Mostrando entradas con la etiqueta Lacteos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lacteos. Mostrar todas las entradas

21 de septiembre de 2022

#EASD2022: El consumo de productos lácteos y el riesgo de diabetes tipo 2

#EASD2022: El consumo de productos lácteos y el riesgo de diabetes tipo 2


Ayer, 20 de septiembre, se inició la última reunión del European Association for the Study of Diabetes (EASD) en este caso en Estocolmo y con la alternativa de forma telemática que se instauró desde el inicio de la pandemia.

Iniciamos estos comentarios con un tema que ha sido recogido por diversas webs médicas, y que aunque se presenta como novedoso, no lo es, y prueba de ello son los post al respecto en este blog.

En esta mesa moderada por el Dr  Matthias Schulze, jefe del departamento de epidemiología molecular del German Institute of Human Nutrition de  Berlin, y presentado por la Dra  Annalisa Giosuè, de la University of Naples Federico II de Italia, se expusieron los datos de 13 metaanálisis en forma de revisión general (umbrella review) de estudios prospectivos de cohortes, con los que se intentaba evaluar el riesgo en forma de “risk ratio” (RR) de presentar una diabetes tipo  2 (DM2) según el consumo de carne, carne roja, blanca, carne procesada, pescado, huevos, productos lácteos, y dentro de éstos aquellos con toda su grasa, descremados, leche, queso, o yogur.
Según este análisis el riesgo de presentar DM2 se incrementa si se consumen al menos 100 gramos (gr) de carne en un 20% (RR 1,2), si es carne roja un 22% (RR 1,2) y si se trata de 50 gr de carne procesada un 30% (RR 1,3).

El impacto de la carne blanca (aves)  sería mínimo, así el RR de 50 gr de consumo diario aumentaría el riesgo un 4% (RR 1,0).
Sin embargo, los productos lácteos conferirían un RR que sería inverso, o sea protector, para la DM2; así existiría una reducción de un 5% (RR 0,95) con la ingesta de 200 gr de productos lácteos totales, de un 4% (RR 0,96) sin eran bajos en grasas, de un 10% (RR 0,9) si se trataba de leche y de un 6% (RR 0,94) si se consumían 100 gr de yogurt al día. Dentro de estos productos lácteos no hubo cambios (no se llegó a la significación estadística) con el consumo de 200 gr de lácteos enteros al día (RR 0,98) o 30 gr de queso diario (RR 0,97).

El pescado (100 gr/d) también se comportó neutral en su asociación con la DM2 (RR 1,04) y el huevo (RR 1,07) también.

Esta comunicación vuelve a poner el dedo en la llaga de que según los alimentos que consumamos tendremos más o menos riesgo de contraer la DM2 y que las grasas de los productos lácteos no restarían eficacia en este sentido a la hora de prevenir la DM2, lo que inferiría la idea que el riesgo de debutar con DM2 no iría a la par del riesgo cardiovascular (RCV). En este caso al compararse con otros alimentos la fuerza de los resultados aumenta.

Las explicaciones de que los productos lácteos tengan estas acciones beneficiosas se deberíaN, apuntan, a que contienen ciertas proteínaS lácteas, de minerales (calcio, magnesio, potasio), de ácidos grasos saturados y de vitaminas (A, D, B12…), y otros factores que, en el caso de los yogures, como los probióticos, que actuarían sobre el metabolismo glucídico.

EASD 2022. Abstract OP 01. Presented September 20, 2022.

Miriam E. Tucker. Eat More Dairy, Less Red Meat to Prevent Type 2 Diabetes. News- Medscape Medical News-Conference News-EASD 2022. September 20, 2022

Scientific Programme Tuesday, 20 September - Friday, 23 September 2022
https://www.easd.org/annual-meeting/easd-2022.html

O'Connor LM, Lentjes MA, Luben RN, Khaw KT, Wareham NJ, Forouhi NG. Dietary dairy product intake and incident type 2 diabetes: a prospective study using dietary data from a 7-day food diary. Diabetologia. 2014 Feb 8. [Epub ahead of print]

Fumeron F, Lamri A, Abi Khalil C, Jaziri R, Porchay-Baldérelli I, Lantieri O, Vol S, Balkau B, Marre M; the Data from the Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR) Study Group. Dairy Consumption and the Incidence of Hyperglycemia and the Metabolic Data from the Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR) Diabetes Care. 2011 Apr;34(4):813-817.


