17 de diciembre de 2020

Efectividad entre los inhibidores de SGLT2, los agonistas GLP-1, los inhibidores de DPP-4 y las sulfonilureas sobre objetivos renales. Bases de datos de atención médica.

Efectividad entre los inhibidores de SGLT2, los agonistas GLP-1, los inhibidores de DPP-4 y las sulfonilureas sobre objetivos renales. Bases de datos de atención médica.

Comentario de Joan Francesc Barrot de la Puente @JoanBarrot

La prevalencia mundial de la Diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y la enfermedad renal crónica (ERC) están en claro aumento. La ERC en el paciente con diabetes (DM) se asocia con una elevada morbi-mortalidad. La última guía publicada, en octubre de 2020, KDIGO (Kidney Disease: Improving Global Outcomes ) para el manejo de la DM en paciente con ERC, realiza la siguiente recomendación: «El manejo de la glucemia para pacientes con DM2 y ERC debe incluir el tratamiento de primera línea con metformina (MET) y los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2(iSGLT2) y farmacoterapia adicional según sea necesario para el control glucémico». 

La revisión de Beatriz Fernandez-Fernandez et al. recientemente publicada en el blog avala a los iSGLT2 como fármacos con mejoría renal y cardiovascular.Y unos efectos renales que no solo se aprecian en los pacientes con DM2.

En los últimos años, varios ensayos clinicos aleatorizados(ECA) sugieren que, en comparación con placebo, los iSGLT2 y los análogos del receptor del péptido-1 similar al glucagón(aGLP-1) reducen el riesgo de resultados renales adversos. Sin embargo, solo disponemos de un análisis secundario de un ECA (Canagliflozin treatment and Trial Analysis-Sulfonylurea (CANTAYA-SU)), que mostró en comparación con glimepirida (una sulfonilurea -SU), el iSGLT2 canagliflozina ralentizó el deterioro de la función renal y redujo la albuminúria. 

El objetivo del estudio es abordar la necesidad no resuelta con datos del mundo real de la efectividad comparativa del uso de los nuevos iSGL2 y los aGLP-1 frente a la terapia AntiDiabéticos No Insulínicos (ADNI) mas antigua y de menor coste, incluidos los inhibidores de la dipeptidilpeptidasa 4  (iDPP-4) y las sulfonilureas (SU), sobre el riesgo de resultados renales entre las personas con DM2. Se utilizan datos observacionales de usuarios del Veterans Affairs (VA) estadounidense (n 605.345) después del 1 de octubre de 2016 seguidos durante 3 años. El objetivo principal fue el tiempo transcurrido hasta la aparición del resultado compuesto de la disminución de la tasa de Filtración Glomerular estimada (FGe) al 50%, enfermedad renal terminal (primer registro de diálisis, trasplante de riñón o FGe inferior a 15 ml /min /1,73 m2 ) o mortalidad por todas las causa (MCC). 

Definimos el efecto por intención de tratar y el efecto por protocolo. Se realizaron análisis de subgrupos sobre la base de la FGe inicial (mayor o igual a 90 ml/min, inferior a 90 ml/min, superior o igual a 60 ml/min, inferior a 60 y mayor o igual a  45 ml/min e inferior a 45 ml / min /1,73 m2), uso o no de MET inicial, presencia o ausencia de enfermedad cardiovascular (ECV), categoría de índice de masa corporal (IMC )( inferior o igual a 25, superior a 25 e inferior 30 y superior a 30 kg /m2) y edad en inicio (mayor o igual a 65 y inferior a 65 años de edad). En el  análisis de pérdida de peso (definido como una disminución del índice de masa corporal -IMC- mayor del 10%), en comparación los pacientes con SU los que usaban iSGLT2, aGL-1 y iDPP4 tenían una mayor probabilidad de reducción del IMC; tanto los iSGLT2 como los aGLP-1 se asocian con una mayor probabilidad de disminución que los iDPP4.

Los análisis por protocolo sugieren que en comparación el brazo con SU, los tratados con iSGLT2, los aGLP-1 y los iDPP-4 tenían un riesgo menor del resultado compuesto en todas las categorías de FGe, con un hazard ratio (HR) 0,55 [IC 95%; 0,46 - 0,67], HR 0,62 [IC 95%; 0,52 - 0,75], y un HR 0,89[IC 95%; 0,84 - 0,95], respectivamente. Si bien no observaron una diferencia estadisticamente significativa en el riesgo entre los brazos de iSGLT2 y GLP-1 (HR 0,89 [IC 95%; 0,68 - 1,15]).

 Tanto iSGLT2 como aGLP-1 tenían un riesgo más bajo del resultado compuesto renal que iDPP-4 (HR 0,62 [IC 95%; 0,51 – 0,75], HR 0,70 [IC 95%; 0,58 – 0,85], respectivamente, excepto en aquellos con FGe superior a 90 ml/min, lo que puede explicarse por la menor tasa de eventos en este subgrupo. Los hallazgos fueron consistentes en múltiples análisis de sensibilidad. 

Los autores destacan sus limitaciones: usan datos observacionales del mundo real (VA) y la mayoría corresponde a varones, blancos y mayores que pueden limitar la generalización de los resultados del estudio. No examinaron el riesgo de progresión de la ERC (albuminuria ) y no examinó el riesgo de eventos adversos. Al mismo tiempo tiene unas fortalezas: uso de base de datos de alta calidad metodológicas, el diseño para emular un objetivo en cuatro brazos . 

El estudio analizado en los pacientes con DM2, el tratamiento con iSGLT2 o aGLP-1 en comparación con los iDPP-4 o las SU se asocia a un menor riesgo de resultados renales adversos. 

Este estudio complementa la evidencia de eficacia por los diferentes ECA lo que sugiere que el beneficio de iSGLT2 en la desaceleración de la progresión de la enfermedad renal está presente independiente de la FGe basal.

Xie Y, Bowe B, Gibson AK, McGill JB, Maddukuri G, Yan Y, Al-Aly Z. Comparative Effectiveness of SGLT2 Inhibitors, GLP-1 Receptor Agonists, DPP-4 Inhibitors, and Sulfonylureas on Risk of Kidney Outcomes: Emulation of a Target Trial Using Health Care Databases. Diabetes Care. 2020 Nov;43(11):2859-2869. doi: 10.2337/dc20-1890. Epub 2020 Sep 16. PMID: 32938746.

KidneyDisease: Improving Global Outcomes (KDIGO) Diabetes WorkGroup. KDIGO 2020 Clinical Practice Guideline for Diabetes Management in ChronicKidneyDisease. KidneyInt. 2020 Oct;98(4S):S1-S115. doi: 10.1016/j.kint.2020.06.019. PMID: 32998798.

Beatriz Fernandez-Fernandez, PantelisSarafidis, Mehmet Kanbay, Juan F Navarro-González, María José Soler, Jose Luis Górriz, Alberto Ortiz. Editorial: SGLT2 inhibitors for non-diabetic kidney disease: drugs to treat CKD thatalso improve glycaemia. Clin Kidney J . 2020 Oct 9;13(5):728-733. doi: 10.1093/ckj/sfaa198. eCollection 2020 Oct.


 

13 de diciembre de 2020

La polipíldora con o sin aspirina

 La polipíldora con o sin aspirina


En ocasiones hemos hablado de la asociación de fármacos en una misma presentación (una polipíldora) como manera de afianzar la adherencia terapéutica. Lo vimos con un trabajo de Wang et al con la combinación de antihipertensivos, un post-hoc del estudio Triple Pill vs Usual Care Management for Patients With Mild-to-Moderate Hypertension (TRIUMPH)  sobre fármacos antihipertensivos.

Con todo utilizar presentaciones en dosis fijas de fármacos (CDF) es frecuente tanto en fármacos antidiabéticos (DM) como en antihipertensivos (HTA); dos fármacos en la DM y hasta tres en el tratamiento de la HTA. En las dislipemias también existen presentaciones con dos fármacos, uno de ellos una estatina. Con ello se asegura la adherencia terapéutica, se reduce la inercia clínica y facilita la consecución de los objetivos terapéuticos.

Estudios con doble terapia en la HTA como el  Simplified Treatment Intervention to Control Hypertension (STITCH) demostraron que a los 6 meses se incrementaron la proporción de pacientes que alcanzan los objetivos en un tiempo determinado. En el  TRIUMPH sobre 700 pacientes con HTA en estadio leve-moderado, y diversas condiciones (ver el post al respecto); con dos grupos uno de  CDF con combinación a dosis plenas (telmisartan 40 mg, amlodipino 5 mg,  clortalidona 25 mg) mostró como el grupo de CDF antihipertensivo tuvo mayor inercia clínica que el tratamiento convencional, sin embargo, mejoró las pautas de prescripción y las tasas de control de la  presión arterial (PA)  a los 6 meses frente al tratamiento convencional. 

Hoy hablamos de una polypills (polipíldora) con diferentes familias de fármacos con las que disminuir el riesgo cardiovascular (RCV), a los efectos de prevenir básicamente el accidente vasculocerebral (AVC), el infarto agudo de miocardio (IAM) y la mortalidad CV (MCV), insuficiencia cardíaca (IC) y la revascularización.

El concepto clásico de polipíldora combina un hipolipemiante, básicamente una estatina, uno o varios  antihipertensivo, un IECA al menos, y aspirina a dosis de prevención CV. Esta última tiene evidencias encontradas, como hemos visto en este blog.

De ahí que se diseñara este estudio,  el TIPS-3 (The International Polycap Study 3), un ensayo clínico aleatorizado (ECA) con diseño factorial 2x2 comparando separadamente una polipildora con estatina y diferentes fármacos antiHTA (40 mg de simvastatina, 100 mg de atenolol, 25 mg de hidroxiclorotiazida, y 10 mg ramipril) frente al placebo,  una aspirina 75 mg (cubierta entérica) sola frente al placebo, y la polipíldora además de la aspirina frente a placebo, con el fin de evaluar la reducción de la incidencia de eventos cardiovasculares (EvCV) en personas sin enfermedad cardiovascular (ECV). Y un tercer grupo, cuyos resultados no se muestran en este ECA, sobre los efectos de la vitamina D mensual a dosis de 60.000 UI frente a placebo en la incidencia de fracturas y caídas.

Un estudio que se realizó en 86 centros de 9 países. La población introducida fueron varones de más de 50 años y mujeres de 55 años sin ECV conocida y según la tabla de riesgo del INTERHEART Risk Score un riesgo intermedio a  alto.
Según el análisis de 5.713 individuos aleatorizados y seguidos durante 4,6 años en el grupo de la polipíldora hubo una reducción de las  LDL-c (low-density lipoprotein cholesterol) de 19 mg por decilitro y de 5,8 mmHg de presión arterial sistólica (PAS) frente al placebo.

El objetivo primario se manifestó en 126 individuos (4,4%) del grupo de la polipíldora y en 157 (5,5%) del grupo placebo, o un hazard ratio (HR) de 0,79 (IC 95% 0,63  a  1,00).
En el grupo de la aspirina el objetivo primario se manifestó en 116 individuos (4,1%) en el grupo de aspirina frente a 134 (4,7%) del grupo placebo, o un HR de 0,86 (IC 95% 0,67 a 1,10).
Y los objetivos primarios de la polipíldora + aspirina ocurrieron en 59 participantes (4,1%) en el grupo combinado frente a 83 (5,8%) del grupo del doble placebo, o una HR de 0,69 (IC 95% 0,50 a 0,97).

