Comentario del Dr. Enrique Carretero Anibarro (@Enriq_Carretero)
Durante los últimos años, el tratamiento de la obesidad se ha centrado en los arGLP1 y las terapias incretínicas combinadas. Sin embargo, en los últimos tiempos ha emergido una nueva vía terapéutica: la amilina, que podría convertirse en un componente clave de la próxima generación de tratamientos para la DM2 y la obesidad.
La amilina es una hormona peptídica producida por las células beta pancreáticas y secretada conjuntamente con la insulina (INS) en respuesta a la ingesta de alimentos. Su papel fisiológico es complementar la acción de la INS mediante varios mecanismos: ralentiza el vaciamiento gástrico, disminuye la secreción posprandial de glucagón y actúa sobre centros cerebrales implicados en la regulación del apetito y la saciedad. En condiciones normales, contribuye al control de la glucemia y a la regulación del balance energético. Sin embargo, en pacientes con DM1 y en estadios avanzados de DM2 existe un déficit relativo o absoluto de amilina, lo que favorece alteraciones del control glucémico y del comportamiento alimentario. Además, parece asociarse a una menor incidencia de náuseas y vómitos que algunos arGLP-1, lo que podría traducirse en una mejor tolerabilidad para determinados pacientes. (Sigue leyendo...)














