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31 de diciembre de 2022

¿Se puede tratar la adicción alimentaria con dietas bajas en hidratos de carbono?

¿Se puede tratar la adicción alimentaria?

Los alimentos industriales, los ultraprocesados y dentro de éstos aquellos con exceso de hidratos de carbono (HC) y grasas son capaces de producir lo conocido como “adicción alimentaria” (AA), o ingesta en exceso de alimentos, de forma compulsiva o no, que genera una necesidad imperiosa de su consumo y síntomas o comportamientos de dependencia.

Se trata de una entidad la AA que viene de antiguo, pues fue descrita allá por el 1956, aunque no introducida en el  DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) o en el ICD-10 (International Classification of Diseases), pero que ha cobrado importancia en la actualidad con el aumento de los trastornos alimentarios (TrA), la obesidad y por qué no la diabetes (DM). Los alimentos más implicados con la AA son las pizzas, el chocolate, las patatas chips, las galletitas y helados  (Schulte et al 2015). Se estima que alrededor del 10% de los adultos del Reino Unido padecería AA.

Para su estudio se utiliza la escala creada en el 2009 del YFAS (Yale Food Addiction Scale) que correlacionan con el índice de masa corporal (IMC) y los TrA (bulimia, anorexia..).
Existen 11 criterios en el conocido como trastorno por abuso de sustancias del DSM-5 y del ICD-10 (adicciones, por ejemplo) y  que podrían aplicarse a los alimentos procesados que utilizan HC refinados (azúcar), grasas, y sal. Así, por ejemplo:

-El deseo (“craving”) imperioso o urgente de consumir una sustancia.

-La dificultad de controlar el inicio, duración y cantidad en el consumo de la misma.

-Priorizar el consumo de la misma sobre otras actividades al mismo tiempo.

- Síntomas de abstinencia cuando se intenta dejarlo

- Continuar con su consumo a pesar del daño mental o físico.

En general las AA son más prevalentes que los TrA de ahí que una entidad no sea superponible a la otra aunque sí coincidentes. En este sentido los  individuos con bulimia nerviosa tienen la prevalencia más alta de AA de un 48–95%, la tendencia al atracón (“binge eating disorder”) entre un 55-80% y la anorexia nerviosa entre un 44–70%. 

Se ha postulado que los pacientes con AA tendrían un sustrato etiológico parecido a la adicción a las drogas, la nicotina, el alcohol o la cafeína incidiendo en los centros de recompensa cerebral (regiones prefrontales relacionadas con el control inhibitorio) afectando con ello a la toma de decisiones del individuos.

Existen experiencias en su manejo con medicación, con terapia cognitivo conductual, estimulación cerebral, psicoeducación, cirugía bariátrica (CB), dietas bajas en calorías, probióticos, entrenamiento cerebral… Aunque en la mayoría de ellas no hay seguimiento y datos a mediano y largo plazo.
Faltaba por tanto conocer cuál es el papel de las dietas bajas en HC (DBHC) en el tratamiento de los síntomas de la AA habida cuenta que se sugiere que los HC refinados, ultraprocesados son un desencadenante (“trigger”) en la respuestas neuroquímica de la misma.

En el tratamiento de la AA debe demostrar que se producen cambios palpables en la sintomatología conductual y en el bienestar mental todo ello independientemente de la pérdida de peso alcanzada.
Este comentario del artículo de Jen Unwin publicado en Front Psychiatry hace un par de meses no es más que una evaluación (audit reports on clinical team)  del seguimiento en lugares distintos geográficamente, Reino Unido (UK), Norte America (NA) y Suecia de programas on line de tratamiento de la AA que seguían un mismo protocolo focalizado en alimentos integrales DBHC junto con apoyo psicosocial y entrega de material educativo relacionado con el manejo de dicha adicción. Programas semanales con una duración de entre 10-14 semanas y seguimiento mensual.