La incidencia de hipotensión o mareos fue mayor en los grupos que recibieron la polipíldora frente a los distintos grupos placebo, como era de esperar.

Concluyen que el tratamiento con la polipíldora + aspirina permite reducir un 31% más el riesgo relativo de EvCV (diferencia absoluta de riesgo de 1,7%) que el placebo en pacientes sin ECV y un RCV intermedio en un análisis por intención de tratar.
Con todo, comentan la leve reducción de los FRCV ha ido a la par con la menor reducción de los EvCV esperados en base a los FRCV de la población estudiada según los estudios piloto.

Aún así, estos resultados son consistentes con el 29% de reducción del riesgo relativo (diferencia absoluta del riesgo de 1,4%) de los EvCV de los individuos que recibieron estatinas más dos fármacos antihipertensivos del estudio HOPE-3 y el 34% (diferencia absoluta de riesgo del 2,9%) del estudio PolyIran (una polipíldora con estatinas + dos antihipertensivos y aspirina).

Salim Yusuf , Philip Joseph , Antonio Dans , Peggy Gao , Koon Teo , Denis Xavier , et al., International Polycap Study 3 Investigators.  Polypill with or without Aspirin in Persons without Cardiovascular Disease. N Engl J Med . 2020 Nov 13. doi: 10.1056/NEJMoa2028220. Online ahead of print. PMID: 33186492 DOI: 10.1056/NEJMoa2028220

Nelson Wang , Abdul Salam , Ruth Webster , Asita de Silva , Rama Guggilla , Sandrine Stepien , et al, TRIUMPH Study Group Association of Low-Dose Triple Combination Therapy With Therapeutic Inertia and Prescribing Patterns in Patients With Hypertension: A Secondary Analysis of the TRIUMPH Trial. JAMA Cardiol. 2020 Jul 22. doi: 10.1001/jamacardio.2020.2739. Online ahead of print.

9 de diciembre de 2020

Coste y uso de la atención médica en pacientes con insuficiencia cardíaca en España

Coste y uso de la atención médica en pacientes con insuficiencia cardíaca en España

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

Un Sistema Sanitario universal permite el acceso a la asistencia sanitaria completa de todos los pacientes sin importar su capacidad económica o su situación personal. Este modelo, mayoritariamente seguido por todos los países europeos, trae consigo un elevado coste económico. Por otro lado, sabemos que algunos tratamientos con claros y reconocidos beneficios cardiorrenales, conllevan igualmente un sobrecoste frente a otros tratamientos igual válidos, pero que no poseen ese "extra" cardiorrenal.
En el caso de los inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT-2), son un grupo farmacológico con amplios beneficios en cuanto a la insuficiencia cardiaca (IC), que como nos refleja el DAPA-HF (Dapagliflozin And Prevention of Adverse-outcomes in Heart Failure trial), que comentamos, pueden reducir la hospitalización por la misma hasta un 30%. Conocer el coste derivado de algunos procesos y comorbilidades incluidos en ese "extra" que comentábamos, es altamente interesante.

El estudio que hoy os traemos es un análisis de los costes derivados de la IC en España. Para ello, los autores han realizado un estudio observacional y retrospectivo sobre una cohorte de pacientes obtenida de la base de datos de la vida real de la vida real BIG-PAC (sede electrónica:www.rlifedata.com).  
 En el estudio fueron incluidos 17.163 pacientes con IC y se analizaron durante los años 2015-2019. El paciente tipo es un hombre de 77,3 años, con fracción de eyección reducida (FEr) y con una clase funcional NYHA (New York Heart Association) II. El 33,9% de los pacientes presentaba diabetes tipo 2 (DM2).

Entre las comorbilidades más frecuentemente encontradas destacan, la DM2, la fibrilación auricular (FA), la enfermedad renal crónica (ERC) o antecedentes de infarto agudo de miocardio (IAM). Con respecto a los fármacos, todos los individuos contaban con medicamente específicos para la IC. Destaca el bajo valor que se le daba en 2015 a los iSGLT2, presentes tan solo en 3 pacientes (2 de ellos con DM2).

El coste derivado de la IC entre los años 2015 y 2019 fue de 15.373€ por paciente. Este coste incluye los gastos secundarios a visitas en Atención Primaria (AP), en Atención Hospitalaria, Servicios de Urgencias, hospitalización, pruebas diagnósticas y fármacos.
El coste total acumulado de los gastos fue de 11.649, 1202 y 1083 para la hospitalización, las visitas a AP y la medicación respectivamente. En general, se observó un descenso de los costes de hospitalización a medida que pasaron los años (2834€ en 2015 y 2146€ en 2019). Esto es en parte debido a la disminución de la hospitalización de pacientes entre dichos años (31,5% a 22,9%). Las hospitalizaciones por causa cardiorrenal supusieron el 88,8% total de los costes de hospitalización, siendo el 67,3% las atribuidas específicamente a hospitalización por IC. 

Los autores realizaron un subanálisis específico con la población que cumpliría los criterios de inclusión para el estudio DAPA-HF. Así, esta subpoblación contaría con un total de 3.178 pacientes con una edad media de 76,9 años, con FEr, clase funcional NYHA II en el 52,1% y DM2 en el 41,3% de los casos. El coste total acumulado derivado de la hospitalización en estos pacientes fue de 13.775€ (frente a los 11.649 de la población total del estudio). Tal y como ocurría en la muestra total, los costes derivados de la hospitalización disminuyeron cada año (3269€ en 2015 hasta 2539€ en 2019). Igualmente el mayor gasto fue por hospitalización de causas cardiorrenales (87,7%) y específicamente por IC (65,9%).

Por hacer una comparativa, los gastos derivados de la hospitalización por IC en otros países van desde 868 dólares en Corea del Sur hasta los 25.532 dólares en Alemania.

Estos datos, confirman el elevado coste económico que lleva consigo la IC. Algunos factores como la edad, la función renal, la clase funcional NYHA, o la existencia de DM, se asocian a una mayor morbimortalidad. Por tanto, las actuaciones tempranas en este tipo de paciente son mandatorias. Y es que, tal y como los autores insisten, es imprescindible la optimización terapéutica, no solo para mejorar la clase funcional y la calidad de vida, sino para reducir la morbilidad y la mortalidad. 

Démosle ese "extra" a nuestros pacientes. 

Escobar C, Varela L, Palacios B, Capel M, Sicras A, Sicras A, Hormigo A, Alcázar R, Manito N, Botana M. Costs and healthcare utilisation of patients with heart failure in Spain. BMC Health Serv Res. 2020 Oct 20;20(1):964. DOI: 10.1186/s12913-020-05828-9.

McMurray JJV, Solomon SD, Inzucchi SE, et al. Dapagliflozin in patients with heart failure and reduced ejection fraction. N Engl J Med. 2019;381(21):1995–2008. DOI: 10.1056/NEJMoa1911303


6 de diciembre de 2020

El síndrome del ovario poliquístico y los insulinosensibilizadores

El síndrome del ovario poliquístico y los insulinosensibilizadores

Hoy hablamos de un tema no diabetológico pero que se imbrica con el tratamiento de la diabetes tipo 2 (DM2) y sobre todo con su etiopatogenia (insulinorresistencia).

Las mujeres afectas de ovario poliquístico (SOPQ) son mujeres con un trastorno ginecológico y que por tanto se encuentran en tratamiento por esta especialidad y con tratamiento específico de ésta; sin embargo, como veremos en este estudio, el tratamiento del SOPQ es básicamente el clásico del paciente con DM2 con fenotipo de insulinorresistencia, de síndrome metabólico.

El SOPQ es una enfermedad que afecta al 13% de las mujeres en edad reproductiva caracterizada por períodos anovulatorios u oligovulatorios con aumento elevado de andrógenos, que se diagnostica habitualmente al margen de por la clínica específica por ecografía ginecológica. Las alteraciones menstruales y los síntomas de esterilidad se manifiestan en el 98% de las mujeres con el SOPQ, lo que no es baladí.

La patogénesis del SOPQ no ha quedado del todo dilucidada habida cuenta que intervienen diferentes cambios hormonales, sean el hiperandrogenismo, la hiperinsulinemia, y un desequilibrio en la relación entre la hormona luteinizante (LH) y la estimulante del folículo (FSH). A su vez se acompaña de alteraciones metabólicas, de inflamación general, de una glicación de las proteínas, y de estrés del retículo endoplasmático…De ahí que con frecuencia el tratamiento del ginecólogo no sea del todo holístico tratando exclusivamente aquellas alteraciones hormonales dependientes del ovario.

La SOPQ por su dependencia de la insulinorresistencia presenta  obesidad (60-70% de las mujeres), esteatosis hepática, síndrome metabólico, diabetes gestacional (DG) y DM2. Y al margen de ésto tienen mayor riesgo de cáncer uterino. 

La hiperinsulinemia por si misma reduce los niveles circulantes de la globulina transportadora de las hormonas sexuales (GTHS) aumentando los niveles de testosterona libre que a su vez inhibe la maduración folicular que es consecuencia de alteraciones menstruales incluso ciclos anovulatorios o oligovulatorios e infertilidad.

El tratamiento habitual suele ir enfocado a la regulación del ciclo  menstrual, terapia antiandrogénica, control del peso con modificación de los estilos de vida y control de la insulinorresistencia y de las alteraciones metabólicas. Se ha demostrado que una pérdida de peso entre un 5-10% mejora los objetivos metabólicos y reproductivos de este tipo de mujeres.

En este sentido la utilización de fármacos que reduzcan la insulinorresistencia, sea la metformina (MET), o las glitazonas (GTZ), o últimamente los derivados incretínicos como los análogos del péptido similar al glucagón-1 (aGLP-1) ha tenido un cierto éxito, aunque la evaluación de su eficacia de éstos aún hoy no queda clara, de ahí el interés de este metaanálisis. Un metaanálisis que compara los efectos de estos fármacos sobre la mejoría de la frecuencia menstrual como sobre los niveles de las hormonas sexuales y de los parámetros metabólicos de mujeres obesas con SOPQ. Así mismo, valoran si estas intervenciones son capaces de reducir la hiperinsulinemia y el peso corporal de estas mujeres.

Para ello se hizo una búsqueda de estudios en forma de ensayos clínicos aleatorizados (ECA) en bases de datos médicas hasta septiembre del 2019. Tras aplicar criterios de inclusión y exclusión se seleccionaron ECA analizándose mediante sistema de metaanálisis en red con un método de análisis  multivariante de efectos aleatorios.
En total se introdujeron 14 ECA y 619 mujeres en el metaanálisis. 

La comparación de la MET, o de la MET+GTZ demostró una mejoría en la restauración de la menstruación, con una diferencia media ponderada (DMP) de 3,68 (IC 95% 1,65-8,20).
De la MET y de los aGLP-1 más efectivos en la reducción de la androstenediona DMP -2,53 (IC 95% −3,96 a −1,09).
De la MET +aGLP-1 DMP 9,22 (IC 95% 5,46 a 12,98) y de la MET+GTZ,  DMP 4,30 (IC 95% 0,78 a 7,82) en reducir la GTHS. Mientras las GTZ fueron menos efectivas en reducir el índice de masa corporal (IMC) DMP 1,69 (IC 95% 0,72 a 2,66).

