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14 de septiembre de 2023

¿Aumenta la mortalidad y los eventos cardiovasculares sufrir una enfermedad mental grave?




Comentario de Carlos Hernández Teixidó (@carlos_teixi)

Como ya hemos comentado en otras ocasiones en el blog, los determinantes sociales, los condicionantes clínicos o el entorno, pueden afectar al control glucémico de la diabetes tipo 2 (DM2) y a la incidencia de eventos cardiovasculares (EvCV). Y es que comorbilidades como la depresión o la soledad influyen sobre el control de la DM2 mediante mecanismos que implican el control neurológico, el metabolismo glucémico del sistema nervioso o las alteraciones en hormonas implicadas como el cortisol o la insulina. 

 

Pese a ello, la relación entre las enfermedades mentales y los EvCV o la mortalidad en personas con DM2 no es del todo clara. La mayoría de estudios trasladan un aumento de la incidencia de eventos en personas con DM2 y trastornos mentales, pero existen múltiples estudios que igualan su incidencia a la media o incluso hablan de ello como un factor protector.

 

El artículo que hoy comentamos en el blog, es un estudio que trata de comparar los EvCV y la mortalidad cardiovascular (MCV) y por cualquier causa (MCC) en personas con enfermedades mentales graves y DM2 frente a aquellas sin trastornos psiquiátricos. (Sigue leyendo…)

31 de mayo de 2023

La Adicción alimentaria como causa de diabetes tipo 2

La Adicción alimentaria como causa de diabetes tipo 2

En ocasiones hemos hablado de la “adicción alimentaria” (AA), o a la ingesta en exceso de alimentos, de forma compulsiva o no, que genera una necesidad imperiosa de su consumo con síntomas o comportamientos de dependencia. Un comportamiento en buena medida relacionado con nuestro estilo de vida,  al sedentarismo, al consumo de alimentos industriales, ultraprocesados que en muchas ocasiones tiene una composición con un exceso de hidratos de carbono (HC) y grasas saturadas o trans.  Y es que detrás de la AA se esconde la actual epidemia  del aumento de los trastornos alimentarios (TrA), y con ello de la obesidad y de la diabetes (DM). Sin embargo, las AA son más prevalentes que los TrA , de modo que ambas entidades aún coincidentes no sean superponibles.

Como ya comentamos en un post anterior existirían criterios en el conocido como trastorno por abuso de sustancias del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-5 (DSM-5) y del International Classification of Diseases 10th Revision (ICD-10), que serían comunes al AA, que incluirían:
-El deseo (“craving”) imperioso o urgente de consumir una sustancia.
-La dificultad de controlar el inicio, duración y cantidad en el consumo de la misma.
-Priorizar el consumo de la misma sobre otras actividades al mismo tiempo.
- Síntomas de abstinencia cuando se intenta dejarlo
- Continuar con su consumo a pesar del daño mental o físico.

Hoy volvemos a traer aquí este tema pues la AA es más prevalente en los individuos con DM aunque no está establecida la asociación entre la AA en la población general y su relación con la DM. Si, por otra parte, con la enfermedad mental que a su vez tiene mayor AA, algo que por otro lado, también faltan estudios al respecto.

Este estudio investiga si la AA está asociada con la DM tipo 2 (DM2) en adultos de población general y en aquellos con diagnóstico de enfermedad mental.

Se tratan de los resultados de una encuesta, la  Food Addiction Denmark (FADK) Project, combinada con un estudio basado en registros de datos de Dinamarca en el 2018.

Se extrajo una muestra aleatoria de 5.000 individuos entre 18-62 años del Sistema de Registro Danés y 5000 más del Danish Psychiatric Central Research Register (DPCRR) y de ésta 625 fueron seleccionados según 8 diagnósticos del ICD-10 según alteraciones mentales y alimentarias. De estos 1.699 de la población general y 1.394 de personas con alteraciones mentales concluyeron la encuesta. El cuestionario utilizado para las AA  incluyó el Yale Food Addiction Scale 2.0 (YFAS 2.0).