Utilizando herramientas para evaluar los resultados en forma de síntomas relacionados con la AA de estos programas, como la Yale Food Addiction Scale 2.0 (mYFAS2 score), el CRAVED (ICD-10 symptoms of food related substance use disorder), la sensación de bienestar mental medido por la escala de Warwick Edinburgh Mental Wellbeing Scale y el peso corporal, antes y después de su aplicación se demostró en una muestra de 103 individuos que la sintomatología por AA se redujo significativamente en los diferentes lugares, así la  mYFAS2 score se redujo en  −1,52 (IC 95% −2,22 a −0,81), el CRAVED score en −1,53 (IC 95% −1,93 a −1,13) así como el peso corporal se redujo en −2,34 kg (IC 95% −4,02 a −0,66). 

La sensación de bienestar mental mejoró a su vez en todos los escenarios siendo la versión corta del Warwick Edinburgh Mental Wellbeing Scale del 2,37 (IC 95% 1,55 a 3,19). 

Con ello se demostraría que los alimentos ultraprocesados tendrían los mismos criterios adictivos que el tabaco, alcohol … y que su manejo y tratamiento podría seguir los mismos o parecidos criterios.

En este sentido se resaltaría que la utilización de  alimentos integrales DBHC ( en forma de comida real) junto con apoyo psicosocial dentro de un programa estructurado y a corto plazo es útil para el tratamiento de la AA. Se necesitarían por tanto ensayos clínicos aleatorizados a  más largo plazo con los que poder afianzar esta modalidad de tratamiento en unos pacientes  que muchas veces no se diagnostican y a los que menos se pone tratamiento.

Con todo concluyen que aun siendo estos resultados alentadores y  productos de lugares distintos (Norte America y Europa) se necesitan estudios a más largo plazo (2 años al menos, apuntan) con los que evaluar estas intervenciones, habida cuenta las altas tasas de recaidas en los TrA.

En cuanto a lo que nos interesa la pérdida de peso no fue un objetivo en el tratamiento de la AA , pues según estudios previos el 11,4%  de las personas con AA tiene un normopeso o incluso por debajo de lo normal.

Jen Unwin , Christine Delon, Heidi Giæver, Clarissa Kennedy, Molly Painschab, Frida Sandin,  et al . Low carbohydrate and psychoeducational programs show promise for the treatment of ultra-processed food addiction.  Front Psychiatry . 2022 Sep 28;13:1005523. doi: 10.3389/fpsyt.2022.1005523. eCollection 2022.


4 de junio de 2022

ADA 2022- Nueva Orleans. 5 controversias nutricionales

ADA 2022- Nueva Orleans. 5 controversias nutricionales

Parece mentira que a estas alturas algo tan, creemos, estudiado como es el tema de las dietas aún hoy genere tantas controversias. Controversias en casi todos los aspectos, sean calóricos, distribución de las ingestas, la cantidad de macronutrientes e incluso sobre aquellos sustitutivos alimentarios con los que reducir la cantidad de hidratos de  carbono (HC) de absorción rápida que se ingieren, como son los edulcorantes.

En este sentido en la  mesa que se realizó ayer viernes con el título “Dietitians tackle top nutrition controversies”, en la que participaron las dietistas Alison Evert del UW Medicine – Primary Care Clinics, experta y consultora de la ADA,   y Maureen Chomko del Neighborcare Health que trabaja en atención primaria (AP) en Neighborcare Health en Seattle con familias desfavorecidas. 

Se inició el tema planteando como aún hoy existe una gran confusión en este tema   y que las evidencias provienen de estudios cortos de 3, 6 meses,  que a veces no pasan del año de duración, en su intervención relativizó que los porcentajes de principios inmediatos de las dietas, sea HC, grasas y proteínas deban seguir una regla general apostando por individualizarlos a los objetivos y comportamiento alimentario del individuo en cuestión. Dentro los objetivos se deberá valorar las preferencias del paciente además priorizar que es lo más importante, el control lipídico, el control glucémico,  la presión arterial (PA) o la pérdida ponderal.