Si se comparaban los aGLP-1 frente a la MET+aGLP-1 éstos se asociaron con una mayor GTHS, DMP 7,80 (IC 95% 4,75 a 10,85) y menor testosterona libre DMP −1,77 (IC 95% −3,25 a −0,29), menos androstenediona DMP −2,70 (IC 95% −3,91 a −1,50) y menor glucosa basal en ayunas (GB) DMP −0,41 (IC 95%  −0,73 a −0,08).

Concluyen que no se encontraron diferencias entre la MET, los aGLP1 (exenatide y liraglutide) y las GTZ  (pioglitazona y rosiglitazona) en monoterapia en la mejoría de la frecuencia menstrual, y la hiperandrogenemia. 

Que en las mujeres obesas con SOPQ la asociación de MET+aGLP-1 y de MET+GTZ sería superior a la monoterapia en la mejora de la hiperandrogenemia.
Que la MET +GTZ serían efectivas en la recuperación de la menstruación.
Que la MET +aGLP1 añadiría la ventaja de mejorar en mayor  medida la GBA que con el aGLP-1 solo, pero que la GTZ serían inferiores a la MET a la hora de reducir el IMC.

Este metaanálisis tiene la importancia de ser el primero que aborda esta cuestión comparando los distintos fármacos entre ellos y en asociación en mujeres con sobrepeso y SOPQ:

Artículo libre a partir del buscador y de medscape

Chuan Xing; Chunzhu Li; Bing He. Insulin Sensitizers for Improving the Endocrine and Metabolic Profile in Overweight Women With PCOS. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism J Clin Endocrinol Metab. 2020;105(9) 

https://www.medscape.com/viewarticle/936445_1


2 de diciembre de 2020

El riesgo de anemia con el uso de metformina

El riesgo de anemia con el uso de metformina

Comentario de Enrique Carretero Anibarro @Enriq_Carretero

La metformina (MET) es la terapia farmacológica de primera línea en la mayoría de los pacientes con Diabetes tipo 2 (DM2), de hecho es el antidiabético oral mas recetado.

La anemia es un hallazgo común en individuos con DM2 y motivo de numerosos estudios. Un reciente metaanálisis revisó todos los estudios disponibles sobre la asociación entre el uso de MET los niveles de vitamina B12, la anemia y la neuropatía en pacientes con DM2. El metaanálisis confirmó  que los pacientes que toman MET tenían un riesgo significativamente mayor déficit de vitamina B12 que los que no toman MET y presentan menores concentraciones de vitamina B12 en el suero. Parece ser que los niveles de vitamina B12 dependen de la dosis y la duración del tratamiento con MET. 

Pero este metaanálisis no objetivó asociación entre el uso de MET y el riesgo de anemia, quizás porque la mayoría de los estudios incluidos  no tenían la anemia como objetivo primario.

Por otra parte, otro estudio, el Diabetes Prevention Program (DPP) mostró que el uso de MET en individuos con tolerancia a la glucosa alterada se asoció con un mayor riesgo de anemia a los 5 años independiente del estado de la vitamina B12.

Es por todo ello que existen dudas sobre si la MET produce anemia y, si es así, el papel que juega en esta anemia el déficit de vitamina B12.

El trabajo que hoy comentamos se realizó con el objetivo de dilucidar estas cuestiones. Para evaluar la asociación entre el uso de MET y el riesgo de anemia se estudiaron dos ensayos controlados aleatorizados (ECA): Diabetes Outcome Progression Trial (ADOPT) y UK Prospective Diabetes Study (UKPDS), y para cuantificar el riesgo de anemia con la exposición acumulativa de MET se utilizó el estudio observacional Genetics of Diabetes Audit and Research in Tayside Scotland (GoDARTS).

En el estudio de ADOPT se observó un patrón similar en los pacientes tratados con MET y los tratados con glitazonas, un descenso temprano, a los 6 meses, en la hemoglobina (Hb), sin variación durante los siguientes 3 años. Comparado con las sulfonilureas (SU), el odds ratio (OR) para la anemia fue 1,93 (intervalo de confianza (IC) del 95% 1,10- 3,38) para la MET y 4,18 (IC 95%  2,50- 7,00) para las glitazonas (GTZ). 

De manera similar, en el UKPDS la principal diferencia en la Hb entre la MET y otros fármacos ocurrió durante los primeros 3 años de tratamiento. A los 6 y 9 años, la Hb se redujo con todos los tratamientos, sin que se observara una diferencia mayor con MET.  Comparado con la dieta, el OR fue de 3,40 (IC 95% 1,98- 5,83) para la MET 0,96 (IC 95%  0,57- 1,62) para las SU, y 1,08 (IC 95%  0,62- 1,87) para la insulina (INS). 

Estas reducciones de  Hb (traducidos en anemia moderada)  coinciden con los hallazgos recogidos en el estudio de vida real de GoDARTS. En el estudio GoDARTS, cada gramo/día de uso de MET se asoció con un incremento del 2% de riesgo de anemia. Los predictores de riesgo de anemia en GoDARTS  fueron: edad, duración de la DM, Hb basal, y  filtrado glomerular estimado (FGe).

Las tasas generales de anemia moderada para los estudios de GoDarts, ADOPT y UKPDS fueron 41,8%, 3,4% y 2,2%, respectivamente. La razón de la gran diferencia entre los datos de vida real y los ECAs pueden ser explicados por varias cuestiones: 

Primero,  la población de GoDARTS era más anciana, la edad media  en el momento del diagnóstico en GoDARTS era de 62,7 (10,6) años vs  52,8 (8,1) años en el UKPDS y  56,6 (10,0) años en ADOPT. 

Segundo, el tiempo de seguimiento fue más largo: en GoDARTS 8,3 ( rango intercuartil -IQR- 5,0, 11,5) años de media comparado con un máximo de 5 años de seguimiento en ADOPT y 9 años en UKPDS.

Tercero, debido a la naturaleza observacional del estudio se midió la Hb con más frecuencia en la población de GoDARTS, 11 mediciones de Hb por individuo comparadas con un máximo de 4 en el UKPDS y 7 en ADOPT, aumentando así las posibilidades de que en GoDARTS se detecte, y se reporte, la anemia.

Cuarto, los pacientes que en ADOPT o UKPDS  desarrollaban anemia no se retiran del análisis y podían recibir tratamiento para esa anemia, aspecto que no sucedía  en el estudio observación al GoDARTS.

En este estudio se demostró por primera vez que el uso de la MET está asociado con el riesgo de anemia moderada en los individuos con DM2 y que este hallazgo es consistente en dos ECAs y un estudio de vida real. 

Pero no es fácil determinar cuál es el  mecanismo por el que la MET provoca esta temprana reducción de Hb. Parece poco probable que estas reducciones tempranas de la Hb sean secundarias al déficit de B12 pues los depósitos de B12 suelen durar entre 2 y 5 años.

Otro detalle que desestima el déficit de vitamina B12 como causa de esta anemia es que el volumen corpuscular medio (VCM) durante los 5 años del estudio ADOPT no aumentó con la MET y en el estudio de GoDARTS aquellos que desarrollaron anemia con MET en comparación con el grupo sin MET fue más frecuente la anemia microcítica (12.1% vs. 7.3%) y menos frecuente la anemia macrocítica (7,6% vs. 12,3%).

El mensaje clave es que el uso de la MET se asocia con un riesgo temprano de anemia en individuos con DM2, un hallazgo consistente detectado en dos ECAs y  en un estudio de  vida real. El mecanismo de esta caída temprana de la Hb es incierto, es poco probable que se deba a la deficiencia de vitamina B12 por sí sola.

Louise A. Donnelly, John M. Dennis, Ruth L. Coleman, NaveedSattar, Andrew T. Hattersley, Rury R. Holman and Ewan R. Pearson. Risk of Anemia With Metformin. Use in Type 2 Diabetes: A MASTERMIND Study. Diabetes Care 2020;43:2493–2499 | https://doi.org/10.2337/dc20-1104.


1 de diciembre de 2020

Una noticia equívoca con respecto a los sistemas de monitorización de glucosa mediante sensores tipo flash

Una noticia equívoca con respecto a los sistemas de monitorización de glucosa mediante sensores tipo flash

Nos ha llegado la noticia de una nota de prensa del Ministerio de Sanidad (MSC) del 25 de noviembre que inicialmente nos ha llenado de alegría. Una primera lectura rápida nos dejaba la sensación que, al fin, se reconocía el derecho a utiliza los sistemas de sistema de monitorización de glucosa mediante sensores tipo flash (SMG) en los pacientes que aún no teniendo diabetes tipo 1 (DM1) eran insulinodependientes, sea todo el colectivo de diabetes tipo 2 (DM2), pues hasta ahora solo se contempla en los niños de 4 a 17 años y los adultos con DM1.

Sin embargo, no es así, todo el gozo en un pozo.

La nota de prensa dice así:  

“Un nuevo colectivo de personas con dependencia a la insulina podrá beneficiarse a partir de enero del SMG mediante sensores (tipo flash) de forma gratuita

 El MSC y las Comunidades Autónomas (CCAA) han acordado, en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS), que nuevos colectivos de pacientes se puedan beneficiar de esta prestación financiada por el Sistema Nacional de Salud (SNS)

Se trata de aquellos pacientes no diagnosticados de DM 1 ni DM 2, pero insulinodependientes, que requieren terapia intensiva con insulina y realizar al menos seis punciones digitales al día

 La monitorización de glucosa mediante sensores (tipo flash) permite disminuir de manera significativa el número diario de pinchazos que requieren estas personas para el control de su glucemia

 También se ha acordado para qué indicaciones y en qué condiciones se financiará la protonterapia, una técnica de radioterapia” (sic)

Así, solo se incluyen aquellos pacientes “no diagnosticados de DM1 ni DM2 (“diabetes monogénica, fibrosis quística, pancreopriva, hemocromatosis u otros tipos específicos de diabetes que precisen insulina de forma crónica) , pero insulinodependientes, que requieren terapia intensiva con insulina y realizar al menos seis punciones digitales al día, que cuantifican entre 4000-12.000 personas.  

Así, aunque algo, poco ha cambiado y deberemos esperar a que se generalicen estos dispositivos a los pacientes con DM2 con tratamiento mediante INS.


Un nuevo colectivo de personas con dependencia a la insulina se beneficiará del sistema de monitorización de glucosa mediante sensores (tipo flash) de forma gratuita antes del fin de 2021

https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?metodo=detalle&id=5146


 

29 de noviembre de 2020

La tecnología digital y el control del paciente con diabetes. Un documento de consenso

La tecnología digital y el control del paciente con diabetes. Un documento de consenso

El aumento imparable en la utilización de nuevas tecnologías de la comunicación por parte de nuestra sociedad y el empuje que se ha dado a éstas a partir de la irrupción en nuestras vidas de la epidemia de la COVID-19 ha obligado a recomendar y regular de alguna manera todos aquellos dispositivos y mecanismos digitales de transferencia de datos en el campo de la diabetología. 

En febrero del 2020 los organizadores de la conferencia anual de la Advanced Technologies & Treatments for Diabetes (ATTD) reunieron a un panel de expertos, investigadores de la salud, defensores de pacientes  y representantes de la industria con los que analizar el estado actual de las tecnología digitales relacionadas con la diabetes (DM), y con ello identificar los problemas, déficits y plantear recomendaciones ad hoc. 