De los 1.699 de la población general (34% respondedores), la edad media fue de 43,2 y el 58,7% eran mujeres, 153 (9%) tuvieron criterios de AA y 52 (3,1%) de DM2. La tasa de riesgo de AA y DM2  en forma de odds ratio (OR) fue de 4,9 (IC 95% 2,7 a 9,1, p inferior a 0,001). En el modelo dosis respuesta la asociación entre la puntuación de  AA y DM2 fue de OR 1,2 (IC 95% 1,1  p  inferior a  0,001) por punto de la  YFAS 2.0.

De los 1.394 de los individuos con alteraciones mentales (27,9% respondedores), la edad media fue de 33,5 años y el 66,6% fueron mujeres, 369 (26,5%) tuvieron criterios de AA y 58 (4,1%) de DM2. La tasa de riesgo en forma de OR entre AA y DM2 fue de 2,4 (IC 95% 1,4; p 0,002). En el modelo dosis respuesta entre la asociación de la puntuación de  AA y DM2 fue de OR 1,2 (IC 95% 1,1  p  inferior a  0,001) por punto de la  YFAS 2.0.

Concluyen que este sería el primer estudio que demuestra una asociación positiva entre la AA y la DM2 en la población general y en la población con alteración mental.

Y lo que es más importante las personas con una puntuación positiva clara del  YFAS 2.0 tendrían un incremento de  más de 5 veces el riesgo de presentar DM2 tras ajustarlo por el IMC.

La mayor prevalencia de la DM2 entre la población con alteraciones mentales a pesar de ser alrededor de 10 años más jóvenes respaldaría la idea previa que se tenía sobre dicha asociación.

Christina Horsager, Jens Meldgaard Bruun, Emil Færk,  Søren Hagstrøm, Marlene Briciet Lauritsen, , Søren Dinesen Østergaard. Food addiction is strongly associated with type 2 diabetes. Clin Nutr. 2023;42:717-721

Jen Unwin , Christine Delon, Heidi Giæver, Clarissa Kennedy, Molly Painschab, Frida Sandin,  et al . Low carbohydrate and psychoeducational programs show promise for the treatment of ultra-processed food addiction.  Front Psychiatry . 2022 Sep 28;13:1005523. doi: 10.3389/fpsyt.2022.1005523. eCollection 2022.


29 de junio de 2022

La metformina para el control del peso en el tratamiento antipsicótico

La metformina para el control del peso en el tratamiento antipsicótico

El tratamiento antipsicótico es causa directa (por la misma sustancia) o indirecta (por sus efectos en el comportamiento) de un aumento ponderal que puede conducir a debutar con diabetes tipo 2 (DM2), o generar una descompensación metabólica y ser causa el 60% del exceso de mortalidad de aquellos pacientes con esquizofrenía que los consumen.

La realidad es que durante el primer año de un tratamiento antipsicótico alrededor del 80% de los pacientes tiene una ganancia ponderal que puede superar el 7% del peso anterior a la prescripción de estos fármacos, algo que además influye en la calidad de vida y en la adherencia al tratamiento.

En general y en concreto en el Reino Unido no existe ninguna intervención basada en la evidencia, ninguna Guía de Práctica Clínica (GPC), que permita actuar sobre el exceso de peso inducido por los antipsicóticos (EPIA). Lo habitual es dar consejos sobre intervenciones sobre los estilos de vida (MEV), cambiar de fármaco antipsicótico con menor potencialidad ponderal o en algunos casos utilizar o añadir la metformina (MET):

Y es que la MET hasta el momento sería el antidiabético con más “evidencias” al haber sido evaluado en diversos ensayos clínicos aleatorizados (ECA) aunque falta información e incluso existen recomendaciones contradictorias. De ahí que sea interesante esta iniciativa, la primera que pudiera dar recomendaciones en la utilización de la MET en la EPIA.