Se desarrolló el tema de la distribución de las calorías a lo largo del día, la frecuencia de las comidas y de los aperitivos (snack), dejando la idea que habida cuenta la falta de evidencias claras no es fácil dar recomendaciones generales, pues la investigación en la dietas difiere de la de los fármacos en que los individuos tienen tendencia a incumplirlas y a abandonarlas, dando el dato que en los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) el porcentaje de principios inmediatos por calorías ingeridas acaba siendo el mismo que la población general.

Unos datos extraídos a partir de la encuesta de salud estadounidense National Health Examination Survey  de Shan Z et al (JAMA 2019) entre los años 1999 y 2016. Una encuesta de 24 horas en 44.000 individuos mostrando como que éstos consumían un 50% de las calorías en HC, 16% en  proteínas y 33% en grasas.  Mostrando que aquellos individuos que ingieren menos azúcar a partir de los 18 años incrementaron el consumo de frutos secos, cereales integrales, aves y grasas poliinsaturadas (PUFA). En este sentido, apuntó que el ADA a raíz de una revisión sistemática (2012) concluyó que no hay una proporción ideal de los principios inmediatos en las dietas de los pacientes con DM, y que las recomendaciones hechas en los 80 sobre los límites de éstas  estarían desactualizadas.

Para ello se comenta que sería mejor educar y formar a los pacientes en la forma de solucionar los problemas de la dieta teniendo la ayuda de los modernos sistemas de monitorización continua de la glucosa (MCG). Los MCG podrían ser útiles; el ejemplo es la  respuesta glucémica a la  ingesta de refrigerios (snack), las comidas y los ayunos intermitentes en el paciente que al final aprende de su propia respuesta glucémica y aprende como actuar. Con todo, hay que matizar que comportamientos como no tomar el desayuno aumentaría el riesgo de enfermedad cardíaca, al tiempo que hacerlo ayudaría a controlar las glucemias postprandiales el resto del día siempre y cuando la cantidad de calorías totales no aumentaran. Otro tanto, es que hay que tener en cuenta  que el paciente puede estar bajo la influencia de medicación al efecto y dicho control puede ayudar a reducir la variabilidad glucémica, las hipoglucemias y los efectos secundarios. 

En este sentido el porcentaje o cantidad de hidratos de carbono (HC) que serían más convenientes en este tipo de dietas ha ido variando, desde aquellos que establecen porcentajes equilibrados a los más avanzados con dietas muy bajas en HC. 

En este sentido recordemos que según los HC las dietas muy bajas en HC –DMBHC-  que pueden producir cetosis su distribución en HC se encontraría entre 20-50 g/día de HC o menos de un 10% para un contenido calórico de 2000 kcal/día.  Las dietas con bajo contenido de HC ( DBHC) tendrían menos de 130 gr HC por día o menos de 26%  del mismo contenido calórico; en contraste con aquellas con un contenido de un 45% de HC en dietas de 2000 Kcal/día (o llamadas “equilibradas”).

Comenta la Sra Chomko como paradigma la dieta del Dr. Robert Atkins popularizando el concepto de HC netos. Comenta una revisión del National Lipid Association sobre los efectos de las DMBHC  en comparación  con equilibradas o bajas en lípidos en pacientes con DM2 al año y dos años de seguimiento mostrando como se elevan el LDL-c (Lipoproteina de baja densidad-colesterol) al aumentar la ingesta de grasas saturadas, el HDL-c (colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad) y se reducen los triglicéridos. 

Las DMBHC al producir cetosis aumentan el riesgo de nefrolitiasis, osteoporosis, constipación intestinal, hipotiroidismo y alteraciones alimentarias tipo anorexia nerviosa, apuntan; aunque no se tienen datos más allá de 2 años de seguimiento.

Con todo son dietas que inicialmente podrían ayudar a aumentar la adherencia a la dieta.
Si se está en tratamiento con iSGLT2 apuntan con evitar este tipo de dietas cetogénicas. En la ERC tampoco estarían recomendadas. 