En este documento que comentamos se plasman las conclusiones y recomendaciones de este grupo de expertos que fue publicada en Diabetes Technol Ther a final del mes de septiembre, y en que se definieron las oportunidades, los obstáculos, y los requisitos necesarios para su implantación para el mejor manejo de la DM en el paciente. Sería unas conclusiones, unos puntos de partida con los que avanzar en el manejo de la DM mediante las tecnologías digitales.

Quedó claro en él, la importancia, las ventajas demostradas a partir de la pandemia de la COVID-19 de la telesalud y de las tecnologías digitales aplicadas a la DM en una época de carencia de efectivos humanos en la atención de estos pacientes. 

En este documento se plantea cómo los sistemas de salud, los planificadores sanitarios, los médicos,.. tendrían el desafío de desarrollar estrategias digitales que compensen o ayuden de alguna manera a paliar el desfase entre la escasez de profesionales de la salud por un lado y el incremento de la prevalencia de la DM por otro, con la utilización de los sistemas digitales. 

Estas tecnologías que se están desarrollando de manera imparable tienen el potencial de mejorar el acceso a la atención, de reducir los costes económicos de la misma y de mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida de nuestros pacientes, como han demostrado las evidencias que en dicho documento se desarrollan.

Sin embargo, siempre existen obstáculos importantes para su implantación y  que tienen que ver no solo con las circunstancias específicas de cada país (ilegal en la India, hasta antes de la pandemia), con la interoperabilidad de los sistemas digitales (estándares de interoperabilidad y de intercambio de datos), si no con la garantía en la protección e integridad de los datos al tiempo que se reguarda la privacidad de los pacientes.

Otro tema, en sistemas de provisión privada, es la política de regulación de los reembolsos, de los pagos de las aseguradoras y las agencias reguladoras en la implantación y mantenimiento de estos sistemas digitales. Se deben establecer estrategias de implantación escalables y validadas con proyectos de investigación rigurosos, de tal modo que éstas puedan demostrar su eficacia, seguridad y sobre todo su rentabilidad.

Moshe Phillip, Richard M Bergenstal, Kelly L Close, Thomas Danne, Satish Garg, Lutz Heinemann , et al. The Digital/Virtual Diabetes Clinic: The Future Is Now-Recommendations from an International Panel on Diabetes Digital Technologies Introduction. Diabetes Technol Ther . 2020 Sep 28. doi: 10.1089/dia.2020.0375. Online ahead of print.  PMID: 32905711 DOI: 10.1089/dia.2020.0375


27 de noviembre de 2020

Los inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) y el riñón. Una revisión

Los inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) y el riñón. Una revisión

En un post anterior hablamos de la Declaración de la American Heart Association sobre los nuevos fármacos antidiabéticos y su beneficio cardiovascular. Hablamos de los  inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) y de los análogo del receptor del péptido-1 similar al glucagón (aGLP-1). En éste se presentaban en forma de consenso las  evidencias que sobre el particular existen hasta ese momento. 

Hoy hablaremos de los  iSGLT2 pero desde la vertiente del riñón y en pacientes sin diabetes tipo 2 (DM2) según una revisión de autores españoles (Beatriz Fernandez-Fernandez et al) publicada en Clin Kidney J el mes pasado.

La enfermedad renal diabética es la causa más común de la enfermedad renal crónica (ERC), que junto a factores como la edad, la hipertensión arterial (HTA), como segunda causa, y la obesidad contribuirían a aumentar la prevalencia y severidad de ésta.  A su vez, la ERC aumenta el riesgo cardiovascular (RCV), la mortalidad CV (MCV) y por cualquier causa (MCC), de ahí que la utilización de fármacos que actúen tanto a nivel glucémico, como en el control de la HTA, del peso y prevengan la evolución de la ERC, deben ser recomendados, pues a la vez que mejoran el pronóstico de la ERC lo hace sobre el RCV.

La piedra angular del tratamiento de la ERC en la actualidad y con ello de la ECV es el bloqueo del sistema renina-angiotensina (BSRA), pero tiene el inconveniente, el efecto secundario,  del aumento del potasio sérico, lo que limita su uso. De ahí que fármacos que ayuden a reducir este riesgo, como los iSGLT2 serán bienvenidos.

Comentamos como la US Food and Drug Administration (FDA)  aprobó a  4 iSGLT2, la canagliflozina, dapagliflozina, empagliflozina, y la ertugliflozina al tener todos ellos sus estudios de no inferioridad CV frente a placebo, sean el   EMPA-REG OUTCOME (Empagliflozin Cardiovascular Outcome Event Trial in Type 2 Diabetes Mellitus Patients–Removing Excess Glucose), el  CANVAS Program (Canagliflozin Cardiovascular Assessment Study), y el DECLARE-TIMI 58  (Dapagliflozin Effect on Cardiovascular Events–Thrombolysis in Myocardial) y que con ellos demostraron beneficios CV en pacientes con diversos grados RCV.

Comentamos como la ertugliflozina con el estudio VERTIS CV (eValuation of ERTugliflozin effIcacy and Safety CardioVascular) aun manteniendo su no inferioridad CV frente a placebo en la reducción de los eventos CV  (EvCV) de pacientes con DM2 evolucionados con enfermedad CV arteriosclerotica (ECVa) y de reducir la hospitalización por insuficiencia cardíaca (IC),  no modificó el riesgo de infarto agudo de miocardio (IAM), de accidente vásculo-cerebral (AVC) o de mortalidad CV (MCV) al tiempo que sus  efectos beneficiosos a nivel renal no alcanzaban a la significación estadística. 

Los resultados de los iSGLT2 en los pacientes con DM2 han sido demostrados a nivel el control glucémico  no en vano son primariamente fármacos hipoglucemiantes; si bien es cierto también actúan sobre la HTA y el peso al aumentar la secreción de sodio y de calorías en forma de glucosa por la orina al actuar sobre la reabsorción de éstos a nivel glomerular. Y lo importante, que comentábamos al inicio de este post, la diuresis isoosmótica que producen mejora el control de la hipercaliemia.

Los estudios de seguridad CV que hemos nombrado anteriormente sugerían que tenían una función nefroprotectora en aquellos pacientes con DM2 de alto RCV. Algo que se demostró, como se comentó en un post específico, con el estudio CREDENCE (Canagliflozin and Renal Events in Diabetes With Established Nephropathy Clinical Evaluation) diseñado específicamente para evaluar el comportamiento CV y renal de la canagliflozina en pacientes con DM2 y ERC (estadios 2 o 3 de ERC; filtro glomerular estimado -FGe- de 30- 90 ml/minuto por 1,73 m2 y albúmina/creatinina mayor de 300) y BSRA  al menos 4 semanas antes de la asignación al azar. Según éste la canagliflozina redujo un 30% la tasa de riesgo aleatoria, hazard ratio (HR) 0,70 (IC del 95%: 0,59 a 0,82; p = 0,00001) de un objetivo primario compuesto por ERC terminal (diálisis al menos 30 días,  trasplante renal, o un FGe inferior a 15 ml/minuto 1,73 m2 durante 30 días), duplicar la creatinina sérica al menos 30 días, o la muerte por ERC  o CV. Dado sus beneficios fue precozmente (una media de seguimiento de 2,62 años) concluido. 

Incluso el objetivo compuesto de ERC terminal, doblar creatinina sérica, o muerte por causas renales, fue inferior en un 34% (HR: 0,66; IC 95% 0,53 a 0,81; p inferior a 0,001). A su vez el objetivo compuesto de MCV, IAM o ACV tuvo un HR: 0,80 (IC 95% 0,67 a 0,95; p = 0,01) y por hospitalización por IC HR 0,61 (IC 95% 0,47 a 0,80; P inferior a 0,001).

Sin embargo, estos efectos beneficiosos contrastaron con la reducción de su efecto antidiabético al ir reduciéndose el FGe.

El tema, sin embargo, es que su mecanismo fisiopatológico de reducción de la presión intraglomerular, pérdida de glucosa por la orina, así como natridiresis  protegería del exceso de trabajo del túbulo proximal, tanto en personas con DM como que no, y ello podría explicar su efectos beneficiosos a nivel renal y CV. 

Y es que han empezado a aparecer los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) de individuos tratados con iSGLT2 sin DM2 pero con IC. Así el Dapagliflozin and Prevention of Adverse Outcomes in Heart Failure (DAPA-HF),  un ECA en fase 3 sobre 4.744 pacientes con IC y una fracción de eyección (FE) baja con o sin DM2 y un FGe ≥ a 30 ml/min/1,73m2 y durante una media de 18,2 meses mostró un HR del objetivo primario de empeoramiento de la IC o MCV del 0,74 (IC 95% 0,65–0,85). Unos resultados similares entre pacientes con o sin DM (HR de 0,75 frente a 0,73). Aunque la creatinina aumentó un poco hasta los 8 meses en el grupo de la dapagliflozina que en los controles (0,07±0,24 frente a 0,04±0,25 mg/dl; p inferior a 0,007), debido, achacan, a la reducción de la hiperfiltración glomerular,  análisis posteriores han mostrado que el riesgo de doblar la creatinina sérica se redujo con el iSGLT2 siendo el HR de 0,56 (IC 95% 0,39–0,83) una diferencia que se incrementó con el tiempo.

Así de la misma forma, ya sabemos que los iSGLT2 mejoran los resultados renales en pacientes sin DM2 pero con IC como hemos visto recientemente con el estudio EMPagliflozin outcomE tRial in Patients With chrOnic heaRt Failure With Reduced Ejection Fraction (EMPEROR-Reduced) con empagliflozina e IC y en el Study to Evaluate the Effect of Dapagliflozin on Renal Outcomes and Cardiovascular Mortality in Patients With Chronic Kidney Disease (DAPA-CKD) con dapagliflozina y ERC, ambos comentados en este blog. 

Y el metaanálisis con los ECA EMPEROR-Reduced y el DAPA-HF, ya comentado, y un pequeño estudio de este último iSGLT2 en pacientes con ERC sin DM (el DIAMOND), también comentado en este blog, afianzó estos resultados.

El estudio EMPEROR-Reduced  cuyo objetivo fue evaluar la eficacia y seguridad de empagliflozina en pacientes con IC y FE reducida con o sin DM2 y una FGe ≥ 20 ml/min/1,73m2. Se trató de un  ECA sobre 3.730 pacientes con IC clase funcional II, III o IV de la New York Heart Association (NYHA) con una FE igual o menor de 40% y unos niveles de la fracción N terminal de la prohormona del peptido natriurético cerebral (NT-proBNP ) de al menos 1000 pg/ml en función de la FE. Los resultados, del mismo, mostraron que la empagliflozina redujo significativamente el número de eventos del objetivo primario (hospitalización por IC, MCV) compuesto frente a placebo en un 25% HR 0,75; IC 95% 0,65- 0,86; p inferior a 0,001).  Unos resultados semejantes a los aportados por el DAPA-HF, HR 0,74 (IC 95% 0,65–0,86) en el objetivo primario, aunque la MCV y MCC no alcanzó la significación estadística. Y lo más importante ambos no mostraron diferencias entre pacientes con DM o sin esta alteración metabólica (HR 0,72 frente a 0,78).

En relación a los objetivos renales, la caída en el FGe fue inferior en los pacientes con empagliflozina que en el placebo (–0,5560 frente a –2,2 ml/min/1,73m2/año; p inferior a 0.001), al igual que un objetivo renal compuesto (diálisis, trasplante renal..) fue del 0,50 (IC 95% 0,32–0,77). El metaanálisis posterior entre EMPEROR-Reduced and DAPA-HF confirmó estos resultados.

