El algoritmo de tratamiento de la DM2 en adultos, según NICE 2026, propone una individualización estricta basada en comorbilidades y toma de decisiones compartida. Sin embargo, en la práctica, a pesar de esta apariencia de personalización, la estrategia resulta muy homogénea: los fármacos se inician de forma secuencial, alcanzando la dosis máxima antes de avanzar, lo que conduce a que muchos pacientes sigan esquemas muy similares, con poca variación real entre perfiles clínicos.
El manejo de la DM2 debe ser integral, priorizando la protección cardiovascular y renal más allá de la HbA1c, y adaptándose a distintos perfiles: sin comorbilidad, alto riesgo cardiovascular (CV), enfermedad cardiovascular (ECV), insuficiencia cardiaca (IC), enfermedad renal crónica (ERC), inicio precoz u obesidad. Se recomienda monitorizar la HbA1c cada 3-6 meses hasta el control y, luego, cada 6 meses, individualizando objetivos (6,5% sin riesgo de hipoglucemia y 7% si existe riesgo), flexibilizando metas en personas mayores, frágiles o con comorbilidades. (Sigue leyendo...)