También hace mención como los edulcorantes no tienen efecto sobre el índice de masa corporal (IMC) según un metaanálisis de la Canadian Medical Association de hace 5 años, pero tienen efectos contraproducentes al incrementar el riesgo de HTA, de síndrome metabólico, de DM2 y de eventos cardiovasculares (EvCV), sin tenerse una explicación al respecto, aunque apunta que los edulcorantes serían capaces de modificar la microbiota intestinal (demostrado en modelos animales)  aumentando la intolerancia a la glucosa y con ello aumentando el IMC. 

La posición del ADA en este asunto es más ecléctica al no haber evidencias de que los edulcorantes sean capaces de reducir el peso corporal o los factores de riesgo cardiovascular (FRCV).
En fin,  más dudas sobre todo este asunto.

Maureen Chomko, Alison Evert, Gretchen Youssef. Mesa: Top 5 Nutrition Controversies (Includes Livestream. ADA meeting. Friday, June 3 6:30 PM - 7:30 PM GMT+2

Zhilei Shan; Colin D. Rehm; Gail Rogers, Mengyuan Ruan; Dong D. Wang; Frank B. Hu,  et al. Trends in Dietary Carbohydrate, Protein, and Fat Intake and Diet Quality Among US Adults, 1999-2016.  JAMA. 2019;322(12):1178-1187. doi:10.1001/jama.2019.13771

Nicholas AP, Soto-Mota A, Lambert H, Collins AL. Restricting carbohydrates and calories in the treatment of type 2 diabetes: a systematic review of the effectiveness of 'low-carbohydrate' interventions with differing energy levels. J Nutr Sci. 14 Sep 2021;10:e76. doi: 10.1017/jns.2021.67. PMID: 34589208. 

Laura Chiavaroli, Danielle Lee, Amna Ahmed, Annette Cheung, Tauseef A Khan, Sonia Blanco, et al. Effect of low glycaemic index or load dietary patterns on glycaemic control and cardiometabolic risk factors in diabetes: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ . 2021 Aug 4;374:n1651. doi: 10.1136/bmj.n1651.


14 de noviembre de 2021

Dietas hipocalóricas frente a bajas de hidratos de carbono. ¿Cuáles son mejores?

Dietas hipocalóricas frente a bajas de hidratos de carbono. ¿Cuáles son mejores?

El tratamiento dietético de la diabetes tipo 2 (DM2) se basa en dos tipos de dietas básicamente, la hipocalórica (DHC) y la baja en hidratos de carbono (DBHC), en un caso basado en la restricción calórica y en el otro en la que la proporción de hidratos de carbono (HC) son inferiores a las recomendadas a las consideradas como una dieta equilibrada.

En este sentido las dieta se dividen en aquellas con 20-50 g/día de HC o menos de un 10% de dietas con contenido calórico de 2000 kcal/día (o dietas muy bajas en HC –DMBHC-, suficientes para producir cetosis); otras con menos de 130 gr HC por día o menos de 26% (dietas con bajo contenido de HC-DBHC) del mismo contenido calórico,  a aquellas con un contenido de un 45% de HC en dietas de 2000 Kcal/día (o equilibradas).

En cuanto a las primeras tenemos como paradigma el estudio Diabetes Remission Clinical Trial (DiRECT), que realizado desde la Atención Primaria (AP) analizó la posibilidad de llegar a la remisión de la diabetes tipo 2 (DM2) a partir de la pérdida de peso. Un estudio que hemos seguido por su trascendencia y además estar ubicado en nuestro nivel

Sucintamente, a los 12 meses, los  306 participantes de 49 consultas de AP, 23 para el grupo de intervención y 26 para el de control sometidos a una DHC,  36 individuos  (24%) del grupo de intervención  y ninguno en el grupo control (p inferior a 0,0001) alcanzaron los 15 kg o más de pérdida ponderal. Y lo más importante  68 (46%) del grupo de intervención y en 6 (4%) del grupo control se alcanzó la remisión de la DM2 siendo el odds ratio (OR) de 19,7 (IC 95% 7,8–49,8; p inferior a 0,0001). 