En cuanto a la mejoría de los resultados renales y CV en pacientes sin DM pero con ERC el estudio que nos proporciona más datos es el DAPA-CKD; un estudio que tuvo un seguimiento de 2,4 años, que fue interrumpido precozmente como el CREDENCE;  y como vimos se realizó en 4.304 pacientes con o sin DM2 con FGe entre 25-75 ml/min/1,73m2 (media de 43,1 desviación standard –DE- 12,4 ml)  y albuminuria entre 200-5000 mg (media de 949 mg/g, el 90% más de 300 mg/g), y una edad media de 62 años, La mayoría ellos tenían un BSRA (97%).

Según éste, la dapagliflozina redujo en riesgo de un objetivo compuesto renal, generando un número necesario para tratar (NNT) para evitar un evento primario de 19, es decir, muy bajo. Unos beneficios que se mantuvieron en pacientes sin DM2 o un HR 0,64 (IC 95% 0,52–0,79) frente a 0,50 (IC 95% 0,35–0,72), o un HR 22%  más bajo en los que no tenía DM2.

Unos resultados que respaldaban al estudio CREDENCE.

Este repaso que nos da este artículo avala a los iSGLT2 como fármacos principalmente cardio y nefroprotectores que además de que mejoran la glucemia en pacientes con DM2 y función renal conservada. Y unos efectos renales que no solo se aprecian en los pacientes con DM2.

Beatriz Fernandez-Fernandez, Pantelis Sarafidis, Mehmet Kanbay, Juan F Navarro-González, María José Soler, Jose Luis Górriz, Alberto Ortiz. Editorial: SGLT2 inhibitors for non-diabetic kidney disease: drugs to treat CKD that also improve glycaemia. Clin Kidney J . 2020 Oct 9;13(5):728-733. doi: 10.1093/ckj/sfaa198. eCollection 2020 Oct.

Janani Rangaswami, Vivek Bhalla, Ian H de Boer, Alexander Staruschenko, Johanna A Sharp, Radhika Rajgopal Singh, et al , American Heart Association Council on the Kidney in Cardiovascular Disease; Council on Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology; Council on Cardiovascular and Stroke Nursing; Council on Clinical Cardiology; and Council on Lifestyle and Cardiometabolic Health. Cardiorenal Protection With the Newer Antidiabetic Agents in Patients With Diabetes and Chronic Kidney Disease:. 2020 Sep 28;CIR0000000000000920. doi: 10.1161/CIR.0000000000000920. Online ahead of print.

Perkovic V, Jardine MJ, Neal B, et al. Canagliflozin and renal outcomes in type 2 diabetes and nephropathy. N Engl J Med 2019 April 14. doi: 10.1056/NEJMoa1811744.

Wheeler DC, Stefansson BV, Batiushin M, Bilchenko O, Cherney DZ, Chertow GM, et al. The dapagliflozin and prevention of adverse outcomes in chronic kidney disease (DAPA-CKD) trial: baseline characteristics. Nephrol Dial Transplant (2020) 1-12. DOI: 10.1093/ndt/gfaa234


25 de noviembre de 2020

Efectos de la insulina basal sobre el perfil lipídico

Efectos de la insulina basal sobre el perfil lipídico 

Un porcentaje cercano al 20% de nuestros pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) precisa tratamiento sustitutorio mediante insulina (INS) para controlar su glucemia.

La INS, al ser una hormona, ha tenido mala fama a nivel cardiovascular (CV), pues siempre se pensó que aceleraba la arteriosclerosis, hasta que el estudio Outcome Reduction with an Initial Glargine Intervention (ORIGIN), que comentamos en este blog ya hace años (2012), sobre pacientes con múltiples factores de riesgo CV (FRCV) con prediabetes y durante un seguimiento de 6,2 años  demostró que no incrementaba el riesgo cardiovascular (RCV) ni la mortalidad CV (MCV), concretamente en éste no se incrementó la incidencia de infarto agudo de miocardio (IAM) en el grupo de la INS glargina (INSG).

En general se entiende que la INS suprimiría la lipolisis periférica e inhibiría la producción de triglicéridos (TRIG) y las low-density lipoprotein cholesterol (LDL-c) por los hepatocitos a la vez que induciría el aclaramiento de estas últimas y la síntesis de high-density lipoprotein cholesterol (HDL-c) al activar la apolipoproteína A1 hepática.

Aún así, la realidad, aún el tiempo transcurrido, es que la acción de la INS  sobre los lípidos no es del todo conocida. Se sabe que la normalización de la glucemia con la INS mejora el perfil lipídico, sobretodo los TRIG, sin embargo, no se conoce el efecto del tratamiento crónico con INS sobre algo tan corriente como los niveles de colesterol total.
En el corto espacio de tiempo del ORIGIN tanto el colesterol total como las LDL-C fueron parecidas en ambos brazos, pacientes con INSG como sin ella, lo que apuntaba que el tratamiento crónico no modificaría estos niveles lipídicos.

Un estudio de H C Gerstein tambien con INSG (206) frente terapia convencional (199) durante 24 semanas al tiempo que reducía la HbA1c también lo hacían los lípidos, fueran los HDL-c y los TRIG.

Existen, sin embargo, revisiones sistemáticas de los antidiabéticos no insulínicos (ADNI) frente a placebo y su relación con los cambios del perfil lipídico (Monami et al), mostrando como los inhibidores de la dipeptidilpeptidasa 4   (iDPP-4), la acarbosa y la pioglitazona  tendrían un perfil favorable. Y en el segundo escalón en asociación con metformina (MET) sea con iDPP-4 o los agonistas   glucagon-like peptide-1 (aGLP-1) mejorarían el perfíl lipídico. Los aGLP1 en concreto reducirían el colesterol total, las LDL-c, y los TRIG pero no de manera significativa las HDL-c.

Faltaba, con todo, conocer los efectos de los ADNI frente a la INS basal (INSB) en el perfil lipídico, de ahí que esta revisión sistemática con metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados (ECA) comparando los diversos ADNI frente a la INSB en pacientes con DM2 sea pertinente.
La búsqueda se hizo sobre ECA que documentaran cambios en los parámetros lipídicos (colesterol, TRG, LDL-c,HDL-c) en pacientes con DM2 distribuidos aleatoriamente entre INSB u otra clase de ADNI hasta octubre del 2019 en bases de datos médicas como PubMed, ISI Web of Science, Scopus, www.clinicaltrials.gov, y la Cochrane Central Register of Controlled Trials. Se utilizó una metodología sistemática según la Guía de Práctica Clínica  PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) 
De 1.949 artículos inicialmente identificado solo 23 cumplieron criterios de inclusión y se introdujeron en el metaanálisis. De éstos 18 estudios documentaron cambios en los parámetros lipídicos, y 5 solo 3 componentes exclusivamente. En total se incluyeron a 14.133 individuos. 
La INSB fue la INSG en 18 estudios y la INS neutral protamine Hagedorn (NPH) en 4. En 12 estudios el comparador fue un aGLP-1, y las glitazonas (GTZ) en 5 estudios y las sulfonilureas (SU) con o sin metformina (MET) en 3. 

Según este metaanálisis los niveles de colesterol total y de LDL-c estuvieron significativamente más bajos en terapias con aGLP-1 cuando se comparaba con INSB, o una diferencia media de  –3,80 (IC 95% –6,30 a –1,30 mg/dl, p inferior a 0,001) en el primero y de  –4,17 (IC 95% –6,04 a –2,30 mg/dl p inferior a 0,0001), en el segundo parámetro.

No se encontraron diferencias entre la INSB y las iDPP-4 o frente al tratamiento habitual (SU ± MET). Las GTZ, sin embargo, si bien generaron una mejoría significativa en las HDL-c, diferencia media de 3,55 (IC 95% 0,55 a 6,56 mg/dl, p  0,02) incrementaron tanto los TRIG, diferencia media de 16,20 (IC 95% 9,09 a 23,31 mg/dl, p inferior a 0, 001), como las LDL-c, diferencia media de  5,19 (IC 95%  –3.00 a 13,39 mg/dL, p 0, 21).  En comparación con la terapia standard (MET y /o SU) la INSB fue superior en la reducción de los TRIG, diferencia media de  3,8 (IC 95% 0,99 a 6,63 mg/dl, p  0,008).

Concluyen que los aGLP-1 serían superiores a la INSB en el control de los TRIG y del LDL-c. Pero la INSB sería efectiva en la reducción de los TRIG. Las GTZ mejorarían las HDL-c aunque incrementarían los TRIG y las LDL-c, básicamente por la rosiglitazona.  La terapia standard y los iDPP-4 no tendría ningún efecto sobre los niveles lipídicos.

Según los autores este sería el primer metaanálisis de ECA que compararía los efectos de los ADNI con la INSB sobre el perfil lipídico.
Según este análisis los aGLP1 continuarían siendo los elegidos frente a la INS pues al tiempo que tienen una eficacia en la reducción de la HbA1c semejante, tienen un menor riesgo de hipoglucemias, mayor reducción de peso, y en este caso mejor perfil lipidico.  Y mejoran a su vez, como han demostrado los ECA de no inferioridad CV, el RCV en pacientes con DM2 (liraglutide, semaglutide, albiglutide y dulaglutide).

El artículo completo se puede leer desde medscape.

Mauro Rigato; Angelo Avogaro; Saula Vigili de Kreutzenberg; Gian Paolo Fadini. Effects of Basal Insulin on Lipid Profile Compared to Other Classes of Antihyperglycemic Agents in Type 2 Diabetic Patients.  J Clin Endocrinol Metab. 2020;105(7):2464-2474. 

The ORIGIN Trial Investigators.  Basal Insulin and Cardiovascular and Other Outcomes in Dysglycemia.  N Engl J Med. 2012 Jun 11. [Epub ahead of print]

H C Gerstein 1, J-F Yale, S B Harris, M Issa, J A Stewart, E Dempsey.  A randomized trial of adding insulin glargine vs. avoidance of insulin in people with Type 2 diabetes on either no oral glucose-lowering agents or submaximal doses of metformin and/or sulphonylureas. The Canadian INSIGHT (Implementing New Strategies with Insulin Glargine for Hyperglycaemia Treatment) Study. Randomized Controlled Trial Diabet Med . 2006 Jul;23(7):736-42. doi: 10.1111/j.1464-5491.2006.01881.x.


22 de noviembre de 2020

La diferencia de la presión arterial entre brazos se relaciona con la retinopatía diabética

La diferencia de la presión arterial entre brazos se relaciona con la retinopatía diabética

La retinopatía diabética (RD) es la complicación más relacionada con el control metabólico del paciente con diabetes mellitus (DM) y es la principal causa de ceguera en dichos pacientes.   De ahí que el cribado periódico de la RD desde la Atención Primaria (AP) mediante  retinógrafos de cámara no midriática y la interpretación de las imágenes por parte de los médicos del primer nivel, como vimos en el anterior post sobre el Programa de detección precoz de la Comunidad Autónoma de Andalucía tras 15 años desde su implementación (Rodriguez-Acuña R et al), y el control metabólico óptimo, ayudan a evitar su aparición y en el caso de presentarse aminorar su progresión.