Los objetivos son, por tanto, confenccionar una GPC intentando, 1.- determinar y evaluar la calidad de las recomendaciones y cúal es la evidencia que las respalda. 2.- Identificar si la MET tiene algún papel como intervención de primera línea, no solo cuando la dieta y la MEV, el cambio de antipsicóticos han fallado, y 3º Evaluar los parámetros más idóneos que facilitarían la utilización de la MET en dichas circunstancias.

Para ello se hizo una revisión sistemática de la literatura entre 2008-20 utilizando una metodología de evaluación de la evidencia según la “Appraisal of Guidelines Research and Evaluation II tool, A Measurement Tool to Assess Systematic Reviews” (AMSTAR) y de la herramienta “Cochrane Risk of Bias 2 y la ya conocida metodología  “Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation (GRADE)” .

Con todo ello se llegó a la conclusión que no existían  criterios de calidad adecuada que avalara la utilización de la MET en la EPIA de este tipo de pacientes. Con todo, permitieron proponer 11 recomendaciones de las que 7 indicaciones de buenas prácticas fueron nuevas. En este sentido aún a falta de comparaciones directas existen evidencias que las MEV se asociarían con una reducción del peso en mayor medida (moderado efecto) con el índice de masa corporal (IMC)  o la circunferencia de cintura; y la MET junto con la MEV o en solitario tendrían un efecto moderado sobre la reducción del peso.
El cambio de fármacos antipsicóticos para atenuar la EPIA no demostró efectos significativos.

La MET por su parte sería una intervención efectiva en comparación con muchas MEV y que con ésta o en solitario sería superior en eficacia y más segura que el cambio de fármaco antipsicótico.


Ita Fitzgerald, Jean O’Connell, Dolores Keating,  Caroline Hynes, Stephen McWilliams, Erin K Crowley Metformin in the management of antipsychotic induced weight gain in adults with psychosis: development of the first evidence-based guideline using GRADE methodology Evid Based Ment Health 2022;25:15–22. doi:10.1136/ebmental-2021-300291

De Hert M, Detraux J, van Winkel R, Yu W, Correll CU. Metabolic and cardiovascular adverse effects associated with antipsychotic drugs. Nat Rev Endocrinol. 2011;8(2):114-126. doi:10.1038/nrendo.2011.156

Holt RIG. Association Between Antipsychotic Medication Use and Diabetes. Curr Diab Rep. 2019;19(10):96. doi:10.1007/s11892-019-1220-8


1 de agosto de 2021

La quetiapina en bajas dosis no aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

La quetiapina en bajas dosis no aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

Sabemos que los pacientes que consumen neurolépticos tienen mayor riesgo de diabetes tipo 2 (DM2) sea por la misma enfermedad que condiciona mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular (FRCV) sea por los fármacos utilizados en su tratamiento, neurolépticos principalmente. 

La quetiapina es un antipsicótico de segunda generación indicado inicialmente para el tratamiento de la esquizofrenia, el trastorno bipolar y como tratamiento coadyuvante de la depresión. 

Aunque no en el nuestro, es uno de los tratamientos antipsicóticos más utilizados en los países industrializados entre los 20-64 años. En nuestro país se utiliza en otras situaciones fuera de ficha técnica como en el insomnio, la ansiedad y la demencia tipo Alhzeimer...
Estudios anteriores la han relacionado con un riesgo moderado de alteraciones metabólicas en comparación con otros antipsicóticos de 2º generación, y se le ha relacionado con un mayor riesgo de DM2.

Incluso en dosis bajas (200 mg/día) la quetiapina se ha demostrado que incrementa los niveles de glucosa basal (GB). El mecanismo tendría que ver con el antagonismo serotoninérgico de la molécula incluso a pequeñas dosis (por ejemplo para el tratamiento del insomnio) que a priori sería capaz de aumentar la glucemia.

El objetivo de este estudio fue la de investigar en una cohorte extraída de un registro poblacional,  la Danish Health Data Authority  la asociación de la prescripción en pequeñas dosis de la quetiapina y la DM2 sobre un diseño epidemiológico controlado.

