20 de diciembre de 2020

Los Standards of Medical Care in Diabetes—2021.

Los Standards of Medical Care in Diabetes—2021. 

Comentario* de Mateu Seguí Díaz, Joan Barrot de la Puente, Francisco Carramiñana Barrera y Enrique Carretero Anibarro

Introducción

Como viene siendo habitual en este blog  desde prácticamente su inicio hace más de diez años,  el equipo de  la redGDPS en su afán por informar las noticias más relevantes que tiene que ver con el manejo del paciente con diabetes (DM) intenta en el menor tiempo posible tener traducidos y comentados los “Standards of Medical Care” (SMC) de la American Diabetes Association (ADA) los temas que más interesan al médico de Atención Primaria (AP). Los SMC serían la Guía de Práctica Clínica (GPC) más importante en el manejo del paciente con DM a nivel mundial que con una actualización constante se publica anualmente. Provee de información relevante, contrastada y según evidencia científica  a todo aquel clínico o no (gestores, pacientes...) que tiene en su cometido el manejo y tratamiento del paciente con DM.

Aborda recomendaciones en el cribado, diagnóstico, y tratamiento según la evidencia y en muchos casos costeefectividad.
Los SMC son un documento de referencia sobre la DM desde el 1988 en el que se miran otras GPC, pues al margen de tener una metodología de búsqueda de la evidencia ad hoc y de gradación de las recomendaciones en continua revisión significa al final la posición de los expertos de la ADA.
La actualización continua de los resultados de los últimos estudios hace que esta obra esté viva y que publique actualizaciones via “on line” sobre las evidencias que se van produciendo, y con ello cambios en las recomendaciones. Puede consultarse en la página web “ https://professional.diabetes.org/content-page/living-standards-update

Con todo, la ventaja de una actualización en tan escaso espacio de tiempo hace que los cambios en el texto anual que comentamos suelan ser escasos. Ello no es óbice que el documento en su formato puede cambiar en secciones y capítulos, recomendaciones, gráficos…lo que lo hace cada año en buena medida novedoso. En esta versión del 2021 los capítulos no han cambiado sustancialmente con respecto a la anterior.
Los SMC introdujo una metodología basada en la evidencia (MBE) desde el 2002 en base a un sistema de clasificación según el grado de calidad de la evidencia científica que respalda al final el grado de las recomendaciones que realiza. A partir del  2014 del análisis de la evidencia se mejoró sustancialmente la calidad de las recomendaciones habida cuenta que la mayoría de las recomendaciones tuvieron valoraciones entre A y B según la evidencia encontrada.

Existen cuatro grados de recomendación según las letras, de mayor a menor fuerza: A, B, C y E: 

A—Evidencias claras de ensayos clínicos aleatorizados (ECA) bien diseñados y desarrollados con significación estadística que permiten conclusiones generalizables.
B—Estudios de cohortes bien diseñados y desarrollados que añaden evidencias a los ECA.
C—Estudios pobremente controlados o sin control que añaden evidencias a lo aportado por ECA.
E—Consenso de expertos o experiencia clínica.

La estructura de los SMC se ha  distribuido en  16 capítulos que ocupan 226 páginas lo que da idea de la extensión de la obra, con un sumario previo, con los cambios más importante con respecto a versiones anteriores aparecidos en la última actualización (S4 Summary of Revisions: Standards of Medical Care in Diabetes—2021). La bibliografía desde hace algunos años figura al final de cada capítulo, lo que la hace más accesible.
Hay que señalar que el formato de nuestro comentario en este blog sigue la estructura de los años anteriores pero con la pretensión, aún su extensión original, de hacerlo lo más escueto y manejable posible, algo que no se si hemos conseguido.
Se han seguido los capítulos del actual documento, destacando los apartados más sobresalientes e introduciendo el número de página al inicio del comentario de cada sección, para así ser más fácil la consulta del documento original. Este año dado que el documento completo es más pesado no siendo visualizable en todos los sistemas, hemos creído interesante añadir la dirección electrónica de cada capítulo para así poder contrastar y completar la información.


1.- Clasificación (sección 2  S15):
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S15

La clasificación es la tradicional en las cuatro grandes entidades, la diabetes tipo 1 (DM1), la diabetes tipo 2 (DM2), la diabetes gestacional (DG), y los tipos específicos de DM debidos a otras causa (S13).

*Así, la DM1 se debería a la destrucción inmunológica de las células beta produciendo una deficiencia absoluta de insulina (INS); en esta se debate el proceso por el que pueda generarse un proceso lento pero progresivo de autoinmunidad en el adulto joven, la llamada “latent autoimmune diabetes of adults (LADA)”, un término que se discute en esta sección y que cada vez adquiere más  importancia y que se encuentra incluido en la DM1. 

*La DM2 sería por un déficit progresivo de la secreción de INS iniciado tras un proceso de resistencia a la insulina (RI).

*Los “otros tipos específicos de DM por otras causas” abarcarían desde la DM monogénica (diabetes neonatal, maturity-onset diabetes of the Young -MODY-), las enfermedades del páncreas exocrino (fibrosis quística…), a las DM producida por fármaco (glucocorticoides, tratamiento del virus de inmunodeficiencia humana -VIH-, trasplante de órganos).

*La diabetes gestacional (DG)  sería aquella que se diagnosticaría en el 2º o 3º trimestre del embarazo sin que haya antecedentes previos de DM; 

La clasificación de la DM1 se hace en tres estadios, 1.- autoinmunidad, normoglucemia, sin sintomatología, 2.- autoinmunidad, disglucemia (criterios de prediabetes -PRED-), presintomático y 3.- criterios de DM clínica con hiperglucemia (ver tabla 2.1 en documento original).
Recomiendan ofertar el cribado de la DM1 bajo criterios de autoinmunidad en familiares de 1 grado (B). La persistencia de auto-anticuerpos es un factor de riesgo de DM1 clínica y puede servir de indicador para una intervención (B).
La clínica en la DM1 clásicamente se manifiesta con poliuria/polidipsia y en un tercio de los afectados con cetoacidosis diabética (CAD). Sin embargo, en los adultos no siempre existen estos síntomas clásicos y pueden presentar una fase temporal de remisión en sus necesidades de insulina (INS)


2.-Criterios diagnósticos (sección 2  S15)
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S15

Se mantienen los mismos test, tanto para el cribado de la DM2 como para el diagnóstico,  sea con  la HbA1c (≥ 6,5%), la glucemia basal en ayunas (GB) (≥ 126 mg/dl), como con la glucemia a las 2 horas de una prueba de tolerancia oral a la glucosa con 75 gr de glucosa  (SOG) (≥  200  mg/dl), dejando claro (2017) que no existe una prueba superior a otra y que cada una de ellas no detecta la DM en los mismos individuos. Todas ellas deben ser repetidas en dos ocasiones (no en el cribado), salvo cuando existan signos inequívocos de DM2 en cuyo caso una glucemia al azar  ≥ 200 mg/dl, es suficiente. (tabla 2.2)
La HbA1c se utilizará si el método está certificado por la National Glycohemoglobin Standarization Program  (NGSP) y estandarizado por  el estudio Diabetes Control and Complications Trial (DCCT) (B). En esta entrega se clarifica con las evidencias los umbrales diagnósticos del HbA1c (2021)

Se hace hincapié, como en años anteriores, en detectar las condiciones que distorsionan los resultados de la HbA1c, como la anemia de células falciformes, el embarazo (segundo y tercer trimestre, y postparto –2019-), deficiencia de la 6-glucosa-fosfato-deshidrogenasa, síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), hemodiálisis y terapia con eritropoyetina, en cuyo caso solo se utilizarán criterios glucémicos (B).
Como dimos cuenta en el 2019 se cambió el criterio,  y se  incorporó la posibilidad de llegar al diagnóstico cuando existan dos pruebas anormales en la misma o diferentes muestras sanguíneas (sea GB, HbA1c o SOG), en el caso que no existieran signos claros de hiperglucemia. 

Si los resultados están muy ajustados a los límites se recomienda repetir las pruebas entre los 3-6 meses.
Los últimos estudios, avalan poder utilizar cualquier método (GB, HbA1c, o SOG) en el diagnóstico de la prediabetes o la DM2 en niños y adolescentes (2019).
Las recomendaciones para el cribado del riesgo de DM2 y de PRED se mantienen incidiendo en practicar los test en individuos asintomáticos a cualquier edad cuando existe sobrepeso (índice de masa corporal -IMC-  25-29 Kg/m2 o 23-27,4 Kg/m2 en asiáticos) u obesidad (IMC ≥30 Kg/m2 o ≥27,4 Kg/m2 en asiáticos y algún factor de riesgo añadido para la DM (B) (ver Tabla 2.3) y  en todos los adultos a partir de los 45 años (B). (2021)
Aplicar criterios diagnósticos de PRED o DM  en mujeres con sobrepeso u obesidad con intención de quedarse embarazadas  o que tengan algún factor de riesgo adicional para presentar la DM (Tabla 2.3) (C). (2021)
Si el test es normal se ha de repetir cada 3 años y tan pronto como existan síntomas sugestivos (C) (2021), siendo cualquier test de los nombrados apropiado (B).

El cribado de PRED y DM2 se debe considerar tras la pubertad o después de los 10 años de edad en niños y adolescentes con sobrepeso (percentil de IMC superior al 85%) u obesidad (percentil de IMC superior al 95%) con algún factor adicional de DM (tabla 2.4, de gradación del riesgo) (B) 2021
Al margen de todos los factores que incrementan el riesgo de PRED o DM2, la edad, el IMC, la etnicidad, la medicación concomitante, que de por sí son factores para practicar el cribado, el hecho que la disglucemia esté asociada a la enfermedad periodontal hace que se valore la coste-efectividad del cribado de la misma en la consulta del dentista.
Se plantea la posibilidad de utilizar el test de cribado del ADA “ADA risk test (diabetes.org/ socrisktest)” como guía en pacientes sin PRED o DM

Se cambia de ubicación el apartado de cribado de la DM y la PRED en pacientes con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), discutiendo el mismo y dándole más importancia (inicialmente se encontraban en la sección 4, de evaluación de comorbilidades) 2021
Hay que tener en cuenta a la hora del cribado de la DM que cierta medicación como esteroides, diuréticos tiazidicos, medicación para el VIH, antipsicóticos atípicos, pudiera incrementar el riesgo de DM.


3.- Las categorías que incrementan el riesgo de DM2 (Prediabetes-PRED) (sección 2  S15)
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S15

 Las situaciones metabólicas que incrementan el riesgo de DM2 (prediabetes-PRED) no han sufrido variación, así son: o tener una GB entre 100 y 125 mg/dl (5,6-6,9 mmol/l), la llamada glucemia basal alterada (GBA); o una SOG a las 2 horas entre 140-199 mg/dl (7,8-11,0 mmol/l), la llamada intolerancia a la glucosa (ITG), o una HbA1c entre 5,7-6,4% (39-47 mmol/l). Entendiendo que todos los test son igual de apropiados y que el riesgo es continuo excediendo  los límites en las tres situaciones.
El test del ADA (ADA diabetes risk test) sería una opción para evaluar el riesgo de padecer PRED o DM2, una opción en prevención secundaria.
Los pacientes con PRED (cualquiera de las tres situaciones) deben ser reevaluados metabólicamente cada año (E), al tiempo que las mujeres tuvieron un diagnóstico de DG previo deben practicárselo cada tres años.

Se recomienda aplicar un programa del tratamiento intensivo de los estilos de vida basado en los postulados del Diabetes Prevention Program (DPP) con el objetivo de mantener una pérdida de peso del 7%  al tiempo que se incrementa la actividad física (150 minutos/semana) (A).
La MET puede considerarse en la PRED si el IMC supera los 35 kg/m2, o en aquellos menores de 60 años o mujeres con DG.(A)
A su vez dado que la PRED aumenta el RCV se recomienda el cribado y tratamiento de todos aquellos factores de RCV (FRCV) (B)


4.- Diabetes monogénicas.- (sección 2  S15)
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S15

  La DM neonatal y la MODY (Maturity-Onset Diabetes of the Young), o defectos genéticos de la célula betapancreática suponen menos del 5% de todos los pacientes con DM
Destacan que a todo lactante diagnosticado de DM antes de los 6 meses  debe realizarse un test genético (A).
Se debe considerar realizar pruebas genéticas para descartar MODY (Maturity-Onset Diabetes of the Young) a aquellos  adolescentes o adultos jóvenes con una hiperglucemia estable sin características de DM1 o DM2 y antecedentes familiares de DM en diversas generaciones (sugestivo de autosómico dominante) (A) (Tabla 2.6)


5.- Diabetes gestacional (DG) (sección 2  S15)
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S15

  Se comenta que la DG, definida como algún grado de intolerancia a la glucosa primariamente detectado en el embarazo no valora fielmente el grado de hiperglucemia por lo que tiene diversas limitaciones, la primera y más importante es que muchos casos de DG pudieran tratarse de hiperglucemias previas al embarazo que se detectarían en el primer contacto de cribado en la gestación y otra que el nivel de hiperglucemia es importante por su asociación con el crecimiento fetal (pequeño o grande para su edad gestacional) y los riesgos fetales y maternales, de ahí que el diagnóstico como aquella DM diagnosticada en el segundo o tercer mes de la gestación sería más fiable.
Se recomienda practicar algún test para detectar la DM (usando los criterios ad hoc)  en toda embarazada que acude a nuestra consulta (primera visita) si se identifica algún factor de riesgo de DM (B).
En el caso que no se diagnosticara de DM se practicará un test entre las 24-28 semanas (A)
En este caso, teniendo en cuenta las disquisiciones sobre cuál es el método más idóneo para determinar dicho diagnóstico se inclinan por los criterios de la International Association of the Diabetes and Pregnancy Study Groups (IADPSG) con un SOG de “un paso” mediante la SOG con 75 gr de glucosa, más que en el criterio de en “dos pasos” mediante una SOG con 50 gr en ayunas seguidas de una  SOG con  100 gr a las 3 horas en las mujeres en las que el cribado salió positivo (trabajos de Carpenter y Coustan en base a la prueba de O´Sullivan) de la National Diabetes Data Group (NDDG). (Tabla 2.7)

Con todo con la estrategia de un solo paso se incrementa la incidencia de la DG entre un 5-6 a un 15-20%, al ser un solo valor el que da el diagnóstico. Con todo concluyen que esta estrategia sería la más coste-efectiva si tras ella la mujer recibe los consejos adecuados para prevenir la DM2.
La HbA1c determinada entre la 24-28 semana no tendría el grado de fiabilidad de la SOG de un solo paso.
Las mujeres que han padecido una DG a las 4-12 semanas tras el parto precisarán una nueva SOG con 75 gr de glucosa para reevaluarlas con los criterios de mujer no gestante (B).
En el caso que se les detectara PRED recibirán consejos sobre modificación de los estilos de vida y/o metformina (MET) con lo que prevenir la DM (A).
En mujeres con antecedente de DG el cribado de prediabetes o DM deberá repetirse cada 3 años (B).


6.-Prevención o retraso en la aparición de la DM2. (sección 3, s34) 
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S34

Se recomienda monitorizar la glucosa anualmente en las personas con PRED con la que detectar nuevas apariciones de casos de DM. (E)
Se debe proponer a los pacientes con prediabetes un programa de intervención sobre los estilos de vida (MEV) del tipo DPP con lo que lograr y mantener una pérdida de 7% del peso  al tiempo que realizar una actividad física de intensidad moderada  (como caminar a paso ligero) por lo menos 150 min /semana (A). 
En este aspecto se apunta la posibilidad de utilizar nuevas tecnologías que ayuden a implementar las actividades preventivas en la DM2 (B). 
En cuanto a la nutrición, el documento de consenso del “Nutrition Therapy for Adults With Diabetes or Prediabetes: A Consensus Report” (https://doi.org/10.2337/dci190014) ha actualizado esta recomendación añadiendo más información proveniente del National Diabetes Prevention Program, del Medicare Diabetes Prevention Programs, y de los Centers for Disease Control (CDC).

La terapia con MET (2019) para la prevención de la DM2 es una alternativa en los pacientes con PRED, especialmente para aquellos con IMC ≥35 kg / m2, o con edad inferior a 60 años o en mujeres con antecedentes de DG (A).
Al igual que en el tratamiento se advierte que la MET puede asociarse con deficiencia de vitamina B12 por lo que se debe monitorizar esta especialmente si existe anemia o signos de neuropatía (B).
Se recomienda, a su vez,  la detección y el tratamiento de los factores de riesgo modificables de enfermedad cardiovascular (ECV) en las personas con PRED. (B)

Por último, la aplicación de programas de educación en el autocontrol puede ser útil en estos pacientes a la hora de fijar comportamientos saludables con los que prevenir o retrasar el desarrollo de la DM2.
Se han añadido este año (2021) una guía denominada “Prevención de la enfermedad vascular y mortalidad (subsección de la denominada como “Prevención de la Enfermedad Cardio-Vascular -ECV-) en donde se incluyen resultados de estudios de prevención de la DM a más largo plazo.


7.- Evaluación médica integral y valoración de comorbilidades (antes “Evaluación médica inicial  y manejo de la diabetes”) (sección 4, s40)
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S40

En la entrevista clínica debe aplicarse un estilo comunicativo centrado en el paciente, reforzando el lenguaje y la escucha activa, valorando las preferencias y las creencias del mismo, evaluando las posibles  barreras para el autocuidado que optimicen los resultados en salud y la calidad de vida relacionada con éstos (B).
El abordaje multidisciplinar (educadores, Atención Primaria (AP), especialistas, enfermeras, dietistas, especialistas en actividad física, dentistas, profesionales de salud mental…) coordinado puede beneficiar al paciente con DM (E)
Se recalca la importancia del lenguaje, de cómo el profesional puede utilizarlo de una manera más informativa, con mayor capacidad educativa cuando se dirige al paciente, a otro profesional, a un foro. Se debe abandonar la denominación de diabético por persona con DM.

Se mantiene el ciclo de decisión centrado en el paciente de la DM (figura 4.1) incidiendo sobre la necesidad de una evaluación continua con decisiones compartidas que permita alcanzar los objetivos de salud evitando la inercia clínica.
Recalcan que el abordaje de los MEV y los aspectos psicosociales son los puntales sobre los que pivota el manejo de la DM, de ahí que debe educar sobre el autocontrol, la nutrición y la utilización de la medicación.
El listado de la evaluación médica del paciente con DM  ha sido revisada y ampliada, se recomienda, es muy útil (tabla 4.3). Una evaluación médica completa debe ser realizada en la visita inicial al confirmar el diagnóstico (A), clasificación de la DM (A), complicaciones derivadas de la misma (A) y comorbilidades (A). (2021). 
Control y tratamiento de los factores de riesgo en pacientes con DM establecida. (A, 2021). Desarrollar un plan para el cuidado continuo.(A) (2021)
Las visitas de seguimiento se encuentran listadas en la tabla 4.1. (2021)
Se debe evaluar el RCV (desarrollado en la sección 10), complicaciones relacionadas con la DM, la hipoglucemia con las que calcular los objetivos terapéuticos.(B)

Todos los pacientes deben recibir recomendaciones sobre las actividades de medicina preventiva que deben tener en cuenta, inmunizaciones, cribado del cáncer, controles oftalmológicos, dentales, del podólogo…

La subsección "Inmunizaciones" se ha revisado la información al respecto (tabla 4.5) y se hace hincapié en la recomendación de que  las vacunas en niños y adultos con DM deben administrarse según su calendario vacunal dependiendo de la edad (A), que tiene si cabe mayor importancia este año con la infección por coronavirus 2019 (COVID-19). (2021)
Respecto a la inmunización,  se mantienen las recomendaciones de la vacunación antigripal anual desde los 6 meses de edad (C) y la hepatitis B (2-3 dosis en adultos no vacunados) y se mantiene la recomendación de aplicar la vacuna antineumocócica (VN) conjugada 13 valente (PCV13) en niños antes de los 15 meses de edad  (4 dosis). Entre los 6 y 18 años en niños insuficientemente vacunados se administrará la VN de polisacáridos 23 valente (PPSV23) previa a la PCV13. En los adultos con DM se administrará una dosis de PPSV23 entre los 19-64 años y otra dosis en ≥65 años. Esta vez destacan que la PCV13 no se recomienda rutinariamente por encima de los 65 años al reducirse las tasas de neumonía por dichas cepas.
La PCV13 se recomienda en individuos inmunocomprometidos como aquellos con enfermedad renal crónica (ERC), anesplenicos, implantes cocleares,…

Auguran que la inminente vacuna contra la coronavirus 2019 (COVID-19). (2021) se posicionará dentro del calendario vacunal
A su vez en los pacientes con DM1 se debería evaluarlos sobre la enfermedad tiroidea autoinmune tras el diagnóstico y periódicamente (A). Y, en estas personas ante síntomas gastrointestinales (GI) o analíticos sugestivos debería evaluarse la posibilidad de celiaquía (B)
La DM aumenta el riesgo de cáncer, de ahí que se recomiende el cribado del mismo ante antecedentes familiares o de sospecha.