Sin embargo, la relación de otros factores de riesgo en la evolución de la RD como la presión arterial (PA) no queda del todo claro; si bien es cierto que a partir del clásico UK Prospective Diabetes Study (UKPDS) se recomendó el control de la PA como una forma de prevención de la pérdida visual en pacientes con DM2 y RD. Otros estudios como el Wisconsin Epidemiologic Study of Diabetic Retinopathy (WESDR) no encontró relación entre el control intensivo de la PA sobre la progresión de la RD sugiriendo que el beneficio en la progresión de la RD se encontraría en el control de una hipertensión arterial (HTA) descontrolada, sin  más.

Por otro lado se ha sugerido que diferencias en la PA entre los brazos (DPAIB) de ≥ 10 mmHg estaría asociada con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), enfermedad arterial periférica (EAP), y de la mortalidad por cualquier causa (MCC). 
Una DPAIB de ≥ 10 mmHg  tendría una prevalencia entre un 2-2,9% de la población general y de entre un 9-10% de los pacientes con DM2. Una diferencia que se interpreta que está relacionada con la ECV más precoz del paciente con DM2, de ahí que sea interesante determinara la asociación entre la DPAIB y las complicaciones vasculares del paciente con DM.

Un estudio de Clark CE et al sugirió que una ≥ 15 mmHg  estaría asociada con la RD en un grupo de pacientes con DM diversos (fueran DM2, DM tipo 1 –DM1-, inducidos por corticoides y en la DM gestacional -DG).
De ahí que el objetivo de este estudio sea estudiar este propósito, la repercusión de la DPAIB sistólica sobre las complicaciones vasculares del paciente con DM, incluyendo la prevalencia de la RD, la proteinuria y la enfermedad renal crónica (ERC).

Se trata de un estudio realizado sobre pacientes con DM2 del Veterans Health Service Medical Center (Seoul, Korea) entre agosto del 2011 y marzo del 2019. Se incluyeron a aquellos que tenían la DPAIB sistólica realizada y rechazando a aquellos con diversos criterios de exclusión como estenosis de la subclavia, alteraciones vasculares….

Al final se incluyeron a 563 pacientes. La  DPAIB sistólica se determinó como parte del procedimiento del índice tobillo/brazo (ITB) estándar utilizando un aparato VP-1000 Plus, Omron Co, tras 5 minutos de reposo en decúbito supino y a nivel del corazón, y repitiéndose dos veces. Si hubiera una diferencia de 10 mmHg entre ambas mediciones se repetiría una vez más. Se determinaron cortes en la DPAIB sistólica de 5, 10 y 15 mmHg.
Como sabemos la ITB si es inferior a 0,9 existe una sensibilidad del 90% y especificidad del 98% de detectar estenosis arterial de las extremidades inferiores (EEII) de más del 50%.

La prevalencia de una DPAIB de ≥ 5 mmHg  fue del 34,64% , de ≥ 10 mmHg del 9,77% y en los ≥ de 15 mmHg del 4,4%, que estuvo en consonancia con lo publicado en estudios previos en pacientes con DM2.
Los pacientes con DM con una DPAIB de más de 5 mmHg tuvieron un riesgo de RD en forma de  tasas aleatorias de riesgo “adjusted odds ratio” (OR) 1,48 (IC 95% 1,01–2,18); por encima de 10 mmHg de OR 1,80 (IC 95% 0,99–3,22) y si estaba por encima de 15 mmHg un OR 2,29 (IC 95% 1,00–5,23) tras los ajustes correspondientes.
A su vez se encontraron unas asociaciones significativas entre la DPAIB y la presencia de proteinuria en valores de DPAIB superiores a 5 mmHg OR 1,68 (IC 95% 1,15–2,44) y a 10 mmHg de OR 1,89 (IC 95% 1,05–3,37).

Por lo que concluyen que existiría una asociación entre las DPAIB y la presencia de RD a partir de diferencias del más de 5 mmHg y sin interacción con los valores de la presión arterial sistólica (PAS).
La DPAIB podría considerarse como una variable intermedia de complicaciones vasculares en pacientes con DM2.

Con este estudio se plantea, al  modo de otros investigadores como Tanaka et al que la DPAIB podría considerarse como un nuevo marcador de riesgo de arteriosclerosis subclínica en el paciente con DM2, y el estudio que comentamos no solo con esto si no con complicaciones microvasculares (RD, microalbuminuria).

El hecho que se haya realizado sobre una cohorte retrospectiva de pacientes varones (80%) y mayores (edad media de 70,25 años, frente a 63 años de estudios previos) y en un solo centro estudiado genera un sesgo que puede limitar las conclusiones de este estudio, habida cuenta que la proporción de FRCV de éstos fue superior a la población con DM2 general, así la HTA fue del 83,7% y la dislipemia del 73,4%.
La explicación fisiopatológica de los resultados se encontraría en que la RD se produce a consecuencia de una hiperperfusión vascular de la retina. El aumento de flujo sanguíneo en la misma sería causa de daño vascular, disfunción endotelial y alteración de la membrana basal y remodelado de la matriz extracelular. 

Ji Hyun Lee, Ye An Kim, Young Lee, Woo-Dae Bang, Je Hyun Seo Association between interarm blood pressure differences and diabetic retinopathy in patients with type 2 diabetes. Diab Vasc Dis Res . Jul-Aug 2020;17(7):1479164120945910. doi: 10.1177/1479164120945910.

Rodriguez-Acuña R, Mayoral E, Aguilar-Diosdado M, Rave R, Oyarzabal B, Lama C, Carriazo A, Martinez-Brocca MA. Andalusian program for early detection of diabetic retinopathy: implementation and 15-year follow-up of a population-based screening program in Andalusia, Southern Spain. BMJ Open Diabetes Res Care. 2020 Oct;8(1):e001622. doi: 10.1136/bmjdrc-2020-001622. PMID: 33020135; PMCID: PMC7536837.

UK Prospective Diabetes Study Group. Tight blood pressure control and risk of macrovascular and microvascular complications in type 2 diabetes: UKPDS 38: UK Prospective Diabetes Study Group. BMJ 1998; 317: 703–713.

Klein R, Klein BE, Moss SE, et al. Is blood pressure a predictor of the incidence or progression of diabetic retinopathy? Arch Intern Med 1989; 149: 2427–2432

Clark CE, Steele AM, Taylor RS, et al. Interarm blood pressure difference in people with diabetes: measurement and vascular and mortality implications: a cohort study. Diabetes Care 2014; 37: 1613–1620

Tanaka Y, Fukui M, Tanaka M, et al. The inter-arm difference in systolic blood pressure is a novel risk marker for subclinical atherosclerosis in patients with type 2 diabetes. Hypertens Res 2014; 37: 548–552.


18 de noviembre de 2020

Programa andaluz de detección precoz de la retinopatía diabética: implementación y seguimiento a 15 años de un programa de cribado poblacional en Andalucía.

Programa andaluz de detección precoz de la retinopatía diabética: implementación y seguimiento a 15 años de un programa de cribado poblacional en Andalucía.

Comentario de Joan Francesc Barrot de la Puente @JoanBarrot

La retinopatía diabética (RTDM) es una complicación microvascular y neurodegenerativa que su prevalencia aumenta con la duración de la enfermedad y con un alto riesgo de discapacidad visual grave. Así, 20 años después del diagnóstico, la mayoría los pacientes tendrán algún grado de RD. 

Estudios anteriores han demostrado una variación considerable en la prevalencia de la RD. Yau y col. (Diabetes Care) en 2012 estimó en un metaanálisis (n  22.896) la prevalencia global de la RTDM en un 34,6 % para cualquier RD, un 6,96 % para la RD proliferativa (RDP), un 6,81 % para el edema macular diabético (EMD) y un 10,2 % para la RD que amenaza la visión (RDP o EMD). 

Rodríguez et al. con base de datos del Spanish Information System for the Development of Research in Primary Care (SIDIAP), examinaron las retinografías de 108.723 pacientes con DM2, con una prevalencia general de cualquier grado de RD del 12,2%, un 7,5% RD no proliferativa (RDNP) leve, 3,3% RDNP moderada, 0,86% RDNP grave, 0,36% RDP. 

La  Federación Internacional de la Diabetes (IDF) y la organización asociada de Enfermedad ocular diabética han analizado recientemente la prevalencia de la RD en todo el mundo a partir de 32 artículos (n 543.448) publicados desde el 2015 al 2019. De los 9 estudios de Europa se incluye el de Rodríguez et al. estimando la prevalencia global de RD del 27 % para cualquier RD que comprende 25,2% con RDNP, 1,4% RDP y 4,6% EMD. La prevalencia más baja se registró en Europa con un 20,6% y la más alta en África con un 33,8%.

El estudio que comentamos es el análisis del programa de detección precoz de la RD de la población con Diabetes (DM) en Andalucía y el impacto a largo plazo entre el 2005 y 2019. Sus objetivos son: estudiar la incidencia de la RD, cómo ha cambiado con el tiempo, y valorar el aporte del programa en reducir la carga de discapacidad visual de la población andaluza diagnosticada de DM. Los datos poblacionales del programa se complementaron con los incluidos en la Base de Datos de Población Sanitaria de Andalucía, dentro del el Sistema Sanitario Público de Andalucía.

Se toman tres fotografías de cada fondo de ojo, centrado en la mácula, nasal, y campos temporales superiores, respectivamente. Se dilatan las pupilas con tropicamida al 1% (salvo contraindicación). 
La severidad de la 
RD se clasifica según la escala Internacional. Las retinografías que muestran resultados positivos o no concluyentes se transfieren a través de una plataforma telemática a los servicios de oftalmología de reevaluación y derivación del paciente al oftalmólogo cuando sea necesario. Se dispone de, 203 retinógrafos (incluidas 44 unidades móviles de retinografía).

Se incluyeron 429.791 pacientes con, al menos, una prueba realizada, de la cual, 407.762 personas sin RD previamente conocida entre enero de 2005 y junio de 2019.Se realizaron 2,22 ± 1,47 (media ± DE) retinografías por paciente. Un 84,3% de las retinografías se clasificaron como "no patológicas", un 5,9% fueron no evaluables, y 3,3% mostraron otros hallazgos. 

Se detectó RD asintomática (cualquier grado de RD) en 5,9% de las retinografías, la mayoría (94,2%) se clasificaron como RDNP leve a moderado. La incidencia acumulada de RD y la RD que amenaza la visión fue 11% (IC del 95%: 10,8 a 11,1) y 1,5% (IC del 95%: 1,5 a 1,6), respectivamente. 

El riesgo de incidencia anual por año de reclutamiento también disminuyó progresivamente del 22% en 2005 a 3,2% para  2019.
La cobertura estimada del programa muestra un crecimiento lineal desde el inicio del programa. En 2011, el 48,9% alcanzó el objetivo del programa. En 2014, subió al 75% y, a finales de 2018, casi el 90% de la población objetivo lo alcanzó. La mejora del reclutamiento supone en consecuencia, menor riesgo de desarrollar RD

El porcentaje de nuevos registros anuales de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) en Andalucía por RD disminuyó, del 12,8% en 2004 al 6,1% en 2018. 

De la misma manera, la incidencia y prevalencia de RD por cada 1000 personas con DM disminuyó dramáticamente durante la última década de 20,1 a 4,6 y de 2,5 a 1,5, respectivamente. 

El programa ha demostrado efectividad clínica debido a su impacto real sobre las complicaciones en personas con diabetes.

