos como el Diabetes Prevention Program demostró como la restricción calórica y el aumento del ejercicio físico en individuos de alto riesgo (prediabéticos) retrasaba (prevenía) el debut diabético hasta en un 58%.
Sobre la calidad y cantidad de la grasa ingerida se intuía que había una relación entre la cantidad y la resistencia a la insulina y con ello el aumento de peso. Sin embargo, los estudios observacionales sobre el total de grasa ingerida no avalaban este aserto, de tal modo que en el Women’s Health Initiative la mujeres que consumieron dietas bajas en grasas no redujeron su riesgo de DM2 en comparación con los controles. Si bien es cierto que el aumento de ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega -6 (PUFA-6) se asoció a menor riesgo de DM2 en el Nurses’ Health Study.
En cuanto a la cantidad y calidad de los HC, los estudios observacionales no muestran que la proporción de HC influyan en el riesgo de DM2, si bien es cierto que las dietas ricas en fibra reducirían el riesgo de DM2 y existen metaanálisis que muestran que dietas con bajo índice glucémico (IG) y carga glucémica (CG) disminuyen el riesgo de DM2 independientemente de la ingesta de fibra.
En cuanto a las vitaminas y minerales, algún metaanálisis asocia la ingesta de magnesio con menor riesgo de DM2 (mayor asociación en sobrepeso). Las concentraciones de ferritina (depósito de hierro) estarían asociadas con mayor riesgo de DM2, y en caso inverso, las altas concentraciones de vitamina D3 prevendrían, aunque su suplementación no mejora la HbA1c.
La ingesta de cereales integrales se asocia a menor riesgo de DM2 tras ajustarlo por el IMC; así, la ingesta de arroz blanco refinado se asocia con mayor riesgo de DM2, sobre todo en asiáticos. La ingesta de carnes rojas procesadas (bacon, hot dogs, embutidos…) se asocia con mayor riesgo de DM2.
Algún metaanálisis de estudios de cohortes muestra que ni los pescados ni los mariscos estarían asociados con mayor riesgo de DM2, sin embargo, esta conclusión varía según la zona, de modo que en Norteamérica y Europa la alta ingesta aumentaría el riesgo de DM2, y en cambio en Asia lo disminuiría. Las diferencias se achacan a los distintos pescados consumidos, al método de cocinado y a los contaminantes que vehiculizan según las localizaciones.
El total de fruta y vegetales consumidos no se asocia al riesgo de DM2, pero la ingesta de vegetales de hoja verde se asociaría a menor riesgo. La ingesta de frutos enteros del tipo de moras, uva, manzana se asociarían con menor riesgo de DM2.
El consumo rutinario de productos lácteos se asocia con un moderado menor riesgo de DM2 y el consumo de yogur tendría mayor consistencia que otros lácteos.
Como hemos adelantado, el consumo de PUFA-6 y de ácidos grasos monoinsaturados (MEFA) podría prevenir la DM2, En el estudio Prevención con Dieta Mediterránea (PREDIMED), del que ya hemos hablado varias veces, el consumo de frutos secos o aceite de oliva en un contexto de dieta mediterránea, reduce la incidencia de DM2.
La ingesta de refrescos con sacarosa se ha asociado, tras ajustar por IMC, con alto riesgo de DM2 en un metaanálisis de cohortes europeas.
El consumo de alcohol se asocia con la DM2 en una curva U, cantidades moderadas (24 gr/día) protegerían, mientras elevadas (encima de 50 gr en mujeres, 60 gr en varones) aumentarían el riesgo.
Con el café hay pruebas consistentes de su asociación con el menor riesgo de DM2. Tanto sea cafeinado como descafeinado.
En fin, de todo ello se ha hablado en este blog en alguna ocasión. Para acceder a los post picar encima del término de búsqueda
Un magnifico documento recopilatorio que conviene conservar.
Ley SH1, Hamdy O2, Mohan V3, Hu FB4.Prevention and management of type 2 diabetes: dietary components and nutritional strategies. Lancet. 2014 Jun 7;383(9933):1999-2007. doi: 10.1016/S0140-6736(14)60613-9.
Hoy traemos a colación un artículo de prevención de la diabetes tipo 2 (DM2) mediante la dieta y publicado en Lancet. ¿Tiene algún papel la dieta en la prevención de la DM2?. ¿Cuánto tienen que ver las calorías consumidas, cuanto los hidratos de carbono (HC),..?. Según los estudios epidemiológicos (tendencias alimentarias en cantidad y composición de lo ingerido) se admite que la dieta insana sería el principal factor en la génesis de la DM2 en los países occidentales. Sin embargo, no hace mucho (no más de 20 años) que existen ensayos clínicos aleatorizados (ECA) que intentan demostrar que estas observaciones se relacionan directamente con la DM2.
Existe una relación entre la ingesta de calorías, consumo de carne procesada, de HC refinados, de refrescos con sacarosa (sucrosa), de grasas saturadas, y con ello con el aumento del índice de masa corporal (IMC) y de la circunferencia abdominal con la DM2.