La alteración cognitiva precursora de demencia es más frecuente en el paciente con DM, de modo que recomiendan simplificar los tratamientos con los que minimizar el riesgo de hipoglucemia (B)

Se recomienda en el paciente con DM2 o PRED con elevación de las encimas hepáticas (ALT) o ecografia hepática sugestiva de hígado graso deben ser evaluados para descartar la esteatohepatitis o fibrosis hepática. (C)
Se debe determinar  los niveles de testosterona en los varones con síntomas o signos de hipogonadismo (reducción de la libido, actividad sexual, disfunción eréctil)  (B)


8.- Facilitar el cambio del comportamiento y del bienestar para mejorar los resultados de salud  (sección 5, s 53) 
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S53

Existen cuatro momentos críticos para evaluar las necesidades de educación para el autocontrol de la DM con el que adquirir habilidades de apoyo con las que afianzar la terapia nutricional y de bien estar en general: 
I, en el momento del diagnostico;
II, anualmente y/o cuando no se alcanzan los objetivos del tratamiento;
III, cuando se existen complicaciones en su implementación (médicos, físicos o psicosociales) o
IV; existen cambios vitales en el paciente. (E )

La educación en el autocuidado de la DM y el apoyo de la misma estará centrado en el paciente utilizando técnicas individuales o grupales utilizando o no tecnología (A). La tecnología puede ayudar a romper algunas barreras en este aspecto (B).
Se mantiene la sección de la terapia nutricional en la sección de prevención de la DM2 en relación con el  documento de consenso del “Nutrition Therapy for Adults With Diabetes or Prediabetes: A Consensus Report” publicado en mayo del 2019.
Los objetivos en la terapia nutricional en los adultos con DM se basaran en incidir en una alimentación saludable y variada en alimentos y con proporciones adecuadas de micronutrientes con las que alcanzar y mantener el peso corporal, los objetivos individualizados de glucemia, la presión arterial (PA) y los lípidos, al tiempo que se retrasan o previenen las complicaciones de la DM.
Las subsecciones de hidratos de carbono (HC) y grasas han sido revisadas incluyendo recomendaciones adicionales con las evidencias relacionadas con dichos micronutrientes
No existe un porcentaje ideal de calorías (sean de los hidratos de carbono, grasas o proteínas) en la población con DM, prescribiendo una dieta individualizada en cada paciente.
El apartado de actividad física en los adultos con DM se ha desglosado en subsecciones de actividad física de base y el tiempo en estado sedentario con el fin de promover actividades no sedentarias en este tipo de personas.

Aconsejan recomendar a todos los pacientes que no deben fumar (A), tampoco cigarrillos electrónicos (A, 2020).
Se debe evaluar los síntomas de la DM como angustia, depresión, ansiedad, trastornos de la alimentación, y las capacidades cognitivas utilizando herramientas estandarizadas y validadas en la visita inicial, a intervalos periódicos, y cuando hay un cambio en la enfermedad o en el tratamiento. Se recomienda incluir a cuidadores y familiares en esta evaluación. (B)


9.-Los objetivos glucémicos (sección 6, s73)
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S73

El control glucémico se evalúa mediante la medición de la HbA1c. De un tiempo a esta parte  se añaden la monitorización continua de glucosa (MCG) y el autocontrol glucémico (ACG). La HbA1c sigue siendo la medida utilizada en los ensayos clínicos (2021).
Los dispositivos de MCG desempeñan un papel importante en la evaluación de la eficacia y la seguridad del tratamiento en pacientes DM1 y también en determinados pacientes con DM2, como los que están en regímenes intensivos de INS y los que están en regímenes asociados con la hipoglucemia (2021). La MCG está mejorando rápidamente el manejo de la diabetes. 

La subsección "A1C" fue rebautizada como "Evaluación glucémica “esto ha supuesto cambios en las recomendaciones que introducen otras medidas glucémicas aparte de la HbA1c (2021):
6.1 Evaluar la glucemia (HbA1c u otra medición glucémica) por lo menos dos veces al año en los pacientes que están cumpliendo los objetivos terapéuticos (y que tienen un control glucémico estable). (E)
6.2 Evaluar la glucemia al menos trimestralmente, y según, en los pacientes cuya terapia haya cambiado recientemente y/o que no estén cumpliendo los objetivos glucémicos. (E)
Se suprimió la Recomendación 6.3 (2021).
Se mantiene, con nueva numeración, la recomendación 6.3: Los informes glucémicos de los dispositivos de MCG, como el perfil glucémico ambulatorio (PGA), deben usar un formato estandarizado para todos los dispositivos MCG. (E) y tampoco cambia la recomendación 6.4: El tiempo en rango glucémico (TER) se asocia con el riesgo de complicaciones microvasculares, es un punto final aceptable para los ensayos clínicos (ECA), y puede utilizarse para la evaluación del control glucémico. Además, el tiempo por debajo del objetivo (inferior a 70 e inferior a 54 mg/dL) y el tiempo por encima del objetivo (superior a 180 mg/dL) son parámetros útiles para la reevaluación del régimen de tratamiento. (C)

Se ha revisado la figura 6.1 (el informe estándar del PGA) ya no incluye ejemplos de cifras específicas.
En consonancia de la relevancia otorgada a la medición con MCG y ACG ya no se habla de objetivos de HbA1c sino de objetivos glucémicos. Es fundamental que los objetivos glucémicos se integren en una estrategia general centrada en el paciente. 

En un niño la seguridad y la simplicidad superan la necesidad de un control estricto a corto plazo, la simplificación puede contribuir a reforzar aún más los objetivos glucémicos y la autoeficacia.
Por otra parte, en los adultos sanos, no hay necesidad  de relajar los objetivos control. El sanitario debe personalizar el trabajo y ajustar los objetivos o simplificar el régimen si es necesario para mejorar la seguridad y la adherencia.
La recomendación sobre los objetivos glucémicos para adultos no gestantes  y sin hipoglucemia significativa se ha dividido en dos partes para incluir TER (Recomendaciones 6.5a y 6.5b).

6.5a: Es apropiado un objetivo de HbA1c inferior a 7% para muchos adultos no gestantes sin hipoglucemia significativa (A).
6.5b: Si se utiliza el PGA/indicador de gestión de la glucosa para evaluar la glucemia, un objetivo paralelo puede ser TER dentro de rango superior a 70% con un TER debajo del rango 4% como se muestra en la Fig. 6.1 (B).
En la recomendación 6.6: Según el criterio del sanitario y del paciente, un objetivo más estricto de HbA1c (han modificado el umbral de 6,5% a  7%) puede ser aceptable, e incluso beneficioso, si se puede lograr con seguridad sin una hipoglucemia significativa o efectos adversos. (C)
No se modifica la recomendación 6.7: Los objetivos menos estrictos de la HbA1c (como inferior a 8%) pueden ser apropiados para los pacientes con una esperanza de vida limitada, o cuando los perjuicios del tratamiento son mayores que los beneficios. (B). 
Tampoco  se modifica la recomendación 6.8: Reevaluar los objetivos glucémicos a lo largo del tiempo sobre la base de los criterios de la Fig. 6.2 y en los adultos mayores (Cuadro 12.1). (E)

Los agonistas de receptor del péptido-1 similar al glucagón (aGLP-1) y los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa 2 (iSGLT2) presentan beneficios cardiovasculares (CV) y renales y parecen ser seguros en pacientes de alto riesgo cardiovascular (RCV). 
 En pacientes con ECV en rango glucémico sugieren introducir iSGLT-2 o aGLP-1 por su beneficio CV (independientemente del uso de MET), sin importar cuales sean los objetivos glucémicos y de la HbA1c basal .
Se ha añadido un análisis más detallado a la subsección "HbA1c y complicaciones microvasculares". Se ha revisado la recomendación 6.9 relativa a la evaluación de la hipoglucemia y ahora se recomienda que la incidencia y el riesgo de hipoglucemia se revisen en cada encuentro y sean investigados (C).

Las otras cuatro recomendaciones se mantienen:
6.10: La glucosa (aproximadamente 15-20 g) es el tratamiento preferido para el individuo consciente con una glucemia inferior a 70 mg/dL, aunque puede utilizarse cualquier forma de HC. Quince minutos después del tratamiento, si el ACG muestra una hipoglucemia continuada, el tratamiento debe repetirse.
Una vez que el ACG o la tendencia glucémica sean ascendentes, el individuo debe consumir alimentos para prevenir la recurrencia de hipoglucemia. (B)
6.11 El glucagón debe prescribirse a todas las personas con un riesgo de hipoglucemia de nivel 2 ó 3. Los cuidadores, el personal escolar o los familiares deben saber dónde está y cuándo y cómo administrarlo (E).
6.12 Episodios de hipoglucemias desapercibidas, o uno o más episodios de hipoglucemia de nivel 3 exige impartir educación sobre hipoglucemias y revisar el tratamiento (E).
6.13 Los pacientes tratados con INS que padezcan una hipoglucemia desapercibida, hipoglucemia de nivel 3 o hipoglucemia de nivel 2 inexplicada deben elevar sus objetivos glucémicos para evitar la hipoglucemia durante varias semanas a fin de reducir el riesgo de futuras hipoglucemias (A).
6.14 Se sugiere que el sanitario, el paciente y los cuidadores evalúen constantemente la función cognitiva y aumenten la vigilancia de la hipoglucemia ante sospecha de nivel cognitivo bajo (B).


10.-Tecnología y DM (sección 7, s85)

https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S85

7.1 El uso de la tecnología debe individualizarse en función de las necesidades, los deseos, el nivel de conocimientos y la disponibilidad de los dispositivos del paciente. (E)
7.2 Las personas que se inyectan INS y usan ACG deben realizarse controles glucémicos, cuando proceda, en función de su régimen de INS. Esto es, realizar controles en ayunas, antes de las comidas, a la hora de acostarse, antes del ejercicio, cuando se sospeche que la glucemia es baja, después de tratar la hipoglucemia hasta que sean normoglucémicos, y antes y durante la realización de tareas peligrosas como conducir vehículos (B).

Nueva recomendación,
7.3 Los profesionales deben ser conscientes de las diferencias de precisión entre los medidores de glucemia -sólo deben utilizarse medidores aprobados por la Food Drug Administration (FDA) con precisión comprobada, tiras sin caducar, comprados en una farmacia o distribuidor autorizado (E).
7.4 Cuando se prescribe como parte de un programa de educación y apoyo para el autocontrol de la diabetes, el ACG puede ayudar a orientar las decisiones de tratamiento y/o el autocontrol de los pacientes que se inyectan INS con menos frecuencia (B).
7.5 Aunque el ACG de los pacientes sometidos a terapias sin INS no ha mostrado reducciones clínicamente significativas de HA1c, puede ser útil cuando se modifica la dieta, la actividad física y/o los medicamentos (en particular los hipoglucemiantes) (E).
7.6 Al prescribir la MCG, los sanitarios deben asegurarse de que los pacientes reciban una instrucción y evaluación periódica de la técnica, los resultados y su capacidad para utilizar los datos, incluida la carga y el intercambio de datos desde la ACG de los glucómetros (E).
7.7 Los sanitarios deben conocer los medicamentos y otros factores, como altas dosis de vitamina C y la hipoxemia, que pueden interferir en la exactitud del glucómetro (E).
Se mantienen los criterios de seguridad sobre los glucómetros y las tiras reactivas: Solo los glucómetros que cumplen con los estándares de la FDA  proporcionan datos fiables. Existen varios estándares actuales, los dos más utilizados son los de la Organización Internacional de Normalización (ISO) (ISO 15197:2013) y la FDA. Las normas actuales de la ISO y la FDA se comparan en la Tabla 7.1. En Europa, los glucómetros comercializados actualmente deben cumplir las normas de la ISO.
No se debe usar tiras reactivas de segunda mano o usadas, ya que pueden dar resultados incorrectos. Sólo deben utilizarse tiras sin abrir y sin caducar para asegurar la exactitud del ACG.
7.8 Las personas que utilizan dispositivos MCG deben tener la capacidad de realizar un autocontrol glucémico para calibrar su monitor y/o verificar las lecturas si son discordantes con sus síntomas. (B)
En las recomendaciones 7.9 a 7.11 se recomienda ahora que la MCG es útil para las personas con DM que reciben múltiples inyecciones diarias e infusiones continuas de INS subcutánea y otras formas de terapia de INS (con diferentes niveles de evidencia) no definidas por el tipo de DM o la edad.
Se han revisado las recomendaciones 7.9 a 7.13 de la sección "Dispositivos de monitorización continua de glucosa", y la vigilancia continua de la glucosa "cegada" y “no cegada “se denomina ahora "vigilancia profesional de la glucosa", que se realiza bajo la supervisión del sanitario y puede incluir dispositivos cegados y en tiempo real. Estos cambios vienen reflejados en la tabla 7.3.

Se ha añadido la recomendación 7.14 relativa a las reacciones cutáneas con el uso de MCG.
En pacientes que requieran tratamiento con INS desde el inicio del diagnóstico de DM es recomendable que dispongan de dispositivos MCG. Esto permite un seguimiento de las glucemias con ajustes de la dosis de insulina, modificaciones de estilos de vida y elimina la carga de la supervisión frecuente de la ACG.
La limitación al acceso a la MCG se asocia con un empeoramiento de los resultados.
Se ha añadido un capítulo sobre educación y formación en el manejo de estas tecnologías. Sin educación, capacitación y seguimiento ningún dispositivo utilizado en el control de la DM funciona de manera óptima. Además de la formación presencial también existen tutoriales en línea y vídeos de capacitación, así como material escrito.
También se ha revisado la subsección "Administración de INS" y se ha eliminado la recomendación sobre el examen del lugar de inyección/infusión de INS.
En la recomendación 7.21 sobre el uso de bombas de INS se han añadido a las personas con  DM2 y a quienes precisan múltiples inyecciones diarias. También se ha añadido información sobre el uso de bombas de INS en adultos mayores.
Prevalece el criterio del paciente el uso de una bomba de INS como medio de administración es una opción individual y debe considerarse en los pacientes que son capaces de utilizar el dispositivo con seguridad.
Se ha añadido a la Recomendación 7.26 Los sistemas que combinan la tecnología y el entrenamiento en línea pueden ser beneficiosos para tratar la PRED y la DM en algunas personas (B).
Se añade la recomendación 7.27 Se debe permitir el uso de dispositivos en pacientes hospitalizados cuando se disponga de la supervisión adecuada. (E) 
El uso de MCG en el hospital durante la pandemia de COVID-19 también está permitido con el fin de reducir la exposición del personal sanitario y vigilar más de cerca a los pacientes.


11.-Manejo de la obesidad en el tratamiento de la DM2. (Sección 8, s100 ).
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S100

La obesidad sigue siendo un objetivo relevante en el manejo del paciente DM2.
Se ha añadido como Recomendación 8.1 el concepto de comunicación centrada en el paciente que utiliza un lenguaje inclusivo y sin prejuicios, que fomente la colaboración entre los pacientes y los sanitarios. Utilizar un lenguaje que tenga en cuenta a las personas (por ejemplo, "persona con obesidad" en lugar de "persona obesa") ( E).
En la recomendación 8.2 recalcan la importancia de medir la altura y el peso y calcular el IMC anualmente o incluso más frecuentemente.
Evaluar la trayectoria del peso es fundamental porque puede llevar a cambios en el tratamiento.  (E).
En la tabla 8.1 se detallan las posibles opciones terapéuticas para el manejo del sobrepeso y la obesidad: nutricionales, farmacológicas o quirúrgicas.
En la tabla 8.2 se detallan los fármacos aprobados en EEUU efectivos en pacientes con DM2 y obesidad. Se deben valorar los riesgos de estas medicaciones frente a los potenciales beneficios (A). Si la respuesta del paciente al fármaco es efectiva (>5% de pérdida de peso después de 3 meses), es probable que se pierda más peso manteniendo el medicamento. Sin embargo, cuando la respuesta es insuficiente (<5% de pérdida de peso después de 3 meses), o si hay problemas significativos de seguridad o tolerabilidad, considerar la suspensión del fármaco y valorar otros tratamientos alternativos. (A)
A la hora de decantarse por un grupo terapéutico en pacientes con DM2 y con sobrepeso u obesidad, habrá que tener en cuenta su comportamiento sobre el peso. (B). 

Los aGLP-1 y los iSGLT2 se mantienen como la opción más recomendada.
De igual forma es aconsejable sopesar el efecto sobre el peso de otros medicamentos usados para patologías concomitantes(corticoides, antidepresivos…) (E).
8.8 Los cambios de comportamiento que creen un déficit de energético pueden dar lugar a una pérdida de peso. Las recomendaciones dietéticas deben ser individualizadas según las preferencias y necesidades nutricionales del paciente. (A)
8.9 Se deben evaluar los factores sistémicos, estructurales y socioeconómicos que pueden influir en las pautas dietéticas. (C)
Las desigualdades en salud pueden afectar negativamente al aumento del riesgo de diabetes y de complicaciones. 

Las recomendaciones para cirugía metabólica se mantienen contemplando no solo la DM sino también la existencia de otras comorbilidades.
La cirugía metabólica debería ser recomendada para el tratamiento de la DM2 en los candidatos adecuados con IMC ≥40 kg/m2 independientemente del nivel de control o complejidad de los regímenes hipoglucemiantes, también es recomendada en adultos con IMC de 35,0 a 39,9 kg/m2 que no logran una pérdida de peso duradera y una mejora de las comorbilidades (incluida la hiperglucemia) con métodos no quirúrgicos. (A)
La cirugía metabólica puede considerarse como tratamiento de la DM2 en adultos con un IMC de 30,0-34,9 kg/m2 que no logran una pérdida de peso duradera y una mejora de las comorbilidades (incluida la hiperglucemia) con métodos no quirúrgicos. (A)
Se precisa un seguimiento a largo plazo tras la cirugía metabólica en el estilo de vida, el control rutinario de micronutrientes y del estado nutricional. (C)
Las personas que se someten a cirugía metabólica deben ser evaluados por salud mental para ayudarles a adaptarse a los cambios médicos y psicosociales después de la cirugía.(C)


12. Tratamiento farmacológico del control glucémico. (Sección 9, s111)
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S111

**El tratamiento farmacológico de la DM1:

La INS sería el tratamiento de la DM1, la utilización de análogos de la INS se ha asociado con menos riesgo de hipoglucemia, menor ganancia ponderal y reducciones de la HbA1c que las INS humanas.
Respecto a los nuevos análogos de INS de acción rápida: La INS humana inhalada tiene un rápido pico y duración de la acción reducida, causa menos hipoglucemias y menor aumento de peso. La INS aspart de acción rápida reduce las hiperglucemias postprandiales.
Los nuevos análogos de acción prolongada (U-300 glargina o degludec) presentan menor riesgo de hipoglucemia comparado con la glargina U-100 en pacientes con DM1. 
Al elegir entre los sistemas de administración de insulina, deben tenerse en cuenta las preferencias del paciente, el costo, el tipo de insulina y el régimen de dosificación, y la capacidad de autogestión.La Tabla 9.3 nos aporta información sobre el coste de las INS en EEUU.
El precepto central en el manejo de la INS en el paciente con DM1 es que sea administrada en un régimen planificado y adaptado a la persona para alcanzar el objetivo glucémico y, al mismo tiempo, evitar complicaciones como la cetoacidosis diabética y la hipoglucemia.
La evidencia sugiere que una bomba en circuito cerrado híbrida es superior al sistema de las infusiones continuas de INS en la reducción de la hipoglucemia en niños y adultos con DM1.