16 de diciembre de 2018

El consumo de productos lácteos no descremados reduce el riesgo de diabetes tipo 2

El consumo de productos lácteos no descremados reduce el riesgo de diabetes tipo 2

Antropológicamente  la evolución de animal humano ha hecho que los productos lácteos se hayan convertido en unos alimentos esenciales para este, algo que lo diferencia del resto de los mamíferos. Son una fuente importante de proteínas de alta calidad, de minerales (calcio, magnesio, potasio), de ácidos grasos saturados y de vitaminas (A, D, B12…).
A pesar de su contenido en ácidos grasos saturados existen  estudios epidemiológicos prospectivos  que muestran que la ingesta de estos productos está asociada con menor riesgo de debutar con diabetes tipo 2 (DM2). Incluso los productos lácteos fermentados, según el estudio  European Prospective Investigation of Cancer (EPIC), tendrían esta cualidad.
De la misma forma, al ser ricos en ácidos grasos saturados deberían aumentar el riesgo cardiovascular (RCV) sin embargo, este extremo no queda claro. Un estudio de Fumeron F et al y según datos de la cohorte del Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR) con población francesa sugirió que la ingesta de productos lácteos  se asociaba  a una menor prevalencia de síndrome metabólico y de diabetes mellitus (DM). En el mismo sentido se manifestó el  el Coronary Artery Risk Development in Young Adults (CARDIA). En estos se asoció los productos lácteos con la ingesta de calcio con los niveles de triglicéridos y de presión arterial (PA).
Sin embargo la mayoría de los estudios están realizados a partir de encuestas dietéticas retrospectivas de frecuencia alimentaria (EDRFA). Este sistema podría tener sesgos debidos a las  listas de alimentos utilizadas y a aquellos debidos a la memoria de los entrevistados, al recuerdo de lo ingerido tiempo atrás.
Existen estudios que reducen estos sesgos diarios de alimentos.
En el estudio de O'Connor LM et al sobre la cohorte del  EPIC-Norfolk study, una población inglesa de 25.639 individuos y 4000 sub-cohortes con una metodología de caso-control anidado y 892 casos incidentes de DM2 durante los 11 años de seguimiento, mostró como los productos lácteos con alto contenido en grasa no se relacionaban con mayor riesgo de generar DM2 incidente, no así aquellos con bajo contenido en grasas. En los productos lácteos fermentados la relación fue inversa a la cantidad de grasa.
Con todo, la totalidas de los estudios hechos mediante a encuestas dietéticas tiene sesgos debidos al mismo procedimiento y a que existen productos lácteos no identificables dentro de los mismos alimentos procesados (pizzas, pastelería, ...) que no son tenidos en cuenta, de ahí que sea interesante hacer estudios a partir de biomarcadores de estos alimentos y relacionarlos con la incidencia y/o prevalencia de la DM2. Así, el estudio Fatty Acids and Outcomes Research Consortium (FORCE) relaciona  la proporción de ácidos grasos circulatorios y en la grasa corporal de ácido pentadecanoico (ácido graso saturado en el carbono 15- 15:0), ácido heptadecanoico (17:0), y ácido  trans-palmitoleico (t16:1n7) con la incidencia de DM2.
Para ello se utilizaron a 16 cohortes poblacionales prospectivas de 12 países (7 de EEUU, 7 de Europa, 1 de Australia y 1 de Taiwan). En total 63.682 individuos de diversas edades e índices de masa corporal (IMC), y 15.180 casos incidentes de DM2 durante un seguimiento medio de 9 años.
Se procedió a hacer un metaanálisis ponderado de varianza inversa agrupando los datos. Para ello se predefinieron las posibles interacciones con la edad, sexo, IMC, y raza. También se evaluó la posible heterogeneidad según las características de las cohortes (zonas de extración y procesamiento de las muestras) según metaregresión.
Tras ajustar por posibles factores confusores (IMC, circunferencia de abdomen, niveles de triglicéridos, de palmitato), los niveles más altos de 15:0, 17:0, y de t16:1n-7 se asociaron con menor incidencia de DM2.
Aplicando un modelo ajustado de riesgo (hazard ratio-HR) para DM2 entre perceptiles de 10 y 90º de niveles de 15:0 el HR fue de  0,80 (IC 95% 073–0,87); para los de 17:0 de HR 0,65 (IC 95% 0,59–0,72); para los de 16:1n7 de HR 0,82 (IC 0,70–0,96) y para todos, el  HR 0,71 (IC 95% 0,63–0,79).
Asociaciones de dos ácidos grasos  15:0, 17:0 o la suma de los tres fueron parecidos en ambos sexos aunque con más fuerza en la mujer que en el hombre (p interaccion inferior a 0,001).
Este método es más fiable que el de encuesta dietética pero adolece de no distinguir sobre las fuentes de dichos ácidos grasos (queso, yogur, leche..), pudiendo existir factores analíticos confusores no identificables. 
Este metanálisis de los resultados globales en 16 cohortes prospectivas sugerirían que niveles más altos de 15:0, 17:0, y de t16:1n-7 estarían asociados con menor riesgo de DM2, lo que nos lleva a pensar que la leche entera sería mejor que la descremada. En comparación con el quintil más bajo niveles altos de estos ácidos grasos se asocian con un 30% menor riesgo de desarrollar la DM2.