Ya conocemos como el Diabetes Prevention Program demostró como la restricción calórica y el aumento del ejercicio físico en individuos de alto riesgo (prediabéticos) retrasaba (prevenía) el debut diabético hasta en un 58%.
Sobre la calidad y cantidad de la grasa ingerida se intuía que había una relación entre la cantidad y la resistencia a la insulina y con ello el aumento de peso. Sin embargo, los estudios observacionales sobre el total de grasa ingerida no avalaban este aserto, de tal modo que en el Women’s Health Initiative la mujeres que consumieron dietas bajas en grasas no redujeron su riesgo de DM2 en comparación con los controles. Si bien es cierto que el aumento de ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega -6 (PUFA-6) se asoció a menor riesgo de DM2 en el Nurses’ Health Study.
En cuanto a la cantidad y calidad de los HC, los estudios observacionales no muestran que la proporción de HC influyan en el riesgo de DM2, si bien es cierto que las dietas ricas en fibra reducirían el riesgo de DM2 y existen metaanálisis que muestran que dietas con bajo índice glucémico (IG) y carga glucémica (CG) disminuyen el riesgo de DM2 independientemente de la ingesta de fibra.
En cuanto a las vitaminas y minerales, algún metaanálisis asocia la ingesta de magnesio con menor riesgo de DM2 (mayor asociación en sobrepeso). Las concentraciones de ferritina (depósito de hierro) estarían asociadas con mayor riesgo de DM2, y en caso inverso, las altas concentraciones de vitamina D3 prevendrían, aunque su suplementación no mejora la HbA1c.
La ingesta de cereales integrales se asocia a menor riesgo de DM2 tras ajustarlo por el IMC; así, la ingesta de arroz blanco refinado se asocia con mayor riesgo de DM2, sobre todo en asiáticos. La ingesta de carnes rojas procesadas (bacon, hot dogs, embutidos…) se asocia con mayor riesgo de DM2.
Algún metaanálisis de estudios de cohortes muestra que ni los pescados ni los mariscos estarían asociados con mayor riesgo de DM2, sin embargo, esta conclusión varía según la zona, de modo que en Norteamérica y Europa la alta ingesta aumentaría el riesgo de DM2, y en cambio en Asia lo disminuiría. Las diferencias se achacan a los distintos pescados consumidos, al método de cocinado y a los contaminantes que vehiculizan según las localizaciones.
El total de fruta y vegetales consumidos no se asocia al riesgo de DM2, pero la ingesta de vegetales de hoja verde se asociaría a menor riesgo. La ingesta de frutos enteros del tipo de moras, uva, manzana se asociarían con menor riesgo de DM2.
El consumo rutinario de productos lácteos se asocia con un moderado menor riesgo de DM2 y el consumo de yogur tendría mayor consistencia que otros lácteos.
Como hemos adelantado, el consumo de PUFA-6 y de ácidos grasos monoinsaturados (MEFA) podría prevenir la DM2, En el estudio Prevención con Dieta Mediterránea (PREDIMED), del que ya hemos hablado varias veces, el consumo de frutos secos o aceite de oliva en un contexto de dieta mediterránea, reduce la incidencia de DM2.
La ingesta de refrescos con sacarosa se ha asociado, tras ajustar por IMC, con alto riesgo de DM2 en un metaanálisis de cohortes europeas.
El consumo de alcohol se asocia con la DM2 en una curva U, cantidades moderadas (24 gr/día) protegerían, mientras elevadas (encima de 50 gr en mujeres, 60 gr en varones) aumentarían el riesgo.
Con el café hay pruebas consistentes de su asociación con el menor riesgo de DM2. Tanto sea cafeinado como descafeinado.
En fin, de todo ello se ha hablado en este blog en alguna ocasión. Para acceder a los post picar encima del término de búsqueda
Un magnifico documento recopilatorio que conviene conservar.
Ley SH1, Hamdy O2, Mohan V3, Hu FB4.Prevention and management of type 2 diabetes: dietary components and nutritional strategies. Lancet. 2014 Jun 7;383(9933):1999-2007. doi: 10.1016/S0140-6736(14)60613-9.
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27 de septiembre de 2011
¿Puede el consumo de chocolate prevenir la diabetes y los eventos cardiovasculares?