En la mayoría de los pacientes en tratamiento con INS debiera considerarse el uso de los dispositivos de infusión de INS subcutánea y los MCG. Ver la sección 7 "Tecnología para la diabetes".
Se mantiene y se insiste en educar a los pacientes sobre cómo ajustar la INS prandial en función de la ingesta de carbohidratos, glucemia preprandial y la actividad física. 
Con la llegada de los dispositivos MCG, sistemas de sensores de bomba de circuito cerrado, y dispositivos que ofrecen enfoques alternativos para los pacientes con hipoglucemia inadvertida, el papel del trasplante de páncreas, así como el trasplante de islotes, deberá ser reservado para situaciones muy concretas.

Se ha añadido la recomendación 9.13, en la que se advierte a los sanitarios de la posibilidad de que se produzca una sobrebasalización ("overbasalization"- término no traducible, que entendemos que se produce cuando la dosis de INS es mayor de 0,5 U/kg con riesgo de hipoglucemias; cuando existe una diferencia entre los niveles de glucemia acostarse y al despertarse, entre la pre o postprandial, debido a una alta variabilidad.) Esta situación exige una reevaluación e individualización del tratamiento  (Fig 9.2). (E)

**El tratamiento farmacológico de la DM2:

En base a las recomendaciones del consenso de la  ADA / EASD  “Management of Hyperglycemia in Type 2 Diabetes, del 2018” y su actualización reciente del 2019 con el objetivo de plantear un tratamiento centrado en el paciente.
Se mantiene la MET como terapia de inicio ( A), pero se pueden considerar fármacos adicionales y/o alternativos en circunstancias especiales, como en individuos con un riesgo establecido o aumentado de complicaciones CV o renales.

Cuando fracase la MET en monoterapia tras tres meses de tratamiento la elección de la medicación de segunda línea se basa en las características clínicas y preferencias del paciente. Para ello pueden utilizarse 6 familias farmacológicas las sulfonilureas (SU), las glitazonas (GTZ), los inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (iDDP-4), los iSGLT-2, los aGLP-1 y la INS basal (tabla 9.1). 

En su elección se tendrá en cuenta en primer lugar el riesgo o los antecedentes CV, IC y renales. Si estos no existen la elección terapéutica se realizará en función de los efectos secundarios tales como la hipoglucemia, la ganancia ponderal, el coste económico y siempre contemplando las preferencias del paciente.
El tratamiento combinado al inicio puede considerarse si el valor de la HbA1c% es superior a 1,5% del objetivo determinado.
El estudio VERIFY demostró que la terapia combinada inicial es superior a la adición secuencial de medicamentos, por eso no se deben retrasar las recomendaciones de intensificación del tratamiento para los pacientes que no cumplan los objetivos. Es importante compartir con el paciente la toma de decisiones en los debates sobre la intensificación del tratamiento.
Está comúnmente aceptado iniciar la terapia con INS en pacientes que presenten niveles de GB superiores 300 mg/dL o HbA1c superior a 10% o que presenten síntomas de hiperglucemia (poliuria, polidipsia) o de catabolismo (pérdida de peso).

Se ha actualizado la tabla 9.1. Divide a los aGLP-1 según su efecto cardiovascular: neutrales o beneficiosos, también sobre el efecto renal y la dosificación en caso de ERC.
En los ECA que comparan los aGLP-1 con la INS, la eficacia glucémica de los aGLP-1 era similar o mayor que la de la INS basal.
Los aGLP-1 presentan menor riesgo de hipoglucemia y presentan efectos beneficiosos sobre el peso en comparación con la INS, aunque con mayores efectos secundarios gastrointestinales.
Por lo tanto, los resultados de los ECA apoyan a los aGLP-1 como la opción preferida para los pacientes que requieren aumentar el control glucémico con terapia inyectable (Tabla 9.1). Sin embargo, los elevados costos y los problemas de tolerabilidad son importantes obstáculos para el uso de los aGLP-1.
Ya existen presentaciones orales de aGLP-1 como es la semaglutida.
El algoritmo de la figura 9.1 mantiene la estructura de la última edición, la modificación más relevante se producen siguiendo las actualizaciones que reflejan la interpretación consensuada de los datos de los ensayos clínicos.
En la parte de la izquierda donde existan indicadores de enfermedad cardiovascular arterioesclerótica establecida (ECVa), enfermedad renal crónica (ERC), IC establecidas o alto riesgo independientemente de la HbA1c  basal y del objetivo de control de HbA1c: 

*a.  Si predomina la ECVa establecida:
-ECVa o indicadores de alto RCV (edad mayor de 55 años con hipertrofia ventrículo izquierdo, o estenosis coronaria, o  carotidea o de arterias de extremidad inferior mayor del 50%): Usar preferentemente aGLP-1 con demostrado beneficio CV o iSGLT-2 con demostrado beneficio CV (si lo permite el FGe). Estas recomendaciones vienen respaldadas por los resultados de ECA realizados con ambos grupos terapéuticos (A).
La vía de decisión que compartían la IC y la insuficiencia renal crónica se ha dividido en dos, para incluir una vía de decisión dedicada a la IC donde se mantienen los iSGLT-2. Y otra una vía de decisión dedicada a la ERC: 

*b. Si predomina IC:
-Particularmente IC con fracción de eyección reducida (ICFEr) (fracción de eyección del ventrículo izquierdo menor del 45%). Usar preferentemente iSGLT-2 con evidencia sobre reducción de IC y de progresión de ERC (si lo permite el FGe).

*c. Si predomina ERC:
A. Paciente DM2 e IRC con albuminuria: de inicio sugieren los iSGLT-2
, que han demostrado reducir la progresión del deterioro renal. Si los iSGLT-2 no son tolerados administrar aGLP-1. 

B. Paciente DM2 e IRC pero sin albuminuria y alto riesgo cardiovascular: iSGLT-2 ó aGLP-1 con protección cardiovascular demostrada.
En la Figura 9.2—Intensificación de las terapias inyectables. A la hora de decantarse por una terapia inyectable se remarca la recomendación de los aGLP-1 sobre las INS. En pacientes con DM2 que necesitan una mayor reducción de la glucosa que no puede obtenerse con agentes orales, son preferibles los aGLP-1 a la INS cuando sea posible (B)
La figura 9.2 también se ha revisado para incluir la evaluación de la adecuación de la dosis de INS y actualizaciones con respecto al uso de aGLP-1 en pacientes con HbA1c fuera de rango (ajustar dosis de INS si se añaden aGLP-1).
Dados los incrementos en los costes de la medicación se mantiene la tabla 9.2 sobre las diferentes familias de antidiabéticos no insulínicos (ADNI), y 9.3 de INS en dosis y costes.
Se insiste, el coste puede ser un componente importante a tener en cuenta en la toma de decisiones.
Varios ECA informan de reducciones estadísticamente significativas de los EvCV en pacientes DM2 tratados con tres  iSGLT2 (empagliflozina, canagliflozina, dapagliflozina) o aGLP-1 (liraglutida, semaglutida, dulaglutida),consultar el apartado 10.

En estos ECA la empagliflozina, canagliflozina, dapagliflozina, liraglutida, semaglutida y dulaglutida, todos tuvieron efectos beneficiosos ralentizando la progresión de ERC.
En cuanto a la utilización de la INS en el paciente con DM2 no hay modificaciones. Destacan que los análogos prolongados, sean la INS glargina-100 como la INS detemir han demostrado reducir el riesgo de hipoglucemia sintomática y nocturna en comparación con la INS humana, aunque estas ventajas son modestas y pueden no persistir. A su vez los últimos análogos prolongados de la INS (INS glargina-300 y la INS degludec) pueden reducir el riesgo de hipoglucemia en relación con la INS glargina-100 cuando se utilizan en combinación con ADNI.
Con todo, destacan si bien estas acciones mostradas en los ECA de análogos prolongados tienen un efecto modesto en la vida real en comparación con la INS neutra protamina de Hagedom   (INS NPH); no sin embargo,  el coste económico de los mismos que no ha parado de crecer en las dos últimas décadas.
De la misma forma los metaanálisis que comparan INS de análogos rápidos frente a INS regular o rápida en pacientes con DM2 no han encontrado diferencias en la  HbA1c o la hipoglucemia.
Se han añadido pruebas adicionales a la discusión sobre el uso de bombas de insulina con sensor.
Se ha eliminado el concepto de que la mejora de las tecnologías y los tratamientos requeriría reconsiderar el papel del trasplante de páncreas e islotes.


13.- Enfermedad cardiovascular y manejo del  riesgo CV . (sección 10, s125).

https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S125

**En la hipertensión arterial (HTA)  el umbral a partir del cual la PA en el paciente con DM es considerado tributario de tratamiento farmacológico es de ≥ 140/90 mmHg (A).
Esto se basa en los resultados de ECA como el ACCORD-BP (Action to Control Cardiovascular Risk in Diabetes- Blood Pressure), del ADVANCE BP (Action in Diabetes and Vascular Disease: Preterax and Diamicron Modified Release Controlled Evaluation  Blood Pressure), del HOT (Hypertension Optimal Treatment) e incluso del SPRINT (Systolic Blood Pressure Intervention Trial), aunque en éste no incluyó pacientes con DM. 

El tratamiento intensivo (PA sistólica –PAS- inferior a  120 mmHg) no reduce los EvCV, pero reduce el riesgo de enfermedad cerebrovascular (AVC) a expensas de incremento de los efectos adversos (2020).
En la pág S127, Tabla 10.1 se ilustran los ECA con los objetivos conseguidos.

En la pág S130, Figura 10.1, no se modifica el algoritmo de tratamiento en el que se proponen añadir los antagonistas de los receptores mineralcorticoides en los pacientes con HTA resistente (no se consigue el control con tres fármacos incluido un diurético) (B). 
Si la PA de inicio es ≥ 160/100 mmHg además de la modificación de los estilos de vida (MEV) se puede iniciar el tratamiento con dos fármacos juntos en un mismo comprimido (A) .

Los inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina. (IECA) o los antagonistas de los Receptores de la angiotensina II (ARA2) se recomiendan como fármacos de primera línea en HTA, en pacientes con DM y enfermedad coronaria (A).

Los IECA o los ARA2 a dosis máxima es el fármaco de primera línea en HTA si el paciente con DM presenta un CAC ≥ 300 mg/g (A) o 30-299 mg/g (B).
Los objetivos de control deben individualizarse. Para las personas con DM y HTA con alto RCV (ECV arteriosclerótica –ECVa- previa o riesgo de ECVa a 10 años *, superior o igual a 15% -2020), un objetivo de PA inferior a 130/80 mmHg puede ser apropiado, si se consigue con seguridad (C).
Para las personas con DM y HTA con un bajo riesgo de ECV (riesgo de ECVa a 10 años, inferior a 15%), un objetivo de PA inferior a 140/90 mmHg (A).

*Calculador (ACC/AHA)  para estimar riesgo de ECVA.(http://tools.acc.org/ASCVD-Risk-Estimator-Plus).

En mujeres embarazadas con DM y HTA previa el objetivo es  115-135/85 mmHg, en interés de  reducir el riesgo de una HTA materna acelerada (A) y minimizar el retraso de crecimiento fetal (E) (ver apartado al efecto) (2020).
Se aconseja nuevamente a todos los pacientes con DM2 y HTA controlar y monitorizar su PA  (Automedida domiciliaria de la Presión Arterial -AMPA-y Monitorización Ambulatoria de la Presión Arterial –MAPA-2020) con la intención de desenmascarar la HTA de bata blanca, HTA enmascarada y mejorar la adherencia a la medicación (B).

**En cuanto al control lipídico, al margen de la MEV, focalizado en la pérdida de peso, recomiendan la Dieta Mediterránea, reduciendo las grasas saturadas y trans; incrementando la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega-3, fibra, ingesta de estanoles/esteroles  e incrementar la actividad física para mejorar el perfil lipídico en los pacientes con DM (A).
Del mismo modo se debe optimizar el control glucémico si los niveles de triglicéridos están elevados (≥ 150 mg/dl [1,7 mmol/l]) y/o las lipoproteínas de alta densidad (HDL-c) están bajas (inferior a 40 mg/dl [1,0 mmol/L] en varones e inferior a 50 mg/dl [1,3 mmol/L] en mujeres) (C).
Ante pacientes de cualquier edad con DM y antecedente de ECVa previa se debe añadir una estatina de alta intensidad a la MEV (A). 
En los pacientes con DM entre 40-75 años (A) y los mayores de 75 años sin ECVa previa (B) utilizar estatinas de moderada intensidad.  
La Tabla 10.2 detalla la potencia de las diferentes estatinas.

Si existe una ECVa previa y el LDL-c es ≥ a 70 mg/dl  utilizando una dosis máxima de estatinas  se puede añadir otro fármaco hipolipemiante no estatínico como  ezetimibe o un inhibidor del Proprotein convertase subtilisin/kexin type 9 (PCSK9) tras la evaluación de la reducción del RCV, los efectos adversos de estos fármacos y  las preferencias del paciente.
El ezetimibe es preferible al ser más barato (A).
Hay que recordar que las estatinas están contraindicadas en la gestación (B).
En pacientes con DM mayores de 75 años podría ser adecuado iniciar el tratamiento con estatinas después de valorar el riesgo/beneficio (C) y continuar con el tratamiento en los tratados con estatinas (B) (2020).
Otras combinaciones como estatinas más fibratos no han demostrado reducir el RCV arteriosclerótico, y generalmente no se recomiendan (A) ni tampoco las estatinas más niacina (A).
En pacientes con ECVa u otros factores de riesgo (FRCV) en tratamiento con estatinas con un buen control de LDL-c pero triglicéridos elevados (superior a 500 mg/dl) añadir el etilicosapent  (éster de ácido graso omega-3) puede reducir el RCV (A) (2020).


**La terapia antiagregante se mantiene como en años anteriores, con alguna puntualización. 

Se mantiene la aspirina (75–162 mg/día) en prevención secundaria en pacientes con DM y ECVa previa (A). 
Si alergia a la aspirina, utilizar clopidogrel (75 mg/día) (B). 
Doble terapia antiagregante (bajas dosis de aspirina junto con inhibidores del receptor plaquetario P2Y12) durante un año tras un síndrome coronario agudo (A), y más allá de este período debería considerarse en pacientes con intervención coronaria, alto riesgo isquémico y bajo riesgo de sangrado para prevenir eventos CV mayores (A).(2021)

Doble terapia (aspirina con dosis baja de rivaroxavan ) debería considerarse en pacientes con patologíaa coronaria estable y/o enfermedad arterial perifèrica con bajo riesgo de sangrado para prevenir eventos CV y eventos adversos en las extremidades (A) (2021)
En prevención primaria se puede utilizar la aspirina (75–162 mg/d) en las personas con DM que tienen un alto RCV, después de discutir con el paciente sobre los beneficios CV frente al hecho de aumentar el riesgo de sangrado.(A) (2021).
Con la evidencia actual (ARRIVE, ASPREE y ASCEND) en prevención primaria, el uso de la aspirina en general, puede no recomendarse. En la doble terapia de antiagregantes con anticoagulantes se presentan nuevas evidencias (THEMIS, THEMIS-PCI, COMPASS, y VOYAGER PAD).


** Enfermedad cardiovascular (ECV)

En pacientes con una ECVa conocida, en particular enfermedad coronaria, considerar la terapia con IECA o ARA2  para reducir el riesgo de EvCV (A). 

En pacientes con IAM, los betabloqueantes (BBs) deberían continuar su tratamiento al menos 3 años posterior al evento (B) (2021).
En pacientes con DM2 e ICC estable, se puede usar MET si el FGe es mayor de 30 ml/min/1,73 m2, pero debe evitarse en pacientes inestables o hospitalizados con IC (B).

Entre los pacientes que tienen ECVa o ERC establecida, se recomiendan iSGLT2 o aGLP-1 con beneficio demostrado de reducción de ECV (A) (2020). 
En los pacientes con ECVa, múltiples FRCV de ECVa o ERC,  se recomienda un iSGLT2 con beneficio demostrado en la ECV para reducir el riesgo de EvCV y/o hospitalización por ICC (A) (2020).
En los pacientes con ECVa o múltiples FRCV de ECVa, se recomienda un aGLP-1 con beneficio demostrado en ECV para reducir el riesgo de EvCV (A) (2020).
En los pacientes con ICFEr, considerar un iSGLT2 para reducir el riesgo de hospitalización por ICC y muerte CV (A). (2021)
Pacientes con ICFEr considerar los BBs con beneficios CV , a no ser que estén contraindicados (A).2021
En pacientes con IC estable, mantener la MET si FGe superior a 30 ml/min/1,73 m2 , pero debería evitarse en IC inestable o hospitalización por IC (B). 2020
Se desarrollan con más profundidad las conclusiones de los grandes ECA de no inferioridad CV (ENICV) ( Tabla 10.3A.IDPP-4 se añade estudio CAROLINA , 10.3B.aGLP-1 se añade estudio PIONEER-6 , 10.3C. iSGLT2 se añade los estudios CREDENCE y DAPA-HF ) partir de los cuales se ha variado la recomendación de utilizar aquellos fármacos antidiabéticos con mayor impacto en la prevención CV.


14. Complicaciones microvasculares y pie diabético. (sección 11, s151)
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S151

**En cuanto a la ERC se mantienen las recomendaciones anteriores aconsejando evaluar una vez al año la albuminuria urinaria (en forma de cociente albúmina/creatinina-CAC-) y la FGe (preferencia por Chronic Kidney Disease Epidemiology -CKD-EPI) en los pacientes con DM1, con una duración ≥ a 5 años, y en todos los pacientes con DM2, y en aquellos que a su vez padezcan HTA (B).
Los pacientes con un CAC superior a 300 mg/g y/o la FGe inferior a 60 ml/min/1,73 m2 se debería monitorizar 2 veces al año (B). (2021)

Los IECA y ARA2 no se recomiendan para la prevención primaria de ERC en pacientes con PA normal, CAC inferior a 30 mg/g y FGe normal (A). (2020). 
Se constata el debate en el umbral de la FGe (inferior a 60 mL/min/1,73 m2) sobre todo en los ancianos.

