miércoles, 13 de septiembre de 2017

EASD-Lisboa 2017: Algunas comunicaciones del European Association for the Study of Diabetes (EASD) en Lisboa 11-15 de septiembre.

EASD-Lisboa 2017: Algunas comunicaciones del European Association for the Study of Diabetes (EASD) en Lisboa 11-15 de septiembre.

En los encuentros internacionales sean por la American Diabetes Association (ADA) o por la European Association for the Study of Diabetes (EASD) se presentan estudios o partes de estudios con resultados muchas veces  novedosos pero habitualmente antes de que se hubieran publicado. De ahí que tenga un gran interés leer las comunicaciones que se van presentado.
Este año, aún no asistiendo en este último encuentro del EASD (Lisboa, 11-15 Septiembre) si que he  recibido diariamente las principales comunicaciones que se presentan, y para este post, he seleccionado cinco a nivel general que me parecen interesantes:

1.- El papel de la distribución de la grasa corporal explicaría como existiría menor riesgo de padecer Diabetes Mellitus (DM) al consumir productos derivados de la leche.
El estudio incluido en el abstract 311 ( Imamura  et al) ¨Associations of dairy product intake with fat and lean mass distribution in Fenland Study¨, intenta explicar cómo las diferencias en la composición corporal explicarían porqué el consumo de productos lácteos desgrasados se asociaría con menor riesgo de desarrollo de diabetes tipo 2 (DM2) y alteraciones cardiometabólicas. Así,  los individuos con alto consumo de productos lácteos desgrasados tienen una distribución de la grasa abdominal más sana y una mayor masa magra corporal (muscular y ósea). Para ello se buscaron asociaciones entre cuestionarios alimentarios y marcadores de la composición corporal de 12.000 adultos (30-65 años) del estudio  Fenland Study (UK) entre 2005-15. Se utilizaron absorciométros radiológicos de energía dual y ultrasonidos para medir la composición corporal. Lo conocido, y que observaron, es que la grasa visceral que rodea los órganos abdominales se relacionó con altas tasa de síndrome cardiometabólico, no así la grasa subcutánea.
Concluyen que el alto consumo de productos lácteos desgrasados se asociaría con un bajo riesgo de síndrome cardiometabólico. 

2,- Hacer 6 comidas al día es mejor que tres para el control glucémico en personas obesas con alteración glucémica. 
Este estudio incluido en el abstract 840 (Mitrou et al)   “Effect of meal frequency on glucose and insulin responses in obese people with impaired glucose tolerance and with type 2 diabetes: a randomised trial ”. La idea es comparar los efectos de dos patrones de frecuencia dietéticos de iguales calorías en el metabolismo glucídico y la saciedad. Un tema por otra parte no estudiado. Compararon los efectos de tres  frente a seis comidas diarias manteniendo el total de calorías (manteniendo el peso) en 47 individuos obesos que se dividieron en 3 grupos: dos con prediabetes (intolerancia oral a  la glucosa con diferente gravedad) y un grupo de pacientes con DM2 y durante 24 semanas. Se determinaron la glucemia y los niveles de insulina  y otros marcadores metabólicos. A su vez se midió el peso cada 2 semanas y se les interrogó sobre la sensación subjetiva de hambre, saciedad y deseos de comer.
Aunque el peso permaneció estable los individuos de las 6 comidas disminuyeron su HbA1c,  la tolerancia postprandial a la glucosa y la glucemia más que los que hicieron 3 comidas. En los prediabéticos disminuyeron los niveles altos de insulina y se retrasó el pico de glucosa postprandial.
Por otro lado, se redujeron en los tres grupos los niveles de hambre y hubo menos deseo de comer en el patrón de 6 comidas frente al de tres.
Con ello concluyen que incrementar la frecuencia de las comidas, manteniendo el peso corporal mejora el metabolismo glucídico y disminuye la sensación de apetito en individuos obesos.

3.- La cafeína al parecer se relaciona con menor riesgo de muerte en mujeres con diabetes (DM).- 
Este estudio observacional incluido en el abstract 841 ( Leitão et al)  “Caffeine consumption and mortality in diabetes: and analysis of NHANES 1999-2010” muestra como las mujeres con DM que beben regularmente bebidas con cafeína, sea café o té, viven más que aquellas que no consumen cafeína. Algo que sin embargo no se encontró con los pacientes varones. El efecto protector depende de la fuente de la cafeína, si fue café más a nivel cardiovascular y en cambio el té en la muerte por cáncer.
Se estudió la asociación de los niveles de cafeína con la mortalidad en una cohorte de 3000 varones y mujeres con DM en la encuesta americana National Health Nutrition Examination Survey (NHANES) entre el 1999 y 2010.
En los 11 años de seguimiento 618 personas murieron. Las mujeres que consumían más de 100 mg al día (un café) tenían 51% menos probabilidad de morir que aquellas que no lo consumían. Más de dos tazas al día (200 mg/d) reducía el riesgo de muerte hasta un 66%. Al parecer la protección fue dosis dependiente de la cafeína.

