Desarrollados inicialmente para la DM2, los arGLP-1 han transformado el manejo de la enfermedad metabólica al ir más allá del control glucémico y consolidarse como terapias con efectos multiorgánicos. La llegada de liraglutida, semaglutida y, especialmente, tirzepatida (TIRZE) ha supuesto un cambio conceptual en la obesidad, consolidándola como una enfermedad crónica tratable farmacológicamente. Estos fármacos logran una reducción significativa de HbA1c y del peso corporal, con bajo riesgo de hipoglucemia frente a insulina (INS) o sulfonilureas.
Los ensayos de seguridad cardiovascular (CVOTs) han demostrado reducciones de eventos cardiovasculares mayores (MACE) del 12–27%, incluyendo infarto de miocardio, ictus, mortalidad cardiovascular y hospitalización por insuficiencia cardiaca. El ensayo SELECT amplió estos beneficios a personas con obesidad o sobrepeso sin diabetes, mostrando que semaglutida redujo un 20% los MACE, lo que apoya mecanismos de beneficio más allá del control glucémico. Estos efectos parecen relacionados con una acción multifactorial: pérdida de peso, mejor control metabólico, reducción de presión arterial, mejoría lipídica, disminución de la inflamación y efectos antiateroscleróticos directos. (Sigue leyendo...)