Se trató de un estudio diseñado y llevado a cabo según los requisitos de las Guías de Práctica Clínica (GPC)  Reporting of Studies Conducted Using Observational Routinely Collected Data for Pharmacoepidemiological Research (RECORD-PE)  y del Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE).
Para ello se utilizó como comparador a los inhibidores selectivos de la recaptación de las serotonina (SSRI), unos compuestos también utilizados en el mismo tipo de pacientes y que estudios previos no muestran riesgo, o no tan importante, de DM2.

Se identificaron a pacientes mayores de 18 años que habían empezado a utilizar la quetiapina (n = 185 938) o SSRI (n = 1 031 920) entre enero y diciembre del 2018, excluyendo a  los individuos con esquizofrenia o trastorno bipolar, y se aparejaron 1/1 según un sistema de puntuación por propensión, “high-dimensional propensity score (hdPS).
La dosis de quetiapina utilizada fue entre 25-50 mg.
Se hizo un seguimiento máximo de 5 años y se investigó la asociación con la dosis acumulada según un enfoque anidado. El análisis se realizó por intención de tratar  entre mayo y septiembre del 2020. Los casos incidentes de DM2 se mostraron según el registro del diagnóstico de DM2, la utilización de medicación antidiabética o HbA1c ≥ 6,4% (48 mmol/mol). Se calcularon las tasas de incidencia, la razón de tasas de incidencia, el número necesario a tratar para producir un efecto adverso (NNH) y las tasas aleatorias de riesgo –odds ratio –OR- según las dosis acumuladas de quetiapina.

Al final 896 285 pacientes se incluyeron en la cohorte, 60% mujeres con una edad media (rango intercuartil) de 47 (33-67) años. En concreto 57.701 empezaron con bajas dosis de quetiapina y 838.584 con SSRI, estableciéndose 54 616 parejas según hdPS.

Según el análisis por intención de tratar la incidencia de DM2 durante el tratamiento con dosis bajas de quetiapina (425 casos) fue de 9,59 casos/1000 persona/año (PY) (IC 95% 8,72-10,5/1000 PY) que fue ligeramente superior a la de los tratados con SSRI (8462 casos)  8,13/1000 PY (IC 95%  7,96-8,30/1000 PY), lo que supuso una razón de tasas de incidencia de 1,18 (IC 95% 1,07-1,30)
 Y un NNH de 684 (IC 95% 418-1873).

Las diferencias en las tasas de incidencia de las parejas por hdPS  entre los grupos no fue significativa de 9,49 frente a 9,58; o una razón de tasas de incidencia de 0,99 (IC 95% 0,87-1,13).
El análisis caso control no encontró asociación dosis-respuesta entre las dosis bajas de quetiapina con la DM2. La  OR por doblar la dosis acumulada fue de 1,02 (IC 95% 0,95-1,09; p  0,54), pero en el análisis de sensibilidad altas dosis diarias se asociaron con la incidencia de DM2  OR, 1,08 (IC 95% 1,03-1,13).

Queda claro que en pacientes sin enfermedad mental la utilización de bajas dosis de quetiapina no aumenta la incidencia de DM en comparación con la ingesta de SSRI para otras alteraciones mentales, si bien es cierto que ambos grupos tienen tasas más altas de incidencia que la población general.

Existen limitaciones en este sentido relacionadas con la población que utiliza los SSRI que pudiera ser más propensa a la DM2, o que ambas medicaciones aumentara el riesgo de ahí que su comparación no encontrara diferencias significativas.

Destacan que si se comparan las cifras de prediabetes (PRED) con el nivel basal las tasas de incidencia son mayores en ambos grupos. 

