El consumo de bebidas edulcoradas artificialmente (BEA) en sustitución de bebidas azucaradas (BA), y, por tanto, calóricas, se encuentra muy generalizado entre las personas con DM2. El consumo de ambas, en sucesivos metaanálisis, se ha relacionado con un incremento del riesgo de padecer diabetes, determinados tipos de cáncer en personas con DM, hipertensión, enfermedad cardiovascular o muerte; si bien los resultados deberían tomarse con precaución y no alarmar a la población, al tratarse de estudios basados en cohortes, sin que dispongamos, hasta el momento, de estudios de intervención. Hay poca evidencia sobre la influencia de las BEA sobre el control glucémico en personas con DM. De hecho, la American Diabetes Association (ADA) no recomienda el consumo de BEA; tan solo lo contempla como sustituto temporal a las BA. El consumo de agua como bebida saludable es lo recomendado.
Ciertamente, cambiar el consumo habitual de una BA calórica por otra acalórica ya rinde un beneficio por la reducción del consumo de hidratos de carbono de absorción rápida y, por tanto, en el consumo total de calorías y en el control glucémico, pero el consumo de edulcorantes no está exento de problemas, y no es el menor la alteración de la microbiota, posibles efectos hormonales o el del mantenimiento de la adicción al dulce. (Sigue leyendo...)