La optimización de la glucemia y de la PA  reduce o atenúa el riesgo de progresión de  ERC (A para ambas).
En los pacientes con ERC, se podría considerar el uso de los iSGLT2 con una FGe ≥ 30 ml/min/1,73 m2, particularmente en aquellos con CAC superior a 300 mg/g  para reducir la progresión de la  ERC, EvCV o ambas (A) (2021). 
En pacientes con ERC con riesgo elevado de EvCV, los aGLP-1 reducen objetivos renales , principalmente la progresión de albuminuria y los EvCV (A) (2021).
En esta sección se ha añadido una nueva Tabla (11.1) que combina la información de los estadios de la ERC y los cuidados precisos en cada estadio. Se añade una sección sobre la enfermedad renal aguda (ERA).
Se abordan con detalle los principales estudios (EMPA-REG, CANVAS, LEADER, CREDENCE, SUSTAIN-6) en pacientes DM2 y la descripción de los beneficios renales y CV con limitaciones de los análisis (poblaciones de estudio no seleccionadas principalmente para la ERC y el examen de los efectos renales como resultados secundarios).(2020)


**En cuanto a la retinopatía diabética (RD) se insiste en la recomendación de que la optimización glucémica, los lípidos y  la PA reducen o atenúan la progresión de la RD (A). 
La evaluación de la retinografía se debe hacer dentro los 5 años del inicio del DM1 y al diagnóstico en la DM2 (B para ambas).
Señalan si la glucemia está bien controlada y no existe RD  el examen oftalmológico puede ser anual o bienal (B). 
 La FDA ha autorizado sistemas de inteligencia artificial (IA) para la lectura de las retinografías que representan una alternativa a los enfoques de detección tradicionales.(2020)
Sigue la recomendación de no inferioridad en la pérdida de visión  en pacientes con RD proliferativa de los factores de inhibición del crecimiento vasculo-endotelial (VEGF) como el ranibizumab cuando se comparaba con el tratamiento tradicional habitual como la terapia de panfotocoagulación mediante láser (A).
Los VEGF están indicados (bevacizumab, ranibizumab, y aflibercept ) en Edema Macular Diabético (A).(2020)


**En cuanto a la neuropatía periférica se mantiene la evaluación de la misma al diagnóstico de la DM2 y a los 5 años de la DM1 y con un seguimiento anual (B).
La optimización glucémica previene o retrasa el desarrollo de la neuropatía en los pacientes con DM1 (A) y atenúa la progresión en los pacientes con DM2 (B).
Recomendación de pregabalina,  duloxetina o gabapentina para el tratamiento del dolor neuropático en la DM (A).

**En cuanto al pie diabético, se debe realizar una evaluación integral de los pies al menos una vez al año para identificar los factores de riesgo de úlceras y amputaciones (B). 

Los pacientes con evidencia de pérdida de sensibilidad, úlcera previa o amputación se debería hacer una exploración del pie en cada visita (B) (2020).
Los pacientes con síntomas de claudicación o con pulsos disminuidos o ausentes deben realizarse el índice tobillo-brazo (ITB) para una evaluación vascular (C).
Se recomienda un enfoque multidisciplinar para personas con úlceras en los pies y pies de alto riesgo (B).  Una revisión reciente concluyó que la evidencia hasta la fecha sigue sin ser concluyente con la relación coste-efectividad de la terapia con oxígeno hiperbárico (TOHB) como tratamiento complementario para el cuidado estándar de heridas para las úlceras del pie diabético.(2020)


15.- Adultos mayores (sección 12, S168 )
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S168

En esta sección las principales modificaciones respecto al documento previo (SMC ADA2020) se centran en lo referente a
- Hipoglucemias(S169)
- Objetivos de Tratamiento (S170) (tabla 12.1)
- Estilos de vida (S171)
- Terapia farmacológica (S172)

No hay modificaciones en los niveles de evidencias de las recomendaciones referidas a la DM en adultos mayores.
Las principales modificaciones en las recomendaciones referidas a las hipoglucemias son:
• 12.4 Por el mayor riesgo de hipoglucemia en los adultos mayores con DM debe evaluarse si existen episodios de hipoglucemias en pacientes y cuidadores durante las visitas rutinarias (B).
En los pacientes de edad avanzada se puede estratificar el riesgo de hipoglucemia con calculadoras de riesgo validadas (p. ej., Modelo de hipoglucemia de Kaiser)
• 12.5 En los adultos mayores con DM1, se debe considerar la MCG para reducir la hipoglucemia.(A) 

En los pacientes mayores con DM2 que usan múltiples inyecciones diarias de insulina la MCG puede ser una opción.
En las recomendaciones sobre los objetivos glucémicos se mantiene la individualización considerando la heterogeneidad de los adultos mayores con DM2, en función de los diferentes factores relacionados con el paciente y la enfermedad (Figura 6.2).
 Se modifican los objetivos de HbA1c a valores menores de 7,0 a 7,5% y la glucosa postprandial (GPP) en 80-180 mg/dl en aquellos en adultos mayores con pocas enfermedades crónicas coexistentes, estado cognitivo y funcional intacto. 
En estos mantienen los mismos objetivos para la GB y preprandial de 80-130 mg/dl, PA menor de 140/90 mmHg y mantener las estatinas salvo contraindicación o intolerancia en caso de ser necesarias para mantener los objetivos lipídicos.(Tabla 12.1). 

Mientras que en los adultos mayores con DM muy complejos (cuidados crónicos o enfermedad crónica en fase terminal o deterioro cognitivo moderado a grave o con 2 o más deficiencias para las AVD), se remarca evitar la dependencia de los objetivos de HbA1c, evitando la hipoglucemia y la hiperglucemia sintomática (Tabla 12.1).
En la gestión de estilos de vida se mantienen las recomendaciones y los niveles de evidencia. 
 Se ha añadido la recomendación 12.12 para considerar una intervención intensiva en el MEV centrada en cambios en la dieta, actividad física y una pérdida de peso moderada (por eje.: 5-7%) en los adultos mayores con DM2, sobrepeso / obesidad y capacidad para hacer ejercicio de manera segura. (A)
 En este apartado se ha repasado la evidencia de la perdidad de peso, fundamentado principalmente en el ensayo Look Action for Health in Diabetes (Look AHEAD).

En los diferentes ADNI e INS establece las mismas recomendaciones específicas en adultos mayores con DM que en los SMC previos.
Señalan la dificultad de interpretar los análisis estratificados de varios de los ensayos de las terapias basadas en las incretinas y relacionados con la edad. También plantean algunas cuestiones prácticas a tener en cuenta en las terapias con aGLP1 para pacientes adultos mayores, como:

• Estos medicamentos son agentes inyectables (con la excepción de la semaglutida oral), que requieren habilidades visuales, motoras y cognitivas para una administración adecuada.
• También pueden estar asociados con náuseas, vómitos y diarrea. Por ello, es posible que los aGLP-1 no sean los más adecuados en pacientes mayores que experimentan una pérdida de peso inexplicable.

Para una discusión más extensa sobre las indicaciones específicas para los fármacos basados en la incretina nos remite a la Sección 9 “Enfoques farmacológicos para el tratamiento glucémico”  y la Sección 10 “Enfermedad cardiovascular y manejo de riesgos”. 

Respecto a los iSGLT2 señalan que los análisis estratificados de los ECA de esta clase de fármacos indican que los pacientes mayores tienen beneficios similares o mayores que los pacientes más jóvenes.
En los pacientes que reciben cuidados paliativos y  al final de la vida, consideran que es un derecho del paciente rechazar las pruebas y el tratamiento. Señalan que el enfoque de la atención se debe centrar en evitar la hipoglucemia y la hiperglucemia sintomática al tiempo que se reduce la carga del control glucémico. Por tanto, cuando se desarrolla insuficiencia orgánica, será necesario desintensificar o suspender varios fármacos hipoglucemiantes.

Para el paciente moribundo, la mayoría de los fármacos para la DM2 pueden retirarse, aunque no existe consenso para el manejo de la DM1 en esta situación.


16. Niños y adolescentes. (Sección 13; s180)
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S180

Las múltiples recomendaciones sobre la DM1 no cambian el nivel  y realizan pocas modificaciones en sus contenidos.
Se agrega una nueva recomendación (13.12 en DM1 y 13.105 en DM2)  para evaluar la seguridad alimentaria, la estabilidad de la vivienda o la falta de vivienda, los conocimientos sobre salud, las barreras financieras y el apoyo social y/o comunitario, y aplicar esa información a las decisiones de tratamiento (E).
Se enfatiza en la importancia de que las escuelas, guarderías y otras entidades educativas capaciten a su personal para mejorar la atención  y el control optimo de la DM con un acceso seguro en el entorno escolar y el cuidado infantil (recomienda acceder a Safe at School de ADA )

Sobre la MCG en la DM1 aparecen nuevas recomendaciones:
• 13.20  El uso correcto de la  MCG en tiempo real junto a la terapia con INS es una herramienta útil para lograr los objetivos de HbA1c y/o reducir la hipoglucemia. (A)
• 13.21 La MCG escaneada de forma intermitente junto a la terapia con INS, correctamente usada, puede reemplazar la AMG sanguínea.(B)
• 13.22 Se pueden considerar los sistemas de administración de INS automatizados para mejorar el control glucémico. (A)
• 13.27 El uso de las métricas de MCG de los últimos 14 días o más días, en pacientes con variabilidad glucémica, e incluso el tiempo en rango junto con la HbA1c siempre que sea posible.(E)

En el apartado referido a la DM2 en niños y adolescentes no cambian los niveles de recomendaciones, aunque se incluyen algunas nuevas secciones y se modifican algunas recomendaciones. Así_
• En la 13.53, se agrega la HbA1c en  el cribado y diagnóstico de la prediabetes o DM2 en niños y adolescentes. (B)
• En la 13.55, todos los jóvenes con DM2 y sus familias deben recibir educación y apoyo completos para el autocontrol de la DM que sean específicos para los jóvenes con DM2 y culturalmente apropiados. (B)
• En la 13.58 para la actividad física en jóvenes con prediabetes y DM2, se modifica a al menos 60 minutos diarios, con entrenamiento de fuerza ósea y muscular al menos 3 días a la semana.
• En la 13.61, el estado glucémico debe evaluarse cada 3 meses. (E)

Se ha revisado la Figura 13.1 orientada al manejo farmacológico inicial de la DM de nueva aparición en jóvenes con sobrepeso u obesidad, con sospecha clínica de DM2 (Recomendaciones 13.65 a 13.73). Cuando el diagnostico se establece con una HbA1c mayor de 8,5% sin acidosis con o sin cetosis se aconseja iniciar la MET a dosis de 2000 mg/día, si se tolera, junto a la terapia con INS.  
En caso de cetosis/cetoacidosis se debe iniciar solo con INS SC o IV, y una vez que se resuelva la acidosis se debe titular la MET (A).
Un objetivo de HbA1c inferior en jóvenes con DM2 en comparación con los recomendados en la DM1 se justifica por el menor riesgo de hipoglucemia y mayor riesgo de complicaciones.
Se considera esencial un equipo multidisciplinario de DM, que incluya un médico, un especialista en educación y cuidado de la diabetes, un nutricionista dietista registrado y un psicólogo o trabajador social.
Se incluye la aprobación de la liraglutida para el tratamiento de la DM2 en jóvenes de 10 años o más.

La MCG podría considerarse en niños y adolescentes con DM2 que requieran un control frecuente de la glucosa en sangre para el control de la DM.
Se recomienda la cirugía metabólica (13.74) para el tratamiento de adolescentes con DM2 que tiene obesidad grave (IMC>35 kg/m2) con glucemias no controladas y/o comorbilidades graves (A), ya que puede tener beneficios similares a los observados en adultos.
No hay modificación en las recomendaciones sobre prevención y manejo de las complicaciones de la diabetes en niños y adolescentes. En la terapia con estatinas se debe realizar un consejo reproductivo para las mujeres debido a los posibles efectos teratogénicos de las estatinas. (B)
Se  incluyen los cigarrillos electrónicos en la recomendación 13.109  para las pruebas de detección de consumo de tabaco, y alcohol en el momento del diagnostico y de forma regular a partir de entonces. (C)


17. Manejo de la diabetes en el embarazo (DMG) (sección 14: s200 )
https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1/S200

No hay modificaciones en las recomendaciones sobre el asesoramiento y el cuidado previo al embarazo.

En las recomendaciones sobre los objetivos glucémicos en el embarazo no se han realizado cambios en los niveles de evidencia.
Se ha añadido la subsección "Fisiología de la INS" (pag. S203) donde se ha aclarado la información sobre los requisitos de INS durante el embarazo, en relación con la inicial RI (incremento de ~ 5% en dosis totales diarias de insulina) y el envejecimiento placentario final (estabiliza la dosis diaria de INS).

Se recomienda la MCG en mujeres embarazadas con DM. Los objetivos recomendados por la ADA para mujeres gestantes con DM1 y DM2, [limites superiores de manera similar a los recomendados por American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG)], son los siguientes:
• Glucosa en ayunas 70 a 95 mg / dl  y
• Glucosa posprandial de una hora 110 a 140 mg / dl o
• Glucosa posprandial a las dos horas 100 a 120 mg / dl 

Los límites inferiores se basan en la media de glucosas sanguíneas normales durante el embarazo.
Estos no se aplican a la DM2 controlada por dieta. 

El tiempo en rango de MCG (TIR) se puede utilizar para evaluar el control glucémico en pacientes con DM1, pero no proporciona datos procesables para abordar la hipoglucemia o hiperglucemia posprandial y en ayunas. No hay datos que respalden el uso de TIR en mujeres con DM2 o DMG. Según el consenso internacional el TIR para pacientes con DM1 que utilizan MCG es:
• Rango objetivo 63 a 140 mg/dL: TIR, objetivo superior a  70%
• Tiempo por debajo del rango (<63 mg/dL), objetivo  inferior a 4%
• Tiempo por debajo del rango (<54 mg/dL) objetivo inferior a 1%
• Tiempo por encima del rango (> 140 mg/dL) objetivo inferior a 25%.

No hay modificaciones en las recomendaciones sobre el manejo de la DG

Se ha actualizado la recomendación sobre el uso de sistemas híbridos de circuito cerrado durante el embarazo con nuevas consideraciones.
Bajo la descripción de la subsección “Preeclampsia y aspirina” , se ha revisado la recomendación 14.18 para incluir más información sobre la dosificación de aspirina y los datos insuficientes disponibles sobre su uso para mujeres embarazadas con DM preexistente. Así en las mujeres con DM1 o DM2 deben prescribirse dosis baja de aspirina 100 - 150 mg / día a partir de las 12 a 16 semanas de gestación para disminuir el riesgo de preeclampsia. Sin embargo, no hay datos suficientes sobre los beneficios de la aspirina en mujeres con DM preexistente. 

En la recomendación 14.19 con respecto a las pacientes embarazadas con DM e HTA crónica se sugiere un objetivo de PA de 110-135 / 85 mmHg con el fin de reducir el riesgo de HTA materna (A) acelerada y minimizar el crecimiento fetal deficiente. (E)

Se recomienda (14.25) realizar, de por vida, exámenes para la detección de DM2 o PRED  a las mujeres con antecedentes de DG  con una periodicidad de  1 a 3 años. (B) 


*Nota importante.- este resumen razonado de  cara a la práctica asistencial del profesional sanitario de primer nivel ha sido realizado en tiempo récord por el equipo de la redGDPS (Mateu Seguí Díaz, Joan Barrot de la Puente, Francisco Carramiñana Barrera y Enrique Carretero Anibarro) para con ello llegar lo más rápidamente posible al personal sanitario del primer nivel. Por esto mismo pudieran existir errores de traducción o del sentido original del artículo, que hace que no sustituya al mismo. Recomendamos ante la duda la lectura original de cada sección en inglés de la que se adjunta el enlace de la tabla de contenidos. 

En : https://care.diabetesjournals.org/content/44/Supplement_1

American Diabetes Association. Standards of Medical Care in Diabetes—2021, Diabetes Care Volume 44, Supplement 1, January 2020: 1-226

https://professional.diabetes.org/content-page/living-standards-update

19 de diciembre de 2020

¿La insulinorresistencia es un marcador de la depresión mayor?

¿La insulinorresistencia es un marcador de la depresión mayor?

En alguna ocasión hemos hablado del humor, de la personalidad de los rasgos psicopatológicos incluso en la cognición en relación con la diabetes (DM).

No hace mucho comentamos a raíz de un estudio de Luo J et al sobre la relación entre la personalidad del paciente y la DM. Comentamos como es un tema estudiado con la mortalidad cardiovascular (MCV) pero poco con la DM. En este de destacaron ciertos rasgos de la personalidad relacionados con la alteración metabólica, aspecto como la ira y el estado de ánimo enfadado se asociaron con más riesgo de DM.

Vimos como en una cohorte retrospectiva del Women’s Health Initiative (WHI) sobre 19.240 casos de mujeres postmenopáusicas con DM, si se comparaba las mujeres con el cuartil más bajo de optimismo con las  mujeres en el mayor cuartil (muy optimistas) tuvieron un 12% (hazard ratio [HR] 0,88 (IC 95% 0,84-0,92) menos riesgos de debutar con DM. De la misma forma, el cuartil más bajo de expresividad emociones negativas o de hostilidad frente a las mujeres en el cuartil más alto tuvieron un 9% (HR 1,09, IC 95% 1,05-1,14) y un 17% (HR 1,17; IC 95% 1,12-1,23) mayor riesgo de debutar con DM respectivamente. Mostrando como un bajo optimismo y una alta expresividad de emociones negativas estaría asociada con un incremento en el riesgo de DM incidente entre mujeres postmenopáusicas.

Por otro lado, compañeros nuestros (Cols-Sagarra C et al) nos mostraron como alrededor de un tercio de los pacientes con DM2 presentan sintomatología depresiva, y nos señalaban que según lo revisado los pacientes con DM2 tienen el doble de riesgo de padecer depresión frente a aquellos sin esta alteración metabólica, y que los estudios al respecto en España apuntan una prevalencia de la depresión en los individuos con DM2 entre el 15 y el 32%, el doble o triple de la población general.

En dicho estudio transversal y multicéntrico  sobre 411 pacientes de Atención Primaria según el test Patient Health Questionnaire (PHQ-9) el 29,2% de los pacientes con DM2 tuvieron criterios de depresión, el 17% ya tenían una depresión conocida y el resto (12,2%) una depresión no diagnosticada (puntuación del PHQ-9  ≥10, sin diagnóstico previo de depresión).

Hoy hablamos de un aspecto etiológico de la DM2 que podría ser compartido con el síndrome depresivo, la insulinorresistencia. O aquella situación caracterizada por una pobre respuesta de los receptores somáticos periféricos a la insulina (INS). Una situación relacionada con alteraciones cognitivas, la enfermedad de Alzheimer, cardiovasculares (CV) y trastornos depresivos.

Hoy traemos aquí un estudio que intenta conocer como la insulinoresistencia se asociaría con características específicas de la depresión mayor. Con la gravedad y la posible cronificación de ésta utilizando para ello los datos provenientes del Netherlands Study of Depression and Anxiety (NESDA). Un estudio holandés longitudinal que estudia las consecuencias de los trastornos ansiosos y depresivos.

Se estudiaron 1269 pacientes en base a los datos proteómicos de tres grupos diagnósticos: depresión actual (536), depresión remitida (394), y aquellos sin historia de depresión (grupo control-339). 

Para ello se utilizaron dos biomarcadores intermedios validados de insulinorresistencia; el índice de comprobación de la sensibilidad a la INS cuantitativa (QUICKI) y la tasa entre los triglicéridos (TRIG) y las lipoproteínas de alta densidad (HDL-c) (TRIG/HDL-c ) que asociar con los trastornos depresivos. Los individuos en el cuartil más bajo de QUICKI  fueron clasificado como insulinoresistentes, al tiempo que el resto como “insulinosensibles”.

El diagnóstico de la depresión se hizo a través de personal capacitado según el “Entrevista Diagnóstica Internacional Compuesta, versión 2.1.6”, evaluando la gravedad y la cronicidad durante los 4 años anteriores.

El análisis se hizo mediante una  regresión multivariable logística multinomial ajustada:

Según éste los participantes con insulinorresistencia  fueron de más edad, con menos educación y mayor índice de masa corporal (IMC) que aquellos con más sensibilidad a la INS. La insulinorresistencia estuvo asociada con la depresión mayor en comparación con los individuos del grupo control, cuyo riesgo aleatorio en forma de odds ratio [OR], fue de 1,51 (IC 95% 1,08-2,12), pero no en la depresión en remisión  OR, 1,14 (IC 95% 0,79-1,64).

