La obesidad es una enfermedad crónica, recurrente y altamente prevalente, asociada a un incremento significativo de morbimortalidad prematura. Los programas conductuales de control del peso constituyen la base del tratamiento, aunque la aparición de fármacos como los arGLP-1 y los agonistas duales GLP-1/GIP ha supuesto un cambio relevante, al lograr pérdidas ponderales del 15–20% en ensayos clínicos, con mejoras proporcionales en marcadores cardiometabólicos y eventos clínicos.
No obstante, la evidencia previa muestra que, tras la retirada del tratamiento, se produce una recuperación progresiva del peso y una atenuación parcial de los beneficios metabólicos, aunque con cierto efecto residual a medio plazo. Dado el creciente uso de los miméticos de incretinas y la elevada tasa de discontinuación en práctica real, resulta fundamental cuantificar y comparar la tasa de recuperación ponderal y los cambios cardiometabólicos tras su interrupción, comparándolos tanto entre distintos fármacos como frente a intervenciones conductuales. (Sigue leyendo...)