Imamura F, Fretts A, Marklund M, Ardisson Korat AV, Yang WS, Lankinen M, ; Fatty Acids and Outcomes Research Consortium (FORCE). Fatty acid biomarkers of dairy fat consumption and incidence of type 2 diabetes: A pooled analysis of prospective cohort studies.PLoS Med. 2018 Oct 10;15(10):e1002670. doi: 10.1371/journal.pmed.1002670. eCollection 2018 Oct.

O'Connor LM, Lentjes MA, Luben RN, Khaw KT, Wareham NJ, Forouhi NG. Dietary dairy product intake and incident type 2 diabetes: a prospective study using dietary data from a 7-day food diary. Diabetologia. 2014 Feb 8. [Epub ahead of print]

Fumeron F, Lamri A, Abi Khalil C, Jaziri R, Porchay-Baldérelli I, Lantieri O, Vol S, Balkau B, Marre M; the Data from the Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR) Study Group. Dairy Consumption and the Incidence of Hyperglycemia and theMetabolic Data from the Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR)
Diabetes Care. 2011 Apr;34(4):813-817.

20 de marzo de 2015

¿Qué recomendar? ¿Ingerir menos grasas saturadas o más poliinsaturadas?

¿Qué recomendar? ¿Ingerir menos grasas saturadas o más poliinsaturadas?