Entre los individuos con depresión mayor en el momento presente ambos indicadores de insulinoresistencia estuvieron asociados con la gravedad de la misma, y la cronificación de la depresión se asocio con el cociente TRIG/HDL-c pero no con el indicador QUICKI. 

Entre los pacientes con depresión mayor no hubo asociación entre la insulinorresistencia y la gravedad de la depresión ni con la cronificación.

Tampoco se produjeron cambios sustanciales en los resultados tras ajustar el análisis según la utilización de antidepresivos.

Concluyen que el hecho de que exista una asociación entre la insulinorresistencia y la depresión actual pero no con la remisión de este estado sugiere que la insulinorresistencia es un estado, más un rasgo, un biomarcador de la depresión. Según éste los pacientes con depresión mayor tendrían un 51% mayor probabilidad de insulinorresistencia que aquellos controles sin depresión.

Que la ratio TRIG/HDL-c estaría asociado positivamente con la gravedad de la depresión y la cronificación de la misma, pero solo en individuos con depresión en ese momento, mientras que el valor de QUICKI solo con la gravedad de la depresión.

La principal limitación de este estudio es que se trata de un análisis transversal, de ahí que se precisaría un diseño más longitudinal con el que valorar la temporalidad de dicha asociación.

Kathleen T. Watson; Julia F. Simard; Victor W. Henderson; et al. Association of Insulin Resistance With Depression Severity and Remission Status Defining a Metabolic Endophenotype of Depression. JAMA Psychiatry. Published online December 2, 2020. doi:10.1001/jamapsychiatry.2020.3669

Cols-Sagarra C, López-Simarro  F, Alonso-Fernández M, Mancera-Romero J, Pérez-Unanua MP , Mediavilla-Bravo JJ, Barquilla-García A, Miravet-Jiménez S, on behalf of the Work. Group of Diabetes SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria). Prevalence of depression in patients with type 2 diabetes attended in primary care in Spain. Prim. Care Diab. (2016), http://dx.doi.org/10.1016/j.pcd.2016.02.003

Luo J, Manson JE, Weitlauf JC, Shadyab AH, Rapp SR, Garcia L, Jonasson JM, Tindle HA, Nassir R10, Wactawski-Wende J11, Hendryx M12. Personality traits and diabetes incidence among postmenopausal women. Menopause. 2019 Jan 21. doi: 10.1097/GME.0000000000001296. [Epub ahead of print]


17 de diciembre de 2020

Efectividad entre los inhibidores de SGLT2, los agonistas GLP-1, los inhibidores de DPP-4 y las sulfonilureas sobre objetivos renales. Bases de datos de atención médica.

Efectividad entre los inhibidores de SGLT2, los agonistas GLP-1, los inhibidores de DPP-4 y las sulfonilureas sobre objetivos renales. Bases de datos de atención médica.

Comentario de Joan Francesc Barrot de la Puente @JoanBarrot

La prevalencia mundial de la Diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y la enfermedad renal crónica (ERC) están en claro aumento. La ERC en el paciente con diabetes (DM) se asocia con una elevada morbi-mortalidad. La última guía publicada, en octubre de 2020, KDIGO (Kidney Disease: Improving Global Outcomes ) para el manejo de la DM en paciente con ERC, realiza la siguiente recomendación: «El manejo de la glucemia para pacientes con DM2 y ERC debe incluir el tratamiento de primera línea con metformina (MET) y los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2(iSGLT2) y farmacoterapia adicional según sea necesario para el control glucémico». 

La revisión de Beatriz Fernandez-Fernandez et al. recientemente publicada en el blog avala a los iSGLT2 como fármacos con mejoría renal y cardiovascular.Y unos efectos renales que no solo se aprecian en los pacientes con DM2.

En los últimos años, varios ensayos clinicos aleatorizados(ECA) sugieren que, en comparación con placebo, los iSGLT2 y los análogos del receptor del péptido-1 similar al glucagón(aGLP-1) reducen el riesgo de resultados renales adversos. Sin embargo, solo disponemos de un análisis secundario de un ECA (Canagliflozin treatment and Trial Analysis-Sulfonylurea (CANTAYA-SU)), que mostró en comparación con glimepirida (una sulfonilurea -SU), el iSGLT2 canagliflozina ralentizó el deterioro de la función renal y redujo la albuminúria. 

El objetivo del estudio es abordar la necesidad no resuelta con datos del mundo real de la efectividad comparativa del uso de los nuevos iSGL2 y los aGLP-1 frente a la terapia AntiDiabéticos No Insulínicos (ADNI) mas antigua y de menor coste, incluidos los inhibidores de la dipeptidilpeptidasa 4  (iDPP-4) y las sulfonilureas (SU), sobre el riesgo de resultados renales entre las personas con DM2. Se utilizan datos observacionales de usuarios del Veterans Affairs (VA) estadounidense (n 605.345) después del 1 de octubre de 2016 seguidos durante 3 años. El objetivo principal fue el tiempo transcurrido hasta la aparición del resultado compuesto de la disminución de la tasa de Filtración Glomerular estimada (FGe) al 50%, enfermedad renal terminal (primer registro de diálisis, trasplante de riñón o FGe inferior a 15 ml /min /1,73 m2 ) o mortalidad por todas las causa (MCC). 

Definimos el efecto por intención de tratar y el efecto por protocolo. Se realizaron análisis de subgrupos sobre la base de la FGe inicial (mayor o igual a 90 ml/min, inferior a 90 ml/min, superior o igual a 60 ml/min, inferior a 60 y mayor o igual a  45 ml/min e inferior a 45 ml / min /1,73 m2), uso o no de MET inicial, presencia o ausencia de enfermedad cardiovascular (ECV), categoría de índice de masa corporal (IMC )( inferior o igual a 25, superior a 25 e inferior 30 y superior a 30 kg /m2) y edad en inicio (mayor o igual a 65 y inferior a 65 años de edad). En el  análisis de pérdida de peso (definido como una disminución del índice de masa corporal -IMC- mayor del 10%), en comparación los pacientes con SU los que usaban iSGLT2, aGL-1 y iDPP4 tenían una mayor probabilidad de reducción del IMC; tanto los iSGLT2 como los aGLP-1 se asocian con una mayor probabilidad de disminución que los iDPP4.

Los análisis por protocolo sugieren que en comparación el brazo con SU, los tratados con iSGLT2, los aGLP-1 y los iDPP-4 tenían un riesgo menor del resultado compuesto en todas las categorías de FGe, con un hazard ratio (HR) 0,55 [IC 95%; 0,46 - 0,67], HR 0,62 [IC 95%; 0,52 - 0,75], y un HR 0,89[IC 95%; 0,84 - 0,95], respectivamente. Si bien no observaron una diferencia estadisticamente significativa en el riesgo entre los brazos de iSGLT2 y GLP-1 (HR 0,89 [IC 95%; 0,68 - 1,15]).

 Tanto iSGLT2 como aGLP-1 tenían un riesgo más bajo del resultado compuesto renal que iDPP-4 (HR 0,62 [IC 95%; 0,51 – 0,75], HR 0,70 [IC 95%; 0,58 – 0,85], respectivamente, excepto en aquellos con FGe superior a 90 ml/min, lo que puede explicarse por la menor tasa de eventos en este subgrupo. Los hallazgos fueron consistentes en múltiples análisis de sensibilidad. 

Los autores destacan sus limitaciones: usan datos observacionales del mundo real (VA) y la mayoría corresponde a varones, blancos y mayores que pueden limitar la generalización de los resultados del estudio. No examinaron el riesgo de progresión de la ERC (albuminuria ) y no examinó el riesgo de eventos adversos. Al mismo tiempo tiene unas fortalezas: uso de base de datos de alta calidad metodológicas, el diseño para emular un objetivo en cuatro brazos . 

El estudio analizado en los pacientes con DM2, el tratamiento con iSGLT2 o aGLP-1 en comparación con los iDPP-4 o las SU se asocia a un menor riesgo de resultados renales adversos. 

Este estudio complementa la evidencia de eficacia por los diferentes ECA lo que sugiere que el beneficio de iSGLT2 en la desaceleración de la progresión de la enfermedad renal está presente independiente de la FGe basal.

Xie Y, Bowe B, Gibson AK, McGill JB, Maddukuri G, Yan Y, Al-Aly Z. Comparative Effectiveness of SGLT2 Inhibitors, GLP-1 Receptor Agonists, DPP-4 Inhibitors, and Sulfonylureas on Risk of Kidney Outcomes: Emulation of a Target Trial Using Health Care Databases. Diabetes Care. 2020 Nov;43(11):2859-2869. doi: 10.2337/dc20-1890. Epub 2020 Sep 16. PMID: 32938746.

KidneyDisease: Improving Global Outcomes (KDIGO) Diabetes WorkGroup. KDIGO 2020 Clinical Practice Guideline for Diabetes Management in ChronicKidneyDisease. KidneyInt. 2020 Oct;98(4S):S1-S115. doi: 10.1016/j.kint.2020.06.019. PMID: 32998798.

Beatriz Fernandez-Fernandez, PantelisSarafidis, Mehmet Kanbay, Juan F Navarro-González, María José Soler, Jose Luis Górriz, Alberto Ortiz. Editorial: SGLT2 inhibitors for non-diabetic kidney disease: drugs to treat CKD thatalso improve glycaemia. Clin Kidney J . 2020 Oct 9;13(5):728-733. doi: 10.1093/ckj/sfaa198. eCollection 2020 Oct.


 

13 de diciembre de 2020

La polipíldora con o sin aspirina

 La polipíldora con o sin aspirina


En ocasiones hemos hablado de la asociación de fármacos en una misma presentación (una polipíldora) como manera de afianzar la adherencia terapéutica. Lo vimos con un trabajo de Wang et al con la combinación de antihipertensivos, un post-hoc del estudio Triple Pill vs Usual Care Management for Patients With Mild-to-Moderate Hypertension (TRIUMPH)  sobre fármacos antihipertensivos.

Con todo utilizar presentaciones en dosis fijas de fármacos (CDF) es frecuente tanto en fármacos antidiabéticos (DM) como en antihipertensivos (HTA); dos fármacos en la DM y hasta tres en el tratamiento de la HTA. En las dislipemias también existen presentaciones con dos fármacos, uno de ellos una estatina. Con ello se asegura la adherencia terapéutica, se reduce la inercia clínica y facilita la consecución de los objetivos terapéuticos.

Estudios con doble terapia en la HTA como el  Simplified Treatment Intervention to Control Hypertension (STITCH) demostraron que a los 6 meses se incrementaron la proporción de pacientes que alcanzan los objetivos en un tiempo determinado. En el  TRIUMPH sobre 700 pacientes con HTA en estadio leve-moderado, y diversas condiciones (ver el post al respecto); con dos grupos uno de  CDF con combinación a dosis plenas (telmisartan 40 mg, amlodipino 5 mg,  clortalidona 25 mg) mostró como el grupo de CDF antihipertensivo tuvo mayor inercia clínica que el tratamiento convencional, sin embargo, mejoró las pautas de prescripción y las tasas de control de la  presión arterial (PA)  a los 6 meses frente al tratamiento convencional. 

Hoy hablamos de una polypills (polipíldora) con diferentes familias de fármacos con las que disminuir el riesgo cardiovascular (RCV), a los efectos de prevenir básicamente el accidente vasculocerebral (AVC), el infarto agudo de miocardio (IAM) y la mortalidad CV (MCV), insuficiencia cardíaca (IC) y la revascularización.

El concepto clásico de polipíldora combina un hipolipemiante, básicamente una estatina, uno o varios  antihipertensivo, un IECA al menos, y aspirina a dosis de prevención CV. Esta última tiene evidencias encontradas, como hemos visto en este blog.

De ahí que se diseñara este estudio,  el TIPS-3 (The International Polycap Study 3), un ensayo clínico aleatorizado (ECA) con diseño factorial 2x2 comparando separadamente una polipildora con estatina y diferentes fármacos antiHTA (40 mg de simvastatina, 100 mg de atenolol, 25 mg de hidroxiclorotiazida, y 10 mg ramipril) frente al placebo,  una aspirina 75 mg (cubierta entérica) sola frente al placebo, y la polipíldora además de la aspirina frente a placebo, con el fin de evaluar la reducción de la incidencia de eventos cardiovasculares (EvCV) en personas sin enfermedad cardiovascular (ECV). Y un tercer grupo, cuyos resultados no se muestran en este ECA, sobre los efectos de la vitamina D mensual a dosis de 60.000 UI frente a placebo en la incidencia de fracturas y caídas.

Un estudio que se realizó en 86 centros de 9 países. La población introducida fueron varones de más de 50 años y mujeres de 55 años sin ECV conocida y según la tabla de riesgo del INTERHEART Risk Score un riesgo intermedio a  alto.
Según el análisis de 5.713 individuos aleatorizados y seguidos durante 4,6 años en el grupo de la polipíldora hubo una reducción de las  LDL-c (low-density lipoprotein cholesterol) de 19 mg por decilitro y de 5,8 mmHg de presión arterial sistólica (PAS) frente al placebo.

El objetivo primario se manifestó en 126 individuos (4,4%) del grupo de la polipíldora y en 157 (5,5%) del grupo placebo, o un hazard ratio (HR) de 0,79 (IC 95% 0,63  a  1,00).
En el grupo de la aspirina el objetivo primario se manifestó en 116 individuos (4,1%) en el grupo de aspirina frente a 134 (4,7%) del grupo placebo, o un HR de 0,86 (IC 95% 0,67 a 1,10).
Y los objetivos primarios de la polipíldora + aspirina ocurrieron en 59 participantes (4,1%) en el grupo combinado frente a 83 (5,8%) del grupo del doble placebo, o una HR de 0,69 (IC 95% 0,50 a 0,97).

La incidencia de hipotensión o mareos fue mayor en los grupos que recibieron la polipíldora frente a los distintos grupos placebo, como era de esperar.

Concluyen que el tratamiento con la polipíldora + aspirina permite reducir un 31% más el riesgo relativo de EvCV (diferencia absoluta de riesgo de 1,7%) que el placebo en pacientes sin ECV y un RCV intermedio en un análisis por intención de tratar.
Con todo, comentan la leve reducción de los FRCV ha ido a la par con la menor reducción de los EvCV esperados en base a los FRCV de la población estudiada según los estudios piloto.

Aún así, estos resultados son consistentes con el 29% de reducción del riesgo relativo (diferencia absoluta del riesgo de 1,4%) de los EvCV de los individuos que recibieron estatinas más dos fármacos antihipertensivos del estudio HOPE-3 y el 34% (diferencia absoluta de riesgo del 2,9%) del estudio PolyIran (una polipíldora con estatinas + dos antihipertensivos y aspirina).

Salim Yusuf , Philip Joseph , Antonio Dans , Peggy Gao , Koon Teo , Denis Xavier , et al., International Polycap Study 3 Investigators.  Polypill with or without Aspirin in Persons without Cardiovascular Disease. N Engl J Med . 2020 Nov 13. doi: 10.1056/NEJMoa2028220. Online ahead of print. PMID: 33186492 DOI: 10.1056/NEJMoa2028220

Nelson Wang , Abdul Salam , Ruth Webster , Asita de Silva , Rama Guggilla , Sandrine Stepien , et al, TRIUMPH Study Group Association of Low-Dose Triple Combination Therapy With Therapeutic Inertia and Prescribing Patterns in Patients With Hypertension: A Secondary Analysis of the TRIUMPH Trial. JAMA Cardiol. 2020 Jul 22. doi: 10.1001/jamacardio.2020.2739. Online ahead of print.

9 de diciembre de 2020

Coste y uso de la atención médica en pacientes con insuficiencia cardíaca en España

Coste y uso de la atención médica en pacientes con insuficiencia cardíaca en España

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

Un Sistema Sanitario universal permite el acceso a la asistencia sanitaria completa de todos los pacientes sin importar su capacidad económica o su situación personal. Este modelo, mayoritariamente seguido por todos los países europeos, trae consigo un elevado coste económico. Por otro lado, sabemos que algunos tratamientos con claros y reconocidos beneficios cardiorrenales, conllevan igualmente un sobrecoste frente a otros tratamientos igual válidos, pero que no poseen ese "extra" cardiorrenal.
En el caso de los inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT-2), son un grupo farmacológico con amplios beneficios en cuanto a la insuficiencia cardiaca (IC), que como nos refleja el DAPA-HF (Dapagliflozin And Prevention of Adverse-outcomes in Heart Failure trial), que comentamos, pueden reducir la hospitalización por la misma hasta un 30%. Conocer el coste derivado de algunos procesos y comorbilidades incluidos en ese "extra" que comentábamos, es altamente interesante.

El estudio que hoy os traemos es un análisis de los costes derivados de la IC en España. Para ello, los autores han realizado un estudio observacional y retrospectivo sobre una cohorte de pacientes obtenida de la base de datos de la vida real de la vida real BIG-PAC (sede electrónica:www.rlifedata.com).  
 En el estudio fueron incluidos 17.163 pacientes con IC y se analizaron durante los años 2015-2019. El paciente tipo es un hombre de 77,3 años, con fracción de eyección reducida (FEr) y con una clase funcional NYHA (New York Heart Association) II. El 33,9% de los pacientes presentaba diabetes tipo 2 (DM2).

Entre las comorbilidades más frecuentemente encontradas destacan, la DM2, la fibrilación auricular (FA), la enfermedad renal crónica (ERC) o antecedentes de infarto agudo de miocardio (IAM). Con respecto a los fármacos, todos los individuos contaban con medicamente específicos para la IC. Destaca el bajo valor que se le daba en 2015 a los iSGLT2, presentes tan solo en 3 pacientes (2 de ellos con DM2).

El coste derivado de la IC entre los años 2015 y 2019 fue de 15.373€ por paciente. Este coste incluye los gastos secundarios a visitas en Atención Primaria (AP), en Atención Hospitalaria, Servicios de Urgencias, hospitalización, pruebas diagnósticas y fármacos.
El coste total acumulado de los gastos fue de 11.649€, 1202€ y 1083€ para la hospitalización, las visitas a AP y la medicación respectivamente. En general, se observó un descenso de los costes de hospitalización a medida que pasaron los años (2834€ en 2015 y 2146€ en 2019). Esto es en parte debido a la disminución de la hospitalización de pacientes entre dichos años (31,5% a 22,9%). Las hospitalizaciones por causa cardiorrenal supusieron el 88,8% total de los costes de hospitalización, siendo el 67,3% las atribuidas específicamente a hospitalización por IC. 

Los autores realizaron un subanálisis específico con la población que cumpliría los criterios de inclusión para el estudio DAPA-HF. Así, esta subpoblación contaría con un total de 3.178 pacientes con una edad media de 76,9 años, con FEr, clase funcional NYHA II en el 52,1% y DM2 en el 41,3% de los casos. El coste total acumulado derivado de la hospitalización en estos pacientes fue de 13.775€ (frente a los 11.649€ de la población total del estudio). Tal y como ocurría en la muestra total, los costes derivados de la hospitalización disminuyeron cada año (3269€ en 2015 hasta 2539€ en 2019). Igualmente el mayor gasto fue por hospitalización de causas cardiorrenales (87,7%) y específicamente por IC (65,9%).

Por hacer una comparativa, los gastos derivados de la hospitalización por IC en otros países van desde 868 dólares en Corea del Sur hasta los 25.532 dólares en Alemania.

Estos datos, confirman el elevado coste económico que lleva consigo la IC. Algunos factores como la edad, la función renal, la clase funcional NYHA, o la existencia de DM, se asocian a una mayor morbimortalidad. Por tanto, las actuaciones tempranas en este tipo de paciente son mandatorias. Y es que, tal y como los autores insisten, es imprescindible la optimización terapéutica, no solo para mejorar la clase funcional y la calidad de vida, sino para reducir la morbilidad y la mortalidad. 