Mikkel Højlund, Lars C Lund, Kjeld Andersen, Christoph U Correll, Jesper Hallas .Association of Low-Dose Quetiapine and Diabetes. JAMA Netw Open . 2021 May 3;4(5):e213209. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2021.3209. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2021.3209

De Hert M, Detraux J, van Winkel R, Yu W, Correll CU. Metabolic and cardiovascular adverse effects associated with antipsychotic drugs. Nat Rev Endocrinol. 2011;8(2):114-126. doi:10.1038/nrendo.2011.156

Holt RIG. Association Between Antipsychotic Medication Use and Diabetes. Curr Diab Rep. 2019;19(10):96. doi:10.1007/s11892-019-1220-8


11 de septiembre de 2019

Asociación entre la empatía y los eventos cardiovasculares desde las consultas de Atención Primaria

Asociación entre la empatía y los eventos cardiovasculares desde las consultas de Atención Primaria

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

La empatía mostrada por los médicos ante los pacientes ha sido valorada en multitud de ocasiones frente a procesos relacionados con la salud. La mayoría de los estudios examinan la asociación entre esta cualidad con objetivos a corto y medio plazo como la glucemia o la presión arterial (PA).  En particular, este blog ya ha tratado con anterioridad la relación entre empatía y complicaciones de los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) 
Hoy en día, la tendencia de la Medicina es evolucionar hacia una atención más personalizada a través de genómica, metabolómica y el uso de más tecnología. Aun así, es claro que debe mantenerse el otro punto de vista de la individualización mediante el contacto personal y los valores humanos. Y es que cambiar de zapatos de vez en cuando nos permite comprender mejor el sufrimiento ajeno y quizá poder llegar a asistir mejor a nuestros pacientes.
El estudio que hoy tratamos relaciona la empatía por parte de los profesionales sanitarios de Atención Primaria (AP) -médicos y enfermeros- con el riesgo de padecer eventos cardiovasculares (EvCV) y con la mortalidad por cualquier causa (MCC) en pacientes con DM2 de reciente diagnóstico.
Se trata de un estudio de cohortes prospectivo sobre 628 pacientes de East Anglia (Reino Unido) con DM2 que han sido seguidos por 49 equipos de AP durante su participación en el estudio ADDITION (Anglo-Danish-Dutch Study of Intensive Treatment in People With Screen Detected Diabetes in Primary Care). Tras 12 meses desde el diagnóstico de DM2, los pacientes valoraron la empatía de su equipo de salud mediante el cuestionario validado CARE (Consultation and relational empathy). Este cuestionario valora (de 1 a 5) diez items asociados con la relación médico-paciente y la empatía, obteniéndose una puntuación total entre 10 y 50. Se consideró como evento primario cualquier EvCV de entre infarto agudo de miocardio (IAM), necesidad de revascularización, amputación no traumática, accidentes cerebrovasculares (ACVA) y eventos fatales CV. El objetivo secundario fue la MCC. Dividieron a los pacientes en terciles siendo el primero (n=206) con un score CARE menor de 38, el segundo (n=215) entre 38 y 46 puntos, y el tercero (n=207) con un CARE mayor de 46. -Los autores justifican este cambio frente a los convencionales cuartiles para poder entenderlo como baja, media y alta empatía.-
Durante el seguimiento se produjeron 120 (19%) EvCV y 132(21%) pacientes murieron. Al relacionar los EvCV con el nivel de empatía, el estudio arrojó la idea que los pacientes de médicos con más empatía (tercil 3) sufrían menos eventos que los que contaban con menos empatía (tercil 1) con un Hazard Ratio (HR) de 0,66 (IC 95%;  0,38-1,16). En cuanto a la MCC, la relación entre el tercil 1 y 3 fue de protección en el de mayor empatía HR 0,60 (IC95%; 0,35-1,04). Aunque favorables, ninguna de las relaciones anteriores fueron estadísticamente significativas.
Por otro lado, cuando se analiza la relación con el segundo tercil se obtuvo un beneficio mayor que con el tercero, obteniendo un HR para EvCV de 0,64 (IC95%; 0,35-1,14), y de 0,49 (IC95%; 0,27-0,88) para la MCC. Estos resultados en conjunto, hacen que cuando analizamos la relación entre empatía y EvCV o MCC no podamos inferir que a mayor empatía mejores resultados.
Aunque los autores reseñan directamente desde el abstract que la empatía del equipo de salud puede asociarse con beneficios a largo plazo en estos pacientes, la relación no lineal entre la empatía y los eventos estudiados, acompañada de la falta de significación estadística nos podrían hacer pensar que es difícil relacionar estos dos aspectos tal y como nos proponen.
Aunque este estudio no demuestre de forma clara esta relación, la empatía debe formar parte de nuestro día a día en consulta mejorando la relación que tenemos con nuestros pacientes. Y es que no todo pueden ser datos y significación estadística.