En la prevención de las enfermedades coronarias (EC) se recomienda una dieta baja en grasas saturadas, una recomendación que viene desde los años 60. La razón se fundamenta en que la ingesta de este tipo de grasas incrementa los niveles de las lipoproteinas de baja densidad (LDL-c) y éstas estarían relacionadas, según diversos estudios clásicos, con el mayor riesgo de EC. Sin embargo, existen metaanálisis que no encuentran relación entre el consumo de este tipo de grasas y el riesgo de EC o enfermedad cardiovascular (ECV) (Chowdhury R et al), lo que ha fomentado una corriente en contra de hacer dietas restrictivas en este tipo de grasas y ha hecho cambiar algunas recomendaciones clásicas de las Guías de Práctica Clínica (5-6% de calorías en forma de grasas saturadas). Aunque un metaanálisis como el de  Mensink RP et al sobre 60 estudios mostró como la  ingesta de grasas saturadas incrementaba las LDL-c y las HDL-c y disminuía  los niveles de triglicéridos. Sin embargo, el incremento de las LDL-c se acompañaba con la reducción del número de partículas de LDL-c algo que estaría relacionado con el riesgo cardiovascular (RCV).
Y es que el tema es complicado, pues los ácidos grasos saturados (AGF), componentes básicos de las grasas animales, pueden variar sus efectos sobre los niveles plasmáticos según su origen, o sea que no todos se comportarían de la misma manera (ácido esteárico, por ejemplo). En este aspecto, las grasas provenientes de productos lácteos no aumentan el RCV e incluso pueden mejorarlo. En este aspecto, Oliveira Otto et al en el estudio MESA  mediante un cuestionario alimentario sobre 5000 adultos y 120 alimentos y seguidos durante 10 años mostró como una alta ingesta de ácidos grasos saturados de origen lácteo se asociaba con menor riesgo coronario, al tiempo que una alta ingesta de ácidos grasos de origen cárnico se asociaba con un alto riesgo de ECV, hazard ratio (HR) 1,26 por cada incremento de 5 gr/día y de 1,48 por cada 5% en calorías. En el mismo estudio se vieron diferencia en el RCV según los niveles de  fosfolípidos, fueran de cadena impar (ácido pentadecanoico, inversamente asociado) o fosfolípidos con otras cadenas como el ácido mirístico. En este aspecto, existen otros estudios como el EPIC-InterAct que también encontraron esta asociación inversa (12.000 pacientes). La explicación del efecto se encontraría en que los humanos no podemos sintetizar estos fosfolípidos presentes en las grasas de origen lácteo.
A su vez, en este problema se encuentran involucrados los ácido grasos poliinsaturados (PUFAs), de los que ya hemos hablado en otras ocasiones, y como sabemos se dividen en omega-6 (ácido linoleico provenientes de las plantas) y los omega-3 (ácido alfalinoleico, eicosapentaenoico...en pescados y plantas). Y los ácidos grasos monoinsaturados provenientes de aceites vegetales (oliva, girasol, frutos secos, semillas...). Ambos han mostrado sus efectos beneficiosos en la ECV
El  Women's Health Initiative (WHI) Dietary Modification Trial no mostró una reducción de la enfermedad coronaria ni cerebrovascular con la implementación de una dieta baja en grasas (7-9,5 % de las calorías) en 20.000 mujeres postmenopáusicas. Sin embargo, una revisión de 11 estudios prospectivos en 340.000 adultos sanos (Jakobsen  et al) encontró que el consumo de grasas poliinsaturadas en vez de saturadas reducía la ECV, si bien es cierto que cuando éstas se sustituían por carbohidratos (HC) se incrementaba el riesgo.
Aun así, aunque se sabe que las grasas mono y poliinsaturadas son beneficiosas en el mantenimiento de los niveles de LDL-c, no se conoce a ciencia cierta si este beneficio se relaciona directamente con una reducción igual en el riesgo de ECV. Por otro lado, en estos estudios si se comparan las grasas saturadas con los HC  se observa que ambos tienen un efecto neutral en el perfil lipídico.
De ahí que independientemente de que se cuestione a las grasas saturadas en la producción de la ECV debería enfatizarse que su reducción no debe ir a la par con un aumento en la ingesta de los HC, pues un exceso de estos pueden alterar el metabolismo lipídico (metabolismo del ácido palmítico, por ejemplo). El problema que se plantea en los países occidentales es el de sustitución de los ácidos grasos saturados por HC refinados con lo que no se soluciona el problema, más bien se agrava. ¿Pero realmente es necesario hacer esto?
El estudio PREDIMED, que hemos comentado en distintas ocasiones en este blog mostró como en 7447 individuos aleatorizados en tres ramas de intervención, como una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva o con frutos secos en las que las grasas saturadas constituían el 9-10% de las calorías, frente a una dieta baja en grasas, eran capaces de prevenir la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico y la ECV.
En otro orden de cosas, el EPIC sobre casi medio millón de individuos de 10 países encontró que las carnes procesadas (jamón, embutidos, …), más que las carnes rojas, estaban relacionadas con el incremento de la mortalidad CV.
La conclusión, según lo que este bloguero extrae de este reportaje-artículo de medscape, es que la recomendación de hacer dietas con un máximo de un 5% en contenido calórico de grasas saturadas no se corresponde con la evidencia científica y si, sin embargo la recomendación de incrementar la ingesta de grasas poliinsaturadas. 
Por otro lado, enfatizan que los productos lácteos en general son neutros en el riesgo de ECV al tiempo que previenen la DM2. Las carnes rojas podrían ser  neutras (faltan datos)  y las procesadas serían contraproducentes para la ECV y la DM2. 

Ward T. Saturated Fat and CAD: It's Complicated. the heart.org on Medscape. February 09, 2015
http://www.medscape.com/viewarticle/839360?src=wnl_int_edit_tp10&uac=143971AG

Chowdhury R, Warnakula S, Kunutsor S, et al. Association of dietary, circulating, and supplement fatty acids with coronary risk: a systematic review and meta-analysis. Ann Intern Med. 2014;160:398-406

Mensink RP, Zock PL, Kester AD, Katan MB. Effects of dietary fatty acids and carbohydrates on the ratio of serum total to HDL cholesterol and on serum lipids and apolipoproteins: a meta-analysis of 60 controlled trials. Am J Clin Nutr. 2003;77:1146-1155.

de Oliveira Otto MC, Nettleton JA, Lemaitre RN, et al. Biomarkers of dairy fatty acids and risk of cardiovascular disease in the Multi-ethnic Study of Atherosclerosis. J Am Heart Assoc. 2013;2:e000092.