Démosle ese "extra" a nuestros pacientes. 

Escobar C, Varela L, Palacios B, Capel M, Sicras A, Sicras A, Hormigo A, Alcázar R, Manito N, Botana M. Costs and healthcare utilisation of patients with heart failure in Spain. BMC Health Serv Res. 2020 Oct 20;20(1):964. DOI: 10.1186/s12913-020-05828-9.

McMurray JJV, Solomon SD, Inzucchi SE, et al. Dapagliflozin in patients with heart failure and reduced ejection fraction. N Engl J Med. 2019;381(21):1995–2008. DOI: 10.1056/NEJMoa1911303


6 de diciembre de 2020

El síndrome del ovario poliquístico y los insulinosensibilizadores

El síndrome del ovario poliquístico y los insulinosensibilizadores

Hoy hablamos de un tema no diabetológico pero que se imbrica con el tratamiento de la diabetes tipo 2 (DM2) y sobre todo con su etiopatogenia (insulinorresistencia).

Las mujeres afectas de ovario poliquístico (SOPQ) son mujeres con un trastorno ginecológico y que por tanto se encuentran en tratamiento por esta especialidad y con tratamiento específico de ésta; sin embargo, como veremos en este estudio, el tratamiento del SOPQ es básicamente el clásico del paciente con DM2 con fenotipo de insulinorresistencia, de síndrome metabólico.

El SOPQ es una enfermedad que afecta al 13% de las mujeres en edad reproductiva caracterizada por períodos anovulatorios u oligovulatorios con aumento elevado de andrógenos, que se diagnostica habitualmente al margen de por la clínica específica por ecografía ginecológica. Las alteraciones menstruales y los síntomas de esterilidad se manifiestan en el 98% de las mujeres con el SOPQ, lo que no es baladí.

La patogénesis del SOPQ no ha quedado del todo dilucidada habida cuenta que intervienen diferentes cambios hormonales, sean el hiperandrogenismo, la hiperinsulinemia, y un desequilibrio en la relación entre la hormona luteinizante (LH) y la estimulante del folículo (FSH). A su vez se acompaña de alteraciones metabólicas, de inflamación general, de una glicación de las proteínas, y de estrés del retículo endoplasmático…De ahí que con frecuencia el tratamiento del ginecólogo no sea del todo holístico tratando exclusivamente aquellas alteraciones hormonales dependientes del ovario.

La SOPQ por su dependencia de la insulinorresistencia presenta  obesidad (60-70% de las mujeres), esteatosis hepática, síndrome metabólico, diabetes gestacional (DG) y DM2. Y al margen de ésto tienen mayor riesgo de cáncer uterino. 

La hiperinsulinemia por si misma reduce los niveles circulantes de la globulina transportadora de las hormonas sexuales (GTHS) aumentando los niveles de testosterona libre que a su vez inhibe la maduración folicular que es consecuencia de alteraciones menstruales incluso ciclos anovulatorios o oligovulatorios e infertilidad.

El tratamiento habitual suele ir enfocado a la regulación del ciclo  menstrual, terapia antiandrogénica, control del peso con modificación de los estilos de vida y control de la insulinorresistencia y de las alteraciones metabólicas. Se ha demostrado que una pérdida de peso entre un 5-10% mejora los objetivos metabólicos y reproductivos de este tipo de mujeres.

En este sentido la utilización de fármacos que reduzcan la insulinorresistencia, sea la metformina (MET), o las glitazonas (GTZ), o últimamente los derivados incretínicos como los análogos del péptido similar al glucagón-1 (aGLP-1) ha tenido un cierto éxito, aunque la evaluación de su eficacia de éstos aún hoy no queda clara, de ahí el interés de este metaanálisis. Un metaanálisis que compara los efectos de estos fármacos sobre la mejoría de la frecuencia menstrual como sobre los niveles de las hormonas sexuales y de los parámetros metabólicos de mujeres obesas con SOPQ. Así mismo, valoran si estas intervenciones son capaces de reducir la hiperinsulinemia y el peso corporal de estas mujeres.

Para ello se hizo una búsqueda de estudios en forma de ensayos clínicos aleatorizados (ECA) en bases de datos médicas hasta septiembre del 2019. Tras aplicar criterios de inclusión y exclusión se seleccionaron ECA analizándose mediante sistema de metaanálisis en red con un método de análisis  multivariante de efectos aleatorios.
En total se introdujeron 14 ECA y 619 mujeres en el metaanálisis. 

La comparación de la MET, o de la MET+GTZ demostró una mejoría en la restauración de la menstruación, con una diferencia media ponderada (DMP) de 3,68 (IC 95% 1,65-8,20).
De la MET y de los aGLP-1 más efectivos en la reducción de la androstenediona DMP -2,53 (IC 95% −3,96 a −1,09).
De la MET +aGLP-1 DMP 9,22 (IC 95% 5,46 a 12,98) y de la MET+GTZ,  DMP 4,30 (IC 95% 0,78 a 7,82) en reducir la GTHS. Mientras las GTZ fueron menos efectivas en reducir el índice de masa corporal (IMC) DMP 1,69 (IC 95% 0,72 a 2,66).

Si se comparaban los aGLP-1 frente a la MET+aGLP-1 éstos se asociaron con una mayor GTHS, DMP 7,80 (IC 95% 4,75 a 10,85) y menor testosterona libre DMP −1,77 (IC 95% −3,25 a −0,29), menos androstenediona DMP −2,70 (IC 95% −3,91 a −1,50) y menor glucosa basal en ayunas (GB) DMP −0,41 (IC 95%  −0,73 a −0,08).

Concluyen que no se encontraron diferencias entre la MET, los aGLP1 (exenatide y liraglutide) y las GTZ  (pioglitazona y rosiglitazona) en monoterapia en la mejoría de la frecuencia menstrual, y la hiperandrogenemia. 

Que en las mujeres obesas con SOPQ la asociación de MET+aGLP-1 y de MET+GTZ sería superior a la monoterapia en la mejora de la hiperandrogenemia.
Que la MET +GTZ serían efectivas en la recuperación de la menstruación.
Que la MET +aGLP1 añadiría la ventaja de mejorar en mayor  medida la GBA que con el aGLP-1 solo, pero que la GTZ serían inferiores a la MET a la hora de reducir el IMC.

Este metaanálisis tiene la importancia de ser el primero que aborda esta cuestión comparando los distintos fármacos entre ellos y en asociación en mujeres con sobrepeso y SOPQ:

Artículo libre a partir del buscador y de medscape

Chuan Xing; Chunzhu Li; Bing He. Insulin Sensitizers for Improving the Endocrine and Metabolic Profile in Overweight Women With PCOS. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism J Clin Endocrinol Metab. 2020;105(9) 

https://www.medscape.com/viewarticle/936445_1


2 de diciembre de 2020

El riesgo de anemia con el uso de metformina

El riesgo de anemia con el uso de metformina

Comentario de Enrique Carretero Anibarro @Enriq_Carretero

La metformina (MET) es la terapia farmacológica de primera línea en la mayoría de los pacientes con Diabetes tipo 2 (DM2), de hecho es el antidiabético oral mas recetado.

La anemia es un hallazgo común en individuos con DM2 y motivo de numerosos estudios. Un reciente metaanálisis revisó todos los estudios disponibles sobre la asociación entre el uso de MET los niveles de vitamina B12, la anemia y la neuropatía en pacientes con DM2. El metaanálisis confirmó  que los pacientes que toman MET tenían un riesgo significativamente mayor déficit de vitamina B12 que los que no toman MET y presentan menores concentraciones de vitamina B12 en el suero. Parece ser que los niveles de vitamina B12 dependen de la dosis y la duración del tratamiento con MET. 

Pero este metaanálisis no objetivó asociación entre el uso de MET y el riesgo de anemia, quizás porque la mayoría de los estudios incluidos  no tenían la anemia como objetivo primario.

Por otra parte, otro estudio, el Diabetes Prevention Program (DPP) mostró que el uso de MET en individuos con tolerancia a la glucosa alterada se asoció con un mayor riesgo de anemia a los 5 años independiente del estado de la vitamina B12.

Es por todo ello que existen dudas sobre si la MET produce anemia y, si es así, el papel que juega en esta anemia el déficit de vitamina B12.

El trabajo que hoy comentamos se realizó con el objetivo de dilucidar estas cuestiones. Para evaluar la asociación entre el uso de MET y el riesgo de anemia se estudiaron dos ensayos controlados aleatorizados (ECA): Diabetes Outcome Progression Trial (ADOPT) y UK Prospective Diabetes Study (UKPDS), y para cuantificar el riesgo de anemia con la exposición acumulativa de MET se utilizó el estudio observacional Genetics of Diabetes Audit and Research in Tayside Scotland (GoDARTS).

En el estudio de ADOPT se observó un patrón similar en los pacientes tratados con MET y los tratados con glitazonas, un descenso temprano, a los 6 meses, en la hemoglobina (Hb), sin variación durante los siguientes 3 años. Comparado con las sulfonilureas (SU), el odds ratio (OR) para la anemia fue 1,93 (intervalo de confianza (IC) del 95% 1,10- 3,38) para la MET y 4,18 (IC 95%  2,50- 7,00) para las glitazonas (GTZ). 

De manera similar, en el UKPDS la principal diferencia en la Hb entre la MET y otros fármacos ocurrió durante los primeros 3 años de tratamiento. A los 6 y 9 años, la Hb se redujo con todos los tratamientos, sin que se observara una diferencia mayor con MET.  Comparado con la dieta, el OR fue de 3,40 (IC 95% 1,98- 5,83) para la MET 0,96 (IC 95%  0,57- 1,62) para las SU, y 1,08 (IC 95%  0,62- 1,87) para la insulina (INS). 

Estas reducciones de  Hb (traducidos en anemia moderada)  coinciden con los hallazgos recogidos en el estudio de vida real de GoDARTS. En el estudio GoDARTS, cada gramo/día de uso de MET se asoció con un incremento del 2% de riesgo de anemia. Los predictores de riesgo de anemia en GoDARTS  fueron: edad, duración de la DM, Hb basal, y  filtrado glomerular estimado (FGe).

Las tasas generales de anemia moderada para los estudios de GoDarts, ADOPT y UKPDS fueron 41,8%, 3,4% y 2,2%, respectivamente. La razón de la gran diferencia entre los datos de vida real y los ECAs pueden ser explicados por varias cuestiones: 

Primero,  la población de GoDARTS era más anciana, la edad media  en el momento del diagnóstico en GoDARTS era de 62,7 (10,6) años vs  52,8 (8,1) años en el UKPDS y  56,6 (10,0) años en ADOPT. 

Segundo, el tiempo de seguimiento fue más largo: en GoDARTS 8,3 ( rango intercuartil -IQR- 5,0, 11,5) años de media comparado con un máximo de 5 años de seguimiento en ADOPT y 9 años en UKPDS.

Tercero, debido a la naturaleza observacional del estudio se midió la Hb con más frecuencia en la población de GoDARTS, 11 mediciones de Hb por individuo comparadas con un máximo de 4 en el UKPDS y 7 en ADOPT, aumentando así las posibilidades de que en GoDARTS se detecte, y se reporte, la anemia.

Cuarto, los pacientes que en ADOPT o UKPDS  desarrollaban anemia no se retiran del análisis y podían recibir tratamiento para esa anemia, aspecto que no sucedía  en el estudio observación al GoDARTS.

En este estudio se demostró por primera vez que el uso de la MET está asociado con el riesgo de anemia moderada en los individuos con DM2 y que este hallazgo es consistente en dos ECAs y un estudio de vida real. 

Pero no es fácil determinar cuál es el  mecanismo por el que la MET provoca esta temprana reducción de Hb. Parece poco probable que estas reducciones tempranas de la Hb sean secundarias al déficit de B12 pues los depósitos de B12 suelen durar entre 2 y 5 años.

Otro detalle que desestima el déficit de vitamina B12 como causa de esta anemia es que el volumen corpuscular medio (VCM) durante los 5 años del estudio ADOPT no aumentó con la MET y en el estudio de GoDARTS aquellos que desarrollaron anemia con MET en comparación con el grupo sin MET fue más frecuente la anemia microcítica (12.1% vs. 7.3%) y menos frecuente la anemia macrocítica (7,6% vs. 12,3%).

El mensaje clave es que el uso de la MET se asocia con un riesgo temprano de anemia en individuos con DM2, un hallazgo consistente detectado en dos ECAs y  en un estudio de  vida real. El mecanismo de esta caída temprana de la Hb es incierto, es poco probable que se deba a la deficiencia de vitamina B12 por sí sola.

Louise A. Donnelly, John M. Dennis, Ruth L. Coleman, NaveedSattar, Andrew T. Hattersley, Rury R. Holman and Ewan R. Pearson. Risk of Anemia With Metformin. Use in Type 2 Diabetes: A MASTERMIND Study. Diabetes Care 2020;43:2493–2499 | https://doi.org/10.2337/dc20-1104.


1 de diciembre de 2020

Una noticia equívoca con respecto a los sistemas de monitorización de glucosa mediante sensores tipo flash

Una noticia equívoca con respecto a los sistemas de monitorización de glucosa mediante sensores tipo flash

Nos ha llegado la noticia de una nota de prensa del Ministerio de Sanidad (MSC) del 25 de noviembre que inicialmente nos ha llenado de alegría. Una primera lectura rápida nos dejaba la sensación que, al fin, se reconocía el derecho a utiliza los sistemas de sistema de monitorización de glucosa mediante sensores tipo flash (SMG) en los pacientes que aún no teniendo diabetes tipo 1 (DM1) eran insulinodependientes, sea todo el colectivo de diabetes tipo 2 (DM2), pues hasta ahora solo se contempla en los niños de 4 a 17 años y los adultos con DM1.

Sin embargo, no es así, todo el gozo en un pozo.

La nota de prensa dice así:  

“Un nuevo colectivo de personas con dependencia a la insulina podrá beneficiarse a partir de enero del SMG mediante sensores (tipo flash) de forma gratuita

 El MSC y las Comunidades Autónomas (CCAA) han acordado, en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS), que nuevos colectivos de pacientes se puedan beneficiar de esta prestación financiada por el Sistema Nacional de Salud (SNS)

Se trata de aquellos pacientes no diagnosticados de DM 1 ni DM 2, pero insulinodependientes, que requieren terapia intensiva con insulina y realizar al menos seis punciones digitales al día

 La monitorización de glucosa mediante sensores (tipo flash) permite disminuir de manera significativa el número diario de pinchazos que requieren estas personas para el control de su glucemia

 También se ha acordado para qué indicaciones y en qué condiciones se financiará la protonterapia, una técnica de radioterapia” (sic)

Así, solo se incluyen aquellos pacientes “no diagnosticados de DM1 ni DM2 (“diabetes monogénica, fibrosis quística, pancreopriva, hemocromatosis u otros tipos específicos de diabetes que precisen insulina de forma crónica) , pero insulinodependientes, que requieren terapia intensiva con insulina y realizar al menos seis punciones digitales al día, que cuantifican entre 4000-12.000 personas.  

Así, aunque algo, poco ha cambiado y deberemos esperar a que se generalicen estos dispositivos a los pacientes con DM2 con tratamiento mediante INS.


Un nuevo colectivo de personas con dependencia a la insulina se beneficiará del sistema de monitorización de glucosa mediante sensores (tipo flash) de forma gratuita antes del fin de 2021

https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?metodo=detalle&id=5146


 

29 de noviembre de 2020

La tecnología digital y el control del paciente con diabetes. Un documento de consenso

La tecnología digital y el control del paciente con diabetes. Un documento de consenso

El aumento imparable en la utilización de nuevas tecnologías de la comunicación por parte de nuestra sociedad y el empuje que se ha dado a éstas a partir de la irrupción en nuestras vidas de la epidemia de la COVID-19 ha obligado a recomendar y regular de alguna manera todos aquellos dispositivos y mecanismos digitales de transferencia de datos en el campo de la diabetología. 

En febrero del 2020 los organizadores de la conferencia anual de la Advanced Technologies & Treatments for Diabetes (ATTD) reunieron a un panel de expertos, investigadores de la salud, defensores de pacientes  y representantes de la industria con los que analizar el estado actual de las tecnología digitales relacionadas con la diabetes (DM), y con ello identificar los problemas, déficits y plantear recomendaciones ad hoc. 

En este documento que comentamos se plasman las conclusiones y recomendaciones de este grupo de expertos que fue publicada en Diabetes Technol Ther a final del mes de septiembre, y en que se definieron las oportunidades, los obstáculos, y los requisitos necesarios para su implantación para el mejor manejo de la DM en el paciente. Sería unas conclusiones, unos puntos de partida con los que avanzar en el manejo de la DM mediante las tecnologías digitales.

Quedó claro en él, la importancia, las ventajas demostradas a partir de la pandemia de la COVID-19 de la telesalud y de las tecnologías digitales aplicadas a la DM en una época de carencia de efectivos humanos en la atención de estos pacientes. 

En este documento se plantea cómo los sistemas de salud, los planificadores sanitarios, los médicos,.. tendrían el desafío de desarrollar estrategias digitales que compensen o ayuden de alguna manera a paliar el desfase entre la escasez de profesionales de la salud por un lado y el incremento de la prevalencia de la DM por otro, con la utilización de los sistemas digitales. 

Estas tecnologías que se están desarrollando de manera imparable tienen el potencial de mejorar el acceso a la atención, de reducir los costes económicos de la misma y de mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida de nuestros pacientes, como han demostrado las evidencias que en dicho documento se desarrollan.

Sin embargo, siempre existen obstáculos importantes para su implantación y  que tienen que ver no solo con las circunstancias específicas de cada país (ilegal en la India, hasta antes de la pandemia), con la interoperabilidad de los sistemas digitales (estándares de interoperabilidad y de intercambio de datos), si no con la garantía en la protección e integridad de los datos al tiempo que se reguarda la privacidad de los pacientes.

Otro tema, en sistemas de provisión privada, es la política de regulación de los reembolsos, de los pagos de las aseguradoras y las agencias reguladoras en la implantación y mantenimiento de estos sistemas digitales. Se deben establecer estrategias de implantación escalables y validadas con proyectos de investigación rigurosos, de tal modo que éstas puedan demostrar su eficacia, seguridad y sobre todo su rentabilidad.

Moshe Phillip, Richard M Bergenstal, Kelly L Close, Thomas Danne, Satish Garg, Lutz Heinemann , et al. The Digital/Virtual Diabetes Clinic: The Future Is Now-Recommendations from an International Panel on Diabetes Digital Technologies Introduction. Diabetes Technol Ther . 2020 Sep 28. doi: 10.1089/dia.2020.0375. Online ahead of print.  PMID: 32905711 DOI: 10.1089/dia.2020.0375


27 de noviembre de 2020

Los inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) y el riñón. Una revisión

Los inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) y el riñón. Una revisión

En un post anterior hablamos de la Declaración de la American Heart Association sobre los nuevos fármacos antidiabéticos y su beneficio cardiovascular. Hablamos de los  inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) y de los análogo del receptor del péptido-1 similar al glucagón (aGLP-1). En éste se presentaban en forma de consenso las  evidencias que sobre el particular existen hasta ese momento. 

Hoy hablaremos de los  iSGLT2 pero desde la vertiente del riñón y en pacientes sin diabetes tipo 2 (DM2) según una revisión de autores españoles (Beatriz Fernandez-Fernandez et al) publicada en Clin Kidney J el mes pasado.