¿Puede el consumo de chocolate prevenir la diabetes y los eventos cardiovasculares?Es conocido que el consumo de ciertos productos vegetales, por su alto contenido en polifenoles, es beneficioso para prevenir el síndrome metabólico o la diabetes. Tal como vimos con el café, del chocolate, no habíamos dicho nada, pero desde hace algún tiempo se sabe que es beneficioso para prevenir las enfermedades cardiovasculares (Allen et al, Journal of Nutrition 2008). Recientemente se ha publicado un nuevo estudio diseñado con el objetivo de relacionar el consumo de chocolate con el riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas. Se trata de un metanálisis a partir de ensayos aleatorizados, cohortes, estudios caso-control o descriptivos captados de Medline, Embase, Cochrane Library, PubMed, CINAHL, IPA, Web of Science, Scopus, Pascal hasta octubre del 2010, que asociaran el consumo de chocolate y el riesgo de alteraciones cardiometabólicas (ECV, E coronaria o AVC). Al final de los 4576 estudios captados solo 7 cumplieron los criterios de inclusión. Se trató pues de un metanálisis sobre seis estudios de cohortes y un estudio transversal –incluyendo a 114,009 personas entre 25 a 93 años durante 8 -16 años en los estudios de cohorte- que no diferenciaban entre el tipo de chocolate, sea negro, blanco o con leche y los diversos tipos de poblaciones, sean hispánicos, negros americanos o asiáticos. De todos ellos, 5 estudios encontraron una asociación negativa entre el consumo de chocolate y las enfermedades cardiometabólicas , de tal modo que existieron reducciones en el riesgo de enfermedad coronaria (odds ratio 0.43; IC 95% 0.27–0.68), del riesgo de mortalidad CV (riesgo relativo –RR- 0.50; IC 95% 0.32–0.78), o del riesgo de debut de diabetes en varones, (hazard ratio –HR- 0.65; IC 95% 0.43–0.97) en un solo estudio con una reducción de un 31%. Demostrando, o sugiriendo, al menos en el tema de la diabetes, que el chocolate es bueno en la prevención de las enfermedades cardio y cerebro vasculares y de la diabetes en el varón, de tal modo que comer chocolate disminuye en un 37% (RR 0.63; 0.44–0.90) el riesgo de ECV y un 29% (RR 0.71; 0.52–0.98) el riesgo de AVC en comparación con aquellos individuos que lo consumían en poca cantidad. Si bien es cierto, como contrapunto que no se encontró asociación con el riesgo de insuficiencia cardíaca (ICC) o con el riesgo de debut de la diabetes en las mujeres.
Es decir este metanálisis nos viene a decir que el consumo de chocolate puede disminuir hasta en un tercio el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular y que existen indicios de poder tener algún efecto en la prevención de la diabetes. La explicación que se sugiere es que si bien el contenido de polifenoles del cacao estarían detrás de estos efectos, la mejora en la biodisponibilidad del óxido nítrico con mejoras en la función plaquetaria, endotelial, resistencia a la insulina, lípidos y presión arterial, serían responsables de estos resultados.
Buitrago-Lopez A, Sanderson J, Johnson L, et al. Chocolate consumption and cardiometabolic disorders: systematic review and meta-analysis. BMJ 2011; DOI:10.1136/bmj.d4488.
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21 de diciembre de 2010
¿Previene el café la diabetes?
¿Previene el café la diabetes?Dentro los posts sobre prevención de este blog hemos tocado casi todos los factores menos uno hasta el momento no me atrevía a comentar por pensar a priori que no se sabía sobre ello lo suficiente Y es el tema del café. Un hábito extendido del que poco se habla, ni para bien, ni para mal. Una interesante revisión que hace Pilar Riobó en la revista Jano de noviembre, me ha hecho interesarme por el tema.
Al tratarse de un hábito que tiene la mitad de la población occidental se convierte en un factor de confusión de muchos ensayos clínicos –ECA- lo que lo hace difícil su estudio.
A priori es un alimento vegetal con muchos componentes que podrían ser saludables. Posee compuestos fenólicos, diterpenos, aminoácidos, vitaminas (tipo B, C ), azúcares, y cafeína. Otras sustancias volátiles son las causantes de su aroma (melanoidinas, en el tostado. De todos ellos, lógicamente la cafeína es la sustancia más estudiada, una xantina (1,3,7- trimetilxantina) que es descompuesta en teofilina, teobromina y paraxantina, que son las responsables de sus propiedades estimulantes. Sin embargo, esta sustancia no es la única implicada en sus efectos beneficiosos pues el café descafeinado también tiene propiedades que se les achaca a los llamados “diterpenos” (cafestol, kahweol), y a los compuestos fenólicos (ácido caféico) comunes a ambos, con efectos antioxidantes y hepatoprotectores.
Dicho esto, ¿existe alguna prueba en al prevención de la diabetes?. En la tabla que se adjunta tomada del metanálisis de Van Dam, se puede observar los distintos estudios, que independientemente de la población, al aumentar el consumo de café (efecto dependiente de la dosis) aumenta el efecto protector frente a la diabetes . A partir de aquí la autora encuentra 2 metanálisis, uno (Van Dam et al) en el 2005 sobre 9 estudios y 200.000 participantes encontrando un riesgo relativo (RR) de 0.65 con ingestas de 6-7 tazas de café diario frente a la no ingesta. El segundo, en base a 18 estudios (Huxley et al) y 457 922 individuos confirmó estos datos y cuantificó que por cada taza de café el riesgo disminuyó 7%.
Riobo P. Café y diabetes mellitus. JANO 2010; 1768:78-81
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