Howard BV, Van Horn L, Hsia J, et al. Low-fat dietary pattern and risk of cardiovascular disease: the Women's Health Initiative Randomized Controlled Dietary Modification Trial. JAMA. 2006;295:655-666.

Jakobsen MU, O'Reilly EJ, Heitmann BL, et al. Major types of dietary fat and risk of coronary heart disease: a pooled analysis of 11 cohort studies. Am J Clin Nutr. 2009;89:1425-1432.

Forouhi NG, Koulman A, Sharp SJ, et al. Differences in the prospective association between individual plasma phospholipid saturated fatty acids and incident type 2 diabetes: the EPIC-InterAct case-cohort study. Lancet Diabetes Endocrinol. 2014;2:810-818.




19 de febrero de 2014

El yogurt bajo en grasa protege contra la diabetes tipo 2

El yogurt bajo en grasa protege contra la diabetes tipo 2

¿Existe alguna relación entre la ingesta de productos lácteos y la incidencia de diabetes tipo 2 (DM2)?.  Ésta es la pregunta que se plantean en este estudio dietético prospectivo.
Los productos lácteos son una importante fuente de proteínas de alta calidad, de vitaminas (A, D, B12...), minerales (calcio, magnesio, potasio), y ácidos grasos saturados. Existen metaanálisis sobre estudios epidemiológicos prospectivos que sugieren que la ingesta de estos productos está asociada con menor riesgo de debutar como DM2. Por otro lado, el European Prospective Investigation of Cancer (EPIC)-Interact study muestra que la ingesta de productos lácteos fermentados estaría asociada con un menor riesgo de DM2. El queso y los productos fermentados no se asociaron con la incidencia de DM2 en ciertos estudio recientes, con lo que su relación no queda del todo clara.
La realidad es que la mayoría de estos estudios están realizados mediante encuestas dietéticas retrospectivas de frecuencia alimentaria (EDRFA), sin embargo esta metodología adolece de sesgos debidos a  listas de alimentos predefinidos y a sesgos debidos al recuerdo de lo ingerido al menos un año antes.
La metodología de utilizar diarios de alimentos solventa estos problemas disminuyendo los sesgos siendo más fidedigno sus resultados dado su carácter prospectivo  y menos limitante en relación al riesgo de contraer DM2. Esta metodología no es corriente para estudiar este problema, y por tanto es la utilizada para evaluar la asociación del consumo de los diversos tipos de productos lácteos y la incidencia de DM2.
Se utilizó la cohorte del  EPIC-Norfolk study, una población inglesa de 25.639 individuos entre 40-79 años reclutados entre los años 1993-97. Tras un examen físico basal por un médico de familia y la recogida de los datos de la encuesta dietética se le remitió un cuestionario a los 18 meses. Hubo nuevo examen físico y un nuevo cuestionario entre  los años 2002-4. Se recabaron 4000 sub-cohortes con una metodología de caso-control anidado y 892 casos incidentes de DM2 durante los 11 años de seguimiento. Los datos provenientes del diario dietético fueron recolectados sobre los datos provenientes de 7 días.  Los productos lácteos (gr/d) se estimaron en categorías según la concentración de grasa, alta (superior a 3,9%) o baja (inferior a 3,9%), y según subtipos, como el yogurt, el queso, la leche... A su vez en los productos lácteos fermentados (yogurt, queso, cuajada, crema agria) también se estimó según el contenido de grasa (alto o bajo).
Los productos lácteos con alto contenido en grasa según este estudio no se asociaron con mayor riesgo de generar DM2 incidente. Los productos lácteos de bajo contenido en grasa se asociaron inversamente con el riesgo de presentar DM2 tras ajustarlos por edad y sexo, hazard ratio (HR) 0,81 entre terciles de mayor a menor consumo (IC 95% 0,66-0,98), aunque un ajuste por características antropométricas, dietéticas y otros factores de riesgo de DM2 atenuaron esta asociación.
Por otro lado, se encontró una asociación inversa también entre los productos lácteos fermentados con baja cantidad de grasa  y la DM2, HR 0,76 entre terciles (IC 95% 0,60-0,99]; p por tendencia=0,049), con especial mención al yogurt HR 0,72 (IC 95% 0,55-0,95, p por tendencia =0,017) en un análisis multivariante. 
Concluyen, que el consumo de productos lácteos fermentados con bajo contenido en grasa en un análisis prospectivo están asociados con menor riesgo de presentar una DM2