A los dos años de 149 participantes por grupo a los 24 meses 17 (11%) del grupo de intervención y 3 (2%) del de control tuvieron una pérdida ponderal de al menos 15 kg, siendo el OR  de 7,49 (IC 95% 2,05-27,32; p=0,0023). En cuanto a la remisión de la DM2 53 (36%) del grupo de intervención y 5 (3%) del control tenían su DM2 en remisión, OR 25,82( IC 95% 8,25 – 80,84; p inferior a 0,0001). 

En cuanto a las  DBHC existen revisiones sistemáticas con metaanálisis de Joshua Z et al, que comentamos este año, de dietas con menos de 26% de las calorías en forma de HC, comparando la eficacia y seguridad de las DBHC y DMBHC en los pacientes con DM2; según este a los 6 meses las DBHC en comparación con las dietas control alcanzaron tasas de remisión de la DM2  en 8 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) (264 individuos) de (76/133 -57% frente a  41/131 -31%); diferencia de riesgo de 32% (IC 95% 17 a 47, p inferior a 0,001, coeficiente de heterogeneidad  -I2 58%). Pero  a los 12 meses las diferencias en la remisión de la DM2 fueron ridículas. Del mismo modo, las mejorías evidentes en la pérdida de peso, triglicéridos,  y sensibilidad a la INS a los 6 meses  se redujeron sensiblemente a los 12 meses. La pérdida media de peso frente a dieta control fue de 3,46% kg a los 6 meses que prácticamente desapareció a los 12 meses. 

Hoy traemos aquí una revisión sistemática con la que identificar y comparar los datos disponibles entre dietas DBHC y DHC con diferentes ingestas energéticas.

Se hizo una búsqueda en bases de datos médicas  CENTRAL, CINAHL (Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature), Embase, MEDLINE y Scopus ECA en individuos adultos con DM2 con DBHC definidos como aquellas con menos de 130 gr HC/día (o menos del 26% de la energía total) y que tuvieran objetivos glucémicos y del peso corporal. Para el análisis se aplicaron las directrices de las Guías de Práctica Clínica (GPC) de la  Cochrane y PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses).
De los 586 inicialmente identificados solo 91 se evaluaron y  15 ECA cumplieron los criterios de inclusión. De éstos 9 ECA utilizaron DBHC con una moderada o ausente limitación de la ingesta energética. Los 6 ECA restantes fueron ECA con DHC con menos de 1200 kcal/día.

En el análisis se calculó el porcentaje de  pérdida de peso y de modificaciones de la HbA1c a los 3, 6, 12 y 24 meses, si existía esta información.
Se realizaron tres grupos el de aquellos sin restricción calórica (ad libitum), los de restricción moderada (1.200 a 2.000 kcal/día) o aquellos de restricción calórica importante (inferior a 1.200 kcal/día).

Aún teniendo los ECA introducidos gran heterogeneidad en la duración, control y % de HC en la dieta, se mostró que las intervenciones con o sin restricción en energética produjeron pérdidas de peso significativas y de HbA1c como resultados finales. El análisis comparativo entre  DBHC sin restricción calórica con aquellas DHC, mostró que éstas no fueron superiores a aquellas ad libitum pero DBHC a los 12 y 24 meses. Se encontró, como no podía ser de otra manera, una asociación entre los estudios de pérdida de peso y de reducción de la HbA1c a los 6, 12 y 24 meses, indicando que una pérdida de peso sensible sería el fundamento de la remisión de la DM2. Algo por otra parte, ya conocido.