El tamaño de la muestra es una de las principales fortalezas de este estudio. Es uno de los mayores estudios de base poblacional publicados hasta la fecha. Al igual que la mayoría de los programas de detección, no se ha diseñado para evaluar ni la gravedad de la RD ni su progresión.

Hay una gran disparidad de resultados en los diferentes programas de detección de RD en todo el mundo, que pueden deberse principalmente a diferencias en los criterios de inclusión en cada uno de los programas de cribado, lo que limita la comparación de resultados en términos de detección de RD e incidencia. El programa obtuvo el reconocimiento de buena práctica por dos organismos independientes, el Ministerio de Sanidad español y la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Felicidades a los compañeros de Andalucía.

A la declaración que se repite en todos los foros: “uno de cada tres pacientes con DM presenta algún grado de RD”, debemos privar de atributos míticos esta sentencia. 

Rodriguez-Acuña R, Mayoral E, Aguilar-Diosdado M, Rave R, Oyarzabal B, Lama C, Carriazo A, Martinez-Brocca MA. Andalusian program for early detection of diabetic retinopathy: implementation and 15-year follow-up of a population-based screening program in Andalusia, Southern Spain. BMJ Open Diabetes Res Care. 2020 Oct;8(1):e001622. doi: 10.1136/bmjdrc-2020-001622. PMID: 33020135; PMCID: PMC7536837.

Rodriguez-Poncelas A, Miravet-Jiménez S, Casellas A, Barrot-De La Puente JF, Franch-Nadal J, López-Simarro F, Mata-Cases M, Mundet-Tudurí X. Prevalence of diabetic retinopathy in individuals with type 2 diabetes who had recorded diabetic retinopathy from retinal photographs in Catalonia (Spain). Br J Ophthalmol. 2015 Dec;99(12):1628-33. doi: 10.1136/bjophthalmol-2015-306683. Epub 2015 Jun 18. PMID: 26089211; PMCID: PMC4680151.

Thomas RL, Halim S, Gurudas S, Sivaprasad S, Owens DR. IDF Diabetes Atlas: A review of studies utilising retinal photography on the global prevalence of diabetes related retinopathy between 2015 and 2018. Diabetes Res Clin Pract. 2019 Nov;157:107840. doi: 10.1016/j.diabres.2019.107840. Epub 2019 Nov 14. PMID: 31733978


15 de noviembre de 2020

COVID-19: El “gozo en un pozo”, las estatinas no mejoran la mortalidad de los pacientes con diabetes y COVID-19

COVID-19: El “gozo en un pozo”, las estatinas no mejoran la mortalidad de los pacientes con diabetes y COVID-19

Hace escasos días afirmamos que  las estatinas mejoran la supervivencia de los pacientes con diabetes (DM) y Coronavirus disease 2019 (COVID-19)  a raíz de los resultados de un estudio observacional retrospectivo (Omar Saeed et al) realizado en el Montefiore Medical Centerin del Bronx (Nueva York) sobre pacientes ingresados con  el diagnóstico de infección de COVID-19 entre marzo y mayo del 2020. Los pacientes se diferenciaron entre aquellos que recibieron estatinas y aquellos que no y se determinó la mortalidad de ambos grupos durante dicho período. 

Se utilizaron diversos métodos estadísticos para asegurar los resultados dentro de los cuales se utilizó un sistema de emparejamiento por propensión (“propensity score matching”) y un sistema de ponderamiento de la posibilidad tratamiento inverso (IPTW) con los que evaluar la asociación entre la utilización de estatinas y el fallecimiento durante el período de ingreso.

Se estudiaron a 4.252 pacientes con COVID-19, de éstos 983 tenían DM2 y utilizaban estatinas. Según el sistema de emparejamiento por propensión el hazard ratio (HR) fue de 0,88 (IC 95% 0,83-0,94, p 0,01) y el IPTW de HR 0,88 (IC 95% 0,84-0,92, p inferior a 0,01). Destacando con ello un 12% menor riesgo de muerte en ingreso de los pacientes con DM y COVID-19 de aquellos que utilizaban estatinas frente a los que no, algo que no se demostró en los ingresados con COVID-19 pero sin DM. Tras estos resultados concluimos que para dejar el tema sentado se debería realizar un ensayo clínico aleatorizado (ECA). 

Un día después de publicar este comentario nos dimos cuenta que a la vez que este artículo salió  otro estudio (Cariou et al), en este caso francés y multicéntrico, con resultados completamente distintos. Por lo que quedamos en hacer un análisis y comentario de éste.

Comentamos como la gravedad de la infección por el COVID-19 se relaciona con un estado proinflamatorio con distres respiratorio y fallo multiorgánico que se manifiesta con la elevación de marcadores serológicos de inflamación general del tipo proteína C reactiva, interleuquina -6, ferritina… marcadores que son predictivos de la evolución del proceso.  Las estatinas en este sentido, dado que tienen propiedades antiinflamatorias, pleiotrópicas y antioxidantes, a la vez que actúan sobre la actividad plaquetar, podrían tener un efecto beneficioso en la infección por la COVID-19, si bien es cierto, que comentamos,  que se había demostrado  en modelos animales que incrementarían los receptores de membrana plasmática, los ACE1 (angiotensin-converting enzyme) lo que facilitaría la entrada de la COVID-19 en las células.  

Es en este sentido que el trabajo de Bertrand Cariou et al, en la línea del ya comentado trabajo de Omar Saeed et al, evaluó la asociación entre la utilización rutinaria de estatinas en pacientes con DM2 con infección COVID-19 provenientes del estudio “Coronavirus–Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2 and Diabetes Outcomes” (CORONADO).

Como aquel se trata de un estudio observacional en este caso multicéntrico nacional que describe las características fenotípicas y el pronóstico de los pacientes con DM ingresados con la infección con COVID-19 entre el 10 de marzo al 10 de abril de este año en 68  hospitales de Francia.

El objetivo compuesto primario combinó la intubación traqueal con ventilación respiratoria asistida y/o el fallecimiento dentro de los 7 días del ingreso, con un seguimiento adicional de 28 días tras el mismo. 
Solo se introdujeron en análisis aquellos pacientes del estudio CORONADO que tuvieran DM2 con información sobre el uso rutinario de estatinas.

Para minimizar la influencia de factores confusores en el análisis se utilizó, al igual que en el estudio de Omar Saeed et al, un sistema de puntuación mediante emparejamiento por propensión. A su vez aplicó un modelo de regresión logística combinando variables seleccionadas según su relevancia en la práctica clínica y/o relevancia estadística y un IPTW.

De los 2.449 pacientes con DM2 analizados (881 mujeres y 1568 varones, con edad media de 70,9± 12,5 años, 1192 (49%) utilizaban estatinas antes de ser ingresados.
Según el análisis las tasas del objetivo primario fueron parecidas entre aquellos que utilizaban y los que no estatinas, así 29,8% frente a  27,0%, siendo la  p  0,1338, a los 7 días y de 36,2% frente a 33,8%, p  0,2191 a los 28 días de seguimiento tras el ingreso respectivamente, sin alcanzar en ambos casos la significación estadística.

Sin embargo, lo más importante es que las tasas de mortalidad fueron significativamente más altas en el grupo de la utilización de estatinas a los 7 días 12,8 del grupo de estatinas frente al   9,8% de los controles sin ellas,  p  0,02;  y a los 28 días del ingreso 23,9 frente a  18,2% respectivamente p inferior a 0,001 a los 28 días del ingreso.

Tras aplicar la IPTW, las asociaciones estadísticas se mantuvieron en el grupo de las estatinas frente al que no, en los objetivos primarios a los 7 días, odds ratio (OR) 1,38  (IC 95% 1,04–1,83) y en la mortalidad en ambos espacios temporales, a los 7 días OR 1,74  (IC 95% 1,13–2,65) y a los 28 días del ingreso OR 1,46 (IC 95% 1,08–1,95).

Concluyen, al contrario del los resultados de Omar Saeed et al el tratamiento rutinario con estatinas se asociaría con un incremento de  la mortalidad en pacientes con DM2 en pacientes ingresados por COVID-19.

Las diferencias entre los estudios tendrían que ver con el tipo de pacientes ingresados, más graves en el estudio francés (42% de complicaciones CV), señalan.

Un jarro de agua fría sobre unas conclusiones inicialmente esperanzadoras que nos deja sumidos en la duda hasta que un ECA bien diseñado nos las despeje.

Bertrand Cariou , Thomas Goronflot , Antoine Rimbert , Sandrine Boullu , Cédric Le May , Philippe Moulin , et al CORONADO investigators. Routine use of statins and increased mortality related to COVID-19 in inpatients with type 2 diabetes: Results from the CORONADO study.  Diabetes Metab . 2020 Oct 19;S1262-3636(20)30153-1. doi: 10.1016/j.diabet.2020.10.001. Online ahead of print.

Omar Saeed , Francesco Castagna , Ilir Agalliu , Xiaonan Xue , Snehal R Patel , Yogita Rochlani , et al. Statin Use and In-Hospital Mortality in Diabetics with COVID-19. J Am Heart Assoc . 2020 Oct 23;e018475. doi: 10.1161/JAHA.120.018475. Online ahead of print.


11 de noviembre de 2020

Control glucémico en pacientes que inician la segunda línea de tratamiento. Estudio DISCOVER

Control glucémico en pacientes que inician la segunda línea de tratamiento. Estudio DISCOVER

Comentario de Carlos H. Teixidó @carlos_teixi

Estamos acostumbrados a escuchar datos como que la inercia terapéutica es uno de los condicionantes del mal control glucémico en la mitad de nuestros pacientes con diabetes tipo 2 (DM2); o que los médicos toleramos periodos de hasta 3 años con mal control para modificar un tratamiento. Estamos acostumbrados a poder solicitar una analítica a un paciente con DM2 y en ella marcar la HbA1c, el filtrado renal o la albuminuria. Estamos acostumbrados a conocer los datos de primera mano de países del primer mundo como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido o España. Estamos acostumbrados a pautar fármacos sin recaer especialmente en las posibilidades del paciente para costearlo. Estamos acostumbrados… Estamos acostumbrados…

Pero la realidad en el resto de países es diferente.  Los datos del "mundo real" sobre el tratamiento de la DM2 son escasos en muchos países con bajos y medios ingresos, los mismos en los que el aumento de la prevalencia es preocupante en los últimos años.

El estudio que hoy trabajamos es un análisis del estudio DISCOVERing Treatment Reality of Type 2 Diabetes in Real World Settings (DISCOVER) sobre el control glucémico al comenzar una segunda línea de tratamiento en pacientes con DM2 distribuidos por 38 países de 5 continentes distintos. Para ellos, los autores han realizado un estudio prospectivo y observacional con más de 3 años de duración, sobre 15.992 pacientes, en el que describen el manejo, el control glucémico y las tendencias terapéuticas en el momento de iniciar la segunda línea de tratamiento (definida como la adición de un antidiabético o un cambio sobre su terapia inicial). Excluyeron a los pacientes con menos de 18 años, a las embarazadas, a pacientes en diálisis y a pacientes que en la primera línea tuvieran pautado un fármaco inyectable, un medicamento tradicional a base de plantas (MTP) o "remedios naturales".

 El paciente tipo fue un varón blanco de 57 años, con estudios al menos hasta los 13 años, con una HbA1c de 8,3%, con 5,7 años de evolución de la DM2 y con un índice de masa corporal (IMC) que roza la obesidad. Destaca, además, que un 25% de ellos no recibieron ningún tipo de educación diabetológica en el último año. De los casi dieciséis mil pacientes incluidos, sólo 11.891 contaban con una HbA1c en sus análisis realizados. 