La enfermedad renal diabética es la causa más común de la enfermedad renal crónica (ERC), que junto a factores como la edad, la hipertensión arterial (HTA), como segunda causa, y la obesidad contribuirían a aumentar la prevalencia y severidad de ésta.  A su vez, la ERC aumenta el riesgo cardiovascular (RCV), la mortalidad CV (MCV) y por cualquier causa (MCC), de ahí que la utilización de fármacos que actúen tanto a nivel glucémico, como en el control de la HTA, del peso y prevengan la evolución de la ERC, deben ser recomendados, pues a la vez que mejoran el pronóstico de la ERC lo hace sobre el RCV.

La piedra angular del tratamiento de la ERC en la actualidad y con ello de la ECV es el bloqueo del sistema renina-angiotensina (BSRA), pero tiene el inconveniente, el efecto secundario,  del aumento del potasio sérico, lo que limita su uso. De ahí que fármacos que ayuden a reducir este riesgo, como los iSGLT2 serán bienvenidos.

Comentamos como la US Food and Drug Administration (FDA)  aprobó a  4 iSGLT2, la canagliflozina, dapagliflozina, empagliflozina, y la ertugliflozina al tener todos ellos sus estudios de no inferioridad CV frente a placebo, sean el   EMPA-REG OUTCOME (Empagliflozin Cardiovascular Outcome Event Trial in Type 2 Diabetes Mellitus Patients–Removing Excess Glucose), el  CANVAS Program (Canagliflozin Cardiovascular Assessment Study), y el DECLARE-TIMI 58  (Dapagliflozin Effect on Cardiovascular Events–Thrombolysis in Myocardial) y que con ellos demostraron beneficios CV en pacientes con diversos grados RCV.

Comentamos como la ertugliflozina con el estudio VERTIS CV (eValuation of ERTugliflozin effIcacy and Safety CardioVascular) aun manteniendo su no inferioridad CV frente a placebo en la reducción de los eventos CV  (EvCV) de pacientes con DM2 evolucionados con enfermedad CV arteriosclerotica (ECVa) y de reducir la hospitalización por insuficiencia cardíaca (IC),  no modificó el riesgo de infarto agudo de miocardio (IAM), de accidente vásculo-cerebral (AVC) o de mortalidad CV (MCV) al tiempo que sus  efectos beneficiosos a nivel renal no alcanzaban a la significación estadística. 

Los resultados de los iSGLT2 en los pacientes con DM2 han sido demostrados a nivel el control glucémico  no en vano son primariamente fármacos hipoglucemiantes; si bien es cierto también actúan sobre la HTA y el peso al aumentar la secreción de sodio y de calorías en forma de glucosa por la orina al actuar sobre la reabsorción de éstos a nivel glomerular. Y lo importante, que comentábamos al inicio de este post, la diuresis isoosmótica que producen mejora el control de la hipercaliemia.

Los estudios de seguridad CV que hemos nombrado anteriormente sugerían que tenían una función nefroprotectora en aquellos pacientes con DM2 de alto RCV. Algo que se demostró, como se comentó en un post específico, con el estudio CREDENCE (Canagliflozin and Renal Events in Diabetes With Established Nephropathy Clinical Evaluation) diseñado específicamente para evaluar el comportamiento CV y renal de la canagliflozina en pacientes con DM2 y ERC (estadios 2 o 3 de ERC; filtro glomerular estimado -FGe- de 30- 90 ml/minuto por 1,73 m2 y albúmina/creatinina mayor de 300) y BSRA  al menos 4 semanas antes de la asignación al azar. Según éste la canagliflozina redujo un 30% la tasa de riesgo aleatoria, hazard ratio (HR) 0,70 (IC del 95%: 0,59 a 0,82; p = 0,00001) de un objetivo primario compuesto por ERC terminal (diálisis al menos 30 días,  trasplante renal, o un FGe inferior a 15 ml/minuto 1,73 m2 durante 30 días), duplicar la creatinina sérica al menos 30 días, o la muerte por ERC  o CV. Dado sus beneficios fue precozmente (una media de seguimiento de 2,62 años) concluido. 

Incluso el objetivo compuesto de ERC terminal, doblar creatinina sérica, o muerte por causas renales, fue inferior en un 34% (HR: 0,66; IC 95% 0,53 a 0,81; p inferior a 0,001). A su vez el objetivo compuesto de MCV, IAM o ACV tuvo un HR: 0,80 (IC 95% 0,67 a 0,95; p = 0,01) y por hospitalización por IC HR 0,61 (IC 95% 0,47 a 0,80; P inferior a 0,001).

Sin embargo, estos efectos beneficiosos contrastaron con la reducción de su efecto antidiabético al ir reduciéndose el FGe.

El tema, sin embargo, es que su mecanismo fisiopatológico de reducción de la presión intraglomerular, pérdida de glucosa por la orina, así como natridiresis  protegería del exceso de trabajo del túbulo proximal, tanto en personas con DM como que no, y ello podría explicar su efectos beneficiosos a nivel renal y CV. 

Y es que han empezado a aparecer los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) de individuos tratados con iSGLT2 sin DM2 pero con IC. Así el Dapagliflozin and Prevention of Adverse Outcomes in Heart Failure (DAPA-HF),  un ECA en fase 3 sobre 4.744 pacientes con IC y una fracción de eyección (FE) baja con o sin DM2 y un FGe ≥ a 30 ml/min/1,73m2 y durante una media de 18,2 meses mostró un HR del objetivo primario de empeoramiento de la IC o MCV del 0,74 (IC 95% 0,65–0,85). Unos resultados similares entre pacientes con o sin DM (HR de 0,75 frente a 0,73). Aunque la creatinina aumentó un poco hasta los 8 meses en el grupo de la dapagliflozina que en los controles (0,07±0,24 frente a 0,04±0,25 mg/dl; p inferior a 0,007), debido, achacan, a la reducción de la hiperfiltración glomerular,  análisis posteriores han mostrado que el riesgo de doblar la creatinina sérica se redujo con el iSGLT2 siendo el HR de 0,56 (IC 95% 0,39–0,83) una diferencia que se incrementó con el tiempo.

Así de la misma forma, ya sabemos que los iSGLT2 mejoran los resultados renales en pacientes sin DM2 pero con IC como hemos visto recientemente con el estudio EMPagliflozin outcomE tRial in Patients With chrOnic heaRt Failure With Reduced Ejection Fraction (EMPEROR-Reduced) con empagliflozina e IC y en el Study to Evaluate the Effect of Dapagliflozin on Renal Outcomes and Cardiovascular Mortality in Patients With Chronic Kidney Disease (DAPA-CKD) con dapagliflozina y ERC, ambos comentados en este blog. 

Y el metaanálisis con los ECA EMPEROR-Reduced y el DAPA-HF, ya comentado, y un pequeño estudio de este último iSGLT2 en pacientes con ERC sin DM (el DIAMOND), también comentado en este blog, afianzó estos resultados.

El estudio EMPEROR-Reduced  cuyo objetivo fue evaluar la eficacia y seguridad de empagliflozina en pacientes con IC y FE reducida con o sin DM2 y una FGe ≥ 20 ml/min/1,73m2. Se trató de un  ECA sobre 3.730 pacientes con IC clase funcional II, III o IV de la New York Heart Association (NYHA) con una FE igual o menor de 40% y unos niveles de la fracción N terminal de la prohormona del peptido natriurético cerebral (NT-proBNP ) de al menos 1000 pg/ml en función de la FE. Los resultados, del mismo, mostraron que la empagliflozina redujo significativamente el número de eventos del objetivo primario (hospitalización por IC, MCV) compuesto frente a placebo en un 25% HR 0,75; IC 95% 0,65- 0,86; p inferior a 0,001).  Unos resultados semejantes a los aportados por el DAPA-HF, HR 0,74 (IC 95% 0,65–0,86) en el objetivo primario, aunque la MCV y MCC no alcanzó la significación estadística. Y lo más importante ambos no mostraron diferencias entre pacientes con DM o sin esta alteración metabólica (HR 0,72 frente a 0,78).

En relación a los objetivos renales, la caída en el FGe fue inferior en los pacientes con empagliflozina que en el placebo (–0,5560 frente a –2,2 ml/min/1,73m2/año; p inferior a 0.001), al igual que un objetivo renal compuesto (diálisis, trasplante renal..) fue del 0,50 (IC 95% 0,32–0,77). El metaanálisis posterior entre EMPEROR-Reduced and DAPA-HF confirmó estos resultados.

En cuanto a la mejoría de los resultados renales y CV en pacientes sin DM pero con ERC el estudio que nos proporciona más datos es el DAPA-CKD; un estudio que tuvo un seguimiento de 2,4 años, que fue interrumpido precozmente como el CREDENCE;  y como vimos se realizó en 4.304 pacientes con o sin DM2 con FGe entre 25-75 ml/min/1,73m2 (media de 43,1 desviación standard –DE- 12,4 ml)  y albuminuria entre 200-5000 mg (media de 949 mg/g, el 90% más de 300 mg/g), y una edad media de 62 años, La mayoría ellos tenían un BSRA (97%).

Según éste, la dapagliflozina redujo en riesgo de un objetivo compuesto renal, generando un número necesario para tratar (NNT) para evitar un evento primario de 19, es decir, muy bajo. Unos beneficios que se mantuvieron en pacientes sin DM2 o un HR 0,64 (IC 95% 0,52–0,79) frente a 0,50 (IC 95% 0,35–0,72), o un HR 22%  más bajo en los que no tenía DM2.

Unos resultados que respaldaban al estudio CREDENCE.

Este repaso que nos da este artículo avala a los iSGLT2 como fármacos principalmente cardio y nefroprotectores que además de que mejoran la glucemia en pacientes con DM2 y función renal conservada. Y unos efectos renales que no solo se aprecian en los pacientes con DM2.

Beatriz Fernandez-Fernandez, Pantelis Sarafidis, Mehmet Kanbay, Juan F Navarro-González, María José Soler, Jose Luis Górriz, Alberto Ortiz. Editorial: SGLT2 inhibitors for non-diabetic kidney disease: drugs to treat CKD that also improve glycaemia. Clin Kidney J . 2020 Oct 9;13(5):728-733. doi: 10.1093/ckj/sfaa198. eCollection 2020 Oct.

Janani Rangaswami, Vivek Bhalla, Ian H de Boer, Alexander Staruschenko, Johanna A Sharp, Radhika Rajgopal Singh, et al , American Heart Association Council on the Kidney in Cardiovascular Disease; Council on Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology; Council on Cardiovascular and Stroke Nursing; Council on Clinical Cardiology; and Council on Lifestyle and Cardiometabolic Health. Cardiorenal Protection With the Newer Antidiabetic Agents in Patients With Diabetes and Chronic Kidney Disease:. 2020 Sep 28;CIR0000000000000920. doi: 10.1161/CIR.0000000000000920. Online ahead of print.

Perkovic V, Jardine MJ, Neal B, et al. Canagliflozin and renal outcomes in type 2 diabetes and nephropathy. N Engl J Med 2019 April 14. doi: 10.1056/NEJMoa1811744.

Wheeler DC, Stefansson BV, Batiushin M, Bilchenko O, Cherney DZ, Chertow GM, et al. The dapagliflozin and prevention of adverse outcomes in chronic kidney disease (DAPA-CKD) trial: baseline characteristics. Nephrol Dial Transplant (2020) 1-12. DOI: 10.1093/ndt/gfaa234


25 de noviembre de 2020

Efectos de la insulina basal sobre el perfil lipídico

Efectos de la insulina basal sobre el perfil lipídico 

Un porcentaje cercano al 20% de nuestros pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) precisa tratamiento sustitutorio mediante insulina (INS) para controlar su glucemia.

La INS, al ser una hormona, ha tenido mala fama a nivel cardiovascular (CV), pues siempre se pensó que aceleraba la arteriosclerosis, hasta que el estudio Outcome Reduction with an Initial Glargine Intervention (ORIGIN), que comentamos en este blog ya hace años (2012), sobre pacientes con múltiples factores de riesgo CV (FRCV) con prediabetes y durante un seguimiento de 6,2 años  demostró que no incrementaba el riesgo cardiovascular (RCV) ni la mortalidad CV (MCV), concretamente en éste no se incrementó la incidencia de infarto agudo de miocardio (IAM) en el grupo de la INS glargina (INSG).

En general se entiende que la INS suprimiría la lipolisis periférica e inhibiría la producción de triglicéridos (TRIG) y las low-density lipoprotein cholesterol (LDL-c) por los hepatocitos a la vez que induciría el aclaramiento de estas últimas y la síntesis de high-density lipoprotein cholesterol (HDL-c) al activar la apolipoproteína A1 hepática.

Aún así, la realidad, aún el tiempo transcurrido, es que la acción de la INS  sobre los lípidos no es del todo conocida. Se sabe que la normalización de la glucemia con la INS mejora el perfil lipídico, sobretodo los TRIG, sin embargo, no se conoce el efecto del tratamiento crónico con INS sobre algo tan corriente como los niveles de colesterol total.
En el corto espacio de tiempo del ORIGIN tanto el colesterol total como las LDL-C fueron parecidas en ambos brazos, pacientes con INSG como sin ella, lo que apuntaba que el tratamiento crónico no modificaría estos niveles lipídicos.

Un estudio de H C Gerstein tambien con INSG (206) frente terapia convencional (199) durante 24 semanas al tiempo que reducía la HbA1c también lo hacían los lípidos, fueran los HDL-c y los TRIG.

Existen, sin embargo, revisiones sistemáticas de los antidiabéticos no insulínicos (ADNI) frente a placebo y su relación con los cambios del perfil lipídico (Monami et al), mostrando como los inhibidores de la dipeptidilpeptidasa 4   (iDPP-4), la acarbosa y la pioglitazona  tendrían un perfil favorable. Y en el segundo escalón en asociación con metformina (MET) sea con iDPP-4 o los agonistas   glucagon-like peptide-1 (aGLP-1) mejorarían el perfíl lipídico. Los aGLP1 en concreto reducirían el colesterol total, las LDL-c, y los TRIG pero no de manera significativa las HDL-c.

Faltaba, con todo, conocer los efectos de los ADNI frente a la INS basal (INSB) en el perfil lipídico, de ahí que esta revisión sistemática con metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados (ECA) comparando los diversos ADNI frente a la INSB en pacientes con DM2 sea pertinente.
La búsqueda se hizo sobre ECA que documentaran cambios en los parámetros lipídicos (colesterol, TRG, LDL-c,HDL-c) en pacientes con DM2 distribuidos aleatoriamente entre INSB u otra clase de ADNI hasta octubre del 2019 en bases de datos médicas como PubMed, ISI Web of Science, Scopus, www.clinicaltrials.gov, y la Cochrane Central Register of Controlled Trials. Se utilizó una metodología sistemática según la Guía de Práctica Clínica  PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) 
De 1.949 artículos inicialmente identificado solo 23 cumplieron criterios de inclusión y se introdujeron en el metaanálisis. De éstos 18 estudios documentaron cambios en los parámetros lipídicos, y 5 solo 3 componentes exclusivamente. En total se incluyeron a 14.133 individuos. 
La INSB fue la INSG en 18 estudios y la INS neutral protamine Hagedorn (NPH) en 4. En 12 estudios el comparador fue un aGLP-1, y las glitazonas (GTZ) en 5 estudios y las sulfonilureas (SU) con o sin metformina (MET) en 3. 

Según este metaanálisis los niveles de colesterol total y de LDL-c estuvieron significativamente más bajos en terapias con aGLP-1 cuando se comparaba con INSB, o una diferencia media de  –3,80 (IC 95% –6,30 a –1,30 mg/dl, p inferior a 0,001) en el primero y de  –4,17 (IC 95% –6,04 a –2,30 mg/dl p inferior a 0,0001), en el segundo parámetro.

No se encontraron diferencias entre la INSB y las iDPP-4 o frente al tratamiento habitual (SU ± MET). Las GTZ, sin embargo, si bien generaron una mejoría significativa en las HDL-c, diferencia media de 3,55 (IC 95% 0,55 a 6,56 mg/dl, p  0,02) incrementaron tanto los TRIG, diferencia media de 16,20 (IC 95% 9,09 a 23,31 mg/dl, p inferior a 0, 001), como las LDL-c, diferencia media de  5,19 (IC 95%  –3.00 a 13,39 mg/dL, p 0, 21).  En comparación con la terapia standard (MET y /o SU) la INSB fue superior en la reducción de los TRIG, diferencia media de  3,8 (IC 95% 0,99 a 6,63 mg/dl, p  0,008).

Concluyen que los aGLP-1 serían superiores a la INSB en el control de los TRIG y del LDL-c. Pero la INSB sería efectiva en la reducción de los TRIG. Las GTZ mejorarían las HDL-c aunque incrementarían los TRIG y las LDL-c, básicamente por la rosiglitazona.  La terapia standard y los iDPP-4 no tendría ningún efecto sobre los niveles lipídicos.

Según los autores este sería el primer metaanálisis de ECA que compararía los efectos de los ADNI con la INSB sobre el perfil lipídico.
Según este análisis los aGLP1 continuarían siendo los elegidos frente a la INS pues al tiempo que tienen una eficacia en la reducción de la HbA1c semejante, tienen un menor riesgo de hipoglucemias, mayor reducción de peso, y en este caso mejor perfil lipidico.  Y mejoran a su vez, como han demostrado los ECA de no inferioridad CV, el RCV en pacientes con DM2 (liraglutide, semaglutide, albiglutide y dulaglutide).

El artículo completo se puede leer desde medscape.

Mauro Rigato; Angelo Avogaro; Saula Vigili de Kreutzenberg; Gian Paolo Fadini. Effects of Basal Insulin on Lipid Profile Compared to Other Classes of Antihyperglycemic Agents in Type 2 Diabetic Patients.  J Clin Endocrinol Metab. 2020;105(7):2464-2474. 

The ORIGIN Trial Investigators.  Basal Insulin and Cardiovascular and Other Outcomes in Dysglycemia.  N Engl J Med. 2012 Jun 11. [Epub ahead of print]

H C Gerstein 1, J-F Yale, S B Harris, M Issa, J A Stewart, E Dempsey.  A randomized trial of adding insulin glargine vs. avoidance of insulin in people with Type 2 diabetes on either no oral glucose-lowering agents or submaximal doses of metformin and/or sulphonylureas. The Canadian INSIGHT (Implementing New Strategies with Insulin Glargine for Hyperglycaemia Treatment) Study. Randomized Controlled Trial Diabet Med . 2006 Jul;23(7):736-42. doi: 10.1111/j.1464-5491.2006.01881.x.


22 de noviembre de 2020

La diferencia de la presión arterial entre brazos se relaciona con la retinopatía diabética

La diferencia de la presión arterial entre brazos se relaciona con la retinopatía diabética

La retinopatía diabética (RD) es la complicación más relacionada con el control metabólico del paciente con diabetes mellitus (DM) y es la principal causa de ceguera en dichos pacientes.   De ahí que el cribado periódico de la RD desde la Atención Primaria (AP) mediante  retinógrafos de cámara no midriática y la interpretación de las imágenes por parte de los médicos del primer nivel, como vimos en el anterior post sobre el Programa de detección precoz de la Comunidad Autónoma de Andalucía tras 15 años desde su implementación (Rodriguez-Acuña R et al), y el control metabólico óptimo, ayudan a evitar su aparición y en el caso de presentarse aminorar su progresión.

Sin embargo, la relación de otros factores de riesgo en la evolución de la RD como la presión arterial (PA) no queda del todo claro; si bien es cierto que a partir del clásico UK Prospective Diabetes Study (UKPDS) se recomendó el control de la PA como una forma de prevención de la pérdida visual en pacientes con DM2 y RD. Otros estudios como el Wisconsin Epidemiologic Study of Diabetic Retinopathy (WESDR) no encontró relación entre el control intensivo de la PA sobre la progresión de la RD sugiriendo que el beneficio en la progresión de la RD se encontraría en el control de una hipertensión arterial (HTA) descontrolada, sin  más.

