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15 de octubre de 2026

Desigualdades en la incidencia de DM2. El impacto de la etnia, la migración y la salud mental

 
Comentario del Dr. Javier Díez Espino (@DiezEspino)

Que las personas pertenecientes a determinados grupos étnicos, o con enfermedad mental, especialmente la enfermedad mental grave, o el nivel socioeconómico bajo confieren un mayor riesgo de desarrollar DM2 ha sido descrito con anterioridad en diversos estudios.

El presente trabajo pretende analizar cómo la etnia, el estatus migratorio y la salud mental influyen de forma independiente en el desarrollo de DM2. Se trata de un estudio observacional longitudinal a través de los registros clínicos informatizados de atención primaria de casi 340.000 personas adultas en una zona multiétnica del sur de Londres con un seguimiento medio de 4,77 años (entre 2012 y 2019). (Sigue leyendo...)

Los resultados de este estudio muestran en esta población que la etnia, la migración y la enfermedad mental se asocian de manera independiente con un mayor riesgo de DM2. En efecto, las personas de origen sudasiático, africano negro y caribeño negro presentaron un riesgo 2-3 veces superior que los blancos británicos. Ser inmigrante de primera generación añadió un 29% más de riesgo en los diversos grupos étnicos. La excepción la constituyen los blancos no británicos, en los que el riesgo inicial desaparece tras ajustar por migración y factores sociales.

La presencia de enfermedad mental grave casi duplicó el riesgo de padecer DM2 sin que se observaran interacciones fuertes con la etnia o migración. Estos resultados apuntan a que estas desigualdades étnicas no se explican solo por ser o no migrante, persistiendo tras ajustar por factores sociodemográficos de salud y migración, por lo que señalan la importancia de factores estructurales y ambientales como la discriminación socioeconómica y un acceso desigual a la atención sanitaria.

Los autores consideran que los hallazgos del estudio concuerdan con la definición del Reino Unido de las desigualdades en salud, entendidas como diferencias sistemáticas, evitables e injustas en los resultados de salud entre grupos de población, y señalan el papel predominante de factores estructurales y ambientales, tales como el acceso a la atención sanitaria, la discriminación, las barreras relacionadas con la migración y la desventaja socioeconómica, en las disparidades étnicas observadas en las tasas de DM2.

Las propuestas de intervención en políticas sanitarias que se desprenden de este estudio, según los investigadores, incluyen la asistencia lingüística, también cómo desenvolverse en el sistema sanitario y el apoyo psicosocial para los migrantes, medidas asociadas a otras orientadas a reducir las desigualdades socioeconómicas, la discriminación y las barreras de acceso. Asimismo, plantean integrar el control metabólico en la atención a la salud mental y mejorar el registro de información migratoria en la historia de atención primaria.

La migración y la enfermedad mental aumentaron, cada una por separado, el riesgo de DM2 en una población urbana multiétnica independientemente de su origen étnico con respecto a la población blanca británica, confiriendo un riesgo adicional de DM2 dentro de cada grupo étnico.

Esta información es relevante en un momento como el actual, en el que la población inmigrante en España se encuentra en unos niveles elevados. Parece de perogrullo recordar que la enfermedad que menos sufrimiento (complicaciones, fragilidad, años de vida con discapacidad...) y costes sanitarios (ingresos hospitalarios, consultas médicas, farmacia...) genera es aquella que jamás se produce, por lo que es necesario comenzar a reconocer el impacto en el desarrollo de la DM2 de la etnia, la migración y la salud mental grave en nuestro medio. Es preciso pensar e implementar en nuestro medio las modificaciones estructurales y sanitarias precisas para neutralizar en lo posible su efecto del riesgo de DM2 y otros problemas de salud. Nuevamente, la atención primaria está en la primera línea y su intervención es decisiva. Por otra parte, considero factible e imprescindible conocer la dimensión del problema en nuestro país y reproducir aquí un estudio similar.






1 comentario:

  1. Ana Belén Ruiz Jiménez25 de octubre de 2026 a las 12:57

    Felicidades al compañero Dr. Javier Díez Espino (@DiezEspino) por visibilizar el estudio además de compartir esta infografía y poner sobre la mesa una realidad que a veces olvidamos en consulta: para entender la diabetes también hay que mirar la historia migratoria, las condiciones de vida y la salud mental. Me parece especialmente relevante que el estudio encuentre diferencias que no se explican solo por la etnia. Nos invita a preguntarnos qué está viviendo esa persona y qué barreras encuentra para cuidar su salud. Una reflexión muy necesaria para quienes acompañamos a personas con diabetes.

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