La novedad de este metaanálisis es que se demuestra que no es necesario una restricción calórica para que la HbA1c se encuentre en rangos de buen control metabólico 

Nicholas AP, Soto-Mota A, Lambert H, Collins AL. Restricting carbohydrates and calories in the treatment of type 2 diabetes: a systematic review of the effectiveness of 'low-carbohydrate' interventions with differing energy levels. J Nutr Sci. 14 Sep 2021;10:e76. doi: 10.1017/jns.2021.67. PMID: 34589208

Lean MEJ, Leslie WS, Barnes AC, Brosnahan N, Thom G, McCombie L, et al Durability of a primary care-led weight-management intervention for remission of type 2 diabetes: 2-year results of the DiRECT open-label, cluster-randomised trial. Lancet Diabetes Endocrinol. 2019 May;7(5):344-355. doi: 10.1016/S2213-8587(19)30068-3. Epub 2019 Mar 6. 

Lean ME, Leslie WS, Barnes AC, Brosnahan N, Thom G, McCombie L, Peters C, et al. Primary care-led weight management for remission of type 2 diabetes (DiRECT): an open-label, cluster-randomised trial. Lancet. 2017 Dec 4. pii: S0140-6736(17)33102-1. doi: 10.1016/S0140-6736(17)33102-1. [Epub ahead of print]

Joshua Z Goldenberg, Andrew Day, Grant D Brinkworth, Junko Sato, Satoru Yamada, Tommy Jönsson et al. Efficacy and safety of low and very low carbohydrate diets for type 2 diabetes remission: systematic review and meta-analysis of published and unpublished randomized trial data. BMJ 2021; 372 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.m4743 (Published 13 January 2021)


15 de agosto de 2021

Sobre las dietas con baja carga glucémica y sus resultados en la diabetes

Sobre las dietas con baja carga glucémica y sus resultados en la diabetes

El índice glucémico (IG) clasifica los alimentos según el nivel de elevación de la glucosa sanguínea tras su ingesta en comparación con un patrón de referencia (glucosa pura o pan blanco), de tal modo que una elevación del IG ≤55 es baja, entre 56-69 es media y ≥70 es alta según la escala de glucosa. La carga glucémica (CG) de un alimento sería el IG multiplicado por la cantidad de carbohidratos (HC) que hay en la porción de alimento consumido y dividido por 100.

Las revisiones sistemáticas y metaanálisis de los estudios controlados aleatorizados en personas con diabetes mellitus (DM) o con riesgo de tenerla (PRED) sobre patrones dietéticos bajos en IG y la CG por HC específicos en calidad y cantidad mejoran la curva glucémica postprandial, el control glucémico a largo plazo así como los factores de riesgo cardiometabólicos (FRCM) al tiempo que reducen la incidencia de la diabetes tipo 2 (DM2) en aquellos con PRED y la enfermedad cardiovascular (ECV) en personas con DM2.

En este sentido el grupo de la Diabetes and Nutrition Study Group (DNSG) de la European Association for the Study of Diabetes (EASD) encargó una revisión sistemática con metaanálisis de los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) que actualizaran los resultados que sobre patrones de ingesta bajos en  IG y CG se tenían sobre el control glucémico y los FRCM de los pacientes con diabetes tipo 1 (DM1) y DM2,  utilizando un sistema de evaluación de la certeza  GRADE ( Grading of Recommendations Assessment, Development, and Evaluation).

A su vez se utilizó la sistemática del Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions (version 6,1)  y la Guía de Práctica Clínica (GPC)  PRISMA ( Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses) en su elaboración.

La búsqueda se hizo en Medline, Embase, y en la Cochrane Central Register of Controlled Trials through hasta el 13 Mayo del  2021, sobre ECA que estudiaran los efectos de dietas bajas en IG y CG con mediciones del control glucemico, lípidos, presión arterial (PA)...en pacientes con DM1 y DM2   con un seguimiento de al menos 3 semanas.

Los objetivos principales fueron la HbA1c, y los secundarios la glucemia basal (GB), la insulina (INS) basal, lípidos...adiposidad (peso, índice masa corporal…), presión arterial (PA), y marcadores de inflamación, proteína C reactiva (PCR).