Por otro lado se ha sugerido que diferencias en la PA entre los brazos (DPAIB) de ≥ 10 mmHg estaría asociada con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), enfermedad arterial periférica (EAP), y de la mortalidad por cualquier causa (MCC). 
Una DPAIB de ≥ 10 mmHg  tendría una prevalencia entre un 2-2,9% de la población general y de entre un 9-10% de los pacientes con DM2. Una diferencia que se interpreta que está relacionada con la ECV más precoz del paciente con DM2, de ahí que sea interesante determinara la asociación entre la DPAIB y las complicaciones vasculares del paciente con DM.

Un estudio de Clark CE et al sugirió que una ≥ 15 mmHg  estaría asociada con la RD en un grupo de pacientes con DM diversos (fueran DM2, DM tipo 1 –DM1-, inducidos por corticoides y en la DM gestacional -DG).
De ahí que el objetivo de este estudio sea estudiar este propósito, la repercusión de la DPAIB sistólica sobre las complicaciones vasculares del paciente con DM, incluyendo la prevalencia de la RD, la proteinuria y la enfermedad renal crónica (ERC).

Se trata de un estudio realizado sobre pacientes con DM2 del Veterans Health Service Medical Center (Seoul, Korea) entre agosto del 2011 y marzo del 2019. Se incluyeron a aquellos que tenían la DPAIB sistólica realizada y rechazando a aquellos con diversos criterios de exclusión como estenosis de la subclavia, alteraciones vasculares….

Al final se incluyeron a 563 pacientes. La  DPAIB sistólica se determinó como parte del procedimiento del índice tobillo/brazo (ITB) estándar utilizando un aparato VP-1000 Plus, Omron Co, tras 5 minutos de reposo en decúbito supino y a nivel del corazón, y repitiéndose dos veces. Si hubiera una diferencia de 10 mmHg entre ambas mediciones se repetiría una vez más. Se determinaron cortes en la DPAIB sistólica de 5, 10 y 15 mmHg.
Como sabemos la ITB si es inferior a 0,9 existe una sensibilidad del 90% y especificidad del 98% de detectar estenosis arterial de las extremidades inferiores (EEII) de más del 50%.

La prevalencia de una DPAIB de ≥ 5 mmHg  fue del 34,64% , de ≥ 10 mmHg del 9,77% y en los ≥ de 15 mmHg del 4,4%, que estuvo en consonancia con lo publicado en estudios previos en pacientes con DM2.
Los pacientes con DM con una DPAIB de más de 5 mmHg tuvieron un riesgo de RD en forma de  tasas aleatorias de riesgo “adjusted odds ratio” (OR) 1,48 (IC 95% 1,01–2,18); por encima de 10 mmHg de OR 1,80 (IC 95% 0,99–3,22) y si estaba por encima de 15 mmHg un OR 2,29 (IC 95% 1,00–5,23) tras los ajustes correspondientes.
A su vez se encontraron unas asociaciones significativas entre la DPAIB y la presencia de proteinuria en valores de DPAIB superiores a 5 mmHg OR 1,68 (IC 95% 1,15–2,44) y a 10 mmHg de OR 1,89 (IC 95% 1,05–3,37).

Por lo que concluyen que existiría una asociación entre las DPAIB y la presencia de RD a partir de diferencias del más de 5 mmHg y sin interacción con los valores de la presión arterial sistólica (PAS).
La DPAIB podría considerarse como una variable intermedia de complicaciones vasculares en pacientes con DM2.

Con este estudio se plantea, al  modo de otros investigadores como Tanaka et al que la DPAIB podría considerarse como un nuevo marcador de riesgo de arteriosclerosis subclínica en el paciente con DM2, y el estudio que comentamos no solo con esto si no con complicaciones microvasculares (RD, microalbuminuria).

El hecho que se haya realizado sobre una cohorte retrospectiva de pacientes varones (80%) y mayores (edad media de 70,25 años, frente a 63 años de estudios previos) y en un solo centro estudiado genera un sesgo que puede limitar las conclusiones de este estudio, habida cuenta que la proporción de FRCV de éstos fue superior a la población con DM2 general, así la HTA fue del 83,7% y la dislipemia del 73,4%.
La explicación fisiopatológica de los resultados se encontraría en que la RD se produce a consecuencia de una hiperperfusión vascular de la retina. El aumento de flujo sanguíneo en la misma sería causa de daño vascular, disfunción endotelial y alteración de la membrana basal y remodelado de la matriz extracelular. 

Ji Hyun Lee, Ye An Kim, Young Lee, Woo-Dae Bang, Je Hyun Seo Association between interarm blood pressure differences and diabetic retinopathy in patients with type 2 diabetes. Diab Vasc Dis Res . Jul-Aug 2020;17(7):1479164120945910. doi: 10.1177/1479164120945910.

Rodriguez-Acuña R, Mayoral E, Aguilar-Diosdado M, Rave R, Oyarzabal B, Lama C, Carriazo A, Martinez-Brocca MA. Andalusian program for early detection of diabetic retinopathy: implementation and 15-year follow-up of a population-based screening program in Andalusia, Southern Spain. BMJ Open Diabetes Res Care. 2020 Oct;8(1):e001622. doi: 10.1136/bmjdrc-2020-001622. PMID: 33020135; PMCID: PMC7536837.

UK Prospective Diabetes Study Group. Tight blood pressure control and risk of macrovascular and microvascular complications in type 2 diabetes: UKPDS 38: UK Prospective Diabetes Study Group. BMJ 1998; 317: 703–713.

Klein R, Klein BE, Moss SE, et al. Is blood pressure a predictor of the incidence or progression of diabetic retinopathy? Arch Intern Med 1989; 149: 2427–2432

Clark CE, Steele AM, Taylor RS, et al. Interarm blood pressure difference in people with diabetes: measurement and vascular and mortality implications: a cohort study. Diabetes Care 2014; 37: 1613–1620

Tanaka Y, Fukui M, Tanaka M, et al. The inter-arm difference in systolic blood pressure is a novel risk marker for subclinical atherosclerosis in patients with type 2 diabetes. Hypertens Res 2014; 37: 548–552.


18 de noviembre de 2020

Programa andaluz de detección precoz de la retinopatía diabética: implementación y seguimiento a 15 años de un programa de cribado poblacional en Andalucía.

Programa andaluz de detección precoz de la retinopatía diabética: implementación y seguimiento a 15 años de un programa de cribado poblacional en Andalucía.

Comentario de Joan Francesc Barrot de la Puente @JoanBarrot

La retinopatía diabética (RTDM) es una complicación microvascular y neurodegenerativa que su prevalencia aumenta con la duración de la enfermedad y con un alto riesgo de discapacidad visual grave. Así, 20 años después del diagnóstico, la mayoría los pacientes tendrán algún grado de RD. 

Estudios anteriores han demostrado una variación considerable en la prevalencia de la RD. Yau y col. (Diabetes Care) en 2012 estimó en un metaanálisis (n  22.896) la prevalencia global de la RTDM en un 34,6 % para cualquier RD, un 6,96 % para la RD proliferativa (RDP), un 6,81 % para el edema macular diabético (EMD) y un 10,2 % para la RD que amenaza la visión (RDP o EMD). 

Rodríguez et al. con base de datos del Spanish Information System for the Development of Research in Primary Care (SIDIAP), examinaron las retinografías de 108.723 pacientes con DM2, con una prevalencia general de cualquier grado de RD del 12,2%, un 7,5% RD no proliferativa (RDNP) leve, 3,3% RDNP moderada, 0,86% RDNP grave, 0,36% RDP. 

La  Federación Internacional de la Diabetes (IDF) y la organización asociada de Enfermedad ocular diabética han analizado recientemente la prevalencia de la RD en todo el mundo a partir de 32 artículos (n 543.448) publicados desde el 2015 al 2019. De los 9 estudios de Europa se incluye el de Rodríguez et al. estimando la prevalencia global de RD del 27 % para cualquier RD que comprende 25,2% con RDNP, 1,4% RDP y 4,6% EMD. La prevalencia más baja se registró en Europa con un 20,6% y la más alta en África con un 33,8%.

El estudio que comentamos es el análisis del programa de detección precoz de la RD de la población con Diabetes (DM) en Andalucía y el impacto a largo plazo entre el 2005 y 2019. Sus objetivos son: estudiar la incidencia de la RD, cómo ha cambiado con el tiempo, y valorar el aporte del programa en reducir la carga de discapacidad visual de la población andaluza diagnosticada de DM. Los datos poblacionales del programa se complementaron con los incluidos en la Base de Datos de Población Sanitaria de Andalucía, dentro del el Sistema Sanitario Público de Andalucía.

Se toman tres fotografías de cada fondo de ojo, centrado en la mácula, nasal, y campos temporales superiores, respectivamente. Se dilatan las pupilas con tropicamida al 1% (salvo contraindicación). 
La severidad de la 
RD se clasifica según la escala Internacional. Las retinografías que muestran resultados positivos o no concluyentes se transfieren a través de una plataforma telemática a los servicios de oftalmología de reevaluación y derivación del paciente al oftalmólogo cuando sea necesario. Se dispone de, 203 retinógrafos (incluidas 44 unidades móviles de retinografía).

Se incluyeron 429.791 pacientes con, al menos, una prueba realizada, de la cual, 407.762 personas sin RD previamente conocida entre enero de 2005 y junio de 2019.Se realizaron 2,22 ± 1,47 (media ± DE) retinografías por paciente. Un 84,3% de las retinografías se clasificaron como "no patológicas", un 5,9% fueron no evaluables, y 3,3% mostraron otros hallazgos. 

Se detectó RD asintomática (cualquier grado de RD) en 5,9% de las retinografías, la mayoría (94,2%) se clasificaron como RDNP leve a moderado. La incidencia acumulada de RD y la RD que amenaza la visión fue 11% (IC del 95%: 10,8 a 11,1) y 1,5% (IC del 95%: 1,5 a 1,6), respectivamente. 

El riesgo de incidencia anual por año de reclutamiento también disminuyó progresivamente del 22% en 2005 a 3,2% para  2019.
La cobertura estimada del programa muestra un crecimiento lineal desde el inicio del programa. En 2011, el 48,9% alcanzó el objetivo del programa. En 2014, subió al 75% y, a finales de 2018, casi el 90% de la población objetivo lo alcanzó. La mejora del reclutamiento supone en consecuencia, menor riesgo de desarrollar RD. 

El porcentaje de nuevos registros anuales de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) en Andalucía por RD disminuyó, del 12,8% en 2004 al 6,1% en 2018. 

De la misma manera, la incidencia y prevalencia de RD por cada 1000 personas con DM disminuyó dramáticamente durante la última década de 20,1 a 4,6 y de 2,5 a 1,5, respectivamente. 

El programa ha demostrado efectividad clínica debido a su impacto real sobre las complicaciones en personas con diabetes.

El tamaño de la muestra es una de las principales fortalezas de este estudio. Es uno de los mayores estudios de base poblacional publicados hasta la fecha. Al igual que la mayoría de los programas de detección, no se ha diseñado para evaluar ni la gravedad de la RD ni su progresión.

Hay una gran disparidad de resultados en los diferentes programas de detección de RD en todo el mundo, que pueden deberse principalmente a diferencias en los criterios de inclusión en cada uno de los programas de cribado, lo que limita la comparación de resultados en términos de detección de RD e incidencia. El programa obtuvo el reconocimiento de buena práctica por dos organismos independientes, el Ministerio de Sanidad español y la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Felicidades a los compañeros de Andalucía.

A la declaración que se repite en todos los foros: “uno de cada tres pacientes con DM presenta algún grado de RD”, debemos privar de atributos míticos esta sentencia. 

Rodriguez-Acuña R, Mayoral E, Aguilar-Diosdado M, Rave R, Oyarzabal B, Lama C, Carriazo A, Martinez-Brocca MA. Andalusian program for early detection of diabetic retinopathy: implementation and 15-year follow-up of a population-based screening program in Andalusia, Southern Spain. BMJ Open Diabetes Res Care. 2020 Oct;8(1):e001622. doi: 10.1136/bmjdrc-2020-001622. PMID: 33020135; PMCID: PMC7536837.

Rodriguez-Poncelas A, Miravet-Jiménez S, Casellas A, Barrot-De La Puente JF, Franch-Nadal J, López-Simarro F, Mata-Cases M, Mundet-Tudurí X. Prevalence of diabetic retinopathy in individuals with type 2 diabetes who had recorded diabetic retinopathy from retinal photographs in Catalonia (Spain). Br J Ophthalmol. 2015 Dec;99(12):1628-33. doi: 10.1136/bjophthalmol-2015-306683. Epub 2015 Jun 18. PMID: 26089211; PMCID: PMC4680151.

Thomas RL, Halim S, Gurudas S, Sivaprasad S, Owens DR. IDF Diabetes Atlas: A review of studies utilising retinal photography on the global prevalence of diabetes related retinopathy between 2015 and 2018. Diabetes Res Clin Pract. 2019 Nov;157:107840. doi: 10.1016/j.diabres.2019.107840. Epub 2019 Nov 14. PMID: 31733978


15 de noviembre de 2020

COVID-19: El “gozo en un pozo”, las estatinas no mejoran la mortalidad de los pacientes con diabetes y COVID-19

COVID-19: El “gozo en un pozo”, las estatinas no mejoran la mortalidad de los pacientes con diabetes y COVID-19

Hace escasos días afirmamos que  las estatinas mejoran la supervivencia de los pacientes con diabetes (DM) y Coronavirus disease 2019 (COVID-19)  a raíz de los resultados de un estudio observacional retrospectivo (Omar Saeed et al) realizado en el Montefiore Medical Centerin del Bronx (Nueva York) sobre pacientes ingresados con  el diagnóstico de infección de COVID-19 entre marzo y mayo del 2020. Los pacientes se diferenciaron entre aquellos que recibieron estatinas y aquellos que no y se determinó la mortalidad de ambos grupos durante dicho período. 

Se utilizaron diversos métodos estadísticos para asegurar los resultados dentro de los cuales se utilizó un sistema de emparejamiento por propensión (“propensity score matching”) y un sistema de ponderamiento de la posibilidad tratamiento inverso (IPTW) con los que evaluar la asociación entre la utilización de estatinas y el fallecimiento durante el período de ingreso.

Se estudiaron a 4.252 pacientes con COVID-19, de éstos 983 tenían DM2 y utilizaban estatinas. Según el sistema de emparejamiento por propensión el hazard ratio (HR) fue de 0,88 (IC 95% 0,83-0,94, p 0,01) y el IPTW de HR 0,88 (IC 95% 0,84-0,92, p inferior a 0,01). Destacando con ello un 12% menor riesgo de muerte en ingreso de los pacientes con DM y COVID-19 de aquellos que utilizaban estatinas frente a los que no, algo que no se demostró en los ingresados con COVID-19 pero sin DM. Tras estos resultados concluimos que para dejar el tema sentado se debería realizar un ensayo clínico aleatorizado (ECA). 

Un día después de publicar este comentario nos dimos cuenta que a la vez que este artículo salió  otro estudio (Cariou et al), en este caso francés y multicéntrico, con resultados completamente distintos. Por lo que quedamos en hacer un análisis y comentario de éste.

Comentamos como la gravedad de la infección por el COVID-19 se relaciona con un estado proinflamatorio con distres respiratorio y fallo multiorgánico que se manifiesta con la elevación de marcadores serológicos de inflamación general del tipo proteína C reactiva, interleuquina -6, ferritina… marcadores que son predictivos de la evolución del proceso.  Las estatinas en este sentido, dado que tienen propiedades antiinflamatorias, pleiotrópicas y antioxidantes, a la vez que actúan sobre la actividad plaquetar, podrían tener un efecto beneficioso en la infección por la COVID-19, si bien es cierto, que comentamos,  que se había demostrado  en modelos animales que incrementarían los receptores de membrana plasmática, los ACE1 (angiotensin-converting enzyme) lo que facilitaría la entrada de la COVID-19 en las células.  

Es en este sentido que el trabajo de Bertrand Cariou et al, en la línea del ya comentado trabajo de Omar Saeed et al, evaluó la asociación entre la utilización rutinaria de estatinas en pacientes con DM2 con infección COVID-19 provenientes del estudio “Coronavirus–Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2 and Diabetes Outcomes” (CORONADO).

Como aquel se trata de un estudio observacional en este caso multicéntrico nacional que describe las características fenotípicas y el pronóstico de los pacientes con DM ingresados con la infección con COVID-19 entre el 10 de marzo al 10 de abril de este año en 68  hospitales de Francia.

El objetivo compuesto primario combinó la intubación traqueal con ventilación respiratoria asistida y/o el fallecimiento dentro de los 7 días del ingreso, con un seguimiento adicional de 28 días tras el mismo. 
Solo se introdujeron en análisis aquellos pacientes del estudio CORONADO que tuvieran DM2 con información sobre el uso rutinario de estatinas.

Para minimizar la influencia de factores confusores en el análisis se utilizó, al igual que en el estudio de Omar Saeed et al, un sistema de puntuación mediante emparejamiento por propensión. A su vez aplicó un modelo de regresión logística combinando variables seleccionadas según su relevancia en la práctica clínica y/o relevancia estadística y un IPTW.

De los 2.449 pacientes con DM2 analizados (881 mujeres y 1568 varones, con edad media de 70,9± 12,5 años, 1192 (49%) utilizaban estatinas antes de ser ingresados.
Según el análisis las tasas del objetivo primario fueron parecidas entre aquellos que utilizaban y los que no estatinas, así 29,8% frente a  27,0%, siendo la  p  0,1338, a los 7 días y de 36,2% frente a 33,8%, p  0,2191 a los 28 días de seguimiento tras el ingreso respectivamente, sin alcanzar en ambos casos la significación estadística.

Sin embargo, lo más importante es que las tasas de mortalidad fueron significativamente más altas en el grupo de la utilización de estatinas a los 7 días 12,8 del grupo de estatinas frente al   9,8% de los controles sin ellas,  p  0,02;  y a los 28 días del ingreso 23,9 frente a  18,2% respectivamente p inferior a 0,001 a los 28 días del ingreso.

Tras aplicar la IPTW, las asociaciones estadísticas se mantuvieron en el grupo de las estatinas frente al que no, en los objetivos primarios a los 7 días, odds ratio (OR) 1,38  (IC 95% 1,04–1,83) y en la mortalidad en ambos espacios temporales, a los 7 días OR 1,74  (IC 95% 1,13–2,65) y a los 28 días del ingreso OR 1,46 (IC 95% 1,08–1,95).

Concluyen, al contrario del los resultados de Omar Saeed et al el tratamiento rutinario con estatinas se asociaría con un incremento de  la mortalidad en pacientes con DM2 en pacientes ingresados por COVID-19.

Las diferencias entre los estudios tendrían que ver con el tipo de pacientes ingresados, más graves en el estudio francés (42% de complicaciones CV), señalan.

Un jarro de agua fría sobre unas conclusiones inicialmente esperanzadoras que nos deja sumidos en la duda hasta que un ECA bien diseñado nos las despeje.

Bertrand Cariou , Thomas Goronflot , Antoine Rimbert , Sandrine Boullu , Cédric Le May , Philippe Moulin , et al CORONADO investigators. Routine use of statins and increased mortality related to COVID-19 in inpatients with type 2 diabetes: Results from the CORONADO study.  Diabetes Metab . 2020 Oct 19;S1262-3636(20)30153-1. doi: 10.1016/j.diabet.2020.10.001. Online ahead of print.

Omar Saeed , Francesco Castagna , Ilir Agalliu , Xiaonan Xue , Snehal R Patel , Yogita Rochlani , et al. Statin Use and In-Hospital Mortality in Diabetics with COVID-19. J Am Heart Assoc . 2020 Oct 23;e018475. doi: 10.1161/JAHA.120.018475. Online ahead of print.