La prevalencia de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés, Metabolic Dysfuntion Associated Steatotic Liver Disease), ha aumentado notablemente en las últimas décadas y actualmente, es la enfermedad hepática crónica más prevalente. Como ya hemos comentado en otras ocasiones en este blog, la obesidad y la diabetes tipo 2 (DM2) son factores de riesgo para MASLD y la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH).
Se ha demostrado que la restricción calórica acompañada de pérdida de peso es beneficiosa para reducir la esteatosis hepática. Las tiazolidinedionas (PIO) y los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón (arGLP1), reducen el contenido de grasa hepática en pacientes con DM2. Actualmente la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha aprobado el Resmetirom -del que hablamos la semana pasada en este blog- para el tratamiento de adultos con esteatohepatitis, junto con dieta y ejercicio. (Sigue leyendo...)