4.- El virus de la gripe porcina H1N1 puede tener algún papel en la aparición de la DM tipo 1 (DM1)
 El estudio incluido en el abstract 363 (Ruiz et al) ‘Pandemic influenza diagnosis and subsequent risk of type 1 diabetes’ muestra como la infección por gripe porcina  H1N1 puede, sobre todo en niños, aumentar el riesgo de presentar una DM1.
Realizado en pacientes noruegos a nivel nacional en menores de 30 años que habían sido infectados con el virus  H1N1 o ingresados por éste en la pandemia del 2009-10. Analizando los registros de salud Noruegos en menores de 30 años (2,28 millones) en dicho período temporal se encontraron a  2376 individuos que fueron diagnosticados de DM1. Los que padecieron el virus influenza durante la pandemia tuvieron un 18% más probabilidad de ser diagnosticados de DM1. La asociación fue mayor en menores de 15 años (25% de incremento de desarrollar DM1).
Si el virus fue confirmado en pacientes hospitalizados durante la pandemia el riesgo se elevaba al doble con respecto a la población general, y no sin embargo si habían sido diagnosticados en atención primaria (probablemente debido por un criterio de gravedad) 

 5.-  Un pequeño estudio sugiere que el consumo de grandes cantidades de edulcorantes artificiales pudiera incrementar el riesgo del desarrollo de la DM2.
 El estudio incluído en el abstract 193 ( Young et al)  “Impact of artificial sweeteners on glycaemic control in healthy humans”  puede sorprender por sus conclusiones, aunque pudieran parecer plausibles, pues sugiere que consumir grandes cantidades de edulcorantes puede incrementar el riesgo de DM2.
Los edulcorantes artificiales (edulcorantes no calóricos) pueden cambiar la respuesta del cuerpo en el metabolismo glucídico cuando se consumen en grandes cantidades y aumentar el riesgo de desarrollar DM2. Ahora bien, se desconocen los mecanismos implicados.
Se trata de un estudio pequeño (27 individuos sanos) sometidos a ingerir dos diferentes edulcorantes (sucralosa y acesulfame-K) en forma de cápsulas, o el equivalente a ingerir o un litro y medio de bebida dietetica diariamente o placebo. A las dos semanas se determinó la absorción de glucosa, glucosa plasmática, y niveles de insulina o péptidos intestinales.
Según este análisis los edulcorantes artificiales causan un incremento en la respuesta sistémica a la glucosa (absorción y la glucosa en sangre, al tiempo que se reducía la GLP-1 tras las comidas), al tiempo que se mantenían en los sujetos que habían ingerido placebo. Todo ello sugeriría que los edulcorantes artificiales podrían predisponer a desarrollar la DM2.

 6.- La pèrdida de peso tras la cirugía bariátrica puede revertir las lesiones oculares. -
El estudio incluido en el abstract 1047 ( Soinio et al) “Effects of bariatric surgery on retinal microvascular architecture” plantea el tema de la reversión de las lesiones oculares tras la cirugía bariátrica (CB)
Sobre los efectos de la CB hemos hablado en multitud de ocasiones, sobre cómo es capaz de revertir la DM2, los factores de riesgo cardiovascular (FRCV), e incluso remodelar el corazón o el hígado. En la retina influyen muchos de los FRCV que acompañan a la DM2, de ahí que si mejoran éstos se pudiera pensar que mejorara la retinopatía. Sin embargo, la influencia de la  pérdida súbita de peso sobre los vasos de la retina del paciente obeso sometido a la CB  no es del todo conocida.
Para ello se estudiaron a 22 pacientes obesos operados de CB apareados con 15 controles de la misma edad, pero delgados de un centro de Finlandia. Los exámenes oculares sobre el área vascular retiniana  se realizaron a partir de los 6 meses de iniciarse el estudio. En este tiempo se constató que la media de pérdida ponderal fue de 26 kg al tiempo que había producido una mejoría clara de la arquitectura de los vasos retinianos, algo que no se produjo en el grupo control.
Este estudio sugiere que la CB podría revertir los cambios en el área microvascular producidos por la obesidad, lo que conferiría a los vasos de la retina una cierta plasticidad.

https://www.easd.org/ 


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