Los medicamentos no funcionan en pacientes que no los toman. Esta máxima es una de las principales limitantes a la hora de evaluar la efectividad de un fármaco. La mayoría de las veces, preguntamos al paciente; otras, valoramos la dispensación en farmacias y, en la mayoría de los casos, no valoramos la adherencia. Pese a que los iSGLT2 son fármacos con una buena tolerancia y escasos efectos secundarios, en ocasiones es el paciente el que no desea tomar el fármaco por alguna razón. El test de Haynes-Shakett es una forma rápida de valorar la adherencia y casi podría resumirse en la última pregunta. "Algunos pacientes tienen problemas para tomar su medicación, ¿por qué no me comenta cómo le va a usted?". Pero qué pasa con aquellos pacientes que nos responden a la pregunta de una forma muy alejada de la realidad. Debemos poder tener una forma de valorar la adherencia de forma fiel y realista.
El estudio que hoy comentamos en el Blog de Mateu es un análisis del uso de glucosuria como biomarcador de adherencia en pacientes con DM2 que tenían pautado un iSGLT2. Para ello, se realizó un estudio observacional en pacientes de más de 45 años de Cádiz, analizando los datos de laboratorio y la dispensación farmacológica. (Sigue leyendo...)