O'Connor LM, Lentjes MA, Luben RN, Khaw KT, Wareham NJ, Forouhi NG. Dietary dairy product intake and incident type 2 diabetes: a prospective study using dietary data from a 7-day food diary. Diabetologia. 2014 Feb 8. [Epub ahead of print]

8 de mayo de 2011

Los lácteos disminuyen el síndrome metabólico, la diabetes 2 y el riesgo cardiovascular

Los lácteos disminuyen el síndrome metabólico, la diabetes 2 y el riesgo cardiovascular

Dentro los componentes del síndrome metabólico (SM), la obesidad, la intolerancia a la glucosa, la dislipemia, o incluso la hipertensión arterial están influenciados por la alimentación, y dentro de esta por el componente lipídico. Por ello los alimentos lácteos al ser ricos en grasas saturadas (AGS) podrían estar a priori implicados en el SM y ser causa de aumento del riesgo cardiovascular (RCV), sin embargo esto no está demostrado, incluso existen evidencias en sentido contrario. En este sentido y según datos de la cohorte del Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR) con población francesa se mostró que la ingesta de lacteos o calcio estaba asociado a menor prevalencia de SM y en el Coronary Artery Risk Development in Young Adults (CARDIA) study estuvo asociado con un 70% en la reducción del riesgo de SM en un período de 10 años. Como quiera que existe algún estudio en sentido contrario se propusieron los investigadores del estudio DESIR evaluar la influencia de los lácteos sobre el SM y glucosa basal alterada (GBA) durante 9 años.
El estudio DESIR es un estudio prospectivo inicialmente sobre 5212 pacientes franceses (2576 varones y 2636 mujeres) entre 30-65 años – excluidos los diabéticos- evaluados cada 3 años hasta los 9 años. Se excluyeron los que no completaron las encuestas dietéticas, quedando al final 3435 individuos (1710 varones y 1725 mujeres). Se utilizaron dos tipos de definiciones de SM, la del International Diabetes Federation (IDF) y la del National Cholesterol Education Program
Adult Treatment Panel III, se definieron los tipos de alimentos lácteos (porciones y volúmenes) estratíficandolos por grupos y la cantidad de calcio ingerido.
Se concluyó tras este período que el consumo de derivados lácteos y del queso y la cantidad de calcio en la dieta estaba inversamente asociado con la incidencia de SM de la GBA y de la DM2 durante los 9 años del seguimiento. La ingesta de lácteos excluyendo al queso y la ingesta de calcio se asoció también con la incidencia de la GBA y de la DM2, Odds Ratio (OR) de 0.82 (IC 95% 0.71–0.92; P = 0.02). La alta ingesta de queso y de calcio estuvo inversamente asociado con más bajos niveles de triglicéridos y de circunferencia abdominal.
. La cantidad de calcio además estuvo asociada con una tensión arterial (TA) sistólica y unos triglicéridos más bajos. Estos datos apoyan la idea de que los derivados lácteos serían beneficiosos en el riesgo cardiovascular a pesar de se una fuente importante de AGS. Por último, tal como hemos comentado en otros post, el calcio y la vitamina D por si mismos tendría efectos beneficiosos en al incidencia del SM y de la DM2, algo que no puede desligarse en este estudio de los derivados lácteos, lo que confundiría los resultados.


Fumeron F, Lamri A, Abi Khalil C, Jaziri R, Porchay-Baldérelli I, Lantieri O, Vol S, Balkau B, Marre M; the Data from the Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR) Study Group. Dairy Consumption and the Incidence of Hyperglycemia and theMetabolic Data from the Epidemiological Study on the Insulin Resistance Syndrome (DESIR)
Diabetes Care. 2011 Apr;34(4):813-817.