Al  momento de comenzar la segunda línea, el fármaco más empleado era la metformina (MET) en monoterapia (58,5%), seguido de MET +sulfonilureas (SU) (12,8%). Cabe destacar que un 6,8% de los paciente estaba en tratamiento con una SU en monoterapia, y que el grupo conformado por inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) y de los análogos o agonistas del péptido glucagon-like (aGLP-1) supusieron menos del 4% de los fármacos empleados. La terapia de segunda línea más comúnmente empleada fue la adición de un inhibidor de la dipeptidilpeptidasa 4 (iDPP4) a la MET previa (27,3%) seguido de la adición de SU a la MET que ya tomaban (18,7%). La principal razón para el cambio o la intensificación en el tratamiento fue la eficacia terapéutica, el coste y la tolerabilidad; tanto si contaban con el dato de HbA1c o de glucemia basal (GB) como si no. 

Los datos arrojados respecto al control glucémico reflejan una variabilidad sustancial  entre países, tal y como cabría esperar. Regiones como el Sudeste asiático o el Este del Mediterráneo presentaban un control glucémico peor (con Hb1c de 8,6 y 8,7% respectivamente) que otras regiones del Pacífico Occidental (7,9%). La prevalencia de pacientes con HbA1c superiores a 9% fue mayor en países con una tasa de ingresos media-baja que en países con altos ingresos. Y es que vivir en un país con bajos ingresos se asoció a peores cifras de HbA1c al inicio de la segunda línea terapéutica.

En líneas generales y casi coincidentes en todas las regiones, existen ciertos factores que empeoran el control glucémico (HbA1c mayor de 8%) al momento de inclusión en el estudio. Entre ellas encontramos, la juventud, una larga evolución de la DM2, el sexo masculino, escasos niveles de estudio (frente a estudiar más allá de los 13 años), y estar en tratamiento con SU en monoterapia, con MET + SU, o con MET + iDPP4. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre haber recibido educación diabetológica en el último año y no haberla recibido.

Un hallazgo interesante en el presente estudio fue que cerca del 20% de los pacientes de la cohorte del estudio tenían una HbA1c menor que 7%. Para los autores este dato fue inesperado, dado que se trata de una población de pacientes que están iniciando terapia hipoglucemiante de segunda línea. El hallazgo de que la mayoría de estos pacientes citaron la eficacia como la razón para cambiar de tratamiento también fue sorprendente para los autores. Aun así, es destacable que esta proporción de pacientes fue menor que en la población general de pacientes con mediciones de HbA1c disponibles.

Otro dato interesante a destacar por los autores es la carencia de HbA1c en muchos de los pacientes incluidos en el estudio. Lo que sugiere que las GB pueden usarse como una alternativa real a la HbA1c para controlar la DM2, y apoyar así las decisiones de cambio de tratamiento en algunos países con dificultades para el acceso analítico. 

En conclusión el estudio DISCOVER nos viene a confirmar que la inercia terapéutica es un fenómeno global, particularmente en países con bajos y medios ingresos. Además, a nivel mundial existe un gran número de pacientes con controles glucémicos muy mejorables al inicio de la segunda línea de tratamiento, lo que sugiere que no se intensifica de acuerdo con lo recomendado por las Guías de Práctica Clínica (GPC). Sorprende que, pese a las recomendaciones, la HbA1c no se emplea de forma rutinaria en algunos países, en parte debido al coste de las mediciones. Todos estos hallazgos revelan la necesidad de un mejor seguimiento del control glucémico en pacientes con DM2 de todo el mundo.

Sin duda, un interesante estudio con una cohorte de pacientes muy heterogénea. Tal y como decíamos al inicio del post, "fuera de lo que estamos acostumbrados".

Khunti K, Chen H, Cid-Ruzafa J, Fenici P, Gomes MB, Hammar N, Ji L, Kosiborod M, Pocock S; DISCOVER investigators. Glycaemic control in patients with type 2 diabetes initiating second-line therapy: Results from the global DISCOVER study programme. Diabetes Obes Metab. 2020 Jan;22(1):66-78. DOI: 10.1111/dom.13866. 

Blonde L, Aschner P, Bailey C, Ji L, Leiter LA, Matthaei S; Global Partnership for Effective Diabetes Management. Gaps and barriers in the control of blood glucose in people with type 2 diabetes. Diab Vasc Dis Res. 2017 May;14(3):172-183. DOI: 10.1177/1479164116679775


8 de noviembre de 2020

COVID-19: Las estatinas mejoran la supervivencia de los pacientes con diabetes y COVID-19

COVID-19: Las estatinas mejoran la supervivencia de los pacientes con diabetes y COVID-19

La epidemia por el Coronavirus disease 2019 (COVID-19) cuyo acrónimo inicial Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2 (SARS-CoV-2) tiene que ver con la principal complicación  que produce tiene una gran contagiosidad y gravedad entre los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2). La gravedad de la enfermedad se relaciona con un estado inflamatorio (tormenta de citoquinas) que se manifiesta con la elevación de marcadores serológicos de inflamación general del tipo proteína C reactiva, interleuquina -6, ferritina…unos marcadores que son predictivos de la gravedad e incluso del riesgo de fallecimiento. En este sentido, está recomendado para los pacientes con DM2 dado su riesgo cardiovascular (RCV) unos fármacos con propiedades antiinflamatorias, pleiotrópicas, antioxidantes, y que reducen la actividad plaquetar como son las estatinas; propiedades que ha sido demostradas en situaciones agudas como en el infarto agudo de miocardio (IAM), lo que a priori podrían tener un efecto beneficioso en la infección por la COVID-19. A su vez, al parecer las estatinas limitan la actividad vírica sobre el endotelio reduciendo la endotelitis.
En sentido contrario, las estatinas incrementarían en modelos animales los receptores de membrana plasmática, los ACE1 (angiotensin-converting enzyme) pudiendo facilitar la entrada de la COVID-19 en las células.  Lo que hace su papel controvertido.

De ahí que el estudio del comportamiento de estos fármacos en los DM2 con COVID-19 es importante , pues  a la vez que tienen más riesgo de infección y evolución adversa con la COVID-19, la utilización de los mismos en estos pacientes está recomendado por las Guías de Práctica Clínica (GPC) y por tanto muy extendido en nuestro medio. Sin embargo, en EEUU, según leemos, aunque existe la recomendación de su prescripción (Standards de la American Diabetes Association) en adultos entre 40-75 años con DM, solo se utilizan entre el 40-50% de los pacientes.

El objetivo de este estudio es determinar si la utilización de las estatinas estaría asociada con la supervivencia durante la infección por la COVID-19, determinando la asociación de la mortalidad intrahospitalaria con el tratamiento con estos fármacos.

Se trata de un estudio observacional retrospectivo realizado en un solo centro, sobre todos los pacientes ingresados en el Montefiore Medical Centerin del Bronx (Nueva York) con el diagnóstico de infección de COVID-19 entre marzo y mayo del 2020. Todos los pacientes habían sido confirmados en su infección mediante la RT-PCR (Reverse Transcriptase Polymerase Chain Reaction) ad hoc tomada por mediante hisopo nasofaríngeo u orofaríngeo.

Los pacientes fueron distribuidos entre aquellos que recibieron estatinas y aquellos que no durante su hospitalización en el centro sanitario, determinando de ambos grupos la mortalidad durante dicho período. Se calculó mediante un sistema de variables continuas la media con su desviación estándar (DS) y mediana con su rango intercuartil (IQR) 25-75% entre aquellos que utilizaban las estatinas y los que no utilizando el test de Students o el test de suma de rangos de Wilcoxon. En  los datos categóricos se compararon los porcentajes mediante el test de Chicuadrado. Las diferencias entre las incidencias acumuladas de mortalidad se compararon separadamente entre aquellos con DM y los que no utilizando un método de Fine y Gray.

Asi mismo se utilizó un sistema de emparejamiento por propensión (“propensity score matching”) y un sistema de ponderamiento de la posibilidad tratamiento inverso (IPTW) con los que evaluar la asociación entre la utilización de estatinas y el fallecimiento durante el período de ingreso.

Se introdujeron a 4.252 pacientes (un número considerable para un solo hospital) con COVID-19, de éstos 983 tenían DM2 y utilizaban estatinas y 1283 no. Eran algo más viejos que el grupo control (69±11 frente a 67±14 años, p inferior a 0,01) y tenía los marcadores de inflamación más bajos; así la proteína C reactiva fue de 10,2, IQR 4,5-18,4 frente a 12,9, IQR 5,9-21,4 mg/dl del grupo control (p inferior a 0,01)  y una menor mortalidad hospitalaria acumulada (24% frente a  39% del grupo sin estatinas, p inferior a 0,01).

Utilizando el sistema de emparejamiento por propensión el hazard ratio (HR) fue de 0,88 (IC 95% 0,83-0,94, p 0,01) y el IPTW de HR 0,88 (IC 95% 0,84-0,92, p inferior a 0,01). Esto muestra un 12% menor riesgo de muerte en ingreso de los pacientes con DM y COVID-19 de aquellos que utilizaban estatinas frente a los que no.

Sorprendentemente la mortalidad hospitalaria no se diferenció en aquellos con COVID-19 sin DM, siendo del 20% frente a  21%, (p 0,82).

Se concluye que el tratamiento mediante estatinas en pacientes con DM sugeriría que reduce la mortalidad intrahospitalaria, pero no en aquellos sin DM. Con todo, para mantener unas  conclusiones firmes al respecto, se debería realizar un ensayo clínico aleatorizado (ECA)

Estos datos tienen la fuerza de una cohorte importante en un solo hospital y diferenciar entre pacientes con y sin DM, al margen de tratarse de un estudio observacional y retrospectivo. La metodología con emparejamiento por propensión redujo variables confusoras aunque no las eliminó, de modo que la diferencia en las conclusiones entre pacientes con o sin DM reforzarían la fiabilidad de las conclusiones.*

Los marcadores de inflamación, aunque ya más bajos al ingreso, serían congruentes con la mortalidad lo que sería un punto a su favor, además de que la población estudiada eran más vieja y con más comorbilidad (hipertensión arterial –HTA-, enfermedad cardiovascular –ECV- previa…)

Omar Saeed , Francesco Castagna , Ilir Agalliu , Xiaonan Xue , Snehal R Patel , Yogita Rochlani , et al. Statin Use and In-Hospital Mortality in Diabetics with COVID-19. J Am Heart Assoc . 2020 Oct 23;e018475. doi: 10.1161/JAHA.120.018475. Online ahead of print.

* Tras la publicación de este comentario nos hemos percatado que concomitantemente ha salido publicado otro estudio (Cariou et al), en este caso francés y multicéntrico, con resultados completamente distintos.
Por ello, nos vemos obligados a hacer un análisis y comentario de éste esta semana.

Bertrand Cariou , Thomas Goronflot, Antoine Rimbert, Sandrine Boullu, Cédric Le May, Philippe Moulin. Routine use of statins and increased mortality related to COVID-19 in inpatients with type 2 diabetes: Results from the CORONADO study. Diabetes Metab . 2020 Oct 19;S1262-3636(20)30153-1. doi: 10.1016/j.diabet.2020.10.001. Online ahead of print.