Se analizaron 29 ECA con 1.617 individuos con DM1 o DM2, la mayoría de ellos de media edad, sobrepeso, u obesos, con una DM2 o DM1 moderadamente controlada  en tratamiento de su hiperglucemia con fármacos orales o INS. 

Según este estudio la aplicación de patrones dietéticos bajos en IG y CG reducen la HbA1c frente a dietas control en un 0,31% (IC −0,42 a −0,19% p inferior a 0,001); con una heterogeneidad sustancial  (I2) =75%, p inferior a 0,001. Existiendo una dosis respuesta lineal y significativa entre CG y la reducción de la HbA1c en -0,04% por cada 10 unidades de ésta.

Esta reducción también fue manifiesta en la GB, los  no-HDL-colesterol (colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad), los triglicéridos, en el peso corporal, el IMC y la PCR (p inferior a 0,05) pero no en la INS sanguínea, la HDL-colesterol, circunferencia de cintura o la PA.

Concluyen en esta actualización de la evidencia en este tema que los patrones dietéticos  bajos en IG y CG producen pequeñas mejoras en los objetivos glucémicos, el control de lípidos, adiposidad e inflamación más allá del tratamiento con fármacos orales o de la INS  en adultos DM1 y DM2  moderadamente controlas, con traducción dosis/respuesta lineal. 

Hay que destacar que la última revisión al respecto fue en el 2010 en la que la reducción de la HbA1c fue de -0,5 %.

Laura Chiavaroli, Danielle Lee, Amna Ahmed, Annette Cheung, Tauseef A Khan, Sonia Blanco, et al. Effect of low glycaemic index or load dietary patterns on glycaemic control and cardiometabolic risk factors in diabetes: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ . 2021 Aug 4;374:n1651. doi: 10.1136/bmj.n1651.


24 de enero de 2021

El efecto de las dietas bajas en hidratos de carbono se pierde al año

El efecto de las dietas bajas en hidratos de carbono se pierde al año

Hace algún tiempo que no hablamos de la dieta, uno de los aspectos fundamentales del tratamiento del paciente con diabetes (DM). Un tema, que sorprendentemente a estas alturas aún  hoy no está del todo dilucidado y del cúal aún se van publicando resultados que ponen en tela de juicio lo que hasta el momento se ha ido estableciendo como axiomas inamovibles.

En este sentido el porcentaje o cantidad de hidratos de carbono (HC) que serían más convenientes en este tipo de dietas ha ido variando, desde aquellos que establecen porcentajes equilibrados a los más avanzados con dietas muy bajas en HC. 
En realidad estas dietas se estructuran en aquellas con 20-50 g/día de HC o menos de un 10% de dietas con contenido calórico de 2000 kcal/día (o dietas muy bajas en HC –DMBHC-, suficientes para producir cetosis); otras con menos de 130 gr HC por día o menos de 26% (dietas con bajo contenido de HC-DBHC) del mismo contenido calórico,  a las aquellas con un contenido de un 45% de HC en dietas de 2000 Kcal/día (o equilibradas).

Las evidencias en las DBHC o aquellas con menos de 26% de las calorías en forma de HC,  según los resultados de las diferentes revisiones sistemáticas y metaanálisis, han dado resultados variables, que achacan a que en ciertos estudios se incluyen dietas con ingestas de HC moderadas, que los objetivos que se evalúan son exclusivamente objetivos intermedios, sean lipídicos… o que con criterios estrictos y seguimientos de más de tres meses habrían pocos estudios, no más de 10 ensayos clínicos (ECA) que procesar en los metaanálisis. A su vez no existen análisis sobre resultados finales como  las tasas de remisión de la DM con dichas dietas.

El objetivo de este análisis que comentamos fue en este sentido, el de  determinar la eficacia y seguridad de las dietas DBHC y DMBHC en pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) según una metodología de revisión sistemática con metaanálisis sobre estudios identificados en bases de datos médicas por CENTRAL, Medline, Embase, CINAHL, CAB, y fuentes de literatura gris  hasta agosto del 2020.

