24 de septiembre de 2026

¿Qué pensamos los profesionales y qué piensan los pacientes con ERC?

 
Comentario del Dr. Carlos Hernández Teixidó (@carlos_teixi)

La enfermedad renal crónica (ERC) constituye un importante problema de salud pública por su asociación con la morbimortalidad cardiovascular y el deterioro de la calidad de vida. Dado que en la mayoría de los casos es asintomática en las fases iniciales, se dificulta el diagnóstico precoz y puede reducir la percepción de gravedad de quienes la padecen.

El estudio que hoy comentamos en el Blog de Mateu es un estudio realizado por miembros de la Fundación RedGDPS que tuvo como objetivo explorar las experiencias, percepciones, actitudes y prácticas relacionadas con la ERC entre pacientes y médicos de Atención Primaria en España, con especial atención a las dificultades para su detección, seguimiento y manejo. Cabe destacar la dificultad de publicar estudios cualitativos en revistas de alto impacto, así que enhorabuena a los autores. (Sigue leyendo…).

Los autores realizaron un estudio cualitativo descriptivo con 21 médicos de Atención Primaria y entrevistas semiestructuradas individuales con 12 pacientes diagnosticados de ERC. La inclusión de profesionales de diferentes Comunidades Autónomas permitió a los autores explorar experiencias en distintos entornos asistenciales.

Los profesionales describieron la ERC como una enfermedad silenciosa, con escasa visibilidad clínica y social, frecuentemente infradiagnosticada e insuficientemente registrada. Se identificaron como principales barreras la ausencia de protocolos específicos en determinados territorios, la sobrecarga asistencial, la falta de tiempo y las dificultades de coordinación entre Atención Primaria y Atención Hospitalaria. Como propuestas de mejora destacaron la implantación de protocolos de detección y seguimiento, la formación de los profesionales, la coordinación asistencial y una comunicación más estructurada con los pacientes.

La parte que quizá es más interesante del estudio es la parte cualitativa de los pacientes. Frases como "¿Cómo voy a tener ERC si yo orino con facilidad y no noto nada extraño?" son escuchadas en nuestras consultas y ponen de manifiesto la invisibilidad del problema y la limitación en la percepción de gravedad. Muchos pacientes comentaron que habían recibido una información insuficiente al respecto, pero los autores identificaron 3 actitudes diferentes. Había pacientes que preferían no saber, otros que buscaban información por su cuenta y un tercer grupo que consideraba que los profesionales debían dar más información, pero los pacientes debían preguntar más.

Como era de esperar, la diálisis condicionaba enormemente la percepción de la enfermedad. Algunos pacientes percibían el trasplante renal como una oportunidad para recuperar calidad de vida. Un aspecto interesante es que el miedo a la diálisis podía actuar como motivación para seguir las recomendaciones médicas, aunque los autores también plantean que, sin información y apoyo emocional adecuados, podría favorecer conductas de evitación.

Además, algunos participantes con DM2 atribuían el daño renal a los tratamientos antidiabéticos, una creencia que, según los autores, podría influir en la confianza hacia los tratamientos. El autocuidado también estaba condicionado por factores económicos, psicológicos y sociales que dificultaban el cumplimiento de las recomendaciones.

En conjunto, los resultados sugieren que la ausencia de síntomas, la información insuficiente y las creencias sobre la enfermedad podrían contribuir a una menor percepción de gravedad y dificultar la implicación de los pacientes en su manejo. Los autores concluyen destacando la importancia de proporcionar información individualizada, explorar las creencias de los pacientes y favorecer una comunicación continuada que facilite la comprensión de la ERC y las medidas necesarias para su control. Además, proponen mejorar la información proporcionada desde el diagnóstico, explicar el significado del filtrado glomerular estimado y la albuminuria, abordar las creencias erróneas sobre los tratamientos y establecer protocolos de detección y seguimiento.

Gran artículo que permite integrar las perspectivas de pacientes y médicos para identificar barreras asistenciales y explorar cómo la comunicación puede influir en la percepción y el manejo de la ERC. Seguro que será relevante para orientar posteriores investigaciones sobre comunicación, autocuidado y organización asistencial en la ERC. 

De nuevo, enhorabuena a los autores.

Cuídense.





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