La diabetes y la enfermedad pulmonar suman una carga creciente de enfermedad crónica. Más allá de lo cardiovascular, la evidencia genética vincula una mayor glucemia con peor función pulmonar, y el pulmón aparece como órgano diana de la diabetes. La diabetes se asocia a un mayor riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) (HR 1,22), neumonía (HR 1,92) y fibrosis pulmonar -de magnitud comparable al tabaco-, además de disnea.
La DM1 y la DM2 se relacionan de forma variable con una reducción del FEV₁ y de la FVC frente a sujetos normoglucémicos, con un patrón obstructivo incluso en la DM2 recién diagnosticada. Los mecanismos propuestos son múltiples —hiperglucemia, resistencia a la insulina (INS), neuropatía autonómica, microangiopatía alveolar, disfunción muscular respiratoria y fibrosis por daño oxidativo del ADN—, pero siguen sin aclararse por falta de estudios con fenotipado metabólico profundo. Estas alteraciones se ligan, además, a comorbilidades (ERC) y a una mayor mortalidad. (Sigue leyendo...)