Los estudios deberían ser ECA aleatorizados de al menos 12 semanas realizados en personas adultas con DM2.
El objetivo primario fueron las tasas de remisión de la DM2 con este tipo de dietas (HbA1c inferior a 6,5% con o sin medicación antidiabética), pérdida de peso, HbA1c, glucosa basal (GB) y efectos adversos.
Los objetivos secundarios tuvieron que ver con la calidad de vida y los datos de bioquímica sanguínea.

Se identificaron  14.759 citaciones de las que se descacaron 23 ECA o 1.357 individuos, entendiendo que el 40,6% de los resultados tuvieron un bajo riesgo de sesgos. El 52% utilizaban la DMBHC y como comparador dieta control que en el 78% fue una dieta baja en grasas. La edad media de los pacientes estuvo entre 47-67 años y el rango de tratamiento fue desde los 3 meses a los dos años.

A los 6 meses las DBHC en comparación con las dietas control alcanzaron tasas de remisión de la DM2 (según la anterior definición) en 8 ECA (264 individuos) de (76/133 -57%) frente a  41/131 -31%); diferencia de riesgo de 32% (IC 95% 17 a 47, p inferior a 0,001, coeficiente de heterogeneidad  -I2 58%).
En el caso que en la definición de remisión se añadiera la ausencia de medicación las diferencias se redujeron a un no significativo 5%  frente a la dieta control, y menores cuando los pacientes utilizaban insulina (INS). A los 12 meses las diferencias en la remisión de la DM2 fueron ridículas. Del mismo modo, las mejorías evidentes en la pérdida de peso, triglicéridos,  y sensibilidad a la INS a los 6 meses  se redujeron sensiblemente a los 12 meses.

Comparando subgrupos entre la DBHC con la DMBHC sorprendentemente esta última fue menos efectiva que la DBHC en la pérdida de peso a los 6 meses, algo que se explicaría por la distinta adherencia a la dieta. Con todo las DBHC tuvieron una pérdida media de peso frente a dieta control de 3,46% kg a los 6 meses que prácticamente desapareció a los 12 meses. Aquellos con una buena adherenia a la DMBHC tuvieron mayor redución del peso (4,47 kg) a los seis meses frente al 0,55 kg de aquellos pacientes menos adherentes.

En cuanto a las reducciones de la HbA1c y de la GB siguieron la misma tónica, importantes reducciones a los 6 meses que desaparecían a los 12 meses.
En cuanto a la calidad de vida no se observaron diferencia a los 6 meses aunque si a los 12 meses. En sentido contrario no hubo diferencias importantes en efectos adversos,  salvo en los lípidos, fueran los triglicéridos (TRIG) y el LDL-colesterol (LDL-c) a los 12 meses de seguimiento.

Según esto habrían una moderadas evidencias que mostrarían que en pacientes con adherencia a la DBHC a los 6 meses tendrían mayor probabilidad de remisión de  la DM2 sin consecuencias adversas destacables algo que se perdería con el tiempo aunque probablemente se mantendría la mejora en los niveles de TRIG; aunque existen evidencias de que podría empeorar la calidad de vida y el LDL-colesterol sanguíneo. Aspecto este último que podría relacionarse  con los resultados de ciertos metaanálisis que las relacionan con un aumento de la mortalidad.

Todo ello que se mantenga el debate sobre su eficacia, seguridad y satisfacción del paciente a largo plazo. 

Joshua Z Goldenberg, Andrew Day, Grant D Brinkworth, Junko Sato, Satoru Yamada, Tommy Jönsson et al. Efficacy and safety of low and very low carbohydrate diets for type 2 diabetes remission: systematic review and meta-analysis of published and unpublished randomized trial data. BMJ 2021; 372 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.m4743 (Published 13 January 2021)