Dambha-Miller H, Feldman AL, Kinmonth AL, Griffin SJ. Association Between Primary Care Practitioner Empathy and Risk of Cardiovascular Events and All-Cause Mortality Among Patients With Type 2 Diabetes: A Population-Based Prospective Cohort Study. Ann Fam Med. 2019 Jul;17(4):311-318. DOI: 10.1370/afm.2421.


28 de abril de 2019

¿Influye la personalidad en el riesgo de presentar diabetes?

¿Influye la personalidad en el riesgo de presentar diabetes?

La actitud es importante en la vida. La personalidad fundamenta mucho más que nuestro carácter o el posible riesgo de enfermar mentalmente, influye, querámoslo o no, en nuestro organismo. En relación a la diabetes (DM) existen vínculos que la relacionan con los comportamientos del individuo y éstos con su personalidad, su entorno social, familiar... Pero se sabe poco de la personalidad como un rasgo permanente de la persona y su influencia en la génesis de la DM.
Sobre la enfermedad mental y la DM existen evidencias en la depresión, la psicosis… sin embargo, sobre la personalidad, como factor predisponente poco se sabe.
Existen asociaciones entre la llamada personalidad tipo A (ambición, hostilidad, competitividad e impaciencia) o la tipo D (negatividad, inhibición social) con los malos resultados en la salud. Así se ha estudiado su relación con la mortalidad cardiovascular (MCV), pero no, o de manera insuficiente con la DM.
La relación entre nuestro comportamiento y nuestra fisiopatología son evidentes pero poco conocidos. Existen indicios de que los niveles de hostilidad, por ejemplo, se asocian con niveles de glucosa basal superiores, con mayor resistencia a la insulina y con ello con la prevalencia de DM. El “cinismo” como característica del paciente, en una subcohorte del  Women’s Health Initiative (WHI) mostró estar asociado a mayor incidencia de DM tras un año de seguimiento. La ira y el estado de ánimo enfadado se asociaron con mayor riesgo de DM.
Sin embargo, faltan estudios que muestren si la expresión de emociones negativas (EN), la ambivalencia  en la expresión de EN, o el optimismo... pudieran estar asociadas con la DM.
El objetivo de este estudio se encuentra en valorar si los rasgos de la personalidad como el optimismo, la ambivalencia en las expresiones emocionales o la expresión de EN, y  la hostilidad estaban asociada con el riesgo de contraer DM2 entre mujeres postmenopáusicas. Del mismo modo, se evaluó entre los rasgos de la personalidad y el riesgo de DM2 mediaban en aspectos de relacionados con el tipo de dieta, la actividad física, el hábito tabáquico, el consumo de alcohol y si estas asociaciones se modificaban con los factores de riesgo de DM2 incluidos la obesidad y la raza.
El WHI es una cohorte prospectiva creada para valorar las causas de morbimortalidad de las mujeres postmenopáusica. De ésta se evaluaron a 139.924 mujeres con edades entre 50-79 años  sin DM al inicio (entre los años 1993 y 1998), que fueron seguidas de una manera prospectiva durante 14 (rango 0,1-23) años.  Los rasgos de personalidad se recabaron al inicio del seguimiento utilizando diversos cuestionarios. La DM fue captada a partir del diagnóstico hecho por sus médicos.
Para ello se aplicaron modelos de regresión múltiple proporcional aleatorio tipo Cox con los que evaluar la asociación entre los rasgos de personalidad y la incidencia de DM ajustado por factores demográficos, de comportamientos de salud y síntomas depresivos.
Durante el seguimiento se identificaron 19.240 casos de DM. En comparación con las mujeres con el cuartil más bajo de optimismo las  mujeres en el mayor cuartil (muy optimistas) tuvieron un 12% (hazard ratio [HR] 0,88 (IC 95% 0,84-0,92) menos riesgos de debutar con DM.
Del mismo modo, en comparación con las mujeres del cuartil más bajo de expresividad EN o de hostilidad, las mujeres en el cuartil más alto tuvieron un 9% (HR 1,09, IC 95% 1,05-1,14) y un 17% (HR 1,17; IC 95% 1,12-1,23) mayor riesgo de debutar con DM respectivamente. 
Se destacó que el riesgo de DM según estos parámetros estuvo fuertemente asociado a  mujeres no obesas más que a mujeres con obesidad. 
Concluyen que un bajo optimismo y una alta expresividad EN estaría asociada con un incremento en el riesgo de DM incidente entre mujeres postmenopáusicas y todo ello independientemente de otros comportamientos de salud y síntomas depresivos.
Por ello entienden que todo lo que se haga para promover en nuestros pacientes más jóvenes y rasgos de personalidad más positivos redundará en comportamientos más saludables y con ellos menor DM.

