El IMC lleva décadas siendo la herramienta fundamental para identificar la obesidad. A estas alturas sabemos que tiene una limitación importante: no mide directamente la adiposidad ni informa sobre su distribución. Por ello, en la revista The Lancet se ha propuesto una definición más amplia que incorpore, además del IMC, el perímetro de cintura, el índice cintura-talla y el índice cintura-cadera. Y ahora la pregunta es si añadir más mediciones realmente mejora el diagnóstico en la práctica clínica.
Este estudio intenta responder precisamente a esa duda analizando 1.900 adultos de Estados Unidos (EE. UU.) de 20-59 años procedentes de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES, National Health and Nutrition Examination Survey) 2017-2018, utilizando la absorciometría de rayos X de energía dual (DEXA, densitometría ósea de cuerpo completo) como referencia para definir la adiposidad. Comparó cinco estrategias: la definición completa de Lancet, una versión simplificada sin índice cintura-cadera, la combinación IMC o cintura, perímetro de cintura aislado e IMC aislado. (Sigue leyendo...)