Luo J, Manson JE, Weitlauf JC, Shadyab AH, Rapp SR, Garcia L, Jonasson JM, Tindle HA, Nassir R10, Wactawski-Wende J11, Hendryx M12. Personality traits and diabetes incidence among postmenopausal women. Menopause. 2019 Jan 21. doi: 10.1097/GME.0000000000001296. [Epub ahead of print]


6 de julio de 2017

¿Puede la diabetes mellitus aumentar el riesgo de suicidio?

¿Puede la diabetes mellitus aumentar el riesgo de suicidio?

Creo que sobre el suicidio y la diabetes mellitus (DM) no hemos hablado, cuando es un importante problema de salud pública y su prevención, algo a tener en cuenta.
El paciente con DM es más propenso a la enfermedad mental del tipo depresión y a la ideación suicida. Algunos estudios sugieren un riesgo aumentado de esta causa de muerte entre los pacientes con DM, sin embargo aún hoy no se sabe si el padecer la DM incrementa el riesgo de suicidio. De ahí que traigamos aquí una revisión sistemática con metaanálisis de la evidencia hasta el momento (estudio PROSPERO)  que intenta estimar el riesgo de suicidio en estos pacientes y la contribución del suicidio a la mortalidad del paciente con DM.
De las bases de datos médicas y psiquiátricas Pubmed, Embase, and PsycINFO se identificaron estudios (de cohortes) según criterios de selección entre enero del 1980 y octubre del 2016, que evaluaran el riesgo de suicidio asociado a la DM. Se estratificaron los estudios según el tipo de DM y se determinaron las tasas (incidencia), el riesgo relativo (RR) y las muertes atribuidas al suicidio separadamente fueran pacientes con diabetes tipo 1 (DM1) o diabetes tipo 2 (DM2).
De los 54 estudios identificados, al final se incluyeron en el análisis 28 en los que se estudiaba el riesgo de suicidio asociado a la DM, 47 en los que se estudiaba las tasas de incidencia de suicidio y 45 estudios sobre la proporción de muertes atribuibles al suicidio. 
Según este análisis la presencia de DM incrementa de manera significativa el riesgo de suicidio RR  1,56 (IC 95% 1,29-1,89; p inferior a  0,001). Según los tipos de DM, el subgrupo de DM1 el RR fue de 2,25 (IC 95% 1,50-3,38; p inferior a 0,001).
La tasa de incidencia combinada de suicidio en pacientes con DM fue de 2,35 por 10.000 personas y año (IC 95% 1,51-3,64). Y la proporción combinada de las muertes atribuibles al suicidio a largo plazo en pacientes con DM1 y DM2 fueron de 7,7% (IC 95% 6,0-9,8) y de  1,3% (IC 95% 0,6-2,6), respectivamente.
Concluyen que la presencia de DM incrementa significativamente el riesgo de suicidio. Siendo éste un factor que contribuye a la mortalidad de los pacientes con DM, sobre todo en los DM1. En éstos, como ya comentamos en otro post, se debería hacer una atención más estrecha con la que detectar (pacientes de alto riesgo) y tratar los trastornos psicológicos generados a consecuencia del diagnóstico de la DM en estas edades, con los que prevenir este riesgo.
Con todo, comentan que el suicidio en esta situación podría estar infraestimado al ser clasificado como “sobredosis” “envenenamiento” u otras causas en los certificados de defunción.
A su vez las conclusiones deben matizarse dado que existió una gran heterogenidad de los estudios con diferente metodología y la cantidad de estudios que se introdujeron fue pequeña.

Wang B, An X, Shi X, Zhang JA. Suicide risk in patients with diabetes: a systematic review and meta-analysis. Eur J Endocrinol. 2017 May 16. pii: EJE-16-0952. doi: 10.1530/EJE-16-0952. [Epub ahead of print]



26 de febrero de 2017

Atención a los problemas psicosociales del paciente con diabetes. Una Guía de Práctica Clínica del ADA

Atención a los problemas psicosociales del paciente con diabetes. Una Guía de Práctica Clínica del ADA

De los aspectos psicosociales de las personas afectas de diabetes (DM), no solemos hablar, sin embargo, es algo que debemos conocer y tener en cuenta, habida cuenta que la DM es un proceso que modifica la existencia y que dura toda la vida. Por ello es interesante leer esta Guía de Práctica Clínica (GPC) del American Diabetes Association (ADA) al respecto.
La DM es una enfermedad que obligará a una adaptación psicológica del paciente y que  necesitará contactos periódicos con el sistema sanitario. La DM conlleva irremediablemente modificaciones en los estilos de vida de la persona que la padece que le afectará a su vida personal, familiar y social.
Los aspectos psicosociales estarán influidos por el tratamiento que deba hacer, los recursos económicos y del entorno que tenga, y de la psicología subyacente del paciente (ansiedad, depresión, alteraciones alimentarias, alteraciones cognitivas,...). Tener en cuenta estos factores ayudan a individualizar la atención que recibe y evitar efectos secundarios debidos a una atención inadecuada.
Por ello, todos los pacientes con DM deben ser evaluados mentalmente en la primera visita y establecer evaluaciones periódicas con el fin de detectar y tratar dichas situaciones. Para estas evaluaciones, y con el fin de fijar un diagnóstico, se pueden utilizar herramientas (cuestionarios) psicosociales estandarizados y validados (se proponen varios de ellos).
Se precisa, señalan, promover unos objetivos médicos y psicológicos que permitan al paciente sentirse bien consigo mismo, para ello los cuidados deben responder a las preferencias, valores y necesidades del paciente (Grado de recomendación: A).
Se deberá evaluar por parte de los sanitarios en la visita inicial, periódicamente y cuando exista un cambio en la situación de la enfermedad y en el tratamiento, y a nivel vivencial, los síntomas relacionados con el stress provocado por la DM (diabetes distress), la depresión, la ansiedad, las alteraciones alimentarias y las capacidades cognitivas del paciente en bases a herramientas validadas (B). Conviene identificar los problemas psicosociales y plantear un programa de atención a los mismos por personal especializado (E).
Esta GPC del ADA, de la que proponemos su lectura, establece en base a la evidencia científica una serie de recomendaciones que tienen que ver con la evaluación del paciente y de sus familias, la capacitación del equipo que atiende al paciente y a éste en la adquisición de comportamientos que lleven al autocontrol de su enfermedad (empowerment) (B).
Es accesible libremente.

Psychosocial Care for People With Diabetes: A Position Statement of the American Diabetes Association. Diabetes Care 2016;39:2126–2140 | DOI: 10.2337/dc16-2053